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70 Las élites de la corte: Una visión desde Piedras Negras, Guatemala – Sarah E. Jackson – Simposio 15, Año 2001

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Jackson, Sarah E.

2002         Las élites de la corte: Una visión desde Piedras Negras, Guatemala. En XV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2001 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y B. Arroyo), pp.806-809. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

70

LAS ÉLITES DE LA CORTE:

UNA VISIÓN DESDE PIEDRAS NEGRAS, GUATEMALA

Sarah E. Jackson

La arqueología de los Mayas ha estado por muchos años enfocada hacia personajes reales, por la accesibilidad de información y la riqueza de sus restos, además de una visión tradicional de la sociedad antigua desde la parte más alta de la escala. En las décadas más recientes, por reacciones contra esta perspectiva parcial del espectro socio-económico, los arqueólogos se han enfocado en la arqueología de viviendas para conseguir información sobre la gente que formó los cimientos de la sociedad.

Actualmente muy pocas investigaciones enfocan las élites de la corte a pesar de que las mismas representan un entendimiento más detallado y preciso de la jerarquía social de los Mayas. Este grupo, compuesto por miembros de la corte y oficiales secundarios, mantuvo la infraestructura política y social, y es crítico para la comprensión de la organización de la sociedad entera. Mientras estamos integrando cuestiones importantes sobre las élites de la corte como parte de nuestros enfoques de investigación y modelos mentales, podemos también empezar a hacer cuestionamientos de lógica y tafonomía sobre sus atributos e identificación.

En Piedras Negras, las áreas de las élites de la corte se identificaron provisionalmente en algunas partes de acuerdo a patrones de asentamiento, e incluyen el Sector U (donde trabajaron Christian Wells y Zachary Nelson), algunos grupos de patio al norte (Alejandro Gillot y Ernesto Arredondo), y en áreas rurales al sureste (David Webster y Amy Kovak). Mi trabajo durante la temporada 2000 en la Plaza Sur del Grupo C – ubicada al norte de la Acrópolis – aumentó este cuerpo de datos. Ahora sugiero unos temas y distinciones más amplias que deben ser seguidas en los estudios de las élites Mayas y que también, como los nuevos datos de Piedras Negras, proveen información sobre las élites de la corte que se desprenden en el modelo socio-jerárquico sugerido aquí.

DATOS DE PIEDRAS NEGRAS

Durante la temporada de campo de 1999, la Plaza Sur del Grupo C fue identificada como posible residencia de una élite de la corte, y excavaciones preliminares fueron llevadas a cabo por Alejandro Gillot con la ayuda de Zachary Hruby y René Muñoz.

Un pequeño panel jeroglífico, muy erosionado, se encontró en la plaza del grupo, y Stephen Houston especula que podría indicar la presencia de un sajal en este patio, basado en parecidos visuales con otros paneles donde aparecen menciones de sajales. El oficio de sajal, uno de los títulos sub-reales conocido por los glifos, era la posición más alta excepto la de “k’ujul ajaw”, y se encontraba extendida en la región del río Usumacinta. Los individuos que llevan este título eran gobernadores regionales, además de miembros de la corte real.

Durante las excavaciones se encontraron muchos entierros en la plaza. El trabajo también se enfocó en una estructura (Edificio C-13) que parece tener función funeraria, ubicada en el lado este del grupo. Adentro de este edificio se colocó una tumba bien construida (Entierro 77), acompañada por ofrendas que incluyen una navaja prismática, una espina de manta raya, conchas, cuentas de jade, tres vasijas adentro de la tumba y dos platos policromos afuera de la cripta. Se encontraron escondites de cerámica, concha, obsidiana, huesos de pájaro, y espinas de manta raya en otras partes de la plaza. El individuo o individuos asociados con este grupo eran claramente de posición social elevada, con acceso a bienes exóticos. Como resultado de estas excavaciones, se hicieron preguntas sobre el tipo de actividades que se realizaron en esta área.

En el año 2000 llevé a cabo excavaciones con el objeto de investigar los otros edificios grandes en el grupo, específicamente C-10 (en el lado oeste de la plaza) y C-12 (lado norte) a manera de iluminar la función del grupo y también el papel socio-político de sus habitantes. Los resultados de la temporada de campo 2000 apoyan la idea de que élites de la corte con acceso a una variedad de bienes exóticos y distintivos estaban usando este grupo, y también sugieren que las actividades que tuvieron lugar allí no eran primariamente residenciales, sino administrativas o rituales. Además, aunque no creo que este grupo era de ninguna manera real, mi trabajo cuestiona los métodos con que se puede distinguir la realeza de otras élites con base a los restos materiales, iconografía, y simbolismo. Las diferencias teóricas que parecen separar la realeza de otras élites son, en realidad, difíciles de aplicar constantemente cuando se examina el registro arqueológico.

Esta plazoleta se ubica al noreste de la Acrópolis en un área abierta y baja, que probablemente era la antigua entrada a Piedras Negras desde el norte. Yo hice excavaciones horizontales sobre un lado de cada uno de los dos montículos (C-10 y C-12) y conjeturé antes de empezar que estos edificios pudieron ser residenciales, como parte de un grupo residencial elitista afuera (pero visto) de la Acrópolis. Según esta hipótesis, miembros del linaje fueron enterrados en la plaza, y la estructura funeraria y los restos asociados pudieron haber sido los de un cabeza del linaje – el sajal mismo.

Mis excavaciones no indicaron que alguno de los tres edificios grandes ubicados en el grupo fuera claramente residencial en función. C-12 fue el único edificio que pudo haber servido como casa residencial, y esa identificación no fue clara. En vez, basado en mis resultados, este grupo pudo haber servido para una función principalmente ritual o administrativa, conectada con su ubicación al lado de un pasillo de entrada al sitio central. Hay indicaciones que podrían apoyar la idea de una función ritual en vez de residencial, incluyendo el énfasis funerario del grupo, el género de los depósitos encontrados – muchas cosas rituales, evidencia de actividades rituales como terminaciones de cuartos en ambos C-10 y C-12, y las estructuras bajas al norte de C-12, no mapeadas antes, que pudieron haber sido estructuras de soporte como almacenamiento, cocinas, áreas de preparación personal, o aún las propias residencias. Más significativa aún es la orientación externa de C-10, que tiene una escalinata pequeña en el lado interno a la plaza, y una escalinata grande de entrada afuera de la plaza, indicando entrada desde esa dirección – presumiblemente para gente que pasaba o visitaba formalmente a este grupo. Además, C-10 muestra una construcción un poco excepcional porque se puede pasar directamente por el edificio (como pasillo), yendo desde la parte de afuera al interior o viceversa. También hay una segunda escalinata grande con acceso a la plaza por afuera, ubicada al norte de C-10 y probablemente construida un poco más tarde que la escalinata grande de C-10; esto pudo proveer una entrada a la plaza sin pasar por el espacio interno del edificio.

Además de las indicaciones espaciales y arquitectónicas para la función y significado de este grupo, los restos materiales implican un status alto para los que usaron esta área. Tal vez los artefactos más excepcionales encontrados en esta área fueron una serie de cabezas de animales, hechas en cerámica, incluyendo un sapo, un pavo, un pizote, y dos animales que todavía no se pueden identificar con certeza.

Algunas de estas cabezas pudieron haber sido tapaderas para vasijas, tal vez incensarios, pero algunas otras claramente eran algo diferente. Estas tienen cuellos restringidos con la parte de abajo entera, y su función no es conocida. David Stuart notó un artefacto similar encontrado en Topoxte, que se identificó como vasija de efigie del periodo Postclásico. Una variedad de funciones es posible, incluyendo títeres con cuerpos hechos de materiales perecederos – una idea sugerida por Daniela Triadan; emblemas estándar puestos en estacas, o partes de tocados elaborados (como se ilustran en la iconografía). Estas cabezas de animales se encontraron en niveles diferentes dentro de dos cuartos en el Edificio C-12.

Además, se recuperaron seis vasijas completas de los pisos de C-10 y C-12, como parte de los ritos de terminación hechos en los edificios. En C-10, se encontró encima del piso y en el eje central del edificio un plato con diseño de pez en posición boca abajo. Este y otros cuartos del edificio pudieron haber sido rellenados (pero no cerrados), basado en la densidad alta de cerámica encontrada en las excavaciones. En el Edificio C-12 había terminaciones más formales de cuartos: dos cuartos excavados estaban completamente sellados por la adición de muros y obstrucción de puertas. Parece que después se modificó la arquitectura del edificio para acomodar los cuartos terminados. Específicamente, el banco con nicho que se ubicó en uno de los cuartos rellenados fue hecho otra vez como banco más grande con nuevo nicho: el cuerpo del segundo banco siguió la forma del cuarto rellenado. Adentro de este cuarto se quedaron tres vasijas: una de forma cilíndrica, un tecomate, y un incensario de tipo ceiba, ubicado adentro del nicho. En el cuarto contiguo, también rellenado, se encontró un tambor en la esquina sureste, y una vasija tetrápode ubicada en el centro, pintada con diseño de monos en proceso de darse posiblemente tamales.

Otra vasija cerámica bien preservada se recuperó en asociación con el Entierro 105, encontrado en el eje de C-10, paralelo a y directamente opuesto de la plaza del Entierro 77 y su supuesta estructura funeraria. Se encontró la vasija encima de las lajas, afuera de la tumba bien construida, como es típico en Piedras Negras, y está decorada con un diseño de huesos cruzados y ojos. El entierro estaba extensamente perturbado, por lo menos por roedores (cuyos huesos se encontraron también en la cripta). Es interesante que se encontrara una segunda agrupación de lajas encima del piso último de la estructura, un poco al suroeste de este entierro; tal vez los descendientes trataron de honrar a su antepasado, pero se olvidó la ubicación precisa del entierro. Se encontraron unas ofrendas pequeñas de hueso quemado y cerámica debajo de estas lajas posteriores.

Se encontraron en asociación con C-10 dos huesos incisos, uno con un breve texto. Este, con una cara adentro de un cartucho colocado hacia arriba, se quedó en el eje del edificio, no lejos del plato de pez. El texto menciona al dueño del hueso (quien no es un rey), y usa una palabra de posesión excepcional y mal entendida, que se ha encontrado solamente en algunos otros sitios, incluyendo Tonina y Aguateca. El segundo hueso inciso tiene una imagen extraña y desconocida, y solo un glifo que no se puede descifrar. Este se encontró al lado oeste del edificio, vecino a la escalinata de entrada norte. Vale la pena notar el diseño de depósito de cerámica y otros artefactos alrededor de C-10, primeramente a los lados norte y oeste – extraño porque estas dos direcciones son áreas para pasar y para entrar al edificio o plaza. Es posible que estos depósitos representen una ocupación terminal, después de que el sitio cesó de cumplir su función original.

Sin duda esta plaza necesita más trabajo. Investigaciones en el futuro pueden incluir una decisión para hacer excavaciones horizontales en las otras estructuras. El análisis de la cerámica puede proveer información adicional sobre las preguntas de función que se hicieron aquí. Otros edificios desconocidos incluyen los edificios bajos al norte (detrás) de C-12, y las estructuras pequeñas ubicadas a las esquinas de la plaza. Se hicieron pozos de sondeo en la plaza norte del Grupo C durante la temporada 1999 por Gillot y Arredondo; ellos plantearon la hipótesis de que este grupo era el de un noble y su familia. Investigaciones adicionales en este pasillo de entrada a Piedras Negras serían muy importantes.

En la temporada 2001 llevé a cabo excavaciones en un sector sub-real del sitio Clásico de Cancuen en el sur de Petén. Mis investigaciones allí apenas han comenzado aunque ya están saliendo algunas similitudes básicas interesantes. En particular, la Operación 25-A de Cancuen es otro ejemplo de un grupo de élites de la corte ubicado afuera del palacio y del centro del sitio, pero unido en este caso por un sacbe. Además, la ubicación de este grupo en la entrada de un posible puerto sugiere otro ejemplo de control administrativo, especialmente del acceso al sitio. Mientras se consigue más información sobre este grupo de élites de la corte en Cancuen, no hay duda de que la comparación con los datos de Piedras Negras sería muy fructífera. En un sentido más amplio, estas comparaciones entre sitios son útiles para iluminar parecidos regionales y diferencias en las jerarquías y papel de élites de la corte – diseños que ya están saliendo mediante los estudios epigráficos de los títulos usados en diferentes áreas de las Tierras Bajas.

HACIENDO PREGUNTAS

Además de obtener datos para los estudios de las élites de la corte de los Mayas antiguos, mi trabajo en Piedras Negras es interesante por las preguntas que genera sobre esta plazuela y sobre los modos en que se identifican las élites de la corte, un grupo que se debe reconocer como parte distinta e importante de la jerarquía social y de la estructura interna de la sociedad Maya antigua.

Dos grupos de preguntas salen de las investigaciones de este grupo. Primero, sobre la ubicación del sitio (con vista a la Acrópolis) y su formación arquitectónica, ¿qué se puede descifrar sobre la función basado en esta evidencia? Además, nos enfrentamos con una colección de artefactos de este sito que son indicativos de status alto y que son disímiles a los otros artefactos encontrados en Piedras Negras (especialmente las cabezas de animales y los huesos incisos). ¿Qué dicen estos artefactos sobre la gente que ocupaba y usaba este grupo?

Los restos encontrados en este sitio hacen preguntas más amplias, también pertinentes al estudio de las sub-realezas. Considero que existen preguntas de identidad que están en el corazón de estos asuntos. Cuando se excava un sitio como éste, tenemos que pensar no solamente en quién estaba usando esta área, pero también en qué modo se define a esta clase de gente: la categoría de “élites de la corte” muchas veces se usa como definición muy imprecisa, comprendiendo el espectro de gente entre la realeza y los campesinos. Yo sugiero que un entendimiento más sutil de la jerarquía social es clave para nuestro entendimiento de la estructura y organización de la sociedad de los Mayas antiguos. Es crítico que no solamente pensemos incisivamente sobre a quién nos referimos cuando estamos discutiendo sobre “élites de la corte”, pero también que consideremos cuidadosamente la manera cómo este grupo se define en el registro arqueológico.

El puesto de las élites de la corte en la jerarquía social también se cuestiona acerca de sus papeles – ¿Qué estaban haciendo exactamente? ¿Cuál era la fuente de su poder? Títulos y pasajes en los textos jeroglíficos e iconografía asociada, pueden dar importantes claves sobre sus funciones en la vida de la corte. Se pueden examinar ambos textos y otra evidencia arqueológica para determinar si se orientaron las élites de la corte adentro o afuera, en sus bases de poder. ¿Se conectaron primeramente con los gobernantes que estaban literal y figurativamente en el centro del sitio? ¿O se conectaron más profundamente con sus parientes y retenedores, y posiblemente con los productores agrícolas en el interior? Hay indicios textuales de este tipo de conexión en una banca de Copan, en que el protagonista (una persona sub-real) se llama retenedor (un aj k’uhun – probablemente leído como “uno que obedece, adora”) de un antiguo gobernante y muerto al mismo tiempo que el gobernante actual (Yax Pasah) está dedicando el banco: el aspecto personal y especifico de esta proximidad al rey es claro.

Finalmente, como se ha sugerido antes, el estudio de las élites de la corte da una oportunidad única (y una necesidad) de emplear un enfoque conjuntivo. Por las dificultades discutidas para identificar a las élites de la corte, nos incumbe usar –cuando sea posible– ambas líneas de evidencia de arqueológica y de los textos para así ser más concretos, y potencialmente más fieles a las realidades del pasado, cuando pensamos sobre la identidad y papel de quienes estamos estudiando. En los casos donde las líneas de evidencia complementarias no están disponibles, puede informarse por otros ejemplos en que aparecen datos de glifos y arqueología.

Mis investigaciones en Piedras Negras proporcionaron nuevos datos para integrar en el diseño más amplio de las manifestaciones regionales acerca de marcadores e identidad de las élites de la corte. Además de los restos específicos que desenterrados, espero haber iluminado algunas preguntas temáticas más amplias que deben de enfrentarse en los estudios de la gente sub-real. También demostré la importancia de un modelo que reconoce mediante evidencia arqueológica y de textos la identificación de las élites de la corte como un grupo social distinto.

 

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