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15 Papel y función de las élites cortesanas en Cancuen, Petén – Sarah E. Jackson y Erin Sears – Simposio 16, Año 2002

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Jackson, Sarah E. y Erin Sears

2003  Papel y función de las élites cortesanas en Cancuen, Petén. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.134-142. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

15

PAPEL Y FUNCIÓN DE LAS ÉLITES CORTESANAS

EN CANCUEN, PETÉN

Sarah E. Jackson

Erin Sears

Durante las dos temporadas pasadas, como parte del Proyecto Arqueológico Cancuen de la Universidad de Vanderbilt y Universidad del Valle de Guatemala (Figura 1), se investigó un grupo de plaza residencial en la parte norte de Cancuen con el objetivo de comprender mejor las élites cortesanas de la sociedad Maya antigua. Estas élites se conocen a través de una serie de títulos específicos (pero mal comprendidos) en los textos jeroglíficos, así como las investigaciones en el ámbito doméstico. La combinación de los datos jeroglíficos y arqueológicos presentará un entendimiento integrado de la identidad de esta gente y su significado en la sociedad Maya. Este trabajo se enfoca en la información que se puede extraer sobre la función y el papel de la élite sobre la base de la evidencia puramente arqueológica.

Se propone que las élites más altas, probablemente miembros de la corte real, eran importantes en el funcionamiento político, económico y ritual del sitio. Al examinar con atención un área del sitio que puede haber sido uno de los centros de actividad de las élites cortesanas, es decir el grupo concentrado alrededor de la Estructura M9-1 cerca al puerto, se reunió información sobre quién vivió allí, qué actividades llevaron a cabo, y cómo se relacionaron con el resto del sitio.

El clarificar los papeles de dichos individuos de estatus alto ayudará a entender mejor la composición y el significado de la jerarquía socio-política la cual se organizaba el mundo Maya antiguo, en Cancuen y en otros sitios de las Tierras Bajas. Además, al investigar este problema sobresalen preguntas importantes relacionadas a la metodología utilizada para determinar la función de las estructuras (así como el papel de los residentes), y la asignación de clase e identidad. Las investigaciones discutidas aquí sugieren que hay que revalorar – o por lo menos hacer más explícitos – los modelos y suposiciones usadas con anterioridad.

Las excavaciones del Grupo M9-1 empiezan a proveer pistas sobre la identidad de sus pobladores y los tipos de actividades que se llevaron a cabo en este grupo, y también la formación de preguntas sobre las relaciones precisas – en sentidos jerárquicos y logísticos – entre aquellos que vivieron aquí y aquellos que vivieron en el centro del sitio así como las relaciones con los grupos de plaza más lejanos.

El Grupo M9-1 fue excavado extensivamente durante las temporadas de campo 2001 y 2002 (Figura 2). Dicho grupo se ubica al norte y afuera del palacio y el centro del sitio, y se conecta directamente con el centro mediante un sacbe que pasa enfrente a M9-1 y termina en el palacio. Significativamente, este grupo se ubica inmediatamente contiguo al área que se identificó como el puerto del río. Esta proximidad con el puerto sugiere que el grupo probablemente estuvo asociado con el control administrativo de acceso al sitio y el paso de bienes de comercio.

Este grupo se centra alrededor de una estructura grande de tipo palacio, M9-1 (Figura 3). Una serie de plataformas formales hechas de piedra mira hacia ella, formando dos plazas rectangulares. Durante las dos temporadas pasadas, se hizo un muestreo en cada una de las estructuras del grupo para entender sus configuraciones arquitectónicas y conseguir información de los entierros, rellenos de estructuras, y basureros.

Figura 1  Región de Cancuen

Figura 2  Exploraciones en el Grupo Norte

Específicamente, se buscaron marcadores funcionales e indicadores de actividades especializadas que puedan proveer información sobre los usos de las estructuras y las personas que las ocuparon. Preliminarmente, el grupo parece haber estado ocupado únicamente desde el periodo Clásico Tardío. Las excavaciones profundas en las estructuras revelaron que dicho grupo probablemente tuvo dos fases de ocupación. La fase más temprana consistió en montículos bajos de tierra debajo de muchas de las estructuras más tardías hechas de piedra; esta ocupación más temprana se hace notar principalmente por un nivel de basura y también en un cambio de suelo. La fecha tardía de este grupo coincide con la cronología del resto del sitio sugiriendo una llegada tardía así como una rápida salida la cual se discutirá más adelante.

M9-1, el punto focal del grupo, se presenta como una estructura muy saqueada. Al inicio se tuvo la impresión de que quedaba poca arquitectura intacta; sin embargo, durante la temporada de campo de 2002, las excavaciones nos sorprendieron. Se excavó aproximadamente la mitad de esta estructura abovedada de seis habitaciones, y se obtuvo información importante sobre su arquitectura (incluyendo modificaciones a través del tiempo) y posible uso. La fase final del edificio se organizó alrededor de una banca ubicada en el eje central del edificio (posiblemente un cuarto con trono), que era el punto de terminación de la escalinata de entrada en el lado este del montículo. Las excavaciones revelaron que la banca fue añadida al cuarto, y la presencia de una segunda escalinata en el lado oeste sugiere una configuración original con acceso desde ambos lados. El cuarto noroeste de la estructura, el único del edificio que no fue saqueado en absoluto, mostró modificaciones similares en las que una banca monumental de cinco metros fue añadida posteriormente.

Figura 3  Planta de Estructura M9-1

También una serie de puertas fueron selladas, restringiendo así el acceso a este cuarto mediante un pasillo angosto que corre al lado del edificio. El cuarto noreste de la estructura quedó abierto en la fase final, con una puerta de siete metros de ancho (posiblemente con una pilastra en el centro) mirando hacia la plaza y las otras estructuras del grupo. Estas modificaciones sugieren una tendencia a espacios más privados, tal vez siguiendo un modelo común de palacio (como en Dos Pilas) en el que un lado de la estructura se usa como residencia de acceso restringido y el otro lado para reuniones y actividades públicas. Los cambios en la estructura a través del tiempo sugieren que la versión más temprana tal vez no incluyó espacios residenciales privados: ¿significa esto que también la versión más tardía de la estructura tenía una función administrativa con las élites viviendo en las otras estructuras del grupo? El análisis de la cerámica en el futuro indicará si M9-1 fue una estructura doméstica.

Esfuerzos por identificar a los residentes de esta estructura proveyeron resultados interesantes pero poco concluyentes, ya que los pozos estratigráficos profundos en dos lugares en el eje central de la estructura proporcionaron dos entierros de niños. Los dos entierros estaban orientados con la cabeza hacia el este; el Entierro 36 carecía de ofrendas, mientras el Entierro 38 tenía un plato y parece haber sido enterrado encima de un petate. Se hipotetiza que esta presencia extraña de niños se debió a sacrificios dedicatorios al momento de la construcción. En otro pozo, ubicado debajo de la banca en el eje central, se encontró una cripta de piedra vacía midiendo 0.75 m por 2.15 m, parcialmente cubierta por lajas. La falta absoluta de artefactos y hueso significa que la cripta no fue saqueada sino que fue construida y nunca usada, probablemente porque la persona para la cual se destinó todavía no estaba en Cancuen al momento de morir.

Artefactos encontrados adentro y alrededor de M9-1, especialmente en los basureros encontrados contra los muros exteriores de la estructura en ambos lados, este y oeste, apoyan la identidad de los ocupantes como élites altas: los hallazgos incluyeron hachas elaboradas con piedra verde, conchas perforadas importadas desde la costa, hueso y concha tallado, y una orejera de piedra. Dos artefactos encontrados allí sugieren la posibilidad de que las élites asociadas con M9-1 controlaron la producción artesanal: al lado de la escalinata al oriente de la estructura se encontró un machacador de corteza usado para la elaboración de papel y un pulidor de orejeras de jade, la cual es una herramienta usada para acabar objetos de jade ya tallados (Figuras 4, 5 y 6).

Figura 4  Machacador o descortezador

Figura 5  Pulidor de orejeras

Figura 6  Orejeras

El grupo de montículos de M-10 al noreste, excavado por Brigitte Kovacevich, consiste en un taller de jade ya que se ha observado que el jade fue tallado allí en las fases iniciales y acabado en otro lugar. Mientras no se encuentre evidencia de trabajo extensivo de jade en el Grupo M9-1, es posible que algunas actividades de acabado se hayan llevado acabo aquí. Los patrones funerarios en el Grupo M-10, no presentan jade en los entierros, indicando una falta de conexión entre producción y consumo, así como un estatus no elitista de los residentes.

En contraste, los individuos que vivieron en el Grupo M9-1 consumieron productos de jade según se refleja en el Entierro 54 (encontrado en Estructura M9-16) que tenía cuatro dientes incrustados con jade y dos orejeras de jade así como en el Entierro 40 (encontrado en Estructura M9-17) que consistió en un niño pequeño con un collar de hueso, concha, y jade, todos marcadores claros de estatus élite. El Entierro 54 también mostró otro tipo de bien elitista interesante y excepcional, que parece haber sido una manta o petate pintado que cubrió la parte inferior del cuerpo y también se ubicó debajo de la cabeza y los pies.

Una de las preguntas más importantes para entender este grupo es: ¿cuál fue la relación entre M9-1 y los otros edificios del grupo? Si M9-1 no fue residencial, las otras estructuras en el grupo habrían sido las moradas de las élites que usaron M9-1 como una base administrativa. Si no, las otras estructuras del grupo, que según la configuración arquitectónica y el material en sus basureros tuvieron una función residencial y estatus elitista, debieron ser casas de otras élites o miembros de la familia. Como M9-1 se modificó estructuralmente a través del tiempo, los usos de las estructuras pudieron ser modificados para acomodar las necesidades cambiantes de los residentes.

Basado en su ubicación (opuesto de M9-1) y en su arquitectura, la Estructura M9-15 parece ser segunda en importancia. M9-15 consiste en una plataforma de piedra bien hecha con muros bajos encima de los que habrían estado paredes y techo perecederos, en contraste con las otras estructuras del grupo que fueron plataformas de piedra, sencillas pero bien elaboradas. La evidencia para una estructura más temprana es la más fuerte en este caso, con un piso de estuco visible aproximadamente un metro debajo del piso de la fase final. Además, detrás de esta estructura se ubica el basurero más grande identificado en el Grupo M9-1. Este proporcionó materiales ricos indicando la presencia de élites y actividades residenciales. Aunque en el pozo estratigráfico en el centro de la estructura no se encontró un entierro, detrás de la estructura se encontraron cinco entierros en el basurero con y sin ofrendas funerarias.

El otro complejo arquitectónico notable en este grupo consiste en las Estructuras M9-17 y M9-18. M9-18, una plataforma rectangular, se construyó primero y después se añadió M9-17 al lado de la estructura original, como se puede ver en la intersección de las dos estructuras. La plataforma más tardía pudo haber funcionado como una extensión arquitectónica de un edificio atestado, o como un edificio de servicio adjunto. Debajo de la plataforma de M9-17 se encontró un basurero más temprano que fue asociado con M9-18.

En el centro de M9-17, debajo del piso, se ubicó una colección extraña de cuatro entierros, aparentemente enterrados en dos etapas como dos parejas. Los dos más tempranos (Entierros 41 y 42) parecen haber sido un hombre y una mujer adulto; la mujer se enterró con una vasija al lado de la cabeza. Más tarde se enterró la segunda pareja (Entierros 39 y 40) perpendicularamente a los dos originales, y se retiró el cráneo del Entierro 41 para hacer espacio a los nuevos entierros y posteriormente se colocó el cráneo en el relleno, donde cayó encima del cráneo de Entierro 39. La segunda pareja consistió en una combinación rara que parece haber sido un hombre adulto y un niño (entre 2 y 4 años de edad), que se enterró con el collar ya mencionado. Es probable que la pareja más temprana se enterró en esta ubicación debido al basurero, igual al patrón detrás de M9-15 aunque la segunda pareja pudo haber sido enterrada aquí por esa razón o porque M9-17 fue construido y fueron enterrados al centro de la estructura. Este escenario sería posible al considerar la extraña estratigrafía (y difícil de comprender) de M9-17, que parece ser un corte en el relleno al lado de Entierros 39 y 40, con tipos diferentes de relleno de construcción en los dos lados de la plataforma.

Esta área es la más interesante del Grupo M9-1 debido a la información que se puede extraer en cuanto a función y actividad. Detrás de M9-18 se ubica un extenso piso de lajas (aproximadamente 2.50 m por 10 m) bien elaborado el cual corre a lo largo del edificio. En otras áreas del sitio patios similares estuvieron asociados con áreas de actividad, con basureros contiguos incluyendo materiales tallados y desechados; este piso de lajas siguió el mismo patrón.

El basurero asociado presentó una alta concentración de obsidiana y pedernal, incluyendo núcleos y micro-desechos; esta evidencia sugiere que la talla de lítica tuvo lugar aquí. En un descubrimiento sorprendente, excavaciones detrás de M9-18 revelaron una plataforma baja adicional (M9-26) que habría soportado a una estructura perecedera y que no se pudo ver desde la superficie. Según la distribución de artefactos, este muro simple de dos filas parece haber sido una cocina que habría servido a los edificios circundantes. Se encontraron manos y metates en una densa concentración alrededor de la misma además de concentraciones altas de hueso de animal y cerámica.

Este grupo se entiende mejor en el contexto amplio del sitio al pensar en las áreas con las cuales estuvo relacionado y, lo que es más importante, al compararlo con otras áreas del sitio que también pueden haber sido usadas por las élites cortesanas. Como se mencionó, el pulidor de orejeras de jade sugiere una conexión de producción con el Grupo M-10. Al menos se puede afirmar que había movimiento de bienes entre los dos grupos de plaza. Mientras falta evidencia material especifica, es probable asociar el Grupo M9-1 con el puerto, controlando el acceso y el flujo de bienes a través de dicha área.

En un sentido histórico, también se pueden ver conexiones con otras partes del sitio por la evidencia de una posible salida rápida. Evidencia arquitectónica y de entierros en Cancuen, ambos en el palacio mismo y más cerca del Grupo M9-1 en el área del puerto, ha dado la idea de que la salida final del sitio se dio en un tiempo corto. En el palacio se encontraron construcciones a medio hacer que nunca se terminaron de construir; similarmente en el sacbe en el área del puerto (contiguo con el Grupo M9-1) se encontró un muro defensivo y también una cantidad bastante grande de hueso humano directamente encima de la superficie del sacbe.

La evidencia que apoya la idea de una rápida salida apareció en el Grupo M9-1, en forma de la cripta vacía en la Estructura M9-1 la cual posiblemente nunca fue usada porque el personaje élite para quién se construyó no residió allí al momento de morir. De manera similar y extraña, se encontró un esqueleto (Entierro 46) ubicado encima del piso en la plataforma de M9-16 cuyo cuerpo estaba en posición extendida aunque parece haber sido dejado solamente en la superficie en vez de enterrarlo formalmente. Además, se encontró evidencia extensiva de quema en el área de M9-17 y M9-18, inmediatamente encima del nivel del piso de lajas, lo cual sugiere que las estructuras perecederas pudieron haber sido destruidas por fuego.

Otra pregunta significativa es la relación entre este grupo y el palacio mismo. El Grupo M9-1 está conectado físicamente al centro del sitio por medio del sacbe, y también la arquitectura elaborada de M9-1 – especialmente la forma distintiva de la banca en el cuarto noroeste – imita la arquitectura del palacio mismo. ¿Será posible que M9-1 fuera en realidad una residencia real? Además, ¿cómo se pueden identificar las diferencias de estatus por el registro material? Estas preguntas son complejas y forman el corazón de estos estudios de las élites cortesanas. Se espera discutirlas comparando grupos residenciales de élites en varios sitios al identificar patrones arquitectónicos y de artefactos que ponen en correlación con las diferencias en jerarquía reconocidas en los textos.

Por ahora, el examinar otra área del sitio que demuestre diferencias notables pero que pueda ser de élites cortesanas iluminará algunos aspectos distintivos del Grupo M9-1 proporcionará algunas ideas más de las características y los papeles identificables de las élites cortesanas. Las Estructuras K7-1 y K7-3, excavadas por Erin Sears, se ubican inmediatamente contiguas a la esquina suroeste del palacio real. Estas estructuras muestran construcción parecida a las del Grupo M9-1, con arquitectura de mampostería bien elaborada con muros bajos hechos de piedra sobre plataformas.

La evidencia de presencia de élites se muestra claramente por los descubrimientos de Sears durante la temporada de campo 2002. Dichos hallazgos incluyeron un panel jeroglífico en el centro de K7-3, e inmediatamente abajo del panel se encontró una cripta hecha de piedras con un entierro con ofrendas finas. El texto y la imagen del panel registran la ascensión al poder del último gobernante de Cancuen, Taj Chan Ajk, mostrando a este rey con otro individuo que parece estar entregándole algo que podría ser un cetro de poder.

La tumba debajo del panel fue una cripta bien construida de dimensiones muy parecidas a las de la cripta vacía en Estructura M9-1. Sin embargo la conservación de los huesos fue muy mala aunque se recuperaron varios objetos de jade, incluyendo dos cuentas (posiblemente en la boca), orejeras, y dos placas también de jade delgadas y talladas que pudieron haber sido parte de un tocado.

Notablemente, en ninguna de las estructuras excavadas por Sears se encontró una cantidad de basura o depósitos asociados con dichas estructuras; más allá de la interpretación arquitectónica, será muy difícil interpretar la función de estos edificios ya que se barrieron completamente, en alto contraste con lo que se encontró en el Grupo M9-1.

Nuevamente, se encuentra la difícil situación de diferenciar si las estructuras de K-7 corresponden a gente de la élite (es de hecho posible que el entierro encontrado por Sears podría ser el de un individuo real); sugiriendo que K7-1 y K7-3 se integraron al complejo del palacio en un modo que es sumamente diferente del complejo independiente del Grupo M9-1 donde contaban con plazas propias, cocina, y otros edificios para varias funciones. Esto podría ser un contraste entre el estatus de los ocupantes (si las estructuras de K-7 correspondieron a los de la familia real y el Grupo M9-1 no), o probablemente podría representar diferencias funcionales entre los papeles de las élites cortesanas. Los individuos que usaron y ocuparon los edificios excavados por Sears pudieron haber tenido responsabilidades ubicadas físicamente o logísticamente adentro del complejo del palacio – tal vez con papeles rituales, si K7-3 era un cuarto de presentación como Sears propone, mientras que en el Grupo M9-1 se pudieron enfocar en otras direcciones, posiblemente en el control y mantenimiento del puerto, y su funcionamiento económico.

Por supuesto, los papeles rituales, políticos, y económicos no fueron mutuamente exclusivos; todavía es probable que las realidades cotidianas y responsabilidades de los papeles de las élites formaron aspectos de sus vidas que se imprimieron en el registro material, como la ubicación de residencia, configuración arquitectónica, y los materiales usados y dispuestos.

CONCLUSIONES

El reto más grande que sale de este trabajo es la necesidad de identificar marcadores claros de estatus que puedan ser comprendidos del registro arqueológico, en una manera análoga a las diferencias de estatus que pueden ser leídos desde los títulos élites presentes en los glifos, así como también marcadores materiales que se puede poner en correlación con la antigua realidad representada en los textos. Este trabajo requiere que se refina el entendimiento de la jerarquía socio-política de los Mayas y la manera cómo esta quedó impresa en los restos materiales. Actualmente, se depende de marcadores bastante sencillos como diferencias en la arquitectura de piedra. Este trabajo sugiere que se deben usar criterios múltiples para identificar distinciones más finas – y más complejas – de jerarquía.

En el caso de las élites cortesanas, al entender función y por extensión, el papel, es una parte de vital importancia el reunir información material paralela a la que se está obteniendo de los glifos. Además, al integrar estas líneas de evidencia se permite un acercamiento al asunto de la estructura social en una manera metodológicamente más sofisticada en que líneas distintas de evidencia se usan para corroborar o contradecirse: los textos jeroglíficos están así chequeados para una reflexión precisa de la realidad, y el registro material se une con una trayectoria histórica más amplia.

En el trabajo de campo en Cancuen ya se empieza a lograr precisamente esto según la identificación de funciones rituales, económicas y políticas de áreas elitistas del sitio. Futuros análisis de artefactos darán un entendimiento más detallado del Grupo M9-1 y su función. Las excavaciones realizadas dejaron identificar sin duda este complejo como una comunidad élite integrada con estructuras de varias funciones y también actividades de producción, incluyendo las de materiales elitistas que se llevaron a cabo allí. El desarrollo a través del tiempo en este grupo de plaza indica que pudieron darse cambios en los usos de las estructuras. Las conexiones con otras áreas del sitio son evidentes en los complejos arquitectónicos y materiales.

Esta información sirve como punto de partida para entender la manera en que las élites que vivieron aquí pudieron haber aparecido o sido retratadas en el registro textual. Así, mientras se sigue extrayendo más información de los glifos sobre los títulos de las élites cortesanas, se pueden poner en correlación estos datos con las interpretaciones funcionales del registro arqueológico para iluminar los papeles específicos de las élites altas y, lo más importante, la manera como se relacionaron con la jerarquía social más amplia entre los antiguos Mayas.

 

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