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61 Los nombres reales del Clásico: Lectura e interpretación mitológica – Ana García Barrios, Ana Martín Díaz y Pilar Asensio Ramos – Simposio 18, Año 2004

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García Barrios, Ana, Ana Martín Díaz y Pilar Asensio Ramos

2005        Los nombres reales del Clásico: Lectura e interpretación mitológica. En XVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2004 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.636-645. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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LOS NOMBRES REALES DEL CLÁSICO:

LECTURA E INTERPRETACIÓN MITOLÓGICA

Ana García Barrios

Ana Martín Díaz

Pilar Asensio Ramos

Palabras clave:

Iconografía Maya, deidades Mayas, Plato Cósmico, Caracol

El objetivo de la ponencia es apoyar con la imagen del Plato K1609 una posible narración iconográfica de un potente mito de origen. Se mantiene la teoría de que los reyes Mayas usaban apelativos para sus nombres que incluían referencias concretas de escenas mitológicas de dioses, enlazándose así con el dios mencionado en el momento mítico concreto, y haciendo suyos los logros del dios durante el episodio elegido.

Los nombres personales son, sin lugar a dudas, una fuente de información importantísima de la que aún se puede extraer una gran cantidad de datos, que servirán para entender mejor el comportamiento y personalidad de los gobernantes, además de sus relaciones con los dioses incluidos en estos nombres. De esta manera se daría respuesta a cuestiones que aún permanecen sin resolver como: ¿Por qué se elegían determinados dioses para incluirlos en sus nombres personales? ¿Qué se intentaba trasmitir cuando elegía uno u otro aspecto del dios? ¿Se incluyen en estos nombres lugares o referencias mitológicas? Algunas de estas cuestiones se abordarán a lo largo de este trabajo.

Desde que Tatiana Proskouriakoff (1960, 1963), hace ya más de 40 años, reconoció los nombres de gobernantes por su vinculación a glifos de nacimiento, ascenso al trono y muerte, han sido varios los trabajos realizados sobre onomástica real, pero aun así continúa siendo un tema prácticamente inexplorado. Autores como Bricker (2002) y Grube (2002), han expuesto algunas de las bases para el entendimiento de la estructura y significado de estos nombres.

Los nombres propios de los Mayas del Clásico estaban formados por verdaderas oraciones que incluían un sujeto y un predicado que podía estar compuesto por un verbo o por varios sustantivos (Martin y Grube 2002). Por lo general, los sujetos de estas cláusulas nominales hacían referencia a objetos, animales o a dioses y, en ocasiones, su estructura contenía varias de estas cláusulas que formaban una secuencia larga de nombres, en los que se pudo llegar a incluir títulos o topónimos (Carrasco 1964). Son muy pocos los ejemplos que existen de estas largas secuencias, los textos en piedra y cerámica que han perdurado, por lo general, sólo mencionan una de estas frases nominales.

Este trabajo se centrará únicamente en aquellos nombres personales que incluyen en su estructura el nombre de un dios, concretamente el de Chaahk.

La información que existe sobre estos nombres no es mucha, pero es sabido que un mismo apelativo lo podían compartir reyes y nobles, incluso en ocasiones objetos reales de gran valor ceremonial podían llevar el mismo nombre que un soberano (estandartes o perforadores). Estos apelativos permiten extraer el significado de las acciones del dios, que a veces revelan rasgos personales, físicos o cualitativos. El contenido de estos nombres personales está en muchos casos sin estudiar, pero una lectura pormenorizada de ellos y el apoyo de ciertas representaciones iconográficas, admite apuntar la posibilidad de que de estos apelativos también se infieran referencias que vinculan a Chaahk con secuencias o escenas mitológicas y posiblemente fuese la formula elegida por los reyes para vincularse directamente con los mitos.

Al incluir los apelativos divinos en los nombres personales de los gobernantes formados por frases u oraciones completas, podían comunicar o transmitir una característica concreta del dios, permitiendo conocer de esta manera la esencia e identidad de los dioses Mayas. No hay que olvidar que existen pruebas que demuestran que los gobernantes cambiaban su nombre de infancia en el momento de acceso al trono y en raras ocasiones este primer nombre vuelve a ser mencionado. Por tanto, se tendrá presente que la elección de un nombre no se realizaba de forma azarosa, sino que por el contrario, el nombre propio tenía una gran relevancia, pues era la insignia con la que se le mencionaría en vida y posteriormente se le recordaría tras su muerte, lo que dotaba al nombre de una gran categoría e importancia. Como ya se ha apuntado, los nombres no cumplían únicamente la función de puros distintivos sociales, sino que podían ir cargados de contenidos mitológicos.

Para defender esta hipótesis se ha elegido el nombre del que es considerado como primer gobernante de la ciudad de Caracol, Te K´ab Chaahk; Chaahk de Brazo de Madera o de Árbol. Los datos arqueológicos se reducen a dos únicos textos realizados durante el Clásico Tardío que sitúan el reinado de Te K´ab Chaahk en el año 331 de nuestra era (Figuras 1 y 2). El hecho de que varios siglos después de su reinado se le continúe recordando, demuestra la importancia política y social que debió tener este personaje, del que se piensa pudo ser el fundador dinástico de la ciudad de Caracol (Grube 2002:86).

Figura 1 Marcador 3 de Juego de Pelota de Caracol (dibujo de Grube 1991)

Figura 2 Te K´ab´ Chaahk (dibujo de Grube 1991)

FUNDADORES Y MITOS

El hecho de estar ante el fundador dinástico de la ciudad de Caracol implicaría una serie de circunstancias entre las que se incluiría la posible creación de un vínculo mitológico entre el gobernante y el dios, en este caso Chaahk. A simple vista, la lectura del nombre Te k´ab Chaahk, Chaahk de Brazo de Madera o de Árbol, implica exclusivamente una descripción física de Chaahk, que muestra al dios con un brazo de aspecto arbóreo, sin embargo existen representaciones iconográficas con las que poder relacionar el nombre de este gobernante. El llamado Plato Cósmico (K1609), representa una secuencia mítica en la que Chaahk surge de las aguas con un brazo ramificado, pudiendo tratarse de la misma escena que describe el nombre del gobernante.

Siempre se ha pensado que debió existir una estrecha relación entre los gobernantes fundadores de linajes dinásticos y los mitos divinos, pero no hay datos suficientes que demuestren fehacientemente este hecho. El periodo Preclásico no es concluyente en este aspecto. Por el momento, los datos arqueológicos y epigráficos no han sacado a la luz textos, monumentos o piezas cerámicas que hagan referencias explicitas a los orígenes míticos de los dioses y su vinculación con los fundadores dinásticos.

Parece claro que es a finales del Clásico Temprano cuando los reyes comienzan a anteponer el término k’uhul, sagrado, al título de rey en las inscripciones (Houston y Stuart 1996:295), hecho que no ocurría al principio del periodo, lo que evidentemente indica que se están produciendo ciertas transformaciones en la concepción de la realeza de este momento. Los gobernantes comienzan a vincularse con los dioses, no sólo incluyendo el término k´uhul, sino también mediante la elección de los nombres propios.

Por otro lado, autores como Houston y Stuart (1996:297), mantienen que no existe nada en los títulos o nombres de los primeros gobernantes que marque una diferencia de estatus con los gobernantes de momentos posteriores, negando de esta manera una posible relación dios-fundador. Lo que reafirma la hipótesis de que estas relaciones entre dioses, gobernantes fundadores y mitos, se pudieron establecer a lo largo del Clásico Tardío.

Partiendo del artículo presentado por estos autores en 1996, se piensa que es durante el Clásico Tardío cuando surge una moda iconográfica y de escritura en que los gobernantes de este momento dotan a sus antepasados de cualidades divinas, datos que se reflejan en representaciones iconográficas y textos glíficos de ciudades tan relevantes como Copan o Palenque. El Grupo de la Cruz cuenta el origen mítico de la tríada de dioses y su vinculación con los primeros gobernantes de la ciudad de Palenque. Igualmente, en este momento se produce en Copan una remembranza de Yax Kuk Mo´, uno de los primeros gobernantes de la dinastía de esta ciudad, plasmada en los edificios y en otros elementos vinculados a la arquitectura (estelas, altares). Es cierto que los mitos no se crean en este momento, sino que se retoman los ya existentes para vincularlos con los primeros reyes fundadores, sin lugar a dudas esto fue debido a que durante el Clásico se constituye un nuevo orden, en el que la complejidad política tiende a influir en la modificación de la ideología y la religión, dando lugar a estas nuevas tendencias político-religiosas.

Si hay algo que está claro, es que los Mayas disfrutan de una elaboradísima mitología, cuyos orígenes se remontan a periodos anteriores al Preclásico, no hay más que fijarse en el bellísimo mural Preclásico de San Bartolo, donde se representa el mismo mito del Dios del Maíz que se encuentra siglos después en la cerámica del Clásico Tardío. Se cree que la unión mito-fundador, en ocasiones se pudo realizar en un periodo posterior, como ya se ha explicado anteriormente, y esto fue lo que pudo ocurrir con el que se considera primer gobernante de Caracol.

De acuerdo a los datos arqueológicos extraídos en las excavaciones de la ciudad de Caracol, se sabe que fue una ciudad que durante el Clásico Tardío sufrió una serie de avatares políticos y bélicos contra ciudades tan poderosas como Tikal o Naranjo, y que después de esta última contienda la ciudad de Caracol se sumerge en un hiato de 118 años en los que no se produce ningún monumento dedicado (Grube 2002:95). Con la llegada al poder de K´inich Joy K´awil en el 798 DC, se produce un resurgimiento de la ciudad y de la política. Bajo los auspicios de este gobernante se manda construir el Juego de Pelota del Grupo B, y es en el Marcador 3 de este mismo juego, en el que se registra la mención más temprana de Te K´ab Chaahk (Chase, Grube y Chase 1991:6). Curiosamente los marcadores son piezas en las que se solía hacer mención a los antepasados fundadores, probablemente por que el Juego de Pelota significaba en última instancia el renacimiento después de la muerte.

Si se mantiene la hipótesis anteriormente expuesta, es fácil presuponer que K´inich Joy K´awil está enlazando con el primer gobernante dinástico, como estrategia política de reafirmación de poder. Casualmente, las dos únicas referencias escritas de Te K´ab Chaahk se registran en monumentos del Clásico Tardío, lo que permite dejar abierta la posibilidad de que se trate de un personaje creado por este gobernante tardío para reforzar sus vínculos con los orígenes dinásticos. De cualquier forma y atendiendo exclusivamente al significado del nombre de Te K´ab Chaahk, Chaahk de Brazo de Madera, permiten creer que estar ante la expresión gráfica de una secuencia mitológica que aparece descrita en el plato trípode conocido como el Plato Cósmico.

LECTURA E INTERPRETACIÓN MITOLÓGICA

El texto de este fantástico plato trípode fue leído inicialmente por Miller y Schele en 1986 y desde entonces hasta la actualidad ha tenido muy pocas revisiones. Los avances epigráficos de los últimos años y la inestimable ayuda de Alfonso Lacadena, quien ha servido de guía y traductor del texto, ha permitido sentar las bases para desarrollar la hipótesis defendida en este trabajo.

El Plato K1609 contiene tres textos diferenciados (Figura 3): un texto en que se narra la escena mítica; otro texto que hace referencia a su propietario y a la manufactura y finalización del plato; y el texto en que menciona el nombre del personaje representado.

Figura 3 Dibujo del texto del plato de Chac Xib Chaahk (Schele y Miller 1986)

TEXTO EN QUE SE NARRA LA ESCENA MÍTICA

Comienza fechando el acontecimiento mítico en el día 13 Oc y el mes 8 Zotz, desgraciadamente no se conserva el dato glífico que situaría en el año concreto del evento. Los Mayas, a diferencia de otras culturas, ubicaban sus mitos en el tiempo y en el espacio, y fueron hechos que acontecieron en un momento real de la historia de este pueblo. El texto prosigue con la descripción y ubicación geográfica donde sucede el mito mediante el glifo utiya, ocurrir; a continuación un glifo que fue descrito e interpretado por Schele y Miller (1986) como “apareció, surgió de la tierra”, con el afijo nal, que indica sitio, lugar. Por el momento no tiene una lectura definitiva y se mantiene la interpretación de “brotar” o “surgir”, le sigue nuevamente el verbo utiya, prefijado por la partícula de tiempo/aspecto mu, que indica que “ocurrió” en el Ik Way Nal , Lugar de la Aguada Negra, este glifo representa un topónimo que hace referencia a un lugar de cambio o transformación.

El siguiente bloque glífico es nuevamente un locativo que ayuda a ubicar más concretamente el lugar donde ocurre la acción anterior, Ik [?] Nal , Lugar de [?] Negro, el glifo principal no se lee pero se sabe que está haciendo referencia al agua o al sitio donde se encuentra la aguada o laguna anteriormente mencionada, enfatizado por su presencia dentro de la escena iconográfica, el autor lo incluye en la representación acuática de donde brota Chaahk.

Le sigue un tercer topónimo que indica la referencia exacta de un lugar mítico, un glifo que aparece en otras ocasiones representado en cerámica y en otras inscripciones asociadas a escenas de renacimiento (Calvin 1997:891). Un ejemplo existe en la tapa de bóveda de Ek Balam, donde el gobernante UKit Kan Le´k aparece sentado sobre un cojín con el glifo 5 Flor (Lacadena y Wichmann 2002), lo que estaría vinculando nuevamente a un gobernante con este lugar o espacio mítico; otro ejemplo está en la vasija cerámica K2723, acompañando a otra escena de renacimiento, en este caso del Dios del Maíz (Quenon y Le Fort 1995:891). Al no haber una traducción exacta del glifo, se le ha denominado Ho´Nikte, lo que reafirma la hipótesis de que se hace referencia a un sitio mítico por excelencia, esto lo corrobora los dos siguientes glifos Chan y Chen, El Sitio (ciudad o territorio) que forman un difrasismo intencionado por el escriba, con el que pretende resaltar la importancia del sitio de Ho´Nikte, que posiblemente fuese el lugar mítico en donde se producía el renacimiento del cuerpo.

Existen otros topónimos vinculados a numerales, como se ve en la sub-estructura Margarita, realizada en el Clásico Temprano en Copan, en la que aparecen los topónimos de “7 sitio” y “9 sitio” que, según Nielsen (2003:228), se refieren también a hechos o acontecimientos relacionados con el origen o el acto de “emerger”.

TEXTO QUE HACE REFERENCIA A LA FINALIZACIÓN DEL PLATO Y DE SU PROPIETARIO

Este texto narra la fecha y finalización del plato cerámico, marcado por el glifo ujawante, Plato Trípode, y a continuación mencionan a su propietario Lachatunk, seguido del glifo emblema de la ciudad a la que debió pertenecer este gobernante; Siku[l], por el momento no hay datos para identificar correctamente a esta ciudad.

TEXTO EN QUE MENCIONA EL NOMBRE DEL PERSONAJE REPRESENTADO

Este texto se ubica a la derecha del personaje principal y su lectura se corresponde con el nombre de Chac Xib Chaahk, Chaahk, el Hombre Rojo. Por tanto el texto narra un acontecimiento mitológico de renacimiento que se está produciendo en un espacio con agua de donde brota renacido Chaahk Xib Chaahk.

Son tres los lugares o sitios que ubican geográficamente la acción. Se trata de una secuencia de topónimos que se englobarían uno dentro de otro, de menor a mayor importancia, Ik Way Nal, Ik ? Nal y “Ho´Nikte”, algo así como Santa Cruz del Quiché (Pueblo) – Quiché (Estado), – Guatemala (País). La traducción sería la siguiente: Ocurrió el día 13 Oc del mes 8 Zotz que surgió, brotó (Chac Xib Chaahk) y esto ocurrió en el sitio de La Laguna Negra, El Sitio de ? Negro y de Cinco Flor (Ho´Nikte), que es EL SITIO (Un lugar mítico por excelencia). Este texto narra la secuencia concreta que representa la iconografía del plato.

ESTUDIO ICONOGRÁFICO

Linda Schele y Mary Miller (1986), realizaron una primera interpretación iconográfica de lo que ellas llamaron el Plato Cósmico, centrando la propuesta en la sangre que emana de Chaahk y mencionando únicamente que Chaahk podría ser similar a los árboles que aparecen en la iconografía palencana. Una segunda interpretación fue realizada por Elisabeth Wagner (2002), y en ella afirmaba claramente que Chaahk aparece como el árbol que ejerce de Axis Mundi.

Ambas interpretaciones coinciden en que existen tres espacios bien diferenciados, uno celeste y superior; un segundo intermedio, y un tercer plano que ubica la escena en el inframundo sub-acuático. Chaahk ocupa la posición intermedia entre los planos superior e inferior.

En este estudio se propone aportar nuevos datos iconográficos a los ya existentes, a la vez que asociar el nombre del gobernante Te’ K´ab’ Chaahk con el plato y el mito que en él se narra. Para ello se parte de la idea de origen, renacimiento o emergencia de Chaahk rompiendo las aguas primordiales, que simboliza la victoria del nacimiento y la vida frente a la oscuridad de la muerte. Esto se apoya en el texto que aparece en la parte superior del plato y que hace mención al lugar donde ocurren los hechos que es una aguada negra situada en Ho´ Nikte, el Lugar de Cinco Flor (Figura 4). Se trata de un Chaahk de aspecto juvenil en consonancia con el momento primigenio que se está narrando. Sobre su cabeza, se representa un gran símbolo Tzuk que indica partición, anuncia el desdoblamiento de Chaahk ramificándose para convertirse en vegetación. Las terminaciones de estas ramas o brotes toman forma de serpiente o de cabezas que están simbolizando algún tipo de vegetación. Estas cabezas aparecen representadas en otras piezas cerámicas, como el vaso K4119. El brazo también participa en esta floración, por tanto Chaahk está naciendo de las aguas, las cuales simbolizan el lugar en donde se renace a la vida y está trayendo consigo la esencia que éstas contienen.

Es importante notar que la doble protuberancia, representación convencional de che o te en los códices, aparece en el tallo al que está asociado Chaahk en este plato, al igual que en su brazo ramificado, en el cual se encuentra también el mismo signo. Asimismo, destacar que ambas acepciones sirven para llamar a las plantas leñosas, aunque en ocasiones también se emplea con un significado más amplio que abarca a todas las plantas en general.

Estas aguas que forman la laguna negra de donde surge Chaahk están enmarcadas por dos motivos (Figura 5). La banda acuática y el jaguar, que en determinados vasos (K771 y K 791), es el way del Sagrado Señor de Yax Ox Tun Nal, el lugar donde se colocaron las tres piedras de la creación. En ellas se observa la existencia de tres seres que habitan entre la superficie y el fondo de la misma, representado por una cabeza descarnada de la que surgen plantas acuáticas. Este motivo iconográfico es muy frecuente en cerámica y aparece representado como motivo principal en numerosas vasijas del Clásico Tardío.

En contraposición a este monstruo, en la parte superior del plato se encuentra el monstruo celeste, en forma de ofidio. También ocupan esta posición superior dos símbolos estelares. Todo ello ocurre bajo la vigilancia del “Pájaro Celestial”, probablemente el alter-ego de Itzamnaah. Cabe mencionar que el pájaro lleva puesto el collar de ojos y el signo akbal, lo que podría sugerir que se está ante una escena de muerte. Pero una muerte en el sentido de morir para renacer y que está implícita en toda la iconografía del plato, pero sobretodo, en el elemento vegetal que aparece en el mismo, ya que la vegetación revela la existencia como un proceso de regeneración continua.

Tanto Schele y Miller, como Wagner, reconocen el elemento vegetal, incluso arbóreo en el estudio iconográfico que realizan. Queda claro que, partiendo de la doble protuberancia que aparece representada tanto en el “tallo” o “fuste” como en el brazo de Chaahk, se está ante el término “te” que sirve para designar tanto a planta como a árbol. Por otro lado, se podría asimilar esa sangre que veía Schele, o especie de “ramificaciones” con el líquido o sustancia vital, con emanaciones que surgen del Chaahk “florecido o ramificado”, o sea el itz o savia que alimenta la planta y permite que viva, que se prolonga a través del brazo del dios, marcando la esencia del elemento vegetal que representa. Por otro lado, cabría mencionar la existencia del árbol Bursera simaruba, conocido como Chakah o Palo Mulato y que se asocia directamente con el dios, ya que de su suave madera se fabrica el machete ritual de las ceremonias de Ch’a chaak en Yucatán. Su asociación con Chaahk quizá sea por el exudado resinoso que se utiliza para el fuego, su escamosa corteza cuyos tonos varían del rojo al verde; también por su forma de florecer pues el árbol macho da cinco mil flores a la vez. El dios estaría mostrando una de sus facetas positivas recreando la vida en él mismo por medio de la vegetación.

El momento mítico representado en el plato K1609 puede enlazarse por la mención de los lugares mitológicos, por la iconografía de sus imágenes y por la presencia de sus personajes, con otras obras cumbre de la cerámica Maya – el K699, el Vaso de los Siete Dioses – los que, como en esta “bandeja cósmica”, recogen fragmentos míticos de lo que debió ser un extenso y, sobre todo, elaborado pensamiento mitológico. Y si algo tienen en común los ejemplos que se han mencionado con el “plato”, es la conciencia de que de la muerte surge la vida, que es de la unión de dos contrarios ontológicos de lo que brota la “totalidad”, y nadie mejor que Chaahk para simbolizarlo, él, que es, a la vez, el fuego y la vegetación, la savia y la “sustancia preciosa” necesaria para fecundar lo que el fuego, en su vertiente de necesario y purificador, aniquila previamente.

Es muy posible que los gobernantes del Clásico Tardío entroncaran a Te K´ab´ Chaahk, el primer gobernante de Caracol con el renacimiento del dios Chaahk, e incluso se utilizase como nombre para todo su territorio Ox Witz, un lugar mítico del Otro Mundo que aparece en cerámica del Clásico Tardío bajo la forma de way (Calvin 1997:875), que generalmente se representa como un venado con vegetación en la boca.

Para concluir, el plato está mostrando una imagen de Chaahk en la cual está floreciendo, se está ramificando y tanto si las bifurcaciones que surgen de su cuerpo son de madera, o de cualquier tipo de planta, apoya la aparición de la doble protuberancia, tal y como se ha mencionado anteriormente; como si son emanaciones de sustancia vital (en este caso vegetal), se está ante un Chaahk cuya composición principal es el elemento vegetal y por tanto, su esencia, su cuerpo y por ende su brazo, podrían pertenecer al campo semántico de te.

Adentrarse más en el mito narrado sería arriesgado ya que no se ha pretendido explicar el mito en sí mismo, sino establecer una relación entre nuestro gobernante de Caracol Te K’ab Chaahk y la existencia de un mito que se narra en el plato a partir de la aparición en el mismo de Chaahk floreciendo, ramificándose y haciendo de su brazo una prolongación de ese florecimiento, de esa sustancia vital que circula por el dios, un brazo de “madera o de árbol”.

Figura 4 Dibujo del plato de Chac Xib Chaahk, escena central (Schele y Miller 1986)

Figura 5 Dibujo del plato de Chac Xib Chaahk (Schele y Miller 1986)

REFERENCIAS

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2002        Evidencia de doble descendencia en las inscripciones de Yaxchilan y Piedras Negras. En La organización social entre los Mayas, Memoria de la Tercera Mesa de Palenque, Tomo 1:125-146. CONACULTA, INAH, México.

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