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73 La cuenca media del río Chixoy: Dos décadas después – Horacio E. Martínez – Simposio 16, Año 2002

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Martínez, Horacio

2003        La cuenca media del río Chixoy: Dos décadas después. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.840-848. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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LA CUENCA MEDIA DEL RÍO CHIXOY:

DOS DÉCADAS DESPUÉS

Horacio Martínez

La cuenca media del río Chixoy, ubicada en el departamento de Baja Verapaz, es una zona profundamente agreste y encajonada al norte de los pueblos de Cubulco y Rabinal (Figura 1). La región se caracteriza por ser árida llegándose a registrar temperaturas de hasta 38° centígrados. En la zona se alternan dos estaciones: una seca (de noviembre a mayo) y otra lluviosa (de mayo a noviembre), aunque debido a los cambios climáticos registrados en los últimos años, las estaciones han variado en tiempo y magnitud.

En la región se pueden distinguir tres unidades físicas principales: la sierra de Chuacús y los Cuchumatanes, las cuencas interiores más bajas y el valle del río Chixoy (Douzant-Rosenfeld y Usselmann 1996). La primera corresponde a la parte norte de la sierra de Chuacús (entre 1000 y 2000 m), y al norte, al extremo sur de los Cuchumatanes que se eleva 2617 m sobre el valle del río Chixoy (montañas Chimiagua y Los Pajales). Las cuencas interiores de San Andrés Sajcabaja, Cubulco, Rabinal, San Miguel Chicaj y Salamá, situadas entre 1200 y 900 m. Por último, el valle del río Chixoy, que forma un profundo cañón en el interior de las cuencas antes descritas. Las unidades físicas están conformadas por diversos tipos de materiales como esquistos micáceos, gneis, mármol, serpentinas, calizas y capas de cenizas volcánicas.

El río Chixoy recorre un valle estrecho, en donde los únicos ensanchamientos mayores se dan precisamente en la confluencia de los diversos afluentes que lo nutren y en los restos de antiguas acumulaciones aluviales que se han conservado. Es esencialmente en las riberas de los meandros encajonados donde han podido formarse y mantenerse tales acumulaciones, constituyendo, hasta antes de la inundación de la presa, las áreas o terrenos utilizados por los campesinos para el cultivo.

Con la construcción de la hidroeléctrica de Pueblo Viejo-Quixal (1977-1983), la zona fue transformada lo que causó la pérdida del bosque, el hábitat de varias especies de animales, y de los terrenos que se encontraban en la ribera del río. A pesar de esto, todavía es posible encontrar algunas especies de animales mamíferos, aves y reptiles, como venados, pecaríes, tepezcuintles, mapaches, armadillos; gaviotas, patos y una diversidad grande de pájaros, así como serpientes mazacuatas, cascabeles, zumbadoras y cantiles.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA HIDROELÉCTRICA DE PUEBLO VIEJO-QUIXAL

Durante la década de 1970, el INDE contempló la posibilidad construir varias presas como Chulac en el río Cahabón; Sálala en el bajo río Chixoy; Serchil en el alto río Chixoy; y El Carmen en el río Los Esclavos (Prensa Libre 1977a y b). El objetivo era fortalecer la infraestructura de Guatemala y liberarla de la dependencia del petróleo. El programa proyectó, particularmente sobre el río Chixoy, la construcción de varias presas escalonadas. Esta ambiciosa obra, de acuerdo con el Plan Maestro de Electrificación Nacional, contribuiría positivamente a lograr la independencia económica de Guatemala, pues se calculaba que para el año 2000 tendría que estar generando no menos de un millón de kilovatios. El proyecto del Chixoy fue reducido posteriormente a la construcción de una presa única, recibiendo el nombre de Pueblo Viejo-Quixal.

Figura 1  Región de la cuenca media del río Chixoy

        El primer monto destinado para la construcción de la presa de Pueblo Viejo-Quixal, que posteriormente se elevaría a 825 millones de dólares más intereses, fue suscrito por el presidente Kjell Eugenio Laugerud García y por Ortiz Mena, entonces secretario general del BID, el 15 de enero de 1976. La construcción de la hidroeléctrica se inició en abril de 1977, durante el gobierno antes descrito y fue concluida el 27 de noviembre de 1983, en el periodo del presidente Romeo Lucas García.

Por un error de ingeniería en la construcción del túnel de aducción – que conduce el agua del embalse a las turbinas – la hidroeléctrica no funcionó formalmente hasta 1986. La presa de es de tipo a presión y cubre una extensión de unos 50 km de longitud con un túnel de 26.014 km de largo, que lleva el agua del embalse – Pueblo Viejo – hacia la central eléctrica de Quixal, en donde se encuentran cinco turbinas Pelton, con capacidad para generar 300 kilovatios, proveyendo en la actualidad el 40 % del total consumido en el país (EAFG 1997).

El estudio de pre-factibilidad de la presa fue realizado por el consorcio LAMI, e incluyó una descripción en el marco ecológico de los sitos arqueológicos amenazados por la inundación. A partir del informe se contempló que el IDAEH debería ser informado y tener la posibilidad de realizar labores de rescate en los sitios arqueológicos (Ichon 1996). Así fue como en 1976, INDE e IDAEH firmaron un convenio para el rescate e investigación arqueológica de Pueblo Viejo-Quixal. Dichos trabajos fueron dirigidos y realizados por la Misión Arqueológica Francesa en Guatemala, en seis temporadas de campo a partir de marzo de 1977.

LA ÉPOCA PREHISPÁNICA

La ocupación de la cuenca media del Chixoy se remonta aproximadamente al Preclásico Medio (800-300 AC). En ese entonces constituye una zona ocupada por una serie de pequeñas aldeas, que ocupaban las terrazas naturales de las riberas. Estas aldeas deben haber sido relativamente autónomas y de un nivel socio-económico muy homogéneo, pues no es sino hasta la parte intermedia de este periodo cuando se puede observar una cierta jerarquía y diversificación alrededor de uno o dos sitios, como lo pudo ser El Jocote y Los Encuentros (Ichon 1996). Estos sitios estaban ubicados sobre vías de comunicación hacia el sur, lo que pudo favorecer su elección y convertirse en los centros más importantes de este periodo. Además, es en estos sitios en donde aparecen las primeras estructuras ceremoniales, lo que implica la existencia de una organización social cada vez más compleja.

El periodo Protoclásico fue definido a partir de evidencia esencialmente funeraria, en los sitios de Chirramos, Chicruz y Los Encuentros. Las sepulturas, según Ichon, tienen características bien definidas: los adultos se encuentran en posición decúbito dorsal, dentro del relleno, a menudo protegidos en un lado por una fila de piedras verticales; la orientación es variada y al parecer está relacionada con el emplazamiento de la estructura; hay deformación craneana; la colocación de un objeto de jade dentro de la boca, adornos variados y más preciosos que los del Preclásico. Las ofrendas funerarias comprenden de dos a cuatro vasijas colocadas arriba o cerca del cráneo, junto al pecho o debajo de las piernas.

Al inicio del periodo Clásico, en el valle del Chixoy se observa una ocupación demográficamente escasa, sin incluir la construcción de algún centro mayor. Al contrario, al final de este periodo se nota un aumento demográfico, posiblemente a raíz de migraciones de grupos de lengua Pokoman. Se produce una multiplicación de sitios, ocupando las terrazas naturales, desarrollándose complejos ceremoniales al centro de pequeñas aldeas que sin duda correspondían a familias extensas o linajes, en estrecha dependencia del núcleo (Ichon 1996:123). Aparecen innovaciones en la arquitectura ceremonial como el juego de pelota abierto y las tumbas abovedadas. Algunos de los sitios más importantes de este periodo son Camalmapa, San Juan Las Vegas, Chirramos, Los Encuentros, Chitomax y Pueblo Viejo-Chixoy.

El Epiclásico se caracteriza por un sub-complejo cultural, identificado básicamente por la intrusión de algunos tipos de cerámica extranjera de pasta fina encontrados en las tumbas, o bien la profanación de éstas.

En el Postclásico acontece la completa reorganización de la población del valle, edificándose Cauinal, un poderoso centro cívico-religioso ubicado sobre el río Cala (o Blanco), que es afluente del Chixoy (Figura 2). Este sitio mantuvo el dominio de la zona y de varios sitios aledaños como Chicruz, El Anonal, Casa de Juan, Mocotorro, Patzulup y Cerro Verde.

Al parecer, la cuenca fue muy poblada durante la época prehispánica hasta la llegada de los españoles. Fue abandonada desde la Colonia hasta tiempos recientes, cuando la reactivación del crecimiento demográfico y la necesidad del acceso a la tierra hizo que fuese nuevamente poblada.

Figura 2  Sitios arqueológicos en la cuenca media del río Chixoy

LA VIDA COMUNITARIA EN LA CUENCA MEDIA DEL RÍO CHIXOY ANTES DE 1977

Antes de la inundación del valle, la comunidad de Chicruz – que pertenece al municipio de Cubulco – contaba con 898 habitantes entre ladinos e indígenas. Las riberas bordeadas atrajeron el asentamiento de esta población instalada en la confluencia de los ríos Chixoy, Cala y Chicruz, a pesar de lo encajonado del lugar y la estrechez de los terrenos planos (Figura 1). Por tanto, esta aldea se extendía más allá de las terrazas, sobre las vertientes empinadas, en un radio de 2 km alrededor de la confluencia y sobre las cumbres planas de los montes cercanos reservadas al pastoreo, y que solían ser de propiedad privada. Más allá, era considerado como tierra comunal libre donde se recogía madera y cal, se cortaba palma y se efectuaban cultivos complementarios (Douzant-Rosenfeld y Usselmann 1996).

El tipo de construcción habitacional predominante de los ladinos fue de adobe con techo de teja, de una o dos habitaciones; mientras que los indígenas contaban con ranchos de madera y caña de una pieza. Otra de las aldeas grandes fue Río Negro, que sufrió no sólo la inundación provocada por la hidroeléctrica, sino también los efectos de la guerra interna, que se encontraba a 7 km de Chicruz sobre el río Chixoy (Figura 1). Esta aldea perteneciente al municipio de Rabinal tenía una población aproximada de  800 habitantes indígenas y estaba emplazada sobre un ensanchamiento del valle en la ribera derecha del río, al pie de la sierra de Chuacús.

En la distribución interior de la aldea, cada grupo familiar ocupaba de dos a tres ranchos muy bien construidos, vueltos hacia un patio interior, instalados sobre plataformas consolidadas con muros de piedras secas, contiguas a la milpa.

Para entonces la aldea contaba con una escuela y varios pozos para la extracción de agua. Al igual que con la aldea de Chicruz, se cultivaba maíz y maicillo, complementado con fríjol, tomate y chile. A la economía se agregaba la pesca, que era practicada esporádicamente. La artesanía de la palma y la elaboración de piedras de moler fue una actividad común en la comunidad de Río Negro, no así el trabajo asalariado en la Costa Sur. La ganadería bovina también era una actividad generalizada y los terrenos comunales ubicados en las montañas servían para el pastoreo.

EL IMPACTO DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA PRESA EN LAS COMUNIDADES DEL CHIXOY

La construcción de la hidroeléctrica implicó la inundación del fondo del valle del río Chixoy, así como la desaparición de 23 aldeas o localidades – afectando a cerca de 3445 personas – 45 sitios arqueológicos, áreas de cultivo y recursos naturales. La inundación abarcó una extensión de aproximadamente 50 km y alcanzó 50 m de profundidad.

Entre las cláusulas incluidas en los convenios firmados con los organismos financieros (Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, Banco Centroamericano de Integración Económica, Fondo de Inversiones de Venezuela y Crédito de Proveedores), se contempló la compensación económica y material de las familias perjudicadas como una partida de indemnización (Duarte 1976). El acuerdo contemplaba además la compra de tierras y la construcción de viviendas para las familias perjudicadas.

Para poner en marcha el Programa de Reasentamiento Humano de las Comunidades, fue enviado un equipo de técnicos a México, a estudiar cómo este vecino país había solucionado dicha problemática en relación con las comunidades afectadas por los proyectos hidroeléctricos construidos en el sur del país. Para ello, el INDE creó una dependencia que realizó un estudio sociológico en la cuenca, para establecer un mecanismo viable en el reasentamiento de las comunidades. Así fueron identificados ocho problemas que deberían tomarse en cuenta a la hora de llevar a cabo el reasentamiento (EAFG, 1997:96-97; Duarte 1979):

1.        La condición socio-económica de los afectados.

2.        La tierra, en donde se planteó que la compra de nuevas tierras debería ser igual o mejor que las inundadas, y que además era necesario considerar áreas con bosque, a fin de asegurar el acceso a la leña.

3.        Vivienda, donde se consideró la construcción de cuatro centros habitacionales fuera de la zona: Pacux, en Rabinal, para los habitantes de Río Negro; El Naranjo, en Cubulco, asignado a las comunidades de Chirramos, Chitomax, Guaynep, y Los Encuentros; Chicuxtin, también en Cubulco, para los pobladores de Chicruz, Kawinal, Patzulup, Pachec, Chisajap, Xuaxuan, Xinacati, Paxic, San Juan de las Vegas y Pacani. Por último, las aldeas ubicadas en las márgenes de los ríos Carchela y Salamá serían ubicadas en los municipios de San Miguel Chicaj y San Cristóbal, este último en Alta Verapaz. Se consideró que dichos centros urbanos debían contar con todos los servicios básicos.

4.        Capacitación artesanal para que la población pudiese mejorar su situación económica.

5.        Asesoría técnica agropecuaria.

6.        Desarrollo de la actividad piscícola en la cuenca con fines nutricionales y comerciales.

7.        La industria turística, que vinculaba a las comunidades al desarrollo turístico, propiciado por la presencia de sitios arqueológicos.

8.        Asesoría sociológica para la readaptación en las nuevas comunidades.

Esta información fue ratificada por el Ing. Luis Sáenz, gerente del INDE, quien en una entrevista brindada a Prensa Libre (Duarte 1979), manifestó que ésta institución estaba comprometida a compensar a los habitantes de las aldeas perjudicadas, pagando por los cultivos dañados por la inundación, la construcción de viviendas modernas, agua potable, energía eléctrica, drenajes y terrenos. Dentro de los compromisos adquiridos también figuraba el mejorar la salud, educación e ingresos económicos, además de proveer tierras “vírgenes”, no cansadas, aptas para obtener excelentes cultivos. En tales declaraciones parece que el INDE no sólo se había comprometido a dar asesoría técnica y agrícola, sino también artesanal, porque argumentaba Sáenz que estas comunidades estaban compuestas por personas deseosas de superarse económica y socialmente, y que eso lo lograrían con el decidido apoyo que el INDE les proporcionaría.

Al parecer, la primera opción que mantuvo esta institución hasta 1980 fue la de trasladar a los afectados a colonias fuera del área. El objetivo era mejorar las viviendas y el nivel de los servicios disponibles a los campesinos (Douzant-Rosenfeld y Usselmann 1996). La colonia modelo fue Pacux, ubicada en el municipio de Rabinal, que fue iniciada a finales de la década de los setenta, en donde se pretendía construir 150 casas para los habitantes de la aldea de Río Negro.

En un nivel colectivo, las propuestas de cada aldea, expresada por los representantes de las comunidades, giraron en torno a tres: 1) reubicación de las aldeas fuera de la zona afectada; 2) reasentamiento de las comunidades en la misma zona; y 3) algunas aldeas consideraron que era el gobierno quien tenía la obligación de resolver el problema (Douzant-Rosenfeld y Usselmann 1996).

Al respecto, la mayoría de los habitantes de la comunidad de Chicruz aceptaron el traslado hacia afuera de la zona del embalse. Mientras tanto, los de la aldea de Río Negro consideraron que podían seguir viviendo en la cuenca, pero solicitaron que la población fuese reasentada en un terreno más alto llamado el Coyolar y que se les proporcionara un puente o lancha para atravesar el embalse.

Al transcurrir el tiempo y ver que el INDE no cumplía con lo ofrecido y acordado, varias de las comunidades empezaron a desconfiar y a resistirse a ser trasladadas. La versión oficial del INDE, en un informe elaborado por la oficina de reasentamientos, fue que las comunidades fueron manipuladas e influenciadas por personas ajenas a la cuenca.

Entre 1981-82, cuando la inundación de la presa parecía ser un hecho inminente, el INDE autorizó que las comunidades de la Cuenca del Chixoy construyeran viviendas provisionales por encima del nivel. A finales de 1981, casi todos los habitantes de la zona habían construido nuevamente sus casas. Como último aspecto de la política del INDE, se emprendió una intensa campaña de convicción y promoción social para demostrar que las autoridades se ocuparían del futuro de las personas desplazadas (Douzant-Rosenfeld y Usselmann 1996). Fue en este contexto en el que la cuenca media del río Chixoy se transformó en una zona de conflicto, siendo la aldea de Río Negro la más afectada, pues allí se produjeron varias masacres.

Así fue como en 1983, la colonia modelo de Pacux, iniciada a finales de los setenta, llegó a albergar a 17 familias provenientes de Río Negro. Esta colonia se convirtió en un refugio para víctimas de la violencia y con el tiempo fue ocupada por familias de otras zonas del país, como la de los “Xoyes” de Quiché (Horacio Martínez padre, comunicación personal 2002).

No fue sino hasta diciembre de 1983 cuando el BID comprobó el incumplimiento de los acuerdos sobre el reasentamiento, cuando el INDE le solicitó fondos extras para reparar el daño sufridos por uno de los túneles de la hidroeléctrica. En consecuencia se firmó un nuevo acuerdo, en donde el INDE se comprometió a compensar con todo lo ofrecido a las comunidades perjudicadas. Fue así como por fin se logró construir tres colonias para las 23 aldeas o localidades afectadas: Carchela, en Alta Verapaz, el Naranjo y Pacux, en Baja Verapaz. Las dos últimas, en la actualidad son generalmente utilizadas por los habitantes de la cuenca para realizar sus diligencias o transacciones comerciales durante los fines de semana, regresando por el resto de días a su lugar de origen, en donde su vida cotidiana continúa pese a los cambios sufridos por la construcción de la presa.

El hecho de que las comunidades del Chixoy prefirieron seguir viviendo en la Cuenca, obedeció sencillamente a que las fuentes de trabajo son escasas en los municipios en donde fueron construidas las colonias, aspecto que tanto el INDE como las entidades financieras no tomaron en cuenta. Esto no significa que la vida en la cuenca sea más fácil, debido a que la hidroeléctrica vino a transformar la zona, perdiéndose uno de los recursos que más lamentan los aldeanos de Chicruz: sus tierras ubicadas a las orillas del antiguo río, que en invierno se encuentran sumergidas en el fondo del embalse. En esa época es necesario utilizar los riscos empinados para sembrar maíz o maicillo, lo cual según Juan de Paz Pérez (comunicación personal 2002), miembro de la comunidad de Chicruz, no solamente es peligroso sino poco productivo ya que la tierra no es de buena calidad. En verano, cuando baja el nivel del embalse, algunos agricultores se arriesgan a sembrar maíz, maicillo, fríjol, tomate, chile, sandía y ayote en sus antiguas propiedades. Por supuesto, esto puede implicar la pérdida de las cosechas, si las lluvias se inician temprano y causan la subida del nivel del agua. Cuando se tiene éxito, el producto de la cosecha es trasladado normalmente a Cubulco, a lomo de bestia. El viaje a pie dura alrededor de 8 horas, pues son 22 km de distancia.

Una de las actividades económicas más importantes y que se ha incrementado con el tiempo debido a la creación del embalse, es la pesca de especies de carpa, tilapia y juilín, que además de servir de consumo local se comercia con los pueblos de Cubulco y Rabinal. En algunos casos, los habitantes del Chixoy viajan a la Costa Sur para emplearse en el corte caña y café.

Los servicios básicos a los que tienen acceso los habitantes de Chicruz se reducen a una escuela primaria que cuenta con 65 estudiantes y un puesto de salud que ya no funciona (Alejandro Ruiz, comunicación personal 2002). Otras comunidades que cuentan con escuelas son Guaynep, San Juan, Patzulup y Chitomax.

En la zona existen dos puentes colgantes, uno en Chicruz y otro en Chitomax, aunque el primero fue destruido debido a los fuertes vientos. La primera de las aldeas cuenta con energía solar y agua, que fue un proyecto realizado a través del FIS.

En cuanto a la religión, las sectas protestantes han ganado espacio y adeptos en toda la cuenca durante los últimos años (Juan de Paz Pérez, comunicación personal 2002).

EL RESCATE ARQUEOLÓGICO

La Misión Arqueológica Francesa presentó el rescate de los sitios arqueológicos de la cuenca del Chixoy, planteándose como un estudio “lo más completo posible”, sin considerar la preservación material de las estructuras, si bien en de Cauinal si se contempló dicha actividad (Figura 2).

El reconocimiento de los sitios dio como resultado la clasificación de tres categorías: a) conjuntos de plataformas habitacionales; b) pequeños centros ceremoniales; y c) un solo centro ceremonial mayor tardío (Cauinal). A partir de esta clasificación se llevó a cabo el levantamiento topográfico de los complejos, lo más completo posible, recolección de materiales de superficie y la excavación principalmente de los centros ceremoniales.

En cuanto al problema del rescate físico de los sitios, se tomaron en consideración varios factores, tales como importancia del sitio, calidad de la estructura y estado de conservación. Desde el principio fue patente que la arquitectura de los edificios era generalmente mediocre, incluyendo materiales de la zona, toscas piedras de río o lajas de tufo ligeramente talladas, unidas por una argamasa de arcilla poco consistente, y un relleno interno de arena y piedras de muy poca estabilidad (Ichon 1979, 1996).

Para la Misión Arqueológica Francesa, Cauinal era el único sitio que valía la pena rescatar físicamente por sus características, estado de conservación e importancia. Las múltiples propuestas presentadas para llevar a cabo este rescate incluyeron: a) el traslado físico del sitio o la construcción de las principales estructuras en alguna terraza natural próxima, que estuviera sobre el nivel que alcanzaría el embalse; b) proteger el sitio de la subida del agua, sin desplazarlo, mediante un sistema de diques o una presa anexa, desviando el río Cala por un túnel de 1 km de longitud, con la instalación de una estación de bombeo, la construcción de una carretera y un puente sobre el río Chixoy. Esta última parecía ser la mejor propuesta, pero implicaba un costo muy elevado. Infortunadamente, ninguna de las propuestas sugeridas pudo ser concretada y así, como siempre, el patrimonio cultural guatemalteco se tuvo que conformar con lo mucho o poco que se pudo rescatar.

Cauinal, el gran centro cívico-religioso del Postclásico, estaba conformado por un conjunto principal denominado por la Misión Arqueológica Francesa como “A”, en donde se encontraba la Gran Pirámide, cuya base soportaba dos templos gemelos. Junto con un altar, este edificio de 10 m de alto ocupaba el centro de la plaza, la cual estaba rodeada de varias estructuras como casas largas, casas del consejo y otras más. El Conjunto B estaba formado por una pirámide, una casa larga y una casa del consejo. Entre los Conjuntos A y B es posible observar un campo de Juego de Pelota en I. El sitio se complementa con el Grupo C (Bailey 1980).

En la actualidad, el sitio se encuentra en bastante buen estado de conservación, pese a que durante el invierno es inundando por el embalse artificial y a que en verano sus áreas se convierten en potreros para pastorear ganado, o bien a que las zonas aledañas son utilizadas para el cultivo de maicillo.

CONSIDERACIONES FINALES

La construcción de la hidroeléctrica de Pueblo Viejo-Quixal (1977-1983) causó la transformación radical de la cuenca del río Chixoy, implicando la inundación de una extensión de aproximadamente 50 km del fondo del valle, así como la desaparición de 23 aldeas o localidades, 45 sitios arqueológicos, áreas de cultivo y recursos naturales.

Las propuestas y el papel del INDE y de las instituciones que financiaron el proyecto fueron siempre ambiguas en la solución de los problemas que afrontaron las comunidades por la pérdida de sus casas, terrenos, siembras, etc, debido a la falta de capacidad de concretar una estrategia viable que realmente beneficiara a las aldeas afectadas. En contraposición, los pobladores fueron reubicados en colonias en donde se transformó el espacio doméstico, así como las relaciones sociales y de producción a la que estaban acostumbrados. A esto se debe agregar el sufrimiento ocasionado por la guerra armada librada en esta zona. Las masacres de Río Negro son un claro ejemplo de las políticas manejadas en esa época.

Con relación a la práctica arqueológica realizada, las limitaciones fueron claras desde un inicio, lo cual incidió en la forma más tradicional de realizar el rescate arqueológico, o sea la recopilación del mayor número de datos e información de restos en peligro de desaparición. A pesar del trabajo intensivo llevado a cabo en la cuenca, sería absurdo considerar que la investigación llevada a cabo durante varias temporadas de campo fue completa. Por tanto, hoy en día sería conveniente retornar al área y llevar a cabo un proyecto de investigación en el verano, cuando el agua del embalse disminuye su nivel. Así se podría hacer un trabajo más preciso en aquellos sitios arqueológicos que no fueron investigados con suficiente amplitud. Esto sería de gran beneficio si se considera el alto desarrollo experimentado por la arqueología guatemalteca durante las últimas dos décadas del siglo XX.

Por último, considero que es una lástima que el gran centro arqueológico de Cauinal haya tenido que terminar en las condiciones en las que se encuentra actualmente. Llama a la reflexión, no sólo de la comunidad arqueológica, el hecho de que los gobiernos de Guatemala y México nuevamente están contemplando la posibilidad de construir una hidroeléctrica en el río Usumacinta. ¿Será que estaremos ante otro Chixoy?

REFERENCIAS

Bailey, Marco Antonio

1980        Cauinal: investigaciones arqueológicas en el Grupo C; centro ceremonial y viviendas. Tesis de Licenciatura, Area de Historia, Escuela de Historia, USAC, Guatemala.

Douzant-Rosenfeld, Denise y Pierre Usselmann

1996        El valle del Río Chixoy y la presa de Pueblo Viejo: Geografía y problemas de la población desplazada por el embalse (Cubulco y Rabinal, Baja Verapaz). En La Cuenca Media del Río Chixoy, Guatemala (editado por A. Ichon, D. Douzant-Rosenfeld y P. Usselmann), pp.11-40. Cuadernos de Estudios Guatemaltecos, No.3. CEMCA y Escuela de Historia, Universidad de San Carlos, Guatemala.

Duarte, Germán

1979        Compensación económica y material dará el INDE a moradores de Río Negro. Prensa Libre, 13 de junio, pp.18-19. Guatemala.

EAFG

1997        Las masacres en Rabinal: Estudio histórico antropológico de las masacres de Plan de Sánchez, Chichupac y Río Negro. Editorial Serviprensa, Guatemala.

Gudiel, Vernick y Miguel Moraga

2002        Chixoy cada vez más amenazada. Prensa Libre, 27 de mayo, pp.19-20. Guatemala.

Ichon, Alain

1979        Rescate Arqueológico de la Cuenca del Río Chixoy. Informe Preliminar, Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, Editorial Piedra Santa, Guatemala.

1996        El Poblamiento Prehispánico. En La Cuenca Media del Río Chixoy, Guatemala (editado por A. Ichon, D. Douzant-Rosenfeld y P. Usselmann), pp.43-170. Cuadernos de Estudios Guatemaltecos, No.3. CEMCA y Escuela de Historia, USAC, Guatemala.

Prensa Libre

1977a        Hoy Principia la construcción de la magna Hidroeléctrica Chixoy. Prensa Libre, 21 de abril, pp.40-41. Guatemala.

1977b        Trabajos de la Hidroeléctrica de Chixoy, fueron iniciados ayer con un acto al que concurrieron altos funcionarios. Prensa Libre, 22 de abril, pp.6. Guatemala.

 

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