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25 Redescubriendo el Suroeste de Petén: Exploraciones y proyectos de desarrollo en una región “perdida” del mundo Maya – Arthur A. Demarest y Tomás Barrientos – Simposio 15, Año 2001

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Demarest, Arthur A. y Tomas Barrientos

2002        Redescubriendo el Suroeste de Petén: Exploraciones y proyectos de desarrollo en una región “perdida” del mundo Maya. En XV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2001 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y B. Arroyo), pp.318-332. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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REDESCUBRIENDO EL SUROESTE DE PETÉN:

EXPLORACIONES Y PROYECTOS DE DESARROLLO

EN UNA REGIÓN “PERDIDA” DEL MUNDO MAYA

Arthur A. Demarest

 Tomás Barrientos

Como lo indica el título de esta ponencia, el Suroeste del Petén (Figura 1) aún sigue siendo una región bastante desconocida e inexplorada. Hasta ahora ya se han cumplido tres años de investigaciones en el área, y aunque la mayoría de trabajos se han enfocado en el sitio arqueológico de Cancuen (Demarest y Barrientos 2000; Barrientos et al. 2001), se han incorporado nuevas zonas y sitios dentro de un marco de estudio regional.

Muchos de los lugares se están explorando por primera vez y esto brinda la oportunidad para definir una nueva región en la arqueología Maya y poner a prueba varias teorías anteriores sobre la naturaleza de la civilización Maya.

Durante las pasadas temporadas de 1999 y 2000 se definieron algunas características de la zona, especialmente la extensión mucho mayor de Cancuen (Demarest y Barrientos 2000; Barrientos et al. 2001; Figura 2), y su importancia como la capital regional de una dinastía con una larga historia. Al mismo tiempo ya se había elaborado una cronología preliminar, que por el momento solo incluye el Clásico Tardío y Terminal.

Las primeras investigaciones en Cancuen también habían evidenciado características singulares. Sobresale su posible enfoque comercial, que aprovechó una posición estratégica entre el Altiplano y las Tierras Bajas. También fue notable su Palacio Real, uno de los edificios más importantes de su tipo en el área Maya. A pesar de la importancia de la arquitectura monumental, en 1999 y 2000 la mayoría de las excavaciones se enfocaron en las áreas residenciales, donde se había encontrado la mejor evidencia de actividades económicas y comerciales, especialmente en forma de talleres de producción de artefactos líticos (Kovacevich et al. 2000). A partir de estos datos se planificó la temporada 2001 de acuerdo a objetivos más específicos. Primero, era necesario ampliar el mapa de Cancuen para poder contar con una idea más completa del sitio. Segundo, se necesitaba continuar con excavaciones de muestreo para ampliar el conocimiento cronológico. Tercero, fue necesario aumentar la cantidad de excavaciones horizontales en las áreas residenciales para buscar más evidencia de actividad económica. Por otro lado, se empezaron las excavaciones en el Palacio Real para entender sus características y planificar su restauración.

También durante esta tercera temporada se incorporaron más temas de investigación, como la definición de élites secundarias dentro del sitio y el análisis osteométrico de restos humanos. Finalmente, se extendieron los estudios regionales a través el registro de sitios nuevos y la definición de componentes rituales en las cuevas de la región.

Figura 1  Mapa del río Pasión con ubicación del sitio Cancuen

Figura 2  Mapa de Cancuen (extensión mapeada hasta junio de 2001)

Figura 3  Acercamiento del área de puerto en Cancuen, mostrando sacbe y muro defensivo

        Puede afirmarse que durante la temporada 2001 el Proyecto Cancuen se ha enfocado en la interacción de varias disciplinas, que además de arqueología incluyen la antropología física, antropología cultural, espeleología, conservación y eco-turismo. Esto ha permitido que el proyecto amplíe su espectro y campo de acción, incorporándose a un plan de desarrollo para toda la región del alto Pasión (Véase García, Demarest y Barrientos, en este volumen). Este enfoque incorporará aún más disciplinas, como la biología e ingeniería forestal.

Las investigaciones en Cancuen iniciaron con la continuación del mapa general del sitio al norte del centro ceremonial y al este, del otro lado del río. Con la ayuda del dibujante Luis Fernando Luin se hizo un nuevo mapa del Palacio Real y sus alrededores, que incluyó un registro detallado de la arquitectura visible.

Como parte del mapeo fue posible incluir con detalle la bahía natural que se ha considerado como el puerto principal usado por los habitantes de Cancuen (Figura 3). Este puerto contiene un área plana que seguramente fue modificada para facilitar el desembarco de canoas. Asociado a esta bahía se pudo descubrir la presencia de un sacbe, que une esta zona norte con los edificios y plazas del sur del epicentro. La investigación preliminar de esta calzada, bajo la dirección de Kam Manahan, excavó una trinchera perpendicular al sacbe que expuso dos etapas de pisos. También identificó la presencia de un muro que corre a lo largo de la calzada en su lado este. Con base al descubrimiento de otros muros similares en otras partes del sitio, se cree que tuvo una función defensiva.

Excavaciones por Tomás Barrientos, Erin Sears y Edgar Suyuc descubrieron varias murallas defensivas que rodean varias partes del Palacio Real (Figura 4). La presencia de estos muros es de gran importancia para reconstruir la historia de Cancuen, ya que muestra que el sitio se vio involucrado en los conflictos que se dieron al norte de Cancuen durante el Clásico Terminal. Es probable que el abandono de Cancuen y el traslado de la capital dinástica a Machaquila, localizada tierra adentro y más lejos del río, estuviera relacionada con el colapso violento de los centros de Petexbatun, donde residían miembros de esta dinastía.

La extensión del mapa hacia el este ha permitido incluir algunas estructuras y rasgos topográficos que se encuentran al otro lado del río. Se pudieron identificar dos áreas de montículos al norte y sur (Figura 5). Ambos grupos se encuentran en puntos bastante altos, donde es posible observar la región y el curso del río en un radio mayor de 3 km. La naturaleza de estos grupos hace evidente su función como puntos de control. Las operaciones 34 y 35, realizadas por Alejandro Seijas y Karen Pereira, excavaron dos grupos de montículos, uno de ellos formando una plaza cerrada. Entre ambos grupos existe una pequeña bahía que también pudo servir como puerto.

Es claro que al final de la ocupación en Cancuen alrededor del año 800 DC, se construyó un sistema defensivo semejante a los muchos investigados en Petexbatun (Demarest et al. 1997), que incluye puntos de control, sistemas extensivos, y protección de las élites hacia río abajo, o sea en dirección a las guerras violentas de Petexbatun al norte. Pero parece que aquí estos sistemas no se terminaron y se dejaron a medias, tal vez por el traslado de su capital a Machaquila.

En esta temporada las investigaciones en el Palacio Real de Cancuen adquirieron gran importancia (Véase Barrientos, Larios, Demarest y Luin, en este volumen), ya que permitieron definir rasgos totalmente desconocidos de este complejo edificio, y al mismo tiempo han servido de base para realizar un plan de trabajo de restauración (Figura 6). Rudy Larios y Tomás Barrientos investigaron los dos ejes principales de esta Acrópolis, con más de 50 unidades de excavación distribuidas en 10 operaciones. Estos no penetraron dentro de la arquitectura, si no que expusieron las superficies originales de la última fase del palacio. Esto permitió exponer varias nuevas escalinatas monumentales, muros, entradas y otros rasgos arquitectónicos. Dentro de los resultados más importantes cabe mencionar la identificación de una ruta principal que une los tres patios centrales del palacio y que conduce hacia el área más importante del sitio, el patio que contuvo la residencia real y el salón del trono (Figura 7). Pero sin lugar a dudas, el principal descubrimiento en el palacio de Cancuen fue la presencia de numerosos fragmentos de escultura en estuco, que originalmente adornaron las cornisas, jambas y muros. Estos incluyen mascarones y figuras humanas similares a las que decoraban la Estructura A-3 de Ceibal (Smith 1982:16-52).

Figura 4Mapa de la parte sur de Cancuen, con muros defensivos excavados en 2001

En esta temporada, la mayor parte de las excavaciones se concentró en las áreas residenciales, especialmente al norte y noroeste del sitio, donde se excavaron más de 200 unidades, distribuidas en 9 operaciones. La excavación a cargo de Erin Sears se ubicó en L7-1, una residencia elitista ubicada al oeste del Palacio Real (Figura 6), donde se definieron más rasgos arquitectónicos y donde se excavó parte de un entierro que podría fecharse para los inicios de la ocupación del palacio. En la parte norte, Sarah Jackson inició sus investigaciones para estudiar las élites secundarias del sitio (Figura 8).

Sus excavaciones se ubicaron en la operación 25A, que consta de varios grupos de plaza asociados a la Estructura M9-1, un pequeño palacio que posiblemente fue la residencia de algún linaje relacionado al gobernante. Su importancia deriva también de su conexión directa con el centro ceremonial a través de un sacbe. Las excavaciones de Jackson ubicaron varios basureros y entierros, cuyo material se encuentra en análisis y seguramente proporcionará datos importantes acerca de la economía del sitio y los grupos de poder. Otras excavaciones en esta zona incluyen sondeos de basureros por Carlos Alvarado y la excavación de un posible juego de pelota por Michael Callaghan.

Más hacia el norte, las excavaciones de la operación 24 a cargo de Brigitte Kovacevich proporcionaron uno de los descubrimientos más importantes de esta temporada. Kovacevich y Karen Pereira excavaron varios montículos de tamaño modesto que forman un grupo residencial ubicado a unos 500 m al norte del epicentro (Figura 8). Al igual que en las residencias excavadas en la temporada pasada, se descubrió evidencia de áreas de actividad asociadas a patios de lajas y residencias de construcción simple (Kovacevich et al. 2000). En este caso, estas excavaciones encontraron un taller de producción de artefactos de jade, con más de mil piezas de desechos de jade y buena evidencia de las herramientas asociadas a esta actividad. Este descubrimiento corresponde a uno de los pocos talleres de jade conocidos en el mundo Maya y ha brindado datos invaluables para la interpretación de la economía del sitio y sus relaciones comerciales con el Altiplano (Véase Kovacevich et al., en este volumen).

Figura 5  Mapa de Cancuen con puntos de observación al norte y sur

Figura 6  Mapa del Palacio Real de Cancuen (versión de 2001) por Luis Fernando Luin

También en la temporada 2001, el Proyecto Cancuen continuó las investigaciones de carácter regional, lo que incluyó el primer reconocimiento formal del sitio de Tres Islas, ubicado cerca de la unión de los ríos Santa Amelia/Machaquila y Pasión (Figura 9; Mathews y Willey 1990).

Este sitio se ubica a unos 20 km al norte de Cancuen y unos 25 km al suroeste de Machaquila, por lo que corresponde a un punto intermedio entre ambos. Según la evidencia epigráfica, fue la capital de la dinastía de Cancuen y Machaquila durante el Clásico Temprano (Fahsen y Demarest 2001). La exploración preliminar por Tomás Barrientos identificó algunos montículos bajos y la presencia de un altar cuadrado de gran tamaño y otro circular, que son evidencia la antigua presencia de las estelas ya discutidas (Fahsen y Demarest 2001). Otro rasgo interesante es que los montículos allí estuvieron construidos mayormente de arena. La cerámica recuperada se pudo identificar como Sierra Rojo, lo que indicaría que el sitio fue ocupado desde el Preclásico, tal vez como la primera capital de la dinastía de Cancuen.

La mayor parte de las investigaciones regionales fueron llevadas a cabo por Brent Woodfill y Jon Spenard (Véase Woodfill, O’Mansky y Spenard, en este volumen), quienes se enfocaron en identificar cuevas con evidencia de actividad ritual. Durante esta temporada, el equipo espeleológico se enfocó en las cuevas de Candelaria y los cerros cársticos de La Caoba (Figura 9), obteniendo importantes resultados en cuanto a la naturaleza, uso, y posible significado de estos rasgos naturales. Se debe notar la importancia de los cerros de La Caoba como el posible centro ceremonial de Cancuen, Tres Islas y los demás sitios de la región. Estas cuevas dentro de los cerros prácticamente carecen de saqueo y contienen bastante evidencia de actividades rituales, por lo que tienen el potencial para explicar la escasez de templos en estos sitios.

Los estudios epigráficos dirigidos por Federico Fahsen con la colaboración de Sarah Jackson también contaron con avances importantes (Véase Fahsen et al., en este volumen). Este año se enfocaron principalmente en la interpretación del panel de Cancuen (Figura 10). El texto de este monumento ha brindado nuevos datos acerca de las relaciones entre Cancuen y Calakmul, así como información acerca de varias actividades y rituales llevados a cabo por gobernantes del sitio. También se continuó la reconstrucción de la escalinata jeroglífica de Cancuen, que da más información con respecto a la dinastía del sitio y posibles relaciones con Petexbatun.

Figura 7  Reconstrucción del Palacio Real de Cancuen, 800 DC (sin decoración de estuco) por Luis Fernando Luin

Figura 8  Mapa del área norte de Cancuen

Figura 9  Área del alto Pasión: parques arqueológicos, sitios arqueológicos, corredores biológicos y aldeas asociadas

Figura 10  Panel de Cancuen (dibujo por Sarah Jackson)

El análisis de toda la cerámica recuperada en Cancuen está siendo dirigida por Cassandra Bill, en conjunto con Michael Callaghan (Véase Bill et al., en este volumen). Los resultados corresponden a la primera tipología de la región suroccidental de Petén. La muestra cerámica de Cancuen hasta ahora se ha fechado únicamente para el Clásico Tardío y Terminal, y presenta varias afinidades con la cerámica de las Tierras Bajas. Sin embargo, también se han identificado algunas divergencias, que se evidencian en la falta de algunos tipos como los cántaros estriados, y en la gran cantidad de tipos locales como los cuencos con engobe naranja. También es de notar los altos porcentajes de cerámica con engobe crema y pintura negativa, que corresponden a la mejor evidencia cerámica de contactos con el Altiplano. La presencia de cerámica de pasta fina también ha sido investigada, especialmente por Ron Bishop de la Institución Smithsonian, quien ha realizado análisis en la composición de esta cerámica (Véase Bishop y Sears, en este volumen). La presencia de bastante Gris Fino Chablekal en la fase final del sitio otra vez enfatiza relaciones directas con sitios al norte y río abajo, dado que proviene desde la región de Palenque.

Por otro lado, el análisis y tipología de las figurillas características de Cancuen ha sido llevado a cabo por Erin Sears, quien ha identificado técnicas de modelado a mano y moldeado. Erin Sears y Ron Bishop han reconocido algunas tendencias en cuanto a la temática de las figurillas y su manufactura, entre las que sobresalen los guerreros con cascos o tocados removibles (Véase Bishop y Sears, en este volumen). Bishop también ha conducido análisis de activación de neutrones a las figurillas, lo que ha permitido agruparlas de acuerdo a la composición de su pasta, ayudando en el estudio de patrones de producción local.

El análisis y clasificación de los artefactos líticos está a cargo de Brigitte Kovacevich, y se ha enfocado principalmente en la identificación de herramientas y desechos de pedernal y obsidiana que provienen de talleres y otras áreas de actividad (Kovacevich et al. 2001). De gran interés es el análisis de la evidencia de los talleres de producción de materiales exóticos, como la pirita y el jade (Véase Kovacevich et al., en este volumen).

En esta temporada 2001 ha sido muy importante la incorporación del antropólogo físico Luis Ríos, quien está a cargo del análisis óseo de los 32 entierros hasta ahora recuperados de las excavaciones del sitio. Hasta el momento este análisis está en sus inicios, pero ya se han identificado algunos patrones de enterramiento, casos de patologías, y se ha empezado una serie de análisis osteométricos. El estado de preservación de los esqueletos es excepcional y se espera que proporcione importantes datos sobre dieta, nutrición, y salud de los habitantes.

Conjuntamente con todo el análisis de materiales se ha incorporado a la especialista en conservación Emily O´Brien, quien ha empezado a trabajar en la reconstrucción y restauración de las vasijas y figurillas recuperadas en estas tres temporadas. O´Brien también ha iniciado estudios de conservación para los estucos provenientes del Palacio Real, los cuales conformarán una parte importante en los futuros trabajos de restauración.

Durante esta temporada ha sido posible iniciar un proyecto ambicioso de conservación y desarrollo que garantiza la protección de los sitios de la región y la ampliación de los parques arqueológicos en que se encuentran (Figura 9; Véase García, Demarest y Barrientos, en este volumen).

En primer lugar, en el sitio de Cancuen se ha podido continuar con el programa de vigilancia a cargo de la aldea El Zapote. Han sido importantes las medidas realizadas en conjunto con el IDAEH, como el desalojo de algunos invasores que habían talado parte del bosque dentro del parque y la colocación de un nuevo cerco que delimita al parque.

En cuanto a la arquitectura de Cancuen, se tomaron medidas más drásticas para su protección, que incluyó la colocación de techos en todas las estructuras con muros visibles y el relleno de algunas cámaras del palacio. También se cerró el acceso a las áreas que presentan peligro para visitantes y los mismos edificios. Se ha restringido el acceso de visitantes al parque, lo que permitirá manejar el turismo cuando la región y el sitio estén preparados.

Tal vez el éxito más importante del proyecto ha sido el trabajo social y humanitario con las aldeas vecinas. Los estudios socio-económicos se han enfocado en la aldea de El Zapote, a cargo del antropólogo David García, con la asesoría de Erick Barrientos y colaboración de Engelbert Tally y Mayra Méndez. Esta investigación ha brindado importante información acerca del impacto del proyecto arqueológico en la vida de la comunidad, y ha servido de base para planificar y mejorar los aspectos administrativos y de recursos humanos. Los trabajos sociales en El Zapote son la primera etapa de un plan de desarrollo de toda la región del alto Pasión bien respaldado por agencias nacionales e internacionales y por el consejo superior de la Universidad de Vanderbilt.

Este tercer año de investigaciones en el suroccidente del Petén ha confirmado la idea de que esta región constituye un componente nuevo en la arqueología Maya, definiendo una nueva región con todo tipo de estilos y características. Esto refleja que Cancuen controló los inicios de la parte navegable del río Pasión.        Cancuen aprovechó este punto estratégico para controlar el comercio de bienes exóticos del Altiplano, adquiriendo gran importancia en el mundo Maya. El auge de Cancuen llevó a sus gobernantes a crear mecanismos únicos de poder, basados en gran parte en actividades económicas, lo que también fue aprovechado por otros sectores de la población para elevar su status social. Al mismo tiempo, Cancuen también presenta peculiaridades con respecto al aspecto ideológico, ya que parece que sus líderes enfocaron gran parte de las actividades rituales hacia elementos naturales de la región como cerros y cuevas (Carot 1982, 1989). El aspecto más novedoso en esta temporada fue el primer acercamiento al colapso de Cancuen. La evidencia de construcciones defensivas en varias partes del sitio apunta hacia un final abrupto tal vez relacionado con el colapso violento de los centros de Petexbatun.

Para concluir, se quisiera definir algunas estrategias para el futuro. Primero, se ampliará el plan regional, para incorporar más sitios y continuar con los estudios de la zona de los sitios de La Caoba, La Isla, El Pato (Mathews y Willey 1990), Tres Islas, Candelaria y Raxruha. Las excavaciones en Cancuen continuarán en el Palacio Real, especialmente en el aspecto cronológico, y en las áreas residenciales se seguirán las investigaciones en lo que respecta a la economía del sitio y la existencia de élites secundarias. También se iniciará la restauración del palacio bajo de la supervisión de Rudy Larios, incluyendo conservación de las fragmentos y fachadas de estuco (Larios 2001).

El análisis de los materiales continuará y ampliará los análisis de composición de cerámica, figurillas y lítica. Se planea incorporar análisis microscópico de huellas de uso en artefactos líticos y realizar análisis más complejos en los restos óseos, que incluyen estudios de isótopos e identificación de patrones migratorios y mezclas de poblaciones. También se incorporarán estudios ecológicos y paleoecológicos en Cancuen y al lo largo del alto Pasión. Pero las metas más ambiciosas del proyecto son los planes de conservación y desarrollo sostenible que se está llevando a cabo con las comunidades Q´eqchi´ de la zona. Para finalizar, estos proyectos de desarrollo regional han definido una meta muy clara: que la gran herencia Maya de la dinastía de Cancuen brinde beneficios a los pueblos Mayas del presente.

AGRADECIMIENTOS

A las Universidades de Vanderbilt y del Valle de Guatemala, National Geographic Society, USAID, FAMSI, Alimentos Kern´s de Guatemala y el Club Rotario del Valle, y a las comunidades de la zona de Raxruha y en especial al Dr. Amílcar Bojórquez y su familia, así como los líderes y toda la población de la aldea de El Zapote.

REFERENCIAS

Barrientos, Tomás, Arthur A. Demarest, Ronald Bishop y Federico Fahsen

2001        Redescubriendo Cancuen: Nuevos datos sobre un sitio fronterizo entre las Tierras Bajas y el Altiplano Maya. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, Museo Nacional de Arqueología y Etnología, 2000 (editado por J.P. Laporte, A. C. de Suasnávar y B. Arroyo), pp. 569-88. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Carot, Patricia

1982        L’occupation préhispanique des grottes d’Alta Verapaz. Journal de la Société des Américanistes 68:27-31.

1989        Arqueología de las cuevas del norte de Alta Verapaz. Cuaderno de Estudios Guatemaltecos I. CEMCA, México.

Demarest, Arthur A. y Tomás Barrientos

2000        Investigaciones arqueológicas y reconocimiento en la zona del sitio Cancuen. En XIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, Museo Nacional de Arqueología y Etnología 1999 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo, A. C. de Suasnávar y B. Arroyo), pp.1013-1032. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Demarest, Arthur A., Matt O’Mansky, Claudia Wolley, Dirk Van Tuerenhout, Takeshi Inomata, Joel Palka y Héctor Escobedo

1997        Classic Maya Defensive Systems and Warfare in the Petexbatun Region. Ancient Mesoamerica 8 (2):229-253

Fahsen, Federico y Arthur A. Demarest

2001        El papel del reino de Cancuen en la historia de las Tierras Bajas Mayas: nuevos datos epigráficos”. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, Museo Nacional de Arqueología y Etnología, 2000 (editado por J.P. Laporte, A. C. de Suasnávar y B. Arroyo), pp.999-1016. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Kovacevich, Brigitte, Tomás Barrientos, Arthur A. Demarest, Michael Callaghan, Cassandra Bill, Erin Sears y Lucía Morán

2001        Producción e intercambio en el reinado de Cancuen. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, Museo Nacional de Arqueología y Etnología, 2000 (editado por J.P. Laporte, A. C. de Suasnávar y B. Arroyo), pp.589-609. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Larios, Rudy

2001        Propuesta de Intervención, Desarrollo y Conservación. Proyecto Arqueológico y de Restauración Cancuen 2003-2007. Manuscrito.

Mathews, Peter y Gordon Willey

1990        Prehistoric Polities of the Pasion Region: Hieroglyphic Texts and Their Archaeological Settings. En Classic Maya Political History (editado por P. Culbert), pp.30-65. Cambridge University Press, Cambridge.

Smith, A. Ledyard

1982        Major Architecture and Caches”. En Excavations at Seibal, Department of Peten, Guatemala. Memoirs of the Peabody Museum of Archaeology and Ethnology Vol. 15 No. 1. Harvard University Press, Cambridge.

 

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