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84 Fronteras políticas y sitios secundarios en la cuenca media del Usumacinta – Charles W. Golden, A. René Muñoz, Héctor L. Escobedo, Stephen Houston y Amy Kovak – Simposio 16, Año 2002

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Golden, Charles W., A. René Muñoz, Héctor Escobedo, Stephen Houston y Amy Kovak.

2003         Fronteras políticas y sitios secundarios en la cuenca media del Usumacinta. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.948-958. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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FRONTERAS POLÍTICAS Y SITIOS SECUNDARIOS

EN LA CUENCA MEDIA DEL USUMACINTA

Charles W. Golden

A. René Muñoz

Héctor Escobedo

Stephen Houston

Amy Kovak

El área de la Cuenca Media del Usumacinta, entre Piedras Negras y Yaxchilan, representa una frontera política antigua de acuerdo con las inscripciones jeroglíficas Mayas (Figura 1). Esta región de paisaje quebrado, con abundantes sitios secundarios, no solamente ofrece la posibilidad de observar el desarrollo de una frontera política entre reinos vecinos a lo largo del Clásico (250-900 DC), sino también de varios sistemas políticos que existieron en las Tierras Bajas Mayas durante dicho periodo. En esta ponencia presentaremos no solamente los resultados de las investigaciones preliminares que hemos llevado a cabo en la región, sino también los objetivos de un proyecto de reconocimiento que se implementará en el 2003, en colaboración con el IDAEH, la Fundación Defensores de la Naturaleza y CONAP.

Parte de la propuesta original del Proyecto Arqueológico Piedras Negras fue el reconocimiento arqueológico del Parque Nacional Sierra Lacandón (Escobedo y Houston 1997). Durante las cuatro temporadas de campo que realizó el proyecto entre 1997 y 2000, miembros del equipo de investigación visitaron sitios secundarios ya conocidos como La Pasadita, El Porvenir y Macabilero. Sin embargo, dada la intensidad del trabajo necesario para investigar Piedras Negras, el centro político principal de la región, y el costo económico que implica trabajar en un sitio tan remoto, no fue posible terminar los reconocimientos del parque en su totalidad.

La identificación y elaboración de mapas de los sitios secundarios en el Parque Nacional Sierra Lacandón ofrece una oportunidad magnífica para entender la organización política y social de los Mayas del periodo Clásico. La cuenca del río Usumacinta cuenta con uno de los conjuntos de monumentos jeroglíficos más grande de las Tierras Bajas Mayas. Como resultado de las investigaciones epigráficas ya se tiene un buen conocimiento sobre la historia de los individuos de la clase privilegiada, los miembros de la realeza y de rango secundario. También se conocen algunos aspectos de las relaciones políticas entre los gobernantes de sitios secundarios como La Pasadita y El Cayo, y los gobernantes de los centros mayores como Piedras Negras y Yaxchilan. Lo que aún queda por investigar es la integración social y política en cada nivel de la sociedad Maya Clásica.

EL PANORAMA POLÍTICO REGIONAL

Pese a que nunca se ha realizado un reconocimiento regional completo de la Sierra del Lacandón, en la última década se ha determinado por medios epigráficos que durante el Clásico Tardío los gobernantes de Piedras Negras controlaban una extensa área que hacia el sur llegaba hasta El Cayo, México, y, por su proximidad, los alrededores del Arroyo Macabilero en Guatemala (Chinchilla y Houston 1993). Además, se sabe que una variedad de paneles con inscripciones, actualmente en colecciones privadas en el exterior, mencionan a los gobernantes de Piedras Negras. Por lo tanto, es casi seguro que dichos monumentos proceden de sitios saqueados que aún no se conocen en la región del Usumacinta. Los datos epigráficos indican, además, que algunos centros políticos secundarios en la cuenca del Usumacinta, tales como La Pasadita y El Cayo (Figura 2), fueron gobernados por señores que ostentaban el título de sajal y que rendían obediencia al k’uhul ajaw o “señor sagrado” de centros de primer rango como Piedras Negras y Yaxchilan.

Figura 1  Mapa de la región del estudio

El Clásico Tardío fue un periodo de una intensa actividad política en toda el área de las Tierras Bajas Mayas, donde los centros subordinados y las elites secundarias dedicaron por primera vez monumentos propios con inscripciones (Fash 1989; Fash y Stuart 1991; Villela 1993). Algunos personajes de la elite secundaria – como el gobernante de La Mar – emplearon el título ajaw, “señor.” Pero en la región occidental de las Tierras Bajas, especialmente en la cuenca del Usumacinta, surgió un nuevo título de nobleza: Sajal, “el que teme”, el cual fue asociado con un papel político más específico (Houston 1993; Houston y Stuart 2001). Por lo tanto, la cuenca del Usumacinta es la zona del área Maya en donde se expresa de forma más clara la relación entre los gobernantes y la nobleza secundaria, y por lo tanto, hace que allí el estudio de la organización socio-política Maya sea de especial interés.

En general, aunque los epigrafistas sugieren que los sajal formaron parte de una nobleza diferente a la familia real, se sabe muy poco acerca de ellos y su papel dentro de la organización política Maya. Esto se debe más a la dificultad de resolver este tipo de interrogantes mediante datos arqueológicos como artefactos, arquitectura o patrón de asentamiento. El conocimiento de la naturaleza de las elites secundarias como los sajal, es crucial para entender de una manera más profunda la organización interna de las entidades políticas Mayas, especialmente en su forma particular de la región oeste del área Maya. Al comprender cómo se organizaron los sitios gobernados por los sajal para funcionar dentro de las esferas políticas a las que pertenecían, se podrá incrementar el conocimiento de cómo se relacionaron entre sí las entidades políticas del Clásico, especialmente a lo largo de sus fronteras.

De la problemática de integrar a las ciudades gobernadas por sajal dentro de estructuras socio-políticas mayores, se desprende otro tema de investigación muy importante: la definición de las fronteras. Por ejemplo, La Pasadita fue un sitio subordinado a Yaxchilan, que se localiza 17 km al norte, en el otro lado del río Usumacinta. Al mismo tiempo, en el lado mexicano del Usumacinta y a aproximadamente 20 km al norte de La Pasadita, se encuentra otro sitio secundario conocido como El Cayo, que fue gobernado por un sajal de Piedras Negras. Por lo tanto, puede plantearse la hipótesis de que la frontera entre las entidades políticas de Yaxchilan y Piedras Negras tuvo que ubicarse en algún punto geográfico del Parque Nacional Sierra del Lacandón, entre La Pasadita y El Cayo.

Figura 2  Altar 4, El Cayo, con retrato del sajal Aj Chak Wayib’ K’utiim (según Martin y Grube 2000:150)

La periferia sur de Piedras Negras, y por lo tanto más cercana a La Pasadita, pudo ser una antigua área de asentamiento y expansión territorial (Golden et al. 1998; Kovak y Webster 1999, 2000; Webster y Kirker 1997a, 1997b; Webster et al. 1998; Webster y Kovak 1998, 1999, 2000a, 2000b, 2000c). Por otro lado, el valle en el cual se localizan los sitios de La Pasadita (Figuras 3 y 4), Macabilero (Figuras 5 y 6), y Texcoco pudo proveer a Piedras Negras y Yaxchilan de planicies agrícolas necesarias para su subsistencia, ya que este último carecía de tierra cultivable en sus alrededores inmediatos a la margen guatemalteca del Usumacinta. Sin embargo, la evidencia epigráfica sugiere que esta zona fronteriza no fue pacífica, ya que el Panel 12 y la Estela 8 de Piedras Negras retratan prisioneros con rango de ajaw y sajal de Yaxchilan, respectivamente. Además, también hay evidencia de que el último gobernante conocido de Piedras Negras fue capturado como consecuencia de un conflicto con Yaxchilan (Stuart 1998).

Figura 3  Mapa del grupo principal de La Pasadita (por Ian Graham)

Figura 4  Dinteles 1 y 2 de La Pasadita (según Schele y Freidel 1990:302)

Figura 5  Bosquejo del Grupo B de Macabilero, sin escala

Figura 6  Bosquejo del Grupo C de Macabilero, sin escala

Por tanto, aparte de los monumentos saqueados, las investigaciones arqueológicas en el valle entre Piedras Negras y Yaxchilan, en sitios como La Pasadita, Macabilero, Texcoco y otros aún desconocidos, ofrece la oportunidad de entender los centros secundarios como construcciones físicas y entidades socio-políticas involucradas en el mantenimiento de las fronteras. Por tanto, en el futuro próximo, uno de nuestros objetivos será obtener un mejor conocimiento del significado y formas de las fronteras mismas y cómo éstas cambiaron a través del Clásico Tardío.

LOS SITIOS SECUNDARIOS CONOCIDOS

La mejor evidencia de un sitio gobernando por un sajal de Yaxchilan en la frontera política viene de La Pasadita. En el simposio de 1998 presentamos los resultados del primer reconocimiento realizado en La Pasadita, casi treinta años después de su descubrimiento (Golden et al. 1998, 1999). Dichos resultados posibilitan ahora comparar el patrón de asentamiento de La Pasadita con el de otros sitios hacia el sur y los alrededores del reino de Piedras Negras, como El Cayo y Macabilero.

En esta ocasión podemos compartir algunas observaciones basadas en los datos recuperados en La Pasadita. Primero, la ocupación del valle en los alrededores de La Pasadita acontece desde el Preclásico Tardío hasta el Clásico Tardío. Sin embargo, la construcción de la arquitectura monumental del sitio se limita al Clásico Tardío. En apariencia, el florecimiento y apogeo de La Pasadita y de uno de sus gobernantes, el sajal Ti:loom, se debió al apoyo del gobernante Pájaro Jaguar IV de Yaxchilan, hacia 752-768 DC. Segundo, parece ser que el patrón de asentamiento durante su época constructiva monumental fue de tipo “defensivo” y que pudo haber funcionado para salvaguardar el territorio que comprende la única ruta terrestre entre Piedras Negras y Yaxchilan.

Nuestro conocimiento de la relación entre el sajal y el k’uhul ajaw del reino de Yaxchilan viene de la lectura de dinteles de sitios como La Pasadita. Aunque existen otros monumentos, como el panel recientemente encontrado en La Técnica (Morales 2002), que muestran miembros de la nobleza secundaria sin retratar a sus superiores, fue más común ver a los señores subordinados en compañía del gobernante de turno en Yaxchilan, durante los reinados de Pájaro Jaguar IV y Escudo Jaguar III. Junto con la evidencia arqueológica de La Pasadita de que existe una sola etapa constructiva monumental en el sitio, la evidencia epigráfica sugiere que el papel y poder tanto del sajalob como del Ti:loom, en el reino de Yaxchilan residía en sus vínculos directos con el k’uhul ajaw.

Al otro lado de la frontera, la integración política de los sajalob en el reino de Piedras Negras fue muy diferente que la de sus similares del reino de Yaxchilan. Los monumentos jeroglíficos sugieren la existencia de un patrón de autonomía local parcial, ya que la mayoría de los señores de estos centros menores se refieren a sí mismos como vasallos de los gobernantes de Piedras Negras, aunque a diferencia del caso de Yaxchilan, estos últimos no fueron representados en los monumentos. Al contrario de La Pasadita y otros sitios en su región donde no hay evidencia de señores hereditarios, los monumentos de El Cayo – antiguamente llamado Yaxnil – indican la existencia de por los menos cuatro, y tal vez cinco, generaciones de gobernantes – prácticamente una dinastía de sajalob.

Piedras Negras fue, en apariencia, un centro importante para el entrenamiento de escribas. Existe buena evidencia epigráfica de que los “señores subordinados” o “provinciales” programaban su entronización de acuerdo con la de los señores de Piedras Negras y que empleaban escultores que también trabajaban y quizá eran entrenados en este centro. No obstante, sólo uno de estos sitios secundarios, El Cayo, ha sido directamente conectado con Piedras Negras, por lo que es extremadamente importante hacer un esfuerzo por localizar los centros de donde se extrajeron los paneles saqueados como el de Dumbarton Oaks y otro fragmentado que actualmente está en el Museo de Arte de Nueva Orleans.

En apariencia, todo este sistema de “vasallaje” se desarrolló durante la época de los reinados de los Gobernantes 3 a 7 de Piedras Negras, entre 687-808 DC. Además, sus relaciones con Piedras Negras no excluyen relaciones políticas con otras dinastías, porque hay evidencia de conexiones con los gobernantes de Calakmul, aunque no entendemos su naturaleza. Pese a sus relaciones políticas externas, es obvio que el gobernante de Piedras Negras era el más importante y no hay ninguna evidencia que el poder de los sajalob de El Cayo sobrevivió el colapso de la dinastía de Piedras Negras.

Ubicado al otro lado del río de El Cayo y en la orilla norte de la misma cadena de lagunetas que incluye La Pasadita, el sitio Macabilero es casi desconocido. Hasta el 2000, Macabilero sólo había sido visitado por arqueólogos dos veces durante la década de los treinta (Golden et al. 2001). Edwin Shook hizo el bosquejo de un grupo de montículos con altares asociados, localizado en la cumbre de un cerro (Shook 1998). En la misma época, Linton Satterthwaite, director del proyecto del Museo Universitario en Piedras Negras, visitó Macabilero y tomó fotografías de algunos muros y terrazas construidos con piedras grandes (Archivos del Museo Universitario, Universidad de Pennsylvania).

En la temporada del 2000 del Proyecto Arqueológico Piedras Negras, Charles Golden, Alejandro Gillot y Jacob Parnell realizaron un reconocimiento preliminar en Macabilero. Durante dicho reconocimiento, los investigadores ubicaron y realizaron mapas de seis grupos de montículos. El reconocimiento de Macabilero fue corto, pero se obtuvo información importante. La muestra de cerámica, aunque pequeña, muestra que el sitio fue ocupado por lo menos desde el Clásico Temprano. Sin embargo, dada la proximidad de El Cayo, donde se encontró cerámica del Preclásico Medio (Lee y Hayden 1988), es muy probable que también existieran asentamientos tempranos en la margen guatemalteca del Usumacinta. No se pudo determinar una fecha fija para el abandono del sitio y tampoco se encontró evidencia de ocupación Postclásica.

Aunque no se puede afirmar de manera categórica que Macabilero fue un sitio que funcionó para la defensa del reino de Piedras Negras y El Cayo, como en el caso de La Pasadita y Yaxchilan, sus montículos si fueron colocados en forma defensiva. En los montículos que se localizan frente al Usumacinta, un lugar más vulnerables a los enemigos, los habitantes colocaron los patios en la cumbre de los cerros, fuera de la orilla del río. Los montículos ubicados afuera del Usumacinta fueron colocados tan cerca del agua como fuera posible, ofreciendo los cerros un lugar más escondido y protegido. En una laguneta cerca del Usumacinta y el arroyo Macabilero, parece ser que los Mayas hicieron una isla artificial al excavar un canal alrededor de una punta que se extendió hacia una laguneta. Este tipo de actividad recuerda lo que ocurrió en otros sitios defensivos como Punto de Chimino y Muralla de León, aunque en una escala menor.

OPORTUNIDADES DE INVESTIGACIONES EN EL FUTURO

Obviamente hace falta muchos datos sobre esta área fronteriza y el papel socio-político de los sajalob. Por eso, Charles Golden, Luis Romero, René Muñoz y Amy Kovak están en el proceso de planificar un nuevo proyecto dedicado al reconocimiento de la región al sur de Piedras Negras. Sin duda, hay otros sitios en el área que no han sido reportados hasta ahora. Texcoco, por ejemplo, es un sitio poco conocido que se ubica 8 km al este del río Usumacinta y de Macabilero. Solo tenemos reportes verbales de la existencia de este sitio, pero hasta el momento no se cuenta con un mapa preliminar del asentamiento (Aliphat 1994:170). Además, hace cierto tiempo, turistas desconocidos entregaron a George Stuart varias fotografías de una estructura abovedada, localizada supuestamente dentro del área de estudio (Stuart en comunicación personal con Stephen Houston). Infortunadamente, no hay una mapa del sitio, ni se conoce su ubicación precisa.

En museos extranjeros o en colecciones privadas extranjeras existen por lo menos 14 monumentos o fragmentos de monumentos saqueados de sitios conocidos como Laxtunich, “Sitio R”, y de otros más que aún no han sido denominados. Aunque los textos jeroglíficos indican que dichos monumentos proceden del área de la Sierra del Lacandón, se desconoce la ubicación de los sitios de donde fueron extraídos. Sólo por medio de un reconocimiento sistemático podría darse la posibilidad de identificar los sitios originales de los monumentos para iniciar su proceso legal de repatriación.

Uno de los objetivos principales de esta nueva fase de investigaciones es la integración del proyecto y sus resultados con el plan maestro del Parque Nacional Sierra del Lacandón, hecho por la Fundación Defensores de la Naturaleza y por el CONAP. De hecho, existen dos documentos que sirven como base para fijar los objetivos de nuestro proyecto: El Plan Maestro 1999–2003 del Parque Nacional Sierra del Lacandón (Herrera y Paiz 1999) y la Propuesta para el Manejo e Investigación de los Recursos Culturales del Parque Nacional Sierra del Lacandón (Chan 2001). En ambos documentos se explica la organización del parque y las prioridades en términos del patrimonio cultural, poniendo énfasis particular en el reconocimiento sistemático de los recursos culturales del parque. El registro de los sitios arqueológicos ofrece al parque no solamente la posibilidad de contestar preguntas cientificas, sino también la oportunidad de identificar áreas de saqueo, o sitios en peligro de depredación, para mejorar la vigilancia y evitar mayor destrucción al patrimonio cultural. Además, la identificación de sitios arqueológicos ayudará a la planificación del desarrollo eco-turístico de la región. Consideramos que es urgente iniciar esta investigación, debido a que desde hace poco se ha hecho públicó un plan binacional para construir una serie de represas hidroeléctricas en el Usumacinta. Desgraciadamente, las represas causaría inundaciones y pondrían en peligro la preservación del patrimonio cultural y natural de México y Guatemala en la Cuenca Media del Usumacinta.

CONCLUSIONES

En conclusion, aunque conocemos bien la epigrafia de la antigua región fronteriza entre Piedras Negras y Yaxchilan, no tenemos idea precisa de los restos arqueológicos que existen en el área. Su descubrimiento y registro podría ayudarnos a completar el panorama del complejo mundo político Maya del periodo Clásico, en el occidente de las Tierras Bajas Mayas. Para contestar estas preguntas, en un breve plazo entregaremos al Intituto de Antropología e Historia una propuesta de investigación con los siguientes objetivos:

1.        Aproximarse a la evolución y complejidad de la organización socio-política de los asentamientos de la Sierra Lacandona para desarrollar un paradigma de las sociedades prehispánicas de la región del río Usumacinta.

2.        Contribuir a la conservación del patrimonio cultural y natural del Parque Nacional de la Sierra del Lacandón, ahora amenazados por la construcción de represas hidroeléctricas.

3.        Determinar los patrones de agricultura antigua como la base económica de comunidades prehispánicas asentadas en un medio ecológico poco propicio, que dio lugar al surgimiento de las entidades políticas en la Sierra del Lacandón.

4.        Delimitar las relaciones espaciales de los sitios, especialmente con respecto a las fronteras políticas entre reinos distintos y su significado dentro de la geopolítica de los centros rectores de las Tierras Bajas Mayas.

5.        Establecer los patrones de asentamiento, su relación con el paisaje y el papel que desempeñaron en el intercambio, comercio y distribución de bienes y servicios para los asentamientos de la región de la Cuenca Media del Usumacinta.

6.        Registrar, hacer mapas y fechar los principales sitios arqueológicos del Parque Nacional Sierra del Lacandón.

7.         Determinar la cronología y etapas de desarrollo de los centros secundarios de Piedras Negras, por medio del estudio y análisis cerámico y de otros indicadores arqueológicos.

8.        Descubrir, registrar, descifrar e interpretar las inscripciones jeroglíficas de los sitios         periféricos relacionados con Piedras Negras, para conocer los acontecimientos históricos registrados en sus monumentos.

9.        Determinar el patrón de asentamiento y estudiar las áreas residenciales y de actividad de         los centros de la región.

10.        Realizar mapas completos de sitios secundarios localizados en la Sierra del Lacandón.

11.        Realizar una tipología cerámica de referencia para la región, basada en los materiales arqueológicos recopilados en Piedras Negras durante las temporadas de 1997-2000.

12.        Hacer un inventario de los artefactos y piezas completas y semi-completas recuperadas en los sitios intervenidos por medio de excavaciones controladas.

REFERENCIAS

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