Asociación Tikal

07 Chichen Itza: Sus migraciones y contactos externos con otras áreas culturales – Federica Sodi Miranda y David Aceves Romero – Simposio 15, Año 2001

Descargar este artículo en formato PDF

Sodi Miranda, Federica y David Aceves Romero

2002  Chichen Itza: Sus migraciones y contactos externos con otras áreas culturales. En XV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2001 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y B. Arroyo), pp.89-97. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

7

CHICHEN ITZA:

SUS MIGRACIONES Y CONTACTOS EXTERNOS

CON OTRAS ÁREAS CULTURALES

Federica Sodi Miranda

David Aceves Romero

“Y en tal forma creían (los Toltecas)

en su sacerdote Quetzalcoatl,
y de tal manera eran obedientes,

y dados a las cosas de dios

y temerosos de dios,

que todos lo obedecieron,

todos creyeron a Quetzalcoatl,

cuando abandonó a Tula…

Y tanto confiaban en Quetzalcoatl,

Que se fueron con él, le confiaron

Sus mujeres, sus hijos, sus enfermos.

Se pusieron de pie, se pusieron en movimiento,

Los ancianos, las ancianas,

Nadie dejó de obedecer,

Todos se pusieron en movimiento.

Enseguida se fue hacia el interior del mar,

Hacia la tierra del color rojo,

Allí fue a desaparecer,

Él, nuestro príncipe Quetzalcoatl…”

(León-Portilla 1961:35-36)

Con este fragmento de: “Los antiguos mexicanos a través de sus Crónicas y Cantares”, se quiere dar inicio al tema dirigido principalmente a las migraciones, movimientos que tienen su inicio desde que el hombre es hombre, fenómeno que se remonta al Homo Erectus, al Neanderthal y al hombre del paleolítico, quien se distribuye y expande como no lo hizo ningún otro ser vivo. Con estos movimientos migratorios, el hombre pudo incrementar su capacidad de ajustarse culturalmente al nuevo ambiente en un proceso lento del desarrollo evolutivo, que le permitió la mezcla genética llegando a ser una sola especie: el Homo Sapiens.

La migración permitió que aquellos que contaban con algunas tecnologías más complejas, pudieran invadir y utilizar las áreas habitadas por otros; también estimuló la evolución socio-cultural y se desarrollaron ajustes necesarios en el medio en el que habitaron, así como la difusión de las innovaciones en la agricultura, en la política, en la sociedad y en la religión.

No se puede dejar de mencionar la importancia de la revolución agrícola, la cual no se dio al mismo tiempo en todos lados; pero ésta no dejó de desarrollarse, más bien, el mejoramiento de las tecnologías agrícolas, las armas y el transporte siguieron evolucionando, creando tal desigualdad que provocaba constantemente el potencial migratorio de un territorio a otro. Actualmente se vive dentro de una sociedad migratoria en busca de una mejor manera de vivir, y se toca este punto porque geográficamente el camino migratorio actual es el que se usaba en tiempos anteriores a la conquista española, estrechándose esta ruta en la zona que une México con Centro América; conocida dentro del campo de investigación como: el área Maya.

Es importante recalcar que la migración es un concepto que está conformado por dos partes: la emigración y la inmigración. La primera implica la salida y/o expulsión de la población de un lugar específico, como lo sería el éxodo de los Toltecas junto a Quetzalcoatl, tal y como se describe en el párrafo con el que se inicia la disertación; en cambio, la segunda es la llegada al nuevo lugar, como se verá más adelante.

Si bien, las fronteras entre los pueblos prehispánicos eran delimitadas, entre otras cosas, por murallas, puestos fronterizos, de vigía o aduaneros; no existía lo que a partir del establecimiento del estado-nación en un nivel global, durante el siglo XX, conformó las fronteras como un fenómeno que alcanzaría a todos los territorios de la tierra, y porque no decirlo, aún del cielo. Las guerras se daban por la búsqueda de un territorio, donde los individuos generalmente se desplazaban de un lugar a otro sin la necesidad de portar pasaportes o documentación que los identificara como miembros de un país o nación.

Los países pusieron las delimitaciones geográficas de su territorio sin importarles quiénes habitaban en ellas, ni si esas mismas fronteras dividirían a familias o grupos étnicos como fue en el caso de los Mayas de la península de Yucatán, Quintana Roo y Chiapas en la frontera con los Mayas de Guatemala, de esta manera la división fue interna y externa, o lo que se llama nacional e internacional.

Con relación a las migraciones internas se puede decir que son aquellas que se derivan de la migración campo-ciudad, de la cual los países son testigos y protagonistas, ya que con la explosión económica en un nivel mundial, la producción campesina ha tenido que cambiar de giro, migrando a las grandes ciudades para sobrevivir, ya que la producción de sus parcelas no es suficiente para el sostenimiento familiar, por lo que al llegar a las grandes ciudades se enfrentan al problema del desempleo.

Otro tipo de migraciones son las relacionadas al trabajo urbano donde se trasladan a otras ciudades en busca de mejores condiciones de vida; las migraciones conocidas como de campo a campo, en donde los campesinos trabajan temporalmente en otros lugares del mismo país como jornaleros; los que salen de sus lugares de origen a causa de las guerras, reubicaciones por necesidades de su país como lo sería la construcción de una presa, o bien a causa de desastres naturales como ciclones, huracanes, temblores, etc. Además de este tipo de migración, se encuentran las causadas por fenómenos que pueden ser el agotamiento de las tierras, los desastres ecológicos como las sequías o inundaciones; problemas políticos, familiares, sociales y religiosos.

A estos grupos se les ha asignado algunas categorías, como las que se enumeran a continuación, y que fueron constituidas por la Fundación Ford: a) Refugiado: toda persona reconocida como víctima de una persecución o conflicto civil; b) Migrante: el que sale de su lugar natal por razones económicas, por lo general se le considera como “mano de obra no calificada”, su presencia en el país puede ser legal, ilegal o indocumentada; c) Solicitante de asilo: cuyo status se encuentra en investigación y aún no se determina su calidad migratoria, el gobierno le da garantías para permanecer en el país solicitado, pero en caso de que no se le reconozca alguna categoría deberá salir de él, a menos que apele vía legal el fallo que se emitió; d) Refugiado por seguridad: es el grupo de personas que tiene que desplazarse temporalmente por un desastre natural.

En su análisis de la política de inmigración de los Estados Unidos, Richard Hofstetter (1989:55) establece también cuatro categorías: 1) El refugiado que huye de su país contra su voluntad; 2) El trabajador temporal que vive y trabaja periódicamente fuera de su lugar natal; 3) El residente temporal, como el estudiante o el hombre de negocios; y 4) El ilegal, que se encuentra indocumentado y con una situación irregular.

Existe otro tipo de migración que se debe contemplar y que se apega más a la investigación: la re-migración o retorno, la que puede ser forzada o voluntaria (Rosemberg y Sequeira 1996), la que se encuentra implícita en el mito, en la historia, en la cosmogonía y cosmología de las antiguas culturas prehispánicas. Todos los cronistas indígenas e hispanos que recopilaron gran parte de la historia de estos pueblos, hacen por lo menos alguna referencia a esto. Estas menciones se encuentran en los Anales de Cuauhtitlan y en La Historia Tolteca-Chichimeca, elaboradas por los habitantes del Altiplano Central de México, y el Popol-Vuh, así como en el Chilam Balam de Chumayel, de origen Maya. La obra de Sahagún, Landa y la de otros misioneros que se preocuparon por recoger todo tipo de información de los pueblos conquistados, son también fuentes de primera mano para conocer su historia.

Se quiere tomar como ejemplo la migración Tolteca que al principio de esta investigación se narrara, ya que se encuentra íntimamente ligada con el área Maya, principalmente con Chichen Itza. Se sabe que la información histórica y arqueológica que relaciona el área Maya con otras culturas prehispánicas es abundante y muy rica en datos; sin embargo, en tampoco tiempo de exposición es imposible poder mostrar y ahondar en tan basta información, por lo que se enfoca, por el momento, en uno de los mitos que más fuertemente han llamado la atención de propios y extranjeros: Quetzalcoatl, Kukulcan, Chichen Itza y Tula; cierto es también, que la mitológica Tollan y la civilización Tolteca representan un caso especial desde el punto de vista del historiador de Mesoamérica, por la gran cantidad de bibliografía que al respecto se tiene.

Extinta desde antes que los españoles conquistaran México, su existencia quedó registrada en los códices y en las tradiciones orales de los grupos y señoríos que heredaron su cultura, pero su realidad histórica fue convenientemente transformada a fin de adecuarla mejor a los intereses de las clases dominantes de las cuales formaban parte estos primeros historiadores. De esta forma pasó a la historia escrita por los españoles en los siglos del Virreinato; cronistas, especialmente misioneros, quienes recogieron con mayor o menor fidelidad los testimonios que conservaban los indígenas Mexica sobre la ciudad de Tula.

En el mes de julio de 1940 se celebró la Primera Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología, la cual tenía como objetivo la discusión de problemas antropológicos de México y Centroamérica. En aquel lugar se planteó como cuestión primordial el problema de Tula. Esta primera mesa reunió a investigadores de gran talla: Paul Kirchhoff, Wigberto Jiménez Moreno, Miguel Othón de Mendizábal, Isabel Kelly, Eduardo Noguera, Ignacio Marquina, Eric Thompson, Enrique Juan Palacios, Alfonso Caso, y Jorge R. Acosta, encargado de las excavaciones arqueológicas de Tula, Hidalgo. Fundamentalmente la discusión intentó dilucidar si fue Teotihuacan, en el estado de México, o la ciudad hidalguense, el asiento de la mitológica capital, la Tula clásica irradiadora de una gran cultura.

Ante este problema se adoptaron diversas posturas, apoyadas en diferentes argumentos e interpretaciones; llamando fuertemente la atención la intervención del Dr. Alfonso Caso, la que se centró en la problemática de la cronología, tanto de las distintas secuencias estratigráficas conocidas hasta entonces como de las fechas calendáricas Mayas. Su conclusión fue que el periodo de Monte Albán IV, el de Chichen Nuevo y el de Tulum-Mazapa son contemporáneos, por lo cual los Toltecas históricos habrían desarrollado su cultura entre los años 800 y 1100 de esta era, época de la etapa arqueológica denominada Mazapa. El Dr. Paul Kirchhoff planteó que, geográficamente, la región de Tula se situaba en una de las líneas divisorias entre los pueblos “civilizados” y “nómadas”, agregando que la cultura Tolteca correspondía a una fase relativamente reciente. Por esta situación Tula debió de ser el punto de contacto entre estos pueblos tan disímiles.

Las relaciones entre Tula, Hidalgo y Chichen Itza en Yucatán fueron tratadas por el Dr. Eric Thompson, quien afirmó que la presencia de varios elementos o rasgos comunes en ambas regiones se podría reducir fundamentalmente a cuatro: 1) Cerámica Plomiza, 2) cerámica Anaranjado Fino, 3) escultura de Chac-Mool, y 4) columnas serpentiformes. Según este arqueólogo inglés, dichos rasgos aparecen primeramente en Tula, y a partir de 1116 DC, fecha en que se ha fijado el abandono de Tula, ya aparecen en Yucatán. Para Thompson los elementos Toltecas se mezclaron en Veracruz y de ahí pasaron a la Costa del Pacífico.

Según las fuentes históricas, Quetzalcoatl deja Tula y llega a la tierra del color rojo, conocida también como el “Tlillan Tlapallan” (Tierra del negro y del rojo, de la sabiduría), es la región que ocupa la zona Maya norte; sin embargo, según otras fuentes, Quetzalcoatl no va directamente a Yucatán, pues antes recorre los valles centrales y se establece brevemente en Cholula, para posteriormente dirigirse a la Costa del Golfo, lugar en donde se conocen dos versiones acerca del final de Quetzalcoatl: una menciona que este personaje hace una gran hoguera en las playas del lugar, en donde se arroja para morir, transformándose en el dios Tlahuizcalpantecuhtli o Estrella de la Mañana; la otra, posiblemente la más aceptada, es que fabrica una balsa con serpientes y sobre ella se pierde en el mar, prometiendo regresar en un Ce Acatl (Uno Caña), fecha decisiva en la vida de este Quetzalcoatl humano. La casualidad hace que Hernán Cortés llegue precisamente en esta fecha señalada y sea confundido por el emperador Mexica Moctecuzoma Xocoyotzin con Quetzalcoatl.

Lo cierto es que de las crónicas conservadas en el área Maya, se encuentra la de Fray Diego de Landa, quien recopila de los antiguos Mayas la historia de su pueblo, y describe:

“…que es opinión entre los indios que con los Yzaes que poblaron Chichenizá, reinó un gran señor llamado Cuculcán, y que muestra ser esto verdad el edificio principal que se llama Cuculcán; y dicen que entró por la parte de poniente y que difieren en si entró antes o después de los Yzaes o con ellos, y que fue bien dispuesto y que no tenía mujer ni hijos; y que después de su vuelta fue tenido en México por uno de sus dioses y llamado Cezalcuati y que en Yucatán también lo tuvieron por dios por ser gran republicano, y que esto se vio en el asiento que puso en Yucatán después de la muerte de los señores para mitigar la disensión que sus muertes causaron en la tierra” (Landa 1992:19)

Lo anterior es la base entre las discusiones más célebres al problema Tula-Chichen, por el arqueólogo Alberto Ruz y el historiador de arte, George Kubler, quien publicó un ensayo titulado Chichén-Itza y Tula, en el primer número de Estudios de Cultura Maya, donde fundamenta una tesis opuesta hasta ese momento a lo que la mayoría de los investigadores aceptaban respecto a las influencias que se observaban entre ambos centros. El no estaba de acuerdo con la opinión generalizada de los investigadores quienes coincidían en atribuir a los Toltecas una serie de elementos característicos de ciertas épocas de Chichen Itza, sin embargo para él, esos elementos que utilizaban sus colegas como prueba de tal influencia, en su opinión, debieron haber sido llevados de Yucatán a Tula, ya que en algunos casos los antecedentes de estos elementos se encuentran en épocas muy tempranas del área Maya.

Ruz contesta en otra publicación de Estudios Mayas, bajo el titulo de Chichén-Itza y Tula: Comentarios a un ensayo, donde después de una serie de comparaciones y reflexiones concluye que si los elementos de origen Tolteca que Kubler pone en duda y que atribuye a un renacimiento Maya, como serían las columnas serpentiformes, las figuras de atlantes y las representaciones de guerreros que sitúa en el siglo XII, fueran tal y como él aseverará, y si estos motivos fueron inventados entonces en Chichen Itza y después llevados a Tula, ¿cómo es posible que llegaran a la metrópoli Tolteca a fines del mismo siglo, fecha en que la Tula de los Toltecas ya había sido abandonada? (Ruz 1962).

Kubler replica los comentarios de Ruz, sin embargo observa que concuerda en varios puntos y añade varios e importantes elementos de comparación favorable a la teoría del origen Maya de rasgos Toltecas en Tula. De la misma manera acepta apoyar la tesis del origen de las Tierras Altas mexicanas para los jaguares de perfil, serpientes emplumadas y estructuras redondas; así mismo, entre la lista de “invenciones Toltecas” Ruz incluye los vestíbulos con columnatas cuyo desarrollo prefirió Kubler atribuirlo a Mitla, Monte Albán y a Teotihuacan.

Sin embargo, el principal desacuerdo de ambos investigadores es sin duda alguna la cronología de ambos lugares, basado principalmente a la fecha de la caída de Tula. Es importante mencionar que ya existen grupos de investigadores que se han abocado a la tarea de trabajar las fechas Mayas, tal es el caso de Charles Lincoln y Marvin Cohodas, quienes dan fechas más antiguas en Chichen, principalmente al conjunto del juego de pelota. En sus últimos trabajos se cuestiona el traslape del Clásico con el Postclásico Maya.

Las fuentes históricas de ambos lugares coinciden en el hecho de que la influencia llega del centro hacia el sur, el Chilam Balam al igual que la Relación de las Cosas de Yucatán, escrito por Fray Diego de Landa, ya citado líneas arriba, y menciona que “… con los Yzaes que poblaron Chichenizá, reinó un gran señor llamado Cuculcán … y dicen que entró por la parte de poniente y que difieren en si entró antes o después de los Yzaes o con ellos…” sin embargo, y no deja de extrañar, Landa describe posteriormente el retorno de este personaje al Altiplano Central de la siguiente manera “ …; y que después de su vuelta fue tenido en México por uno de sus dioses y llamado Cezalcuati…” (Landa 1992:19-20).

La hipótesis acerca de los Toltecas que influyen sobre Chichen Itza se liga a la partida de un personaje que gobernaba en Tula Hidalgo., el cual fue a morir a Tlillan Tlapallan, considerada como una región de la Costa del Golfo, incluyendo Yucatán. Algunos investigadores comentan que cuando los Itza y sus seguidores llegaron a Chichen Itza en el Katun 4 Ahau (968-987 DC), vino con ellos un personaje legendario llamado Kukulkan por los Mayas y Quetzalcoatl por los Nahuas, de quien se decía haber venido de Tula, del centro de México, con lo cual se inició el periodo Tolteca en Yucatán.

Más por las fuentes históricas se sabe que los sacerdotes Toltecas del dios Quetzalcoatl llevaban el mismo nombre de la deidad, y que existió un gobernante-sacerdote llamado Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl. Según los anales de Cuauhtitlan en: “…5 Calli (977 DC.) murió Quetzalcoatl; se puso en pie, llamó a todos sus pajes y lloró con ellos, luego se fueron a Tlillan Tlapallan, el quemadero. Se dice que en ese año 1 acatl, habiendo llegado a la orilla celeste del agua divina, se paró, lloró, cogió sus arreos, aderezó su insignia de plumas y su mascara verde, luego se atavió, él mismo se prendió fuego y se quemó…” (Códice Chimalpopoca 1975).

En relación con lo anterior existen diferentes disertaciones, como la de López Austin, quien señala que Tlillan Tlapallan era una región celeste, comprendida entre la luz y la oscuridad, entre el rojo (oriente) y el negro (poniente), y que de ninguna manera era una región geográfica. También comenta que al incinerarse dicho sacerdote-gobernante se transforma en Señor del Alba, volviéndose así un héroe cultural divinizado, así pues, este personaje legendario no pudo ir a Yucatán, porque Tlillan Tlapallan no era una región geográfica sino la bóveda celeste comprendida entre el oriente (orilla celeste del agua divina) y el poniente. Otro argumento es el dato de su muerte en el año 999 de la era cristiana; y porque los Itza que llevan culto a Kukulkan o Quetzalcoatl o Venus (Señor del tiempo) conquistaron Chichen Itza en un 4 Ahau, o sea, entre los años 968 y 987 de la era cristiana. Menciona también que en ese año fueron los Toltecas a traer a Quetzalcoatl para constituirle rey de Tollan; asimismo, dice que Kukulkan-pajáro-serpiente era el planeta Venus que simbolizaba la luz y la oscuridad por ser estrella de la mañana y de la tarde; que tenía que ver con el Sol, el Viento, el maíz, la vegetación, la lluvia y los animales; que se le representó como a un viejo con un solo diente o con los dientes protuberantes, por lo cual se le llamó 1 Ahau que era patrón de la caza; y que también fue conocido como Lahun Chan (Diez Cielo, Diez poderoso), o dios del décimo cielo que tenía que ver con Venus; y aún ser confundido con Itzamna, por ser el inventor de la escritura, de la agricultura y de otros aspectos benéficos al hombre (López Austin 1999).

Pero cabe la duda sobre la interpretación histórica de los hechos acaecidos en el Altiplano Central, ya que esta puede ser muy variable, pues no se debe olvidar que años después los Mexica relataran la historia y las leyendas como una experiencia propia, y no se deja de cuestionarnos sobre la grandeza Tolteca que ellos heredan y describen con gran elocuencia. No deja de ser extraño en las fuentes que Tula era un lugar próspero y que su dios Quetzalcoatl le había enseñado toda clase de artes, que existía la armonía, la paz y el auto sacrificio; no se menciona en ninguna parte la ferocidad que representa Tula en sus edificios y en su escultura, así como la presencia de su fuerza a través de la guerra. ¿Será acaso que los Mexica mitificaron y engrandecieron lo que en realidad era la Tula de los Toltecas? Este es tema a tratar en futuras investigaciones, lo que aquí atañe es entender sus relaciones a través de los vestigios arqueológicos que estos pueblos dejaron en relación con sus migraciones y re-migraciones, como se ha estado observando a lo largo del estudio.

La propuesta en un principio era el estudio comparativo, a través de un esquema-modelo, o sea, un análisis del sistema representativo en Tula que, según a buen entender, era necesario para llegar a obtener el resultado deseado, así fue que se puso en una balanza los elementos que componen a la pirámide de Tlahuizcalpantecuhtli con la de los Guerreros. Sin embargo, sorprende el hecho de que las semejanzas no fueran tan fuertes o contundentes como algunos investigadores y estudiosos habían aseverado, fue Jorge R. Acosta quien se encarga de las trece temporadas de excavación en Tula, pero que hacia los fines de los cuarenta, este arqueólogo fue llamado para realizar algunas excavaciones en Chichen y es aquí donde él, impactado por la semejanza de los hallazgo localizados en Tula, realiza un balance de estos rasgos presentes en este pequeño lugar de la basta zona Maya.

Acosta regresa a Tula y considera que tiene los elementos necesarios para reconstruir la pirámide de Tlahuizcalpantecuhtli, decide poner en la parte superior las cariátides y pilastras, que en temporadas pasadas había sacado del interior del edificio y completado con otras localizadas fuera de este basamento. Si se considera que Acosta acertó en la reconstrucción de este edificio y se observa los elementos que lo componen, se puede hablar de una síntesis del esplendor Maya en el corazón del Altiplano Central. Para nosotros el inicio de una revisión general no solo en estas dos áreas culturales, sino en lo que actualmente se conoce como Mesoamérica.

Si se regresa a las fuentes, existe otra migración que pudiera estar más acorde con la influencia del centro de México hacia el área Maya, ya que según las crónicas de Landa, mencionan que:

“… cuentan los indios que de la parte del mediodía vinieron a Yucatán muchas gentes con sus señores, y que parecen haber venido de Chiapas aunque los indios no lo saben; mas este autor lo conjetura porque muchos vocablos y composiciones de verbos son los mismos en Chiapas que en Yucatán; y hay grandes señales en la parte de Chiapas de lugares que han sido despoblados; y dicen que estas gentes anduvieron cuarenta años por los despoblados de Yucatán sin haber en ellos agua sino la que llueve; y que al fin de este tiempo aportaron a las sierras que caen algo enfrente de la ciudad de Mayapan, a diez leguas de ella, y que allí comenzaron a poblar y hacer muy buenos edificios en muchas partes; y que los de Mayapan tomaron mucha amistad con ellos y holgaron de que labrasen la tierra como naturales y que así estos Tutu Xiu se sujetaron a las leyes de Mayapan, y emparentaron unos con otros; y que como el señor Xiu, de los Tutu Xiu, de los Tutu Xives, era tal, vino a ser muy estimado de todos… que el gobernador Cocom entró en codicia de riquezas, y que para esto trató con la gente de guarnición que los reyes de México tenían en Tabasco y Xicalango prometiéndoles entregarles la ciudad, y que así trajo gente mexicana a Mayapan y oprimió a los pobres e hizo muchos esclavos; y los señores le hubieran matado si no hubiesen tenido miedo a los mexicanos. Que el señor de los Tutuxives nunca consistió en esto y que viéndose (oprimidos) los de Yucatán, aprendieron de los mexicanos el arte de las armas y así salieron maestros del arco y flecha y de la lanza armas con que se defendieron para que no fuesen esclavos todos… Que entre los sucesores de la casa de Cocom hubo uno muy orgulloso e imitador de Cocom, y éste hizo otra liga con los de Tabasco y metió más mexicanos dentro de la ciudad y comenzó a tiranizar y a hacer esclavos a la gente menuda y que por esto se juntaron los señores en el bando de Tutu Xiu, que era gran republicano como sus (ante) pasados, y se concertaron para matar a Cocom y así lo hicieron, matando a todos sus hijos sin dejar más que uno que estaba ausente, y saquearon sus casas y tomaron las heredades que tenía en cacao y otras frutas, diciendo que con ellas se pagaban de lo que les había robado; y que duraron tanto los bandos entre los Cocomes –que decían ser echados injustamente-, y los Xives, que después de haber estado en aquella ciudad más de 500 años la desampararon y despoblaron, yéndose cada uno a su tierra.” (Landa,1992:22-23)

Prevalece la hipótesis generalizada de que los Toltecas de Tula, Hidalgo, influyeron sobre Chichen Itza y a ello se debe el gran parecido arquitectónico y escultórico entre ambas ciudades. Así en tiempos relativamente recientes, Thompson (1970) dice que los Itza (brujos de agua) fueron Mayas-Chontales o Putunes que controlaban las rutas comerciales alrededor de la península de Yucatán; que un grupo de ellos ocupó Cozumel y de allí pasaron a la costa oriental de Yucatán, alcanzando Chichen Itza hacia el año 928 de la era cristiana; y que un segundo grupo de Putunes-Itza, mezclados con gente Tolteca de habla Nahuatl, llegaron a Chichen Itza alrededor de 987 DC, introduciendo el culto a Kukulkan o Quetzalcoatl que prevalecía en Tula, Hidalgo. Ahora bien, la religión y culto al dios Quetzalcoatl se originó en Xochicalco, Morelos, allá por el año 700 de la era cristiana; se comenzó a propagar por medio de caudillos-sacerdotes que llevaban el mismo nombre de la deidad. Alcanzó las tierras Mayas junto con el militarismo e influencias de la Costa del Golfo, especialmente yugos, hachas, entrelaces y volutas del estilo de El Tajín, Veracruz, se mezcló con el estilo de la Costa del Pacífico de Guatemala, pasando todo ello a la región del Usumacinta; y elementos del Clásico Maya, pasó a la región Maya-Chontal o de los Putunes, de donde los Itza y Xiu lo llevaron a Yucatán. Así se explica que los Itza, acaudillados por un sacerdote-gobernante llamado Kukulkan llegaran a Chichen Itza; que los K´iche´ tuvieran a un Gucumatz; que los Toltecas tuvieran a un Quetzalcoatl; o sea a caudillos-sacerdotes que llevaban el mismo nombre de la deidad (pajáro-serpiente), sólo que traducido a sus lenguas respectivas. El culto al dios Quetzalcoatl y los varios elementos culturales de Xochicalco, Costa del Golfo, Costa del Pacífico de Guatemala y del Usumacinta, contribuyeron al desarrollo de Chichen Itza, crearon un estilo Maya-Yucateco, el cual se refleja en muchos sitios de la Península de Yucatán; y fue este estilo que influyó en Tula, como se observa en el único edificio decorado del lugar.

Así, no fueron los Toltecas de Tula los que transmitieron los elementos arquitectónicos y escultóricos de su único edificio a los de Chichen Itza, sino éstos quienes, con su estilo altamente desarrollado y más antiguo, influyeron sobre Tula. Aquí se plantea la transmisión de esos elementos por gentes Itza que vendrían al Altiplano Central de México hacia los años 1000-1150 de la era cristiana (Landa y Torquemada), lo cual se ajusta bastante a la salida de un caudillo-gobernante llamado Kukulkan o Quetzalcoatl que abandona Yucatán y llega a Tula, introduciendo nuevos elementos culturales como la metalurgia, escultura, arquitectura, etc. En ese mismo momento los Itza de Chichen Itza eran consumados artistas; y ello concuerda también con la llegada de los Nonoalca Chichimeca y Tolteca Chichimeca a Tula. Así, ni la historia ni la arqueología apoyan la hipótesis generalizada de que los Toltecas de Tula influyeron sobre Chichen Itza, sino que fue lo contrario, es decir, que fueron los Itza los que influyeron tardíamente sobre los Toltecas (Piña Chan 1992).

Lo cierto es que no se puede dejar pasar que existió un héroe nacional, civilizador mítico y maestro, que al mismo tiempo era identificado con la deidad suprema y con el creador del mundo; frecuentemente gemelo de uno o cuatro hermanos, nace de mujer virgen, o al menos sin necesidad de ser engendrado por contacto sexual. El héroe entra en conflicto con su gemelo o sus hermanos, y al final obtiene el triunfo. El lugar de su nacimiento está asociado con el oriente. No muere, sino desaparece milagrosamente y se cree que habita en el lugar de origen, de donde algún día ha de volver. Se le presenta como hombre blanco, barbado, de abundante cabellera y ataviado de amplios mantos. Hacer de Kukulcan el Maya, o de Quetzalcoatl el Tolteca, o de Michabo el Algonkino, o de Viracocha el Inca seres humanos, sería aceptar vidas demasiado paralelas y llenas de episodios míticos; estos son personajes que deben ser identificados con las deidades de la luz, su lucha constante de vida y muerte es sólo la sucesión de día y noche, de luz y oscuridad.

Es Quetzalcoatl, según Piña Chan, un concepto resultante de un simbolismo religioso que se integra a través del tiempo, con aportaciones de diversas culturas, que hacia fin del periodo Clásico llega a sintetizar muchas ideas en una verdadera filosofía. No nació de un personaje real, sino que el dios dio su nombre a ciertos gobernantes, y las fuentes los confundieron con la deidad. Surge, según la interesante tesis de Piña Chan, primero el dios, luego el mito y por último el hombre.

La información derivada de la arquitectura, la iconografía y la cerámica hacen plausibles las ideas de que Chichen Itza fue un centro en el que interactuaron de manera continua dos o más grupos étnicos (Mayas o no); que dichos grupos habrían integrado un gobierno corporativo; que cada uno de sus miembros era representado como un dios, y que la corporación en su conjunto descansaba en un principio cosmológico dual en el que tenía un papel fundamental la Serpiente Emplumada.

Sería interesante saber si las migraciones históricas tienen su paralelismo en las peregrinaciones mitológicas, ya que es en el mito en donde se basa toda su infraestructura socio-política, religiosa y económica, llegando a establecer una relación directa con los designios divinos en donde prevalece la lucha constante de la oscuridad y la luz. La salida de un lugar siempre se relacionará en el mundo cosmológico con la eterna lucha de la muerte y la oscuridad, para seguir un camino que los lleve al lugar de su nuevo nacimiento y obtener el galardón de la vida y la luz; el hecho de que constantemente en algunos pueblos prehispánicos, dejaban su lugar de origen y llegaran a un territorio lejano y desconocido en el cual tendrían que permanecer por algún tiempo, para después ponerse en movimiento y regresar a su lugar de origen, da la idea de un resurgimiento, de una nueva vida, de una nueva era, problema con el que se encuentra el investigador, ya que el horizonte mítico y la historia se funden constantemente en un solo pensamiento: Trascender a la eternidad.

REFERENCIAS

Acosta, Jorge

1940        Exploraciones en Tula, Hidalgo. Revista Mexicana de Estudios Antropológicos 4:172-194. México.

1941        Los últimos descubrimientos arqueológicos en Tula, Hidalgo. Revista Mexicana de Estudios Antropológicos 5:239-248. México.

1952        Exploraciones arqueológicas en Chichen Itza, Yucatán:1951. Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia; Tomo VI, No. 34, México.

1956-57        Interpretación de algunos de los datos obtenidos en Tula relativos a la época Tolteca. Revista Mexicana de Estudios Antropológicos 14:75-110. México.

Brinley, Thomas y William Petersen

1979        Migración. En Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, tomo 7, pp.93-104. Editorial Aguilar, España.

Childe, Gordon

1980        Los orígenes de la civilización. FCE, México.

Códice Chimalpopoca

1975        Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los Soles. UNAM, Primera Serie Prehispánica, México.

Davies, Kingsley

1976        The Migrations of Human Populations. En Civilization, Fagan, Brian, Scientific American.

Hofstteter, Richard
1989        La política de inmigración de los Estados Unidos. Gernika, México.

Landa, Fray Diego de

1992        Relación de las Cosas de Yucatán. Producción Editorial Dante, Colección Sureste, Mérida, Yucatán.

León Portilla, Miguel

1961        Los antiguos mexicanos a través de sus Crónicas y Cantares. México.

1962        Los maestros prehispánicos de la palabra. Cuadernos Americanos, México.

López Austin, Alfredo

1973        Hombre Dios. Religión y política en el mundo náhuatl. UNAM, México.

López Austin, Alfredo y Leonardo López Luján

1999        Mito y Realidad de Zuyuá. COLMEX FCE, México.

Kubler, George

1962        Réplica del Doctor Kubler al trabajo de Alberto Ruz que antecede. Estudios de Cultura Maya 2. Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. México.

Marquina, Ignacio

1964        Arquitectura prehispánica. INAH, México.

Mediz Bolio, Antonio

1973        Libro del Chilam Balam de Chumayel. Biblioteca del Estudiante Universitario. UNAM-México.

Piña Chan, Román

1987        Chichen Itza, la ciudad de los bujos del agua. Fondo de Cultura Económica, México.

1992        La Ciudad de los Brujos del Agua. FCE, México.

Rosemberg, Florence y Santiago Sequeira

1996        Historia y desarrollo de las migraciones: La migración forzada en América Latina. En Jóvenes y procesos migratorios: “Nosotros perdimos la Patria, ¿Quedará siempre esa ausencia? (editado por María Isabel Castillo e Isabel Piper), pp.23-74, ILAS (Instituto Latinoamericano Salud Mental y Derechos Humanos), Santiago de Chile.

Ruz, Alberto

1962        Chichen Itza: Comentarios a un Ensayo. Estudios de Cultura Maya 2, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, México.

1987        Frente al pasado de los Mayas. Secretaría de Educación Pública, México.

Sahagún, Fray Bernardino de

1956        Historia General de las Cosas de Nueva España. Porrúa, México.

Sáenz, César A.
1962        Quetzalcoatl. INAH, México.

Solís, Felipe y Federica Sodi

1985        El Puuc y otros elementos de filiación Maya en Tula y Tenochtitlan. En II Coloquio Internacional de Mayistas, Centro de Estudios Mayas, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM-México.

Thompson J., Eric

1970        Maya History and Religion. Norman, Oklahoma.

Tozzer, Alfredo

1957        Chichen Itza and its Cenote of Sacrifice: A Comparative Study of Contemporaneous Maya and Toltec. Peabody Museum. Cambridge.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *