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20 El Proyecto Petén Noroccidente –La Joyanca en su cuarta temporada de campo: 2000 años entre lagunas y sibales – Véronique Breuil-Martínez, Ernesto Arredondo, Marie-Charlotte Arnauld, Fernando Álvarez, Mélanie Forné, Laura Gámez, Marco Antonio Leal, Eva Lemonnier, Salvador López, Dominique Michelet, Enrique Monterroso, Erick Ponciano, Martín Rangel y Tristan Saint-Dizier – Simposio 16, Año 2002

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Breuil-Martínez, Véronique, Ernesto Arredondo, Marie-Charlotte Arnauld, Fernando Álvarez, Mélanie Forné, Laura Gámez, Marco Antonio Leal, Eva Lemonnier, Salvador López, Dominique Michelet, Enrique Monterroso, Erick Ponciano, Martín Rangel y  Tristan Saint-Dizier.

2003        El Proyecto Petén Noroccidente –La Joyanca en su cuarta temporada de campo: 2000 años entre lagunas y sibales. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.198-212. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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EL PROYECTO PETÉN NOROCCIDENTE  – LA JOYANCA

EN SU CUARTA TEMPORADA DE CAMPO:

2000 AÑOS ENTRE LAGUNAS Y SIBALES

Véronique Breuil-Martínez

Ernesto Arredondo

Marie-Charlotte Arnauld

Fernando Álvarez

Mélanie Forné

Laura Gámez

Marco Antonio Leal

Eva Lemonnier

Salvador López

Dominique Michelet

Enrique Monterroso

Erick Ponciano

Martín Rangel

Tristan Saint-Dizier

En una región arqueológicamente poco investigada (Graham 1970; Kaufman y Leal 1988; Leal 1990; Leal y López 1993; Leal et al.1988; Morales 1997, 2000), el Proyecto Petén Noroccidente – La Joyanca tiene como meta el estudio de una ciudad de tamaño mediano, cuya ocupación se extendió del Preclásico Medio al Clásico Terminal, y de sus alrededores. La Joyanca se ubica entre lagunas y ríos del noroeste de Petén (Figura 1) y, a pesar de su localización en la margen occidental de las Tierras Bajas, pertenece culturalmente a la civilización Maya de las Tierras Bajas, formando parte en este contexto durante los periodos Clásico Temprano y Tardío de la región política del noroeste, identificada ahora como Hix Witz por los epigrafistas (D. Stuart, S. Guenter y D. Friedel, comunicación personal 2001, 2002).

El propósito de esta ponencia es de presentar a la luz de cuatro años de investigaciones arqueológicas, la cronología de la ocupación del sitio de La Joyanca y de su región.

La Joyanca agrupa un poco menos de 600 estructuras, registradas sobre una extensión aproximada de 200 hectáreas (Figura 2). Conforma un asentamiento jerarquizado de manera peri-concéntrica alrededor del “Centro”, éste de unas 6 ha, circunscrito al sur por el borde de la meseta, que baja en pendiente marcado hacia el sibal vecino. En el Centro se encuentra la Plaza Principal – de edificios religiosos y políticos – y el Grupo Guacamaya, mayor conjunto residencial de la elite gobernante del sitio (Figura 3).

Al noroeste, norte y noreste del Centro, el patrón de asentamiento se desarrolla alrededor de “Grandes Grupos Residenciales” (GGR) en la Zona Residencial, la cual conforma una franja de 700 m de ancho alrededor del Centro, pero reducida a 100 m de ancho en el sur (en la orilla de la meseta); ocupa una superficie de 137 hectáreas. Cuenta con nueve GGR, asignados a la Clase II en la tipología de grupos de patios de La Joyanca. Entre los GGR, se observan concentraciones de montículos bajos que forman pequeños patios de dos o tres estructuras, asignados a la Clase III. Finalmente, el Sector Periférico bordea la Zona Residencial con una franja de 1 km de ancho que cubre una superficie de 82 hectáreas caracterizada por la ausencia de GGR y la presencia de grupos de Clase III, habiendo sido registradas hasta ahora únicamente pequeñas estructuras bajas aisladas en su sección oeste.

Figura 1  Ubicación del sitio arqueológico de La Joyanca en el noroccidente de Petén

A primera vista, la Zona Residencial presenta una relativa dispersión y la estructura general del asentamiento alrededor de la Plaza Principal parece poco integrada. Esto no impide que hayamos registrado en los diferentes cuadrantes de la Zona Residencial densidades de estructuras superiores a las registradas en la mayoría de los sitios mayores de las Tierras Bajas Mayas, ya que alcanzan 7.25 estructuras por hectárea. En su investigación de Tesis de Doctorado, Eva Lemonnier provee las siguientes densidades para el sitio de La Joyanca: 0 y 1.38 estructuras por hectárea, en los cuadrantes 7F’, 7G, 6G, 3D, 3E, 3F’, 3G, 3H, 2D y 2F del sector periférico. En el sector residencial, los cuadrantes 5G’, 4F y 4G tienen densidades alrededor de 2, entre 2.12 y 2.42, y el cuadrante 2E, una densidad de 2.86. Más hacia el centro, con densidades comprendidas entre 3.73 y 4.56, se registran los cuadrantes 4C, 4D, 4E, 5F y 6F. Por fin, los cuadrantes restantes, 6D, 6E, 5D y 5E, muestran las densidades más elevadas del sitio (entre 6.35 y 7.26).

Figura 2  El sitio arqueológico de La Joyanca

Las altas cifras de La Joyanca se explican en parte por el reconocimiento sistemático realizado en el sitio y por la falta de estudios semejantes en sitios del Clásico Tardío de este rango en las Tierras Bajas; los datos comparativos disponibles provienen de ciudades del Clásico Tardío de primer rango como Tikal, Quirigua, Ceibal y Altar de Sacrificios, caracterizadas por su centro disperso (Drennan 1988:274) o de pequeños centros del Formativo Medio muy aglomerados.

La larga y continua ocupación de La Joyanca es ilustrada por los siete niveles de pisos de La Plaza Principal y las diferentes etapas constructivas de sus estructuras, así como por más de 3 m de espesor de niveles arqueológicos en el Patio Sur del Grupo Guacamaya, testigos de aproximadamente dos milenios de ocupación desde el Preclásico Medio hasta el Clásico Terminal. Dos contextos en la Plaza Principal han proporcionado fechas 14C calibradas en 917 AC y 676 AC (el relleno de una cantera de piedras debajo del primer piso construido de la Plaza frente a la Pirámide 6E-12 y un paleo-suelo despejado debajo de la parte sur de la Estructura 6E-13).Un relleno de piso asociado a cerámica en el Patio Sur del Grupo Guacamaya ha dado la fecha contemporánea 695 cal AC. Se presentó con anterioridad el marco general de la cronología de ocupación del sitio desde la formación del asentamiento en el Preclásico y el Clásico Temprano hasta su abandono en el Clásico Terminal, proponiendo un esbozo de modelo de organización socio-política de la ciudad (Arnauld et al. 2002). Las investigaciones del 2002 nos permitieron validar las hipótesis emitidas en este trabajo anterior en cuanto a organización socio-política en el Clásico Tardío, pero también aportaron nuevos elementos importantes al conocimiento de la cronología de ocupación del sitio y de su región, y los presentaremos ahora.

Figura 3  Plano del Centro de La Joyanca

EL PERIODO PRECLÁSICO

La ocupación Preclásica en La Joyanca no ha sido objetivo prioritario de investigación del Proyecto PNO – La Joyanca, ya que, si bien fue identificada casualmente desde 1999-2000 en una trinchera abierta en el Grupo Guacamaya y un sondeo de la Plaza Principal, la profundidad a la cual se encontraba impedía – por razones de tiempo y costo – su investigación sistemática. El panorama del asentamiento temprano fue entonces dibujado únicamente con datos muy puntuales registrados en las capas inferiores de las diferentes operaciones. La ocupación del Preclásico Medio es hasta ahora comprobada sólo en la Plaza Principal y en el Grupo Guacamaya, sólo por fechas de radiocarbono.

El Preclásico Tardío, en cambio, está ilustrado por pisos y muros en la Plaza Principal, dos niveles de ocupación doméstica y ritual en el Grupo Guacamaya, así como por niveles cerámicos del complejo cerámico Tambo en los sondeos abiertos en tres GGR. Se concentra, de manera general, en un arco este-oeste que va desde el Grupo Guacamaya hasta el Grupo Cojolita, pasando por la Plaza Principal, y responde a la lógica del acercamiento a la fuente de agua del sibal, en un sector alto de las mejores tierras para cultivo. La Plaza Principal y el Grupo Guacamaya se hallan concentrados en la orilla sur de la meseta que domina el sibal, única fuente de agua permanente y, por lo tanto, factor primordial de localización inicial del asentamiento. Si bien se ha encontrado un poco de cerámica Preclásica Tambo en un sondeo o dos de los GGR Tepescuintle y Loro Real, estos hallazgos atestiguan de una ocupación Preclásica puntual al norte de la Plaza. En cambio, la plataforma sur del Grupo Cojolita, proporciona abundante cerámica Tambo y Abril 1.

Si bien podemos definir los límites del asentamiento del Preclásico Tardío, es más difícil comprender su organización socio-política a la luz de los escasos datos excavados.

La Plaza Principal tuvo una actividad constructiva – aparentemente monumental – durante el Preclásico Tardío. De ésta, conocemos unos muros de piedras desbastadas descubiertos en un sondeo hecho en la parte norte de la Plaza Principal, y una escalinata de grandes bloques igualmente desbastados hallada en la base de la Plataforma Sur (a 5.20 m de profundidad), cuyo relleno da un material del Preclásico Tardío en la mayoría de sus niveles. Detrás de la Estructura 6E-6, el relleno de la Plataforma 6E-5 y 6E-4 presenta también grandes cantidades de materiales cerámicos Preclásicos, lo que puede indicar, o bien la presencia de una plataforma-sub anterior, o bien la existencia de una estructura antigua a proximidad de 6E-6, que los habitantes del Clásico Tardío hubieran desmantelado para la edificación de la plataforma tardía.

En el Grupo Guacamaya, la ocupación Preclásica se concentra en el Patio Sur y el sector meridional del Patio Central. En la sección oeste del Patio Sur, los pisos de patio están caracterizados en sus rellenos por materiales del complejo Tambo. Por otra parte, la presencia de concentraciones de cerámica fragmentada, lítica y huesos animales en la base de una plataforma construida con grandes bloques bien tallados, o bien en la base de un muro de vivienda de material perecedero pero de piso estucado, atestiguan de una actividad doméstica intensa durante este periodo.

En la sección este del Patio Sur de Guacamaya, la cerámica hallada en el relleno de la primera etapa constructiva de la Estructura ritual 6F-22 permitió en 2001 un fechamiento para este periodo. La actividad ritual fue ilustrada con el descubrimiento, durante la presente temporada, de los vestigios de un posible sacrificio dedicatorio frente (lado oeste) a esta estructura, debajo del piso de patio: la Sepultura 20, de tipo primario y directo, presenta los restos de un individuo quizá sacrificado, ya que su posición es poco usual y que fue sepultado debajo del piso frente a la primera hilera de piedra de la fachada oeste de 6F-22, primera versión, sin ofrendas. La osamenta fue encontrada en un avanzado estado de deterioro y no se localizaron restos correspondientes a la extremidad superior derecha. Con sus extremidades inferiores totalmente flexionadas, el brazo izquierdo flexionado sobre las rodillas y el cráneo volteado hacia atrás en perfil derecho, el cuerpo ocupaba un área máxima de 0.35 m de ancho, 0.60 m de largo y 0.30 m de alto en una posición poco anatómica y forzada.

Hasta ahora, la información arqueológica indica el desarrollo en La Joyanca de una actividad constructiva formal y de prácticas rituales complejas para el Preclásico Tardío, con el aparente predominio de los habitantes del Grupo Guacamaya ya en este periodo. A escala regional, no existen datos epigráficos que nos alumbran sobre la organización temprana del área.

EL CLÁSICO TEMPRANO

Del Clásico Temprano en la Plaza Principal, conocemos ahora una actividad constructiva, ritual y política. Empezando por el lado oeste, debajo del Templo 6E-12-sub del Clásico Tardío, el relleno cubre dos pisos, todavía no fechados, que quizá pertenezcan a estructura(s) anterior(es) de esta época.

Al norte de 6E-12-sub, debajo del gran edificio 6E-13, existen dos plataformas anteriores enterradas, de misma orientación norte-sur. Consisten en un relleno de tierra armado con alineaciones de piedras blancas, algunas talladas, cubierto con un grueso repello de estuco en continuidad con el piso exterior. La Plataforma 6E-13/sub-1 al menos estaba pintada de rojo y sostenía una superestructura de bajareque (huellas encontradas sobre el repello en 2001, Breuil et al. 2001:66). Otras líneas de piedras talladas de caliza blanca corresponden a una Estructura 6E-13/sub-2, ubicada justo debajo de 6E-13/sub-1, a 4.50 m de profundidad debajo de la Plataforma 6E-13 tardía.

No existe ningún indicio de la función de las Plataformas 6E-13/sub-1 y 6E-13/sub-2, menos de sus superestructuras. La más tardía contuvo la Sepultura 18 del Clásico Temprano, entierro en cista de un personaje de estatus quizá elevado, con dos cuencos policromados asociados que llevan sencillos elementos glíficos pintados, entre los cuales el ahaw se repite. Cabe observar que la Sepultura 18 queda en el eje central de 6E-13, lo que indica que los constructores de este importante edificio del Clásico tardío conocían la existencia de ella.

Es interesante observar que también fueron encontradas líneas de piedras blancas burdamente talladas debajo de espesas capas de relleno debajo de los pisos de la Plaza Principal y en dos de las plataformas que la rodean (lados sur y este). Este tipo de construcción de plataformas estucadas con superestructuras de materiales perecederos parece remontar al Clásico Temprano, y aún al Preclásico Tardío. Fueron cubiertas por estructuras posteriores durante el Clásico Tardío.

Al norte de la 6E-13, la Estructura 6E-1-sub está asociada al piso 2 encontrado sobre la Plaza Principal y se identifica como un edificio del Clásico Temprano sobre la base del análisis preliminar de la cerámica (la existencia de pisos anteriores al Piso 2, hace posible la existencia de un edificio más temprano, no detectado en la excavación 2002). Esta estructura tendría al menos unos 3 m de altura, orientada a 10° NE, aparentemente enfrentando a la Plaza. Su extensión total no se pudo conocer debido a que sólo fue despejado en un pozo al final de la temporada. El edificio estuvo decorado con estuco de excelente calidad, pintado de rojo, modelado en forma del motivo de “petate” o pop, destruido parcialmente al colocarse el relleno de la estructura tardía. El diseño de pop o petate, representación del poder, puede indicarnos que el edificio estuviera posiblemente asociado a actividades gubernamentales. Sugiere que la Plaza Principal ya tenía un carácter público en aquella época.

En el Grupo Guacamaya, la evidencia del Clásico Temprano no es doméstica sino ritual. Conocemos un estadio constructivo de la Estructura ritual 6F-22-sub-2 en el Patio Sur, asociada espacialmente con la Estela 1, fechada de 9.2.10.0.0 (485 DC), y dos sepulturas descubiertas este año.

La Sepultura 23, de tipo primario e indirecto, presenta los restos de un individuo colocado en posición de decúbito dorsal extendido este-oeste, con los brazos flexionados sobre el pecho, y con la cabeza orientada hacia el este, colocado en una cista que emula una bóveda, con muros formados por sillares rectangulares y lajas en su parte superior que servían como cornisa de sostén para una tapadera formada por seis grandes bloques. Aunque los restos óseos correspondientes a las extremidades inferiores del individuo se encontraron en un estado de conservación relativamente bueno, la parte superior del cuerpo (tórax, extremidades superiores y cráneo) fue aplastado por el colapso de la mitad este de la cista.

Es muy posible que el cuerpo estuviera colocado sobre una banca de madera (rasgo típico de las sepulturas del Clásico Temprano; Pereira 2002), debajo de la que fueron depositados dos platos del tipo Águila Naranja. Al desaparecer la banca, el individuo quedó colocado directamente sobre las piezas cerámicas (Figura 4).

Figura 4  Sepultura 23, Sepultura del Clásico Temprano encontrada en el Patio Sur de Guacamaya (Excavación y Dibujo Laura Gámez).

Como parte del atavío del personaje, se localizó un total de 72 cuentas de collar de piedra y concha, tres cuentas de piedra verde, dos orejeras circulares fabricadas con conchas de moluscos bivalvos Spondylus sp, y dos incisivos superiores incrustados con pirita. Las asociaciones de cerámica incluyen dos platos pertenecientes al tipo cerámico Águila Naranja (No.1 y 2), un cuenco trípode del tipo Balanza Negro (No.6), una figurilla de piedra verde tallada en forma de hacha, ambas caras decoradas con incisiones muy poco profundas que dibujan un individuo con las piernas y los brazos cruzados, ataviado con orejeras circulares y taparrabo (No.3); un gasterópodo marino (No.4), una serie de ocho piezas pequeñas cortadas en concha blanca, cuatro en forma de estrellas, dos circulares y dos en forma de flor (No.8-14), y finalmente un hueso finamente tallado en transcurso de consolidación para su futuro análisis, con una representación antropomorfa del puro estilo iconográfico Clásico Maya en su cara exterior y glifos genealógicos, con un ajaw en su interior (No.5). El actual proceso de limpieza y consolidación del pequeño hueso está a cargo del Laboratorio de Restauración del sitio arqueológico Yaxha y de Harriette Beaubien de la Smithsonian Institution de Washington.

La Sepultura 23 es hasta ahora la más opulenta de La Joyanca en cuanto a arquitectura y sobre todo a atavío y asociaciones. Podría tener conexión con otras sepulturas contemporáneas, como parece indicar la Sepultura 25 mucho menos rica, ubicada al sur de la primera en el mismo montículo. La Sepultura 25 es un entierro primario en cista, con el individuo en posición de decúbito dorsal extendido este-oeste – cabeza al este – con los brazos flexionados, el derecho sobre el abdomen y el izquierdo sobre el pecho. Las asociaciones consistían en un plato Águila Naranja, que en la parte interior presenta un glifo inciso post-cocción (No.1); un cuenco Balanza Negro (No.2), y dos platos pequeños en muy mal estado de conservación, quizá Águila Naranja (No.3).

La opulencia de la Sepultura 23 contrasta también de manera marcada con la Sepultura 18 del posible dignatario enterrado en la Plaza Principal adentro la Estructura 6E-13/sub-1. El contraste en colocación y naturaleza de los entierros de dirigentes podría tener un sentido político y simbólico: por un lado, en la Plaza Principal el personaje fue enterrado dentro de una de las estructuras centrales del lugar para afirmar su poder y su importancia, pero el corpus de artefactos asociado no refleja más que alguna hipotética posición política (el motivo ajaw pintado sobre las dos vasijas); por otro lado, la sepultura del ajaw enterado en el Grupo Guacamaya contiene todas las marcas posibles de su estatus y riqueza (en especial, el glifo ajaw sobre hueso tallado). La colocación mucho menos pública del segundo entierro apunta más hacia el culto del linaje reservado al grupo habitacional de la familia obviamente más potente de La Joyanca – recordamos que la Sepultura 23 está colocada entre la 6F-22 y la Estela 1. Es también interesante observar que en la Plaza Principal existió posteriormente, en el Clásico tardío, una cámara funeraria adentro del Templo 6E-12, que nunca fue utilizada (véase más abajo).

En el Grupo Guacamaya no conocemos arquitectura doméstica para el Clásico Temprano. Lo mismo se puede decir de los demás sectores de La Joyanca, donde la presencia en las estratificaciones de materiales Preclásicos inmediatamente debajo de las capas del Clásico Tardío sin huellas de abandono, nos lleva a considerar una etapa del Clásico Temprano, sin que podamos identificar construcciones correspondientes. Ya hemos subrayado (Breuil-Martínez y Forné 2001) la dificultad de identificar el complejo cerámico La Flor, que se debe a la fuerte continuidad de los materiales de engobes rojo y negro desde el Preclásico hasta el Clásico Tardío.

Los hallazgos del 2002 vienen a apoyar y confirmar esta hipótesis: la gran mayoría de las vasijas del Grupo Águila fueron halladas en contextos rituales, en la Sepultura 1 en el Grupo Cojolita y en las Sepulturas 18, 23 y 25 del Grupo Guacamaya. Representaban artefactos de gran valor, asociados en la Sepultura 23 con un objeto de piedra verde, el hueso tallado, la concha marina. Sin duda, los materiales escasos conocidos como diagnósticos del Clásico Temprano eran importados, mientras que la producción local, la más representada en el sitio, seguía la tradición ancestral de la cerámica roja o negra.

¿Cuál era la situación política de la región noroccidente durante este periodo? En el 2001, después de una visita a los sitios de La Joyanca, El Pajaral y Zapote Bobal, David Stuart (comunicación personal 2001) identificó la región del estudio como el “reinado” de Hix Witz, un nombre mencionado en inscripciones de Piedras Negras, Tikal y Yaxchilan entre otros (Martin y Grube 2000:122, 124, 131, 135, 144 y 150).

EL CLÁSICO TARDÍO

El periodo del Clásico Tardío presencia la mayor extensión del sitio así como el apogeo de La Joyanca, es decir de su centro político-religioso, del Grupo Guacamaya y de la Zona Residencial formada por los GGR.

Al este de la Plaza Principal, en el lado norte de una vía grande que la une al Grupo Guacamaya (150 m más al este), fue construida la primera pirámide-templo, 6E-6 (646 cal DC), de más de 10 m de altura (aparentemente después de una etapa constructiva anterior detectada en un saqueo). La estructura contó con una gran escalinata saliente hacia la Plaza y en cuya base se han encontrado fragmentados varios vestigios de una figura decorativa de estuco modelado policromo, asociada a fragmentos de incensarios, así como laminillas de obsidiana, fragmentos de concha y de pedernal.

El piso de la plaza y los objetos presentan evidencia de haber sido quemados, posiblemente por las actividades rituales de las cuales formaron parte. En la cima de la Estructura 6E-6, en el centro del interior del cuarto del templo, hecho de piedra y abovedado, tres incensarios modelados, quemados y con decoración antropomorfa muy elaborada, reflejan también la actividad ritual del edificio. Detrás de 6E-6, sobre una plataforma con relleno del complejo Tambo, dos casas anexas a la parte posterior de la pirámide (6E-4 y 6E-5), fueron quizá utilizadas periódicamente por los gobernantes durante actividades directamente asociadas con los rituales de 6E-6.

Enfrente de la Pirámide 6E-6 fue construida la pequeña Estructura 6E-12-sub sobre una plataforma de 1.50 m de altura, conservada entera hasta con su crestería, y sus cuatro cámaras que guardan sus bóvedas de saledizo (Figura 5). Por su planta asimétrica, la banca de la cámara más pequeña y la ventanilla de la cámara central, 6E-12-sub no puede ser un “templo” en el sentido tradicional. Sin embargo, la figura antropomorfa con máscara solar de estuco modelado policromado aplicada sobre el muro de la cámara de entrada y el pequeño altar hallado en la escalinata exterior de acceso, indican que el edificio tuvo funciones rituales, en particular para el retiro esotérico de algún personaje y la conservación de objetos suntuarios o del culto. La Estructura 6E-12-sub es fechada de la transición entre La Flor 2 y Abril 1 (600-650 DC), por un escondite de fundación (dedicatorio) de dos recipientes grandes Águila Naranja hallado al pie de la escalinata de acceso.

En la segunda mitad del Clásico Tardío (Abril 2, 750-850 DC), intervino un gran episodio de construcción que formó el costado oeste entero de la plaza, en el que fueron construidos juntos el templo 6E-12 sobre un basamento piramidal de 10 m de altura de seis cuerpos (Figura 6), que recubrió 6E-12-sub, y el gran Edificio 6E-13 que vino a cubrir las construcciones del Clásico Temprano. Los dos edificios son de buena construcción, aunque los mejores sillares, es decir sin espiga, fueron reservados para el Templo 6E-12. Al igual que el Templo 6E-6, 6E-12 solo tuvo un cuarto y sobre su piso interior quedaban fragmentos de incensarios y dos cilindros de piedra tallados, uno de los cuales lleva dos hileras de glifos en bajo relieve. Hemos comprobado en 2002 la existencia, debajo del piso del templo, de un espacio construido para una cámara funeraria, que no fue terminada, tampoco utilizada.

Luego de cuatro temporadas de excavación en la Estructura 6E-13, no hemos conseguido indicio alguno de función residencial (con excepción del elemento 775, huellas de reocupación post-abandono). Más bien, hemos propuesto que 6E-13 fue un edificio político, del tipo “sede del poder”, con banca-trono en el salón central para el gobernante, y con dos salones laterales de consejo para los hombres de la comunidad (Breuil et al. 2001:72-73). Podemos ahora vislumbrar más claramente tres lineamientos de organización del edificio, de acuerdo con la secuencia de modificaciones del edificio por medio de muros divisorios internos:

Figura 5  Restitución de 6E-12 sub

Figura 6  Restitución de 6E-12

1. La banca central, de construcción original, determina dos mitades norte y sur, con visibilidad a lo largo de los dos lados por puertas interiores

2. La parte central ha sido dividida en tres cuartos, los salones laterales guardaron su ámbito espacioso

3. La circulación interior fue restringida poco a poco, hasta cerrarse en la mitad sur, mientras se mantenía libre en la mitad norte

El primer lineamiento es original; el segundo era apenas esbozado en la construcción; sólo el tercero representa un cambio marcado durante la ocupación. Por lo tanto, sería erróneo pensar que las funciones de 6E-13 hayan cambiado drásticamente. Lo que observamos más bien, a través del cierre de accesos y la creación de nuevos espacios, es cierto grado de adaptación, rápida o paulatina, a una diversificación de funciones, que exigía una partición marcada del espacio central, respetando los dos ámbitos laterales. A la centralidad de la banca corresponde la función de gobierno (“salón del trono”), a la circulación interior y el fácil acceso desde el exterior (nueve puertas), la función de reunión de muchos hombres (“salón del consejo” o “de guardia”), y a la partición del salón central en cuatro cuartos, alguna función de contabilidad (“despachos especializados”). El Edifico 6E-13, con algunas adaptaciones durante su ocupación, pudo combinar estas funciones.

Quizá valga observar que la división del espacio central y el hecho de cerrar el paso de la banca hacia el sur representan una dinámica de limitación de la función de gobierno, a favor del desarrollo de las funciones burocráticas y concejales: la banca central parece haber perdido el control de los cuartos hacia el sur, mientras quedaba bajo el control del gran salón norte. Tal evolución representa un debilitamiento del poder del gobernante. Es coherente con el hecho final de haber desarmado la banca central y realizado la Sepultura 11, atípica y brutal, al lado de la banca desarmada, y después de la ruina del edificio (Breuil et al. 2001:70-71), ruina natural y progresiva (Elemento 775 post-abandono).

El Edificio 6E-13 merece ser comparado con el Palacio de Comalcalco (Andrews 1989:fig.54), el cual tiene 64 m de longitud interior y tuvo modificaciones de las divisiones interiores durante su ocupación; es uno de los ejemplares más complejos de galería del Clásica (Arnauld 2001:373). Otros datos comparativos interesantes son los casos de bancas desarmadas intencionalmente en edificios de tipo “palacio”, hallados en la Estructura B-XIII de Uaxactun (Clásico Temprano; Smith 1950), y en la Estructura D5-1 del Grupo Sur de Balamku (Clásico Terminal, con huellas de incendio en este caso; Michelet 2000).

Ahora, del lado norte de la plaza, la nueva Estructura 6E-1, construida sobre 6E-1-sub (el edificio del pop), no contó con escalinata hacia la Plaza Principal y un muro de piedras fue elevado al sur , negando el acceso al cuarto principal desde esta dirección. Dos rasgos, que hemos llamado por el momento “bancas”, fueron construidos, de 2 m por 2 m y 0.50 m de alto. El edificio no presenta evidencia de bóveda y es posible que un muro de material perecedero se levantara apoyado en una base que corrió este-oeste pasando en el extremo norte de las dos bancas; una escalinata de acceso existió desde el norte, lado opuesto a la plaza.

Terminando con la Zona Residencial, ya que es difícil localizar ocupaciones anteriores al Clásico Tardío al norte de la Plaza Principal, nuestra hipótesis de trabajo es que esa zona se extendió desde la orilla sur de la meseta ocupada en periodos tempranos, hacia el noreste, el norte y el noroeste durante el Clásico Tardío. Dicha extensión de sur a norte traduce el crecimiento importante de la ciudad, hasta alcanzar su extensión máxima en este periodo.

EL CLÁSICO TERMINAL

En la Plaza Principal, luego de la ocupación del Clásico Tardío en 6E-1, durante el Clásico Terminal un grupo de personas siguió ocupando la parte alta del edificio. Bases para sostener muros de material perecedero fueron construidas sobre el estuco de las bancas y sillares de las mismas fueron tomados para utilizarlos en estos nuevos muros.

La estructura tardía aparentemente había ya colapsado y el piso de estuco original estaba ya cubierto con escombro cuando se aprovechó un pequeño muro para hacer en él un nicho, donde se colocó el Elemento 2712, que representa la última muestra de ocupación de la estructura. Este fue ubicado sobre el eje central de la misma, pero orientado hacia el norte, e incluye cuatro vasijas-incensarios, una figurilla de perro, un fragmento grande de una figura perteneciente a un incensario representando un personaje con tocado de murciélago y pectoral con rostro de murciélago, así como una figurilla de un personaje viejo con un collar de ocho cuentas con tres puntos incisos cada una, que posiblemente formó parte de la tapadera de una vasija. Los restos cerámicos sobre la superficie contaron con ejemplos de material del tipo Miseria Aplicado de Ceibal (Clásico Terminal).

Atrás de 6E-1 sobre la Plataforma Norte fueron localizadas dos pequeñas estructuras de construcción burda. La utilización de lajas de canto para la base de los muros es similar a la de la ocupación tardía de 6E-1, por lo que suponemos su relación cronológica. En sí, el conjunto presenta una buena posición logística dentro del sitio. El espacio es elevado y por consiguiente “protegido”, se ubica cerca de dos aguadas y se conecta con la Plaza Principal del sitio que, para este momento, continúa ocupada con la presencia de la Estructura 6E-14, la cual fue excavada durante la temporada 2001 y reveló ser una residencia tardía en forma de corchete (C-shaped), forma conocida en las Tierras Bajas durante el Clásico Terminal y el Postclásico (Bey et al. 1997; Arnauld 2001), construida reutilizando piedras talladas de 6E-13.

La cima de 6E-1 se continuó utilizando, pero con cierto carácter ritual por la presencia del Elemento 2712. Es posible que a su vez se utilizara como área de trabajo, por las grandes concentraciones de pedernal y obsidiana encontradas en sus extremos este y oeste.

Para este momento, la Estructura 6E-13 estaba abandonada y la evidencia apunta a la ruptura del poder centralizado. La destrucción de la banca central, la ocurrencia de la Sepultura 11 – un entierro con evidencias de violencia – y el deterioro final del edificio, la presencia de estructuras residenciales sencillas en el interior de la Plaza y el aislamiento del conjunto de 6E-1 con su ritual, indican un “desorden” en el patrón espacial, quizá producto de la decadencia de la sociedad local o por lo menos del poder de control sobre el centro político-religioso.

En el Grupo Guacamaya los palacios del Patio Central fueron abandonados en el Clásico Tardío. Luego, algunos de sus palacios en ruina fueron ocupados durante el Clásico Terminal: por ejemplo sobre la Estructura 6F-7 del Patio Central, hallamos vestigios de una construcción sencilla y un basurero, así como otro basurero con cerámica Tuspán (complejo cerámico local del Clásico Terminal), encima de 6F-11. En el Patio Norte, existía una estructura de materiales perecederos en el centro (6F-2). Hasta 2001, esta ocupación fue atribuida a pobladores exteriores al Grupo Guacamaya. Sin embargo, las excavaciones llevadas a cabo este año para fechar la construcción de los Patios Norte y Noreste dio resultados inesperados, ya que los materiales cerámicos asociados al relleno del piso de patio superior y a la secunda etapa constructiva de las Estructuras 6E-1, 6E-3 en el Patio Norte, y 6E-15 y 6E-16 en el Patio Noreste, contenían una importante cantidad de cerámica Gris Fino y, sobre todo, tiestos de Naranja Fino de varios tipos.

Lejos de haberse acabado, la actividad constructiva del Grupo Guacamaya se desarrolló hacia el norte en el Clásico Terminal. Los palacios abovedados presentan las mismas características generales que en el periodo anterior, con sólo algunos cambios en la arquitectura como, por ejemplo, la presencia de una banca exterior estucada en la esquina de las Estructuras 6E-2 y 6E-3. Se registra un cambio en las técnicas constructivas de los palacios ya que gran parte de las piedras de los muros exteriores e interiores proviene de otras estructuras. Los sillares, sillares de espiga y lajas reutilizados están colocados con un orden mínimo para la estabilidad del muro y la vista de la fachada.

La construcción de palacios semejantes a los del Clásico Tardío con el uso de piedras reutilizadas podría explicarse de dos maneras: o bien por el agotamiento de las canteras cercanas, o por la necesidad de ahorrar la mano de obra y el tiempo – el proceso de extracción y de talla está reducido al mínimo – debido, quizá, a cambios en la cantidad de familias prestando sus servicios al Grupo Guacamaya.

La actividad en los patios del norte es importante y los basureros contienen cerámica fina, decorada, pintada, en relieve. Se encuentran también fragmentos de piedras de moler de piedra volcánica y obsidiana en cantidad. Lejos de haber perdido su estatus, la familia de Guacamaya parece haber gozado de un nivel de vida muy alto, más alto aparentemente que el de la familia del Grupo Venado en el mismo periodo. De hecho, las excavaciones realizadas en 2002 en Venado muestran que la Estructura D5-3 del Patio Central funcionó como cocina hasta durante el Clásico Terminal, pero la capa superficial indica una ocupación de corta duración en condiciones de aparente descuido general. Habíamos sospechado que la familia de Venado podía haber suplantado a la de Guacamaya en el Clásico Terminal, debido a la rivalidad marcada por la actividad constructiva de sus patios centrales. Los datos de 2002 no validan esta hipótesis.

En la Zona Residencial también los GGR siguen ocupados y se registra cerámica Tuspán en todos los grupos excavados.

En el Clásico Terminal, al inverso de numerosos sitios del centro de Petén, existe en La Joyanca una actividad constructiva consecuente y una ocupación importante. La actividad agrícola es todavía intensiva hasta el año 1000 DC al menos (J.P. Métailié, comunicación personal 2002). Por otra parte, los materiales cerámicos encontrados en los basureros de los patios septentrionales del Grupo Guacamaya son mucho más diversos que en el periodo anterior, varios son importados y todos presentan una calidad de manufactura superior a la de los materiales de Tikal (Vilma Fialko, comunicación personal 2002), y de numerosos sitios de Petén en este periodo.

El Clásico Terminal está marcado por el crecimiento y el apogeo de los “sitios del norte” en la península de Yucatán, y el ocaso de las ciudades del centro de Petén. Recordaremos al respecto la ubicación geográfica del sitio de La Joyanca y de su región: en el noroeste de Petén, entre lagunas, pantanos, humedales y bajos, a proximidad del río San Pedro Mártir, vía de comunicación y de comercio, parte del sistema fluvial de los grandes ríos que a través de Tabasco, desembocan en el golfo de México.

No existen hasta ahora datos epigráficos que nos informan de las alianzas y dominación de Hix Witz en este periodo y quizá podríamos asumir que formaba parte de la esfera de influencia de Calakmul y que, por las vías fluviales, desarrollaba actividades comerciales con los centros del norte, viendo su ocupación y actividades comerciales prolongadas por esta razón.

EL ABANDONO DE LA JOYANCA

Hasta ahora, la evidencia arqueológica no apunta a un abandono repentino o violento del sitio. Solamente el Templo 6E-6, con su residencia 6E-5 asociada, y el edificio político 6E-13 podrían haber sido abandonados repentinamente en el Clásico Tardío. Los únicos eventos violentos registrados son la Sepultura 11 y el desarme de la banca central en la Estructura 6E-13. Todos estos datos podrían relacionarse directamente con el fin del gobierno centralizado, o sea el fracaso de una forma de realeza local en La Joyanca.

Los habitantes de La Joyanca se llevaron con ellos sus pertenencias y dejaron vacíos palacios y casas. Por lo tanto, la hipótesis de una migración podría ser factible. A finales del Clásico Tardío, cuando es obvio que disminuye sensiblemente la actividad constructiva en La Joyanca, una migración hubiera empezado paulatinamente, provocada por la falta de tierras o por su productividad insuficiente para subvenir a las necesidades de la población numerosa de La Joyanca y de los asentamientos vecinos.

El sitio parece haber sido totalmente abandonado hasta dentro del siglo XI, en un momento avanzado del Clásico Terminal. Los estudios paleo-ambientales en curso deberán apoyar, o rechazar, esta hipótesis ecológica de la migración final. La otra hipótesis sería más bien de orden socio-político: con el fin del gobierno centralizado ocurrido entre Clásico Tardío y Clásico Terminal, la desorganización aparente en el patrón de la Plaza Principal podría reflejar un desorden profundo de la sociedad misma que, poco a poco, hubiera provocado la migración de la grandes familias, seguidas por su dependientes.

AGRADECIMIENTOS

El proyecto Petén Noroccidente – La Joyanca (1999-2003), autorizado por el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, es un programa de investigación científica franco-guatemalteco, desarrollado en el marco de los programas del Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, CEMCA-extensión Guatemala. Recibe financiamiento de la Compañía Basic Resources International (Bahamas) Ltd. Sucursal Guatemala y actualmente de PERENCO, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, y del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique). Los investigadores franceses son del CEMCA-Guatemala, de la universidad de Strasbourg y de las siguientes unidades del CNRS: UMR 8096 Archéologie des Amériques (Nanterre), UMR 5602, GEODE Géographie de l’Environnement (Toulouse), UMR 6565, Chrono-écologie du Quaternaire (Besançon) y Laboratoire de Sciences du Climat et de l’Environnement (Gif-sur-Yvette).

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