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55 Un estudio cronológico en el Noroeste de Petén: La cerámica de La Joyanca – Mélanie Forné – Simposio 16, Año 2002

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Forné, Mélanie

  1. Un estudio cronológico en el Noroeste de Petén: La cerámica de La Joyanca. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.642-656. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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UN ESTUDIO CRONOLÓGICO EN EL NOROESTE DE PETÉN:

LA CERÁMICA DE LA JOYANCA

Mélanie Forné

El objetivo del estudio cerámico llevado a cabo en La Joyanca es entender la evolución interna de la tradición cerámica del sitio, fechar la ocupación de sus estructuras y elaborar una colección de referencia para esta región del Petén, la cual es aún poco conocida. Durante la última temporada del Proyecto, se ilustró la ocupación en el Clásico Temprano y se pudo profundizar el conocimiento de la cerámica del Clásico Terminal. Después de exponer nuestro método de análisis, se presentará la secuencia cerámica del sitio de La Joyanca y de su región.

El sitio de La Joyanca está ubicado en el municipio de La Libertad, en la parte noroeste del departamento de Petén, a 10 km al sur del río San Pedro Mártir. El sitio pertenece a la categoría de “ciudades” Mayas Clásicas de rango superior-medio. El centro está compuesto de la Plaza Principal, con dos pirámides de 10 y 11 m de altura, y del Grupo Guacamaya, un gran conjunto de palacios, ubicado a 150 m de esta última. Los sitios más cercanos registrados en esta área son El Ramonal, Mactun, La Florida y Río Escondido al oeste; La Reina, La Pailita, Zapote Bobal y El Pajaral al sur-sureste; Tamariz y El Perú al este (Figuras 1 y 2; Breuil-Martínez et al. 2001:1).

Si bien varios de estos sitios han sido el objeto de reconocimiento de superficie, ninguna excavación intensiva fue realizada (el Proyecto en El Perú se llevará a cabo a partir de 2003 bajo la dirección de D. Freidel y H. Escobedo), y ningún estudio cerámico ha sido llevado a cabo en esta parte de Petén. Por consiguiente, la construcción de la secuencia cerámica de La Joyanca resulta muy importante para iniciar el conocimiento de la tradición cerámica del área.

METODOLOGÍA

El método generalmente usado en Petén es el Tipo-Variedad, desarrollado por R.E. Smith y J.C. Gifford en los años sesenta (Wheat et al. 1958; Smith et al. 1960; Sabloff y Smith 1969). Varios autores reconocen las ventajas y la importancia de este método para la construcción de una cronología cerámica, pero también admiten la existencia de problemas teóricos inherentes al sistema. Una de sus principales ventajas reside en que la clasificación del material se lleva a cabo de manera muy sencilla y lógica, tomando en cuenta los atributos visibles del material cerámico ya sea pieza completa o tiesto. Otro elemento esencial es que la uniformización del método y de la terminología permite las comparaciones entre los sitios.

A pesar de eso, los que usan el Tipo-Variedad no dejan de reconocer algunas desventajas: se presentan problemas de identificación de los tiestos muy pequeños, por ejemplo, identificándolos como monocromos, a pesar de que son policromos fragmentados cuyos pedazos no dejan ver la policromía. Sin embargo, el mayor problema reside en el hecho de que la diferenciación entre los tipos o grupos no son siempre muy convincentes, basados sobre todo en separaciones cronológicas más que en reales distinciones de manufactura, morfología o tipo de decoración.

Figura 1  Área Maya y posición de La Joyanca

Varios autores plantean el problema y cada quién recurre a una solución de compensación. (Adams 1971; Forsyth 1989; Foias 1996). Por lo que concierne los dos grupos policromos Saxche (Tepeu I) y Palmar (Tepeu II), los autores encuentran dificultades en diferenciarlos fuera de su sola posición estratigráfica. En Ceibal se clasifican como un mismo grupo, en El Mirador como dos variedades de un mismo tipo (Sabloff 1975:123-125; Forsyth 1989:9).

En el año 2000 se llevó a cabo un estudio preliminar de la cerámica de La Joyanca, cuyos resultados fueron presentados en el simposio de este mismo año (Breuil-Martínez y Forné 2001). Este análisis fue realizado sobre la base del Tipo-Variedad, con el fin de estandardizar el estudio y permitir las comparaciones necesarias con los estudios cerámicos de los demás sitios. Cuando se tuvo que contabilizar los grupos Saxche y Palmar, se hizo como si fuera un solo grupo, porque el estado de conservación del material no nos permite detallar la identificación hasta el nivel de las variedades (Forné 2000:52; Breuil-Martínez y Forné 2001:810).

El sistema Tipo-Variedad exige un material bien conservado, puesto que una buena parte de la tipología se basa en la identificación del acabado de superficie, la calidad de los engobes, o las decoraciones policromas. En 2000, durante el análisis preliminar, nos dimos cuenta que la mayoría de los sondeos estratigráficos hechos para la cronología presentaba un material bastante fragmentado, erosionado y en pocas cantidades. Al año siguiente, con el fin de lograr un análisis detallado se decidió clasificar prioritariamente con un sistema modal, usándolo en paralelo con el análisis tipológico.

Figura 2  Región de La Joyanca

La combinación de estos dos métodos complementarios permite compensar el estado de conservación del material y su escasez. Así se pueden tomar en cuenta los engobes cuando se logran identificar, así como la evolución de las formas de vasijas, detalles morfológicos, técnicos y decorativos, aspectos que quedan visibles aunque el estado de conservación del material no esté muy bueno.

Gracias a la combinación de los dos métodos se logró reconstituir la secuencia ocupacional del sitio. Algunas identificaciones de tipos pueden fechar las estructuras excavadas al mismo tiempo que ayudan a la comparación de las tradiciones cerámicas de La Joyanca con los demás sitios. El registro de modos nos permite elaborar con más precisión la evolución cronológica de la tradición cerámica. Aunque no se pueda reconocer el engobe en un tiesto erosionado, sus atributos de forma permiten atribuirle una fecha o localizarlo en la secuencia. Es de observar también que el total de modos registrados es mucho más alto que el de los grupos y tipos. Algunas veces se usan los mismos atributos en los conteos de tipos y modos: por ejemplo las pastas finas naranja y gris se volvieron modos además de pertenecer a tipos. Sin embargo, la gran mayoría son exclusivos al estudio modal y por ser muy detallados son los que permitieron identificar y definir los cuatro complejos que componen la secuencia ocupacional de La Joyanca y su región.

APLICACIÓN DEL MÉTODO DEL ANÁLISIS MODAL

Las clasificaciones tipológica y modal siempre fueron realizadas al mismo tiempo. Se hizo un conteo de grupos y tipos, y una clasificación del material según la identificación de sus modos perceptibles. Estos tal como los describen R.E. Smith, G.R. Willey y J.C. Gifford en los años sesenta (Smith et al. 1960:31), así como lo hicieron R. Viel y M.C. Arnauld en los ochenta (Ichon y Viel 1984; Ichon y Arnauld 1985), son “atributos o grupos de atributos cuya simple ocurrencia es pertinente” (Viel 1984:95), es decir, todos los elementos pertinentes aislados o agrupados en una vasija o tiesto. Su identificación, como también la observación de su recurrencia en los niveles arqueológicos, permiten constituir una secuencia ocupacional de los grupos domésticos de manera tan significativa como el Tipo-Variedad.

Los modos se dividieron en tres categorías distintas (Forné 2001:316-318): los modos decorativos (policromía, bicromía, incisión, modelado, aplicación), los modos morfológicos (cambio de orientación de la pared, perfil de pared y de borde, forma general de vasija), y los modos técnicos (acabado de superficie, calidad de la pasta). Cada uno de esos elementos ha sido codificado, hasta llegar a un total de 335 modos registrados hasta ahora.

MODOS DIAGNÓSTICOS

Del total de modos registrados, muchos fueron descartados por dos razones: cuando un modo es único en toda la colección, se supone que refleja una excepción, un modelo aislado del alfarero, lo que no es representativo para la cronología. Por el contrario, un modo muy representado durante toda la secuencia no aporta ninguna información cronológica, y tiende a ocultar las variaciones de los demás. Entonces, la secuencia se construye según una selección de modos representativos, es decir los que son bastante numerosos como para reflejar una tendencia de la tradición cerámica, quitando los que existen desde el principio y hasta el final de la ocupación del sitio. A partir de esta selección, se puede identificar cuáles son los modos más tempranos y los más recientes, llegando así a la construcción de la secuencia cronológica.

De los modos identificados para la secuencia, les presentamos a continuación 21 ejemplos de elementos diagnósticos (Figuras 3 y 4).

 MODOS MORFOLÓGICOS:

  • M42: Cambio de orientación en la pared de un recipiente, marcado por una carena. Este modo aparece en la forma denominada “Hongo”, descrita en Altar de Sacrificios y Becan (Adams 71:Figura 19; Ball 77:114)
  • PL9: Borde de plato hondo con paredes divergentes El borde, hacia fuera, es horizontal; muchas veces presenta una serie de una a tres incisiones paralelas al borde, hechas antes de la cocción. Diámetro 25-35 cm
  • PL29: Borde de plato hondo con paredes cóncavas divergentes. El borde es evertido, reforzado y directo, y presenta muchas veces una hasta tres incisiones paralelas al borde, de la misma manera que en el PL9. Diámetro 25-35 cm
  • PO6: Borde de olla pequeña con cuello largo vertical. El borde es directo y la pared externa del cuello presenta acanaladuras paralelas al borde. Diámetro 10-15 cm
  • JA5: Borde de olla, con cuello corto divergente y con borde directo. Diámetro 15-25 cm
  • F5: Base anular

Figura 3  Cerámica de La Joyanca

Figura 4  Cerámica de La Joyanca

  • BA12: Borde de cuenco grande con paredes convexas divergentes, borde hacia dentro y engrosado en su lado externo y aplanado. Muchas veces, el límite entre el borde y la pared está marcado por una incisión horizontal hecha antes de la cocción, en el lado externo de la vasija. Diámetro 30-40 cm
  • BA8: Borde de cuenco grande con paredes convexas divergentes y borde hacia dentro, marcado por una incisión exterior paralela al borde. Diámetro 30-40 cm
  • JA3: Borde de olla con cuello a paredes divergentes. El borde es hacia fuera y reforzado en su lado externo. Diámetro 25-35 cm
  • PL23: Borde de plato con paredes divergentes y borde hacia dentro. El borde es directo, las paredes finas. Esta forma se encuentra generalmente con las pastas finas. Diámetro 10-20 cm
  • P3: Soporte hueco redondo
  • M85: Asociación de los siguientes elementos: un plato con borde PL23, con soportes redondos y huecos, incisiones profundas y repetitivas en el fondo del plato. Este modo se encuentra generalmente con las pastas finas

MODOS DECORATIVOS:

  • M11: Aplicación de una banda de pasta en la pared externa de una vasija, paralela al borde, dónde se observan impresiones de dedos
  • M39: Cambio de orientación de la pared de un plato, con ángulo en Z redondeado
  • M40: Cambio de orientación de la pared de un plato, con ángulo en Z agudo
  • M10: Reborde lateral aplicado en el lado externo de una vasija, exciso de manera a darle un perfil de escalera o almenas
  • M33: En el lado externo de una vasija, aplicación de una banda de pasta paralela al borde, sobre la cual aparece en impresión un motivo repetitivo de espirales
  • M15: Grabados finos hechos de manera perpendicular al borde, con un tamaño de 2 a 3 cm, desde el borde de un recipiente cilíndrico

MODOS TÉCNICOS:

  • M64: Engobe ceroso rojo, bien conservado en la mayoría de los casos, muy característico de la vajilla Paso Caballo
  • M66: Cerámica de pasta fina de color gris, perteneciente a la vajilla Gris Fino
  • M67: Cerámica de pasta fina de color naranja, perteneciente a la vajilla Naranja Fino

EL ANÁLISIS

En La Joyanca, la Operación 114 fue dedicada específicamente a los sondeos hechos para recolección de cerámica en contextos estratigráficos bien definidos con el fin de construir la secuencia crono-cerámica. Los sondeos fueron realizados en medio de los patios residenciales, enfrente o atrás de las estructuras (Figura 5). La meta era la obtención de estratigrafías largas para la elaboración de la secuencia. De un total de 40 sondeos, muchos presentaron material escaso y en mal estado de conservación, pero 12 de éstos dieron muy buen material. Sin embargo, este tipo de sondeos sólo trae material de relleno de pisos, es decir que no refleja necesariamente el perfil exacto de la tradición cerámica de un momento dado, sino a veces es una mezcla de material recogido para nivelar un piso y que puede provenir de depósitos antiguos, incluso de la reutilización de un montículo antiguo.

Figura 5  Plano de La Joyanca

Por lo anterior, recurrimos al análisis de contextos más seguros para la elaboración de la secuencia. En el grupo residencial Venado, la Estructura 5D-1 presentó una importante capa de cenizas mezclada con material óseo y cerámico, que dio a pensar que era un área de cocina. Igualmente, en el complejo de palacios de Guacamaya fue hallado un basurero en la esquina interior de la Estructura 6F-11, también sellado por el colapso de la estructura. Estos contextos muy definidos en el tiempo nos permiten definir con más precisión el perfil cerámico de uno momento dado.

En resumen, la construcción de la secuencia cronológica se está llevando a cabo usando todos los datos disponibles, con énfasis en el análisis modal. Se trató, en primer lugar, de clasificar los modos y definir cuales son diagnósticos para cada periodo, usando la contemporaneidad de los niveles arqueológicos para obtener una secuencia ocupacional del sitio. Así se obtuvo la secuencia cronológica, sirviendo como una base sobre la cual se agregaron los datos complementarios que son las fechas de radiocarbono y la de la Estela 1, y el conteo de grupos y tipos cerámicos que participaron en detallar la secuencia y darle indicaciones de cronología absoluta.

RESULTADOS

A partir del método que acabamos de describir, se pudieron obtener resultados que ya nos dan una visión bastante precisa de la ocupación humana en La Joyanca. La secuencia cerámica de La Joyanca y su región presenta cuatro complejos: Tambo (Preclásico), La Flor (Clásico Temprano), Abril (Clásico Tardío) y Tuspán (Clásico Terminal), sabiendo que la definición de éstos en cuanto a las fechas absolutas no es definitiva y está todavía en proceso (Cuadro 1).

Cuadro 1  Correlación cronológica de los grupos de La Joyanca

EL PRECLÁSICO

No se conoce aún cerámica del periodo Preclásico Medio. Sin embargo, en el año 2001 la datación por radiocarbono proporcionó fechas bastante tempranas en la Plaza Principal (800 (676) 415 cal AC frente a la Estructura 6E-13; 1119 (917) 808 cal AC frente a la Estructura 6E-12; y 770 (695) 409 cal AC en el patio sur del Grupo Guacamaya). Estos datos revelan que estas partes del sitio fueron quizá ocupadas durante el Preclásico Medio (Forné 2001:319).

El complejo Tambo presenta la cerámica más homogénea de La Joyanca. Se desarrolla en toda la parte sur de la meseta y sólo en esta parte del sitio, es decir en la Plaza Principal, Guacamaya, y también en los grandes grupos residenciales Tortuga, Cojolita y Tucán. El material observado proviene de sondeos estratigráficos hechos en estos grupos.

Los modos recurrentes de esta época son los bordes de platos hacia fuera (PL9, PL29), ollas con cuello corto (JA5, JA6), paredes gruesas, engobe ceroso (M64), la forma llamada “Hongo” (M42), así como incisiones paralelas al borde de platos, hechas antes de poner el engobe (D3; Figuras 3 a-d).

A nivel tipológico, se nota la fuerte presencia de cerámica sin engobe y de la tradición perteneciente a la vajilla Paso Caballo Ceroso, con una mayoría de cerámica del grupo Sierra, representado a 6.11% del total del material clasificado, seguido por el Polvero Negro (0.42%), y con frecuencia más baja aparece también Flor Crema (0.55% del total de la colección). Entre esos tipos del Preclásico aparecen unas decoraciones identificables, tal como la incisión antes de la cocción, poco profunda, característica del tipo Laguna Verde Inciso (0.2%), y la bicromía de Mateo Rojo sobre Crema (0.3%). Las pastas son generalmente homogéneas, bien cocidas, con engobes espesos y bien conservados característicos del Preclásico en toda el área Maya.

EL CLÁSICO TEMPRANO

Se comprobó en 2002 la ocupación humana durante el Clásico Temprano en La Joyanca. El problema del Clásico Temprano se había presentado desde el principio del análisis. La ocupación se comprobó por el descubrimiento de la Estela 1. Sin embargo, durante la temporada 2002 se halló el Escondite 579 debajo del piso de la Plaza Principal en el eje central de la Estructura 12-sub, que se compone de dos cuencos de tamaño grande, del tipo Águila Naranja, descritos en la bibliografía como un modelo de escondite característico del Clásico Temprano (Smith 1955:96; Becquelin et al. 1996:21; véase Figura 3e). Este elemento está apoyado por los hallazgos este año de las Sepulturas 23 y 25 en el patio sur de Guacamaya, que contienen vasijas características de tipo Águila Naranja y Balanza Negro (Figuras 6 y 7), y en el 2001 de la Estela 1, con fecha 9.2.10.0.0 (485 DC; Breuil-Martínez y Gámez 2001:118-119).

Los modos más representados durante el complejo La Flor son, como en la mayoría de los sitios de Petén, los platos con ángulo en Z redondos o agudos (M39, M40). La aparición de las bases anulares (F5), cuya existencia perdura durante todo el Clásico, los cuellos de ollas se alargan y son engrosados del lado externo (JA29; Figuras 3e-g). Los tipos más representados en el complejo La Flor son los monocromos Águila Naranja (4.93%), Balanza Negro (0.66%), y por supuesto la aparición de la policromía, con el más representado Dos Arroyos sobre Naranja (0.06%).

Se observó en ciertos contextos identificados como La Flor una fuerte continuación de la tradición Preclásica que nos permitió dividir en dos este complejo (Cuadro 1). La faceta La Flor I se caracteriza por la mezcla en los lotes de cerámica de engobe ceroso con aparición de la policromía. Esta aparición marcó el comienzo de un periodo no tan homogéneo como el Preclásico y poco definido todavía como para hacer parte de un complejo diferente. Es de observar que la ausencia de cualquier modo o tipo Protoclásico en cerámica no impidió considerar La Flor I como una faceta Protoclásica, sino como parte del proceso de cambio bastante lento en la tradición cerámica de La Joyanca.

La faceta La Flor II presenta un material con menor cantidad de tipos y modos del Preclásico sin que desaparezcan totalmente. Sobre la base de estos datos parece confirmada la hipótesis emitida en 2000 (Breuil y Forné 2001:809) de una ocupación continua, aunque quizá de menor importancia en el Clásico Temprano. Se podría seguir con la hipótesis de la continuación de la tradición local roja Preclásica por la vajilla cotidiana durante el Clásico Temprano, siendo la vajilla diagnóstica La Flor un objeto de intercambio, razón por la cuál se encuentra sobre todo en contextos rituales (Breuil-Martínez, comunicación personal 2002).

Figura 6  Cerámica de La Joyanca

EL CLÁSICO TARDÍO

El Clásico Tardío, o Complejo Abril, siempre ha sido el más representado en La Joyanca. Seis fechas C14 apoyan los datos cerámicos, en la Plaza Principal, Guacamaya, y en el pequeño grupo doméstico Gavilán. Los contextos son en su mayoría rellenos de pisos, así como la mayoría de las sepulturas en grupos de todos niveles social. Los datos comprueban que en esta época la totalidad del sitio estaba ocupado.

Las formas comunes son los cuencos grandes con paredes divergentes y borde hacia dentro reforzado en el exterior (BA12), ollas con cuello largo y borde reforzado (JA3), bandas de pasta aplicadas en la pared de una vasija con impresiones (M11), y las incisiones finas (M23). La mayoría de estos modos aparecen en el Clásico Tardío y siguen hasta el Clásico Terminal (Figuras 4a-e). Sin embargo, su aparición en la secuencia ya es una información cronológica importante.

Los tipos identificados pertenecen a la vajilla Petén Lustroso, con engobes jabonosos y generalmente mal conservados. Los más numerosos siempre son los materiales sin engobe, seguidos por el Tinaja Rojo con la frecuencia más alta (12.82% del total de la colección), luego Infierno Negro (1.52%), con Carmelita Inciso (0.02%). La tradición de la policromía sigue y se desarrolla con los abundantes policromos sobre naranja Saxche/Palmar Naranja Policromo, Anonal Naranja Policromo, y algunos policromos sobre crema menos representados, como Mataculebra, Zacatel y Santa Rosa.

El Complejo Abril se divide en dos facetas (Cuadro 1), sobre la base de la aparición del modo de la cerámica de pasta fina gris que empieza a encontrarse en otros sitios de Petén antes que la cerámica de pasta fina naranja. Esta división cronológica se basa en contextos conteniendo cerámica Gris Fina y careciendo de Naranja Fina, hallados de manera bastante repetida para que no sea solamente casualidad. Esas dos facetas son Abril I y Abril II, diferenciados por la presencia del modo de pasta fina gris con sus formas correspondientes: los soportes huecos redondos (P3), las incisiones profundas en el interior de un plato trípode (M85), perteneciendo al tipo Chablekal Gris Fino (Figuras 4g-e).

Figura 7  Cerámica de La Joyanca

EL CLÁSICO TERMINAL

Desde esta última temporada, el complejo Tuspán se encuentra bien representado en La Joyanca. Un basurero fue hallado en el Patio Central de Guacamaya (Estructura 6F-11), y el nivel post-abandono en una cocina del grupo Venado (Estructura 5D-1), ambos procuraron abundante material bien conservado. Sobre la base de estos nuevos datos se puede proponer un perfil cerámico del complejo Tuspán. De los modos representados en las colecciones, varios aparecen desde antes en el Complejo Abril. Se observa la presencia de modos, tales como los bordes hacia dentro de cuencos grandes (BA7, 8, 12, 17), ollas con cuello largo y borde reforzado (JA3, 4, 10), algunas bases anulares (F5). Los modos tardíos específicos son los rebordes aplicados y excisos en escalera (M10), bandas de pasta con impresiones de espirales (M33), platos con soportes pequeños llenos y paredes divergentes (PL40). Los modos que aparecieron durante la faceta Abril II siguen desarrollándose: soportes redondos huecos (P3), incisiones profundas en el fondo de platos (M85), pasta fina naranja y gris (M66, 67; Figuras 4f-e).

El perfil tipológico de Tuspán se caracteriza sobre todo por la presencia adicional del grupo Altar Naranja (0.39%), con los tipos Altar Naranja, Tumba Negro sobre Naranja (0.02%) y Pabellón Modelado-Exciso (0.01%).

OCUPACIÓN DEL SITIO

En este punto del análisis, se pudo avanzar la hipótesis de que el poblamiento de La Joyanca se desarrolló con un movimiento hacia el norte. La distribución de los montículos en todo el sitio tiende a demostrar que la más grande concentración de vestigios se ubica en la parte sur de la meseta, disminuyendo hacia el norte, la zona de la Plaza Principal y Guacamaya siendo los que presentan la secuencia más larga (Eva Lemonnier, comunicación personal 2002). Juntando los datos cerámicos con las fechas radiocarbono y la de la Estela 1, parece que el poblamiento empezó en esta parte del sitio, incluyendo también los grupos Cojolita, Tucán y Tortuga. Luego, la ciudad se extendió hacia el norte y aparecen grupos residenciales tales como Venado, Tepescuintle, Armadillo, Loro Real, Ardilla, Gavilán y, más lejos, Saraguate. El Cuadro 1 presenta la secuencia de ocupación para cada uno de los grupos de La Joyanca. Aparece la cronología junto con la sucesión de complejos y las fechas absolutas correspondientes al mismo tiempo que la repartición espacial de cada periodo.

La ocupación regional se presenta en el Cuadro 2. Las muestras de la operación de reconocimiento llevada a cabo por Salvador López y Marco Antonio Leal permitieron concluir que la mayoría de los sitios cercanos tuvieron una ocupación en el Clásico Tardío. Tres de estos sitios fueron ocupados en una época bastante temprana. Las muestras de Mactun indican la existencia de una ocupación del final del Preclásico Tardío o principios del Clásico Temprano. En La Reina y El Tambo (donde se ubica el Juego de Pelota registrado más cercano a La Joyanca hasta ahora), se observa lo mismo, con continuación hasta Abril I. Luego, el sitio de La Esperanza presenta material La Flor y todos los demás, es decir Zapote Bobal, El Pajaral, Aguacate, 17 de Abril, Tuspán, Los Mascarones y Polo, presentan material parecido al complejo Abril en La Joyanca, con una continuación hasta el Clásico Terminal en El Pajaral.

De manera general, las muestras cerámicas procedentes del reconocimiento regional no presentan mayores divergencias con la tradición cerámica de La Joyanca, aunque una cantidad de material más grande sería favorable a un estudio más detallado.

CONCLUSIÓN

A la luz de los resultados obtenidos esta última temporada y en las anteriores, se pudo construir la secuencia cronológica de La Joyanca. Juntando todos los datos disponibles nos pudimos dar cuenta de que el sitio fue ocupado desde el Preclásico Medio hasta el Clásico Terminal, iniciándose en la parte sur de la meseta y desarrollándose hacia el norte a partir del Clásico Tardío, mientras los sitios cercanos se poblaron al mismo momento. La cuestión de la ocupación durante el Clásico Temprano se resolvió con el descubrimiento de la Estela 1 y de las ofrendas funerarias y votivas en la Plaza Principal y Guacamaya, aunque sigue poco representada tanto en La Joyanca como en los sitios cercanos. Este mismo tema se encontró anteriormente en otros sitios como Ceibal, comprobando el hecho que el tema sigue recurrente en la arqueología de Petén.

Cuadro 2  Correlación cronológica de los sitios cercanos a La Joyanca

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