Asociación Tikal

81 Distribución de la lítica en Pozas de Ventura y Salto Grande, Campeche, México – Gustavo Nieto Ugalde – Simposio 17, Año 2003

Descargar este artículo en formato PDF

Nieto Ugalde, Gustavo

2004        Distribución de la lítica en Pozas de Ventura y Salto Grande, Campeche, México. En XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2003 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.913-924. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

81

DISTRIBUCIÓN DE LA LÍTICA EN POZAS DE VENTURA

Y SALTO GRANDE, CAMPECHE, MÉXICO

Gustavo Nieto Ugalde

Los materiales líticos que se presentan en este trabajo fueron recuperados en Pozas de Ventura y Salto Grande, Campeche, México, durante la temporada de 1999. Pozas de Ventura y Salto Grande se localizan en la cuenca del río Candelaria, que forma parte de la llanura costera que se extiende a lo largo del Golfo de México. La geología de esta región está formada por sedimentos del Pleistoceno y del Cuaternario, que se asientan a su vez sobre mantos de caliza, arenisca y margas del terciario, ascendiendo suavemente hasta entrar en contacto con los relieves de la cordillera (Figura 1). Los ríos que descienden de la Sierra Madre Oriental han contribuido poderosamente con sus aluviones a la formación de la llanura, así como de áreas pantanosas y lagunas.

En la cuenca del río Candelaria, en las Tierras Bajas Mayas, existe gran variedad de utensilios líticos, ya sean de obsidiana, cuarzo, pedernal, caliza o basalto más o menos frecuentes. La piedra caliza es fundamental para la cultura material de los Mayas, quienes emplearon dos tecnologías básicas para la elaboración de los objetos utilitarios y utensilios más especializados. Los objetos utilitarios se efectuaban por medio de percusión directa o indirecta; o por presión de unos materiales a otros que por su composición cripto-cristalina hacían posible la realización de formas previas, llámense nódulos o núcleos. Con estas técnicas se fabricaron objetos incisivos como navajas, puntas de proyectil, lanzas, cuchillos, raederas, perforadores, cinceles o hachas bifaciales que seguramente se emplearon. Si bien pudieron existir especialistas en cuanto a la talla de la piedra, la mayoría de la gente debió tener conocimiento de las diversas técnicas líticas, puesto que muchos trabajos eran para la subsistencia, sobre todo para la caza, la agricultura e incluso la guerra.

Por su dureza, la técnica de picoteado y pulido se empleó por lo regular en el basalto y en otras rocas de origen ígneo. Muchos de los objetos resultantes fueron los artefactos de molienda, llámense piedras de moler, morteros y sus correspondientes manos.

MATERIAS PRIMAS

Si bien existen objetos de obsidiana y basalto, las fuentes de abastecimiento más comunes de material fueron la caliza y el pedernal. El pedernal fue uno de los materiales más comunes para la producción de instrumentos ya que se carecía de otros materiales, tales como la obsidiana o la piedra basáltica.

Las características geológicas del norte de la península de Yucatán originaron que las rocas calizas contuvieran gran cantidad de pedernal – variedad cripto-cristalina de cuarzo – que por sus propiedades permite la manufactura de diversos instrumentos. Al nivel general, la península de Yucatán ofrece dos calidades de pedernal: el del norte de muy mala calidad y no utilizable, al parecer debido al intemperismo que ha sido mucho más fuerte en esta zona que en el resto de la península, y el de la zona centro y sur es de mediana calidad para la manufactura de bifaciales e instrumentos de lascas retocadas, y que con frecuencia se encuentren asociados a suelos muy arcillosos y con una gran cantidad de óxido de hierro (Rovner 1981:168-172).

Figura 1. Llanura costera de la República Mexicana

El pedernal de esta región (cuyo nombre en Maya es tuk ´tunich), se asocia a suelos de tipo vertisol o ak´alches, que se localizan en las zonas de los bajos en donde se acumula agua en las épocas de lluvia. La distribución del pedernal no es homogénea a pesar de estar presente en la mayor parte de la península; hay diferencias importantes en cuanto a la cantidad y a la calidad (Figura 2). La zona A señala las regiones donde existe el pedernal de menor calidad. La zona B, que es la de mayor extensión, incluye material de unidad media, aunque dentro de esta zona habría diferencias micro-regionales. La zona C se caracteriza por contener la mayor cantidad de pedernal y se sitúa básicamente en Belice.

El análisis del material localizado en Pozas de Ventura y Salto Grande fue hecho siguiendo tres criterios.

1.        Clasificación según materia prima: el criterio del conocimiento de la materia prima permite inferir posibles yacimientos mediante el análisis petrográfico. Los atributos de identificación se relacionan con la composición del material y para una identificación microscópica se usan criterios de reconocimiento de la materia prima, ya sea basalto, pedernal u obsidiana, entre otros, lo cual permite determinar el tipo de roca trabajada para producir el objeto lítico, así como su color, textura y dureza.

2.        Clasificación tecnológico funcional: permite determinar la secuencia de manufactura para la obtención de algunos artefactos. En el caso de los materiales recuperados durante la excavación y el recorrido de superficie, se pretende inferir los aspectos de una industria lítica, en donde podrían existir talleres que conformen las etapas de preparación y manufactura de la roca, y combinen las diferentes técnicas, ya sea por presión y percusión, para generar un producto terminado.

3.        Clasificación morfológica: está relacionada con la inferencia de los aspectos funcionales de los artefactos, con el apoyo de los elementos contextuales, así como de los datos etnológicos y etnográficos, para establecer analogías que permitan aproximarse a la interpretación del uso de dicho artefacto.

Figura 2  Distribución del pedernal en la península de Yucatán

LÍTICA TALLADA DE OBSIDIANA

Cabe mencionar que por ser un material no originario del lugar se encontraron muy pocos fragmentos de obsidiana (Figura 3). Estos fueron recuperados en tres unidades de excavación que proporcionaron ocho fragmentos en total. En la Estructura 2 se localizó un fragmento, en la Estructura 3 uno más, y en la Estructura 12 seis fragmentos. Todos los fragmentos de obsidiana corresponden a navajas prismáticas.

En general, los contextos de donde provienen estos materiales corresponden a los rellenos de las estructuras, por lo cual no podemos establecer una relación espacial que permita plantear la existencia de posibles áreas de actividad. Por otra parte, el análisis funcional no mostró huellas que indiquen los usos posibles de dicho material.

Por su origen sedimentario, es posible que no existan yacimientos de obsidiana en la región de Candelaria, por lo que se propone que estos artefactos pudieron haber llegado del Altiplano de Guatemala por medio de intercambio de productos terminados, ya que a través del análisis microscópico se pudo observar una obsidiana de gris veteado.

Figura 3 Navajillas prismáticas

LÍTICA TALLADA DE PEDERNAL

Los objetos trabajados en sílex y pedernal provienen de los sitios llamados Pozas de Ventura y Salto Grande. En el primer sitio se recuperaron los materiales por medio de excavación, mientras que en el segundo por recolección de superficie (Figuras 4 a 9; Cuadro 1).

En el sitio de Pozas de Ventura se recuperaron 108 objetos. La distribución específica de los materiales fue la siguiente:

1.        Estructura 2: 30 bifaciales, 2 hachas, 3 lascas con corteza, 3 lascas, 3 navajas y un núcleo.

2.        Estructura 3: 11 bifaciales, 2 lascas, un hacha y un núcleo.

3.        Estructura 12: 24 bifaciales, 4 cuchillos, un hacha, 11 lascas, 2 lascas con corteza y 4 navajas.

4.        El Confite: 3 bifaciales, 3 lascas y un núcleo.

Los bifaciales se presentaron en mayor cantidad en los lugares excavados, representando el 62.96% del total del material encontrado, seguidos por las lascas con un porcentaje de 17.59 %. Las navajas representan el 6.48% de la muestra, mientras que las hachas y cuchillos constituyen el 3.7%. Las lascas con corteza y los núcleos tuvieron menor incidencia con el 2.77%. Estos porcentajes pueden reflejar la posible incidencia de dichos artefactos como recurrentes para la elaboración del trabajo cotidiano.

Figura 4  Bifacial foliácea

Figura 5  Bifacial foliácea

Figura 6  Bifacial con corteza

Figura 7  Bifacial con pulimento

Figura 8  Cuchillos en forma de hoja de laurel

Figura 9. Navajas con corteza

OBJETOS DE LÍTICA PULIDA

Estos objetos se obtuvieron por medio de la excavación de un lugar conocido como Pozas de Ventura (Figuras 10 a 13). Los elementos contextuales de los objetos fueron parte de los rellenos de las Estructuras 2 y 3 (uno y dos objetos respectivamente), y de la Estructura 12. Los seis objetos de esta última provienen de lo que al parecer fue un basurero o área de actividad, por lo que son más significativos, ya que pueden estar relacionados con actividades domésticas.

1.        Estructura 2: un fragmento de metate hecho en basalto.

2.        Estructura 3: una esfera hecha en pedernal, otro objeto hecho en arenisca, el cual no pudo ser identificado aunque presenta evidencia de talla por medio de percusión y desgaste posterior.

3.        Estructura 12: un fragmento de desfibrador, una esfera completa, un fragmento de mano corta completa y un fragmento de mano larga, todos hechos en pedernal.

4.        El Confite: una mano corta y otra larga.

Figura 10  Fragmento de piedra de moler en basalto

Figura 11  Desfibrador o descortezador en pedernal

Figura 12  Esfera de pedernal

Figura 13  Manos de molienda cortas de Pozas de Ventura

CONCLUSIÓN

Muchos arqueólogos se basan en los fundamentos mesoamericanistas para intentar explicar los datos, tratando de demostrar explicaciones que asuman la dureza del dato independiente al de la teoría que lo propone. Por tanto, generan explicaciones sobre datos y nociones construidas por otras teorías, en donde el dato de la historia cultural resulta ser el más duro y una noción teórica se constituye para ver una realidad. Esto es así porque el acto de la observación arqueológica cree establecer sus límites o divisiones en áreas culturales a través de regiones simbióticas, modos de vida o redes de intercambio, o bien propone secuencias locales o regionales de desarrollo. Uno de los enunciados básicos es el geográfico, que ha sido incontrastable por la vía de los hechos. A lo más que se ha llegado es a desarrollar propuestas para identificar ornamentas, sus pertenencias o no pertenencias.

Para algunos es la revolución neolítica, para otros es la revolución urbana, o quizá la sociedad clasista inicial, el origen del estado, de las ciudades, de la agricultura, o de situaciones de inicio como contenedores potenciales del desarrollo invariante del futuro del sistema, claramente determinado por leyes; o bien del conocimiento del estado momentáneo que permita la explicación, predicción y retrodicción por medio de leyes, cuya flecha temporal es simétrica entre pasado y futuro.

Según Fernando López Aguilar, parece ser que cada historia local es una variante particular de situaciones predeterminadas en las condiciones iniciales. La relación marca el inicio que plantea un desarrollo sistemático y formal para manejar una situación que conduzca a determinar el desarrollo del análisis lítico de los materiales recuperados en Pozas de Ventura y Salto Grande, a través de su interpretación teórica práctica con base en elementos tipológicos que determinen procesos de trabajo dentro de una forma-función.

Irving Rouse sostiene que en cierta fase de toda investigación se encuentran los tipos y los modos, que son los rasgos culturales en su sentido arqueológico. Los tipos son concebidos como una clase abstracta de artefactos que representan al grupo entero, mientras que los modos son considerados como los atributos abstraídos de los artefactos (Cook 1986:35).

Sin embargo, muchos arqueólogos nos basamos en cuestiones taxonómicas para tratar de establecer una relación entre el pasado y futuro de dicho material, en donde la taxonomía normalmente carece de dirección relevante y es generada a menudo por una alta teoría del trabajo dentro del incremento intelectual de una teoría evolutiva. Muchos arqueólogos consideran la taxonomía como uno de los puentes pre-determinantes para poder comenzar a responder desde una parte distante las preguntas que ellos mismos deben contestarse. No obstante, la taxonomía debe ser el elemento sobre el cual deben basar su interpretación y responder cada una de sus preguntas por medio del trabajo teórico.

A partir de los datos y las propuestas metodológicas podemos inferir lo siguiente: si bien existe el trabajo de talla en la piedra, el más utilizado fue el elaborado en pedernal, ya que se recuperó una gran cantidad de objetos de dicho material. También se infiere que su uso fue cotidiano, ya que por lo general presentan tallas burdas, lo cual indica que si bien debieron existir especialistas en la tarea de la talla de piedra, la mayoría de pobladores debieron conocer las diferentes técnicas líticas, puesto que representaban los medios de obtención de herramientas de utilidad para el trabajo y sustento diario.

Cuadro 1  Situación de los materiales identificados por categoría y tipo de materia prima

REFERENCIAS

García, E.

1964        Distribución de la precipitación en la República Mexicana. Publicaciones del Instituto de Geografía, Vol.1. México.

García Cook, Ángel

1967        Análisis tipológico de los artefactos. Serie investigaciones del INAH, No.12. INAH, México.

Guzmán, E. J. y Z. de Cserna

1963        Tectonic History of Mexico. American Association Petrol. Geological Memories 2:113-129.

Hayden, Bryan

1990        Are Ethnographic Types Relevant to Archeology? Instituto de Investigaciones Antropológicas, México.

Miranbell, Lorena

1964        Estudios microfotográfico de artefactos líticos. Publicaciones del Departamento de Prehistoria, No.14. INAH, México.

Semenov, S.A.

1981        Tecnología prehistórica: Estudio de las herramientas, objetos antiguos, a través de las huellas de uso. Akal Universitaria, Madrid.

Soto de Arechavaleta, María de los Dolores

1990        Nuevos enfoques en el estudio de la lítica. Instituto de Investigaciones Antropológicas, México.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *