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03 Perspectivas post-modernas acerca de Arqueología, Derechos Indígenas y Desarrollo Humano: Hacia un nuevo modelo de la arqueología en Guatemala – Arthur A. Demarest y David García – Simposio 16, Año 2002

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Demarest, Arthur A. y David García

  1. Perspectivas post-modernas acerca de Arqueología, Derechos Indígenas y Desarrollo Humano: Hacia un nuevo modelo de la arqueología en Guatemala. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.16-26. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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PERSPECTIVAS POST-MODERNAS ACERCA DE ARQUEOLOGÍA, DERECHOS INDÍGENAS Y DESARROLLO HUMANO: HACIA UN NUEVO MODELO DE LA ARQUEOLOGÍA EN GUATEMALA

Arthur A. Demarest

David García

ATAQUES RECIENTES A LA ARQUEOLOGÍA MAYA

En los Estados Unidos y Canadá, académicos como Cohodas, Pyburn, Castaneda, Wilk y Montejo, han presentado críticas extremadamente negativas a la arqueología Maya (Cohodas 2001; Castaneda 1996; Montejo 1999; Pyburn y Wilk 1995; Hervik 1999). En conferencias y ensayos, ellos han acusado a distintos arqueólogos guatemaltecos y norteamericanos de presentar de una forma insensible y hasta racista los estereotipos de los Mayas que enfatizan el sacrificio de sangre, la belicosidad y el colapso Maya. Desdichadamente, ellos han lanzado estos ataques a distancia, desde su perspectiva de académicos de gabinete, sobre la arqueología de posguerra en Guatemala.

Sus críticas están basadas frecuentemente en citas, generalmente sacadas de contexto, de revistas populares como National Geographic o de programas de televisión, en lugar de referirse a las publicaciones de los propios arqueólogos (Cohodas 2001). Además, estas críticas parecen estar desinformadas del acontecer actual de la arqueología guatemalteca, la cual (como vemos en los artículos presentados en este volumen), se ha tornado muy sensible a los derechos culturales y necesidades humanas de las poblaciones indígenas.

Estas críticas tan mal informadas de este grupo pequeño de norteamericanos, han animado a Latinoamérica a seguir a los movimientos indígenas de EE.UU. en su respuesta negativa a la excavación de entierros y a veces al turismo, y aún a los estudios científicos. Incluso, hacen un llamado implícito a una forma de censura intelectual sobre interpretaciones y publicaciones. Los académicos norteamericanos consideran que las discusiones o el énfasis en el sacrificio de sangre, la guerra del periodo Clásico y el colapso Maya presentan una imagen dañina de los Mayas. Hasta han intentado correlacionar publicaciones de Linda Schele con las masacres ocurridas en los ochenta y con actos de imperialismo norteamericano, como la Guerra del Golfo Pérsico en los noventa (Cohodas 2001).

Estas correlaciones han demostrado ser cronológicamente incorrectas y causalmente infundamentadas. Las Patrullas de Autodefensa Civil, y los militares guatemaltecos y norteamericanos, no estaban influenciados directa o indirectamente por nuestras publicaciones, las que en algunos casos aparecieron una década después de los eventos políticos mencionados. Es más, es simplemente falso el asumir que los líderes o las poblaciones Mayas se ofendan por referencias hechas a la guerra, al colapso del periodo Clásico o al sacrificio de sangre. Durante y después de la guerra, algunos intelectuales Mayas y líderes de la comunidad Maya han estado involucrados en la resistencia. Una de las herramientas más utilizadas con este propósito ha sido la imagen creada por la arqueología Maya. Comunidades Mayas reasentadas que han tomado posesión de tierras han puesto rótulos que dicen “Nietos de los Mayas”, asociándose así con las comunidades antiguas. Están orgullosos de los logros de sus ancestros y que hubo grandes guerreros como Tecun Uman y antiguos reyes Mayas. La mayoría de líderes Mayas no quieren ser caricaturizados como el modelo del Maya pacífico propuesto hace medio siglo por J. Eric S. Thompson.

Similarmente, a los Mayas contemporáneos en Guatemala no les ofende el conocimiento de que la mayoría de las ciudades de Petén fueron abandonadas al final del periodo Clásico. Ellos aceptan esto, particularmente los Q’ eqchi’, quienes han reocupado desde hace 50 años las áreas alrededor de estas ciudades que fueron abandonadas en aquel entonces. Ellos saben que su tradición ha pasado por muchas fases históricas, desastres y recuperaciones. En general, ellos no se ofenden al escuchar discusiones sobre el colapso Clásico, así como nosotros no nos ofendemos por la caída del Imperio Romano, un apogeo anterior a nuestra civilización de occidente (Rice, Rice y Demarest s.f.).

Finalmente, la imagen de sangre y el sacrificio en la religión del Clásico Maya, es un simple hecho de que los ofrecimientos de sangre fueron, y aún son, parte central de la espiritualidad Maya. El sacrificio era central al ritual, así como lo es en la religión griega, romana y judía, aunque luego fue reformulado metafóricamente en el sacrificio cristiano al consumir el cuerpo y la sangre de Cristo.

Durante la temporada de campo 2002 del Proyecto Cancuen, hemos participado en muchos rituales con los ancianos de El Zapote, La Caoba y La Unión. Estos todavía implican sacrificio de pavos y cerdos, y ofrendas de sangre. Si los críticos de la arqueología se ofenden por dichos sacrificios, en el pasado o en el presente, el problema no está en la descripción fidedigna de estos rituales, sino más bien en el carácter etnocéntrico de ellos.

Obviamente, la censura intelectual no es la respuesta. Los académicos siempre deben hablar con sensibilidad, pero nuestras discusiones y debates sobre la naturaleza de la cultura Maya antigua no deben estar restringidos por preconcepciones norteamericanas que dictan qué información debe ser presentada. Los académicos extranjeros no hablan por los Mayas y los investigadores contemporáneos deben ser intelectualmente libres de presentar sus propias interpretaciones de la evidencia antigua.

UNA CRÍTICA POST-PROCESUAL DE RECIENTES CRÍTICAS DE LA ARQUEOLOGÍA MAYA

En retrospectiva, está claro que las recientes discusiones sobre arqueología Maya en Norteamérica son culpables de una perspectiva distante, superior y hasta imperialista, ignorando los acontecimientos actuales en Guatemala. Aparte de los errores de información y la ignorancia de hechos recientes, estos ataques a la arqueología Maya han utilizado varias prácticas de la teoría Post-Colonial que han sido rechazadas por teorías post-modernas más recientes. Estas faltas incluyen: 1) manejo anti-ético de los hechos en discurso; 2) creación de dicotomías divisivas e invalidantes; 3) hablar por “el otro”; 4) imperialismo cultural; e 5) incapacidad de crear un diálogo inter-subjetivo. Revisemos ahora brevemente cada una de estas fallas y propongamos acercamientos más productivos.

ÉTICA HUMANISTA EN EL DISCURSO ANTROPOLÓGICO

En Genealogies for the Present (1996), Knauft presenta una perspectiva armoniosa sobre el post-modernismo y otras propuestas filosóficas recientes, como un intento de integrarlas en una ética de investigación en la etnografía. Empero, él advierte que algunos críticos post-coloniales de la década de 1980 fueron importantes en estimular el debate, pero ahora son dañinos al discurso abierto:

Textos extraños, incluyendo dibujos y fotografías, fueron tomados fuera de contexto y yuxtapuestos para proveer nuevos significados irónicos o subversivos. Contextos temporales y geográficos fueron perturbados. La historia no era un hecho, sino un cuento que ahora parece extraño. Teníamos que de familiarizar esta historia al regresar en ella, interrumpidamente, sosteniendo citas intimidantes alrededor de nuestro pasado indecente (Knauft 1996:20) [traducción libre].

Knauft (1996:35) también argumenta que este tipo de criticas postmodernas “…Pueden ser irónicamente distantes de las vidas de la gente habitual, aunque ataquen creativamente sitios como los medios de información, el museo o la historia de la literatura” [traducción libre].

Desdichadamente, algunas de las recientes críticas a la arqueología son elitistas (usando textos obsoletos, citas descontextualizadas, historias forzadas), sin diálogo con aquellos (ladinos, extranjeros, turistas y Mayas) que ya están comprometidos en la construcción de una arqueología Maya ética. El uso de “historias falsas” para crear correlaciones ilegítimas entre las publicaciones de arqueología popular y las masacres trágicas en Guatemala, representan el aspecto más dañino y menos auténtico de la crítica Post-Colonial que ya ha pasado de moda.

DICOTOMÍAS DIVISIVAS E INVALIDANTES

Los acercamientos recientes en la teoría post-moderna han rechazado la creación de dicotomías divisivas e invalidantes en el discurso antropológico. Construyendo a partir de la teoría post-estructuralista de Foucault (1970, 1972, 1973), y especialmente de Derrida (1972, 1976, 1981), los académicos contemporáneos buscan evitar las posiciones logo-céntricas que marginan el sujeto a priori de sus análisis. En el caso de las recientes detracciones a la arqueología Maya, nuestros críticos norteamericanos han creado dichas dicotomías divisorias al definir una elite intelectual auto proclamada (etnógrafos norteamericanos y arqueólogos escogidos), para analizar y desapoderar al sujeto/objeto de su crítica en un sentido clásico foucaultiano. El sujeto/objeto de su crítica son, en este caso, guatemaltecos, estadounidenses y otros practicantes de la arqueología Maya. Su distinción entre científico/académico y sujeto/objeto se apodera a través del “poder/conocimiento” (Foucault 1972), para dividir deferentemente a la comunidad intelectual en dicotomías logo-céntricas de buenos versus malos, como ladino/Maya, canadiense/americano, etnógrafo/arqueólogo, turista/residente, y así sucesivamente. Tales dicotomías le niegan una voz a los grupos “indeseables” – y así, son marginados.

HABLANDO POR “EL OTRO”

Otra falla de este ataque regresivo post-colonial en la arqueología Maya, es que cometen la falacia de hablar por “el otro” cultural, sin dialogar con un segmento representativo de ese grupo (Alcoff 1991), en este caso los Mayas. Sin estar comprometidos con los diálogos que se llevan a cabo en Guatemala con líderes políticos Mayas, comités de las comunidades, ancianos y otros grupos, reclaman representar a los Mayas y las sensibilidades culturales de una supuesta gente. A veces ellos buscan legitimar su habilidad de “hablar por los Mayas” a través de la inclusión de un estudiante o colega Maya como co-autor, o sea, una muestra representativa de uno.

EL DIÁLOGO ACTUAL

De hecho, en el diálogo nacional actual en Guatemala uno encuentra que las preocupaciones de los líderes y grupos indígenas son diversas y complejas, multi-focales, y ricas en diálogo y debate interno. El derecho al acceso a sitios sagrados y la esperanza de obtener beneficios económicos del turismo arqueológico son las inquietudes principales demandadas por los comités de las comunidades Mayas y líderes intelectuales. Lo que no han pedido es censurar o limitar la discusión sobre la guerra, el sacrificio o el colapso Maya Clásico. Al contrario, los líderes religiosos locales nos han pedido que respetemos sus rituales, hasta aun pedir que participemos en ellos, una manifestación de respeto mutuo que hemos aceptado agradecidamente.

Tampoco los ancianos han pedido que cesemos las excavaciones, ni siquiera las de los entierros, como en algunas reservas norteamericanas. Al contrario, han pedido para ciertas excavaciones de entierros ubicados en focos cargados de espiritualidad, que compartamos con ellos los ritos del Mayehak que propician al Tz’uultaq’a o Espíritu de la Montaña, y mostrar de esta manera respeto a sus ancestros. Así como en las excavaciones occidentales de sitios griegos, romanos o medievales, el respeto por nuestros ancestros culturales distantes no impide la excavación respetuosa y científica para revelar la historia y logros de esos ancestros. Tampoco el respeto por los sitios y los lugares sagrados impiden el turismo que puede ayudar a educar a los guatemaltecos y al mundo acerca de la cultura Maya antigua y la espiritualidad Maya moderna. Al contrario de la perspectiva de algunos etnógrafos norteamericanos, la arqueología y el turismo pueden beneficiar a las comunidades de Mayas modernos en forma económica y en términos de retener y reforzar su identidad Maya, como lo describiré a continuación.

EL IMPERIALISMO CULTURAL NORTEAMERICANO

De hecho, bajo todos estos ataques recientes a la arqueología Maya, yace una nueva forma de imperialismo cultural norteamericano. Las agencias de desarrollo norteamericanas, embajadas, e incluso académicos, están acostumbrados a un modelo en que los norteamericanos ayudan a las naciones en vías de desarrollo para mejorar sus economías, tecnología, sistema educacional, sistema judicial, u otra institución de desarrollo de democracias jóvenes. Este acercamiento puede justificarse en el caso de la tecnología, la ciencia, y algunas otras instituciones que son más desarrolladas en Estados Unidos, Europa y Canadá.

En este caso, sin embargo, algunos académicos norteamericanos están promoviendo un modelo de derechos y sensibilidades culturales indígenas basadas en el NAGPRA (Acta de Repatriación y Protección de Tumbas de Nativos Americanos), y las perspectivas de algunos líderes indígenas norteamericanos. Nosotros los norteamericanos debemos estar avergonzados de ser ejemplo para cualquiera en la situación política y social de nuestras empobrecidas – y culturalmente reducidas – poblaciones indígenas. Pocas naciones han tratado tan brutalmente a sus poblaciones indígenas como lo ha hecho Estados Unidos y Canadá. Después de eliminar al 99 % de su población indígena a través de enfermedades y masacres, la mayoría de los remanentes viven reducidos muchas veces en localidades poco deseables en las que se vieron forzados a reasentarse. Muchos de estos grupos sobreviven y luchan por su identidad en una situación culturalmente desmoralizante financiada por los pagos del gobierno, derechos minerales, casinos, y otras formas de paternalismo. Incluso los cinco siglos de opresión a los grupos indígenas en Latinoamérica no han sido tan terribles en su impacto cultural como en el norte.

LA DISTINTA SITUACIÓN DE GUATEMALA

Es comprensible que los líderes nativos norteamericanos deseen afirmar su identidad política y cultural y resistir por medio de medidas como la restricción de excavaciones arqueológicas y de entierros, o demandando ciertas formas de interpretación pública de su cultura. En el norte tienen pocas formas de expresar resistencia cultural o poder político y ellos deben usar todas las salidas posibles para hacerlo.

Pero la situación de Guatemala, es muy diferente. Los Mayas forman el componente más grande de una sociedad diversa, multi-étnica e intercultural guatemalteca. Ellos aspiran y alcanzarán formas más significativas y directas de resistencia, poder y reafirmación étnica. Basado en los Acuerdos de Paz vigentes, y el lento y doloroso proceso actual de democratización de la sociedad guatemalteca, los líderes Mayas, estudiantes y familias tienen mayores expectativas, posibilidades y ambiciones. Apoyados por programas como EduMaya en la Universidad Rafael Landívar y la extensión de Sololá de la Universidad del Valle de Guatemala y otras iniciativas, una clase grande, educada, culturalmente consciente y multilingüe de futuros líderes Mayas está adquiriendo más perfil y poder. Las estadísticas claras, las oportunidades educativas y una vigorosa identidad cultural aseguran que los Mayas se convertirán en una fuerza dominante en Guatemala. Líderes políticos, espirituales, educativos, estudiantes Mayas, y líderes locales y de los comités comunitarios, están preocupados por sus beneficios económicos y su participación en la arqueología y el turismo, más que con bloquear y limitar las excavaciones o censurar las interpretaciones científicas.

También el potencial económico, las oportunidades en la arqueología, el turismo arqueológico e incluso etnográfico son de una envergadura diferente que en Estados Unidos, Canadá y hasta México. Incluso en condiciones violentas, inestables y de post-guerra, el turismo es el segundo pilar de la economía guatemalteca y pronto será la industria principal. Dado este hecho, los líderes y comunidades Mayas están tan interesados en su participación en las oportunidades que traen los parques arqueológicos, como lo están con la preservación de su integridad como lugares sagrados. Tienen sus propias agendas al nivel local y pan-Maya para desarrollar un uso multi-funcional de los sitios.

EL DIÁLOGO INTER-SUBJETIVO Y MULTI-CULTURAL EN GUATEMALA

El error más grande en las críticas norteamericanas recientes a la arqueología Maya es su incapacidad de proveer un discurso inter-subjetivo y multi-focal demandado por la teoría ética, post-moderna y post-estructuralista (Derrida 1976, 1981). Solo el diálogo inter-subjetivo entre diversas posiciones e intereses puede llevar a un consenso operacional y dinámico que siempre se está redefiniendo y que respeta las múltiples voces en el debate. Los arqueólogos guatemaltecos, los líderes Mayas, los guías espirituales locales, los antropólogos extranjeros y todos los actores involucrados en los estudios Mayas, pueden y deben hablar por sí mismos en el presente diálogo. Este diálogo post-estructuralista no busca una posición correcta (en términos logo-céntricos), ni una verdad absoluta, más bien, un consenso que respete los derechos culturales, económicos e intelectuales de todos los involucrados – o sea, la nación, las aldeas, los Mayas, los ladinos, los líderes Mayas, los arqueólogos guatemaltecos, los antropólogos extranjeros, los ecólogos, los turistas, los estudiantes, y hasta los finqueros.

En Guatemala sobresale desde hace varios años un discurso inter-subjetivo que es emocionante y productivo. Los arqueólogos han contribuido en buena parte con este diálogo y en las últimas décadas, ya que revelando los magníficos logros de la tradición Maya se ha ayudado a promover la identidad cultural Maya, a educar a líderes Mayas acerca de su propia herencia y a mejorar la imagen de grupos indígenas ante otros y ellos mismos.

La arqueología contribuyó al rechazo (al menos en público) del estereotipo del “indio tonto” y en lugar de ello, ayudó a crear una imagen de la nación guatemalteca en la cual se venera la herencia indígena nacional. Incluso durante la guerra civil, académicos como Linda Schele, Federico Fahsen, y uno de nosotros (Demarest), estuvieron directamente involucrados en sostener los esfuerzos intelectuales indígenas, y en tratar de proteger y apoyar a las comunidades Mayas con las cuales trabajamos.

Ahora, con los Acuerdos de Paz (Acuerdos de Paz 1997) y los pasos erráticos hacia una democracia más verdadera, varios arqueólogos cuentan con la colaboración directa de las comunidades Mayas y líderes indígenas. Estos proyectos están comprometidos en mejorar las condiciones económicas y sociales de dichas comunidades. Mientras desarrollamos nuevos acercamientos de post-guerra de los estudios Mayas, los académicos están colaborando con el liderazgo Maya en un diálogo abierto para definir los acercamientos sensibles a la arqueología y al manejo de lugares sagrados, y al mismo tiempo usos múltiples de los parques nacionales de Guatemala como centros educativos, de conservación, turísticos y como lugares sagrados (Cojti Cuxil 1995; Ivic, este volumen; García 2001, 2002; Demarest y Barrientos 2001; Demarest et al. 2002). Contrario a los criticismos norteamericanos (Castaneda 1996), dichos usos múltiples e identidades múltiples de los sitios arqueológicos, parques turísticos y centros de educación no necesitan devaluar su autenticidad como sitios sagrados, y símbolos de la identidad y culto Maya (García, este volumen).

EL PROYECTO CANCUEN COMO EJEMPLO DE ARQUEOLOGÍA MAYA DE POST-GUERRA

El nuevo perfil de la arqueología Maya en Guatemala debe ser fuente de orgullo nacional en términos de su contribución al patrimonio cultural, a la identidad pan-Maya y a los esfuerzos económicos de los grupos en Guatemala. En lo personal, estamos especialmente orgullosos del Proyecto Arqueológico Regional y de Desarrollo Comunitario Cancuen de la Universidad de Vanderbilt, el cual brevemente cito aquí como ejemplo del potencial de la arqueología de post-guerra en Guatemala.

Después de veinte años de dirigir proyectos arqueológicos en Petén y de presenciar la miseria de las aldeas Q’eqchi’ a nuestro alrededor, estábamos listos para guiar la construcción de un proyecto que puede tener éxito en crear una serie de parques sostenibles arqueológicos y ecológicos que beneficiarán a las empobrecidas comunidades alrededor de Cancuen (Demarest et al. 2002). Los proyectos previos de Vanderbilt eran limitados principalmente a objetivos de investigación científica y entrenamiento de estudiantes guatemaltecos y norteamericanos. Las circunstancias políticas en Guatemala limitaron estos proyectos a una ayuda pequeña a las comunidades. La restauración de la arquitectura, el desarrollo de los parques y la infraestructura turística, así como la conservación a largo plazo, fueron puestas en manos de proyectos de desarrollo subsecuentes supervisados por diferentes agencias gubernamentales. No hemos estado satisfechos con los resultados de dichos proyectos, ni en el sentido educativo, ni en desarrollo humano. Las comunidades Q’eqchi’ locales han sido excluidas de mayor participación en estos proyectos subsecuentes. Por esto, los sitios y parques han sido saqueados de su patrimonio natural y cultural por las poblaciones locales.

Por estas razones y dadas las oportunidades de los Acuerdos de Paz, en 1999 decidimos que en el Proyecto Cancuen se tomarían todos los aspectos arqueológicos, de restauración y desarrollo de comunidades simultáneamente, en vez de cómo una secuencia. Esta estrategia nos ha permitido conducir una arqueología regional orientada a resolver problemas científicos mientras se restaura un parque arqueológico y ecológico que fue abandonado hace mucho tiempo (Demarest et al. 2001). Mientras las excavaciones científicas continúan, Rudy Larios y Tomás Barrientos están restaurando simultáneamente segmentos del palacio real (Barrientos et al. 2002; este volumen), y David García y otros expertos están colaborando con líderes y comités indígenas en los proyectos humanos (García et al. 2002; Demarest et al. 2002).

Mientras tanto, el recién dotado Programa de Vanderbilt de Desarrollo de Comunidades Indígenas nos ha permitido iniciar proyectos con nuestros vecinos de las aldeas Q’eqchi’. Estos proyectos están mejorando sus condiciones de vida, de salud, de oportunidades educativas, de sistemas agrícolas e infraestructura. Al mismo tiempo y con a la ayuda de muchas organizaciones como USAID, Talita Kumi (FUNDEMI), INTECAP, Universidad del Valle, Cruz Roja Holandesa, FODIGUA, Fundación Solar, Club Rotario, Cuerpo de Paz y otras, estamos capacitando comunidades Q’eqchi’ con entrenamiento técnico para ocuparse como guardias, guías educativos, operadores de servicios de lancha y en general, custodios y protectores del parque, que también es la casa del Tz’uultaq’a y el lugar de rituales muy sagrados.

Aprovechando la publicidad y la cobertura de National Geographic de los descubrimientos arqueológicos, David García y yo hemos buscado y solicitado fondos, como tramitadores y abogados de los comités de seis diferentes aldeas para ayudar en la obtención de fondos y apoyo técnico en proyectos seleccionados, luego del debate y consenso comunitario. Ha sido gratificante ver llevarse a cabo las primeras jornadas médicas, pozos de agua potable, aguadas, molinos de nixtamal, paneles solares y otras mejoras. Incluso ha sido más gratificante ver el éxito que se ha tenido en las comunidades de La Unión y El Zapote al entrenar guías, guardias y gerentes de posadas eco-turísticas, y servicios de lancha. Todo esto con el fin de ofrecer las facultades necesarias para fungir como custodios y presentadores de su propia herencia y beneficiarios del futuro eco-turismo.

Las Figuras 1, 2, 3 y 4 muestran listas de los logros y esfuerzos en la restauración del parque, desarrollo comunitario y proyectos de eco-turismo, entre otros, que han sido generosamente financiados por muchas agencias, instituciones y donaciones de individuos y empresas guatemaltecas. En conjunto, la Universidad de Vanderbilt, el gobierno y las donaciones privadas internacionales han sumado cientos de miles de dólares en ayuda a las aldeas Q’eqchi’ que son nuestros vecinos, compañeros de trabajo y amigos, los científicos del Proyecto Cancuen.

RESCATE Y RESTAURACIÓN DEL PARQUE ARQUEOLÓGICO CANCUEN

  1. Re-delimitación del parque
  1. Cerco vivo con alambre espigado
  1. Sistema de brechas hecho y mantenido por Comité de Mujeres del Aldea El Zapote
  1. Rótulos del IDAEH en el sitio
  1. Sistema de vigilancia 24 horas por los hombres de El Zapote
  1. Casa de vigilantes y pago de vigilancia
  1. Plan de emergencia anti-desastres (Huracanes e inundaciones)
  1. Protección de arquitectura expuesta por saqueadores, consolidación y restauración
  1. Restauración de Arquitectura por Rudy Larios y Lic. Tomas Barrientos
  1. Inicio de centro de visitantes y servicio de guías con técnicos de Talita Kumi, la Universidad del Valle, y Cuerpo de Paz
  1. Ampliación del parque del Ministerio con zona amortiguamiento comprado por la Universidad de Vanderbilt

Figura 1        Rescate y Restauración del Parque Arqueológico Cancuen

DESARROLLO DE LA ALDEA EL ZAPOTE, SAYACHE, PETÉN

1.  Clínica medica con jornadas médicas de Talita Kumi cada mes

2.  Evaluación médica de niños sordos de la aldea en el Hospital Rodolfo Robles

3.  Capacitación de promotores de salud en la aldea por Talita Kumi

4.  Molino de nixtamal

5.  Casa del molino de nixtamal

6.  Entrenamiento de las mujeres del molino por capacitador de Cruz Roja Holandesa

7.  Entrenamiento en contabilidad para manejo del molino, como resultado, ya casi recuperaron

la inversión inicial del molino (o sea Q.12,000)

8.  Láminas para reponer el techo de la escuela después del huracán Iris (por Talita Kumi)

9.  Organización del comité de educación para PRONADE

10. Donación de 130 cuadernos espiral de 5 materias para recaudar fondos para el comité de

educación (Asociación de Estudiantes de la Universidad del Valle)

11. Tours para los niños (de todas las aldeas) por el director del proyecto

12. Viajes para los líderes y jóvenes de El Zapote para conocer los museos y sitios sagrados/

arqueológicos del Altiplano

13. Fortalecimiento de las organizaciones que existían en la aldea, como el Comité Pro-

mejoramiento (capacitadores de Talita Kumi)

14. Capacitación en agricultura orgánica por parte de Talita Kumi

15. Cinco estudiantes de la aldea estudian en la escuela de agricultura Carolina de Talita KUMI

16. Capacitación en Universidad del Valle en Sololá en micro industria de alimentación

17. Evaluación de situación de legalización de tierras en la aldea

18. Veinte bombas que fueron solicitadas a “Agua Fuente de Paz” de UNICEF

19. Trofeos y pelotas para organizar siete campeonatos de fútbol entre comunidades

20. Uniformes de fútbol (50)

21. Capacitación y organización de servicios turísticos

21. Trabajo por 4 años para todos los hombres en excavación y guardianía

22. Trabajo por dos temporadas para mujeres

23. Ceremonias de Mayehak y Wa´atesink relacionadas con el trabajo en el sitio

24. Apoyo financiero y participación en la fiesta patronal de la aldea

Nota: todo el apoyo de Talita Kumi es financiado por US-AID

Figura 2        Desarrollo de la aldea El Zapote, Sayaxche, Petén

DESARROLLO DE LAS ALDEAS LA UNIÓN, CHISEC, ALTA VERAPAZ

  1. Organización del comité Educativo del Pronade
  1. Donación de 100 cuadernos espiral de 5 materias para recaudar fondos para el comité de educación (Asociación de Estudiantes de la Universidad del Valle)
  1. Solicitud para láminas para todas las familias, programa “Pro-Techo Mínimo”,  FODIGUA
  1. Puente ejecutado por AID en el camino Raxruja-La Unión
  1. Entrenamiento de estudiantes de agricultura en la escuela Carolina de Talita Kumi
  1. Inversión de Q.66,000 en infraestructura mínima para turismo, proveído por AGIL-USAID. Parqueo para seis vehículos, caseta de atención al turista, lancha, motor marino
  1. Capacitación y organización de servicios turísticos
  1. Financiamiento de la construcción de garaje turistas, tienda y centro de visitantes
  1. Organización, legalización y capacitación, Asociación de Desarrollo y Turismo de La Unión
  1. Trabajo por dos temporadas a los hombres
  1. Organización de dos campeonatos de fútbol, con pelotas y trofeos
  1. Uniformes de fútbol
  1. Capacitación en agricultura sostenible (por capacitadores de Talita Kumi)
  1. Fortalecimiento de organizaciones locales, Comité Pro-Mejoramiento de salud y de educación

Figura 3        Desarrollo de la aldea La Unión, Chisec, Alta Verapaz

DESARROLLO DE LA ALDEA LA CAOBA, SAYAXCHE, PETÉN

1.   Organización del Comité Pro-Mejoramiento

2.   Trabajo para los hombres desde 2001

3.   Reconstrucción de la aguada que es la única fuente de agua a menos de dos horas de

la comunidad

DESARROLLO DE LA ALDEA LA ISLA, CHISEC, ALTA VERAPAZ

  1. Apoyo en autogestión de proyectos de desarrollo
  1. Solicitud para solicitar láminas en el programa “Pro-Techo Mínimo” de FODIGUA
  1. Trabajo a los hombres durante dos temporadas
  1. Apoya a proyectos de construcción de un puente, caminos y el nuevo rodeo
  1. Capacitación en agricultura sostenible (por capacitadores de Talita Kumi)

DESARROLLO DE LA ALDEA SANTA ISABEL, SAYAXCHE, ALTA VERAPAZ

  1. Coordinación para la conseguir e instalar cinco bombas para pozos comunitarios
  1. Evaluación de sitios arqueológicos en el área
  1. Trabajo por una temporada
  1. Visita de los maestros y los niños de la comunidad al sitio, incluyó tour y guía profesional
  1. Capacitación en agricultura sostenible (capacitadores de Talita Kumi)
  1. Fortalecimiento de comités locales, especialmente el de salud

Figura 4        Desarrollo de las aldeas La Caoba, La Isla y Santa Isabel

        Además del apoyo general a las aldeas, el Proyecto Regional de Arqueología Cancuen busca crear una serie de parques ecológicos y culturales manejados por los Q’eqchi’ a lo largo del río Pasión. Con la asistencia de expertos en derechos de tierra y con el apoyo de Vanderbilt, The Nature Conservancy, Fontierra, USAID y el Ministerio de Agricultura, estamos empezando a tratar de establecer corredores biológicos que conectarán estos parques. Servicios de lancha, posadas rústicas y otros servicios turísticos administrados por comunidades locales proveerán el acceso a los turistas para visitar los sitios y viajar a través de las rutas fluviales recuperadas ecológicamente (Demarest et al. 2002; García et al. 2002).

Es importante subrayar que todos estos proyectos de salud, agricultura, infraestructura y eco-turismo han sido elegidos por líderes de las aldeas y diseñados en cercana colaboración con los comités de hombres y mujeres, y también a través de reuniones frecuentes y abrumadoras con todos los miembros de las aldeas. También nos hemos beneficiado mucho del consejo y apoyo de líderes indígenas nacionales, especialmente en asuntos espirituales, incluyendo miembros de la Comisión para la Definición de Sitios Sagrados de Guatemala.

Personalmente, para nosotros la parte más gratificante intelectual y emocionalmente ha sido participar en muchos rituales del Mayehak y Wa’atensink presididos por los ancianos y guías espirituales de El Zapote, La Unión, La Caoba, así como por otros líderes religiosos Mayas prominentes. Nuestra participación en estos eventos sagrados Q’eqchi’ ha reafirmado el vínculo entre comunidades, la visión de los lugares sagrados, el proyecto arqueológico y los programas de capacitación para el eco-turismo. La cooperación en estos eventos humanitarios ha demostrado la factibilidad y necesidad de usar de forma armoniosa las identidades múltiples de los parques del Ministerio de Cultura, para beneficiar a toda la diversidad de grupos e intereses de la República de Guatemala.

CONCLUSIONES

Esperamos que estos esfuerzos en conjunto entre científicos, líderes indígenas, aldeas e instituciones externas provean a la arqueología y grupos de derechos indígenas de un nuevo modelo de arqueología. En lugar de seguir el ejemplo de los modelos amargados, anti-científicos e ineficaces de los norteamericanos, Guatemala está creando lentamente y pacíficamente su nuevo modelo para arqueología y etnografía, el cual es sensible a las preocupaciones, derechos y espiritualidades indígenas (Ivic, este volumen; García 2001; García et al. 2002).

Este modelo es un trabajo en progreso que se alimenta de un diálogo dinámico, inter-subjetivo e inter-étnico continuo. Los logros hasta la fecha en Cancuen indican que este proceso tiene la posibilidad de éxito y de la creación de una nueva forma de arqueología socialmente responsable que respeta las necesidades de la ciencia, el turismo y las comunidades locales, así como los derechos y creencias de los indígenas. Insólitamente, emergiendo de la guerra y del caos social, Guatemala tiene el potencial de crear un modelo culturalmente sensible que puede servir tanto para nosotros como para otras naciones.

REFERENCIAS

Acuerdos de Paz entre Gobierno de la República de Guatemala y URNG

1997        Materiales de Estudio y Trabajo No.17. Fundación Friedrich Ebert Stiftung. Guatemala.

Alcoff, Linda

1991        The Problem of Speaking for Others. Critical Inquiry 20:5-32.

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2002        El Palacio Real de Cancuen: Análisis preliminar de sus características y         planes de investigación. En XV Simposio de Investigaciones Arqueológicos 2001(editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y B. Arroyo), pp.401-411. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Castaneda, Quetzil

1996        In the Museum of Maya Culture: Touring Chichen Itza. Minneapolis, University of Minnesota Press.

Cohodas, Marvin

2001        Toward an Ethical Mayanist Archaeology: Symposium Proposal. University of British Columbia, Canada.

Demarest, Arthur A., Tomás Barrientos, David García, Federico Fahsen y Rudy Larios

2002        Plan for Archaeology, Conservation, and Community Development in the Upper Pasión Region. Vanderbilt University, Tennessee y Universidad del Valle, Guatemala.

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