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42 Evidencia de actividad ceremonial en el Grupo L6 de Cancuen – Lucía Morán Giracca – Simposio 17, Año 2003

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Morán Giracca, Lucía

2004        Evidencia de actividad ceremonial en el Grupo L6 de Cancuen. En XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2003 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.465-477. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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EVIDENCIA DE ACTIVIDAD CEREMONIAL

EN EL GRUPO L6 DE CANCUEN

Lucía Morán Giracca

La presente investigación proporciona información importante sobre la producción alimenticia relacionada con la función ceremonial mediante la preparación de comida para fines ceremoniales. A través del análisis detallado de la evidencia encontrada en el Grupo L6, se determinó su importancia como parte de la dinámica ceremonial y productiva del sitio.

La información aquí presentada es el resultado de los datos adquiridos en las temporadas de campo llevadas a cabo por el Proyecto Cancuen en los años 1999, 2000 y 2002. Dentro de los hallazgos principales de la primera temporada se encuentra el Entierro 7 hallado en el Grupo L6, el cual sobresalió por sus ofrendas de finas figurillas (Figura 1), lo que llevó a plantear la importancia del grupo y la necesidad de excavarlo de manera intensiva en las siguientes temporadas.

Figura 1  Planta del Entierro 7

        Las excavaciones preliminares en el Grupo L6 definieron ciertas características distintivas: L6 se encuentra localizado a corta distancia del palacio o Acrópolis y del único templo del sitio, con el cual forma una plaza al norte (Figura 2). Cuenta con una alta concentración de figurillas de barro finamente elaboradas. Llama la atención el hecho de que el Entierro 7 es uno de los pocos casos en que se han encontrado figurillas de este tipo en un contexto funerario. El entierro indica acceso a bienes de prestigio como lo es el caso de las figurillas, hecho que contrasta con la arquitectura relativamente sencilla del grupo. La arquitectura de los montículos excavados (L6-1 y L6-2), no es compleja. De acuerdo con la tipología establecida por Kovacevich (1999), la mayoría de las estructuras excavadas corresponden a estructuras de Tipo III, las cuales son plataformas de tierra con muros de contención de piedra y con superestructuras perecederas. Estas características motivaron las excavaciones intensivas en el 2002, buscando explicar las particularidades del grupo y su papel en el resto del sitio.

Figura 2

ARQUITECTURA DEL GRUPO L6

El Grupo L6 está formado por un conjunto de 30 montículos localizados inmediatamente al sureste del ‘Palacio’ o Acrópolis y al sur de la “Plaza Principal” (Figura 3). Los montículos que sobresalen por su tamaño son L6-1 y L6-2. Dichos montículos, junto a otras tres estructuras conforman un grupo alrededor de un patio, que a su vez está rodeado por unas diez estructuras de menores dimensiones las cuales se ubican sobre una elevación natural del terreno. La Estructura L6-1 limita al noroeste con el palacio y se localiza a algunos metros al sur del único templo del sitio. Junto con el montículo L6-2 delimitan la plaza principal de L6.

Figura 3

Es importante notar que L6-1 y L6-2 no encajan perfectamente en la tipología establecida para el sitio, ya que ambas presentan rasgos únicos diferentes de las demás estructuras excavadas de los tipos mencionados. Esto es un claro ejemplo de los problemas que pueden presentarse al momento de establecer una tipología rígida y tratar de hacer encajar los elementos hallados en dicha tipología. La diversidad de tipos arquitectónicos en el grupo es significativa en el análisis, principalmente si la arquitectura es considerada como un marcador de élite.

En este caso cabe mencionar que la definición de las élites en relación con la arquitectura puede ser muy problemática (Tourtellot et al. 1978). No obstante, cuando se combina con datos tales como artefactos, forma y ofrendas de entierros, y evidencia osteológica, los datos arquitectónicos pueden ser útiles para inferir el estatus social (Kovacevich 1999). En las investigaciones en Cancuen se han utilizado todos los datos disponibles para definir el estatus social de los habitantes, tal es el caso del Grupo L6.

ESTRUCTURA L6-1

La Estructura L6-1 es la mayor estructura del Grupo L6. Está orientada este-oeste, mide 54 m de largo (este-oeste), por 26 m de ancho (norte-sur). Se ubica sobre una terraza que se extiende hacia la plaza al sur, donde también se ubica la Estructura L6-2. En la tipología de Cancuen, L6-1 corresponde a las estructuras de Tipo III. Las excavaciones se extendieron para seguir los diferentes rasgos del montículo, el cual puede dividirse en tres áreas distintivas principales: muro de contención frontal, área superior de la estructura con divisiones de piedra, y el fogón.

El muro de contención de la Estructura L6-1(Figura 4), se ubica del lado norte del montículo con la función de sostener el relleno de la estructura y la plataforma sobre la cual descansa. Las excavaciones revelaron que el muro fue construido en dos etapas, ya que en el lado este se encontraron ciertas modificaciones ausentes en el lado oeste del muro.

Figura 4

Su historia constructiva consiste en dos fases:

1.        La construcción del muro de contención en la parte norte de la estructura, de seis hileras formando una plaza con el templo del epicentro. El muro se encuentra únicamente en el norte de la estructura debido a que es aquí en donde se delimita la terraza natural en la que descansa la estructura.

2.        Consiste en que el lado este del muro de contención se modificó, agregando una masa de piedras, estuco y tiestos lo cual pudo funcionar como una rampa de acceso. En la misma fase se construyen divisiones de piedras para una superestructura perecedera y el fogón asociado a dichas divisiones en el lado sur de L6-1.

En el área superior de L6-1, a pocos centímetros de la superficie se hallaron las líneas de la estructura y áreas con restos de un piso de estuco bastante erosionado. De manera simétrica aparecieron cuadrados formados por pequeñas piedras, seguidos de líneas simples de piedra trabajada que forman pequeñas divisiones que pueden haber servido como áreas de trabajo (Figura 5).

También debe considerarse que en el centro de la estructura, al terminar dichas divisiones, se encontró uno de los basureros más significativos del montículo, el cual podría tener relación directa con las divisiones en la parte superior de L6-1. De igual manera debe considerarse la relación entre dichas divisiones espaciales y el fogón ubicado inmediatamente hacia en sur. Todo esto sin olvidar que el fogón, el basurero mencionado y las divisiones en la parte superior de la estructura pertenecen a la misma ocupación del montículo, la segunda y última ocupación.

Figura 5

La forma de esta área sugiere pequeñas áreas de actividad (Figura 5), sin embargo, los artefactos y cerámica encontrada en dichas divisiones no muestran evidencia de ninguna actividad en particular. Por lo tanto, si se relaciona con el fogón, podría sugerirse la utilización de dichas áreas para la preparación de alimentos. Esto también se vería apoyado por el gran tamaño del fogón y su relación espacial con las áreas de trabajo, así como los artefactos cerámicos hallados en dicho fogón, especialmente comales que pueden relacionarse directamente con algún tipo de preparación de alimentos. Este hecho a su vez se relaciona con la tradición cerámica del Altiplano, lo que podría indicar que las personas que trabajaban en L6-1 durante esta ocupación tenían algún vínculo con grupos de las Tierras Altas. No obstante, debe mencionarse la ausencia de piedras de moler y de restos de alimentos como huesos de animales comestibles.

Se encontró el fogón en el lado sur de la Estructura L6-1 y frente a la Plaza Sur (Figura 5). A 60 cm de profundidad se hallaron los primeros restos de dicho fogón delimitado por piedras medianas no trabajadas, colocadas en desorden pero dando la clara impresión de tener la función de controlar el fuego. Al finalizar una capa de barro quemado de 35 cm de profundidad se hallaron restos de uno o dos comales bien conservados, aunque fragmentados. Debajo del piso y del fogón se encontró un basurero (Figura 6). Dicho basurero era claramente independiente y anterior al fogón, ya que continuaba por debajo de las piedras y el barro quemado. Por lo tanto puede afirmarse que el basurero pertenece a una ocupación anterior a la ocupación relacionada con el fogón o al menos a otra función en la misma área. El área que se usó como basurero después se convirtió en un fogón (aunque no está delimitado de la misma manera), o simplemente el fogón se construyó encima de un basurero que ocupaba un área mayor a la del fogón. Probablemente el basurero pertenecía a la primera ocupación del montículo y el fogón a la segunda y última ocupación.

Figura 6

ESTRUCTURA L6-2

L6-2 cuenta con la arquitectura más elaborada de las estructuras del grupo, siendo una estructura de Tipo II (Figura 7). Está orientada este-oeste y mide 32 m de largo por 20 m de ancho. Las excavaciones en L6-2 revelaron tres etapas constructivas que ayudan a comprender mejor la naturaleza arquitectónica y funcional de la misma. Las fases de construcción consistieron en:

Figura 7

1.        Inicialmente consistía en una plataforma de piedras a manera de piso de lajas grandes y muros este y oeste.

2.        Posteriormente se construyó otra plataforma de mayor altura sobre un nuevo piso que incluyo la banca. Probablemente la estructura funcionó de esta manera por un tiempo.

3.        Finalmente, L6-2 fue rellenada por piedras de diversos tamaños debido a algún cambio en su función o para agrandar la construcción de la misma con una superestructura perecedera.

ESTRUCTURA L6-3

La Estructura L6-3 fue excavada por Karen Pereira. Es una plataforma de tierra con muros de contención, clasificada como de Tipo III. La mayor parte de estructuras de Tipo III excavadas en Cancuen presentan evidencia clara de producción, lo cual no es el caso en L6-3. Sin embargo es posible que L6-3 haya funcionado como un área de trabajo para los habitantes del grupo, principalmente para los habitantes de L6-2, ya que la distancia entre las dos estructuras es mínima. La relación entre dichas estructuras pudo ser de trabajo, ya sea que las personas que vivían en L6-2 trabajaban en L6-3 o simplemente supervisaban el trabajo en L6-3.

ENTIERRO DE LAS FIGURILLAS

El Entierro 7 (Figura 1), pertenece a la primera ocupación del montículo. El hallazgo del entierro ha sido intrigante debido a la corta edad del individuo y a las elaboradas ofrendas asociadas con el mismo. El análisis osteológico llevado a cabo por Carrie Anne Berryman (2002), determinó que el niño tenía ente 5 y 8 años de edad, los huesos estaban mal preservados y no se observó ninguna patología en los huesos recuperados ni en la dentadura. El sexo del individuo no se pudo determinar por los huesos, pero las figurillas asociadas apuntan hacia un niño de sexo masculino, debido a las ofrendas de guerreros evidentemente masculinas.

Las figurillas recuperadas en el Entierro 7 se encontraron en muy buen estado de conservación, aproximadamente ¾ de cada una estaban intactos e in situ. Este tipo de figurillas ha sido reportado típicamente en dos áreas: el centro de Jonuta en el valle bajo del Usumacinta (la región de Palenque), y en la isla de Jaina en la costa de Campeche. Se hallaron un total de cuatro figurillas completas y un fragmento de cabeza de una figurilla. Las figurillas tenían restos de pintura blanca, negra y azul. Representan a guerreros-chamanes, algunas de ellas en proceso de transformación, y con accesorios removibles como el caso de la figurilla 1 que representa a un guerrero con tocado de jaguar removible (Figura 8). Están elaboradas con técnica mixta de moldeado y modelado, y funcionan como ocarinas.

ENTIERRO 37

En el lado norte de la Estructura L6-1, en el lote Can 7-25-9, se halló el Entierro 37. Dicho entierro estaba ubicado a la misma profundidad que el Entierro de las Figurillas y estaba asociado directamente a éste, sin embargo no contaba con ningún tipo de ofrendas. Es interesante notar que ambos entierros (7 y 37), están ubicados del mismo lado de la estructura y a corta distancia, lo que puede implicar que ambos hayan sido enterrados al mismo tiempo o que exista algún tipo de relación entre los dos individuos enterrados. Llama la atención la diferencia en las ofrendas, el entierro del niño con las impresionantes figurillas de barro y las vasijas, mientras que el adulto no contaba con ninguna ofrenda.

Figura 8

COMPARACIÓN CON LOS OTROS ENTIERROS HALLADOS EN EL SITIO

E IMPLICACIONES DE LAS OFRENDAS ASOCIADAS

Llama la atención la diferencia entre el Entierro 7 y los otros 56 entierros excavados hasta el 2002 en grupos similares y en grupos que presentan características totalmente distintas en Cancuen. A excepción del Entierro 3 excavado por Callaghan et al. (2000), el Entierro 7 es el único del sitio que cuenta con finas figurillas de barro como ofrendas. Esto podría llevar a asumir que el individuo tenía cierto rango social, cierto estatus que los otros individuos no tenían. Sin embargo vale notar que el individuo enterrado no cuenta con ninguno de los diagnósticos comúnmente asociados con un alto nivel social, elitista, nobleza o estatus, tales como incrustaciones dentales, ornamentos de jade, cerámica policroma, cerámica Gris Fina o una asociación con arquitectura de mampostería fina, etc. De igual forma, los entierros excavados en el Grupo M9 por Sarah Jackson, los cuales son considerados como elitistas secundarias, tampoco cuentan con figurillas de barro y sí aparecen incrustaciones dentales de jade. Ninguno de los otros entierros de niños excavados en el sitio cuenta con ofrendas de la calidad de las ofrendas del Entierro 7. Es indiscutible que el niño enterrado con las figurillas contaba con una importancia especial, sin embargo no necesariamente de estatus sino más bien hacía una importancia ceremonial que definitivamente tenía una relación cercana con el templo ubicado frente a la estructura y con las elaboradas figurillas.

DIFERENCIAS Y SIMILITUDES ENTRE LAS FIGURILLAS DE JAINA Y CANCUEN

Es inevitable recordar las impresionantes figurillas de Jaina al ver las figurillas recuperadas en el Entierro 7 de Cancuen. Es grande la similitud estilística entre las figurillas de Jaina y las de Cancuen, sin embargo la tradición funeraria de ambos sitos es significativamente diferente. Es similar únicamente en el sentido de que las figurillas son utilizadas como ofrendas mortuorias. Los entierros en Jaina y en Cancuen son totalmente diferentes, incluso si se compara únicamente el Entierro de las Figurillas de Cancuen con los entierros de Jaina. La forma en que las figurillas son colocadas a los individuos en Jaina difiere totalmente de la disposición de las figurillas en el Entierro 7 de Cancuen.

Es importante notar que en Jaina las figurillas no parecen haber sido utilizadas como marcadores o símbolos de estatus, ya que la gran mayoría de los individuos enterrados están acompañados de dichos artefactos (Piña Chan 1999). Más bien parece ser que las figurillas representan el rol que el individuo al que acompañan jugó dentro de la organización social del sitio de Jaina. Es probable que las figurillas en el Entierro 7 de Cancuen proporcionen información importante sobre la identidad del individuo enterrado, como sucede en los entierros de Jaina.

CRONOLOGÍA Y ANÁLISIS CERÁMICO

La cronología cerámica de Cancuen fue desarrollada por Cassandra Hill, Michael Callaghan y Jeannette Castellanos. Prácticamente toda la cerámica excavada en Cancuen hasta la temporada 2002 se ha fechado para la fase Tepeu 2 del periodo Clásico Tardío.

Las unidades escogidas para el análisis cerámico del Grupo L6 fueron aquellas que presentaron características distintivas y contextos significativos claramente definidos. También se seleccionaron las unidades en las cuales se pudo determinar claramente la evidencia de dos ocupaciones con un intervalo estratigráfico dentro de la misma unidad. En general, toda la cerámica analizada en el Grupo L6 corresponde al periodo Clásico Tardío (Tepeu 2), a excepción de algunos posibles lotes Tepeu 1. En el presente análisis se tomó en cuenta la diferencia entre las dos posibles ocupaciones y la presencia-ausencia de ciertos tipos cerámicos que pudieran indicar diferencias entre las dos ocupaciones y entre las diferentes estructuras y áreas de las estructuras excavadas.

Sobresale la diferencia en frecuencia de tipos finos de una ocupación a la otra. La mayor frecuencia cerámica en la primera ocupación puede indicar que esta fue una ocupación más larga que la posterior. Los tipos finos, casi ausentes en la segunda ocupación, son además aquellos que se relacionan con tradiciones cerámicas de las Tierras Altas, como lo es el caso del Negro Pulido y del Engobe Crema. Por lo tanto puede proponerse que en la primera ocupación del Montículo L6-1 hubo más vínculos con Tierras Altas que en la segunda y última ocupación. Sin embargo, no hay diferencia aparente en la temporalidad de los tipos identificados en las dos ocupaciones. En la segunda y última ocupación, la mayor parte de los tiestos identificados son utilitarios lo que indica una tendencia menos elitista y más funcional del montículo en su última etapa de ocupación, esto asociado al área del fogón.

En cuanto a tipos utilitarios es evidente que la gran cantidad de tiestos de Cambio Sin Engobe domina la frecuencia del fogón, siendo esto común en un área de actividad como lo es ésta. Además las formas principales de Cambio Sin Engobe han sido asociadas con almacenamiento, lo que sin lugar a duda es esencial en el área del fogón. Sin embargo, llama la atención la alta frecuencia de tipos finos como los platos Saxche-Palmar Naranja Policromo y ejemplares significativos de Negro Pulido, lo cual puede dar al fogón un carácter más elitista, principalmente con el uso de estas vasijas finas que tienen la función de servicio. Probablemente el fogón tenía una función más orientada a lo ceremonial con cierta relación con bienes de prestigio, como la cerámica fina y policroma.

Por ser extraído del relleno de la Estructura L6-2, el material recuperado consiste en una mezcla de tipos, sin embargo dicha mezcla proporciona información del momento en que el montículo fue rellenado. Por lo tanto, debe considerarse la gran cantidad de tiestos finos hallados como parte del relleno, lo cual pude indicar que la estructura estaba y había estado ocupada por personas que tenían cierto rango social elitista como en la primera ocupación de la Estructura L6-2.

La mayor frecuencia de tipos finos aparece en el lote CAN 7-28-9, el cual pertenece al basurero de la primera ocupación de la Estructura L6-1. La frecuencia de tipos utilitarios analizados indica varios puntos significativos: los incensarios aparecen en mayor frecuencia en el área del fogón, lo que puede indicar que éste tuvo una función orientada hacia lo ceremonial. En el fogón también se encontró la mayor concentración de restos de comales, lo cual está directamente relacionado con la preparación de alimentos. En cuanto a un fechamiento general de las Estructuras L6-1 y L6-2, podrían fecharse para Tepeu 2 temprano. A pesar de que no se cuenta con una muestra significativa de los tiestos diagnósticos más confiables, puede basarse el fechamiento en las Formas A y B1 de El Zapote Impreso que están presentes en el material analizado, así como la ausencia de Gris Fino y cuencos Naranja Con Borde Negro, los cuales son diagnósticos de Tepeu 2 Tardío.

CONCLUSIONES

De los datos obtenidos pueden presentarse las siguientes conclusiones. Se llegó a establecer que el Grupo L6 tuvo una relación directa con el epicentro del sitio. Tal es el caso de la preparación de alimentos en el área del fogón y en las pequeñas divisiones excavadas en la Estructura L6-1. El análisis cerámico no mostró diferencias temporales significativas, pero sí se identificaron claramente dos ocupaciones en la Estructura L6-1. La primera ocupación está asociada a la primera etapa constructiva del muro de contención, a los Entierros 7 y 37, y al material cerámico con mayor tendencia hacia lo elitista y con alta frecuencia de tipos finos relacionados con las Tierras Altas del Norte. Los primeros habitantes de L6-1 gozaban de mayor acceso a bienes de prestigio de las Tierras Altas debido a su importancia ceremonial y a su ubicación estratégica en relación con el epicentro de Cancuen, sin embargo no pertenecían a la élite. Probablemente la primera ocupación pertenezca a la fase Tepeu 2 Temprano (650 a 750 DC). El Entierro 7, hallado como parte de la primera ocupación, se asocia directamente al Templo del epicentro, hacia el cual está orientado. La relación entre el Grupo L6, específicamente la Estructura L6-1 y el epicentro, se confirma con el hallazgo de una plaza estucada entre L6-1 y el Templo, así como el posible escalón y rampa de acceso ubicados en el lado norte de L6-1.

En cuanto al caso particular del Entierro 7 y la identificación del personaje enterrado puede concluirse con varias posibilidades: la ausencia de símbolos típicos asociados con la cultura material elitista, tales como jade, cerámica policroma, etc, indican que el niño no formaba parte de la élite económica y política de Cancuen; su estatus era de carácter ceremonial. Por lo tanto puede proponerse que el entierro fue parte de una actividad ceremonial, sin necesidad de ser llevada a cabo por personas que eran parte de la élite. Se proponen las siguientes opciones sobre el papel den entierro del niño: el niño formó parte de una ceremonia de sacrificio como ofrenda. Según Erin Sears (comunicación personal), la cabeza de la figurilla 3, sin cuerpo (Figura 9), simboliza el sacrificio en el entierro. Aunque no se encontró evidencia de sacrificio en el análisis óseo, hay muchas otras formas de sacrificio que pudieron ser utilizadas sin dejar evidencia en los huesos. El niño pudo ser pariente de algún personaje con importancia ceremonial, ya sea un chaman, o simplemente un individuo que jugaba un papel importante en la preparación de las ceremonias y debido a esta importancia su entierro se llevó a cabo de manera tan elaborada. Puede compararse con el caso de Jaina, en que el rol social del individuo enterrado puede asociarse con las figurillas que lo acompañan.

Después de la primera ocupación se dio un cambio drástico en la función de la estructura, durante un periodo de tiempo relativamente corto. En la segunda ocupación se dio una baja en el estatus y es probable que por esto no aparezcan los tipos Gris Fino, los cuales son marcadores de Tepeu 2 Tardío (750 a 800 DC).

Figura 9

El hallazgo del fogón como parte de la segunda ocupación de la Estructura L6-2, acompañado de cerámica policroma, restos de incensarios y comales parcialmente completos, entre otros tipos y formas cerámicas, sugiere que dicho fogón cumplió una función ceremonial en conjunto con las áreas de actividad delimitadas en el área superior de la Estructura L6-1. La ausencia de manos y piedras de moler en el área de actividad probablemente se deba a que las actividades relacionadas con dichos artefactos, como la molienda del maíz y de otros alimentos, se hayan llevado a cabo en alguna otra estructura o estructuras del Grupo L6. Por lo tanto las pequeñas áreas de actividad delimitadas por piedras en el área superior de L6-1 pueden haber servido únicamente para la preparación de alimentos hasta el punto de estar listos para servirlos y transportarlos al Epicentro, en donde se llevaban a cabo los distintos rituales.

Entre los cambios abruptos de la segunda ocupación está la modificación del muro de contención en la Estructura L6-1, la construcción del fogón y las áreas de actividad relacionadas. Estos cambios se ven acompañados de una disminución de la cerámica fina, especialmente de los tipos relacionados con las Tierras Altas, como el Engobe Crema y el Negro Pulido. Esto indica un cambio en función orientado hacia la productividad de alimentos y el uso de la estructura como un área de actividad con función de cocina ceremonial, comunal, directamente relacionada con el epicentro del sitio.

De esta manera se explica la cercanía entre el Grupo L6, (principalmente el grupo de plaza formado con L6-1), y el Epicentro del sitio. Ya que los datos recuperados muestran una tendencia hacia lo ceremonial y a la producción de alimentos, puede proponerse que dicha cercanía se debió a la estrecha relación entre los rituales llevados a cabo en el Templo del Epicentro y a la preparación de la comida para dichos rituales y probablemente también para actividades sociales, políticas y hasta cotidianas que se llevaban a cabo en el Epicentro.

REFERENCIAS

Berryman, Carrie Anne

2003        Análisis preliminar de los restos óseos de Cancuen. Temporada de campo 2002. En Proyecto Arqueológico Cancuen Informe Temporada 2002, Guatemala (editado por A. Demarest y T. Barrientos), pp.533-544. Informe entregado al IDAEH, Guatemala.

Callaghan, Michael, Cassandra Bill y Arthur Demarest

2000        The Ceramics and Figurines of the Upper Pasion: Initial Impressions of a New Subregion of the Classic Maya World. Ponencia, 66 Reunión Anual, Society for American Archaeology, New Orleans.

Kovacevich, Brigitte

1999        Operaciones 2, 3, 4, 5 y 11: Excavaciones en el Palacio, Plaza Principal y Plaza Abierta de Cancuen. En Proyecto Arqueológico Cancuen. Informe Preliminar No. 1, Temporada 1999, pp.533-544. Informe entregado al IDAEH, Guatemala.

Piña Chan, Román

1999        Jaina: Su arte funerario. En Los Mayas, de Peter Schmidt, Mercedes de la Garza y Enrique Nalda. CONACULTA INAH, pp.387-399.

Tourtellot, Gair, Jeremy Sabloff y Robert Sharick

1978        A Reconnaissance of Cancuen. En Excavations at Seibal, Departament of Peten, Guatemala (editado por G. Willey), pp.191-240. Memoirs of the Peabody Museum of Anthropology and Ethnology.

 

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