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44 Proyecto Eco-Arqueológico Motul de San José: Perspectivas teóricas en las dinámicas del estado Clásico Maya – Antonia E. Foias – Simposio 17, Año 2003

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Foias, Antonia E.

2004        Proyecto Eco-Arqueológico Motul de San José: Perspectivas teóricas en las dinámicas del estado Clásico Maya. En XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2003 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.502-517. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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PROYECTO ECO-ARQUEOLÓGICO MOTUL DE SAN JOSÉ:

PERSPECTIVAS TEÓRICAS EN LAS DINÁMICAS

DEL ESTADO CLÁSICO MAYA

Antonia E. Foias

Una variedad de modelos políticos ha sido aplicada a los estados Mayas, desde estados regionales centralizados a gran escala, o súper-estados hegemónicos, hasta ciudades-estados, entidades análogas, o reinos descentralizados de pequeña escala. El Proyecto Eco-Arqueológico Motul de San José intenta penetrar dentro de la naturaleza de la estructura política de este pequeño centro en el área de los lagos del centro de Petén. Tomando como objetivo central reconstruir las interrelaciones entre economía y política, buscamos entender las causas de las dinámicas de los estados Mayas. En este trabajo deseo exponer en primer lugar el marco teórico del proyecto y en segundo, un corto resumen de las investigaciones que han tenido lugar hasta la fecha en Motul de San José.

DEBATES ACTUALES SOBRE LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA

DE LOS ESTADOS MAYAS CLÁSICOS

Los debates actuales sobre la organización política Maya Clásica se han convertido esencialmente en un contraste entre modelos descentralizados y centralizados (comparar Marcus 1993 o Feinman y Marcus 1998 contra Demarest 1992 o Fox et al. 1996). No obstante, publicaciones académicas recientes se han enfocado en la naturaleza dinámica de la estructura política Maya, como en el “Modelo Dinámico” propuesto por Joyce Marcus (1998). Este modelo ha enfatizado que todas las civilizaciones antiguas han oscilado entre épocas con estados centralizados o unificados y pequeñas entidades descentralizadas (Marcus 1998). Sin embargo, Iannone (2002), ha señalado recientemente que esta propuesta deja sin contestar las causas de esta trayectoria evolucionista: ¿Por qué estas sociedades evolucionaron en ciclos continuos de expansión y colapso?

Antes de dar respuesta a esta pregunta, debemos dar un paso atrás y reconsiderar las bases del debate entre quienes favorecen la centralización y la descentralización. Quisiera iniciar haciendo una breve revisión de las definiciones sobre las que descansa el debate. Por lo tanto, ¿Qué exactamente es la centralización política? La mayoría de antropólogos están de acuerdo en que un estado centralizado está caracterizado por una burocracia profesional, organizada en una jerarquía de distintos poderes y responsabilidades, cuya cúpula – ubicada en la capital principal del estado – controla todas las decisiones políticas. No obstante, los centralistas van más allá de esta definición y adhieren que un estado centralizado es tan poderoso que también controla la esfera económica, incluyendo el sistema agrícola, las obras para el manejo de agua, la red de caminos, etc (Chase y Chase 1996; Haviland 1997; Scarborough 1998; véase también Fox et al. 1996:797 y Iannone 2002:70). Además, otros arqueólogos centralistas ven al estado centralizado como aquel que es territorialmente extenso (Marcus 1998).

Sin embargo, esta extensión de la definición de centralización política hacia el control económico y al gran tamaño territorial es problemática. Primero, no hay correlación entre centralización política y amplitud territorial. Las ciudades-estado Sumerias del periodo Dinástico Temprano fueron altamente centralizadas (Pollock 1999), pero de tamaño pequeño: por ejemplo, la entidad Lagash cubrió aproximadamente 2000 km² de campos agrícolas y tuvo 100,000 ciudadanos (Adams 1966:101; Diakonoff 1974; Flannery 1998:18). Para comparar el caso Sumerio con las entidades Mayas del Clásico, Mathews (1991), calculó un tamaño promedio similar de 2000 km². En contraste, los estados que controlaron territorios extensos (como son los imperios), parecen ser políticamente centralizados en sus niveles superiores, aunque no siempre en el ámbito local (Doyle 1986; Eisenstadt 1993). Más bien yo agregaría como Southall (1988:81, cit. pos. Feinman y Marcus 1998:12), que es más fácil el ser centralizado para los estados pequeños que para los grandes.

La segunda faceta de la definición de la centralización usada por los Mayistas se refiere al control elitista sobre los sistemas económicos, incluyendo agricultura, producción e intercambio. Sin embargo, de nuevo, no hay correlación directa entre centralización política y control económico completo. Por ejemplo, el Imperio Romano visto como políticamente centralizado (Doyle 1986; Garnsey y Saller 1987), no controló muchos de los aspectos de la economía más allá del sistema de tributo. En contraste, otros estados centralizados, como el primer Imperio Chino de las dinastías Qin y Han, al igual que el Imperio Mongol bajo el poder de Khubilai Khan, mantuvieron un leve control sobre la agricultura, el trabajo metalúrgico y el intercambio (Bodde 1986; Loewe 1986; Rossabi 1988).

Además, parece que cuando los centralistas plantean que el gobierno Maya Clásico fue centralizado, hay realmente implicaciones de que fue autocrático, con el gobernante ejerciendo el poder absoluto (véase la definición sobre los estados antiguos en Marcus y Feinman 1998:4; véase las distinciones entre poder inter-miembros y poder corporativo en Blanton 1998). Yo sugeriría que los gobiernos autocráticos pueden existir en sistemas políticos descentralizados. Su poder absoluto puede extenderse sólo sobre la ciudad capital, mientras que cada uno de los centros subsidiarios tuvo sus propios líderes, quienes pudieron o no haber acatado las órdenes del gobernante. Yo argumentaría que para un sistema de liderazgo centralizado es necesaria una burocracia profesional para controlar y extender el control que va más allá de los confines de la capital. Esta burocracia debió haber sido controlada por el gobernante, teniendo autoridad y poder fluyendo directamente del propio gobernante (Eisenstadt 1993). En otras palabras, para mantener la centralización política cada oficial debió depender del gobernante por su puesto y poder.

Los antiguos emperadores chinos fueron capaces de crear una burocracia de este tipo y de usar un elaborado sistema de pruebas de ingreso para oficiales de todas las clases sociales (Bodde 1986; Rossabi 1988). Los sultanes Otomanos fueron también capaces de construir una burocracia centralizada utilizando esclavos tomados de entre los niños de todos los pueblos conquistados, e instruidos desde la infancia dentro del hogar del emperador (Goffman 2002). Pero estos dos imperios antiguos son los únicos casos donde una administración centralizada existió a largo plazo.

La dificultad de crear una burocracia centralizada completamente dependiente del gobernante es clara. Más bien, los gobernantes tuvieron que depender de la clase élite para administrar los asuntos políticos. En estos casos, el poder de los oficiales de élite no dependió del gobernante, más bien ellos tuvieron su propia base de poder derivado de su posición social como miembros de la clase aristocrática. Una discusión similar fue presentada por Claessen (1984) en “Las Dinámicas Internas del Estado Temprano”, en donde afirma que: “Muchos estados tempranos estuvieron sólo frágilmente estructurados y el control del gobierno central sobre la periferia fue limitado” (1984:366), pero que los estados que fueron capaces de pagar salarios a sus oficiales, en lugar de tierras del estado, pudieron tener un mejor control de la administración. D’Altroy y Earle (1985), acentúan la gran centralización del sistema político, posibilitado mediante la riqueza financiera, la que permitió el flujo de dinero y altos salarios para los oficiales políticos (véase también Brumfiel y Earle 1987:6-7; Foias 2002).

En el caso Maya, la evidencia sugiere que la burocracia estuvo escasamente desarrollada, con pocos títulos administrativos subsidiarios: los títulos subsidiarios sahal y ah k’uhun son los únicos ejemplos conocidos en los textos del periodo Clásico, y ambos pertenecen a miembros de la clase noble (Inomata 2001; Houston y Stuart 2001; Houston 1993, Grube en Coe y Kerr 1997; Jackson y Stuart 2001). Sahal refiere a un noble subsidiario, gobernador de un centro secundario (Houston y Stuart 2001), mientras que ah k’uhun ha sido interpretado indistintamente como “guardián de los libros sagrados o el escriba real”, como el “guardián del tributo (¿o de objetos sagrados o especiales?)”, o como “el venerador” de gobernantes específicos. Esta intensa asociación personal entre estos títulos y un gobernante específico es un argumento a favor de las estrechas interrelaciones entre el gobernante y sus oficiales, en lugar de una más típica conexión burocrática.

Aun para los estados Mayas conocidos históricamente en Yucatán y en las Tierras Altas Mayas de Guatemala y Chiapas, los títulos que pertenecen a posiciones administrativas son pocos, y en su mayoría aparecen en rituales cortesanos y de pompa (Houston y Stuart 2001:68-69; Braswell 2001). Por lo tanto, parece más probable que los estados Clásicos Mayas no fueron centralizados. No obstante, es posible que algunos (como los grandísimos Tikal, Calakmul y Caracol), llevaron a cabo la hazaña de la centralización política, pero yo sospecho que por muy cortos periodos de tiempo.

Para intentar entender el por qué y cuáles de estos estados fueron capaces de pasar a lo que ha sido llamado el “Umbral de la centralización” (Doyle 1986), creo que debemos buscar los mecanismos usados por cada gobernante para sustentar su base de poder, el tipo de base de poder empleado (social, económico, militar, religioso o ideológico), y las instituciones utilizadas para mantener económicamente la estructura política (como por ejemplo, el sistema de impuestos o tributo).

CAUSAS DE LA NATURALEZA DINÁMICA DE LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA MAYA

En su reciente revisión del Modelo Dinámico, Iannone (2002), propone que las fluctuaciones en la estructura política Maya entre centralización y descentralización fueron causadas por “una tensión fundamental entre las instituciones de parentesco y de la monarquía”. Pero lo que aún está por dilucidarse es la cuestión del por qué en momentos específicos el péndulo osciló en la dirección del rey y la centralización. También debe inquirirse por qué algunas áreas fueron capaces de desarrollar estados centralizados por largos periodos de tiempo, como en Egipto. Aunque yo considero que Iannone está en lo correcto a escala general, necesitamos buscar con más profundidad las razones para la dinámica de los estados Mayas.

Sin embargo, primero debemos considerar el patrón de la organización política a largo plazo. En otras palabras, debemos preguntar: ¿Cuál fue la forma más estable del estado Maya: el reino descentralizado a pequeña escala o el estado a gran escala y centralizado, como tal vez Tikal o Calakmul? Yo argumentaría que lo primero, el reino pequeño descentralizado. ¿Por qué ningún imperio Maya fue fraguado como una unidad política estable a largo plazo?

Consideremos un caso similar en el Cercano Oriente. El patrón a gran escala en la historia Sumeria en Mesopotamia es el de pequeñas ciudades-estado conquistadas y unificadas dentro de un imperio por cortos periodos de tiempo. Cada uno de estos se desintegró y fragmentó nuevamente en las ciudades-estado originales (Pollock 1999; Marcus 1998:80, Figura 3.8). ¿Por qué no fue fraguado el imperio Sumerio como una unidad política estable a gran escala? Westenholz (1993), respondió a esta pregunta señalando la ideología política Sumeria dominante, en donde la unidad política legítima fue siempre la ciudad-estado, cada una vinculada por su ubicación particular y por su asociación con dioses tutelares (véase también discusión en Steinkeller 1993:116-129).

Una ideología similar existió entre los Mayas, como sugirió inicialmente Rosemary Joyce (1986), y ahora está apoyada por los estudios epigráficos (Houston y Stuart 2001; Grube 2000:552-553). Para los Mayas de la época Clásica, la entidad política legítima fue siempre la ciudad-estado, cada una vinculada – como en caso Sumerio – por su ubicación particular y por su asociación con dioses tutelares (Houston y Stuart 1996, 2001:60; Grube 2000:552-553). Esta ideología Clásica Maya se enfoca en la capital de cada entidad Maya y en su dinastía real asociada: “la lectura del título del Glifo Emblema muestra a los gobernantes como “reyes divinos”. Ellos no compitieron por la misma autoridad, sino cada uno tenía poder de un sitio o una localidad específica, visto como una fuente central en lugar de un territorio limítrofe y demarcado“(Grube 2000:552-553).

Los gobernantes divinos Mayas (los k’ujul ajawob), trazaron su poder desde su descendencia a través de una larga línea de ilustres ancestros, hasta deidades específicas a la ciudad capital (como por ejemplo los reyes de Palenque que trazaban su descendencia desde los dioses triádicos). Por consiguiente, las conquistas territoriales a largo plazo no fueron posibles porque los conquistadores nunca fueron vistos como legítimos, puesto que sus ancestros no estaban enlazados con los de las ciudades vencidas (véase discusión de Grube 2000:552).

A pesar de esta ideología política que compartieron tanto las ciudades-estado Sumerias como las entidades Mayas (aunque con diferentes detalles), ciertos gobernantes y estados fueron capaces de sobrepasarlo. En Mesopotamia, Sargón de Akkad unió por la primera vez todas las ciudades-estado Sumerias dentro del Imperio Acadio en 2371 AC (Steinkeller 1993). En el caso Maya, Martin y Grube (2000), han argumentado que los gobernantes de Tikal y Calakmul fueron capaces de llevar a cabo tal hazaña. Ellos lo afirman basándose en la evidencia arqueológica de que estos sitios son mucho más grandes en tamaño y escala de construcción monumental que la mayoría de los otros centros capitales. Martin y Grube (2000; ver Ciudad Ruiz 2001), argumentan que tal construcción de gran escala “hubiera requerido planeamiento centralizado y el control de una fuerza laboral substancial”, los cuales fueron obtenidos a través de la formación de hegemonías.

El control hegemónico está señalado por las expresiones jeroglíficas y-ajaw, “el señor de” o “su vasallo” y la frase verbal U kabhiy “fue hecho por mediación del señor”. Grube (2000:550), describe tales entidades políticas de la siguiente manera: “las conquistas hechas por los estados dominantes no fueron consolidadas mediante ocupación militar ni fueron centralmente administradas. Los señores locales fueron usualmente restaurados en sus oficios, permitiéndoseles gobernar sus estados sin impedimentos“. Esta descripción de Grube sobre las hegemonías de Tikal y Calakmul indica que desde su punto de vista, estas no fueron entidades burocráticas altamente centralizadas, aún claramente los gobernantes divinos tuvieron poderosa autoridad política (ver también Ciudad Ruiz 2001:209, 234). Aunque la existencia de hegemonías como las reconstruyen Grube y Martin parece segura, ciertos aspectos de estas hegemonías no quedan claros, tales como su organización, y la naturaleza de las conexiones entre los vasallos y dichas hegemonías (Ciudad Ruiz 2001:209-210).

No obstante, Grube y Martin no señalan cómo o por qué Tikal y Calakmul fueron más prósperos, cuando la mayoría de los otros estados Mayas no lo fueron. Yo he argumentado anteriormente que una razón para que algunos estados Mayas fueran capaces de pasar el “Umbral de la Centralización” se debió a que sus élites maniobraron para alcanzar el control de una amplia porción del sistema económico, posiblemente del manejo y control de agua, como sugiere Lucero (2002). Tanto Tikal como Calakmul tuvieron reservorios masivos de agua dentro de sus áreas nucleares (Lucero 2002), y por lo menos en Tikal, más y más evidencia ha sido descubierta para sugerir que algunos trabajos para el manejo de agua pudieron haber sido iniciados, construidos y mantenidos por el estado (Fialko 2000; Scarborough 1998).

El control sobre una gran porción del sistema económico pudo haber conducido a estos estados a tener un gran excedente, que pudo ser convertido en fuerza militar o en un cuadro burocrático más amplio, o sea en todos aquellos que pudieran servir para reforzar el poder del gobernante y, por consiguiente, su poder político centralizador.

Nuestras investigaciones en Motul de San José están en posición perfecta para examinar las dinámicas internas de los pequeños estados, especialmente porque Motul es contiguo de una de las dos ciudades-estados dominantes, es decir, de Tikal. Además, como un estado pequeño, Motul nos puede enseñar con más facilidad el nivel de control económico de las élites que supuestamente controlaban el poder político. A continuación presento un corto resumen de las investigaciones arqueológicas y ecológicas que se están llevando a cabo en Motul de San José.

RESUMEN DE LAS INVESTIGACIONES EN MOTUL DE SAN JOSÉ

El Proyecto Eco-Arqueológico Motul de San José (patrocinado por la Universidad de Williams, NSF y FAMSI, y dirigido por Antonia Foias y Kitty Emery), comenzó en 1998 y ha llevado a cabo seis temporadas de campo hasta el momento. El sitio está localizado aproximadamente a 3 km al norte del lago Petén Itza en el centro de Petén, y a unos 32 km al suroeste de Tikal. Motul es famoso por su identificación como el Sitio Ik, nombrado de esta manera por su Glifo Emblema que contiene el símbolo Ik como su elemento principal.

Varias vías de evidencia sugieren la identificación de Motul con el Sitio Ik (Foias 2000, 2001). En resumen, el Sitio Ik y su gobernante Kan Ek son nombrados en la Estela 10 de Ceibal. Este mismo nombre aparece también en una estela de Motul (Schele y Mathews 1998). Además, Canek fue también el nombre del último gobernante Itza en Tayasal en la época de la Conquista. Otra pieza de evidencia es que el nombre Itza, asociado con el último reino del centro de Petén y con Chichen Itza en Yucatán, aparece en la Estela 2 de Motul (Grube en Schele y Mathews 1998). El nombre Itza puede ser traducido como “Agua Encantada” o “Agua Embrujada”, nombre aceptado por los habitantes de la región central de los lagos de Petén. Además, el Glifo Emblema del Sitio Ik aparece en los monumentos de Motul asociado con los títulos de sus gobernantes.

Otra línea de evidencia proviene de un grupo de vasijas policromas caracterizadas por un estilo de pintura particular denominado Estilo Ik (Reents-Budet et al. 1994). Este estilo de policromos está íntimamente vinculado con el Sitio Ik, debido a que los textos jeroglíficos en las vasijas a menudo nombran a los gobernantes de la entidad Ik. Análisis químicos iniciales de procedencia efectuados por Bishop y Reents-Budet, han mostrado que estas tienen perfiles químicos similares a la cerámica arqueológica de Motul. Sin embargo, hay suficiente variación química en todos los ejemplares de Estilo Ik como para sugerir la existencia de talleres múltiples en varios sitos al oeste y noreste del lago Peten Itza. Finalmente, un descubrimiento arqueológico que apoya la hipótesis que Motul es el Sitio Ik se relaciona con el estilo de cerámica apoyado en la cerámica policroma de Motul: soportes con forma de glifos Ik, justamente parecidos al elemento principal en el Glifo Emblema (Foias 2001).

Sin embargo, es importante observar que el Glifo Emblema Ik aparece también en Bejucal durante el Clásico Temprano, y en Tayasal durante el Clásico Terminal; por lo tanto, este Glifo Emblema puede referirse no sólo a Motul sino al área alrededor del lago Petén Itza (N. Grube, comunicación personal 2000; D. Stuart, comunicación personal 2003).

Podemos reconstruir la historia del sitio usando los textos jeroglíficos grabados en estas vasijas, en otros sitios y en las seis estelas de Motul de San José (Foias 2000). Desde el siglo VII hasta aproximadamente los años de la década del 740 DC, Motul fue subsidiario de Tikal. Esta relación de vasallaje está claramente inscrita en el texto de la Estela 1 que indica que el gobernante local subió al trono bajo el auspicio de Hasaw Chan Kawil o Gobernante A de Tikal (Foias 2000).

No obstante, aunque subsidiarios de Tikal, los gobernantes de Motul tenían muchas libertades, sugiriendo que el control de Tikal era indirecto: ellos podrían erigir monumentos esculpidos, usar los títulos de K’uhul Ajaw o Rey Sagrado, y Chakte’ o Kaloomte’, títulos de las dinastías poderosas Mayas (Martin y Grube 2000:17). Después de los años de la década de 740, la relación entre Motul y Tikal se rompió y Motul parece cambiar de afiliación hacia la esfera política de Calakmul, el archi-enemigo de Tikal. Esta suposición está basada en las guerras sucedidas en esa década, que involucran a los aliados de Tikal contra los de Calakmul.

Desde este periodo, cuando Dos Pilas – enemigo de Tikal y aliado de Calakmul – lo venció en la guerra, Motul deja de erigir estelas, pero su historia sigue siendo registrada en vasijas policromadas de Estilo Ik que se enfocan en dos reyes importantes, llamados el Cacique Gordo y el Señor Terminación Estrella (Martin y Grube 2000). Estos dos kujul ahawob del Sitio Ik gobernaron en la segunda parte del siglo VIII. Aunque la mayoría de sus vasijas carecen de contextos arqueológicos, las que sí tienen procedencia vinculan a Motul de San José con los sitios de Petexbatun, pues las vasijas de Estilo Ik fueron encontradas en las tumbas y residencias de las élites del rango más alto de Dos Pilas, Aguateca y Tamarindito. Estas vasijas policromas elaboradas representan alianzas fuertes entre Motul de San José y la región de Petexbatun, indicando que Motul ya era parte de la esfera de Calakmul.

MAPEO Y EXCAVACIONES EN EL EPICENTRO

El Proyecto Eco-Arqueológico Motul de San José ha complementado y extendido estos datos históricos sobre el sitio. Las investigaciones arqueológicas han sido amplias pero aún son preliminares, formando la infraestructura para mayores excavaciones en futuras temporadas de campo. Reconocimiento, levantamiento y excavaciones de sondeo han sido llevados a cabo tanto en el epicentro como en la periferia del sitio. El levantamiento ha abarcado el epicentro completo y tres transectos en la periferia. Estudios ecológicos hasta el momento han enfatizado la distribución y calidad de los suelos, análisis de fosfato para reconstruir el sistema agrícola, y los restos arqueo-zoológicos para reconstruir la dieta precolombina.

El epicentro se extiende 1.7 km², con un total de aproximadamente 200 estructuras (Figura 1). La arquitectura mayor está dividida en cinco grupos nombrados de la A a la E, se orienta de oeste a este. Cada grupo mayor consiste en un complejo de estructuras palaciegas y una o más pirámides, de 4 a casi 20 m de alto. El mayor de estos cinco grupos es el Grupo C. La Plaza Principal, es el elemento central, rodeado por las otras grandes construcciones del epicentro de Motul, incluyendo dos pirámides gemelas de 18 m de alto y la más alta pirámide de 20 m de alto, además de cinco estelas. La Acrópolis tiene la más compleja y alta concentración de estructuras palaciegas y suponemos que conformó la corte real.

Figura 1

Nuestras excavaciones han sido principalmente de escala menor, intentando reconstruir la cronología del sitio e identificar actividades económicas en basureros asociados con los grupos residenciales. Además, siete estructuras elitistas han sido exploradas a través de excavaciones más extensivas, cinco en el epicentro y dos en el centro subsidiario de Buenavista (Figura 2). El propósito de estas excavaciones en estructuras palaciegas fue determinar el rango de actividades económicas que estuvieron bajo el control de la clase élite de Motul. Las excavaciones a pequeña escala han incluido dos pozos de prueba en cada grupo de plaza en el epicentro y pruebas de pala extensivas detrás de las estructuras. Este programa de sondeo ha revelado una larga ocupación en el sitio desde el Preclásico Medio (600-300 AC), hasta el Postclásico Temprano (950-1200 DC), aunque el mayor apogeo del sitio fue claramente durante el Clásico Tardío (650-830 DC). Además, los niveles más tempranos de Buenavista, el sitio subsidiario ubicado a 3 km al sur de Motul (Castellanos y Guffey 2001), han proveído cerámica aún más temprana, parecida a la esfera cerámica Real Xe del Pasión o Eb de Tikal, fechadas para 900 a 600 AC.

Figura 2

Este programa de sondeo descubrió un basurero de gran escala adosado a la plaza noroeste de la Acrópolis (Emery y Higginbotham 1998). La alta densidad de cerámica, varios desechos de manufactura, una miniatura con hematita especular, y mucha ceniza sugieren que este depósito fue en parte el resultado de un taller cerámico ubicado en las cercanías de la Acrópolis (Guffey et al. 2000). Entre los policromos sólo había uno en el Estilo Ik (Figura 3). Los desechos de manufactura eran todos vasos o cuencos, pero sólo uno no estaba completamente erosionado (Figura 4). Este vaso no tiene el Estilo Ik sino se parece más al estilo de Tikal, aunque la fineza del retrato de los dedos es característica del Estilo Ik.

Figura 3

El palacio asociado a este basurero fue parcialmente excavado con la esperanza de encontrar evidencia de que esta era la residencia del escribano que pintó las vasijas (Castellanos 2000). Tres cuartos con puertas largas y bancas interiores de amplias dimensiones conformaron esta estructura de élite. Pero pocos artefactos aparecieron in situ en el interior o exterior de la estructura. Entre estos se destacan dos que podrían demostrar conexiones con la manufactura del Estilo Ik: uno es un tiesto en el Estilo Ik con glifos delineados en rojo finamente dibujados que mencionan a un Ajaw de Tikal, y el otro tiesto es un pulidor usado en la producción alfarera (Sandra López Varela, comunicación personal 2002).

Dos palacios fueron excavados en el Grupo D al norte de la Plaza Principal del sitio (Foias et al. 1999, 2000; Álvarez et al. 2001). Las excavaciones revelaron que los edificios fueron ocupados no sólo durante el Clásico Tardío sino también en el Clásico Terminal, cuando un rito de terminación y posiblemente un fuego dejó el edificio norte cerrado y abandonado. El rito de terminación consistió en diseminar una gran cantidad de basura al frente de la Cámara Sur del Edificio Norte, y posiblemente quemar toda la estructura. La Estructura Sur del mismo grupo tenía un patio con dos columnas redondas, un rasgo arquitectónico del Clásico Terminal. La cerámica analizada de esta operación también apoya el fechamiento al Clásico Terminal por incluir tipos tales como Pabellón Modelado-Tallado y tales formas como platos trípodes incurvados. Aunque no sabemos exactamente de donde proviene la basura tirada encima de esta estructura durante el rito de terminación, se supone que fue de las cercanías a este grupo. Lo interesante es que incluyó malacates sugiriendo el uso de telar, y un descortezador sugiriendo la manufactura de papel.

Estas dos estructuras palaciegas están asociadas con una pirámide pequeña de aproximadamente 5 m de alto ubicada al lado este del Grupo D. En la temporada 2000 se registró una trinchera de depredación en esta pirámide, y descubrimos una tumba ya saqueada (Foias et al. 2000). Aunque saqueada, se encontró parte del ajuar mortuorio, incluyendo dos vasijas policromas fragmentadas, 10 fragmentos de cuentas de jade, 20 piezas de mosaico de jade, 77 fragmentos de cuentas de concha, 145 piezas de mosaico de concha, 98 piezas de mosaico de pirita, 11 fragmentos de conchas Spondylus enteras que formaban un collar y una espina de raya marina. Estos artefactos, y una capa gruesa de desechos de pedernal y obsidiana entre las lajas del techo de la cámara, indican que fue una tumba real. Además, los huesos humanos estaban pintados de rojo. Desdichadamente, nunca sabremos cuál de los reyes de Motul estuvo enterrado aquí, debido a la depredación. La presencia de esta tumba real en el Grupo D sugiere que las dos estructuras palaciegas ya excavadas tuvieron una gran importancia, tal vez como la residencia del gobernante durante su vida, o residencias de sacerdotes encargados de su culto después de su muerte.

Figura 4

Otras dos residencias fueron excavadas en el Grupo E, al oeste de los Grupos D y C durante la Temporada 2001 (Halperin y Deckard 2001). Las diferencias arquitectónicas con los tres palacios de los Grupos C y D fueron sorprendentes. El rasgo arquitectónico muy particular de estas dos estructuras del Grupo E fueron unos esquineros sobresalientes en las puertas de las dos estructuras, y en la esquina exterior de la Estructura Oeste. Esta última tenía un cuarto abovedado con banca central, muros altos de más de 1 m, y una banca o trono exterior en forma cruciforme. En contraste, la Estructura Norte tenía muros bajos, menos de 50 cm, pero una plataforma alta, y ninguna banca interior. El cuarto oeste, que fue excavado, había sido subdividido en dos por un muro de lajas puestas verticalmente. La función de esta estructura parece no haber sido residencial, aunque no está clara en este momento. Las distinciones arquitectónicas entre los Grupos C y E del epicentro pueden relacionarse a la presencia de diferentes linajes en estos dos grupos, cada uno con un estilo arquitectónico distinto.

Otras tres estructuras fueron exploradas: una en la zona norte del epicentro, a aproximadamente medio kilómetro de la Plaza Principal (Moriarty 2000), y dos en el centro menor de Buenavista, a casi 3 km al sur del sitio (Castellanos y Guffey 2001). La estructura de la zona norte del epicentro fue parcialmente destruida por varias depredaciones, pero reveló arquitectura de alta calidad (Moriarty 2000). Muros de piedras rectangulares labradas con una hilera basal sobresaliente, techo abovedado de piedra, y banca principal con braseros se parecen más al estilo arquitectónico presentado en el Grupo D.

La excavación de las dos estructuras de Buenavista mostró un tercer estilo arquitectónico: aquí, las estructuras consisten en plataformas elevadas de piedras no labradas, con escalinatas frontales anchas; si habían estructuras encima de estas plataformas, eran construidas de materiales perecederos. El análisis cerámico del material recuperado en Buenavista demostró que las dos estructuras fueron originalmente construidas en el Preclásico Medio y Tardío, y reutilizados en el Clásico Tardío. Las diferencias arquitectónicas entre Buenavista y Motul de San José son, por lo tanto, el resultado de las distintas épocas de construcción.

El análisis de los artefactos provenientes de las excavaciones muestra un alto rango de actividades de producción. Por ejemplo, se conoce que la manufactura de herramientas de hueso fue llevada a cabo por los residentes elitistas en la Acrópolis (la residencia de la corte real), y en un patio mediano del Grupo B (Operación 7; Emery 2002). Evidencia para manufactura de figurillas apareció no sólo en el basurero asociado a la Acrópolis, sino también en el palacio mayor del Grupo B (Operación 12 C, D), en un patio de élite en el Grupo E (Operación 29 B, C), y en dos patios de élite de la zona norte (Operaciones 39 C, F, y 42D; Halperin 2003). Un taller de herramientas de pedernal fue identificado en la zona norte (Operación 23), por Scott Bryan durante su análisis del material lítico (comunicación personal 2003). Para determinar la naturaleza de estos talleres, excavaciones más extensas de estos grupos residenciales son necesarias.

La investigación más extensa de estas ocho estructuras elitistas ha revelado distinciones en el estilo arquitectónico, en el volumen de la construcción y en las actividades llevadas a cabo por los residentes de las mismas (Spensley y Foias 2003). Estas diferencias sugieren que la clase élite de Motul estuvo muy estratificada, con varios niveles desde la familia real residente probablemente en la Acrópolis del Grupo C y cortesanos de la corte real, hasta nobles de rango medio y bajo.

PERIFERIA DEL SITIO

Matthew Moriarty, de la Universidad de Tulane, ha sido el encargado del Sub-Proyecto de Patrón de Asentamiento en la Periferia de Motul. Moriarty y su equipo mapearon tres transectos de 250 a 400 m de ancho por 2 ó 3 km de longitud, orientados hacia el sur, este y noreste del núcleo del sitio (Moriarty et al. 2000, 2001).

Moriarty ha descubierto la presencia de centros menores ubicados a aproximadamente 2 ó 3 km de Motul, al suroeste, sureste, noroeste y este, tales como Trinidad, Buenavista, Cantetul y Chakokot (Moriarty et al. 2001; Moriarty y Wyatt 2001). Estos centros secundarios fueron identificados por la presencia de una o más pirámides pequeñas (como La Trinidad), y están ubicados cerca de recursos importantes para Motul. Por ejemplo, Buenavista y La Trinidad se encuentran cerca del lago Petén Itza. La Trinidad es el punto de embarque más fácil en la orilla norte y noroeste del lago, y probablemente funcionó como el puerto de Motul, mientras que Buenavista tiene vista hasta el sitio y de una gran parte del lago. Además, Buenavista y La Trinidad están cerca de fuentes de pedernal y fueron probablemente centros de extracción y preparación inicial del pedernal (Scott Bryan, comunicación personal 2003; Moriarty, comunicación personal 2003).

Durante las temporadas de campo de 2001, 2002 y 2003, Moriarty efectuó excavaciones menores en tres de estos sitios subsidiarios: en Buenavista, a unos 3 km al sur, las estructuras mayores fueron exploradas (Castellanos y Guffey 2001); en Akte, a unos 6 km al noroeste, pozos estratigráficos demostraron que el sitio tuvo una ocupación fuerte no sólo en el Clásico, sino también en el Postclásico. Finalmente, este año, en La Trinidad, a 3 km al sureste, Moriarty está comprobando si este sitio tuvo el papel de puerto de intercambio.

INVESTIGACIONES ECOLÓGICAS

Complementando el aspecto cultural, Kitty Emery, como directora del Sub-Proyecto Ecológico, se ha dedicado activamente a varias formas de investigación y análisis ecológicos, incluyendo análisis zoo-arqueológicos, estudios paleo-botánicos y análisis químicos de los suelos y estucos, para reconstruir los antiguos sistemas agrícolas a través del sitio y su periferia, así como para evaluar el grado de control de la élite sobre el acceso a plantas y animales como fuentes alimenticias (Emery 1998, 2001, 2002, 2003).

Estudios de los suelos dirigidos por Richard Terry y Kris Johnson, de Brigham Young University, han podido reconstruir la distribución de diferentes tipos de suelos: por ejemplo, los suelos mejores para huertos con cultivo intensivo de árboles frutales se ubican donde queda el epicentro de Motul, mientras que su periferia se caracteriza por mejores suelos para el cultivo extensivo de maíz (Jensen et al. 2001, 2003). Además, varias áreas bajas en la parte central del sitio han sido examinadas para comprobar su uso para plantas altamente controladas como cacao, aunque estos análisis están todavía en proceso.

CONCLUSIONES

Las investigaciones del Proyecto Eco-Arqueológico Motul de San José han aportado datos importantes sobre este sitio y su zona del lago Petén Itza. En conclusión, podemos regresar a la pregunta principal del proyecto sobre el nivel de centralización de la estructura política de este sitio. Aunque los pocos textos no pueden ayudarnos con detalles de la burocracia Maya, la presencia de tantas actividades económicas en las residencias élites sugiere que la clase aristocrática que controlaba la institución política tenía un control parcial sobra la economía. Tal control sugiere una fuente de ingresos adicional a los tributos generales y posiblemente indica un paso más allá de un sistema descentralizado. Además, la presente discusión de los conceptos de centralización ha enseñado que la verdadera centralización política ha ocurrido muy raramente en la historia pre-moderna. Debemos aceptar que las entidades políticas Mayas, sean hegemónicas o ciudades-estado pequeñas, no eran muy centralizadas, aunque tuvieron líderes poderosos y en momentos específicos algunos tuvieron extensiones territoriales enormes. Necesitamos enfrentar y aceptar la gran variabilidad de la estructura política, y estudiar en detalle la naturaleza del poder político en cada región y cada centro Clásico. Debemos seguir explorando la organización política Clásica, pero usando conceptos más allá de la centralización o descentralización.

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