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63 Las esculturas asociadas al Juego de Pelota en las Tierras Altas y la Costa del Pacífico – Ramzy R. Barrois – Simposio 16, Año 2002

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Barrois, Ramzy R.

2003        Las esculturas asociadas al Juego de Pelota en las Tierras Altas y la Costa del Pacífico. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.728-742. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

63

LAS ESCULTURAS ASOCIADAS AL JUEGO DE PELOTA

EN LAS TIERRAS ALTAS Y LA COSTA DEL PACÍFICO

Ramzy R. Barrois

Mesoamérica se define por un conjunto de características, entre ellas las canchas de Juego de Pelota. Encontramos manifestaciones de este rasgo cultural en todas las regiones que constituyen el área mesoamericana: Área Maya (Tierras Bajas y Altas), Costa del Pacífico, Golfo de México, Cuenca de México y en el Occidente. Podemos preguntarnos entonces ¿en qué medida la existencia del Juego de Pelota podría definir la “mesoamericanidad” de un sitio determinado?

En 1981, Eric Taladoire publicó su tesis sobre el Juego de Pelota, que constituye el primer trabajo sobre este tipo de estructura en lo que se refiere a toda Mesoamérica (Taladoire 1981). En ese entonces, Taladoire define 12 tipos arquitectónicos distintos e intenta una clasificación de todos los terrenos conocidos hasta esa fecha. Este autor dedica un capítulo completo al análisis de las esculturas vinculadas con las canchas (estelas, anillos, etc), es decir, a los elementos arquitectónicos dispuestos en la cancha, en las cercanías o con una iconografía asociada al juego (cuando la escultura se encontró aislada). Estos tipos diferentes de esculturas no siempre aparecen en todos los terrenos. Los elementos en asociación (paneles y anillos), o las exclusiones (anillos y espigas), nos indican que muy probablemente, en el interior del área mesoamericana, había diferentes conjuntos de reglas de juego.

Nos ha parecido interesante estudiar aquellas esculturas que podrían definir el juego (o los juegos), en forma más precisa que esos 12 grandes conjuntos arquitectónicos definidos desde ya más de dos décadas (actualmente son 14 años, pues Taladoire re-actualizó su tesis en 1995, llegando a reportar más de 1500 canchas).

Pero, ¿cómo el estudio de este tipo de material puede aportar precisiones sobre el desarrollo de una región claramente definida? Con la catalogación de esas esculturas y su estudio iconográfico, y estadístico, podríamos establecer ciertas hipótesis para poder definir claramente diferentes entidades mesoamericanas. Voluntariamente, hemos decidido limitar ese estudio a las Tierras Altas Mayas y a la Costa del Pacífico, por ser esa región una encrucijada de influencias. Si logramos resultados válidos, pensamos extender el estudio de datos a toda el área Maya.

ÁREA GEOGRÁFICA

Las Tierras Altas conforman el conjunto más heterogéneo de los diferentes grupos Mayas. La bibliografía americanista no carece de obras sobre la región. Sin embargo, la definición de las Tierras Altas Mayas varía según los distintos autores. Pese a encontrarse situado en los relieves hondureños, el sitio de Copan ha sido tradicionalmente asociado a las Tierras Bajas Mayas. Lo mismo sucede con ciertos sitios de Chiapas. Pocas obras han tratado las Tierras Altas Mayas en su totalidad, es decir, ampliando las fronteras geopolíticas actuales e incorporando la zona costera del océano Pacífico.

Al examinar con atención la geografía física de esta región, no podemos dejar de hacer algunos comentarios preliminares. Por ejemplo, los valles, principales vías de comunicación, se van intrincando entre sí como un pastel milhojas. En primer lugar se observa una fuerte tendencia del noroeste al sureste. Además, a partir del golfo de Honduras, y en el eje del lago Izabal, otra línea general de valles viene distinta de la primera, en una dirección noreste-suroeste. Por último, en la Costa del Pacífico, los ríos corren en dirección norte-sur y además aquí, la altitud general no es muy elevada, con lo que sería lógico pensar que, en la época precolombina, se habrían utilizado dos ejes de circulación: uno iría de noroeste a sureste y otro de norte a sur; esto debe haber facilitado los contactos entre la zona costera y las montañas. Todo lo anterior nos va configurando el entramado del conjunto de las Tierras Altas Mayas.

Vemos entonces que esa región constituye una verdadera intersección natural entre el México Central y los actuales países de la América Central, y entre la Costa del Pacífico y el Caribe, pasando por el golfo de Honduras. Pese a esto, las interacciones entre los distintos grupos que componen esta región han sido escasamente estudiadas. Por ejemplo, ¿cuáles fueron los lazos entre Kaminaljuyu y Santa Lucía Cotzumalguapa? ¿O entre estos dos y Copan? ¿Con Quirigua? ¿Y los lazos entre los diferentes sitios de las Tierras Altas de Chiapas? Sin hablar del aspecto cronológico.

LÍMITES DEL ESTUDIO

Puesto que este trabajo es preliminar – intenta establecer un protocolo de investigación estadística aplicada a la arqueología – fue preciso hacer ciertas elecciones con el fin de limitar el estudio, haciendo hincapié en la representación homogénea de las piezas del corpus.

Decidimos apoyarnos en una cronología básica. Los periodos se definen así: Preclásico Tardío (100 AC-300 DC), Clásico Temprano (300 DC-550 DC), Clásico Tardío (550 DC-1000 DC), Postclásico Temprano (1000 DC-1250 DC), Postclásico Tardío (1250 DC-1500 DC), Periodo Protohistórico (1500 DC-1540 DC).

Es importante señalar que esta cronología no es totalmente pertinente a los sitios aquí analizados; ciertos estudios pueden cambiar esas fechas, según sea la región. Sin embargo, queremos demostrar entre otras cosas la cercanía o el alejamiento de ciertos sitios mediante un estudio iconográfico. Los detalles cronológicos entre sitios contemporáneos, aquí no son pertinentes. Es esencial precisar que los datos cronológicos representan una de las metas esperadas. No podemos entonces tomar en consideración la cronología propuesta para las esculturas como un criterio. La comprobación de este estudio depende de que los resultados estadísticos puedan indicar una cronología relativa entre los individuos, o sea los sitios, solamente como resultado del estudio de criterios más o menos comunes.

Para el corpus analizado fue necesario catalogar todos los sitios que tenían canchas en las Tierras Altas y buscar, para cada uno, las esculturas asociadas. Para aquellos sitios que no presentaban canchas fue menos preciso. Esta segunda parte se llevó a cabo, a nuestro pesar, con base en lecturas sin utilizar una metodología definida a priori.

Sería presumir aquí que el corpus que presentamos es exhaustivo. No olvidemos que solo poco a poco la región va revelando sus secretos arqueológicos y que también los nuevos datos se publican lentamente – aunque con regularidad – en particular en las memorias de los Simposios de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala.

Sabemos que el presente trabajo tendrá que ser completado y continuado más adelante, pues ahora se basa únicamente en un número reducido de esculturas. Siempre será necesario afinarlo, según vayan apareciendo nuevos datos.

Algunas piezas tuvieron que dejarse de lado, incluso si probablemente tenían relación con el Juego de Pelota (espigas antropomorfas o zoomorfas), pues no pudimos establecer con qué canchas estaban asociadas (puede tratarse de canchas aún por descubrir). A la hora de determinar los criterios de comparación de las diferentes esculturas tampoco faltaron los problemas:

1.        A veces, los arqueólogos señalan la presencia de objetos, pero sin precisar la exacta localización de las esculturas en la cancha o en el sitio.

2.        Con raras excepciones, el investigador suele olvidar identificar el material de que estaba hecha la escultura.

3.        Suele creerse que basta con señalar la presencia del objeto, rara vez se indican las dimensiones precisas de la pieza.

4.        En el mejor de los casos se describe un solo lado de la escultura, cuando por ejemplo, de las estelas al menos deberían describirse sus dos lados principales (sólo la de Tonala fue bien descrita). ¿Podría esto querer decir que cuando no hay descripción, el objeto no presenta ningún motivo?

En fin, todas estas omisiones han limitado el estudio estadístico: la variable “imprecisa” (sans précision) es tan frecuente que falsea la validez del mismo. De todos modos, las piezas indeterminadas fueron clasificadas, aunque la variable “imprecisa” no fue tomada en cuenta en el estudio más que de manera ilustrativa y no como elemento de peso.

EL ESTUDIO

Puesto que el trabajo es preliminar, buscando sobre todo establecer un método válido de investigación, decidimos quedarnos en un plan general, en el estudio del corpus. Estamos conscientes de que las descripciones iconográficas son someras. Para un futuro trabajo, esa vez con datos de toda Mesoamérica, cada motivo iconográfico será tratado en particular, descrito e inventariado. Ahora, en el presente estudio deberemos apoyarnos en una terminología somera de los tipos de escultura. Son siete los diferentes tipos de piezas: anillos, altares, discos, estelas, espigas antropomorfas, espigas “visión” y espigas zoomorfas.

Respecto a los criterios escogidos para la comparación iconográfica, también los temas son genéricos: cautivos, danzantes, dignatarios, divinidades, jugadores, “alisados”, motivos geométricos, papagayos, serpientes, esqueletos, representaciones de canchas, cabezas humanas, etc. Como comentamos, el presente examen no se detiene en descripciones detalladas de la iconografía de cada pieza, o de los motivos, los temas o los jeroglíficos. En tanto, debido a que este estudio es preliminar, queda ceñido a los criterios que con anterioridad hemos descrito. Nos falta realizar, en un futuro, otro trabajo más amplio, con clasificaciones iconográficas más finas con miras a obtener resultados más precisos, y a una mayor escala.

EL CORPUS

Logramos reunir 160 piezas recolectadas en 46 sitios (Tabla 1). Se distribuyen así: seis anillos, 10 altares, 22 discos, 45 estelas, 15 espigas antropomorfas, 7 espigas “visión”, 38 espigas zoomorfas y un grupo heterogéneo de 17 piezas (piedras, espigas indiferenciados, recipiente, etc).

El cuadro que sigue presenta el corpus completo de las piezas estudiadas en este trabajo, ordenado alfabéticamente según los sitios. Es necesario señalar que este inventario aumentó posteriormente, pues ahora consta además de lo señalado, de tres espigas de la finca Nueva Linda, Santa Rosa, Guatemala, y de la Estela 1 de Los Horcones, Chiapas, México. Infortunadamente, los datos llegaron muy tarde para incluirlos en el presente estudio estadístico (véase Bussel, Dongen y Leyenaar 1991).

CORPUS DE ESCULTURAS

SITIOS

ESCULTURAS

CRONOLOGÍA

Tak´alik Ab´aj

2 estelas

Preclásico Medio

Asunción Mita

1 anillo, 3 espigas zoomorfas

Clásico Tardío

Bilbao

8 estelas, 2 espigas zoomorfas, 2 espigas antropomorfas

Clásico Tardío

Caquixay

2 espigas antropomorfas

Clásico Tardío

Castillo

1 estela, 1 espiga “visión”

Clásico Tardío

Chalchitan

3 espigas zoomorfas

Postclásico Temprano

Chapatengo

1 disco

?

Chichen

2 anillos, 1 losa

Postclásico Temprano

Chinkultic

1 anillo, 13 estelas, 3 altares

Clásico Tardío

Chutixtiox

Espigas (huellas)

Periodo Protohistórico

Comitancillo

Espigas (huellas)

Periodo Protohistórico

Copan

9 discos, 7 espigas zoomorfas, 1 espiga antropomorfa, 1 anillo

Clásico Temprano / Tardío

El Baúl

5 espigas zoomorfas, 1 estela

Clásico Tardío

El Vergel

1 disco

Preclásico

Finca Pompeya

1 espiga antropomorfa

Clásico Tardío

Guaytán

5 espigas, 2 espigas antropomorfas

Clásico Tardío

Huil

1 altar, espigas (huellas)

Clásico Tardío (?)

Iximche

1 estela, 1 espiga antropomorfo, 1 espiga zoomorfa

Postclásico

Izapa

1 altar, 5 estelas, 1 espiga antropomorfa, 1 espiga erosionada, 1 recipiente / pelota

“Clásico Medio”,
Clásico Tardío

Kaminaljuyu

2 estelas, 8 espigas zoomorfas, 3 espigas “visión”, 1 espiga antropomorfa

Clásico Reciente

La Lagunita

2 estelas

Clásico Temprano

La Merced

1 estela

Clásico Tardío

La Unión

2 espigas zoomorfas

?

Llano Grande

“esculturas”

Clásico Tardío

Las Morradas

1 estela

?

Los Naranjos

2 espigas

Postclásico Temprano

Mixco Viejo

1 espiga “visión”

Postclásico Tardío

Naco

1 anillo

?

Oncap

Espigas (huellas)

Clásico Tardío /
Postclásico Temprano

Palo Gordo

1 espiga antropomorfa, 1 altar, 1 losa

?

Palo Verde

3 estelas, 1 espiga zoomorfa

?

Paso de Tobón

4 “esculturas”

Clásico Tardío

Pelikan

1 estela

?

Quirigua

1 espiga “visión”, 1 disco, 4 altares, 2 “zoomorfas”

Clásico Tardío

San Mateo

1 disco

?

San Pedro Pinula

1 espiga “visión”

Clásico Tardío

Santa Rosa

1 estela, 1 espiga antropomorfa

?

Sibabaj

1 estela

Clásico Tardío

Tenam Puente

2 espigas antropomorfas

Clásico Tardío

Tenam Rosario

1 estela, 9 discos

Clásico Tardío

Tonala

1 estela

?

Villanueva

2 espigas zoomorfas

Clásico Tardío

Xalapan

1 espiga “vertical”

Clásico Tardío

Xolchun (Quiché)

1 espiga “vertical” (huellas)

Clásico Tardío/Postclásico

Xolpacol

Espigas (huellas)

Periodo Protohistórico

Zacualpa

2 espigas zoomorfas

Clásico Tardío

MATERIAL NO TOMADO EN CUENTA

1.        Sitios sin esculturas. En la zona estudiada, son numerosos los sitios con canchas, pero en los cuales ningún estudio menciona esculturas asociadas.

2.        Sitios con escultura, pero sin cancha conocida. Se presenta igualmente la situación inversa: en varios sitios se encontraron esculturas asociadas o relacionadas al Juego de Pelota, pero sin que se tenga conocimiento de las canchas (sea porque los mismos no existen o bien porque nunca salieron a la luz): es claro que algunos de estas canchas algún día podrán ser estudiadas; podrá entonces concluirse qué esculturas, de las ahora catalogadas, pertenecen a cuáles canchas, o a cuáles juegos.

ESTUDIO ESTADÍSTICO

El análisis factorial de correspondencias consiste en estudiar diferentes individuos, establecer su grado de parecido, basándose en la existencia o falta de ciertas variables: éstos son los criterios que fueron útiles para la descripción de cada pieza. Nuestra meta – más allá de únicamente establecer un registro lo más exhaustivo posible de las esculturas asociadas a la cancha o al Juego de Pelota en las Tierras Altas Mayas – era, en la medida de lo posible, establecer correlaciones entre los diferentes sitios para de este modo poder tener una clara visión de aquellos conjuntos coherentes y que presentaban una cierta homogeneidad.

Insistiremos de nuevo en que el estudio actual podría muy bien carecer de algún elemento por haber sido éste descubierto, en el sitio que ahora mencionamos, con posterioridad al mismo trabajo. Si un caso así llegara a presentarse habría lógicamente que incorporar esas nuevas piezas para completar el estudio. En fin, el presente análisis estadístico se llevó a cabo en dos etapas distintas:

1.        Aplicación del método estadístico que se escogió tomando en cuenta todas las piezas del corpus catalogado, todos los sitios sobre los que se ha trabajado, con la mayor cantidad de variables posibles.

2.        Una tarea de “limpieza” que se concretó en:

a.        Eliminar aquellas variables sin significado, o que eran demasiado imprecisas (“imprecisa”, “huellas”, “espigas”, “esculturas”), así como aquellas que, por sólo caracterizar un sitio, deformaban la visión general del estudio.

b.        Separar aquellos sitios que presentaban muy pocos datos, por haber sido insuficientemente excavados (en ocasiones, sitios periféricos quizás con rasgos secundarios).

c.        Separar así mismo todos esos sitios con datos útiles para el estudio general pero que, por presentar un gran peso estadístico, era necesario descartarlos para lograr un segundo examen más profundo.

La clasificación de tipo informática genera un cuadro con tres entradas: en una aparecen los 46 sitios del corpus. En otra, los 26 criterios de clasificación (o variables) escogidos, divididos a su vez en dos entradas: los tipos de esculturas y los temas iconográficos generales.

Ya hemos definido los tipos de esculturas; recordemos: anillos, altares, discos, “esculturas” (imprecisión generada por las fuentes), estelas, “espigas”, espigas antropomorfas, espigas “visión” y espigas zoomorfas.

Los temas iconográficos presentados son: pelotas, cautivos, bailarines, dignatarios, divinidades, jaguares, jugadores, superficies alisadas, monstruos, motivos geométricos, papagayos, “imprecisas” (es decir piezas sin ninguna descripción), serpientes, esqueletos, canchas, cabezas humanas, “huellas” (significa piezas demasiado erosionadas para ser descritas).

De inmediato, se puede sospechar que en un cuadro así construido, un sitio con nueve estelas y una sola espiga zoomorfa podría ser considerado como “gemelo” de un sitio con una sola estela y nueve espigas zoomorfas. Sin embargo, incluso si un caso así llegara a producirse, esto no tendría consecuencias negativas, pues nuestro estudio parte del principio de que es la presencia misma de un objeto lo que marca su importancia y no la cantidad en que éste se presenta. Aún más, los criterios temáticos, al afinar las variables tipológicas, permiten diferenciar los tipos de esculturas procedentes de los diferentes sitios.

RESULTADOS

PRIMER ESTUDIO (Figura 1)

Figura 1  Gráfica del análisis factorial de las correspondencias con todos los individuos

La realización de este primer cuadro y su estudio mediante el análisis factorial de  correspondencias, nos condujeron a las siguientes observaciones:

1.        Ciertas variables deforman considerablemente la gráfica de síntesis: primero, aquellas cuyo significado queda sin valor para el estudio (“imprecisa”, “huellas”, “esculturas”, “espigas”). Además, otras son exclusivas de un solo sitio con lo cual es imposible compararlas con otros elementos.

2.        A este tipo de variables hay que atribuirles un valor ilustrativo. Es decir, sí aparecen en el estudio, pero por su valor en sí, intrínseco, sin que sus valores intervengan, o tengan influencia, en el cálculo de los aportes de otras variables (activas).

3.        Dos grupos pueden ser identificados: los sitios de Chichen y de Naco están fuertemente caracterizados por la variable “anillos”; los sitios de San Mateo, El Vergel y Chapatengo lo están con la variable “discos”.

Una vez terminado este paso, es preciso lograr un cuadro aún más claro (con el fin de llegar a conclusiones mucho más finas), fue necesario dejar por un lado ciertos elementos. El estudio preliminar del cuadro de las contribuciones y coordenadas de frecuencias reveló que ciertos sitios se caracterizaban por una presencia relativa (puesto que se compararon los individuos entre sí, los sitios aislados no tienen significado: sólo tienen importancia unos en relación con otros) tan baja y un grado de distorsión (o sea la relación entre un individuo y las variables que lo componen: cuanto mayor es la distorsión, un individuo se define más por una cantidad limitada de variables) tan fuerte, que no dejaban ver detalles más profundos. Así es en efecto que, cuanto mayor es la distorsión de un elemento, más influye éste en la composición de los ejes de comparación. Por estas razones, fue necesario dejar por un lado los sitios sub-representados, si queríamos lograr una visión más clara y más representativa del material por estudiar.

ESTUDIO FINAL (Figura 2)

Figura 2  Gráfica del análisis factorial después de la clasificación de los individuos y las variables

Los sitios con los que sí continuamos trabajando son: Tak´alik Ab´aj, Asunción Mita, Bilbao, Castillo, Chinkultic, Copan, El Baúl, Iximche, Izapa, Kaminaljuyu, La Lagunita, La Unión, Palo Verde, Quirigua, Santa Rosa, Tenam Rosario y Villanueva. Entonces, es importante tener en cuenta que la segunda parte del análisis se refiere solamente a estos últimos sitios. Por tanto, para los cálculos de las contribuciones y de las coordenadas, los datos del primer grupo mencionado ya no fueron tomados en cuenta.

Con este otro estudio, sobre todo a partir de un nuevo análisis factorial de correspondencias y a partir de una clasificación jerárquica directa (método de clasificación estadística de individuos por su grado de semejanza, cuyo resultado aparece en un dendograma), dio origen a nuevas observaciones que vienen a sumarse a las anteriores:

1.        Como pudo apreciarse en el caso de los sitios Chichen y Naco, se confirma también ahora para los sitios de La Unión y de Asunción Mita, la evidencia no sólo de la variable “anillos”, sino también del motivo “papagayo”.

2.        Si apartamos la variable “danzante”, característica exclusivamente del sitio de Quirigua, podemos observar que se dibujan algunos conjuntos significativos y que además aparecen fuertes lazos entre La Unión y Asunción Mita.

3.        Efectivamente, se observa una clara homogeneidad en los sitios de Quirigua, Tenam Rosario y Chinkultic, por su correlación de motivos: discos, espigas “visión”, dignatarios y altares.

4.        Parece surgir otro grupo compuesto por los sitios de La Lagunita, Santa Rosa y, también, aunque menos representativo, por el sitio de Iximche. Su correlación se debe a que presentan un conjunto constituido por estelas, motivos geométricos y cabezas humanas.

5.        Surge un último grupo, aunque éste sea menos patente que los anteriores. Lo conforman los sitios de Villanueva, El Baúl, Palo Verde, Bilbao e Izapa. Su correlación aparece debido a que los sitios presentan espigas antropomorfas, espigas zoomorfas, serpientes, divinidades, jaguares, jugadores y pelotas.

6.        Se debe subrayar que Copan, El Castillo y Kaminaljuyu forman igualmente un grupo – incluso si Copan se “acerca” a La Unión y Asunción Mita, por la variable “papagayo”. En este grupo encontramos los siguientes motivos: estelas, espigas “visión” y terrenos.

7.        Tak´alik Ab´aj es un sitio que plantea ciertos problemas: por un lado presenta motivos iconográficos que lo acercarían a los sitios de las Tierras Bajas (dignatarios), pero por otro presenta motivos que lo acercarían al conjunto Santa Rosa, Iximche y La Lagunita.

SÍNTESIS INFORMÁTICA

Con un segundo tipo de análisis estadístico, sería posible ahora formalizar los datos procedentes del análisis factorial de las correspondencias. Nos referimos a la clasificación jerárquica directa. Este método estadístico permite visualizar los resultados obtenidos por medio de un dendograma que clasifica a los individuos por semejanza estadística (Tabla 2).

Como su nombre lo indica, la clasificación jerárquica directa permite dar un orden jerárquico a los diferentes grupos:

1.        El que destaca claramente es el grupo conformado por La Unión y Asunción Mita, lo cual confirma la observación que ya se había hecho sobre los datos del análisis factorial de las correspondencias.

2.        Le sigue el grupo integrado por Iximche, La Lagunita y Santa Rosa, que se caracteriza por su oposición con los tres últimos grupos, es decir los de: Izapa, Palo Verde, El Baúl y Villanueva-Bilbao; Kaminaljuyu, El Castillo y Copan; Quirigua, Tenam Rosario, Chinkultic y Tak´alik Ab´aj.

De lo anterior se desprende que:

1.        Los grupos aquí redefinidos serán ya considerados como definitivos.

2.        Izapa está cercano a Palo Verde, El Baúl, Villanueva y Bilbao, debido a sus representaciones animales.

3.        El Castillo, Copan y Kaminaljuyu forman un conjunto aparte caracterizado por presentar espigas “visión”, y principalmente canchas.

4.        Quirigua, Tenam Rosario y Chinkultic comparten vínculos puesto que presentan espigas “visión”, discos, dignatarios, altares y monstruos.

5.        Tak´alik Ab´aj es un sitio problemático, muy cercano al último grupo, por su iconografía de dignatarios.

TABLA 1: EL TABLA 2: CLASIFICACIÓN JERÁRQUICA DIRECTA

OBSERVACIONES

A partir de este punto, el análisis toma en cuenta la totalidad de los sitios diagnósticos, o sea los sitios claramente asociados a ciertas esculturas específicas (Figura 3). Como adelantamos, en el presente trabajo se establecen los nexos entre tipos de escultura y sitios:

1.        Los anillos están estrictamente asociados con Asunción Mita, Chichen, Naco y Copan. Esos sitios se encuentran en la parte noreste de la zona estudiada (en Honduras).

Figura 3  Repartición espacial de las esculturas asociadas al Juego de Pelota por tipo e iconografía

2.        Los discos parecen caracterizar el conjunto noroeste de la zona estudiada. Aparecen ahí los sitios de Tenam Rosario, Chinkultic, Chapatengo, El Vergel y San Mateo. Esta región se vincula tradicionalmente con las Tierras Bajas Mayas. A su vez, Quirigua y Copan también están asociados a esta categoría. Entonces, pese a que estos sitios se ubican realmente en las Tierras Altas de Honduras, están asociados con las Tierras Bajas.

3.        Hay que destacar la falta de estelas asociadas a los juegos en aquellos sitios de las Tierras Altas próximos a las Tierras Bajas. Aquí nos referimos a los sitios de Caquixay, Chalchitan, Chichen, Chutixtiox, Comitancillo, Guaytán, Huil, Llano Grande, Mixco Viejo, Naco, Oncap, Quirigua, Xalapan, Xolchun y Xolpalcol. Hay que preguntarse si esto se debe a que esos sitios no han sido aún suficientemente excavados, o si por el contrario esa situación puede deberse a los saqueos, o bien si representa un rasgo cultural.

4.        Las espigas zoomorfas existen en los sitios de Bilbao, Chalchitan, El Baúl, Iximche, Izapa, Kaminaljuyu, La Unión, Palo Verde, Villanueva y Zacualpa. De todos modos, este tipo de escultura de Quirigua, Copan y Asunción Mita (tradicionalmente asociados a las Bajas Tierras) podría sugerirnos una particularidad que se limitaría a la zona de Honduras. Podemos pensar entonces que la cultura de las Tierras Bajas Mayas dominaría en esa zona, con una característica local de espigas zoomorfas que procedería directamente de las Tierras Altas de Guatemala.

5.        No es posible por el momento llegar a una conclusión certera a partir de los otros tipos de esculturas, dada su uniforme representación en todo el conjunto de la región estudiada.

También los temas iconográficos nos proporcionan indicios para la identificación de los conjuntos. Así, es posible establecer vínculos entre los motivos “dignatario”, “danzante” y “cautivo”, que se encuentran en Quirigua y Tenam Puente.

El motivo “dignatario” parece caracterizar al grupo asociado con las Tierras Bajas. Se encuentra en Chinkultic, Tenam Rosario y Quirigua, lo que una vez vincula más a este sitio con las Tierras Bajas Mayas. Lo encontramos igualmente en El Castillo, Finca Pompeya y Kaminaljuyu. Sin embargo, si bien Kaminaljuyu ha sido bien excavado y presenta casi todos los tipos de esculturas y motivos, faltan aún trabajos de excavación en los otros dos sitios. Podría ser cierta la hipótesis de que estos dos últimos sí tienen vínculos con Kaminaljuyu, pero es dudoso que los tengan con los sitios de las Tierras Bajas Mayas.

El jaguar sí aparece en los sitios de las Tierras Altas Centrales (Chalchitan, Iximche, Zacualpa y Quirigua), así como también en Villanueva, Kaminaljuyu y El Baúl, aunque la identificación de este animal, en el caso de los últimos sitios mencionados, es algo dudosa (Parsons 1986).

Ciertamente la representación de papagayos es típica de los sitios situados en la zona este de la región estudiada, concretamente en Honduras: en los sitios de Asunción Mita, Copan y La Unión. Se encuentran ahí los únicos ejemplos de espigas loros de todo el corpus de que disponemos. Es preciso mencionar que hay, en Palo Gordo, una piedra grabada con un motivo de guacamaya. De todos modos, no ha sido posible establecer con claridad algún vínculo.

Tradicionalmente, el motivo serpiente se ha asociado con los sitios que los arqueólogos agrupan bajo el nombre de “cultura de Cotzumalguapa”. Aquí vuelven a aparecer los sitios de Bilbao, El Baúl y Palo Verde. A lo anterior hay que agregar el grupo conformado por Kaminaljuyu, Villanueva y La Merced, aunque en este caso el tipo de serpiente varía un poco: la serpiente del sitio Bilbao aparece vertical, mientras que la de Kaminaljuyu es horizontal. Izapa también presenta una espiga de serpiente ¿Indicios de que éste último sería el sitio de origen del motivo?

El motivo de cabeza humana (probablemente se trata de una divinidad ) aparece en Bilbao, Guaytán y La Lagunita. Si bien el caso de Bilbao es aislado, los demás sitios conforman un conjunto geográfico homogéneo, ya que están localizados en las Tierras Altas limítrofes a las Tierras Bajas.

Los otros elementos tienen una distribución tan alta que no es posible obtener datos confiables a partir de ellos. Un ejemplo: el jugador aparece por todas partes (o casi).

El anterior análisis estadístico permite actualizar distintos conjuntos homogéneos de esta amplia zona de las Tierras Altas Mayas:

1.        Un primer grupo se caracteriza por estar localizado geográficamente en las Tierras Altas, pero las esculturas asociadas al Juego de Pelota que en él aparecen están vinculadas a las Tierras Bajas. Efectivamente, la correlación “disco, dignatarios” (junto con los temas asociados de “danzantes” y “cautivos”) es típica de este grupo. Los sitios de este grupo son: Chinkultic, Tenam Rosario, Tenam Puente y Chapatengo.

2.        Un segundo grupo tiene fuertes vínculos con el primero. Se localiza en Honduras y se caracteriza por esculturas típicas de Tierras Bajas Mayas (discos y dignatarios), con una aportación de las Tierras Altas del Sur (hablamos de las espigas zoomorfas) y con un tipo de esculturas locales (representaciones de guacamayas). Este conjunto, está conformado por los sitios de Quirigua, Asunción Mita, Chichen, Copan, La Unión y Naco, y ha sido asociado, en la literatura, con las Tierras Bajas Mayas.

3.        El tercer grupo identificado se ubica en una zona de frontera con las Tierras Bajas, en el norte de las Tierras Altas Centrales. Presenta espigas zoomorfas, una escasa cantidad de estelas, recurrentes cabezas humanas en espigas y representaciones de jaguares. Lo conforman los grupos de: Caquixay, Guaytán, La Lagunita, Chalchitan, Chutixtiox, Comitancillo, Huil, Llano Grande, Mixco Viejo (ahora Jilotepeque Viejo ), Oncap, Xalapan, Xolchun y Zacualpa.

4.        El siguiente grupo claramente identificado es el que corresponde a la cultura de Cotzumalguapa. Presenta espigas serpientes horizontales muy realistas. Está conformado por: Bilbao, El Baúl y Palo Verde.

5.        El último grupo poco se diferencia del grupo de Cotzumalguapa: las espigas serpientes que ahí se encuentran son verticales y de un estilo más geométrico. Comprende los sitios de Kaminaljuyu, Villanueva y La Merced.

Ciertos sitios plantean complicaciones: por ejemplo, Kaminaljuyu, Copan e Izapa presentan casi todos los tipos de esculturas. Por su “peso” estadístico (amplitud del sitio, cantidad de esculturas, diversidad de los tipos), no es posible clasificarlos en un conjunto particular de forma definitiva. Sería lógico suponer que esos tres sitios habrían jugado un papel mayor las Tierras Altas durante el Preclásico (Izapa) y en el Clásico (Kaminaljuyu y Copan).

El sitio de Tak´alik Ab´aj genera confusión: pese a sus vínculos con el grupo central de las Tierras Altas, las dataciones de ese sitio (que indican una cronología del Preclásico Medio ) hacen suponer una cierta “paternidad” de Tak´alik Ab´aj con respecto a la región.

DISCUSIÓN

En los párrafos que siguen voy a tratar de proponer una primera explicación de la progresión espacio-temporal de las esculturas vinculadas con el propio juego, o con la cancha del Juego de Pelota en la zona de las Tierras Altas Mayas.

Respecto a nuestras preocupaciones, Tak´alik Ab´aj es el sitio más antiguo de todos los registrados en el estudio. De aquí la hipótesis según la cual fue a partir de este sitio cuando, en el Preclásico Medio, los motivos asociados al Juego de Pelota comenzaron a extenderse por toda la región.

En el Preclásico Tardío, Izapa está en pleno apogeo y presenta, como hemos podido ver, una iconografía bastante rica. En esa misma época, el sitio de La Lagunita, localizado más al noreste, presenta la Estela 12 que incluye un personaje que recuerda a los de las estelas de Tak´alik Ab´aj. Al considerar nuestro estudio, se podría pensar que fue a partir de estos sitios desde donde se extendieron las esculturas vinculadas al Juego de Pelota hacia toda la zona de las Tierras Altas Mayas.

Ahí se identificaron cinco grupos: a) la región de la Costa del Pacífico o cultura de Cotzumalguapa; b) la región Central de las Tierras Altas, que rodea a Kaminaljuyu; c) la región septentrional de las Tierras Altas, rodeando a Llano Grande; d) la parte oriental de las Tierras Altas, alrededor de Copan; y por último, e) el grupo noroeste con centro estadístico en Tenam Rosario.

En el marco estricto de nuestro estudio y con probabilidad, a partir de Izapa, durante el Clásico, se produciría un movimiento doble: a) hacia el este, con la aparición de esculturas vinculadas con el Juego de Pelota en Kaminaljuyu y en los sitios vecinos; b) hacia el norte, donde aparecen temas iconográficos asociados al Juego de Pelota en Tenam Rosario y los sitios de sus cercanías. Insistimos en el hecho que consideramos a las Tierras Altas en sí mismas, como si las otras regiones no existían.

Hay indicios para creer que la “rama” de Tenam Rosario se separó, culturalmente, de las Tierras Altas para acercarse a las Tierras Bajas; en particular, así lo atestiguan los vestigios arquitectónicos. Los tipos de esculturas se diferencian con claridad por la aparición de los discos que representan jugadores o dignatarios con jeroglíficos de carácter histórico (e.g., el marcador de La Esperanza, Chinkultic).

En Kaminaljuyu, sin embargo, lo que aparece con mayor frecuencia es la espiga serpiente vertical, sin que aparezca ningún disco. En el Clásico Tardío, dos vías de comunicación que salen de Kaminaljuyu, podrían haber sido utilizadas: una primera se dirigiría al este, a Honduras, con Copan como principal sitio; la otra iría hacia el sur, hacia Santa Lucía Cotzumalguapa.

En el marco de la probabilidad, Copan tendría vínculos con las Tierras Bajas, vía Quirigua y el lago de Izabal. Por ejemplo, todas las esculturas encontradas en esta zona presentan una triple influencia: de las Tierras Altas, en el caso de las espigas zoomorfas; de las Tierras Bajas, en el caso de los discos y anillos; por último, local, con la omnipresencia de las guacamayas.

Por ese entonces, muy probablemente a partir de Kaminaljuyu o directamente de Izapa, se desarrollaría el grupo Cotzumalguapa, en la Costa del Pacífico. Las esculturas vinculadas con el Juego de Pelota que se encuentran en esta zona están constituidas por espigas de serpientes horizontales y por estelas con motivos de jugadores en posición de ofrenda o dando gracias a una divinidad celeste.

A partir de La Lagunita, se habría desarrollado un grupo central, con contactos a la vez con las Tierras Bajas y Kaminaljuyu.

Las esculturas asociadas al Juego de Pelota presentan una recurrencia de espigas antropomorfas y una ausencia casi total de estelas. Aquí el jaguar está frecuentemente representado.

Sin embargo, no podemos olvidar que las anteriores hipótesis sobre la difusión de tipos de esculturas se basan en un estudio de tipo estadístico, que podría sufrir modificaciones en el caso de que fueran descubiertos nuevos elementos o al incorporar otras regiones de estudio.

Por esta razón, el estudio de la evolución de la cerámica y el de la arquitectura deberían confirmar o invalidar este esquema de difusión. Si los dos estudios lo confirmasen, ¿podrían igualmente afinarlo?

CONCLUSIONES

Con este análisis estadístico y en parte iconográfico, hemos tratado de poner al día los diferentes conjuntos que conforman las Tierras Altas Mayas. Para lograrlo se utilizaron el análisis factorial de las correspondencias y el de la clasificación directa, dos métodos que demuestran ser eficientes en el análisis de la escultura.

Los resultados que obtuvimos se refieren a las esculturas asociadas al Juego de Pelota, por tanto, sería pertinente confrontarlos con un estudio similar basado en la arquitectura y en la cerámica de la misma región.

Pudimos definir distintos grupos: el primero, alrededor de Tenam Rosario, en la frontera con las Tierras Bajas Mayas. El segundo, alrededor de La Lagunita, conforma una especie de frontera entre las Tierras Altas del norte y las Tierras Bajas del sur. El tercer conjunto, con un centro en Kaminaljuyu. El cuarto, con un centro en Bilbao, conforma el grupo Cotzumalguapa. El quinto y último grupo, alrededor de Copan en Honduras, es una mezcla de tradiciones de las Tierras Bajas, de las Tierras Altas Centrales y locales.

El modelo metodológico que hemos propuesto en el presente trabajo parece adecuado para la clasificación de las esculturas asociadas con el Juego de Pelota. Sería de gran interés ampliar este estudio hasta el conjunto del mundo Maya, afinando, claro, los criterios de comparación; desde luego éste sería pertinente después de sopesar si realmente el tipo de esquema ahora propuesto puede seguir vigente en una perspectiva más extensa.

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