Asociación Tikal

23 Reconocimiento y patrones de asentamiento en la Sierra del Lacandón, Petén – Charles Golden, Edwin Román, A. Rene Muñoz, Andrew Scherer y Luis A. Romero – Simposio 18, Año 2004

23 – Golden.04

Golden, Charles W., Edwin Román, A. Rene Muñoz, Andrew Scherer y Luis A. Romero

2005        Reconocimiento y patrones de asentamiento en la Sierra del Lacandón, Petén. En XVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2004 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.284-295. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

23

RECONOCIMIENTO Y PATRONES DE ASENTAMIENTO

EN LA SIERRA DEL LACANDÓN, PETÉN

Charles W. Golden

Edwin Román

A. Rene Muñoz

Andrew Scherer

Luis A. Romero

Palabras clave:

Arqueología Maya, Guatemala, Petén, río Usumacinta, reconocimiento, Piedras Negras, Yaxchilan, Tecolote, murallas defensivas

En mayo de 2004, un equipo de arqueólogos, agrónomos y conservadores llevaron a cabo la segunda temporada del Proyecto Regional Arqueológico Sierra del Lacandón (PRASL), un sub-proyecto del Proyecto Regional Piedras Negras, dirigido por Defensores de la Naturaleza, la ONG que, con CONAP, co-administra el Parque Nacional Sierra del Lacandón. La meta principal de PRASL es conducir una investigación arqueológica regional del área entre las capitales Mayas del Clásico de Piedras Negras en Guatemala y Yaxchilan en México (Figura 1).

Tomando una perspectiva regional y examinando el crecimiento y cambiante distribución de los centros políticos secundarios gobernados por nobles subordinados a los gobernantes de Piedras Negras y Yaxchilan, y examinando los cambios de los patrones de asentamiento alrededor de estos sitios secundarios, el PRASL busca responder varias preguntas interrelacionadas, incluyendo:

  • ¿Reflejan los centros políticos secundarios el gradual crecimiento de población y el incremento de la autoridad local en las áreas rurales?
  • ¿Fueron estos centros establecidos como satélites políticos – quizá militares – de una autoridad política centralizada?
  • ¿Indica la localización, forma y rango de crecimiento de los centros políticos secundarios, la formalización de las fronteras sociales y políticas entre los reinos durante el periodo Clásico?
  • ¿Cómo fueron las poblaciones rurales ubicadas en las zonas fronterizas entre los reinos integrados dentro de la estructura de una u otra entidad política?
  • ¿Cómo se relacionan el asentamiento y la organización de los centros secundarios con el control de la sobreproducción agrícola u otro recurso natural requerido para sustentar a los centros urbanos, tales como Piedras Negras y Yaxchilan?

Una segunda meta de esta investigación es proveer a las autoridades del parque y al Gobierno de Guatemala un “inventario cultural” completo de la región. Este inventario incluirá no solo la evidencia pertinente a los asentamientos prehispánicos, sino también el registro de la información pertinente a sitios coloniales y republicanos, incluyendo aldeas de etnia Lakandon, campamentos de chicleros y asentamientos de refugiados de la guerra civil. Esta información ayudará a las autoridades del parque a crear una evaluación de impacto viable y un plan de manejo del recurso cultural que se ajuste a las necesidades y requerimientos de la cambiante situación política y ambiental a lo largo del río Usumacinta para proteger el patrimonio cultural de Guatemala.

La primera temporada de campo conducida en 2003 ya ha revelado la significativa contribución que puede ser hecha en esta área con un poco de reconocimiento de campo (Figura 2). En tres semanas de trabajo de campo, con solo cinco arqueólogos, los investigadores del PRASL identificaron cuatro sitios arqueológicos no documentados. Dos de estos sitios, Texcoco y Tecolote, tienen arquitectura monumental abovedada, la que en esta región de las Tierras Bajas está restringida a los centros políticos primarios y secundarios. Uno de estos edificios abovedados en Tecolote se encuentra casi intacto y contiene grandes fragmentos preservados de murales policromos.

Otros dos sitios, Fajardo y Esmeralda, tienen áreas centrales mucho más pequeñas, y no contienen arquitectura abovedada. Dado lo que es conocido acerca de sitios como El Cayo, La Pasadita, y otros similares, la evidencia sugiere una jerarquía regional, con Piedras Negras y Yaxchilan como centros primarios; El Cayo y Texcoco subordinados a Piedras Negras; La Pasadita y Tecolote subordinados a Yaxchilan; y Fajardo y Esmeralda como centros políticos terciarios integrados dentro de la entidad política de Piedras Negras a través de sitios secundarios (Golden et al. 2004).

No obstante, fue evidente que al final de la temporada 2003 quedaba mucha investigación por hacer para llenar la historia de la región, por lo que un equipo de investigadores y conservadores regresaron en mayo del 2004 para continuar la investigación.

Figura 1 Mapa de la región del estudio

Figura 2 Mapa de los sitios en la región

RECONOCIMIENTO

El reconocimiento es, obviamente, la fase preliminar de investigación en las áreas inexploradas de la sierra Lacandón, proporcionando un conteo preliminar de sitios arqueológicos para el inventario cultural, para así empezar a comprender la naturaleza y densidad de los antiguos asentamientos del parque. En 2004, el reconocimiento fue conducido por los autores, con la asistencia de los guarda-recursos del parque y guías del pueblo de Santa Rita, Petén. En total, se pasaron dos semanas fuera de los campamentos permanentes haciendo reconocimiento.

El reconocimiento se condujo a través de transectos, así como aprovechando los descubrimientos ocasionales y la información proporcionada por los guías. Los transectos consistieron en caminatas entre los sitios conocidos. Los transectos entre estos sitios idealmente habrían seguido líneas rectas, pero la dificultad de la topografía irregular de la cuenca del Usumacinta hace imposible efectuar este tipo de transecto. En un día en particular solamente fue posible caminar 4.5 km en aproximadamente doce horas, moviéndose desde un pantano hacia las serranías de Lacandón. Por lo tanto, usando GPS, un camino fue establecido entre sitios, y los guías proporcionaron la información local sobre rutas de acceso conocidas entre el principio y el final del transecto. Dados los contratiempos, y las dificultades del reconocimiento, los mapas de los sitios no fueron hechos. Sin embargo, las unidades GPS proporcionaron coordenadas precisas para identificar estos sitios en futuras visitas, notas de campo y fotografías aportan con documentación adicional sobre la naturaleza del trazado del sitio y su arquitectura.

El transecto más grande fue completado en cuatro días de caminata, dividido en dos secciones: de Piedras Negras a Esmeralda, y de Esmeralda a Tecolote – un total de aproximadamente 27 km (Figura 2). El transecto cruzó pantanos y bajos anegados, así como la sierra adyacente al río Usumacinta. Cinco sitios fueron identificados en este transecto: Pedrito, Rábano, Vladimir, Tejón y Bayal. Cada uno consistente en un grupo de uno o más grupos de tipo patio, y probablemente representando comunidades rurales pequeñas. Ninguno aparenta ser tan extenso y complejo como el gran centro rural de Esmeralda, aunque algunos, particularmente Pedrito, Vladimir y Tejón, incluyen plataformas bastante grandes (más de 4 m de alto), soportando grandes patios.

Además de los transectos, los guardianes del parque y los guías proporcionaron información invaluable concerniente a los sitios arqueológicos que ellos habían observado previamente. Trabajando con los guías, los investigadores se movieron hacia el este desde Tecolote aproximadamente 11.5 km, documentando las aldeas de El Túnel y Capukal. Más cerca de Tecolote fue identificado el sitio Argueta, y un cuarto sitio, El Chico, que pueden representar el área “sub-urbana” de Tecolote. Desgraciadamente, no pudieron ser investigados los reportes de arquitectura monumental no documentada del área estudiada – incluyendo edificios abovedados y monumentos – por el peligro que representan los invasores del parque al sur de Tecolote.

El reconocimiento no solo reveló los sitios arqueológicos esperados, sino también algunos resultados bastante inesperados. Por ejemplo, los modelos GIS producidos de la existente información satelital y los mapas (Anaya 2002), sugirieron que el movimiento de personas y objetos en tiempos prehispánicos fue hecho a través del río, o por el valle central que corre de sur a norte a través del parque, abriéndose como el río mismo sobre las planicies anegables de Tabasco.

Mientras que el lado este de la cuenca puede ser más fácilmente transitable, nuestro reconocimiento probó que el viaje a lo largo del lado oeste, que está dominado por grandes bajos y tierras cubiertas con zacate alto, es extremadamente difícil. Aunque estos rasgos pudieron haber sido modificados por los Mayas prehispánicos para facilitar el transporte (el zacate, por ejemplo, puede mantenerse a baja altura con quemas controladas), una ruta más fácil se encuentra en la sierra adyacente al río. Una serie de pasos abren camino a través de las colinas de sur a norte, y proporcionan una carretera virtual, a lo largo de la cual los sitios están regados. Esta ruta proporciona el único acceso fácil a Tecolote, el cual de otra manera solamente es alcanzado por empinadas colinas.

Además, justo al norte de Tecolote fueron encontradas lo que parecen ser unas fortificaciones defensivas (Figura 3). Estos cimientos de muro aún no han sido excavados, pero parecen haber sido construidos de piedra y escombro sin aglutinante, y poseen aproximadamente 1 m de alto y poco más de 2 m de ancho. Parecen haber constituido las bases para empalizadas. El primero de estos rasgos fue descubierto a 4.5 km al norte de Tecolote. Algunos cientos de metros al sur de este muro fue localizado un pequeño grupo de estructuras designado como el sitio Bayal. Moviéndose más al sur, a unos 3.7 km de Tecolote, otra barrera fue encontrada. Hacia el este desde Tecolote, los arqueólogos identificaron al menos dos de este tipo de rasgos, entre los sitios de La Pasadita y El Túnel, asimismo, paredes similares fueron observadas en el reconocimiento en La Pasadita en 1998 (Golden 2003).

Sin excavación, por supuesto, no es posible datar estos rasgos y de este modo asociarlos con la historia de los centros regionales. No obstante, es posible especular. Se ha supuesto que el área de investigación representa la antigua frontera política entre los reinos de Piedras Negras y Yaxchilan, con centros como La Pasadita y Tecolote como los puestos de avanzada de la frontera de Yaxchilan. Los rasgos defensivos parecen apoyar esta hipótesis e indicar que esta frontera estuvo fortificada. La extensión de este sistema de murallas no es conocida, pero esto se convertirá en un importante enfoque de la investigación en las futuras temporadas de campo.

Otro sitio más fue documentado vía reconocimiento durante la temporada de campo: Macabilero. Aunque Macabilero fue originalmente identificado por Linton Satterthwaite y un croquis fue hecho por Edwin Shook en los años treinta (Shook 1998), intentos previos para localizar el sitio, basándose en las notas de Shook y Satterthwaite, fueron infructuosos. Una vez más los guías proporcionaron la información clave para relocalizar el sitio, y en las últimas dos semanas de la temporada de campo condujeron a Luis Romero y Daniel Bair directamente a Macabilero.

Este sitio se encuentra dominado por grandes plataformas de múltiples terrazas en la cumbre de una colina con vista hacia el río Usumacinta (Figura 4). En un lado de la plataforma, la colina se despeña formando un risco quizá de 20 m de alto. El otro lado solo puede ser cruzado por algunos lugares, ya que tiene cavernas y otras oquedades. La arquitectura no es abovedada, pero es monumental, con grandes terrazas preservadas y expuestas, además de contar con altares y columnas. Sobre la falda este de la colina se localiza algunas estructuras más pequeñas.

Antes de la temporada de campo, se asumía que Macabilero era un sitio satélite de El Cayo durante el periodo Clásico, localizado corriente abajo. Sin embargo, la cerámica encontrada en las trincheras de los saqueadores proviene del Preclásico Tardío y fragmentos cerámicos encontrados en las cuevas incluían tipos característicos del Protoclásico. Así, aunque Macabilero puede haber estado ocupado en el Clásico Temprano o Tardío, parece corresponder predominantemente al Preclásico. Sin excavaciones no es posible asegurar una cronología para los otros sitios descubiertos en 2004, ni es posible determinar si eran contemporáneos los unos con los otros.

Es también importante notar que aunque la meta principal de la investigación de 2004 fue identificar los asentamientos antiguos, fueron localizados también los asentamientos históricos y las Comunidades Populares en Resistencia de Petén (CPR-P). Durante el reconocimiento, los arqueólogos guiados por ex-miembros de las CPR-P generalmente construyeron sus campamentos temporales en antiguos asentamientos CPR-P, incluyendo Rábano, Argueta y El Túnel, los que dieron sus nombres a los asentamientos prehispánicos cercanos. El nombre de Vladimir también está derivado de un campamento CPR-P, aunque los arqueólogos no lo identificaron en el terreno. Finalmente, aunque ningún asentamiento Lakandon fue identificado, árboles de cacao fueron encontrados creciendo en el área cercana al sitio Esmeralda, los que pudieron haber sido plantados y cultivados por gente Lakandon, antes que las últimas comunidades cruzaran el Usumacinta hacia Chiapas en la década de 1960.

Figura 3 Mapa de los sitios en la región, indicando la ubicación de las murallas encontradas en 2004

Figura 4 Mapa del centro de Macabilero

MAPEO DE ESMERALDA

Un segundo componente del trabajo de campo en 2004 fue continuar la documentación de los sitios arqueológicos identificados durante el reconocimiento de 2003, y principalmente producir mapas confiables de los sitios. Mathew Liebmann y Greg Borgstede se encargaron de producir los mapas de Tecolote y Esmeralda respectivamente, además de mapas de Fajardo y Texcoco, dejando los otros sitios para próximas temporadas de campo.

El mapeo en Esmeralda fue dirigido por Greg Borgstede, con la asistencia de Karla Dardón. El equipo de mapeo determinó que la distribución de los pequeños grupos en el terreno indicaba que el sitio identificado como Esmeralda durante la temporada 2003 es, de hecho, una serie de cuatro sitios arqueológicos adyacentes: Esmeralda, Fideo, Anita y Chichicúa (Figura 5).

Los dos sitios más grandes en esta agrupación son Esmeralda y Fideo, y ellos dan un claro sentido de ser importantes centros locales, mientras que Anita y Chichicúa tienen patrones de asentamiento mucho más dispersos. No obstante, los patrones de arquitectura en Esmeralda y Fideo difieren de manera importante. Fideo tiene dos pequeñas pirámides que parecen dominar el centro del sitio, con un arreglo disperso de estructuras rodeando el asentamiento. Esmeralda no tiene pirámides, pero tiene Juego de Pelota y un patrón de arquitectura mucho más centralizado.

Las excavaciones dirigidas por Dámaris Menéndez indican que estos sitios no son estrictamente contemporáneos. Las excavaciones en Fideo produjeron materiales predominantemente del Preclásico Tardío y una delgada capa de cerámica del Clásico Tardío. Así, Esmeralda parece haber reemplazado a Fideo como centro local. Es interesante notar que los materiales del Clásico Temprano son escasos, ello quizá indica que las poblaciones locales fueron absorbidas por el creciente centro de Piedras Negras, con el área rural creciendo nuevamente durante el periodo Clásico.

MAPEO DE TECOLOTE

El mapeo de Tecolote fue dirigido por Mathew Liebmann, asistido por Fabiola Quiroa, Martín Rangel y otros (Figura 6). El mapa cubre aproximadamente tres cuartas partes del núcleo del sitio, con más grupos de arquitectura monumental, incluyendo estructuras abovedadas colapsadas, para ser mapeadas en subsecuentes temporadas de campo. Mientras que la plaza central está localizada en un área grande y plana, la mayoría de los rasgos arquitectónicos – los cuales se asumen como estructuras habitacionales – son grupos localizados sobre colinas que rodean la plaza, no habiéndose utilizado la extensión plana por cientos de metros más allá del núcleo del sitio. De hecho, el área al sureste de la plaza central, entre esta plaza y el gran complejo “palaciego”, está casi desprovista de arquitectura.

La arquitectura en Tecolote es parecida a otros edificios del Clásico Tardío en la región de Yaxchilan – una interpretación apoyada por el mural fragmentado en el interior de la Estructura D3-1 con su texto pintado, cuya caligrafía, de acuerdo con Stephen Houston, recuerda a la de Bonampak (Stephen Houston, comunicación personal). Muy diferente a los centros de Esmeralda y Fideo, sin embargo, es la corta historia de ocupación de Tecolote. Las excavaciones en el núcleo del sitio y en los grupos aislados – dirigidas por Ana Lucía Arroyave – no produjeron cerámica anterior al Clásico Tardío y ningún material Postclásico identificable. Las cuevas a 2 km del núcleo del sitio, empero, han producido cerámica del Preclásico, y se anticipa que más excavaciones proporcionarán una historia de ocupación más larga, quizá en el exterior del núcleo del sitio.

Figura 5a Mapa del centro de Esmeralda

Figura 5b Mapa del centro Fideo

Figura 5c Mapa del centro de Anita

Figura 5d Mapa del centro de Chichicúa

Figura 6 Mapa del centro de Tecolote

CONCLUSIONES Y PRÓXIMAS INVESTIGACIONES

En conclusión, con el cierre de la temporada de campo de 2004 se ha dado comienzo al esfuerzo por integrar una más completa y compleja historia de los asentamientos y las entidades políticas a lo largo del río Usumacinta en la región entre Piedras Negras y Yaxchilan.

Hacia el norte, en el área que durante el Clásico fue dominada por Piedras Negras, la investigación ha producido una historia mucho más profunda y sorprendentemente bi-modal. Aunque hay alguna evidencia de ocupación para el Preclásico Medio, es en el Preclásico Tardío cuando se expande significativamente alrededor de centros como Fideo, Macabilero y Piedras Negras. No existe evidencia que sugiera que alguno de los centros dominó la región durante el Preclásico Tardío, por lo que Piedras Negras pudo haber sido simplemente otro sitio más en esta época.

Pero algo cambió en el Clásico, y la ocupación alrededor de Fideo parece haber declinado significativamente. Virtualmente, no se ha encontrado cerámica del Protoclásico o del Clásico Temprano en contextos estratigráficos seguros – aunque estos materiales se encontraron en cuevas, y todavía podrían ser encontrados en excavaciones subsecuentes de arquitectura.

No obstante, dada la abundancia de cerámica del Clásico Tardío y Terminal sobrepuesta inmediatamente arriba de los materiales del Preclásico en pozos de sondeo, por ahora se indica que las poblaciones rurales en esta área declinaron durante el Clásico Temprano, mientras Piedras Negras crecía rápidamente como el centro de poder regional. Una hipótesis muy posible es que algo – quizá la aparición de una dinastía real en Piedras Negras – atrajo a la gente del área rural al creciente centro urbano. Este es un patrón visto, por supuesto, en el crecimiento de muchos centros urbanos alrededor del mundo (Houston et al. 2003). Mientras la población floreció durante el curso del Clásico, el área rural se llenó de nuevo y Esmeralda alcanzó su apogeo. El colapso de Piedras Negras en el siglo IX podría, de hecho, haber estimulado el crecimiento de las poblaciones rurales mientras la gente abandonaba el centro urbano en decadencia.

Las excavaciones y la epigrafía apoyan una historia de ocupación de Tecolote que es relativamente corta y tardía. La arquitectura en pie y las pinturas murales son reminiscencias de otros sitios regidos por Yaxchilan en el Clásico Tardío; así mismo, los pozos de sondeo no han producido cerámica anterior al Clásico Tardío. La hipótesis de trabajo del PRASL ha sido que Tecolote, La Pasadita, y otros centros políticos secundarios a lo largo del borde norte del reino de Yaxchilan, fueron establecidos por los gobernantes dinásticos de aquella ciudad como puestos de avanzada, gobernados por nobles subordinados, para protegerse de ataques y lanzar otros en contra de Piedras Negras. Toda la información recuperada hasta el momento, y más que todo el descubrimiento de sistemas de murallas, apoya esta hipótesis.

Por el momento, hay menos que decir acerca de los sitios pequeños entre Esmeralda y Tecolote, y sobre los ubicados al este de este último. Son necesarias más excavaciones y mapeos en los sitios identificados en la temporada 2004 para conectarlos con la cronología regional. Se espera que pronto sean revelados más detalles sobre el asentamiento, distribución del sitio y la extensión del sistema de murallas, gracias a la información proveída por el sistema de radar aerotransportado AIRSAR de la NASA, con el apoyo de la National Science Foundation de los Estados Unidos y la National Geographic Society. Esta información, producida durante una serie de vuelos sobre América Central y el sur de México en marzo de 2004, está siendo procesada actualmente. El sistema de radar de AIRSAR tiene la capacidad de penetrar el follaje y producir imágenes de alta resolución de rasgos culturales y naturales haciéndolo una herramienta invaluable para arqueólogos.

Nada, empero, puede reemplazar el trabajo de campo, por lo que el plan es regresar al parque en 2005 para continuar con el mapeo, la excavación y el reconocimiento. Existen reportes confiables de muchos más sitios en el área estudiada que necesitan ser documentados. Desgraciadamente, algunos de estos se ubican en lugares que no tienen acceso seguro debido al peligro que representan los invasores del parque, que es sabido que activamente saquean estos sitios. Sin embargo, con el apoyo de Defensores de la Naturaleza, CONAP e IDAEH, se continuará trabajando para documentar la región y ofrecer información sobre el desarrollo de las fronteras políticas de los centros Clásicos de Piedras Negras y Yaxchilan.

AGRADECIMIENTOS

Esta investigación ha sido posible a través de la generosa ayuda de The World Monuments Fund, The Kaplan Fund, The National Geographic Society, the Heinz Foundation, The National Science Foundation, y The Institute of the Americas. Se agradece a los Defensores de la Naturaleza, especialmente a Javier Márquez y Luis Castillo por su asistencia y colaboración invaluable para este trabajo. También agradecemos la colaboración de CONAP.

REFERENCIAS

Anaya Hernández, Armando

2001         Site Interaction and Political Geography in the Upper Usumacinta Region During the Late Classic: A GIS Approach. BAR International Series 994, Oxford.

Golden, Charles W.

2003         The Politics of Warfare in the Usumacinta Basin: La Pasadita and the Realm of Bird Jaguar. En Ancient Mesoamerican Warfare (editado por M. K. Brown y T. Stanton), pp.31-48. Alta Mira Press, Walnut Creek.

Golden, Charles W., Marcelo Zamora, A. René Muñoz, Kristofer Johnson, Edwin Román, Andrew Scherer y F.N. Scatena

2004         Noticias de la frontera: Nuevas investigaciones en el Parque Nacional Sierra del Lacandón. En XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2003 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía). Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Houston, Stephen, Héctor Escobedo, Mark Child, Charles Golden y A. René Muñoz

2003         Moral Community and Settlement Transformation Among the Classic Maya: Evidence from Piedras Negras, Guatemala. En The Social Construction of Ancient Cities (editado por M. Smith), pp.212-253. Smithsonian Institution Press, Washington, D.C.

Shook, Edwin

1998        Excerpt from Edward Shook’s Field Notebook, June 1937. Pre-Columbian Art Research Institute Newsletter 25:13-16.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *