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74 Desarrollo y arqueología: La hidroeléctrica Matanzas y el sitio arqueológico El Salto, Baja Verapaz, Guatemala – Héctor E. Mejía y Carolina Díaz-Samayoa – Simposio 16, Año 2002

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Mejía, Héctor E. y Carolina Díaz-Samayoa

2003        Desarrollo y arqueología: La hidroeléctrica Matanzas y el sitio arqueológico El Salto, Baja Verapaz, Guatemala. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.849-862. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

74

DESARROLLO Y ARQUEOLOGÍA:

LA HIDROELÉCTRICA MATANZAS Y EL SITIO ARQUEOLÓGICO EL SALTO, BAJA VERAPAZ, GUATEMALA

Héctor E. Mejía

Carolina Díaz-Samayoa

Como parte de las obras de desarrollo efectuadas en el interior del país, se tiene la construcción de una hidroeléctrica en el cauce del río Matanzas en Baja Verapaz. Obras de tal magnitud han impulsado una serie de estudios de impacto ambiental y social en el área, dentro de este marco se realiza el rescate y salvaguardia del patrimonio cultural. A raíz de ello el IDAEH, a través del departamento de Monumentos Prehispánicos, realizó una serie de inspecciones en la zona durante 1999 y el 2000, determinando que dentro del plan de manejo del área de la hidroeléctrica se encontraba asociado una sección del sitio El Salto, por lo que se llevó a cabo una convocatoria para realizar los trabajos en dicha zona arqueológica. En la presente ponencia se tratarán los principales aspectos arqueológicos que fueron identificados en las investigaciones.

El Proyecto de Investigación y Salvamento Arqueológico El Salto Este, fue llevado a cabo por la empresa Gucumatz S. A., conducido por Carolina Díaz-Samayoa, Héctor Mejía, Griselda Pérez, Miguel Acosta, Griselda Palacios y Lilian Garrido.

Durante el año 1999, personal del departamento de Monumentos Prehispánicos fue requerido por la empresa constructora para la verificación del área. Desde entonces se identificaron tres áreas propensas de impacto indirecto. Tal era el caso del área propuesta para la construcción del campamento y el área por donde se construiría una tubería de alta presión, esta última obra pasaba muy cerca de unos grupos de carácter habitacional y una zona en donde se había localizado un monumento antropomorfo.

Los trabajos arqueológicos fueron divididos en tres etapas, cada una de ellas asociadas a fases de la construcción de la infraestructura de la hidroeléctrica. La primera de ellas corresponde al sondeo de un área aproximada de 43,000 m². Dicha área corresponde al lugar en donde se instalaron los campamentos de la compañía constructora. La segunda fase, corresponde al área donde corre una tubería de alta presión, la cual se encuentra en la ladera de un sistema de serranía. La tercera fase corresponde a una serie de grupos arqueológicos, que por su cercanía a los trabajos previamente descritos, fue necesaria su investigación arqueológica.

ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN

Las primeras referencias que poseemos del sitio El Salto datan de principios de la década de 1980 (Arnauld 1980), aunque las investigaciones arqueológicas en el sitio han sido reducidas y se limitan a una serie de pozos de sondeo en la sección oeste del sitio. Sin embargo, en lo que se refiere al análisis regional que el sitio desempeñó durante los periodos Clásico Tardío y Postclásico Temprano, las interpretaciones del sitio han sido documentadas (Arnauld 1980 y 1986; Breton 1993).

Las exploraciones arqueológicas referidas se encuentran únicamente en la sección oeste del sitio, conocido también como Zacualpa. Dichas exploraciones corresponden a pozos de sondeo en el área ceremonial, específicamente en la Estructura 2 del Grupo 3 y en la Estructura 1 de la Terraza A del Grupo 1 (Arnauld 1986). Estos trabajos dieron a conocer la ocupación del sitio, desde el Clásico Temprano hasta el Postclásico Temprano.

En el ámbito regional, el análisis del asentamiento coloca a El Salto como un centro rector del Clásico Tardío y Postclásico Temprano, el cual posee a su vez centros secundarios como Las Flautas al norte, y Laurel hacia el este. Arqueológicamente se afilia a los sitios de la cuenca de Salamá. En este orden de ideas se ha detectado que tal sitio controlaba el acceso a la cuenca de Salamá en su extremo sureste, desde su aparición en el Clásico Tardío. Su ubicación lo hace fácilmente defensivo, característico de los sitios de esta época (Arnauld 1980).

La ubicación del sitio con respecto a las principales fuentes de materias primas de la región, le otorga cierta jerarquía a nivel regional, debido a su proximidad a las principales fuentes de abastecimiento de materias primas, tales como serpentina, cuarzo y granito. Esta situación sugiere que una de las principales razones del desarrollo fue la producción y distribución artesanal de objetos elaborados con dichas materias primas (Arnauld 1993).

La elaboración del mapa topográfico del sitio (Arnauld 1980, 1986), nos muestra la distribución espacial del asentamiento en dos zonas o sectores (Figura 1): el sector principal llamado El Salto Oeste, conocido también como Zacualpa, se encuentra sobre la cima de un alto cerro, hacia el extremo oeste del río Matanzas; mientras que en el extremo este de dicho río, se encuentra la sección este del sitio, llamado también Chupadero. La distancia entre las dos secciones no sobrepasa 1500 m (visto en planta), y el paso entre una sección y otra, aunque no es del todo inmediata, no es difícil. Al parecer el asentamiento se divide en el sector cívico-ceremonial, con estructuras residenciales (El Salto Oeste) y un sector habitacional (El Salto Este), aunque la presencia de una cancha para el Juego de Pelota en esta sección del sitio nos hace suponer un área residencial con desarrollo ceremonial. Las canchas para el Juego de Pelota, situadas en las dos secciones del sitio, corresponden posiblemente a una ocupación Postclásica, debido a su forma de “T”.

Figura 1  Plano de El Salto (tomado de Arnauld 1986)

Fue hasta finales de 1999 en que el sitio se volvió a visitar por personal del Instituto de Antropología e Historia. En dicha oportunidad se adicionó al mapa de Arnauld la sección de las terrazas del sector este (El Salto Este), y se adhirieron otros rasgos arqueológicos, sobresaliendo la existencia de un monumento antropomorfo situado en la ladera sur del sitio y grupos de características habitacionales. Esto dejó en evidencia la necesidad de realizar un rescate arqueológico, previo a la construcción de la hidroeléctrica.

GEOGRAFÍA REGIONAL

El sitio arqueológico El Salto (sección Este), se encuentra localizado en las coordenadas geográficas 15°05’37” y 90°11’25” a una altitud promedio de 1540 m sobre el nivel del mar. El sitio se encuentra actualmente en terrenos del poblado de Matanzas, aldea de San Jerónimo, Baja Verapaz. El asentamiento prehispánico se dispersa sobre la cima y ladera de un cerro, el área periférica del sector central, se encuentra dispersa en las laderas que dan hacia los ríos Matanzas (hacia el Oeste) y El Aguacate (al Sur).

La región se caracteriza por ser un sistema montañoso asociado a la sierra de Chuacús, que bordea la cuenca de Salamá. En muchas quebradas corren ríos y riachuelos, son abundantes las vertientes de estación, las que se hacen notar en la temporada lluviosa. La vegetación es predominantemente de coníferas (pino, ciprés y roble), y sobresale la existencia de zonas boscosas, lo que torna a la zona en una región húmeda. El suelo se compone principalmente de esquisto, característico de una zona metamórfica, debido a ello el subsuelo es impermeable por lo que el drenaje en época lluviosa es en muchas zonas de carácter superficial.

PLANTEAMIENTOS DE LA INVESTIGACIÓN

Al iniciar los trabajos en la sección este de El Salto, teníamos algunas interrogantes por resolver; si bien el trabajo principal era el del rescate arqueológico, pensamos desde un principio que no podíamos relegar la investigación a un segundo plano. Los pocos trabajos en sitios de las Tierras Altas nos obligaban moralmente a realizar el máximo de investigación dentro de lo que nos permitiera el trabajo de rescate. Así, aspectos de definición arquitectónica, y la distribución espacial y temporal del sitio, se convirtieron en nuestras principales metas.

Además de nuestros planteamientos de investigación, teníamos también los que se encontraban relacionados al trabajo de rescate arqueológico debido a que de ello dependía la construcción de la infraestructura de la hidroeléctrica. Entre ellos se pretendía: 1) delimitar la ocupación prehispánica en el área de impacto según la construcción de los diferentes trabajos ejecutados por la Hidroeléctrica; 2) excavación de los grupos arqueológicos ubicados dentro de la zona de impacto; 3) identificación de zonas arqueológicas aún no registradas para su investigación; 4) exposición de los resultados de las excavaciones con la finalidad de tomar conciencia en las medidas de protección a tomar con respecto a los trabajos en la construcción de la Hidroeléctrica Matanzas; 5) determinar la cronología de ocupación de los grupos excavados y relacionarla con centros vecinos; y 6) elaboración de un nuevo plano de El Salto (sección Este).

DELIMITACIÓN DEL ÁREA DE TRABAJO

El trabajo de la construcción de la hidroeléctrica se encontraba a cargo de la empresa TECNOGUAT, S.A., la cual había planificado la construcción del campamento en un terreno cercano al área habitacional del sitio, por lo que fue necesario sondearlo previamente para tratar de identificar que no existieran rasgos arqueológicos en la zona de construcción. Dicho trabajo lo denominamos como la FASE 1 (Figura 2). Esta fase comprende un área cercana a los 43,000 m². El área se reticuló en 70 cuadros de 625 m², la cual se caracterizó por ser un terreno ligeramente ondulado, con una sección alta hacia el extremo sur. Este terreno se encuentra al borde de una pequeña quebrada hacia el extremo oeste y a su vez posee otras dos quebradas que seccionan el área en dos, en un eje este-oeste. Se realizaron una serie de 20 pozos de sondeo y la excavación fue extendida a dos zonas que mostraron rasgos de construcción prehispánica.

Figura 2  Distribución de excavaciones en Fase 1

La FASE 2 (Figura 3), se realizó en una zona ubicada en la ladera sur del promontorio en donde se asienta parte del sitio, en ella se tenía previsto construir una tubería de alta presión, la cual conduce el caudal de la represa a la casa de máquinas. El trayecto de la tubería (en un eje norte-sur) atraviesa una topografía quebrada en donde resalta la existencia de tres terrazas, dos de las cuales presentaban áreas arqueológicas visibles. Mientras que en la sección superior de la ladera se identificó un monumento antropomorfo tallado en roca, mientras que a unos 10 m al norte de éste, se localizó un petrograbado.

Por último, la FASE 3 (Figura 4), correspondió al área con mayor presencia arqueológica, comprendiendo varios grupos en la ladera oeste del área central de El Salto, sección Este. Las plazas son de diferentes características y dimensiones. Esta zona se consideró dentro del área de impacto de la construcción del eje de la tubería de alta presión y de la circulación de maquinaria pesada por encontrarse próxima al campamento. Debido ello se consideró necesario realizar excavaciones en la zona. El reto más importante lo encontramos en esta fase, debido a que durante las primeras visitas del IDAEH fueron identificados una serie de estructuras, en donde posteriormente se ubicó un banco de materiales, debido a ello se le exigió a la empresa constructora que removiera dicho material y luego se procedió a realizar una serie de excavaciones de sondeo para tratar de identificar si quedaban aún restos arqueológicos en el área.

Figura 3  Distribución de excavaciones en Fase 2

Figura 4  Distribución de excavaciones en Fase 3

DISTRIBUCIÓN DEL ASENTAMIENTO

Una parte muy importante de la investigación fue la elaboración de un estudio de asentamiento. En estudios anteriores se habían realizado los planos del sitio. El primero de ellos por Arnauld (1986), en donde hace la separación entre los dos sectores del sitio, El Salto Oeste (llamado también Zacualpa) y El Salto Este (llamado El Chupadero). En su estudio dio una nomenclatura a los grupos arqueológicos, los cuales concentró en tres grupos para El Salto Oeste y cuatro grupos para El Salto Este.

Posteriormente, los trabajos de reconocimiento realizados por el departamento de Monumentos Prehispánicos del IDAEH, aumentó el registro de grupos en la sección este del sitio. Este trabajo dio como resultado una nueva nomenclatura de dicho sector, en la cual fueron cambiados los numerales por letras (los grupos fueron llamados desde la A a la F). Debido a la confusión presentada al momento de esta investigación, uno de nuestros objetivos es el plantear un nuevo plano bajo una nueva nomenclatura, apegada (en lo posible) a los trabajos de Arnauld, por estar ya publicados, aunque con una nueva visión del asentamiento y con nomenclatura de acuerdo a las jerarquías mostradas en el sitio, diferenciando entre plazas (con letras) y grupos (con números). De allí que el registro del sitio se concluye con dos plazas y 31 grupos. Hay que establecer que la investigación se realizó en los Grupos 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y 31.

El área central del sitio (El Salto Este; Figura 5), lo conforman las Plazas A y B, las que poseen 10 grupos anexos, los restantes grupos se disponen en la ladera oeste. La Plaza A corresponde a un patio para el Juego de Pelota, en forma de I, orientado este-oeste, se conforma por cuatro estructuras, siendo la estructura principal (por sus dimensiones), la que se encuentra al extremo sur.

Figura 5  Plano de El Salto Este y fases de excavación

La Plaza B se anexa hacia el extremo sur de la Plaza A, se encuentra en un plano superior (aproximadamente un metro). La plaza tiene un patrón oeste abierto al sur con un altar de mampostería al centro del patio. Las estructuras que la conforman son de grandes dimensiones, sobrepasando 2 m de altura, el extremo norte del patio lo cierra la Estructura 3 (estructura sur del Juego de Pelota).

Hacia el extremo este del área central se encuentran varios grupos con características residenciales. Se supone la presencia de cierto grado de jerarquización dentro del asentamiento debido a sus dimensiones y distribución espacial, la cual es generalmente de patios abiertos al sur. Cabe resaltar la presencia de estructuras aisladas, las que al parecer no poseen un arreglo definido con respecto a las plazas vecinas. Esta situación nos parece más bien ligada a la existencia de estructuras no visibles en superficie, debido a que seguramente fueron construidas sobre el terreno y no poseían una plataforma basal. Otra de las características usuales dentro del asentamiento, es el acomodo de las estructuras sobre laderas de elevaciones naturales, de tal forma que éstas quedan adosadas en su parte posterior al terreno natural. Nuestras excavaciones en áreas residenciales nos han mostrado dicho rasgo.

Es evidente la presencia de terrazas de nivelación en los grupos situados en las laderas del terreno, las cuales fueron construidas como parte de las plazas, con la finalidad de ampliar el área útil de los patios. El único caso de terrazas con una posible función agrícola fue localizado a inmediaciones del Grupo 27. De los 31 grupos identificados, el 30% son montículos aislados, el otro 30% poseen entre dos y tres estructuras, y el restante 40% tienen más de cuatro estructuras.

En el estudio realizado por Arnauld (1986), se observa la presencia de tres posibles monumentos con forma de tambor y elaborados en roca granítica. Uno de ellos se encontraba en la esquina sureste de la Estructura 3 de la Plaza A, el otro estaba cerca a la esquina noroeste de la Estructura 1 del Plaza B, y el último sobre la Estructura 2 del Grupo 1. Hemos denominado los monumentos mencionados por Arnauld, bajo los numerales 1, 2 y 3. Dentro de nuestra investigación logramos identificar la presencia de otros cuatro monumentos y un petrograbado. Sobresale el Monumento 4, correspondiente a una escultura con rasgos antropomorfos, localizada en la ladera sur del sitio, a unos 70 m al sur del Grupo 25. Este monumento de 1.78 m de altura, por un ancho máximo de 1.10 m y un grosor de 0.25 m, presenta la escultura de un rostro estilizado, realizada sobre la base de tres depresiones elipsoidales formando dos ojos y la boca, estudios previos indican que este rasgo es representativo del símbolo Ahau.

RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

Durante nuestra investigación en la Fase 1, se reconocieron tres estructuras que conforman los Grupos 24 y 26. El Grupo 26 consta de una estructura donde se realizaron calas de definición arquitectónica, lo que permitió descubrir los cimientos de una plataforma de planta rectangular con una banqueta lateral y de dimensiones de 4 m de ancho y 9.40 m de largo. La banqueta posee 1.80 m de largo por unos 0.70 m de ancho. El conjunto se orientada en un eje este-oeste (Figura 6).

Hacia el extremo sur de la retícula se localiza el Grupo 24 (Figura 5), que presenta dos estructuras dispuestas en la ladera de una pequeña quebrada. Las estructuras se adosan al cerro por lo que poseen una dimensión y altura variable, que depende del nivel del terreno natural. Se excavaron calas para la definición arquitectónica de las estructuras. En la Estructura 1 se descubrió un muro en el lateral norte, de donde se continuó la excavación hasta su posterior definición. Las dimensiones que esta alcanzó fueron de 6.60 m x 4.40 m.

La Estructura 2 se sitúa al sur de la anterior. Hacia el lateral este presentó una hilera de lajas de esquisto (de dos a tres, apiladas una sobre otra), formando la plataforma o piso de sustentación (5.70 m de largo hacia el norte). Mientras que el lado oeste la longitud del muro fue solo de 2.80 m hacia el norte para nivelar el terreno. Se realizó una excavación en el lateral sur del montículo para verificar si había hilera de piedras en el muro trasero y apareció una hilada de piedra de lajas de esquisto combinadas con piedras de río; en la base del muro trasero encontramos tierra gris con piedras de cuarzo, sobre las que asentaron la piedra de río (localmente conocida como piedra blanca), y encima dos hiladas de lajas de esquisto. La altura total del muro es de 40 a 50 cm y sobre éste se encontró la capa de tierra negra con material orgánico, con un espesor promedio de 15 cm. En la esquina noreste encontramos restos de bajareque con impresión de cañas, lo que nos sugiere el uso de material perecedero para sus paredes y para la colocación del techo.

Figura 6  Estructura 1, Grupo 26

Luego de las excavaciones hemos identificado que estos grupos corresponden a zonas habitacionales cuya ocupación refiere al Clásico Tardío, aunque en algunos lugares se encontraron materiales que datan para el Postclásico Temprano. La actividad humana prehispánica se concentró en la periferia de los grupos, mientras que en el resto del terreno explorado la presencia de materiales arqueológicos fue mínima.

Los materiales arqueológicos recuperados consisten principalmente en restos utilitarios, tanto cerámicos como líticos, aunque resalta la aparición de un fragmento de obsidiana verde, lo que implicaría otro tipo de interpretaciones. La condición de los grupos, en general, es bastante deteriorada debido a que en el caso del Grupo 24 los montículos fueron utilizados como carboneras. Mientras la situación del Grupo 26 está bastante alterada por haber utilizado esta parte para siembra de tomate.

La investigación en la Fase 2 fue un poco mayor (Figura 2), debido a la extensión del terreno, aunque éste fuera más abrupto. En un principio dividimos la zona en secciones naturales definidas, estas son: la parte superior de la meseta y tres terrazas naturales que presenta la ladera del cerro. Las excavaciones estuvieron dirigidas a la identificación de rasgos arqueológicos presentes en la zona de construcción del eje de la tubería de alta presión. En total se realizaron 38 pozos de sondeo, 10 excavaciones extensivas a lo largo del eje de la tubería y calas de aproximación arquitectónica en las estructuras de los Grupos 25 y 27.

El Grupo 25 se encuentra conformado por una estructura que se ubica en la sección superior de la meseta. Su posición lo hace situarse al borde de la pendiente, por lo que posee una de las mejores vistas del sitio tratándose de una estructura aislada y que posee un alto grado de destrucción debido a la construcción de una carbonera. Como rasgo particular de este grupo se identificó un muro perimetral que encierra a la estructura con un acceso en la sección sur, la cual es a través de una amplia escalinata que da paso a la pendiente del terreno. Este es el grupo más cercano al Monumento 4. La posición de este grupo es poco comprendida y nos inclinamos a sugerir que tiene una afiliación a actividades de conmemoración de algún tipo de evento, tal vez ritual, el cual tiene estrecha relación con el mencionado monumento y con la cascada natural vista desde allí (Figura 7).

Figura 7        Estructura 1, Grupo 25

Durante las excavaciones se observó una roca de forma rectangular que presentaba un agujero al centro y varios diseños geométricos realizados en base a pequeñas cúpulas o depresiones circulares. La posición en que fue encontrada, nos hace suponer en una reutilización ya que dicha roca se encontraba boca abajo y siendo parte de un escalón de la escalinata situada en el acceso al grupo. Tanto las excavaciones del grupo y de un pozo situado al pie del Monumento 4, nos indicaron una ocupación para el Clásico Tardío.

Las excavaciones en el Grupo 27 proporcionaron datos que permiten conocer con una mayor amplitud cronológica el asentamiento de esta sección del sitio. En la segunda terraza se identificaron restos de un basamento tallado en la roca natural, el cual se encuentra orientado en un eje este-oeste. Sobre éste se encuentra una pequeña banqueta en la sección este, con una orientación norte-sur. El estado de conservación es bastante deteriorado debido a efectos de la agricultura, que puede ilustrarse en los alrededores del grupo mediante cercos construidos con rocas, que seguramente fueron removidas de esta estructura y posiblemente de otras que la acompañaban.

Aunque las excavaciones en los alrededores mostraron una ocupación para el Postclásico Temprano, fue sorprendente identificar material del Preclásico Tardío en los estratos inferiores, tanto en la plaza como también asociado a la construcción de la estructura. Este panorama también se observó en las excavaciones realizadas en la Terraza 3, aunque la presencia de materiales fue mínima. La ocupación fue determinada para el Preclásico Tardío en los estratos inferiores y para el Postclásico Temprano en superficie. Es de notar que solo en esta sección del asentamiento fue identificada una ocupación para el Preclásico Tardío, siendo una fase muy temprana para el resto del asentamiento e incluso para la zona.

Como última sección de investigación, teníamos la Fase 3 (Figura 4), la cual corresponde al área con mayor presencia de evidencia arqueológica. Comprende varios grupos arqueológicos en la ladera de un cerro, siendo los montículos de diferentes características y dimensiones. Esta zona se encuentra cercana al área de impacto de la construcción del eje de la tubería de alta presión y de la circulación de maquinaria pesada por encontrarse cercana al campamento. Se planificó una serie de pozos de sondeo y calas de acercamiento arquitectónico. Se incluyeron secciones transversales (cortes) en los ejes mayores de las excavaciones, con la finalidad de representar el comportamiento del terreno con respecto al asentamiento.

Como el trabajo de investigación va encaminado al rescate y salvamento arqueológico dentro de las técnicas generalmente usadas en las excavaciones arqueológicas de este tipo, se planificó la excavación de un pozo en el eje normativo de algunas estructuras, con la finalidad de investigar la existencia de un patrón funerario y como principal resultado, obtener material arqueológico que nos fechara la construcción del edificio.

De los grupos excavados en esta sección del sitio, corresponde al Grupo 20 ser el principal conjunto arquitectónico (Figura 5). El grupo lo conforman siete estructuras, las que forman un patio cerrado, la estructura principal se sitúa al norte. El patio posee un área de 320 m², el cual fue logrado a través de terrazas de nivelación en su extremo oeste, que es el que da hacia la pendiente de la ladera. Las dimensiones de las estructuras son de regulares proporciones, la altura mayor, la presenta la Estructura 1, que en su fachada oeste posee aproximadamente 2 m de altura, mientras que en la sección este, tiene solamente 0.40 m. Las otras estructuras oscilan en un rango no mayor a 1.50 m.

Es interesante observar que las estructuras de este grupo se disponen de tal forma que hacia el extremo este, sobre la ladera en un plano superior, se anexan las Estructuras 6 y 7. Las dimensiones y la distribución del grupo nos hacen suponer que este grupo corresponde a una zona residencial que posee cierta jerarquía dentro del asentamiento. El estado de conservación es bastante bueno, no existe depredación de las estructuras, sin embargo, el único daño que presenta es debido a la construcción de una carbonera en la sección oeste de la Estructura 1 y 6.

Las excavaciones nos mostraron rasgos interesantes de la arquitectura de este grupo. En un principio no comprendíamos la disposición de las plazas debido a su posición en la ladera del cerro. El patrón de plaza no era definido, ya que no lográbamos determinar cual era la posición de las estructuras con respecto al área útil del patio (Figura 8). Sin embargo, a través de las excavaciones determinamos la posición y función de las principales estructuras, estableciendo que las plazas son escalonadas y que ahora, debido a la erosión del terreno, no podemos observar de una manera comprensible el patio. Logramos establecer los accesos a los edificios a través de las escalinatas, rasgo que nos ayudó mucho a comprender su posición. Además de establecer que los patios poseían un delgado piso de barro quemado.

Otro rasgo interesante fue la identificación de una ofrenda en el lateral este de la Estructura 1, consistente de dos cántaros depositados directamente sobre el piso. Abajo del piso se identificó los restos de una base de un cuenco, el cual podría tratarse de otra ofrenda. Las vasijas están fechadas al igual que la construcción de la estructura para el Clásico Tardío, sin embargo también fue posible observar una ocupación del Postclásico Temprano, de cuya ocupación tenemos una ocarina antropomorfa.

Figura 8  Estructuras 3, 4 y 5, Grupo 20

Otro de los principales hallazgos se realizó en este grupo, en la Estructura 2, situada al este del patio. Las excavaciones relacionadas a esta estructura nos mostraron la existencia de una actividad ritual, expresada a través de tres fogones. El primero fue identificado en el eje normativo a escasos 20 cm de la superficie. Los otros dos fueron encontrados en un pozo realizado al frente de la escalinata de acceso, en los tres casos sólo fueron identificados pequeños restos de materiales cerámicos y de carbón. Los materiales fueron fechados para el Clásico Tardío.

Al parecer el Grupo 20 fue construido durante el Clásico Tardío, la ocupación se prolongó hasta el Postclásico Temprano, en donde fue construida la Estructura 5, la cual cerró la plaza hacia el oeste. Las restantes estructuras del grupo, como también los Grupos 21, 22, 23 y 29, fueron excavadas en su totalidad y nos mostraron su posición. Consideramos que fueron utilizadas como viviendas. Cabe señalar que la principal ocupación de esta sección del asentamiento fue durante el periodo Clásico Tardío, en algunos casos se observaron materiales del Postclásico Temprano, y en el caso del Grupo 21 la Estructura 2 fue construida durante este periodo. El estado de conservación de los grupos es relativamente bueno a excepción de la Estructura 1 del Grupo 23, la que se encuentra dentro de una zona removida a través de maquinaria pesada, por lo que se encuentra con un alto grado de destrucción.

Un rasgo interesante fue observado en el Grupo 28, conformado por una estructura de baja altura. No posee un patrón de plaza definido y es probable que estuviera acompañado por otras estructuras, pero la construcción de un camino y una bodega ha borrado toda evidencia superficial. En un principio consideramos que la excavación de la estructura no nos mostraría grandes rasgos, debido a que sobre ella se había acomodado una pequeña tienda para la cual, nos cuentan, fue necesario nivelar un poco el terreno. Sin embargo, con las excavaciones logramos definir la estructura fechándola para el periodo Postclásico Temprano, donde se realizó un pozo en el eje normativo y como resultado de ello se tuvo la identificación de un muro interior. Se extendió ligeramente la excavación con el objeto de tratar de observar el comportamiento del muro, sin embargo nos topamos con los restos de un fogón. Debido a los hallazgos y considerando que la estructura podría darnos un poco más de información, diseñamos otro tipo de excavación a través de una retícula, en ella realizaríamos excavaciones superficiales para tratar de investigar un poco más los rasgos observados (Figura 9). Resultado de ello fue la exposición del fogón y parte de una subestructura, la cual fue fechada para el Clásico Tardío.

Figura 9        Estructura 1, Grupo 28

Como último trabajo de investigación, se tenía previsto tratar de identificar la existencia de estructuras en la zona soterrada. Dentro de la zona de excavación de la Fase 3 se encuentra un área de aproximadamente 2300 m² soterrada por materiales para construcción (arena y piedrín). Este material, fue colocado por la primera compañía que tuvo a su cargo la construcción de la hidroeléctrica. Por los planos y visitas que habían realizado técnicos del departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales del IDAEH, se tenía conocimiento de la existencia de cinco estructuras habitacionales (con alturas que oscilan los 0.30 m), dentro de esta zona. Luego que fue removido el material de construcción, se planificó un sondeo a nivel superficial, por lo que se diseñó una retícula sobre un eje norte-sur (Figura 4). Dicha retícula poseía un área a excavar de 288 m² dispuestas en tres filas. Las exploraciones se realizaron en base a pozos de sondeo, tocando únicamente los estratos superficiales. A través de esta técnica nos fue posible encontrar las estructuras que se encontraban soterradas, sin embargo la acción de descarga del material de construcción había cobrado un alto precio, el cual fue la destrucción de tres estructuras que conforman al Grupo 31, y la estructura del Grupo 23. A pesar de ello, logramos establecer algunos rasgos constructivos y trazar las plantas de las estructuras. Los materiales recuperados nos mostraron una ocupación para el Clásico Tardío.

CONCLUSIONES

Al haber concluido con los trabajos de investigación y salvamento en la sección este del sitio El Salto, hemos logrado abrir una pequeña ventana del vasto asentamiento de las Tierras Altas. El conocimiento de su arquitectura, además del estudio del asentamiento, nos conduce a considerar la importancia que este sitio mantuvo durante el Clásico Tardío.

Las excavaciones de carácter intensivo se han centrado en torno al área cultural visible, mientras que las áreas que no cuentan con evidencia de este tipo fueron investigadas en base a pozos de sondeo. Los principales rasgos observados fueron los arquitectónicos lo que nos indican que las estructuras eran construidas adosadas al terreno natural y que los accesos se realizaban a través de escalinatas adosadas en las secciones elevadas de las estructuras. Se realizaron algunos pozos de sondeo en los ejes normativos para establecer un posible patrón funerario, dicha investigación nos mostró resultados negativos, debido a la ausencia de enterramientos en las zonas excavadas.

Desde una perspectiva cronológica observamos que el asentamiento tuvo una amplia ocupación, aunque reducida para el Preclásico Tardío, la cual se incrementó hacia el Clásico Tardío, en donde alcanzó su máximo apogeo. La ocupación Postclásica fue reducida pero espacialmente se presentó en casi todos los grupos trabajados.

Los trabajos de rescate arqueológico son complejos – y a veces muy cuestionables – debido a que luego de un trabajo de este tipo es frecuente observar como son destruidos los vestigios arqueológicos. Sin embargo, a través de la buena voluntad de las empresas involucradas en estos trabajos y de una debida regularización por parte de las entidades gubernamentales que velan por los estudios de impacto ambiental, en el caso de la Hidroeléctrica de Matanzas, se ha logrado un buen resultado, tanto para el desarrollo de la infraestructura que el país necesita, como también el resguardo y puesta en valor del patrimonio cultural.

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