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11 Sacrificándose por su ideología: Vida, cosmología y supervivencia – Brent Woodfill, Nicholas Miller, Margaret Tarpley y Amalia Kenward – Simposio 16, Año 2002

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Woodfill, Brent, Nicholas Miller, Margaret Tarpley y Amalia Kenward

2003        Sacrificándose por su ideología: Vida, cosmología y supervivencia. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.85-93. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

11

SACRIFICÁNDOSE POR SU IDEOLOGÍA:

VIDA, COSMOLOGÍA Y SUPERVIVENCIA

Brent Woodfill

Nicholas Miller

Margaret Tarpley

Amalia Kenward

El Proyecto de Reconocimiento de Cuevas del Alto Pasión de la Universidad de Vanderbilt (VUPACS) es un sub-proyecto del Proyecto Cancuen, dirigido por Arthur Demarest y Tomás Barrientos. Este año VUPACS trabajó en tres lugares diferentes, Chisec y Raxruha en Alta Verapaz, y La Caoba en Sayaxche, Petén. En Chisec las investigaciones se enfocaron en la cueva de Juliq’, mientras que en el área de Raxruha se estudió un grupo de plaza y las cuevas asociadas al sitio de Raxruha Viejo, así como otras cuevas en la Sierra Chinaja y parte del sistema de Candelaria. En tercer lugar, VUPACS trabajó en un proyecto donde se unió nuestro mundo y el inframundo, excavando el Grupo A de Caoba Vieja y al mismo tiempo explorando las cuevas de la región. Como resultado de estas investigaciones ya se ha comenzado a entender los patrones regionales en esta zona, cuyo asentamiento se caracteriza por la ausencia de templos y el uso central de las cuevas como enfoque principal de la religión y las actividades rituales.

El contexto de nuestro trabajo cambió en esta temporada de acuerdo a las distintas áreas investigadas. En Chisec, se trabajó con el comité de turismo de B’omb’il Pek promoviendo la conservación de cuevas, y en Juliq’ se creó una ruta turística que protege las partes frágiles de la cueva, al mismo tiempo que se mapeó y estudió. También se hizo un reconocimiento de dos sitios de superficie, B’omb’il Pek Ruinas (Figura 1) y Depósito Las Ruinas (Figura 2), conocido también con el nombre La Poza, los dos ubicados cerca de Chisec. El trabajo en Raxruha y en las cuevas de La Caoba fue más que todo reconocimiento, ya que estos dos lugares son prácticamente desconocidos dentro del mundo de la arqueología Maya (por otra referencia, ver Carot 1989). Por esta razón las preguntas que se trataron de responder durante esta temporada fueron muy básicas: cuándo fue la ocupación y quiénes fueron sus ocupantes.

Las investigaciones en esta temporada se enfocaron en la comprensión de la vida ritual e ideológica de los habitantes de la región. No sólo nos interesan las cuevas sino también la arquitectura ritual, algo que se caracteriza por su ausencia en la región del Alto Pasión. Por esta razón, el proyecto buscó entender las relaciones entre los antiguos pobladores y las cuevas además de otros tipos de formaciones geológicas que se usaron como templos.

LA CAOBA, LA CAOBA VIEJA Y SU GEOLOGÍA

El sitio de Caoba Vieja (Figura 3) queda ubicado en la aldea La Caoba, que actualmente consta de 30 familias. La Caoba fue fundada en los años 70 por Q’eqchi’ provenientes de Cobán, Lanquín y El Rosal, una aldea ahora vecina de Caoba. Como muchas comunidades Q’eqchi’, la aldea de La Caoba fue fundada por un solo motivo: la existencia de tierra desocupada en una región sobre-poblada.

Figura 1  Mapa de B’omb’il Pek Ruinas (según Carot 1989:68)

Figura 2  Mapa de Depósito Las Ruinas o La Poza (según Carot 1989:69)

Figura 3  Mapa de La Caoba Vieja

Sin embargo, esta región no se había poblado anteriormente por una buena razón: la ausencia casi total de agua. Esta parte de Petén está compuesta de caliza de arrecife que se elevó sobre el nivel del mar hace millones de años y formó un gran sistema de cuevas subterráneas. Al exponerse de nuevo, el terreno empezó a erosionarse, formando cerros piramidales llenos de huecos, que son los restos del antiguo sistema de cuevas. La región de los cerros y sus alrededores constituyen un lugar cárstico que se parece más al norte de Yucatán que a sus vecinos ribereños. Bajo la superficie existe un sistema nuevo de cuevas vivas que contiene un río subterráneo que absorbe toda el agua de la superficie y deja seca la tierra.

Los habitantes de la aldea de La Caoba tienen una vida más dura que las otras comunidades de la región ya que se encuentra aislada. No hay ni camino, ni acceso a lanchas, y el suelo es de muy mala calidad. La población apenas y puede cultivar suficiente comida para subsistir, por lo que se ven forzados a comprar alimentos de afuera. La mayoría del terreno es pedregoso y se encuentra lleno de cerros muy inclinados, por lo que la tala de árboles causa bastante erosión. Estos mismos cerros restringen el acceso a la comunidad por lo que funciona como un muro natural.

En relación al problema de la falta de agua, los habitantes de La Caoba subsisten por la presencia de un bajo o aguada que se empezó a excavar hace 30 años, pero que se seca durante la época seca (entre abril y junio). La aguada fue terminada y mejorada en esta temporada con el apoyo del Sub-Proyecto de Desarrollo de Comunidades del Proyecto Cancuen. Antes de la intervención del Proyecto, la gente tenía que caminar más de dos horas a pie al río Pasión o al Machaquila, para lavar ropa y traer agua para cocinar, bañarse, lavar y beber. Durante la excavación original de este bajo y durante el proceso de mejoramiento se encontró evidencia de tiestos, vasijas completas y un esqueleto. Sin embargo, en las excavaciones de John Tomasic en una pequeña aguada ubicada en un grupo residencial de Cancuen, se encontraron artefactos similares a los de La Caoba. Entonces, la similitud de contextos arqueológicos parece indicar que la aguada de La Caoba sí fue excavada dentro de una aguada antigua, la cual tiene evidencia cerámica del Clásico Tardío con un tiesto del Preclásico Medio.

De lo anterior parece claro que la población de La Caoba Vieja sobrevivió mediante el uso de dos aguadas donde hay manto friático elevado. No solo la ausencia de agua, sino también la presencia de bastantes cerros han hecho que la vida en esta área sea difícil, tanto ahora como en la época prehispánica. Entonces, ¿por qué esta población se asentó allí cuando había mejores lugares para vivir?

SACRIFICÁNDOSE POR LA IDEOLOGÍA

La respuesta a la pregunta anterior sería simple si los habitantes de La Caoba Vieja también tuvieran problemas de escasez de tierra, tal como hoy en día. Sin embargo, sólo al terminarse el programa de estudios regionales se podrá responder si ésta fue la razón por la que se habitaron los alrededores de los cerros de La Caoba. Lo que sí está claro es que hay evidencia de muchas ceremonias en las cuevas desde al menos el Preclásico Tardío, misma que continúan hasta el Clásico Tardío, lo que significa que, aún con los problemas de vivir en el centro de los cerros, hubo una buena razón para fundar La Caoba Vieja. Nuestra hipótesis propone que esta razón fue el significado ideológico de los rasgos naturales que rodean el sitio. El grupo de cerros alrededor La Caoba es el único rasgo topográfico que sobresale entre el final del Altiplano – la Sierra Chinaja – y el inicio de las Tierras Bajas en la zona del sitio de Machaquila. Los cerros pueden observarse desde lugares tan lejanos como la Sierra Chinaja, Raxruha, La Isla, Cancuen y Tres Islas.

La región del Alto Pasión se caracteriza por la presencia de pirámides no artificiales, que son cerros con cuevas que recuerdan la montaña sagrada witz (Vogt 1965). En esta temporada se investigaron estos cerros en La Caoba y Raxruha Viejo, aunque cada uno de los sitios incorporó estas pirámides naturales en diferentes maneras. En Raxruha Viejo (Figura 4), algunas cuevas y cerros importantes quedan – de acuerdo a la lógica Maya – en el centro del sitio, y al lado de un cerro se construyó una plataforma con estelas, tal como las pirámides conocidas en otros sitios Mayas. Este patrón de usar cerros como lugares ceremoniales se encuentra en otras partes de la región, incluyendo cerros sin cuevas, como es el caso del sitio El Achiote, donde se colocó una estela lisa frente a un cerro natural que pudo albergar estructuras perecederas.

Figura 4  Mapa de Raxruha Viejo (según Carot 1989:64)

En los sitios asentados cerca de cerros se han observado maneras diferentes de incorporar el mundo natural. Los sitios Raxruha Viejo (Figura 4), La Caoba (Figura 3), B’omb’il Pek Ruinas (Figura 1), y Depósito Las Ruinas (Figura 2), tienen casi solo estructuras residenciales. De todos los sitios en la región ya investigados por el proyecto, solo dos tienen arquitectura ritual – Cancuen y B’omb’il Pek Ruinas. En Raxruha Viejo, que funcionó como un centro regional de gran tamaño, se invirtió mucha energía para incorporar los cerros simbólicamente dentro del sitio. Se encuentran cuevas pequeñas al lado de la plaza central y los cerros ceremoniales que están adentro del sitio fueron tratados como arquitectura, ya que al frente de por lo menos dos de ellos, fueron construidas plataformas, una de las cuales tiene una fila de estelas y altares. Este mismo patrón también existe en B’omb’il Pek Ruinas y Depósito Las Ruinas. Por otro lado, el uso de cuevas afuera del sitio substituyendo a las pirámides se ha registrado en Raxruha Viejo y los otros sitios de La Caoba, B’omb’il Pek Ruinas y Depósito Las Ruinas, donde la arquitectura se limita más que todo a estructuras residenciales. Sin embargo, la incorporación de construcciones a cerros puede ejemplificarse por la acrópolis de Caoba Vieja, que consta de un cerro modificado con una escalinata al frente, que se asemeja a una acrópolis artificial.

EL LABERINTO

Durante nuestras investigaciones en 2001, se descubrieron dos cuevas con evidencia de uso similar al observado en arquitectura ritual (Woodfill et al. 2001). Pero en ningún otro lugar se han observado rasgos naturales tan apropiados para rituales públicos como en la cueva de Kaaminaq So’tz (Figura 5), investigada en este año. Un fenómeno ritual que aparece en sitios tan diversos como Palenque, Yaxchilan, Oxkintok y Yaxuna (Suhler et al. 1998), está asociado con un tipo de arquitectura especial. Esta consistió en un laberinto que representa el inframundo y que termina en una escalinata que sube a un lugar alto que representa el cielo y donde se realizan ritos públicos ingresando por abajo. Se cree que en la antigüedad, las personas recorrían el laberinto y subían a la parte de arriba para realizar los rituales públicos.

Figura 5  Mapa de la cueva Kaaminaq So’tz

La cueva Kaaminaq So’tz muestra el mismo patrón. Se entra en un valle por una de dos entradas, la cual tiene evidencia de arte entóptico, aunque está casi destruido por la acción de la luz solar (estas pinturas están ubicadas dentro de la zona de penumbra). Después de entrar, se recorren túneles llenos de murciélagos y “pinturas”, que en verdad son fósiles de coral ya erosionados que parecen estrellas. Se continúa por las áreas donde los chamanes dejaron tiestos y al finalizar el laberinto se entra en una cámara ubicada 15 m arriba del valle, la cual presenta una entrada dramática. Allí se encontró evidencia de rituales públicos por lo menos a partir del Clásico Temprano. Había evidencia de más de 100 vasijas, la mayoría policroma, al menos cinco navajas prismáticas, y un gran fogón ubicado en la entrada.

En cierto momento los habitantes de la región cerraron el laberinto. Todas las salidas tenían paredes simples de piedras de la cueva, a excepción de la gran entrada entóptica. Para cerrar ésta se construyó una pared de 30 cm de grosor, casi 2 m de altura y 1.50 m de ancho. Las piedras usadas eran mucho mayores y el trabajo mucho más fino. También, ésta es la única salida que está cerrada lejos de la abertura.

De todos los tiestos recuperados, casi todos se fechan para el Clásico Temprano y la mayoría provienen de la “cámara de tiestos”. Por esta razón, se cree que la cueva fue cerrada intencionalmente después de esta época y cabe mencionar que solamente se encontró un tiesto posterior, del Clásico Tardío, el cual se ubicó en la otra entrada fuera del laberinto.

Desgraciadamente, no fuimos los primeros en encontrar Kaaminaq So’tz, ya que se observó evidencia de saqueadores. Pero, como es típico de la región, los saqueadores no hicieron un buen trabajo y se logró encontrar datos interesantes en el desecho de sus excavaciones, incluyendo un colgante circular de concha con rostro de una calavera. También pudo observarse que esta cueva seguramente no fue usada durante el Clásico Tardío, ya que de los 400 tiestos recuperados, sólo uno pertenece a esta época.

CONCLUSIONES

De las comunidades investigadas durante esta temporada, La Caoba presenta el ambiente menos propicio para vivir. Raxruha Viejo, Depósito Las Ruinas y B’omb’il Pek están ubicados en lugares accesibles, con bastante agua y suelo de buena calidad. Raxruha Viejo se localiza en la parte baja del río San Simón, uno de los ríos de Alta Verapaz que forman el río Pasión, el cual desaparece a algunos kilómetros río arriba, dentro de Muqb’ilha’ en las Cuevas de Candelaria. Por otro lado, el centro de B’omb’il Pek está ubicado al lado de una quebrada y solamente a diez minutos del río San Simón, mientras que Depósito Las Ruinas no solamente está ubicado al lado del mismo río, sino a la par de un cenote permanente que fue durante muchos años la única fuente de agua para los habitantes de Chisec. Todos los sitios investigados por otros sub-proyectos del Proyecto Cancuen – El Achiote, Santa Isabel y El Guaraní, supuestamente sitios satélites de Cancuen – se localizan al lado del río Pasión, y posiblemente participaron dentro del sistema de intercambio entre el Altiplano y las Tierras Bajas por estar ubicados en esta parte del río y cerca de Cancuen.

El patrón que demostró La Caoba Vieja es distinto de los otros sitios conocidos en esta región. Este sitio no solo existe en lugares con escasos recursos, sino está retirado de cualquier ruta de intercambio. Por lo tanto, la riqueza e importancia de este sitio es de naturaleza ceremonial, la que se originó desde muy temprano, al menos desde el Preclásico Medio. Este mismo patrón parece caracterizar a otros tres sitios identificados alrededor de La Caoba: La Argentina Vieja, El Achiote II, y Wakaxtzuul. Estos sitios se encuentran ubicados afuera de los cerros y posiblemente en lugares importantes para controlar el acceso a ellos.

El patrón cronológico que demuestra Kaaminaq So’tz es típico para las cuevas investigadas alrededor de La Caoba. Casi toda la cerámica recuperada en esta temporada se fechó para el Clásico Temprano y Preclásico Tardío, y los tiestos de la superficie se fecharon para el Clásico Tardío. Estos resultados posiblemente se deben a que la investigación de cuevas dependió de la política de la región, ya que solamente se trabajó en parcelas de algunas personas, y solamente en La Caoba. Los cerros mayores y posiblemente más importantes, se encuentran en la comunidad de El Chotal (sic, El Achiotal).

La cronología de esta región parece mostrar que las cuevas estaban en uso desde al menos el Preclásico Tardío. Durante este periodo se han evidenciado algunos ritos en cuevas de la parte noroccidental del grupo y los datos sugieren que posteriormente la actividad ritual se dirigió hacia el sur, donde se encuentran los cerros de mayor tamaño y donde se llevó a cabo la mayoría de investigaciones durante esta temporada.

Este patrón indicaría que al principio se usaron las cuevas cercanas a Tres Islas y durante el periodo Clásico Tardío hubo otro enfoque en dirección a Cancuen. Esta hipótesis se tratará de investigar mucho más a fondo cuando se trabaje en El Chotal (El Achiotal), en la siguiente temporada. Si es cierto que existió un movimiento de la actividad ritual hacia el sur probablemente sea por dos razones. Podría ser que el cambio de sitios poderosos de Tres Islas a Cancuen y una influencia más fuerte en la presencia o mayor presencia en la región de los cerros en la comunidad de La Caoba Vieja.

Los lugares sagrados de los Mayas prehispánicos también son sagrados para los Mayas que viven ahora en el Alto Pasión. Por esta razón estamos trabajando en conjunto con las comunidades, como es el caso de Juliq’, donde se investigó una cueva con cuatro altares que se usan actualmente para ceremonias regionales. El Tz’uultaq’a de esta cueva, San Sebastián, tiene mucha importancia para los indígenas de Chisec, y la comunidad cercana a la cueva está en proceso de mejoramiento económico a través de la incorporación de actividades turísticas con la ayuda de USAID y el Cuerpo de Paz.

Se trató de buscar un compromiso entre los diferentes usos actuales, los de los turistas y los de los Q’eqchi’, y al mismo tiempo tratar de conservar su riqueza natural y arqueológica. Por eso, con la ayuda de Jason Pielemeier y Marta Ayala, se delimitó dentro de la cueva una ruta turística que no incluye los cuatro altares ni las partes más frágiles o las que contienen artefactos. Durante el trabajo de este subproyecto de Vanderbilt, en la cueva se trabajó con miembros de la comunidad que ahora son guías, donde se definieron mejores métodos para su conservación. Este es el plan de trabajo para toda la región del Alto Pasión, tratar de buscar acuerdos con las comunidades, ayudándolas a proteger sus lugares sagrados y al mismo tiempo realizar estudios para el beneficio de todos.

REFERENCIAS

Barrientos, Tomás, Arthur Demarest, Ronald Bishop y Federico Fahsen

2001        Redescubriendo Cancuen: Nuevos datos sobre un sitio fronterizo entre las Tierras Bajas y el Altiplano Maya. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2000 (editado por J.P. Laporte, A.C. Suasnávar y B. Arroyo), pp.569-579. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Carot, Patricia

1989        Arqueología de las cuevas del norte de Alta Verapaz. Cuadernos de Estudios Guatemaltecos I,  Centre d’Études Méxicaines et Centraméricaines, Guatemala.

Fahsen, Federico

2000        Proyecto Epigráfico Cancuen, Informe Preliminar No. 2: La cronología de las dinastías de Cancuen y Machaquila. Universidad del Valle, Guatemala y Universidad de Vanderbilt, Nashville.

Fahsen, Federico y Sarah Jackson

2002         Nuevos datos e interpretaciones sobre la dinastía de Cancuen y otros reinos del sur de Petén durante el periodo Clásico. En XV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala 2001 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y B. Arroyo), pp.899-908. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Suhler, Charles K., David A. Freidel y Traci Ardren

1998        Northern Maya Architecture, Ritual and Cosmology. En Anatomía de una civilización: Aproximaciones interdisciplinarias a la cultura Maya, pp 253-273. Sociedad Española de Estudios Mayas, Madrid.

Woodfill, Brent, Matt O’Mansky y Jon Spenard

2002        Asentamiento y sitios sagrados en la región de Cancuen. En XV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2001 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y B. Arroyo), pp.909-922. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Vogt, Evon V.

1965        Ancient Maya and Contemporary Tzotzil Cosmology: A Comment on Some Methodological Problems. American Antiquity 30:192-195.

 

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