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35 Sitios arqueológicos de reciente descubrimiento en los municipios de San Andrés y La Libertad, Petén – Paulino I. Morales – Simposio 14, Año 2000

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Morales, Paulino I.

2001        Sitios arqueológicos de reciente descubrimiento en los municipios de San Andrés y La Libertad, Petén. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2000 (editado por J.P. Laporte, A.C. Suasnávar y B. Arroyo), pp.482-495. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

35

SITIOS ARQUEOLÓGICOS DE RECIENTE DESCUBRIMIENTO

EN LOS MUNICIPIOS DE SAN ANDRÉS Y LA LIBERTAD, PETÉN

Paulino I. Morales

El descubrimiento de vestigios arqueológicos en las zonas de humedales en el norte y oeste de Petén, son producto de viajes de exploración de principios de siglo y reconocimientos colaterales a la localización de hidrocarburos (Leal et al. 1988; López s.f.; Morales 2000). Los datos que se presentan a continuación corresponden al recorrido de brechas de prospección sísmica realizadas en el segundo semestre del año 1999 en la subregión de los humedales de la laguna del Tigre del municipio de San Andrés, y en la franja comprendida por el paso de los arroyos Yaxchilan y El Chorrito, de la región sur de la Sierra del Lacandón del municipio de La Libertad (Figura 1).

Las diferencias topográficas y de drenaje natural corresponden a dos subregiones geográficas distintas, enmarcadas en un ambiente de bosque tropical húmedo y un clima cálido. Aunque las aguas no se consideran aptas para consumo humano, ambas regiones fueron en el pasado muy ricas en recursos alimenticios (Barrios et al. 1995).

Los objetivos del reconocimiento consistieron en:

  • Identificar la forma, configuración y extensión de los vestigios arqueológicos localizados dentro de las brechas de exploración sísmica
  • Realizar mapas a escala de estos vestigios
  • Recolectar materiales de superficie que permitieran datar los periodos en que fueron ocupados

En total se recorrieron 130 km lineales, 104.5 km en San Andrés y 24.6 km en La Libertad. El reconocimiento cubrió en forma intensiva una franja de 200 m a lo largo de las brechas, y se extendió un poco más en los lugares con mayores facilidades de acceso.

La subregión de los humedales de la Laguna El Tigre se caracteriza por la presencia de grandes extensiones de terreno plano sujeto a inundación estacional, la altimetría oscila entre 50 y 75 m sobre el nivel del mar. Esta situación contribuye a la formación de un complejo sistema de lagunas y sibales que drenan por el lado norte al río Candelaria y por el lado sur al río San Pedro Mártir (Figura 2).

A su vez, la subregión de la sierra del Lacandón comprende terrenos quebrados y corredores naturales que permiten la comunicación de los valles interiores, la altimetría de las partes bajas oscila entre 100 y 150 m sobre el nivel del mar. Las lagunas estacionales drenan por medio de arroyos al río Usumacinta (Figura 6).

RECONOCIMIENTO EN LOS HUMEDALES DE LA LAGUNA DEL TIGRE

En la subregión de la laguna del Tigre se registraron 19 agrupamientos. La configuración, técnica constructiva y volumen de sus construcciones puede corresponder a dos tipos básicos:

TIPO A                Están constituidos por dos o tres montículos de baja altura y apariencia sencilla, midiendo en promedio 0.20 m de alto. Estas construcciones corresponden a acumulaciones de tierra delimitadas por hiladas irregulares de piedra pequeña. Usualmente descansan en terrenos bajos sujetos a inundación temporal y no muestran un ordenamiento definido. Solo algunos casos están conformados por un mayor número de montículos. Los sitios más representativos son Arroyo de la Barba y El Islote. La vegetación en estos lugares se caracteriza por la presencia de pequeños árboles adaptados a la inundación, como el Pucte (Figura 3). Es importante mencionar que aunque algunas de estas elevaciones pueden confundirse con nidos de sompopos, el tamaño y distribución de algunos de estos ejemplares descarta dicha posibilidad.

TIPO B                Corresponden a los conjuntos de una o varias estructuras relativamente altas, construidas con piedra canteada y rellenos compactos hechos con mezclas de piedra y tierra. Estos grupos presentan más de 10 estructuras y varios patios. Los principales edificios llegan a medir hasta 5 m de altura, su base puede ser cuadrada o rectangular. Las estructuras que los rodean integran plazas bien definidas, su orientación suele declinarse hacia el noroeste. Estos asentamientos se localizan principalmente en terrenos más elevados, cerca de lagunas o arroyos con agua perenne. En estos lugares hay abundancia de palma (guano y bayal), caña de carrizo o bambú, y árboles de Jiote y Conacaste de hasta 20 m de alto. Los sitios representativos de esta categoría fueron denominados: El Quetzal, Las Guacas, Palmira, Jinaya, Chikin Ek y El Conacaste (Figura4).

En estos recorridos suelen recuperarse en la superficie fragmentos de artefactos elaborados en pedernal (puntas de lanza y de flecha), fragmentos de cerámica sin engobe, y ocasionalmente incensarios con base pedestal decorados con cabezas antropomorfas o zoomorfas y elementos con diseños posiblemente fitomorfos (Figura 5). De las excavaciones de saqueo perpetradas en las estructuras principales se han recuperado fragmentos de vasijas pintadas y huesos humanos. El rango de ocupación está comprendido entre el Preclásico Tardío y el Clásico Terminal.

La distancia que separa los principales agrupamientos oscila entre 2 y 4 km. Su dispersión se atribuye principalmente a las variaciones anuales de los niveles freáticos. Se considera que la navegación en canoa constituía el principal medio de comunicación en la época prehispánica.

En cuanto a la forma de subsistencia de estas comunidades se presume que estos se dedicaban a la pesca, y la caza. Los sitios más desarrollados pudieron constituir lugares de acopio de pieles y otros productos locales que se intercambiaban en los sitios establecidos en las márgenes de los ríos navegables. Según este esquema, los sitios que poseen estructuras altas corresponden a la residencia de quienes explotaban o controlaban la pesca y la cacería, de reptiles y grandes felinos, entre otros. Aquellos establecidos en las márgenes de los ríos navegables, pudieron constituir lugares de acopio y puertos de intercambio. En este caso se hace referencia a los sitios ubicados en el río Naranjo, como Mactun y El Naranjo, y del sitio Itzamkanac que se estableció en el río Candelaria. Recordemos que esta región fue ocupada por los Acalanes que viajaban hasta la laguna de Términos.

RECONOCIMIENTO EN LA REGIÓN SUR DE LA SIERRA DEL LACANDÓN

El recorrido de las tres brechas cortadas de norte a sur desde el río Usumacinta, muestra un marcado contraste con el patrón de asentamiento observado en la región de los humedales de la laguna del Tigre. En esta región, la presencia de grupos en áreas humedales es prácticamente escasa, pero relativamente frecuente en los valles planos adyacentes al río Usumacinta, y en el pie de monte. Los sitios que muestran un patrón bien definido y estructuras de notable altura están asentados cerca de la confluencia de los arroyos que acarrean agua durante todo el año. Este es el caso de los sitios registrados como: Las Piletas, en la confluencia del Arroyo, los sitios El Arbolito, Bonanza, y El Caribal en el Arroyo el Chorrito, y El Kinel junto al arroyo Yaxchilan (Figuras 6 y 7). Cabe mencionar que a menos de 1 km al norte del sitio El Caribal se identificaron dos pequeñas cuevas, dentro de las que se recuperaron fragmentos de una olla sin engobe y un fragmento de plato con pestaña basal fechado para el Clásico Temprano.

El mapeo parcial de los principales asentamientos permitió registrar en promedio de 3 a 10 estructuras, pero es evidente que en sus alrededor hay un número no determinado de grupos de función habitacional. Los sitios denominados Chomoltun y El Alto descansan sobre cerros de mediana altura asociado a la cuenca del arroyo Yaxchilan, corresponden a pequeñas unidades habitacionales integradas por dos grupos de estructuras dispuestas alrededor de un pequeño patio pero interrelacionadas entre sí por medio de un angosto corredor. En la parte baja del terreno suele existir un par de montículos de tierra (Figura 7).

Todas estas construcciones exhiben parcialmente escalinatas y muros de piedra sin amarre que delimitan plataformas de distinto nivel. Con frecuencia se observan piedras de moler fragmentadas con forma de canoa sin soportes. Las muestras de cerámica recolectadas en estos sitios muestran gran variedad de formas. El rango cronológico va desde el Preclásico Tardío hasta el Clásico Terminal. Aquí también se recuperaron artefactos de piedra elaborados en pedernal, como piedras de moler talladas en basalto y fragmentos de obsidiana, que seguramente llegaron a la región por medio de antiguos sistemas de intercambio regional.

Puede decirse que el sitio denominado El Kinel constituye sin lugar a dudas una importante entidad política. Sus construcciones muestran un patrón de asentamiento disperso y cubren alrededor de 4 km². La dispersión se debe a la formación de lagunas temporales y a la penetración de un canal natural que divide el sitio en dos grandes sectores. Uno al norte y el otro hacia el sur (Figura 8). Esta interpretación se deriva de la presencia de estructuras voluminosas y del contenido del texto jeroglífico conservado en un monumento esculpido localizado en uno de los grupos del sector norte.

Los montículos mayores del sector sur alcanzan a medir más de 4 m, en cuya construcción se utilizó principalmente un relleno de aluvión y muros de piedra; las estructuras del sector norte descansan sobre nivelaciones artificiales y miden en promedio 3 m de alto. Estas son definidas por muros de piedra canteada.

CARACTERÍSTICAS DEL MONUMENTO

El monumento en mención fue localizado de manera fortuita en un pequeño grupo asentado sobre una plataforma basal, ubicado al lado norte del canal natural. La Estela 1, muestra a un personaje de pie orientado a la izquierda del observador. El personaje tiene una lanza en la mano derecha, y con la mano izquierda sostiene un objeto redondo con mango del que penden varios listones, el tocado muestra la cabeza de un venado, y la cabeza de una deidad importante en posición invertida, quizás una alegoría a Tlaloc o dios de la lluvia y un segundo adorno poco discernible por la erosión. Como pectoral posee el cráneo descarnado de un mono, y detrás de este se define un “bulto” o caja amarrada con un listón. También exhibe una faldilla y sandalias con tobilleras, sus pies están diametralmente opuestos (Figura 9).

La interpretación del texto será discutida por los epigrafistas, debido a sus connotaciones políticas. Por ahora cabe mencionar que los cartuchos A1 y A2 registran en rueda calendárica la fecha 11 Ahau 18 Mac, seguida de un verbo (A3) y posiblemente títulos nobiliarios (A4 y A5). Se considera que el cartucho A6 corresponde al nombre del personaje “4 Loro”, ya que este antecede a una de las variantes del glifo emblema de Yaxchilan (A7 y B1), y que la inscripción termina con la expresión bakal (B2). Para determinar la fecha de este monumento se ha tomado en consideración que el estilo escultórico corresponde al Clásico Tardío, y que el Glifo Emblema observado aparece con frecuencia entre el 681 y 771 DC como una de las variantes del glifo emblema de Yaxchilan, utilizadas por Escudo Jaguar II y su hijo Pájaro Jaguar (Schele y Freidel 1990). El límite cronológico está marcado por el año 808 DC, que corresponde a la última fecha registrada en este sitio.

Las probables fechas pueden ser:

A)        9.12.14.19.0         11 Ahau 18 Mac         (5-11-686 DC)

B)        9.15.7.5.0                 11 Ahau 18 Mac         (24-710-738 DC)

C)        9.18.0.0.0.                11 Ahau 18 Mac         (11-10-790 DC)

Se considera que la fecha de la opción B es la más probable por estar comprendida dentro del periodo de expansión territorial de Yaxchilan; y porque el sitio El Kinel se encuentra a tan solo 7 km río arriba, mientras que el sitio La Pasadita, ubicado a 12.5 km río abajo, expresa su subordinación en uno de sus monumentos (Figura 7).

CONCLUSIONES

El reconocimiento efectuado en ambas regiones muestra diferencias marcadas en el patrón de asentamiento y ubicación de los sitios arqueológicos. Sus antiguos habitantes conocían el potencial económico de cada región, y los recursos naturales de cada una eran introducidos a las redes de intercambio de la región.

Se considera que las diferencias en las características de los sitios de la laguna del Tigre reflejan cierto grado de complejidad, pero ninguno alcanzó el desarrollo que muestran los sitios de las Tierras Bajas Centrales. Puede decirse que los asentamientos en las márgenes del río San Pedro Mártir y del río Usumacinta, estaban ligados a un sistema de intercambio comercial a nivel regional controlado seguramente por sitios que alcanzaron un desarrollo monumental, como El Naranjo, Piedras Negras y Yaxchilan, entre otros.

Se espera que los datos presentados contribuyan al estudio de las poblaciones que habitaron las zonas humedales de las Tierras Bajas Mayas.

REFERENCIAS

Barrios, Rosalito et al.

1995        50 Áreas de Interés Especial para la Conservación en Guatemala. Centro de Datos para la Conservación del Centro de Estudios Conservacionistas. Guatemala

Leal Rodas, Marco Antonio, Salvador López, Teresita Chinchilla, Héctor Paredes, José Benítez y Mario  Zetina

1988        Reconocimiento arqueológico en el noroccidente de Petén. Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas, Serie Informes, No.1, Escuela de Historia, USAC, Guatemala.

López A. Salvador

s.f.        Descripción de sitios arqueológicos, Región Laguna de El Tigre. Manuscrito.

Morales, Paulino I.

2000        Asentamientos Prehispánicos en el Bloque Xan-3D. En XIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1999 (editado por J. P. Laporte, H. Escobedo, A.C. de Suasnávar y Bárbara Arroyo). Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Schele Linda y David Freidel

1990        A Forest of Kings: The Untold Story of the Ancient Maya. William Morrow and Company, Inc., New York.

Figura 1 Humedales de la laguna del Tigre y al sur de la sierra del Lacandón

Figura 2 Sitios arqueológicos localizados en los humedales de San Andrés, Petén

Figura 3 Sitios Arroyo de la Barba y El Islote

Figura 4 Sitios Palmira, Las Guacas, Jinaya, y Chikin Ek

Figura 5 Materiales cerámicos recuperados en el sitio Las Guacas

Figura 6 Sitios arqueológicos localizados en los humedales de La Libertad, Petén

Figura 7 Sitios El Caribal, El Chorrito, Las Piletas y Chomoltun

Figura 8 El Kinel, grupos del sector norte y sur, y distribución de grupos asociados al arroyo Yaxchilan

Figura 9 Estela 1 de El Kinel (dibujo de P Morales, 1999)

 

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