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68 Artefactos especiales del área de desechos del taller de obsidiana de El Baúl – Edgar H. Carpio – Simposio 18, Año 2004

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Carpio, Edgar H.

2005        Artefactos especiales del área de desechos del taller de obsidiana de El Baúl. En XVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2004 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.706-711. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

68

ARTEFACTOS ESPECIALES DEL ÁREA DE DESECHOS

DEL TALLER DE OBSIDIANA DE EL BAÚL

Edgar H. Carpio

Palabras clave:

Arqueología Maya, Guatemala, Escuintla, El Baúl, Cotzumalguapa, obsidiana, producción de artefactos, Clásico Tardío

Gracias al desarrollo de las investigaciones arqueológicas en la Costa Sur de Guatemala se ha podido recuperar y estudiar una impresionante cantidad de artefactos de obsidiana. Como es sabido, no existen yacimientos de este vidrio volcánico en la región, por lo que su presencia es señal inequívoca de actividades de intercambio y de distribución. La mayoría de los estudios a la fecha se han concentrado en determinar de dónde provienen tales artefactos, para qué fueron utilizados y en qué cantidades, tomando en cuenta aspectos como consumo y descarte. En este orden ha sido fundamental conocer el aspecto tecnológico y funcional de tales objetos.

La mayor parte de los artefactos estudiados provienen de contextos domésticos, pero también se localizan como ofrendas, en tumbas o depósitos y en rellenos constructivos. De esta forma han sido estudiados los artefactos provenientes de sitios como Tak´alik Ab´aj, La Blanca, Ujuxte, Balberta, las zonas de Tecojate y Sipacate, y muchos otros que ofrecen una panorámica diacrónica del comportamiento de la obsidiana en la Costa del Pacífico. Sin embargo, el aspecto de la producción local de artefactos ha sido menos tratado. Esto sin duda por la escasa cantidad de talleres descubiertos hasta la fecha.

Por mucho tiempo se consideró que objetos como las navajas prismáticas y las puntas de proyectil eran previamente elaborados en uno o varios talleres asociados a las fuentes o bien a sitios que ejercían control sobre ellas, para posteriormente ser trasladados a los lugares de consumo. En ocasiones se podía especular acerca de una reducida producción in situ debido a la presencia discreta de algunos núcleos agotados. Es muy probable que esa siga siendo la situación para muchas colecciones procedentes de innumerables sitios de la costa. No obstante, la presencia de enormes cantidades de desechos de manufactura, incluyendo núcleos prismáticos agotados, localizados en el sitio El Baúl en Santa Lucía Cotzumalguapa, claramente son evidencia de actividades de producción de artefactos llevada a cabo en ciertos sectores de este sitio.

Durante el transcurso de las excavaciones conducidas por Oswaldo Chinchilla en el sector denominado EB9A, operación P-31, asociados a miles de lascas de desecho se localizaron numerosos artefactos completos o fragmentados correspondientes a lo que se considera podrían ser los objetos que llegan al sitio, es decir, distintos tipos de núcleos, y aquellos que eran producidos localmente en los talleres de El Baúl, consistiendo en navajas prismáticas y puntas de proyectil principalmente. En los párrafos siguientes se darán a conocer los resultados obtenidos durante el estudio de tales artefactos.

MUESTRA DE OBJETOS ESPECIALES

Los objetos analizados fueron 183 en total, todos provenientes de distintos niveles de excavación de la operación P-31, la cual se localiza dentro del sector EB9A, hacia el noroeste de la Acrópolis de El Baúl, en el área de mayor concentración de artefactos de obsidiana, casi todos desechos de manufactura, consistentes en lascas de todo tipo. El material corresponde al Clásico Tardío.

Por encontrarse asociados a los desechos, se considera que los artefactos estudiados fueron igualmente descartados en el basurero debido a fallas en el acabado o bien por haber concluido su vida útil. Posterior a su excavación, fueron separados del resto de la muestra y se les designó como objetos especiales, dado que poseen una forma definida y presentan cierta variedad tipológica.

Para el análisis de estos artefactos se utilizó la misma metodología empleada para todos los artefactos del taller de El Baúl, dentro de la cual se consideran las siguientes variables: fuente, para establecer el origen de la materia prima; tipo, que establece las características morfológicas de los artefactos y la variedad de los mismos; segmento, para indicar si se trata de piezas completas o fragmentadas; uso, que establece si existe desgaste en los objetos; retoque, que ayuda a saber si hay modificaciones tecnológicas; y finalmente, medidas de largo, peso y ancho. En el caso de los núcleos agotados se contó el número de aristas que presentaba cada uno. Posteriormente se diseñó una base de datos en el programa ACCESS y los análisis estadísticos se llevaron a cabo utilizando el programa EXCEL. Con la base de datos se realizaron pruebas estadísticas como análisis porcentual, estadísticas descriptivas, y tablas cruzadas entre variables y también entre tipos y variables.

Los resultados se presentan siguiendo el orden de las variables arriba listadas (Tabla 1). En la muestra general de los 183 artefactos, se estableció que las fuentes más empleadas fueron El Chayal con 68.85%, y San Martín Jilotepeque con 29.51%. En cuanto a los tipos tecnológicos el 57.92 % corresponde a navaja prismática de las últimas series, en tanto que el 21.31% fue para el tipo núcleo prismático agotado. Luego aparece con 6.01% el tipo punta de proyectil, seguido de macro navaja con 5.46%, y finalmente, el 4.92% correspondió a la navaja irregular. En la variable de segmento la mitad exacta corresponde a artefactos completos, un dato interesante si se toma en cuenta que generalmente las piezas aparecen fragmentadas o a que solo se cuenta con uno de sus segmentos.

En las variables que muestran la utilidad de los artefactos, se encontró que 79.23% no muestran huellas de desgaste, en tanto que sólo 20.77% sí las tienen. Algunas de las navajas prismáticas presentaron un notable desgaste. En el retoque, el 75.41% no tienen modificaciones, en tanto que el 23.50% sí mostraron retoque. Dos navajas presentaron retoque aserrado en ambos bordes.

DESCRIPCIÓN DE LOS TIPOS PRINCIPALES: NAVAJAS PRISMÁTICAS

Las navajas prismáticas que fueron analizadas corresponden a series intermedias y últimas que se extraen del núcleo, antes que éste quede totalmente agotado. Las de últimas series son angostas, muy filosas, de grosor mínimo y peso reducido. La mayor parte corresponden a artefactos completos cuyo largo máximo alcanzó 7.7 cm, por 2.8 cm de ancho, y un peso de 4.66 gramos. Dadas las características referidas, es muy probable que este tipo de artefacto se utilizara para propósitos especiales, no relacionados con el mantenimiento doméstico o actividades económicas especializadas como son la preparación de alimentos a gran escala o la manufactura de ciertos objetos en serie. Es más bien el tipo de navaja que en sitios de la Costa Sur y algunos de las Tierras Altas aparecen en contextos funerarios o rituales en calidad de ofrenda. Las de las series anteriores, poco representadas entre estos objetos, son las más usuales en contextos domésticos y áreas de actividad en general.

De cualquier forma, las dimensiones de las navajas prismáticas de El Baúl corresponden a las que se suelen encontrar en los sitios de la Costa Sur, distantes de las fuentes de obsidiana, por lo cual su tamaño es significativamente menor que aquellas que se localizan en los asentamientos de las cercanías de las fuentes, tal el caso de Kaminaljuyu.

Tabla 1 Frecuencias de las categorías analizadas

NÚCLEOS AGOTADOS

Los núcleos analizados poseen una forma muy característica semejante a pepinos pequeños. Algunos son alargados, en tanto que otros son anchos en la parte media. El largo máximo de un núcleo agotado fue de 9.4 cm y el diámetro máximo llegó a 4 cm. El núcleo completo más pesado llegó a 101.16 gramos. Por lo general, la porción de la plataforma remanente en los mismos es muy reducida por lo que se hace difícil establecer cuál fue el tratamiento que se le dio. La cantidad de aristas que presentaron estos núcleos agotados osciló entre nueve y 16, teniendo la mayoría entre 11 y 12. Esto es un dato interesante puesto que debido a las técnicas de extracción, en este caso presión, se aprecia una constante que debe estar directamente relacionada con el número de navajas que se pueden extraer de cierta forma de núcleos. Al menos en los de la Costa Sur, el número de aristas se mantiene dentro de los parámetros en núcleos del mismo tamaño.

Algunos de los núcleos mostraban señales de haber sido utilizados como núcleos de lascas con aplicación de la técnica bipolar. También se contó con unos pocos ejemplares que fueron reutilizados como pulidores o alisadores de otros artefactos, probablemente objetos de cerámica. Uno en particular, el caso 34 de la muestra, presentó un desgaste extremo que lo redujo a la mitad en sentido longitudinal. Debido a su utilización, su aspecto cambió y adquirió una especie de pátina totalmente lisa de color grisáceo. Al mismo tiempo, aparecen en él ciertas depresiones que estarían vinculadas a la manera en que se fue desgastando la pieza. Este artefacto constituye un caso excepcional de núcleos reutilizados con fines de aplicación sobre otros objetos, a diferencia de la creación de artefactos excéntricos, como ocurre en sitios de las Tierras Bajas.

En cuanto a las fuentes de proveniencia de los núcleos se cuenta con artefactos de las dos principales fuentes que circularon en la costa, como lo son El Chayal y San Martín Jilotepeque. No obstante, sí existen diferencias en cuanto a la forma que posee cada uno. A este respecto, los núcleos de El Chayal son relativamente más pequeños que los de San Martín Jilotepeque en tamaño y peso. El tratamiento de la plataforma también difiere entre una y otra fuente.

PUNTAS DE PROYECTIL

El otro tipo más frecuente fue el de punta de proyectil. La mayoría de estos artefactos son de forma triangular alargada y poseen espiga para el enmangado. El largo máximo en una pieza completa fue de 9.4 cm, no obstante se contó con dos segmentos que correspondían a la misma punta y esta alcanzaba un largo de 18.4 cm y un peso de máximo de 71.83 gramos. Las técnicas dominantes para su elaboración fueron la percusión y la presión, logrando objetos unifaciales y bifaciales. Esta situación generó una gran cantidad de lascas de desecho, muy frecuentes en el análisis del taller, por lo que se infiere que existió una fuerte producción de tales artefactos.

El estilo de puntas de El Baúl posee características especiales que lo diferencian claramente de otras puntas de la Costa Sur, particularmente por la combinación de técnicas en el acabado, lo que produce artefactos de gran fineza. En este caso, la fuente dominante para la elaboración de las puntas fue San Martín Jilotepeque, seguida de El Chayal.

En cuanto a la utilización de las puntas, si bien constituyen armas arrojadizas tanto para la guerra como para la cacería, suelen encontrarse en calidad de ofrendas o como objetos que proporcionan estatus social en numerosos sitios que han sido excavados en la Costa Sur. Sin embargo, dada la enorme cantidad de desechos asociados a este tipo tecnológico, en El Baúl se estaban produciendo puntas a gran escala para cubrir una fuerte demanda local por componentes de artefactos bélicos. Esta suposición podría verse corroborada si se cuenta más adelante con muestras provenientes de ciertos sectores del sitio o de otros sitios asociados a El Baúl, en donde existieran campamentos o guarniciones militares.

OTROS ARTEFACTOS

En la muestra se cuenta, además, con otros tipos de artefactos que ponen de manifiesto la variedad de objetos producidos en los talleres de El Baúl. Entre ellos existen cuchillos formados a partir de macro navajas, y también con raspadores elaborados por retoque de macro lascas. Es probable que estos surgieran de núcleos con características específicas para la producción de tales artefactos, diferentes de aquellos empleados en la elaboración de navajas prismáticas.

Alejandro Pastrana (comunicación personal 2002), ha sugerido que en los talleres primarios en las fuentes se elaboraban preformas de núcleos, unos destinados a la producción de navajas prismáticas por técnica de presión y otros para crear objetos tales como raspadores, puntas de proyectil y cuchillos. Tales núcleos en consecuencia poseían otras dimensiones, eran de mayor tamaño y seguramente fueron agotados por técnica de percusión. Todos los objetos extraídos de este tipo de núcleos necesitaban de un retoque posterior para su acabado, el cual debe estar vinculado a las grandes cantidades de desecho entre el cual se encuentran las denominadas lascas de bifacial.

COMENTARIOS FINALES

A partir de la información obtenida, podemos aventurar algunos comentarios a manera de conclusiones preliminares acerca de lo que indica la presencia de los artefactos especiales en El Baúl.

En primer lugar, las enormes cantidades de desecho de obsidiana apuntan a una fuerte interacción de carácter económico con las Tierras Altas en procura de esta materia prima fundamental. En este sentido son dos las fuentes principales que estaban abasteciendo los talleres: El Chayal y San Martín Jilotepeque. Cabe señalar la presencia de materiales de la fuente de San Bartolomé Milpas Altas, la cual fue detectada en lascas según los análisis de laboratorio llevados a cabo por Fred Nelson. También se cuenta levemente con material de Ixtepeque.

En segundo lugar, los principales tipos tecnológicos que llegan a los talleres de El Baúl son los núcleos, tanto prismáticos como macro núcleos, los cuales debieron ser transportados por caravanas de comerciantes que los llevaban directamente a los talleres locales, en donde aguardaban los artesanos para transformarlos en los productos requeridos.

En tercer plano, una vez situados los núcleos en los talleres, se procedía a la reducción de los macro núcleos que eran transformados en macro navajas y éstas a su vez en cuchillos y puntas de proyectil. Por otro lado, de los núcleos prismáticos se obtenían finas navajas mediante la técnica de presión. Estos núcleos eran agotados hasta el extremo y posteriormente fueron utilizados como herramientas de otro tipo, tal el caso del pulidor. Mientras tanto, otros se redujeron por medio de la técnica de percusión bipolar para la obtención de lascas, lo que debió ocurrir también con los núcleos de macro navajas.

La producción de artefactos estuvo entonces encaminada hacia la obtención de dos productos principales: la navaja prismática y la punta de proyectil. Ambos tipos tecnológicos requerían de conocimiento especializado y de una organización productiva centralizada. El propósito principal de esta producción debió ser el de satisfacer la demanda local y probablemente regional por herramientas cortantes, armas arrojadizas punzo cortantes, instrumentos para raspar, pulir y perforar, todos los cuales podrían participar en tareas de mantenimiento doméstico o bien, en grandes cantidades, en actividades productivas y no productivas de índole especializada.

El área donde se encuentran los desechos del taller está asociada a un pequeño conjunto habitacional en el que es probable que se ubicaran los artesanos y el propio taller. Se puede sugerir que la actividad de producción de artefactos de obsidiana fue llevada a cabo por un grupo familiar de especialistas dedicados exclusivamente a esta actividad, que requería de la participación de varios artesanos. Hasta ahora son más de 40,000 los artefactos recuperados y analizados en este sector de El Baúl. A esto debe sumarse una muestra de varios miles de objetos de obsidiana proveniente de un pozo ubicado en el mismo sector, que fue excavado por Sonia Medrano a principios de la década de 1990. Dicha muestra fue estudiada y clasificada inicialmente por Elisa Jiménez. Una revisión de la muestra aludida indicó que en ella se encuentran los mismos tipos tecnológicos arriba descritos relacionados a la producción de navajas prismáticas y puntas de proyectil. Las notas de campo mencionan que entre 0.0166 m y 0.018 m se localizó un depósito conteniendo mucha obsidiana consistente en navajas de todo tipo, núcleos agotados y fragmentos de puntas de proyectil.

Finalmente debo agregar que el estudio de la obsidiana de El Baúl ha generado nuevas interrogantes acerca de acontecimientos económicos, políticos y sociales que pudieron ocurrir durante el Clásico Tardío en el sitio. Estas serán respondidas cuando se efectúen los cálculos precisos de la cantidad de artefactos producidos, así también cuando se establezca cuáles eran los mecanismos de distribución y se puedan llevar a cabo comparaciones válidas con muestras estudiadas en otros talleres, como el de Ojo de Agua en Chiapas (Clark 1997a, 1997b), o bien los talleres de Teotihuacan (Nelson 2000).

REFERENCIAS

Clark, John

1997a        A Technological Typology of Prismatic Blades and Debitage from Ojo de Agua, Chiapas, México. Ancient Mesoamerica 8:111-136. Cambridge University Press.

1997b        Prismatic Blademaking, Craftsmanship, and Production. An Analysis of Obsidian Refuse from Ojo de Agua, Chiapas, México. Ancient Mesoamerica 8:137-159. Cambridge University Press.

Nelson, Zachary

2000        Analysis of an Obsidian Workshop at Hacienda Metepec, Teotihuacan, México, A.D. 700-800. Tesis de Maestría, Department of Anthropology, Brigham Young University, Utah.

 

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