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61 La ceiba o Yaxche y el origen de los Mayas en Balankanche y Chichen Itza – Federica Sodi Miranda y David Aceves Romero – Simposio 14, Año 2000

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Sodi Miranda, Federica y David Aceves Romero

2001        La ceiba o Yaxche y el origen de los Mayas en Balankanche y Chichen Itza. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2000 (editado por J.P. Laporte, A.C. Suasnávar y B. Arroyo), pp.829-838. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

61

LA CEIBA O YAXCHE Y EL ORIGEN DE LOS MAYAS EN

BALANKANCHE Y CHICHEN ITZA

Federica Sodi Miranda

David Aceves Romero

El Yaxche o árbol sagrado conocido actualmente como ceiba, es uno de los elementos más importantes que se ha relacionado con los orígenes de la cultura Maya y, que al paso del tiempo, formó parte vital de sus vidas a través de ritos y ceremonias que plasmaron y recrearon en sus centros ceremoniales. Son distintos los mitos o leyendas del origen de estos pueblos que surgen a través de la tradición mesoamericana. Uno llama fuertemente nuestra atención, no obstante que es de filiación Náhuatl; nos referimos al mencionado en la creación de un animal mitológico que está representado en un sin fin de bajo relieves en diferentes puntos del México prehispánico. Este relato lo encontramos en la Historia de los Mexicanos por sus pinturas, en donde se relata que los dioses Quetzalcoatl y Tezcatlipoca “… hicieron el agua y en ella criaron a un peje grande, que se dice Cipactli, que es como caimán, y de este peje hicieron la tierra … “ (1965:25), después de crear el cielo los “Dos dioses, Quetzalcoatl y Tezcatlipuca bajaron del cielo a la diosa Tlaltecutli, la cual estaba llena por todas las coyunturas de ojos y de bocas, con las que mordía, como bestia salvaje. Y antes de que fuese bajada, había ya agua, que no saben quién la creó, sobre la que esta diosa caminaba.

Lo que viendo los dioses dijeron el uno al otro: es menester hacer la tierra. Y esto diciendo, se cambiaron ambos en dos grandes sierpes, de los que el uno asió a la diosa de junto a la mano derecha hasta el pie izquierdo, y el otro de la mano izquierda al pie derecho. Y la apretaron tanto que la hicieron partirse por la mitad, y del medio de las espaldas hicieron la tierra y la otra mitad la subieron al cielo, de lo cual los otros dioses quedaron muy corridos. Luego, hecho esto, para compensar a la dicha diosa de los daños que estos dos dioses la habían hecho, todos los dioses descendieron a consolarla y ordenaron que de ella saliese todo fruto necesario para la vida del hombre. Esta diosa lloraba algunas veces por la noche, deseando comer corazones de hombres, y no se quería callar, en tanto que no se le daban, ni quería dar fruto, si no era regada con sangre de hombre” (Historia de México 1965:108). “Después (los dioses) hicieron del peje Cipactli la tierra, a la cual dijeron Tlaltecutli, y píntalo como dios de la tierra, tendido sobre un pescado, por haberse hecho de él” (Historia de los Mexicanos por sus pinturas 1965:26).

Hacemos referencia a este mito Mexica porque nos parece curioso que sea Quetzalcoatl uno de los dos dioses mencionados para la creación de la tierra, misma deidad que en el sur de México se le conoce con el nombre de Kukulcan, y se representaba también como una serpiente de hermoso plumaje. Es en la zona arqueológica de Chichen Itza en la que centraremos nuestra atención; en esta gran metrópoli Maya, el conjunto que nos interesa es el que forman los templos: Kukulcan, Guerreros, las Mesas, Águilas y Jaguares, Tzompantli, Juego de Pelota y Venus. En ellos se observan las representaciones de este numen en sus alfardas, generalmente se encuentra labrado el cuerpo de la Serpiente.

Podemos mencionar tres posiciones de este reptil claramente visibles: la primera la observamos en el Templo de Kukulcan, la cabeza de este animal remata en el suelo, lo que indica que la deidad desciende de los planos celestes al terrestre, como se evidencia en el equinoccio de primavera, ya que el sol se encuentra en tal posición que las sombras que proyecta, dan la sensación de un movimiento descendente de la serpiente, que se dirige al pequeño basamento dedicado a Venus.

La segunda representación es al ubicarse la cabeza de la serpiente y rematar en la parte superior de la alfarda, lo que señala que toda ceremonia realizada por los pobladores de este lugar, se dirigía del plano terrestre al celeste, siendo aceptada y elevada por las deidades a los planos superiores.

La tercera representación de la serpiente en el basamento de Venus, estratégicamente labrada, es única y singular; se localiza en la parte superior de la estructura girando en círculo, por lo que en esta ocasión la cabeza se encuentra con el crótalo, la sensación que provoca es de movimiento. Es importante señalar que, cuando la serpiente desciende por la pirámide de Kukulcan y se dirige al basamento de Venus, parecería que este animal subiere a esta estructura y se enroscara en su parte superior provocando movimiento, esto se sugiere por el cuerpo del reptil labrado en la alfarda y su cabeza rematando en la parte superior.

Retomando los mitos sabemos que a partir del cuerpo de Cipactli, fueron creados la tierra y el cielo, y con ellos los cuatro árboles, convirtiéndose en el camino de los dioses porque estos árboles eran huecos y en su interior fluían las esencias divinas opuestas que representaban los flujos internos de las dos mitades del cuerpo del monstruo.

En la tradición Maya que se encuentra mencionada brevemente en el Chilam Balam de Chumayel (1973:63), y en las relaciones de Fray Diego de Landa (1982:62), los cuatro postes o dioses Mayas llamados bacaboob, que aparecen después de retirarse las aguas del diluvio. Lo cierto es que por el interior de estos “árboles” viajaron los dioses del cielo y de las profundidades de la tierra uniéndose entre ellos, que eran fragmentos de la diosa que habían separado en el origen, y que no debían volver a unir el cuerpo de Cipactli, de esta unión resultó el tiempo; quedando el perenne presente en los nueve planos o pisos celestes y de los nueve planos o pisos de la profundidad de la tierra, dando como resultado el tiempo en los cuatro planos o pisos, localizados en la superficie de la tierra, por el constante viaje y encuentro de estas deidades; en algunos mitos, el número de planos celestes, terrestres o del inframundo, varía.

Si nuestro tema está relacionado con la ceiba, habría que preguntarse ¿Por qué hacemos mención de este Cipactli?, una pregunta que contestaríamos con el ensayo elaborado por el investigador Alfredo Barrear al mencionar que “…, no es precisamente que por una parte sea un árbol y por otra un reptil. Árbol y reptil vienen a ser una misma cosa. Las raíces del árbol toman la forma del monstruo, del que por lo general aparece solo la cabeza y sin la mandíbula inferior. Las más notables representaciones Mayas de la ceiba con raíces encipactladas aparecen en primer lugar, en la famosa pagina 3 del Dresde,… “ (Barrera 1976:197-198) citando otros documentos en donde aparecen diferentes representaciones de este árbol-lagarto.

En cuanto a las evidencias arqueológicas, podemos decir que para el Preclásico Superior (500 AC), encontramos en Izapa una muestra iconográfica importante de árboles. En los Monumentos 2, 5, 25 y 27 hay raíces-lagarto como en los ejemplos anteriores. En la Estela 5, algunos autores interpretan como el “árbol de la vida”, se encuentra la representación más sugerente relacionada con la ceiba (Hernández 1997).

El Clásico Maya estaría representado por la zona arqueológica de Palenque, sitio donde se representan los mejores ejemplos de árboles. En cuanto al Postclásico yucateco, contamos con las representaciones arbóreas del Códice Dresde antes señalado. Existe la evidencia de un centro ceremonial relacionado con este árbol; a 4 km de la zona arqueológica de Chichen Itza, y 300 m al norte de la carretera de Chichen Itza a Valladolid, la gruta Balankanche es un lugar en donde las formaciones rocosas dieron la silueta caprichosa de una ceiba. Las ofrendas depositadas en este lugar relacionadas con el culto a chaac, dador del líquido vital para la fertilización de la tierra, la entrada al inframundo, y su representación en varios bajo relieves que decoran algunas estructuras de Chichen Itza, como las alfardas del juego de pelota, nos hacen pensar en una relación con el cultivo.

Gracias al trabajo publicado por Wyllys Andrews sobre la cueva de Balankanche, y al estudio realizado por Ramón Arzápalo, sabemos sobre las ceremonias prehispánicas realizadas en dicho lugar, así como la descripción y localización del material cerámico en este lugar. Arzápalo asienta que “… nadie antes había descrito ni estudiado una ceremonia efectuada en una gruta. Esta vez no para suplicar a los Chakes, dioses de las lluvias, que les provea del agua necesaria para sus cosechas, ni para sacar los malos vientos del cuerpo, causantes de una enfermedad, sino para rogar a los Balames que no envíen castigo alguno a las personas intrusas que habían profanado un lugar sagrado, sede de ritos cultos” (Andrews 1970:79)

Todos estos rituales se realizaban bajo las ramas de la ceiba formadas por las estalactitas, y creemos, firmemente, que este lugar tiene una relación directa con el complejo localizado en Chichen Itza, principalmente relacionado con el cultivo y la fertilidad. Algunas representaciones de árboles llaman fuertemente nuestra atención, como lo son las plantas de cacao en las alfardas del juego de pelota en Chichen Itza, y la guía que sale de la cabeza del guerrero decapitado que se localiza en los paneles que decoran la banqueta del mismo juego de pelota.

El estrecho vínculo del cultivo y del juego de pelota, fue plasmado también por los habitantes de Teotihuacan en el fresco conocido como Tlalocan, donde se observa una deidad del agua; de su cabeza emerge un gran árbol. Se encuentra relacionado con plantas de maíz y cacao; en la parte inferior, diferentes representaciones del juego de pelota, por lo que nos aventuramos a decir que este juego tenía una relación directa con el tiempo de cultivo y/o fertilidad de la tierra, asociado al movimiento venusino.

Si nosotros seguimos con cuidado el desplazamiento del sol, que se realiza de este a oeste, el eje astronómico este-oeste es el plano de la elíptica paralelo al Ecuador; o sea, paralelo al plano de la elíptica que es el círculo o la elipse donde circula alrededor del sol la tierra, entonces como es paralela, Venus no está en el plano de la elíptica. Como es un planeta interior, tiene un desfasamiento hacia el norte y hacia el sur, que se llama máxima y mínima elongación, y cuando se observa hacia el interior del sol, entonces Venus va a viajar en el curso de un ciclo.

Una rotación de Venus alrededor del sol equivale a 252 días, y la realiza en un tránsito de norte a sur y de sur a norte. Cuando Venus está en los extremos, se llama máxima elongación en el eje mayor de la elipse, o sea de la elíptica, de su rotación alrededor del sol. Todos los planetas rotan alrededor de otro planeta, o de un centro, que en este caso es el sol a través de órbitas elípticas, siendo el punto de atracción el sol. El astro luminoso sale por el este y se oculta por el oeste, pero no cambia su posición en el año; en cuanto a las sombras que se proyectan en las pirámides, pues es un movimiento muy exacto, pero sólo se ve en los solsticios y equinoccios, porque en otra época la tierra cambia su rotación o movimiento.

Debido al eje de inclinación de rotación de la tierra, cuando la tierra da la cara desde el hemisferio norte perpendicular al sol, se produce el solsticio de verano, siendo lo contrario para el hemisferio sur. Cuando se llega el momento de equinoccio, lo más importante para que se de la visión donde desciende Kukulcan es la arista del edificio, que es su parte angular, lo que da la sensación de que la serpiente baja, porque mientras asciende el sol, las sombras son menos angulares; y cuando sale el sol, la sombra se proyecta hasta el horizonte; a medida que va subiendo el sol, el ángulo se va haciendo mayor.

Es interesante observar que frente a la pirámide de Kukulcan, donde se supone baja la serpiente, se encuentra el basamento de Venus, única estructura que está girada de su eje. Con relación a los demás basamentos, cabría preguntar sí la plataforma de Venus ¿estaría en el eje correcto del sol? O si solo fue construida arbitrariamente así, sin ningún propósito, lo que no creemos que haya pasado.

Si relacionamos lo anterior con la ceiba que varias fuentes relacionan que la parte superior de este árbol con 9 cielos, es extraordinario que el Templo de Kukulcan se conforme por nueve cuerpos escalonados, uno sobre otro, lo que representaría el árbol primario creado por Quetzalcoatl, (en nuestro caso por Kukulcan) y Tezcatlipoca, quienes se convierten en serpientes según el mito, y que bajarían repteando por la ceiba, semejando el descenso por los nueve planos celestes; y, la manera de poder girar alrededor de los planos celestes en los terrestres es Venus a través de su elongación, lo que explicaría la representación en movimiento circular de la serpiente.

El planeta Venus o cualquier planeta interior (Venus o Mercurio, aunque este último probablemente no lo conocían los Mayas porque Mercurio apenas si se asoma arriba del horizonte de nuestra latitud, por su cercanía al sol), al estar en un extremo de su órbita máxima de un lado y de otro, está en el punto más retirado del sol, y a esto se le conoce como máxima elongación de Venus.

En el Templo de Venus, el cuerpo de la serpiente está, como ya mencionamos, en la parte superior alrededor de éste, como si estuviera en movimiento, es decir, sólo hace un círculo en movimiento sin tocar el suelo ni la parte de arriba, sólo está horizontal haciendo movimiento (lo que se relaciona con la elongación del planeta Venus, que, es un movimiento paralelo al Ecuador); llama nuestra atención el hecho de que entre el cuerpo ondulante de la serpiente se encuentren una especie de peces con dientes, que podría recordarnos su relación con el peje-lagarto.

En el caso de su elongación, Venus está en uno de sus focos, no en el centro de la elipse, lo que es diferente al óvalo que tiene un radio menor al otro, siendo que la elipse tiene el mismo radio de curvatura, pero está alargado el círculo, porque tiene dos centros que se llaman focos de la elipse, por eso está girado el templo, porque está en la máxima elongación, que es la máxima ascensión del planeta Venus, en la puesta o en la salida del sol; depende en que punto de su elongación se encuentre, por eso en el equinoccio, la serpiente baja en dirección a este basamento.

Es probable que en la imaginación Maya, la serpiente bajara de los planos celestes hasta llegar al Templo de Venus, poniendo en movimiento a todo el plano terrestre, y posteriormente reptaría hacia el Cenote Sagrado, quizá a la boca del cenote, entrada hacia el inframundo. Si consideramos que en Balankanche, al final de ella se localiza la entrada al inframundo a través de un cenote interior, este sería uno de los caminos que su deidad utilizara para descender a las profundidades de la tierra, donde se encuentra la otra ceiba relacionada con las ceremonias de Chaac, dios dador del líquido precioso y base importante para el cultivo; así Venus se relaciona con el ciclo agrícola, creando de esta manera lazos indisolubles, entre estas dos fuerzas sustentadoras.

El tiempo es corto, y la información abundante, aquí solo intentamos esbozar la investigación en la cual nos hemos sumergido, y que nos ha permitido asomarnos brevemente a la complejidad de un pueblo, que aún se resiste a mostrarnos sus secretos y su maravilloso conocimiento del mundo cosmogónico Maya.

REFERENCIAS

Andrews E., Wyllys

1970        Balankanche, Throne of the Tiger Priest. Middle American Research Institute, Tulane University, New Orleans.

Barrera Vázquez, Alfredo

1976        La Ceiba-Cocodrilo. Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Epoca 7, Tomo V, año 1974-1975, No.53, SEP-INAH, México.

Chilam Balam

1973        Libro de Chilam Balam de Chumayel. UNAM, México.

Hernández Pons Elsa

1997        La ceiba. Arqueología Mexicana 5 (28):69, 71-73.

Garibay K., Angel María (ed.)

1965        Historia de los Mexicanos por sus pinturas. En Teogonía e historia de los Mexicanos. Tres opúsculos del siglo XVI, pp.21-90. Editorial Porrúa, México.

1965        Historia de México (Histoire du Mechique), traducción de Ramón Rosales Munguía. En Teogonía e historia de los Mexicanos. Tres opúsculos del siglo XVI, pp.92-120. Editorial Porrúa, México.

Landa, Fray Diego de

1982        Relación de las Cosas de Yucatán. Editorial Porrúa, México.

Figura 1 Mapa de Yucatán

Figura 2 Vasijas dentro de la cueva de Balankanche

Figura 3 Incensarios con la figura de Tlaloc

Figura 4 Ceibas: a) ceiba con raíz-cipactli (Códice Laud 34, apud Martínez Marín 1961); b) ceiba cortada

en dos secciones, con raíz-cipactli (Códice Laud 35, apud Martínez Marín 1961); c) ceiba con raíces-

cipactlis (Códice Dresden, pp.3)

Figura 5 Mapa de Chichen Itza

 

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