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67 La obsidiana de Tak´alik Ab´aj en contextos ceremoniales – José Crasborn – Simposio 18, Año 2004

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Crasborn, José

2005        La obsidiana de Tak´alik Ab´aj en contextos ceremoniales. En XVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2004 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.695-705. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

67

LA OBSIDIANA DE TAK´ALIK AB´AJ

EN CONTEXTOS CEREMONIALES

José Crasborn

Palabras clave:

Arqueología Maya, Guatemala, Costa del Pacífico, Tak´alik Ab´aj, Abaj Takalik, ofrendas, artefactos de obsidiana, El Chayal, San Martín Jilotepeque

Mas allá del empleo que tuvo la obsidiana en la antigua Mesoamérica como materia prima para la elaboración de instrumentos de corte, esta también fue considerada como un elemento importante para ser utilizado como ofrenda, por lo que probablemente al igual que se manufacturaban artefactos de uso cotidiano, también se elaboraron piezas especiales para que formaran parte de los rituales o ceremonias.

En Tak´alik Ab´aj, a través de años de investigación se ha registrado una considerable cantidad de ofrendas asociadas a estructuras, plazas y monumentos. Una característica que comparte la mayoría de estas ofrendas es la escasa o nula presencia de piezas de obsidiana. Ejemplos de este tipo han sido identificados en los diferentes complejos arquitectónicos del sitio especialmente en las Estructuras 3, 6, 7 y 12 del Grupo Central (Balcárcel 1995; Crasborn 2004; Dillon 1987; Prater 1984; Schieber 2000; Vela 2003), y la Estructura 32 del Grupo Oeste (Zetina 1994).

Por otro lado, existen otras ofrendas donde sí fueron colocadas piezas de obsidiana; estos casos corresponden a la ofrenda masiva dedicada a la Estela 13 y el Entierro 1. Sin embargo, en ambos hallazgos la cerámica ocupa el mayor porcentaje de artefactos ofrendados, por lo que surge la pregunta ¿qué razones intervinieron en la colocación o no de artefactos líticos dentro de estas ofrendas?

En el área Maya se han identificado una serie de escondites en sitios como Piedras Negras (Hruby 1998, 1999), Dos Pilas (Palka y Escobedo 1992; Stiver 1992), Tikal (Coe 1965), la isla de Flores (Suyuc s.f.), y otros sitios del norte de Petén y del área del río Pasión (Krejci y Culbert 1995), en donde los artefactos líticos son los que tienen una mayor presencia con respecto al resto de artefactos, los cuales se consideran como los protagonistas de estos rituales.

En Tak´alik Ab´aj se han encontrado dos hallazgos en los cuales las piezas de obsidiana sobresalen con respecto al resto de artefactos: el primer caso pertenece a una ofrenda de macro núcleos colocados sobre el Entierro 1, y el segundo corresponde a un escondite ubicado en la Estructura 17, en el cual se identificaron 13 navajas prismáticas. Previo a definir las cualidades de estos hallazgos, es importante presentar un panorama actualizado sobre el comportamiento de la obsidiana dentro del sitio a lo largo de su ocupación, para establecer si este comportamiento se ve reflejado en los artefactos líticos contenidos en estas ofrendas.

El análisis de artefactos de obsidiana inició en 1998 por Edgar Carpio y se continúa en la actualidad por el autor. Esta muestra consta actualmente de 4066 artefactos, los cuales proceden de contextos bien identificados mediante el análisis cerámico.

Este estudio señala que la obsidiana procedía en su mayor parte de las fuentes de El Chayal y San Martín Jilotepeque, y en menor cantidad de otras fuentes como Tajumulco, Ixtepeque y Pachuca (fuente mexicana). Sin embargo, a lo largo de la ocupación de Tak´alik Ab´aj, la presencia de estas fuentes y la cantidad de piezas varía de acuerdo a la época. Estos cambios parecen ser el reflejo de la dinámica del sitio y de las relaciones comerciales que mantuvieron sus dirigentes a través de su historia.

La ocupación más temprana del sitio corresponde a finales del Preclásico Temprano (1000-800 AC), y ha sido identificada en el área conocida como El Escondite, ubicada hacia el oeste del Grupo Central, cerca del riachuelo El Chorro. Para este momento existe un total de 151 piezas, las que en su mayoría proceden de la fuente de San Martín Jilotepeque, representado por un 52.3%, mientras que El Chayal alcanza un 33.7%. Un dato que llama la atención es la presencia de navajas prismáticas en una época temprana, las cuales parecen haber sido importadas previamente manufacturadas, ya que el resto de artefactos asociados a este contexto no reflejan una producción de navajas para este momento.

Para el Preclásico Medio (800-300 AC), se observa un incremento en la presencia de la obsidiana, con 880 artefactos, los cuales reflejan un cambio con respecto al porcentaje de ambas fuentes, ya que para este momento es El Chayal la que mayor presencia tiene, alcanzando un 48.6% con respecto a San Martín Jilotepeque, que se reduce a un 39%.

Esta tendencia se mantiene durante el Preclásico Tardío (300 AC-250 DC), ya que El Chayal incrementa aún más su presencia alcanzando un 54.3%, mientras que San Martín Jilotepeque decae hasta un 32.5%. Paralelamente se observa un incremento en el consumo de obsidiana en el sitio, ya que para este momento la muestra alcanza 1848 artefactos.

Para el Clásico Temprano (250-600 DC), existe un descenso drástico en la cantidad de obsidiana, ya que solamente se cuenta con 163 artefactos. La presencia de la fuente El Chayal decae a un 50.9%, mientras que San Martín Jilotepeque presenta un incremento al alcanzar 35.5%.

Este cambio se mantiene hasta el Clásico Tardío (600-900 DC), ya que para esta época nuevamente se aprecia un incremento en el consumo de obsidiana al alcanzar 419 piezas, donde nuevamente San Martín Jilotepeque supera en porcentaje a la fuente El Chayal (45.1 % y 41.7% respectivamente). Durante este periodo también se observa que en Tak´alik Ab´aj se introduce una fuente foránea como es Cerro de las Navajas o Pachuca – obsidiana de color verde – la cual representa el 1.19% del total de la muestra.

Hacia el periodo Postclásico (900-1524 DC), hay un nuevo incremento en el consumo de obsidiana con un total de 605 artefactos, así mismo se observa una continuidad en el patrón del periodo anterior, ya que el porcentaje de San Martín Jilotepeque se incrementa a un 43.4%, mientas que El Chayal desciende aún más llegando hasta un 39.3%. Para este momento la fuente de Pachuca también se incrementa significativamente llegando al 4.2%. También hay algunos ejemplares de la fuente de Tajumulco, los cuales solo alcanzan el 0.6% de la muestra. Cabe mencionar que también se cuenta con la presencia de obsidiana de la fuente de Ixtepeque desde la época Preclásica hasta el Postclásico, sin embargo en ninguno de los casos identificados esta fuente llega a superar el 0.5% (Figura 1).

Teniendo en mente este panorama, se presentan los casos de ofrendas con presencia de obsidiana, estos se identifican según el número de estructura al que corresponden y no a la fecha de su hallazgo.

ESTRUCTURA 7

Ubicada en el lado sureste de la Terraza 3 dentro del Grupo Central (Figura 2), esta estructura corresponde a una plataforma baja y alargada sobre la cual se ubican dos estructuras pequeñas en su extremo norte; en el eje central fue colocada la Estructura 7A y del lado este la Estructura 7B (Schieber 2002:459). Debido a la cantidad de monumentos colocados sobre la plataforma y a sus implicaciones astronómicas, así como la cantidad de ofrendas colocadas aquí, la convierten en la estructura más sagrada del sitio (Schieber 2003:797). De esta estructura se describirán dos hallazgos de importancia como son la ofrenda masiva de la Estela 13 y el Entierro 1.

OFRENDA MASIVA DE LA ESTELA 13

Las investigaciones realizadas en la fachada sur de la Estructura 7A durante el año 2000, identificaron una ofrenda que fue colocada durante el Preclásico Tardío frente a la Estela 13 (Figura 3; Schieber 2002:459-461). Como parte de esta ofrenda fueron colocados más de 500 artefactos, de los cuales solamente un 5% corresponde a obsidiana. Entre ellos se recuperaron 33 navajas prismáticas, procedentes de la fuente El Chayal. De estos artefactos solamente 21 se encuentran completos. Ninguna pieza presentó evidencia de retoque y solamente siete tenían huellas de uso leve. Por el momento no es posible determinar a cuantos núcleos corresponden estas navajas, sin embargo las mismas parecen corresponder a la serie intermedia dentro de la secuencia de reducción de núcleos, y presentan un largo promedio de 17.2 cm por 2.1 cm de ancho y un peso promedio de 20.2 gramos (Figura 4).

Al examinar la distribución de todos los artefactos dentro de la ofrenda, se observa que las piezas cerámicas principales guardan una relación directa con la estela siguiendo un eje norte-sur y este-oeste, mientras que las navajas no presentan un patrón definido para su colocación, estando dentro, debajo y alrededor de las vasijas.

ENTIERRO 1

Este fue excavado en 2002 y se ubica al centro de la Estructura 7A, detrás de la Estela 13 (Schieber 2003:798). Esta investigación determinó que, posterior a la colocación del entierro, se realizó una nivelación dentro de la cual se colocó una ofrenda, por lo que ambos hallazgos se describen en el orden en que fueran identificados. Dentro del relleno que cubrió el Entierro 1 se depositó una ofrenda de seis cuencos de la vajilla Santiago en conjunto con cinco macro núcleos completos, dos de los cuales fueron colocados sobre su plataforma y los tres restantes de lado (Figura 5). Estos en su totalidad parecen haber sido producidos en el sitio con material de El Chayal. Tres de estos aún presentan corteza en su segmento distal y huellas de haber sido impregnados con hematites. Estos macro núcleos tienen un promedio de 15.4 cm de largo por 11.6 m de diámetro en su plataforma y 2446.6 gramos de peso, es decir aproximadamente 5.4 libras (Figura 6).

Por otro lado, el Entierro 1, que está fechado para un momento de transición entre el Preclásico Tardío e inicios del Clásico Temprano, contó con una considerable cantidad de artefactos de jadeíta, mosaicos de pirita de hierro y vasijas, entre otros (Figura 7). Sin embargo, a diferencia de los hallazgos ya mencionados, éste solamente contó con cinco navajas prismáticas; dos de las cuales se encontraron completas, la primera corresponde a una navaja de El Chayal, con un largo de 18 cm, que se ubica donde debieron estar los pies del personaje; la segunda pieza, de 16 cm de largo, procedente de San Martín Jilotepeque, fue colocada cerca de la mano izquierda de este gobernante; un tercer fragmento se ubica cerca de su tobillo izquierdo, y los dos fragmentos restantes no forman parte directa del ajuar del personaje, ya que uno se ubica al norte cerca de su abdomen debajo de tres piedras de canto rodado y el otro al suroeste de sus pies debajo de tres discos de jadeíta. De estas piezas ninguna presentó retoque y solamente dos parecen tener huellas de uso leve.

Así mismo, del lado sur o costado izquierdo del personaje fue colocado un cuenco de color rojo dentro del cual se colocaron 15 lascas de El Chayal (Figura 8). Junto a este cuenco se depositó un mosaico de pirita y un pez de piedra verde. Este hallazgo llama la atención debido a que estas piezas corresponden a artefactos finamente trabajados; en contraste, cuatro de las lascas presentan error de talla, por lo que surge la pregunta sobre ¿por qué en un entierro elitista fueron colocados artefactos de este tipo? A pesar de no poder contestar esta pregunta es posible sugerir que de alguna forma éstas cumplieron alguna función durante la vida de este personaje o como parte de algún ritual dentro de la ceremonia debido a que todas las piezas se encuentran entre 2.8 y 8.7 cm de largo, y entre 1.6 y 4 cm de ancho.

ESTRUCTURA 17

Se ubica en el Grupo Sur, aproximadamente a 0.5 km del Grupo Central – sobre la Terraza 1 – en la finca Santa Margarita (Figura 2). La Universidad de California en Berkeley, durante sus excavaciones en Tak´alik Ab´aj entre 1976 y 1980, identificó una considerable cantidad de ofrendas en este lugar.

La mayoría de estas ofrendas solo contó con presencia de cerámica, a excepción de tres escondites, desafortunadamente solo en un caso existe información detallada al respecto. Este corresponde al identificado en la operación T-114, excavada por Adriane Prater en 1979, ubicada en el lado este del Montículo 17 (Dillon 1987: 50-53). Este hallazgo – el Escondite 1 – está fechado para el Preclásico Tardío; consistió en tres vasijas colocadas una sobre otra y dentro de éstas se encontraron los fragmentos de 13 navajas completas (Prater 1984:157). Estas navajas posiblemente corresponden a diferentes secuencias de reducción de dos núcleos procedentes de El Chayal. De estos artefactos dos navajas presentan huellas de uso y cinco tienen retoque. Estos artefactos son los más grandes encontrados en el sitio hasta el momento (Schieber y Orrego 2002:30), con un promedio de 28.5 cm de largo por 1.68 cm de ancho, y 28.3 gramos de peso (Figura 4).

ESTRUCTURA 61A

Se ubica al norte del Grupo Central sobre la Terraza 5, en la finca San Isidro (Figura 2). Fue investigada por Claudia Wolley en el año 2000. Las excavaciones en el lado sur revelaron la presencia de un altar incensario circular (No. 33). Asociado a éste se encontró una ofrenda que consistió en cuatro vasijas. Las vasijas denominadas A y B contenían cuatro navajas prismáticas completas formando un rombo que señala los cuatro puntos cardinales (Figura 9). Este hallazgo fue fechado para inicios del Clásico Temprano (Wolley 2000:27-28). Las cuatro navajas parecen corresponder a las últimas series de la secuencia de reducción y posiblemente pertenecen a uno o dos núcleos de San Martín Jilotepeque. Todas las piezas se encontraron completas, sin huellas aparentes de uso o retoques. A diferencia de las navajas identificadas en las Estructuras 7A y 17, éstas son más pequeñas con un promedio 15 cm de largo por 1.25 cm de acho y un peso promedio de 5.52 gramos (Figura 4).

COMENTARIO FINAL

En 1988, en el sector sureste del Grupo Central se identificó un basurero de taller de obsidiana que corresponde al Preclásico y que, según Carpio (1999:16), estaba asociado a la producción de macro núcleos, por lo que es probable que las navajas prismáticas recuperadas en las Estructuras 7A y 61A fueran elaboradas en el sitio especialmente para ser colocadas dentro estas ofrendas. Estas piezas tienen un largo que varía entre los 13 a 23 cm, mientras que los artefactos de uso común no exceden los 10 cm de largo, a excepción de dos casos en los que las navajas superan 15 cm. Sin embargo, en el caso de las navajas de la Estructura 17, que oscilan entre 28 y 29 cm de largo, no se cuenta con evidencia suficiente para asegurar que fueran producidas en Tak´alik Ab´aj, por lo que cabe la posibilidad de que, a pesar de existir una producción de herramientas dentro del sitio, algunas piezas pudieron haber sido importadas previamente manufacturadas.

En este sentido es posible considerar que los macro núcleos colocados sobre el Entierro 1 también fueron producidos en el sitio; sin embargo, estos tienen un promedio de 15 cm de largo mientras que los núcleos agotados procedentes de otras excavaciones no exceden 6 cm, aunque este tamaño podría estar asociado al proceso de la reducción del núcleo y no al tamaño con que estos fueron producidos. Por otro lado la evidencia recabada hasta el momento señala que la colocación de artefactos de obsidiana dentro de ofrendas como el Escondite de la Estructura 17 y la ofrenda masiva de la Estela 13, que datan del Preclásico, contaron con un 100% de artefactos de la fuente El Chayal, aquella de mayor presencia tiene en esta época.

Figura 1 Frecuencia de fuentes de obsidiana a través del tiempo en Tak´alik Ab´aj

Figura 2 Mapa sitio arqueológico Tak´alik Ab´aj (dibujo M.T. De León 2003)

Figura 3 Planta de ofrenda masiva dedicada a la Estela 13 (dibujo J. Claudio y M.T. De León 2000)

Figura 4 Navajas de contextos especiales: A) Estructura 17; B y C) Estructura 7; D) Estructura 61A (dibujo J. Crasborn 2004)

Figura 5 Planta de ofrenda de núcleos colocada sobre el Entierro 1 (dibujo M.T. De León 2002)

Figura 6 Núcleos de ofrenda sobre el Entierro 1 (dibujo J. Crasborn 2004)

Figura 7 Planta del Entierro 1 (dibujo M.T. De León 2002)

Figura 8 Planta de lascas de obsidiana asociadas al Entierro 1 (dibujo M.T. De León 2002)

Figura 9 Planta de ofrenda en Estructura 61A (dibujo J. Pineda 2000)

Sin embargo, durante la transición entre el Preclásico Tardío y el Clásico Temprano existe mayor variabilidad de la selección de fuentes, ya que la ofrenda de núcleos cuenta exclusivamente con artefactos de El Chayal, no así dentro del Entierro 1 donde se colocaron piezas de las dos fuentes principales que abastecían al sitio, mientras que en la ofrenda de la Estructura 61A todas la piezas corresponden a San Martín Jilotepeque.

Con respecto al arreglo de los artefactos colocados en estas ofrendas, se observa que la mayoría no guardan un orden específico para su colocación, como es el caso de la ofrenda masiva de la Estela 13. Una excepción a este caso le corresponde a la ofrenda de la Estructura 61A, en la cual se observa un arreglo intencional de las cuatro piezas, las cuales sugieren estar orientadas hacia los puntos cardinales. Este detalle, así como la cantidad de artefactos, invita a pensar que la intención del ritual con respecto a la colocación de las piezas de obsidiana era diferente con respecto a las otras ofrendas de Tak´alik Ab´aj. En relación a la cantidad de artefactos de las ofrendas ya descritas, llama la atención el hecho de que el número de piezas en todas éstas sea impar, por lo que existe la posibilidad de que esto tuviera algún significado por ahora desconocido.

Por último, cabe mencionar que sería de gran importancia el realizar un estudio de micro huellas de uso en los artefactos de estos contextos que presentan señales de desgaste, para poder determinar si tuvieron un uso relacionado con los rituales llevados a cabo en Tak´alik Ab´aj.

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