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28 La arquitectura monumental en el este de las Plazas 1 y 2 de El Perú-Waka´ en Petén – Olivia Navarro Farr y Horacio Martínez – Simposio 18, Año 2004

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Farr, Olivia Navarro y Horacio Martínez

2005        La arquitectura monumental en el este de las Plazas 1 y 2 de El Perú-Waka´ en Petén. En XVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2004 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.327-332. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

28

LA ARQUITECTURA MONUMENTAL EN EL ESTE

DE LAS PLAZAS 1 Y 2 DE EL PERÚ-WAKA’ EN PETÉN

Olivia Navarro Farr

Horacio Martínez

Palabras clave:

Arqueología Maya, Guatemala, El Petén, El Perú, Waka´, arquitectura, depósitos rituales, rituales de terminación, monumentos de El Perú-Waka´

El sitio arqueológico El Perú-Waka’ es una de las ciudades Mayas más importantes dentro de la región noroeste de las Tierras Bajas Centrales, no sólo por su monumentalidad y registro epigráfico, sino ante todo por su localización geográfica muy próxima al río San Pedro. El sitio se localiza en una escarpa, con cuatro plazas principales. Éstas cuentan con un elevado número de monumentos tallados, asociados con las construcciones principales.

Los estudios que ahora se describen se han llevado a cabo en el extremo este de las Plazas 1 y 2 de El Perú-Waka’. Sus enfoques principales en las primeras dos temporadas de campo han sido la consolidación y preservación de la construcción piramidal M12-32, la cual fue dañada por saqueadores; también se ha investigado en la Estructura M13-1, o Acrópolis Sureste, donde se hizo una limpieza y recuperación de materiales perturbados en excavaciones ilegales, con una investigación subsiguiente de actividades rituales en el Clásico Tardío-Terminal. El tema que une a estas investigaciones es la arquitectura monumental, como parte de ese espacio público y el significado que éste pudo haber tenido para los antiguos habitantes. Esto no es evidente solamente en la ubicación de estas dos estructuras en las Plazas 1 y 2, sino también por los monumentos y su dedicación en relación a las mismas.

LA ESTRUCTURA M12-32

A excepción de los trabajos efectuados por Ian Graham, se sabía muy poco de la arqueología de El Perú-Waka’. Una consecuencia de esta falta de atención hizo que el sitio fuera víctima constante de los saqueadores, quienes realizaron excavaciones ilegales, afectando y poniendo en riesgo la estabilidad de muchas estructuras, principalmente las que se ubican en el epicentro del sitio. Es por ello que nuestro proyecto ha considerado el rescate de estos edificios como una prioridad, presentándose desde el año pasado un plan sistemático de intervención, que va desde el registro de fotos, dibujos de las trincheras y pozos de saqueo, hasta su total consolidación.

Una de las estructuras que desde el año pasado ha sido intervenida es el Edificio M12-32, que presenta dos túneles de saqueo, uno en la cara oeste y el otro en el este. El primero de los túneles fue intervenido en el 2003, por lo que durante esta nueva temporada de campo se esperaba terminar su consolidación. La Estructura M12-32, ubicada en el extremo oeste de la Plaza 1, es uno de los edificios más altos del sitio, pues alcanza 18 m. Tiene forma piramidal y desde su cima se puede observar toda la plaza y los edificios que se ubican a su alrededor. Debido a sus características, es uno de los edificios que más llama la atención por recordar las estructuras piramidales de la zona central de Petén. Es posible que esto haya contribuido a que sea uno de los edificios que presenta más saqueos, pues hay dos túneles de enormes dimensiones, que han provocado el colapso de algunas secciones de la estructura.

Durante la temporada de campo del 2003, se inició la intervención del túnel de saqueo ubicado en la cara oeste del edificio, identificada como unidad WK03A-01 por Juan Carlos Pérez. Se trata de un túnel de 19 m de longitud, 2.35 m de altura y 3 m de ancho. Al final del túnel se localizaban dos pequeñas extensiones de saqueo, una a la izquierda de 3.50 m de largo (WK03A-04), y otra a la derecha de 2.50 m (WK03A-05), y un cono de colapso de aproximadamente 22.5 m³ (Pérez 2003:83).

Desde un inicio, el túnel y cono de colapso se abordaron como actividades separadas, por presentar características físicas diferentes. Primero, se tomó la decisión de reducir las dimensiones del túnel, quedando en 1.20 m de ancho y una altura promedio de 2.30 m (Pérez 2003:83). Así, durante la temporada pasada se lograron construir 4.40 m de arco y 15.60 m lineales de pared. También se propuso rellenar el cono del colapso a través de la construcción de otro túnel en la parte superior de la estructura.

Los objetivos principales en la temporada 2004 fueron la consolidación y estabilización de los túneles de saqueo localizadas en la Estructura M12-32, la finalización de los trabajos de consolidación en el túnel oeste iniciados en el 2003, y del cono de colapso, la liberación de la vegetación que estaba provocando daños y poniendo en riesgo la estabilidad de la estructura, y el registro de los rasgos arquitectónicos internos del edificio, a través de la fotografía y el dibujo.

Durante esta nueva temporada de campo se decidió continuar con los trabajos de consolidación del túnel de saqueo ubicado en el extremo oeste. Este fue definido como unidad WK-03A-01, lográndose construir durante el 2004, 11 m lineales de pared y 8.90 m de arco, consolidándose todo el túnel de saqueo, incluso el cono de colapso. La metodología de trabajo se basó principalmente en la construcción de dos muros laterales, uno a cada lado de la pared del túnel. La piedra utilizada fue la misma del saqueo, y al frente se colocaron los bloques más regulares. Entre el espacio del muro y la pared del edificio, se rellenó con mezcla (cal, cemento, tierra cernida y agua), y piedra mediana, la cual se colocó adecuadamente para no dejar ningún vacío. Hay secciones en donde el muro alcanzó 0.90 m de grosor. Además fueron rellenadas dos extensiones de saqueo que se localizan en el trayecto del túnel, las cuales fueron denominadas como WK03A-03 y WK03A-06.

En el interior del túnel, 3 m antes de su final, en donde se ubica el cono de colapso, se tomó la decisión de reducir el ancho del mismo. Pasó de 1.20 a 0.80 m, con la finalidad de rellenar el cono del colapso y evitar la elaboración de otro túnel en la parte superior para poder consolidarlo. De esta forma el arco permanece más reducido y empinado, con una altura promedio de 2 m, pero con mejor consistencia para poder soportar el peso del relleno. Además, se colocaron dentro del cono de colapso varias vigas de chicozapote y jabín, para dar un mejor soporte y estabilidad. Con esto el cono de colapso pudo ser rellenado con la misma mezcla y piedra mediana delgada.

Al final del túnel quedaron abiertas dos extensiones de saqueo, denominadas como 4 y 5, esperándose que gracias a los trabajos finalizados durante este año, se puedan llevar a cabo investigaciones en el interior del edificio en la temporada de campo del 2005, el cual por el momento evidencia al menos tres etapas constructivas. El relleno en su interior es muy compacto, pues se utilizó tierra, estuco y piedra, sostenida por al menos tres pisos de estuco de consistencia dura. Así, se espera conocer un poco más de este edificio al final de la próxima temporada, que por sus características, ubicación y presentar dos estelas al frente, debió tener una función particular, ligada con seguridad al ritual público.

LA ESTRUCTURA M13-1

La Estructura M13-1 se encuentra en el extremo este de la Plaza 2. Es bastante extensa, incluyendo una gran escalinata central que llega a un templo bastante elevado. Este templo está flanqueado por una terraza en su lado norte y lo que parece ser un templo sin terrazas en su lado sur. M13-1 tiene una fachada que mira hacia el oeste de la Plaza 2 y a su extremo norte, fronterizo a la esquina sureste de la Plaza 1, que tiene una elevación mas baja de aproximadamente 3 ó 4 m de la Plaza 2.

Al iniciar el trabajo, se sabía que la Estructura M13-1 contaba con al menos cinco monumentos relacionados con la construcción. Entre éstos se puede mencionar a la Estela 10, que se encontró todavía en una posición erguida frente a la terraza norte de la Estructura M13-1, y la Estela 9, que se localizó en tres pedazos en la esquina que forma esta terraza y el lado norte de la escalinata. Debido a que la Estructura M13-1 domina por completo el lado este de la Plaza 2, y por la presencia de tantos monumentos asociados, se pudo apreciar su importancia para la población del sitio en cuestiones políticas y ceremoniales aún antes de iniciar el trabajo.

Infortunadamente, la Estructura M13-1, como tantas otras construcciones en el sitio, sufrió varios daños por excavaciones ilegales, incluyendo al menos 12 pozos y túneles de saqueo en toda la construcción. Por tanto, uno de los objetivos iniciales de esta operación incluyó una limpieza del escombro en la cara noroeste de la estructura que salió de un pozo de saqueo, realizado dentro de la parte norte de la escalinata principal.

Las investigaciones en la Estructura M13-1 se iniciaron en la primera temporada de El Perú-Waka’ en el 2003 y siguieron en el 2004. A través de estas dos temporadas, los objetivos han incluido la limpieza del escombro como ya se ha mencionado, la investigación de actividades rituales, y un mejor entendimiento de los monumentos asociados con la estructura. Al principio del 2003, comenzó a encontrarse una enorme cantidad de tiestos cerámicos, así como puntas rotas de pedernal, navajas de obsidiana, cabezas de figurillas, pedazos de concha nácar y concha marina trabajada, así como varios fragmentos de huesos humanos dentro del escombro del saqueo que se liberó. Después de haber excavado el escombro y una superficie de tierra orgánica que existía antes del saqueo de la escalinata, se encontró un curioso nivel de colapso y derrumbe. Abajo de la capa de colapso, y en algunos casos mezclados con ésta, se encontraron vasijas parciales, platos quebrados en su posición original, una gran cantidad de tiestos cerámicos, puntas de proyectil de pedernal, navajas de obsidiana, concha trabajada y huesos humanos fragmentados (principalmente huesos largos y huesos del cráneo humano). Todo este material fue fechado entre el Clásico Tardío y Clásico Terminal (Acuña 2003:4), y se encontró sobre el piso terminal de la Plaza 2.

Se concluyó con que era el contexto primario de un depósito, el cual contaba con la misma tipología de artefactos registrados en el escombro de saqueo. Posteriormente se decidió continuar con una excavación cuidadosa contando con un procedimiento de registro bastante detallado para tener una muestra de materiales. La excavación y el registro de este depósito relacionado con la Estructura M13-1, ha sido uno de los enfoques principales de esta operación en las dos temporadas de campo en El Perú-Waka’.

En el 2003 el área del depósito excavado fue de 12 m². En el 2004, se excavó el resto del área que incluía aproximadamente 15 m². En total, la excavación del depósito cubrió un área de hasta 27 m². En el 2003 el depósito contó con seis capas de material cerámico, vasijas semi-completas quebradas, lítica, huesos humanos, y una variedad de hallazgos especiales. En el 2004, el área incluía cinco capas de los mismos materiales, de las cuales la quinta no se pudo excavar por cuestiones de tiempo.

Los materiales del depósito se registraron según su posición dentro de una cuadrícula que se estableció usando cintas métricas y brújulas antes del comienzo de la excavación. Cada unidad previamente establecida fue dividida en cuadrantes de 1 x 1 m; esos cuadrantes fueron divididos en bloques de 50 x 50 cm. Cada bloque fue designado por una letra de acuerdo con su posición dentro de cada cuadrante, que también fue designado según su posición cardinal dentro de la unidad. Los materiales fueron registrados con una procedencia que incluía el número de la unidad original, el cuadrante noreste, sureste, suroeste o noroeste dentro de la unidad, y una letra que correspondía al bloque preciso. Se asignaron las letras siempre en el mismo orden, empezando por la esquina noreste del cuadrante y moviéndolo a la esquina sureste, después al suroeste, para terminar en la esquina noroeste. Ese fue el patrón de asignar letras a los bloques de cada cuadrante de cada unidad. De esa manera se pudo registrar la ubicación de todos los materiales del depósito dentro de un espacio de 50 cm. Los materiales que se ubicaban en la línea divisora de los cuadrantes, bloques, o unidades fueron recolectados a la vez por separado y registrados con toda la información necesaria para su posición exacta.

Es usual ahora tratar sobre los procesos de terminación y dedicación como analogías al ciclo de la vida y la muerte (Mock 1998:4). En cuanto a la terminación, se le describe como un proceso que puede incluir, entre otras cosas, la quemadura, ruptura, o mutilación de objetos como la cerámica y otros artefactos (Mock 1998:5). La interpretación que aquí se ofrece, considerando el hallazgo y registro del contexto primario encima de un piso terminal, es que estos restos de vasijas quebradas, pedazos de adornos de concha, fragmentos de piedras de moler partidas a la mitad, puntas de proyectil de pedernal con rasgos de quema, fragmentos de estuco moldeado y huesos humanos fragmentados, también quemados en algunos casos, representan un depósito de terminación llevado a cabo en el área noroeste de la Estructura M13-1.

La evidencia sugiere que esto es un depósito de terminación y no una muestra de simple basura por las siguientes razones:

  • Se tendría que considerar la muy baja cantidad de huesos de fauna que se esperan encontrar en un basurero. De hecho, de los pocos huesos de fauna encontrados en el depósito, la mayoría eran dientes de animal perforados en la raíz que se empleaban como adornos. En cambio, había bastantes huesos humanos fragmentados, en su mayoría parecían ser huesos largos y del cráneo. Si esto es un patrón definitivo que se puede comprobar con el análisis de laboratorio, sería interesante considerar que estos son los huesos típicos que se encuentran en depósitos de tipo bulto de ancestros, tal vez el caso de “símbolos particulares del orden social y de sucesiones ordinales” (McAnany 1995:46). Sin embargo, vale la pena enfatizar la necesidad de llevar a cabo el análisis de laboratorio antes de entrar en cualquier debate de ese tipo.
  • Otro dato interesante con respecto a los huesos, fue la manera en que se encontraron en algunos casos; por ejemplo, en el 2003 se descubrieron varios fragmentos de cráneo uno encima del otro, un patrón muy parecido a las vasijas quebradas también unas encima de otras. También se encontraron bastantes puntas de proyectil que fueron partidas a la mitad y quemadas. Además, se encontró varias vasijas quebradas y una gran cantidad de tiestos esparcidos por toda el área.
  • También hay que tomar en cuenta el lugar. Todo ese proceso se llevó a cabo frente a un edificio monumental al nivel de la plaza en pleno espacio público. Normalmente se esperaría encontrar un basurero de materiales relacionado con una estructura residencial atrás de la misma. En este caso la estructura no es residencial y los materiales están frente a la misma y mirando hacia una de las plazas más grandes del sitio. Siendo así, no existe ninguna construcción sobre el área que podría haber caído desde arriba causando la ruptura in situ de vasijas o platos completos. Al contrario, el espacio es bastante abierto.
  • Cabe mencionar otro rasgo importante asociado al depósito. Hay dos estelas asociadas de alguna manera con el depósito. Ambas son del periodo Clásico Temprano. Una (la Estela 10), se encuentra aún erguida con una plataforma derrumbada alrededor; el derrumbe se encontró mezclado por completo con las materiales del depósito. El otro monumento (la Estela 9), se encontró quebrada en tres pedazos, uno de los cuales estuvo muy bien preservado, encima de una parte del área excavada. Aunque no se pudo definir la relación exacta de las estelas con el depósito, es claro que fueron colocadas allí en la antigüedad. De hecho, Mock (1998:5), considera que las mismas estelas pueden ser objetos de manipulación, distribuyendo sus fragmentos por todos lados como parte del ritual de terminación.

En otros sitios existen hallazgos de depósitos como aquel asociado con M13-1. El Proyecto Arqueológico Aguateca ha encontrado evidencia del abandono rápido y en algunos casos depósitos de terminación como evidencia de la guerra (Inomata 2003:60). En el caso de Aguateca, Inomata describe lo que él ha interpretado como depósitos de terminación en las estructuras palaciegas M7-22 y M7-32. Su propuesta favorece esta interpretación, en parte, por la abundante evidencia de quemadura de los huesos, la concha, los tiestos, y – en algunas áreas – los pisos. Los densos depósitos incluyen materiales como tiestos, fragmentos de huesos, herramientas de pedernal quebrados, ornamentos de concha y fragmentos de piedras de moler. En el caso de los materiales cerámicos de este depósito en Aguateca, según investigaciones de laboratorio, no hay vasijas que puedan ser reconstruidas entre la multitud de tiestos que se han encontrado (Inomata 2003:54). En el caso de nuestro depósito, aunque sí hay varios ejemplos de vasijas parciales esparcidas en el mismo lugar, hay muchos tiestos, parte de los cuales no se sabe todavía si serán de materiales que puedan reconstruirse.

También resalta que en un cuarto, el derrumbe estaba mezclado con los artefactos del depósito (Inomata 2003:54); el hecho de que estos contextos fueron mezclados en la antigüedad favorece el argumento de que se trata de un evento de terminación y no un simple tiradero de basura. El derrumbe de la pequeña plataforma asociada con la Estela 10 está mezclado de la misma forma con los artefactos del depósito en nuestro ejemplo.

Como se mencionó anteriormente, hay dos estelas asociadas con el depósito. En el 2004 se inició el proceso de excavar y restaurar la Estela 6, que se encontró con su cara tallada hacia abajo y quebrada en al menos tres pedazos. El hallazgo de la Estela 6 fue sumamente importante y significativo por las siguientes razones: es una estela que parece haber caído o que fue empujada de su posición original frente a la Estructura M13-1. Se cree que posiblemente fue empujada por los monumentos (la base de la Estela 41 y el altar en asociación), que fueron colocados inmediatamente por debajo de la Estela 6. La estela representa una figura femenina hecha en el estilo del Clásico Tardío y, de manera similar a la Estela 11, personifica a la Señora K’abil (Guenter, comunicación personal 2004). Además, está en el eje de la estructura. Aunque no pareció haber sido mutilada en la antigüedad, sí sufrió erosión debido a la percolación del agua en la tierra donde se había quedado por años.

Tras haber excavado la Estela 6 se encontró algo inesperado: el hallazgo de la base de una estela con un altar asociado previamente desconocidos. Curiosamente, ninguno de estos dos monumentos presentaba rasgos de haber sido tallados. Aunque esta excavación se llevó a cabo a no más de 15 m de la escalinata principal de la Estructura M13-1, al nivel de la plaza, y penetró hacia la roca madre, nunca se encontró un piso. Bajo los monumentos – que estaban uno encima del otro – se llegó a la roca madre. Aunque no se puede elaborar sobre el significado de este hallazgo, dado que no se definió otro depósito como en el área norte de la misma escalinata – no se puede ignorar el patrón de amontonar fragmentos de monumentos, como se encontró varias veces en el depósito.

Muchas veces la línea entre dedicación y terminación puede ser difícil de trazar (Mock 1998), por lo que lo encontrado en El Perú-Waka no es la excepción. Es evidente que, aunque la comunidad arqueológica mesoamericana está llegando a un acuerdo básico sobre la existencia de estos procesos de terminación manifestados en los espacios públicos y domésticos de los Mayas, todavía hace falta mucho para entender los significados más sutiles entre la gran variedad de procesos de terminación.

CONCLUSIONES

Las primeras dos temporadas de campo en las Plazas 1 y 2 de El Perú-Waka’ han sido bastante fructíferas. Se ha logrado registrar un evento de terminación que data del Clásico Tardío y Terminal, el cual tuvo que haber tenido gran importancia para los habitantes del sitio. También se ha logrado seguir con la consolidación y protección de una estructura que era bastante inestable antes de su intervención. Además, se ha podido definir una mejor cronología para sus fases constructivas. Se ha logrado entender mucho más de la verdadera dinámica de esa área pública del sitio, pero la investigación presenta ahora nuevas interrogantes.

Apenas se ha principiado a reconocer el significado de los depósitos de terminación y las distintas razones que podrían haber motivado su práctica. Es aún un reto revelar el misterio detrás de estos procesos como manifestaciones de las creencias religiosas fundamentales de la civilización Maya.

REFERENCIAS

Acuña, Mary Jane et al.

2003        Cronología Preliminar: Informe de Análisis de Laboratorio Agosto 2003- Enero 2004 (editado por Mary Jane Acuña et al.). Proyecto Arqueológico El Perú-Waka’.

Inomata, Takeshi

2003        War, Destruction, and Abandonment: The Fall of the Classic Maya Center of Aguateca, Guatemala. En The Archaeology of Settlement Abandonment in Middle America (editado por Takeshi Inomata y Ronald W. Webb), pp.43-60. University of Utah Press, Salt Lake City.

McAnany, Patricia

1995        Living with the Ancestors: Kinship and Kingship in Ancient Maya Society. University of Texas Press, Austin.

Mock, Shirley B.

1988        Prelude. En The Sowing and the Dawning: Termination, Dedication, and Transformation in the Archaeological and Ethnographic Record of Mesoamerica (editado por Shirley Boteler Mock), pp.3-18. University of New Mexico Press, Albuquerque.

Navarro-Farr, Olivia

2004        WK-01: Excavaciones en la Estructura M13-1. En Proyecto Arqueológico El Perú-Waka’: Informe No 1, Temporada 2003 (editado por Héctor L. Escobedo y David Freidel), pp.13-42. Reporte entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

Pérez, Juan Carlos

2004        WK-03: Investigaciones en la Estructura M12-32. En Proyecto Arqueológico El Perú-Waka’: Informe No.1, Temporada 2003 (editado por Héctor L. Escobedo y David Freidel), pp.81-92. Reporte entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

 

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