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48 Sellos cilíndricos y estampaderas del periodo Formativo en Mesoamérica – Holly Sullivan Bachand – Simposio 16, Año 2002

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Bachand, Holly Sullivan

2003        Sellos cilíndricos y estampaderas del periodo Formativo en Mesoamérica. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.527-538. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

48

SELLOS CILÍNDRICOS Y ESTAMPADERAS

DEL PERIODO FORMATIVO EN MESOAMÉRICA

Holly Sullivan Bachand

Los sellos y estampaderas mesoamericanas han cautivado a investigadores de la iconografía de América Central (Linne 1929; Ries 1932; García Payón 1945; Enisco 1947, 1953; Covarrubias 1950; Borhegyi 1951; Porter 1953; Stone 1954; Piña Chan 1958; Coe 1965; Kelley 1966; Field 1967, 1974; Carlsen 1989; Ericastilla 1992; Heimpel 1994). Su uso se extiende cronológicamente desde el periodo Formativo al periodo Postclásico a través de la mayor parte de Mesoamérica. Este trabajo se centra particularmente en los sellos y estampaderas del periodo Formativo, presentando una discusión preliminar de las implicaciones socio-culturales de sus aplicaciones, y los patrones iconográficos y de la fabricación.

Los sellos cilíndricos, como su nombre implica, tienen una forma cilíndrica. La mayoría son perforados, pero muchos son sólidos. Algunos cilindros tienen manijas que se proyectan a ambos lados. Las estampaderas tienden a ser pequeñas y planas, con una manija pellizcada. En promedio, los sellos y estampaderas tienen dimensiones a partir de 0.03 a 0.10 m de largo, y los sellos cilíndricos se extienden a partir 0.02 a 0.05 m de diámetro. Todos tienen adornos tallados o incisos que son diversos, pero clasificados generalmente como figuras o patrones geométricos. La clasificación elaborada por Frederick Field (1974) de los adornos de estos artefactos sellos y estampaderas nombra las siguientes clases de diseños: 1) animales tales como serpientes, jaguares, monos, pájaros y conejos; 2) plantas y flores; 3) personajes, manos y pies; 4) atlatls, lanzas y flechas; y 5) diseños geométricos repetidos y no repetidos.

Los sellos cilíndricos son más comunes durante el Formativo Medio y se convierten en menos comunes durante el periodo Formativo Tardío. Inversamente, las estampaderas llegan a ser mucho más comunes en el periodo Formativo Tardío y continúan en el Clásico. Contextualmente, los sellos y estampaderas se encuentran generalmente en entierros o en basureros de casas y terraplenes asociados.

En algunos casos, los residuos del pigmento eran todavía evidentes en las superficies de los sellos y estampaderas. Los colores del pigmento son típicamente negro, rojo, amarillo o blanco (Coe 1965:54). Se ha asumido por mucho tiempo que estos artefactos fueron utilizados para imprimir el paño de la corteza o pintar el cuerpo (Vaillant 1931:296; Field 1967:8-20; Westheim 1950:130; Enisco 1947, 1953; Coe 1965:54; Carlsen 1989:192). Coe (1965: nota 47) ha propuesto que algunos raros ejemplos de figurillas cerámicas con diseños pintados del cuerpo de Tlatilco y de Las Bocas, reflejan la práctica de la pintura del cuerpo. Field (1967:11-20) rechaza esto, discutiendo que las estampaderas y los sellos no se prestan para la pintura de algo tan morfológico y complejo como el cuerpo, y que los diseños en las figurillas no se asemejan a las representaciones en los diseños de los sellos y estampaderas. Field (1967:20) también precisa que no existe evidencia para el paño pintado de la corteza a partir del periodo Formativo. A pesar de las reservas de Field, estas teorías de ornamentación corporal o de los textiles todavía quedan como las más aceptadas. Un estudio experimental por Carlsen que procuró replicar ambas técnicas produjo solamente resultados ambiguos que sugerían que ambas se quedan como hipótesis viables (Carlsen 1989:193). Aunque su uso original es todavía dudoso, de acuerdo con estas dos hipótesis, se asume aquí que los sellos y las estampaderas en el periodo Formativo están asociados en general a prácticas de la ornamentación corporal.

LA DECORACIÓN DEL CUERPO Y SU SIGNIFICADO

Según Emberling (1997:325), los objetos materiales que se asociaron a las rutinas íntimas y diarias pueden ser ligados a las expresiones de identidad. Esto es especialmente evidente con los objetos asociados a la ornamentación del cuerpo o a prácticas corporales (Strathern1979; Steiner1990; Turner 1980; Roach y Eicher 1979). “El acto de la decoración del cuerpo distingue a una persona como un ser social y como miembro de un grupo particular. Las personas que no observan las mismas prácticas se ven como forasteros y a veces como no completamente humanos” (Ebin 1989:191-192). Además, la intención de diversas formas de decoración, pintura, tatuaje y accesorios o modificaciones de la morfología de cuerpo forman la creación de una identidad social. La identidad de un individuo como un ser social requiere un aspecto físico que se conforme con un modelo cultural definido. El proceso comienza en la infancia y continúa a través de un curso de la vida (Ebin 1989:193). Este estudio propone que los sellos y estampaderas eran una clase de los objetos materiales usados en una escala personal y corporal para expresar identidad y la asociación con comunidades más grandes o grupos colectivos.

Respecto a la consideración de las implicaciones de la decoración de la piel, Joyce (1998:148) ha sugerido que las marcas en la piel definen a una persona como un “cuerpo físicamente limitado integrado por esta membrana”, la piel se convierte en una superficie que es analíticamente separable del resto del cuerpo como una cubierta. El paño de la corteza u otros textiles, como cubiertas corporales, también sirve para limitar y definir cuerpos. Weiner (1992:48-49) explica que el paño tiene un potencial ilimitado para significar edad, sexo, estado civil y la afiliación del grupo. De esto se puede afirmar que determinar si los sellos fueron utilizados para imprimir la piel o el paño – o ambos – es una distinción innecesaria, puesto que la importancia simbólica de adornar cualquiera de estas extensiones del cuerpo es similar. “La decoración del cuerpo, ya sea que esté exhibida directamente en el cuerpo vivo o representada en otros medios, sirve para transformar la materia prima de la carne, huesos y pelo en la forma cultural prescrita de una persona” (Joyce 1998:159).

Es también importante considerar la diferencia entre las prácticas corporales que son efímeras y temporales, y las que son permanentes. El tatuaje tiene el efecto permanente, al igual que las perforaciones y las cicatrices del cuerpo. Tales prácticas sirven para marcar y transformar permanentemente a los individuos, además de tener la capacidad de acumularse en el cuerpo como historias por medio de un “palimpsesto”, es decir como un manuscrito que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente o de una tablilla en que se podía borrar lo escrito para volver a escribir. Connerton (1989:72-73) llama a tales prácticas “grabadas” porque logran aspectos permanentes. En contraste, el vestir y la pintura del cuerpo ejemplifican prácticas corporales efímeras, las cuales son fácilmente modificables y sus efectos se cambian y son efímeros. Tales prácticas permiten flexibilidad e innovación y pueden conmemorar la identidad solamente temporalmente o en ciertos intervalos de la vida.

Si los sellos y estampaderas fueron utilizados en una escala personal, pudieron haber sido considerados como objetos personales. Además, los datos de Tlatilco, Chiapa de Corzo y Chalcatzingo indican que estos artefactos se encontraban disponibles y eran utilizados por una gran cantidad de la población (Grove 1984:107, 1987:275; Lee 1969:73-77). Muchos se han encontrado en los restos de residencias, lo cual sugiere que la casa era el contexto de su uso. De manera más perceptible, también aparecen enterrados acompañando a los muertos. Es imposible determinar si tales ofrendas son parte de las posesiones favorecidas por los difuntos o si son parte de la ofrenda proporcionada por los dolientes. Los rituales del entierro son los acontecimientos que en parte conmemoran al difunto, por lo que las ofrendas elegidas para el entierro se ligan inseparablemente al muerto como extensiones de su persona. Esto es particularmente el caso de objetos de la ornamentación corporal.

En resumen, los sellos y estampaderas parecen pertenecer a las prácticas de la ornamentación corporal, a través de la impresión textil o la pintura del cuerpo. Según lo presentado anteriormente, esta categoría de prácticas puede asociarse a la expresión de la identidad social y cultural. Además, los objetos usados en una escala personal y corporal pudieron haber sido vistos como objetos y extensiones de la persona. Como tales, las estampaderas y sellos pueden ser útiles marcadores para distinguir la presencia e influencia de distintas agrupaciones culturales o étnicas en la etapa temprana de Mesoamérica.

Los sellos y estampaderas no se encuentran en todos los sitios del Formativo Medio y Tardío en Mesoamérica. Sin embargo, su distribución es extensa y puede concluirse que la mayoría de sitios los tienen. Para conocer este aspecto, se realizó una encuesta sobre la presencia o ausencia de estos artefactos de una muestra de sitios del periodo Formativo dentro de las varias regiones definidas para Mesoamérica. Este examen incluyó una investigación bibliográfica preliminar de sitios a través de Mesoamérica, cubriendo desde el valle de México hasta El Salvador. Además, se realizó un examen inicial de las colecciones de museos en América Central y los Estados Unidos.

Como varios arqueólogos han observado, tres sitios han producido una inusual cantidad de sellos y estampaderas: Tlatilco y Las Bocas en el valle de México, y Chiapa de Corzo en el estado de Chiapas (Porter 1953; Piña Chan 1958; Field 1967:23-38; Lee 1969; Grove 1987:274). Sin embargo, los sellos y estampaderas ocurren constantemente, aunque en números más pequeños, en otros sitios del periodo Formativo. Entre ellos se incluyen: San Lorenzo, La Venta, Tres Zapotes y Cerro de las Mesas, en Veracruz y Tabasco; otros sitios del Valle de México como Zohapilco, Cuicuilco y Ticomán, además de sitios formativos en los estados de Puebla, Guerrero y Morelos. En Guatemala se encuentran en Kaminaljuyu, La Blanca, La Victoria, Nakbe y Uaxactun. En Honduras fueron observados en Copan, Río Pelo, Playa de los Muertos, Puerto Escondido y el valle del Ulúa en general. En Belice y El Salvador estos artefactos se encontraron en Blackman Eddy, K’axob, Cahal Pech, Chalchuapa y Santa Leticia. Perceptiblemente, ninguno de estos artefactos se identificó en las publicaciones de los sitios formativos de Oaxaca o la encuesta de museos. Field menciona la existencia de un sello cilíndrico tallado que podría proceder de Oaxaca, pero esto todavía debe de corroborarse. La ausencia de estampaderas y sellos en esta región puede indicar la presencia de un grupo étnico distinto.

Aunque este estudio no ha sido exhaustivo demuestra el amplio grado geográfico de esta tradición. Considerando la extensa distribución de los sellos y estampaderas durante el Formativo, se podría definir la variación regional, el grado de interacción cultural y hasta diferencias étnicas como podría ser el caso de Oaxaca. El objetivo de este estudio, que aún está en marcha, es extender nuestro conocimiento sobre la forma en que los individuos relacionados utilizaron estos objetos materiales para definir y expresar sus identidades dentro el contexto de interacción durante el periodo Formativo en Mesoamérica.

La intención metodológica de esta investigación pretende la identificación de variaciones regionales en diseño, iconografía, construcción y composición del barro. Las variaciones en técnica de la construcción, adornos iconográficos y el uso de diversos barros, son evidencia de la innovación local, además de la producción y distribución no centralizadas. Al mismo tiempo, algunas semejanzas en forma, fabricación e iconografía demuestran la existencia e influencia de grupos regionales, étnicos o comunales. Estos patrones pudieron iluminar los orígenes geográficos culturales de los sellos y estampaderas de cerámica, así como la dirección de la difusión. La discusión que se presenta a continuación anota algunas observaciones preliminares sobre patrones en iconografía, técnicas de fabricación y características de la pasta que resultaron de la encuesta inicial de una muestra de sellos y estampaderas.

PATRONES DE LOS SELLOS Y ESTAMPADERAS: ICONOGRAFÍA

La primera y más conocida característica de los sellos cilíndricos y estampaderas es su iconografía. Aquí no se pretende tratar la iconografía del periodo Formativo como precursora de periodos más tardíos, pero interpretarla dentro del movimiento de la influencia e interacción cultural de la parte temprana de Mesoamérica. Según lo presentado anteriormente, el uso de las estampaderas y sellos fue una tradición compartida a través de la mayor parte de la región mesoamericana. Los patrones de variación en iconografía pueden indicar la presencia de distintos grupos o influencia de interacción cultural. En el último caso, la interacción permite que grupos se apropien de algunos rasgos de otros, que cambian y los usen para sus propios propósitos, así como para expresar sus propias identidades. Generalmente, los adornos se modifican para conformarse con las prácticas locales. Por consiguiente, la presencia de adornos idénticos en sellos y estampaderas no es común o es inexistente entre los sitios del Formativo. Sin embargo, las variaciones en temas comunes son particularmente frecuentes durante el periodo Formativo Medio. Los temas más comunes y extensamente compartidos son geométricos. Las conexiones entre adornos de figuras son más raras, pero sus semejanzas, cuando ocurren, son notables. Además, en el Formativo Tardío los adornos de figuras, sobre todo en estampaderas, se convierten más específicos regionalmente.

La Figura 1 presenta un ejemplo de algunos adornos geométricos comunes entre sitios diversos. Los elementos geométricos simples como aquellos en forma de zigzag, triángulos, cruces, círculos y cuadrados concéntricos, se mezclan y emparejan en diversas combinaciones, pero generalmente con uno de algunos formatos básicos. Un ejemplo (Figura 2) de un tema compartido incluye dos sellos zoomorfos compuestos, uno de Zohapilco y el otro de Honduras. Éstos son casos de un estilo algo raro pero muy distintivo.

Figura 1  Ejemplos de adornos geométricos comunes entre los estampaderas y sellos: a) fragmento de un sello cilíndrico de Copan (Longyear 1952:Fig.83c); b) fragmento de un sello cilíndrico de Kaminaljuyu del Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala

Figura 2  Ejemplos de adornos de figuras de estilo muy distinto: a) sello completo de región del Valle de Ulúa del Museo de Antropología e Historia de San Pedro Sula, Honduras; b) sello completo de Zohapilco (Niederberger 1976:240, Fig.6)

Algunos adornos geométricos y de figuras son únicos y singulares, mientras que otros son característicos de un sitio o región particular. Un buen ejemplo de este último caso es el motivo de mono presente en un ejemplo de Honduras (Figura 3a). El adorno consiste generalmente de dos a tres monos de perfil con sus colas en espirales. La pasta cerámica es casi siempre una de color naranja, y el tamaño, adorno y formato es muy estandardizado. Existe solamente otro caso conocido en una colección de Guatemala (Figura 3b). Aunque este sello es claramente derivado, es también único en su forma y fabricación, la pasta es diferente, el sello es más grande y el diseño se ha innovado con la adición de una figura humana estilizada.

Como los monos del ejemplo hondureño, el adorno de un pie también se limita en su distribución. Este adorno es común sobre todo al Valle de México y de Morelos, con algunos casos ocurriendo en Chiapas y Guatemala (Corregí 1951:figs. 21-22; Field 1967:figs. 32-33; Lee 1969:40a).

PATRONES DE LOS SELLOS Y ESTAMPADERAS: TÉCNICAS Y FORMAS DE FABRICACIÓN

De todas las características, las técnicas de fabricación exhiben la mayor variación. Esta es probablemente la reflexión de un número de cosas: tradiciones locales, opciones del fabricante, nivel tecnológico, habilidad y material disponible. Se esperaba que la variación en la técnica de fabricación estuviera correlacionada con regiones específicas y patrones iconográficos. Sin embargo, parece ser que la fabricación no es una característica de un sitio o región particular. No obstante, cada técnica da un aspecto distintivo al diseño total y puede reflejar una opción estilística o funcional consciente por parte del fabricante.

Figura 3  Ejemplos del adorno de mono de Honduras: a) sello completo de región del Valle de Ulúa del Museo de Antropología e Historia de San Pedro Sula, Honduras; b) sello completo de Guatemala (Borhegyi 1951:Fig.1)

Las primeras áreas de fabricación refieren a las técnicas usadas para crear los diseños. Cuatro tipos básicos de técnicas se han identificado: 1) tallado hecho cuando el barro ya está duro; 2) tallado hecho en la etapa suave; 3) la incisión se efectúa cuando el barro está en la etapa dura a seca; y 4) la incisión se hace durante la etapa suave. Ejemplos de las cuatro clases de técnica de corte se pueden encontrar en Tlatilco, Las Bocas y Chiapa de Corzo. Estos sitios presentan muestras grandes que indican que diversas técnicas se utilizaron simultáneamente en cada sitio.

Sin embargo, a veces algunas técnicas fueron preferidas sobre otras. Por ejemplo, estampaderas y sellos tallados durante la etapa dura producen los ejemplos más finos, son probablemente la técnica más frecuente en Tlatilco y Las Bocas, pero los ejemplos incisos también son comunes. La Figura 4 presenta otros ejemplos de tres de las técnicas diferentes del corte, notablemente todos los sellos son del Valle de México. Además de la técnica de corte, también se emplearon varios grados de pulimento de la superficie después del corte. En algunos ejemplos, la superficie se pule tan finamente que elimina todos los bordes ásperos del corte, mientras otros dejan la superficie sin pulir o no se hizo un intento por eliminar los bordes ásperos. En algunos ejemplos finos, los canales se tallaron, alisaron y redondearon. Al igual que las técnicas de corte, se observaron muchos grados de pulimento en Tlatilco, Las Bocas y Chiapa de Corzo (Figura 4).

Otro aspecto donde es evidente la variación en fabricación es la forma total de la estampadera o sello. En los sellos esto incluye la simetría y el balance del cilindro, así como la forma y el tamaño de los sellos perforados y la elaboración de la abertura. Los sellos cilíndricos examinados varían entre bien redondeados con perforaciones regulares y alisadas, a deformados con perforaciones irregulares o incompletas y ásperas (Figura 5). Además, varían en forma desde cilindros verdaderos a ovalados.

Figura 4  Tres sellos completos del Valle de México que demuestran diferentes técnicas de corte y pulir: a) sello de México del National Museum of Natural History, Washington, D.C.; b) sello del valle de México del American Museum of Natural History, New York; c) sello del Valle de México del Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Boston

Figura 5  Detalle de los sellos de la figura 4

Estos tipos de características también presentan información sobre su uso. Por ejemplo, las perforaciones probablemente fueron espacios hechos por los palos que funcionaron como manijas. El tamaño y forma de la perforación debe corresponder al tamaño del palo. También los sellos de forma ovalada pudieron haber sido usados para pintar el cuerpo y viceversa.

Asimismo, las formas de las estampaderas también pudieron indicar algo relativo a su uso. Como se presentó antes, las estampaderas tienden a ser planas, pero a veces algunas tienen el frente cóncavo y convexo (Figuras 6a-c). Al igual que los sellos ovalados, las estampaderas cóncavas y convexas pudieron haberse usado mejor para pintar el cuerpo que para imprimir un paño.

Figura 6  Ejemplos de estampaderas convexas, cóncavas y planas. También estampaderas con perforaciones en las manijas y otras sin perforaciones: a) estampadera convexa con perforación de la manija del valle de México del Peabody Museum of Archaeology and Ethnology; b) estampadera cóncava con perforación de la manija del Valle de Ulúa del Museo de Antropología y Historia de San Pedro Sula, Honduras; c) estampadera levemente cóncava de Petén del Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala; d) estampadera plana del Valle de Ulúa del Museo de Antropología y Historia de San Pedro Sula, Honduras

En las estampaderas, las manijas cerámicas también exhibieron cierta variación. Las manijas estaban a veces perforadas como si hubieran sido usadas de manera suspendida (Figuras 6a-b). En algunos raros casos estas perforaciones son grandes, formales y pulidas, pero eran generalmente perforaciones ásperas.

Estampaderas y sellos de cualquier forma y tamaño existen en muchos de los sitios formativos. Todavía no parece que haya algún patrón geográfico claro, aunque algunas técnicas parecen un poco más dominantes que otras en ciertos sitios.

PATRONES DE LOS SELLOS Y ESTAMPADERAS: PASTA

Aunque todavía está pendiente el análisis sistemático de la pasta, algunas observaciones preliminares se pueden hacer de los patrones en color y textura. En general, las pastas parecían ser similares a la de la cerámica localmente producida del sitio o de la región. Sin embargo, estampaderas o sellos idénticos del mismo sitio pueden tener diversas inclusiones y texturas, como son dos ejemplos de Tres Zapotes (Figura 7). Esto sugiere que como alfareros los fabricantes de estos artefactos utilizaron probablemente una variedad de las mezclas del barro. Además, en el periodo Formativo Medio algunos sitios parecen utilizar un sistema de tres o cuatro pastas distintas para hacer estampaderas y sellos pero los limitan gradualmente a una clase de pasta en el Formativo Tardío. Esto posiblemente se demuestra más claramente en Honduras, donde otros tipos de pasta fueron desapareciendo, mientras que aquella fina y de color naranja llega a ser más frecuente entre las estampaderas y sellos en el Formativo Tardío. Finalmente, el uso contemporáneo de inclusiones pobres como la arena, al mismo tiempo que inclusiones muy buenas, fue observado en algunos sitios. Esto sugiere que al menos un grupo diverso de individuos pudo haber hecho estas estampaderas en estos sitios.

Figura 7  Dos fragmentos de estampaderas de Tres Zapotes que demuestran tipos diferentes de pasta: a) estampadera de Tres Zapotes con pasta burda, del National Museum of Natural History, Washington, D.C.; b) estampadera de Tres Zapotes con pasta fina, del National Museum of Natural History, Washington, D.C.

CONCLUSIÓN

Este artículo presenta los resultados de una encuesta preliminar de una muestra de las estampaderas y sellos. Mientras el análisis continúa, estas observaciones preliminares se expandirán y refinarán. Estudios adicionales incluirán la expansión de la muestra, la extensión del análisis icnográfico y una investigación más profunda sobre las técnicas de fabricación para descubrir patrones sutiles. También se conducirá una caracterización y comparición sistemática de la pasta y un análisis de la composición de los varios pigmentos. Se espera que estos estudios ofrezcan más información sobre las tendencias o variaciones locales y regionales.

La expresión o manifestación de identidades culturales o étnicas es una parte integral de la vida social en todas las comunidades en el pasado y el presente. Este proyecto está estrechamente relacionado con los actuales intereses de la arqueología de la parte temprana de Mesoamérica con la identificación de comunidades y la comprensión de la interacción cultural. Por medio del examen de objetos materiales que están íntimamente ligados con prácticas corporales en la escala del individuo, este estudio de la comunidad empieza de abajo hacia arriba. Este método representa un cambio fundamental de los métodos tradicionales que usan modelos estructurales y sistémicos para entender comunidades que no hacen énfasis en el papel de los individuos en la sociedad. También el enfoque de este estudio – es decir, la expresión individual dentro de la comunidad – nos ayudará a entender mejor la variabilidad, la diversidad y la confusión general de la interacción social. Arqueológicamente, sirve como una prueba para detectar la visibilidad de agentes o participantes diversos en los procesos de intercambio y la adopción de materiales y prácticas no locales.

AGRADECIMIENTOS

Este estudio fue conducido gracias a dos becas pre-doctorales con fondos de Stahl y Lowie-Olsen del Departamento de Antropología en la Universidad de California, Berkeley. También quiero expresar agradecimiento al Museo Nacional de Arqueología y Etnología en Guatemala, al Museo de Antropología y Historia de San Pedro Sula en Honduras, al Instituto Hondureño de Antropología e Historia de La Lima en Honduras, al Peabody Museum of Archaeology and Ethnology en Boston, al American Museum of Natural History en New York, al National Museum of Natural History en Washington, D.C., así como a todos los directores, curadores y administradores de los colecciones que me asistieron con este estudio.

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