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33 Evaluación cerámica preliminar de investigaciones recientes en el noreste de la Península de Yucatán, México: Reconsiderando el Preclásico Medio en las Tierras Bajas Mayas del Norte – Dominique Rissolo y Fabio Esteban Amador – Simposio 17, Año 2003

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Rissolo, Dominique y Fabio Esteban Amador

2004        Evaluación cerámica preliminar de investigaciones recientes en el noreste de la Península de Yucatán, México: Reconsiderando el Preclásico Medio en las Tierras Bajas Mayas del Norte. En XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2003 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.357-366. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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EVALUACIÓN CERÁMICA PRELIMINAR

DE INVESTIGACIONES RECIENTES EN EL NORESTE

DE LA PENÍNSULA DE YUCATÁN, MÉXICO:

RECONSIDERANDO EL PRECLÁSICO MEDIO

EN LAS TIERRAS BAJAS MAYAS DEL NORTE

Dominique Rissolo

Fabio Esteban Amador

Nuestros conocimientos sobre la situación cerámica del periodo Preclásico en la esquina noreste de la península de Yucatán en su mayor parte han sido formados por estudios del litoral por Wyllys Andrews IV (Andrews IV et al. 1974), Anthony Andrews (1990) y Joseph Ball (Ball 1978). No obstante, en el interior, William Sanders (1960) documentó los sitios Leona Vicario, Santa María, Kantunilkin, Solferino, El Diez, Km 14, Chiquila y Monte Bravo. En su informe de 1960, Sanders menciona que los materiales cerámicos más tempranos en estos sitios son los grupos Sierra (Tancah Rojo) y Huachinango (Tancah Variegado), los cuales fueron ubicados cronológicamente dentro del periodo Preclásico Tardío y, más recientemente, en la esfera cerámica Chicanel.

Estos pioneros de la arqueología Maya de las Tierras Bajas del Norte fueron los primeros científicos que recuperaron información cerámica de sitios ubicados en el norte de Quintana Roo, lo cual fue fundamental para la creación de modelos conceptuales sobre la historia cultural de estos sitios en una región poco conocida. Sus importantes contribuciones fueron un gran aporte en los avances cerámicos del área y proveyeron por primera vez una cronología regional.

Sin embargo, al paso del tiempo nuevos investigadores están re-evaluando estas nociones del pasado, de acuerdo a la recuperación de nuevos datos provenientes de la zona conocida como la región Yalahau (Figura 1). Los investigadores de Yalahau proponen utilizar metodologías de campo mejoradas, marcos conceptuales refinados y fortalecidos por el desarrollo de la teoría arqueológica, en fin, un diseño de investigación que permita evaluar y proponer ideas con base en preguntas específicas del registro arqueológico. Además de contribuir con nuevos datos y perspectivas, estos esfuerzos esperan proporcionar una nueva interpretación del corpus de literatura ya existente, así como iniciar una nueva discusión y evaluación de las hipótesis previamente propuestas para esta región, tal como lo requiere una metodología científica.

EL PROYECTO REGIONAL YALAHAU DE ECOLOGÍA HUMANA

Desde 1993, miembros del Proyecto Regional Yalahau de Ecología Humana han llevado a cabo investigaciones en la región del norte de Quintana Roo. Esta región, dominada por sabanas o humedales, se extiende en sentido norte/sur desde la bahía Yalahau unos 60 km y este/oeste por unos 40 km (Figura 1). El proyecto Yalahau es un estudio regional de largo plazo que incluye un reconocimiento sistemático de cuevas, patrón de asentamientos, recolección de materiales de superficie, un programa regional de pozos de sondeo, y un análisis cerámico altamente detallado que utiliza las colecciones comparativas del centro de estudios cerámicos en Mérida, Yucatán, para establecer una cronología regional.

Figura 1  La región Yalahau en Yucatán

Además, una meta de estos estudios es identificar la existencia de una posible identidad que corresponda a dicha región, a través de modos o estilos cerámicos y arquitectónicos locales. Específicamente, los materiales provenientes de las cuevas de Dominique Rissolo (2001), junto con los materiales de superficie y del programa de excavación a cargo de Fabio Esteban Amador en sitios recientemente documentados en la región Yalahau (Figura 2), son dos estudios complementarios que plasman preguntas concretas y proponen nuevas respuestas que esperan dilucidar detalles de la historia cultural de esta enigmática y singular región sabanera.

CONCLUSIONES PREVIAS SOBRE EL NORTE DE QUINTANA ROO

Las primeras interpretaciones de los datos disponibles fueron propuestas por Joseph Ball en su artículo de 1978 titulado: “Un Resumen Hipotético de la Costa Maya Prehistórica”. En dicha publicación, Joseph Ball argumentó que no hubo ocupación del Preclásico Medio en las Tierras Bajas del Noreste de la península. Sin embargo, él notó que esta perspectiva fue resultado de la falta o escasa evidencia material que comprobase lo contrario. Consecuente con esta determinante obra, Anthony Andrews argumentó en su monografía de 1985 titulada “La arqueología e historia del Norte de Quintana Roo” que: “los restos más antiguos de asentamientos y ocupación humana en el norte de Quintana Roo datan del Formativo Tardío” (Andrews 1985:136), la existencia de un periodo del cual se conocía relativamente muy poco en ese tiempo.

Figura 2  Los asentamientos de la región Yalahau

A consecuencia de estos dos importantes trabajos, Wyllys Andrews publicó en 1990: “La historia cerámica temprana de las Tierras Bajas Mayas”, donde propuso que los sitios del noreste de la península carecían de una ocupación Preclásico Medio, lo cual significaba que la región no fue habitada sino hasta las migraciones del Preclásico Tardío, procedentes del norte de Belice y el noreste de Petén.

Previo a las investigaciones en la región Yalahau, las colecciones cerámicas existentes fueron asignadas a la esfera cerámica Ciénaga (Ball 1977:169-172; 1978:122-125), o fueron incluidas en los complejos Chicanel, o en grupos relacionados a este mismo. Dentro de las colecciones de la esfera cerámica Ciénaga de Ball, se encuentran las ollas sin engobe, estriadas, de base monópodo-sólidas (comunes en la región Yalahau en forma de cuencos), las cuales fueron establecidas por Ball como el tipo Chancenote Estriado: variedad Chiquila (1978:114; 124). También presente en sus colecciones se encuentran los bicromos incisos y punzonados, algunos de los cuales pueden corresponder a tipos recientemente establecidos, tal como Dzilam Verde Inciso y Carolina Bicromo Inciso. Este último representa el segundo tipo de más frecuencia en las colecciones de la región Yalahau (siendo el tipo Sierra Rojo el más diagnóstico y ubicuo en la región).

En las colecciones locales, la gran densidad, distribución y variación estilística de los grupos bicromos incisos Carolina y Huachinango, sugiere un posible centro de producción y distribución ubicado en la región de Yalahau. También se debe mencionar que sospechamos que la tradición bicroma incisa se manifiesta en la fase tardía del Preclásico Tardío o Protoclásico y no en el Clásico Temprano como lo plantea Peraza Lope (1993) en San Gervasio, Isla de Cozumel.

Aunque Ball ubicó la fase Ciénaga provisionalmente dentro del componente inicial del Preclásico Tardío (300-100/50 AC), los tipos bicromos aquí mencionados aparecen más tarde en Coba y la Isla Cozumel (Peraza Lope 1993; Robles Castellanos 1990). Ball (1978:124) indica que las colecciones de la fase Ciénaga posiblemente ocupan un periodo de transición entre las fases Nabanche Tardía y Komchen Temprana en Dzibilchaltun. Estos materiales exhiben atributos que sugieren una procedencia del noroeste de la península.

Esencialmente, Ball plantea la probable ocupación inicial del norte de Quintana Roo durante el componente terminal del Preclásico Medio, o durante la fase inicial del Preclásico Tardío. La esfera Ciénaga de Ball nos recuerda una hipótesis cualitativa basada en la presencia de ciertos tipos cerámicos a lo largo de la Costa Norte (1978:122-124). No obstante, nuestros estudios preliminares de la alfarería de la región Yalahau apoyan la migración propuesta para el oriente de la península durante ese periodo. Sin embargo, creemos que la migración inicial está demarcada no por la cerámica del horizonte Chicanel, sino por colecciones relacionadas con la cerámica temprana Mamom. No vemos ninguna razón para contradecir o modificar la idea de una migración del Preclásico Tardío (e.g., Chicanel Tardío) hacia la esquina noreste de la península, como proponen Ball (1977:172-173) y Andrews (1990:14-15). Dicha migración fue seguida luego por una ruta de intercambio del área central (sureste de Campeche y el noreste de Belice), a través Quintana Roo.

En las colecciones cerámicas recientes de la región Yalahau se encuentran grupos cerámicos que claramente son anteriores a la alfarería relacionada con la Chicanel, común a través del norte de Quintana Roo (Figura 3). En la región Yalahau, esta argumentable tradición del Preclásico Medio parece haber sido introducida del oriente de la península y fue adoptada por comunidades alfareras locales incipientes. Tal vez las tradiciones cerámicas de la región prosperaron en asentamientos modestos y nucleados como lo describe Ringle (1999:188-190), una característica de la expansión poblacional en el norte de Yucatán durante el Preclásico Medio.

Figura 3  Sitios en la región Yalahau

LAS COLECCIONES CERÁMICAS DEL PRECLÁSICO MEDIO Y TARDÍO

EN LA REGIÓN DE YALAHAU

La recolección de superficie y los materiales recuperados de las excavaciones en la región Yalahau hasta la fecha han producido una colección modesta, pero casi completa, que incluye los grupos cerámicos del Preclásico Medio (Figura 4). Estos grupos son: Achiote, Chunhinta, Juventud, Dzudzuquil y Kin. En general, los tiestos de esta colección temprana tienen fuertes afinidades con el material Nabanche Temprano de la colección de Komchen. Este complejo ha sido temporalmente afiliado con la esfera cerámica Mamom y ubicado cronológicamente por Andrews entre 700 al 450 AC (para todas las referencias de cerámica de Komchen, véase Andrews 1988 y 1989). El complejo Nabanche ha jugado un papel muy importante en la identificación y designación de las colecciones del Preclásico Medio en un número de sitios en las Tierras Bajas del Norte (Figura 1), principalmente el complejo Chunyaxche en Muyil (Witschey 1993), el complejo Itzama en Yo’okop (Johnstone 2001), el complejo Yaxuna en Yaxuna (Suhler et al. 1998), y el complejo Balam en Ek Balam (Bey et al. 1998). Tales sitios son mencionados aquí por ser los geográficamente más cercanos a la región de Yalahau, con ejemplares cerámicos del Preclásico Medio.

Las recientes colecciones de superficie y los pozos de prueba en varios sitios en la región de Yalahau complementan el material del Preclásico Medio procedente de las cuevas estudiado por Rissolo. Hasta la fecha, el estudio regional de la superficie en Yalahau ha recuperado material del Preclásico Medio en Ox Mul, Kimin Yuk, Tres Lagunas, Arizona, Nohoch Pich, Victoria, los sitios Nos.15, 17, 19 y 25, y de las cuevas Aktun Toh, Aktun Pak Chen, y Aktun Pech (Figura 3).

MATERIALES CERÁMICOS DEL PRECLÁSICO MEDIO IDENTIFICADOS EN LA REGIÓN YALAHAU

700 – 150 AC

Grupo                                Tipo: Variedad

Achiote                                Achiote Unslipped: Sabán

Chunhinta                        Chunhinta Black: Ucú

Nacolal Incised: Nacolal

Dzocobel Red-on-black: Dzocobel

Juventud                        Juventud Red: Nolo

Dzudzuquil                        Dzudzuquil Cream-to-buff: Dzudzuquil

Kuche Incised: Kuche

Maján Red-and-cream-to-buff: Maján

Tumben Incised: Tumben

Petjal Red-on-black-and-cream-to-buff: Unspec.

Dzudzuquil Group Unspecified

Kin                                Kin Orange-red: Kin

Kin Orange-red: Striated

Kin Orange-red: Fluted

Pital                                Pital Cream: Blotchy

Figura 4  Secuencia cerámica

Sería prematuro hacer cualquier esfuerzo para establecer una secuencia cerámica local a estas alturas, debido a que la cerámica recuperada durante las recientes investigaciones proviene de depósitos de superficie y lotes mixtos bajo pisos. Más aun, admitimos que existe una gran limitante en lo que podemos inferir sobre una cronología regional. No obstante, el análisis comparativo de atributos específicos reflejados en tipos cerámicos particulares provee un mejor entendimiento de la relación entre Komchen y las colecciones cerámicas del Yalahau. Adicionalmente, esto nos proporciona herramientas para diseñar estrategias para solucionar problemas cronológicos en futuras investigaciones.

Una colección relativamente completa del Preclásico Medio sugiere que los eventos de depósito fueron más o menos contemporáneos con una producción cerámica local. Tomando en cuenta los inherentes errores que podrían ser producidos por nuestra estrategia de cronología comparativa, hemos creado dos posibles modelos conceptuales interpretativos. Ambos modelos asumen que el material relacionado con los tipos Nabanche temprano presentes en la región Yalahau datan, por lo menos, de la fase tardía del Preclásico Medio.

El primer modelo (Figura 5) asume que la región de Yalahau fue ocupada en el periodo Preclásico Medio, durante el complejo Nabanche Temprano (700-450 AC). El punto interesante de esta perspectiva es que las colecciones más firmes y tipológicamente diversas del Preclásico Tardío a Protoclásico de Yalahau, son muy parecidas al complejo Añejo de Coba, al cual Robles Castellanos (1990) ubica después del 100 AC. Esto se refleja en la presencia de las altas densidades de las variedades Sierra Rojo de engobe claro y Laguna Verde Inciso en nuestras colecciones – que han sido definidos por Robles Castellanos en Coba. Si asumimos que el grupo Sierra, así como el grupo Tancah (también conocido como el grupo Sabán), aparece en el sur de la región de Yalahau, en lo que puede considerarse como una fase tardía del Preclásico Tardío, entonces nos quedamos con un vacío entre el material parecido a Nabanche Temprano y el material Añejo. Esta aparente discontinuidad que encontramos entre estas dos fases puede entenderse mejor con un modelo alternativo.

Figura 5  Secuencia del Preclásico Medio y del Preclásico Tardío

El segundo modelo conceptual propone un periodo de transición entre el Preclásico Medio terminal y el Preclásico Tardío inicial (Figura 6). Este periodo de transición parece estar marcado por el grupo cerámico Kin y la aparición del característico engobe del Sierra Rojo. Nuestras impresiones iniciales fueron que el grupo Kin fue parte de una transición regional hacia el Sierra Rojo. Aunque este no fuese el caso, Ball (comunicación personal 2002) sugiere que el modo bicromo representado particularmente por Muxanal Rojo sobre Crema (y posiblemente por extensión, Dzudzuquil Crema a Bayo y Kin Naranja Rojo), diagnostica un horizonte de transición entre el Preclásico Medio y el Tardío).

Figura 6  Secuencia del Preclásico Medio y del Preclásico Tardío

Esta evaluación está basada en análisis de vasijas de las Tierras Bajas del Norte que muestran exteriores de color crema a bayo e interiores rojos, o exteriores rojos e interiores negros, o viceversa. James Garber (comunicación personal 2002) sugiere que algunos tiestos de la cuenca del río Belice que reflejan una tradición bicroma pueden representar importaciones de Petén o del norte de Belice, y que datan alrededor del 500 AC. De manera similar, Ball (comunicación personal 2002) ubica estos modos tempranos entre 500 y 300 AC – que por incidencia, caben dentro de nuestro modelo provisional. Sin embargo, no podemos asumir que los tipos bicromos tempranos en las Tierras Bajas del Norte están directamente relacionados a modos de tipos similares en el norte. Cualquier tradición ampliamente compartida durante este periodo todavía no se ha demostrado.

Con respecto a los engobes Sierra, parece que se extienden hasta las colecciones del Preclásico Medio. De hecho, pocos tiestos Dzudzuquil crema a bayo de la región Yalahau poseen engobes rojos que sean esencialmente idénticos – en términos de tonos, color, y textura – a aquellos encontrados en tiestos Sierra Rojo de la variedad no especificado de Coba. Otro detalle interesante es, que el material Kuche Inciso (grupo Dzudzuquil) recuperado de un depósito sellado del Preclásico Medio en el sitio de Tzubil, cerca de Ticul, posee este engobe diagnóstico (observación personal; para una discusión del material Tzubil, véase Boucher 1991). Debe mencionarse que el Sierra Rojo también estuvo presente es las colecciones tempranas de Ek Balam (Bey et al. 1998) y Yaxuna (Suhler et al. 1998).

Para el propósito de este modelo, la apariencia similar en Coba a engobes del tipo Sierra sirve para bajar cronológicamente la división temporal del Preclásico Tardío en las colecciones de las cuevas. Además, se puede pronosticar que las colecciones del Preclásico Tardío aparecieron inicialmente en el norte de Quintana Roo (tal vez alrededor del 300 AC), con base en el horizonte Chicanel descrito por Andrews y Robles Castellanos (1986), Ball (1977a, 1978), Sanders (1960) y Simmons (1974), así como en la región Chikinchel al oeste descrita por Kepecs (1998). Sin embargo, debe notarse que ciertos tipos del grupo Sierra Rojo (e.g. aquellos con incisiones y punzones), aparecen en su esplendor dentro del Preclásico Tardío y parecen extenderse hacia el Clásico Temprano. En resumen, la aparición contextual de la coexistencia o mezcla de materiales Nabanche Temprano con los Añejo provenientes de lotes de superficie o de depósitos pobremente estratificados dentro de la región de Yalahau, constituye evidencia adicional que fortalece nuestra propuesta de una continuidad cultural entre los periodos Preclásico Medio y Preclásico Tardío.

LA PRODUCCIÓN CERÁMICA DURANTE EL PRECLÁSICO MEDIO

La índole del material del Preclásico Medio en nuestras colecciones de la región de Yalahau sugiere un vínculo indirecto, pero verdadero, con otras colecciones de las Tierras Bajas del Norte. Como se hizo con las colecciones de Yo’kop (Johnstone, comunicación personal 2002) y Ek Balam (Bey et al. 1998), hemos elegido ubicar el material regional de Yalahau dentro de unidades tipológicas ya establecidas, las cuales representan en conjunto una tradición cerámica extensamente compartida y ampliamente distribuida. No obstante, existen notables y significantes diferencias entre el material de la región Yalahau de cuevas y sitios, con el material de Komchen. Esto fue aparente durante un análisis altamente detallado de tiestos del grupo Dzudzuquil.

Dzudzuquil crema a bayo es algo enigmático, pues su acabado de superficie es altamente variable en las colecciones existentes. Comparamos tiestos de este tipo de las cuevas con los de Komchen, con un enfoque particular en color de engobe, textura, opacidad, espesor y consistencia. Los tiestos de la región Yalahau se distinguen por poseer un tono crema brillante verdadero, así como engobe grueso. En contraste, los engobes translúcidos de la colección de Komchen revelan pastas con tonalidades rojizas, siempre opacas y consistentes. En las colecciones de las cuevas, las superficies interiores de lo que parecen ser tecomates Dzudzuquil crema a bayo tienen un engobe similar al del Sierra Rojo.

Aunque actualmente no contamos con evidencia disponible para ubicar cronológicamente al grupo Dzudzuquil en el norte de Quintana Roo, con un alto grado de certidumbre podemos inferir que tales atributos distintivos surgen de un desarrollo local. Más aun, es razonable tomar en cuenta la presencia de vasijas utilitarias del Preclásico Medio si se asume que existieron centros de producción local.

CONCLUSIONES

Los análisis cerámicos de muestras procedentes de recientes investigaciones en la región Yalahau, han dado como resultado la identificación de modos cerámicos locales del periodo Preclásico Medio, que se distinguen por sus características particulares de otras colecciones del norte de las Tierras Bajas Mayas. Dichos materiales serán fundamentales en nuestros estudios enfocados en las evaluaciones de los modelos conceptuales ya establecidos o aceptados, que sugieren una fecha inicial para las primeras poblaciones en la región, el inicio de la interacción interregional, así como la promoción y desarrollo de la complejidad cultural. Los nuevos datos recuperados por Rissolo y Amador en cuevas y sitios de la región de Yalahau, han proporcionado nueva evidencia cerámica que justifica la re-evaluación de los modelos conceptuales propuestos sobre las migraciones iniciales hacia el norte de Quintana Roo.

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