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34 Reporte de la cuarta temporada de campo del Proyecto Piedras Negras, Petén – Héctor L. Escobedo y Stephen D. Houston – Simposio 14, Año 2000

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Escobedo, Héctor L. y Stephen D. Houston

2001        Reporte de la cuarta temporada de campo del Proyecto Piedras Negras, Petén. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2000 (editado por J.P. Laporte, A.C. Suasnávar y B. Arroyo), pp.465-481. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

34

REPORTE DE LA CUARTA TEMPORADA DE CAMPO

DEL PROYECTO PIEDRAS NEGRAS, PETÈN

Héctor L. Escobedo

Stephen D. Houston

Durante las cuatro últimas temporadas, nuestro proyecto, patrocinado por las universidades de Brigham Young y Del Valle de Guatemala, ha dedicado sus esfuerzos al entendimiento del urbanismo de Piedras Negras, un sitio arqueológico localizado en la región cárstica junto a la cuenca media del río Usumacinta (Figura 1). Las interrogantes sobre el desarrollo en tiempo y espacio han sido clarificadas por investigaciones anteriores, efectuadas tanto por este proyecto como por el de la Universidad de Pennsylvania. La temporada de campo del 2000 permitió completar los trabajos en el Grupo Sur y en la Acrópolis o palacio real de la ciudad (Figura 2), enriqueciendo de manera considerable nuestro conocimiento de los inicios de Piedras Negras, añadiendo información fresca sobre la población y sus artefactos. Debido a la riqueza de datos obtenidos durante la cuarta temporada del proyecto, en este trabajo solamente daremos a conocer los hallazgos y resultados de mayor relevancia para la interpretación del devenir de la ciudad.

La Estructura R-8 fue uno de los edificios del Patio del Grupo Sur que proporcionaron información importante. Las exploraciones en esta estructura, dirigidas por Mark y Jessica Child, demostraron nuevamente que gran parte de esta área del sitio fue ocupada durante el Clásico Temprano. La superficie de R-8 mostraba un arreglo obscuro que consistía aparentemente de columnas y de una banca apoyada contra el muro posterior. Todos estos rasgos arquitectónicos estaban tan mal preservados y cimentados que no se puede descartar que solamente hayan sido preparaciones de un edificio inconcluso. Esta estructura del Clásico Temprano tuvo un antecedente representado por dos muros que definían un pequeño corredor que conducía hacia el frente del edificio.

Este corredor se derrumbó en algún momento, lo que obligó a los Mayas a pavimentarlo parcialmente con bloques que normalmente eran utilizados en Piedras Negras en los patios abiertos, como el empedrado frente a la pirámide O-13 (Escobedo y Alvarado 1998:7). Un nivel endurecido y calcinado abajo del depósito, en otras partes una característica de los pisos sobre los niveles del Clásico Temprano, sellaba una estructura de dos terrazas con molduras de delantal. Es claro que el edificio R-8-sub. fue truncado para dar paso a los pisos del Clásico Tardío. Su preservación era mejor en la esquina noroeste y en las esquinas más cercanas al arreglo eventual de R-8. La escalinata de R-8-sub. había sido destruida evidentemente para acomodar capas subsecuentes del relleno, aunque parece poco probable que su orientación haya sido radicalmente diferente a la del edificio superior inconcluso, o mal hecho, del Clásico Tardío.

Las exploraciones dentro de R-8-sub. revelaron una tumba del Clásico Temprano, el Entierro 110, a 4.50 m de profundidad, de suficiente riqueza como para indicar su carácter real (Figura 3). Su recinto era amplio y abovedado (3.05 m de largo, por 1.04 m de ancho y 1.40 m de alto), con muros recubiertos con barro, que se había derretido lentamente a través de los años, formando dos capas de tierra sobre el piso, la inferior encostrada como una concha, la superior de polvo fino. Huesos de roedores y madrigueras demostraron que a lo largo de los años la cripta había alojado algo más que los antiguos huesos Mayas. Cavidades en cuatro puntos cercanos al techo de la tumba indicaban la presencia de vigas de apoyo ahora desintegradas, una precaución seguramente innecesaria para una cripta tan bien construida.

Al nivel de la plaza, hubo dos nichos sobre el lado norte de la tumba, así como una entrada sellada hacia el este. Los depósitos en el interior de la tumba incluían al entierro principal, representado ahora por poco más que algunos fémures y una mandíbula, y, apretujado a sus pies, el esqueleto mejor preservado de un joven de sexo indeterminado debido a la fragmentación de su pelvis, de 15-18 años de edad a juzgar por la unión epifisial y el desarrollo dental (Andrew Scherer, comunicación personal, 2000). Debido a la preservación variable de los dos esqueletos, parece razonable plantear que el joven fue introducido posteriormente, en un episodio de reingreso a la tumba. Pares de joyas y conchas, ornamentos de jade, mosaicos, una caparazón de tortuga esculpida, cerámica de tipo cáscara de huevo, entre las más finas hechas por los Mayas, fueron colocados cerca del cuerpo principal. La práctica de los sacrificios mortuorios es característica en Piedras Negras en relación con los enterramientos reales, como los Entierros 5 y 13. Infortunadamente, no sobrevivió ningún texto en la tumba.

El individuo principal fue, debido a su pobre preservación, identificado de manera tentativa por Andrew Scherer como masculino, mayor de 35 años de edad (con base en los patrones de pérdida de dientes antemortem), y puede haber sido uno de tres gobernantes del Clásico Temprano conocidos de Piedras Negras. El hallazgo de un edificio substancial del Clásico Temprano (Estructura S-5) en la vecindad de la tumba sugiere la presencia de un precinto residencial de esta época aproximada.

En la Plaza del Grupo Oeste, James Fitzsimmons exploró las Estructuras O-14, O-16, O-17, K-1, K-3 y K-7. En particular, se determinó que se presentó una oportunidad para agrandar la entrada formal a la plaza y, evidentemente, para rememorar a un miembro de la familia real, cuando se construyó un entierro en cripta dentro de un nuevo edificio: la Estructura K-3. Este edificio fue modificado varias veces, inicialmente porque había colapsado la cripta, tiempo durante el cual cayó un plato, con la base incisa, desde un nicho rajado hasta el interior de la cripta. Más tarde, los albañiles hicieron adiciones para disminuir el acceso a los dos cuartos definidos por un muro central dentro del edificio.

El enterramiento descubierto, el Entierro 82 (Figuras 4 y 5), una de los más ricos que se hayan encontrado en Piedras Negras, contenía un adulto masculino joven, 38 cuentas de jade o discos perforados, la mayoría de alta calidad, una imitación de espina de raya hecha de jade, un cha:k, o cetro del Dios de la Lluvia, y una espina de raya incisa con jeroglíficos. El cetro y la espina fueron bastante reveladores: la presencia de tales cetros, hechos de cúbito de jaguar, se restringen a las tumbas reales del sitio (e.g., Entierros 5 y 13), y la espina declara explícitamente que el propietario fue un joven llamado “Tortuga Nocturna” (?-ya a-ku), y también menciona a un personaje que utilizaba el título K’in Ajaw, frecuentemente empleados por los miembros de la familia real de Piedras Negras. La osteología y el texto sugieren con cierta certeza que éste fue el lugar de descanso de un príncipe de la casa real, y que se creyó necesario rememorarlo creando una entrada más exaltada, y cuidadosamente monitoreada, al precinto general del palacio real.

Como en las temporadas previas, Lilian Garrido tuvo a su cargo la excavación de trincheras estrechas y pozos abajo de la parte suroeste de la Plaza del Grupo Oeste (Garrido 1998, 1999). Estas actividades expusieron una serie de elaboradas plataformas, patios, drenajes y muros remetidos del Clásico Temprano. Cuando menos, fue posible definir dos fases, la más temprana asentada sobre la roca madre. La secuencia de destrucción fue relativamente clara: los edificios de bajareque fueron quemados y aplastados, empujándoseles con frecuencia dentro de los patios pero sobre el límite suroeste de este complejo temprano, dejando una especie de masa comprimida sobre plataformas bien estucadas. Más tarde – la cantidad de tiempo que pasó es incierto – las cimas de las plataformas más altas fueron truncadas y su relleno tirado hacia los patios para crear y nivelar la Plaza del Grupo Oeste. A juzgar por el escombro, las plataformas tuvieron no menos de 0.50 a 1 m más que su altura actual. Los edificios de bajareque podrían haber añadido al menos otros 3 m más de altura a ese nivel.

El bajareque hace surgir varias cuestiones históricas, debido a que capas quemadas de esa época también aparecen debajo de J-1, el Patio 1 y el Patio 3 (Houston y Arredondo 1999:250). La cuestión obvia es determinar la causa probable de estos eventos destructivos. ¿Serán meros intentos por desmantelar edificios para que los pisos pudieran colocarse encima de ellos? O es esta destrucción resultado de algún conflicto, seguido por una limpieza y, por consiguiente, por la motivación de ocultar dichos edificios por medio de diseños arquitectónicos posteriores. En el Patio 3, la quema tuvo calidad un tanto diferente, porque otras capas fueron superimpuestas cuando se quemaron los depósitos; además, estos depósitos contenían un número atípicamente alto de bienes exóticos, incluyendo piezas de cerámica, figurillas y jade, tirados con alguna violencia sobre el depósito (Golden 1998:35-36). Un depósito similar de fecha ligeramente posterior, localizado en la Plaza del Grupo Noroeste (Wells 1998), proporcionó una alta cantidad de objetos exóticos, incluyendo un hueso con glifos incisos. Ambos diferían de otros depósitos de bajareque en J-1, el Patio 1 y la Plaza del Grupo Oeste, que proporcionaron relativamente cantidades escasas de cerámica y de algunos objetos exóticos (e.g., jade u otros hallazgos poco frecuentes).

El fechamiento de los depósitos Naba o Naba Tardío (ca. 500-550 DC) puede sustentar una correlación posible con los eventos registrados de manera retroactiva en la Estela 12 (Figura 6), una de las últimas esculturas – si no el último monumento – de Piedras Negras. Los lados de la estela están erosionados a tal grado que ha desaparecido información fundamental. Sin embargo, aún queda lo suficiente para determinar que los principales antagonistas de Piedras Negras fueron los gobernantes y guerreros de Pomona. Aunque la información de las exploraciones en Pomona no ha sido completamente publicada (López Varela 1991), aparentemente tuvo un patrón de asentamiento disperso, con varios centros sobre cerros en la planicie de Tabasco que estaban bajo el control de la misma dinastía.

Pomona fue un enemigo natural de Piedras Negras, pues controlaba una zona ecológicamente diferente hacia el norte, formando un cuello de botella que podía ocasionar que Piedras Negras se asfixiara eventualmente a medida de que empujara hacia las tierras del norte. Además, una estela en Panhale, un sitio que también utiliza el emblema de Pomona, se localiza sobre una zona montañosa cercana a Boca del Cerro, en donde el Usumacinta emerge de la topografía cárstica para entrar en las planicies de Tabasco. La mayoría de estos sitios son intervisibles, pues están ubicados sobre prominencias bajas. Desde el mismo, Pomona se observa con facilidad.

Una inspección detallada del lado derecho de la Estela 12 de Piedras Negras muestra que cerca de 11 katunes y 17 (?) tunes antes de la fecha de la guerra contra Pomona algo fue “ofrendado en Pomona” (t’ab’ay pak’b’u), un patrón similar de eventos tributarios documentado en Naranjo y representado de manera iconográfica en uno de los paneles de Palenque (Stuart 1998). Aunque la Estela 12 está fragmentada, parece claro que un gobernante de Piedras Negras se rindió a Pomona. No hay alguna otra referencia a éste gobernante, que reinó durante los “años perdidos” de la historia de Piedras Negras, cuando no se erigió ninguna estela conocida.

En cuanto al gobernante que preside estos eventos (como lo indica la expresión yichnal), su nombre parece haber sido Kuch? K’in Bahlam, “el Jaguar que Sostiene el Sol”: nombre que involucra frecuentemente un glifo que significa “sostiene” (si esa es su lectura precisa) pero en éste ejemplo muestra al jaguar sosteniendo literalmente al signo solar (Simon Martin, comunicación personal 2000). Aunque este nombre está documentado en Pomona para el Clásico Tardío, no sería extraño que se hubiese utilizado en tiempos más tempranos, como ocurrió con cierta frecuencia en Piedras Negras y otros sitios. Los textos históricos de Pomona proporcionan anotaciones explícitas que se refieren a este periodo general, en registros de katun de 9.0.0.0.0, 9.4.0.0.0 y 9.6.0.0.0. Es interesante que las ubicaciones conectadas con estos eventos calendáricos cambian de lugar a lugar, incluyendo un toponímico, pipha’, que puede referirse a esta parte del Usumacinta. Esto es consistente con el patrón difuso de asentamiento real en las planicies abajo de Boca del Cerro.

A la luz de tal evidencia, el bajareque quemado en Piedras Negras asume un nuevo significado. Un motivo común en el arte mesoamericano conecta a la conquista con la quema de templos y otros edificios. Nos parece apropiado especular que algunos de los depósitos de Piedras Negras, con la posible excepción de los enigmáticos niveles rituales en el Patio 3, coinciden con la derrota y subsecuente entrega de tributo a Pomona, justo después del paso de una o dos generaciones. Piedras Negras fue atacado y fueron destruidas algunas partes de su palacio real, para ser remodeladas en una fecha posterior, principalmente en la época Yaxche, cuando el Gobernante 3 emprendió su programa constructivo en la zona de la Acrópolis. La Estela 12 puede entonces ser considerada como un monumento de venganza, en el que una anterior humillación o vergüenza fue recordada con tenacidad y desazón, para rectificada más tarde cerca del final del linaje real de Piedras Negras. Las implicaciones para los estudios de la guerra Maya son potencialmente importantes.

Como Freidel y sus colegas han apuntado en Yaxuna, Yucatán, las guerras que ocasionaban destrucción significativa parecen haber ocurrido no solamente durante el Clásico Tardío o el Terminal, sino también durante la totalidad de los periodos Clásico y Preclásico (Freidel et al. 1998). La diferencia es tan evidente en las fases tempranas, que los episodios destructivos fueron ocultados por los supervivientes. Esto no fue así en lugares como Dos Pilas (Houston 1987; Demarest et al. 1997), o Aguateca (Inomata y Stiver 1998).

En el frente de la Acrópolis, Stephen Houston y Ernesto Arredondo investigaron la Plataforma J-1, en particular, en la base de la Pirámide J-4. Estas exploraciones revelaron el mayor hallazgo epigráfico de la temporada y, de hecho, de las cuatro temporadas de nuestro proyecto. Ernesto Arredondo descubrió un monumento, el Panel 15 (Figura 7), que se encontraba caído con la parte frontal y superior hacia abajo, inclinado en un ángulo de 25°, sobre la escalinata. A primera vista, su tamaño (144 cm x 128 cm x 30 cm) y gran peso (ca. 3000 libras), sugirieron que la pieza fue un fragmento de la celebrada serie de estelas frente a J-4. Pero los límites nivelados de la escultura rápidamente dieron paso a otra interpretación: que el proyecto había descubierto, por primera vez en 65 años, un ejemplar bien preservado de arte escultórico y glífico en Piedras Negras.

Una polea y lazos – junto con la fuerza de 15 trabajadores – permitieron dar vuelta al panel. Más tarde, el monumento fue colocado dentro de una caja de madera, que se trasladó, con enorme esfuerzo, hacia el área del baño de vapor N-1, en donde lo levantó con un gancho de metal un helicóptero Chinook del ejército estadounidense, llevándolo hasta la antigua milpa de las Comunidades Populares en Resistencia de Petén (CPR-P) en la Plaza del Grupo Noroeste. Luego, el panel fue ingresado en el helicóptero y llevado hasta la Ciudad de Guatemala (un vuelo de dos horas), y formalmente transferido al cuidado del Museo Nacional de Arqueología y Etnología, en donde fue puesto en exhibición en la zona de la rotonda, muy cerca del Trono 1 de Piedras Negras.

El panel claramente se había deslizado desde su lugar original sobre algún punto de la escalinata de J-4 hasta donde se le encontró. La arruinada condición de la escalinata hizo casi imposible determinar el contexto original del panel, pero puede haberse ubicado cerca de la cima, quizá sobre el eje, insertado dentro de la base frontal de la parte superior del templo. La erosión sobre el panel indica que la escultura estuvo expuesta durante más de un siglo, mostrando daños más pronunciados en la esquina superior derecha. Un escenario plausible es que el panel aún estaba en su posición original durante el colapso.

En esta época alguien parece haber destruido deliberadamente la faz del personaje principal – un hecho común en el arte Maya Clásico – y astillado glifos seleccionados en la parte no protegida del panel (el área inferior izquierda, la menos legible ahora, puede haber estado protegida por ser cubierta por el escombro). La escultura se deslizó en tiempos posteriores – o fue empujada – y su propio peso la condujo hacia la base de la escalinata. El impacto quebró y fragmentó la esquina superior derecha. Es interesante que el ritual de tirar a los cautivos hacia abajo de las escalinatas aconteció con frecuencia en el Clásico (Miller y Houston 1987), y uno se pregunta si el acto de desalojar el panel replicó de manera simbólica el tratamiento sufrido por las personas que eran víctimas de sacrificio.

Las excavaciones alrededor del panel revelaron que la pirámide tuvo cuando menos dos fases constructivas. La fase inicial tuvo una escalinata estrecha y puede haber correspondido a un periodo más temprano de la pirámide, tanto como los dos niveles inferiores de R-16, como fue determinado esta temporada por Escobedo y Zamora. Infortunadamente, el relleno pobremente consolidado de la cima de J-4 hizo imposible detectar un predecesor hipotético (Escobedo 1997). Aún existe la posibilidad de que J-4 tuviese solamente una fase, con una ligera modificación en forma de una ancha escalinata. Es claro que los dos pisos estucados frente a la escalinata de J-4 concuerdan exactamente con estas escalinatas, respectivamente.

Además, ambas descansan sobre una terraza temprana con un piso bien estucado que pasa abajo del núcleo de la pirámide. Al menos, es claro el terminus ante quem de la parte exterior de J-4. Pozos en la plataforma J-7 en el Patio 1 de la Acrópolis mostraron que los pisos Yaxche pasaban debajo de la superficie de J-4, indicando la existencia de edificios y plataformas de esta época debajo de la pirámide (PN 34A-6; Houston y Urquizú 1998:247-248). Debido a preocupaciones por la seguridad, el túnel que reveló esta información no pudo extenderse más de 1 m dentro de J-4. Sin embargo, la cerámica del túnel indica un fechamiento Yaxche seguro para el relleno de J-4, incluyendo tiestos de los tipos Saxche Naranja Policromo y Santa Rosa Crema Policromo.

El panel contiene una imagen central con ocho individuos y un texto de aproximadamente 150 bloques jeroglíficos. Los glifos incisos abajo de la escena y la inscripción principal están tan mal preservados que impiden hacer un conteo más preciso. No obstante, el número de bloques concuerda con una trayectoria general en crecimiento de la cantidad de bloques glíficos en los paneles de Piedras Negras: el Panel 12 (19 de Abril del 518 DC): 67 bloques; el Panel 4 (8 de Octubre del 658 DC): 96 bloques; el Panel 2 (25 de Julio del 667 DC): 129 bloques; el Panel 15 (31 de Diciembre del 706 DC); el Panel 3 (24 de Marzo del 782 DC): 175 bloques. Las fechas julianas equivalentes al Panel 14 son las siguientes. Nótese que el uso formulaico de una fase temporal, u-ti:ya/’i-PAS, ut-i:y ipas, que significa probablemente algo así como “sucedió, entonces (o ahora) el amanecer del nuevo día”.

A1-B9                9.9.13.4.1  +        6 Imix 19 Sotz’        GISI, G9, 23D, C, X, B, 10 A        22-5-626 DC

D3-D4                   13.1.8

C6-D6                (9.10.6.5.9) +        8 Muluk 2 Sip                                        12-4-639 DC

C9-C10                    9.1.17

C11-D11        (9.10.15.7.6) + 9 Cimi 14 Uo                                         1-4-648 DC

E2-E3                   16.16.7

E4-F4                (9.11.12.5.13) + 12 Ben 1 Muwan GISI, *G, D, C, X, B, 9A        30-11-664 DC

H3-G4                     4.2. 1

I1-O2                9.11.16.7.14 +        11 Ix 2 Pax                                        20-12-668 DC

P9                      3.12

P10-Q10        (9.11.16.11.6) + 5 Cimi 9 Pohp                                         2-3-669 DC

R6-R7                     1.?.?.?

R8-S8                9.13.?.?.? +        7 ? 8 ?                                                 ?, 706 DC

R12                     ?.?

S12-S13        (9.13)15.0.0        13 Ahaw 18 Pax                                27-12-706 DC

La mayor parte del texto se refiere a los conflictos del Gobernante 2, Itsamk’anahk II, aunque se inicia con la declaración de su fecha de nacimiento, ilustre parentesco (Yo’nalahk I y su Reina), y entronización a la tierna edad de 12 años. Como es una práctica típica en Piedras Negras, su epíteto personal aparece primero, seguido de su nombre de reinado. El primer elemento es Cha:k, el dios de la tormenta, prefijado por (y a veces conflado con) lo que parece ser una criatura con pico, quizá una tortuga. Este mismo nombre identifica más tarde al principal lugarteniente del Gobernante 7 (Trono 1:D1).

Una anotación de “señor de 2 katunes” en D2 demuestra por primera vez que su padre murió antes de los 40 años, dejando a su hijo al cuidado de regentes, una situación muy pocas veces feliz o estable para un reino. A la edad de 21 años, Itsamk’anahk se embarcó en lo que parece haber sido su primer conflicto, dando como resultado la captura de un señor de un sitio desconocido (C13). Este evento no parece haber sido realizado directamente por él, debido a una declaración de agencia que es general (YEHT-te, “su compañero”?). Lo mismo puede decirse de otras capturas o eventos chukhkaj en el panel. La mayoría muestran la participación de Itsamk’anahk, pero de manera indirecta, debido a que se emplea la expresión u-KAB-ji-ya que denota amplia supervisión (con mayor probabilidad, un evento de captura seguido por una declaración u-B’A:K, “su cautivo,” refiere el involucramiento directo en la captura).

Luego del primer conflicto, el panel se refiere a batallas mucho más tardías que son más cercanas en tiempo y espacio. La culminación obvia de esta serie de eventos es la segunda Serie Inicial, por sí misma una rara ocurrencia en las inscripciones Mayas, aunque conocida en algunos pocos sitios como Uxul. En cierto sentido, las conexiones temporales en tales anotaciones son de dos vías, pues están ligadas a la fecha del evento y al milenio anterior de la llamada “creación”. Este énfasis doble sirvió como cierta clase de “punto de exclamación” o “subrayado,” en el que todas las particularidades de la fecha fueron examinadas y anotadas. El evento parecer ser el verbo medio pasivo bien conocido conectado con “la guerra de Venus”. Aunque se han propuesto varias lecturas para este verbo, Houston considera que simplemente es una versión logográfica de la expresión jub’uy, “caída”. El evento siguiente, después de una larga y muy erosionada sección del texto, es “captura,” que corresponde con un chukhkaj registrado en la Estela 37:C6-D6.

El resto del texto es extremadamente difícil de descifrar. Un largo número de distancia en R8-S8 involucra un katun, pero las otras anotaciones son opacas, y quizá sean interpretadas aquí con mayor certeza de la que garantiza la escultura. Otra aproximación a este pasaje problemático debe referirse a tiempos anteriores a la fecha final, que parece, aunque en una condición ruinosa, corresponder al fin de periodo 9.13.15.0.0.0. Un breve Número de Distancia menor de un tun se cuenta hacia el evento final del monumento, que no corresponde a un fin de periodo. La brevedad de este Número de Distancia y la extensión de su similar en R8-S8, indica que el evento debe ser posterior a la muerte del Gobernante 2 en 9.12.14.10.14, 16 de Noviembre del 686 DC.

De manera más específica, este evento debe haber ocurrido cerca de un katun después de su muerte, sugiriendo un ritual mortuorio en su aniversario. Este ritual está registrado en los lados de la Estela 1, en el primer aniversario de katun de su entierro, 9.13.14.11.1, 10 de Agosto del 706 DC (Fitzsimmons 1998). La forma del verbo, sospechosamente similar en diseño a la de la expresión el-na:h, o “entrando fuego”, fue utilizada en el área de Piedras Negras para registrar episodios de reingreso a tumbas. Con mucha probabilidad esto es lo que aparece registrado cerca del final del texto del Panel 15. Además, queda suficiente de esta inscripción para discernir que el evento fue supervisado por su hijo, el Gobernante 3.

Es evidente que el patrón de estelas frente a la Pirámide J-4 es muy parecido a la serie frente a R-5. Estas estelas pertenecen, no tanto a la persona enterrada dentro de estos edificios, sino a su descendencia, que conmemoró sus propias hazañas y registros dinásticos en cercana proximidad a un adoratorio ancestral, de inmediata relevancia genealógica para ella. En cuanto al tamaño del panel, probablemente tiene relación con la altura de la Pirámide J-4 y la necesidad de proyectar la imagen tan lejos como fuese posible a la multitud aglomerada en la plaza de abajo. Por tanto, el panel constituía una especie de cartelera precolombina de escala ambiciosa.

Infortunadamente, muy poco se puede conocer sobre quiénes fueron los enemigos de Itsamk’anahk – el texto esta erosionado en todos los lugares relevantes. La naturaleza indirecta de este involucramiento en las capturas sugiere que se trata de apoderados, guerreros involucrados en escaramuzas en representación del Rey, quizá en las zonas fronterizas alrededor del reino. Un patrón similar está registrado en la mucho posterior Estela 12. Por coincidencia, la iconografía de este monumento, interpretada por varios como atípicamente innovadora, con claridad tiene su origen en escenas como las del Panel 15. En esencia, la disposición de los personajes difiere poco de las de la Estela 12: el personaje central, el rey, sostiene una lanza emplumada y está flanqueado por dos lugartenientes, uno de los cuales, el de la derecha, agarra un bastón plano. Los cautivos aparecen abajo en varias actitudes de desesperación y súplica. Desde la perspectiva de la historia del arte, la representación emotiva y bastante individualizada de caras y miembros es intrigante, pues sugiere que es en las representaciones de cautivos que los Mayas empezaron a experimentar con expresiones más plásticas del cuerpo humano.

En síntesis, las investigaciones del proyecto en el 2000 produjeron valiosa evidencia que, sumada a la de las tres temporadas anteriores, constituye la información más abundante sobre el urbanismo precolombino en la cuenca del Usumacinta y quizá en la Tierras Bajas Mayas Occidentales. Se han recolectado datos de todos los periodos, tanto por medio de excavaciones extensivas como extensivas, exposición completa y por pozos de sondeo. A su vez, la información histórica ha dado una rica textura a nuestras interpretaciones y ha ampliado nuestro conocimiento sobre las alianzas y antagonismos de la ilustre dinastía de los señores Tortuga de Piedras Negras.

Los proyectos futuros deberán basarse en estos resultados, prestando mayor atención a las zonas residenciales, suburbanas y rurales. Estas últimas forman la mayoría del asentamiento en el sitio pero todavía, pese a nuestros mejores esfuerzos, una parte minoritaria de la excavación. Un memorandum sin fecha escrito por Linton Satterthwaite, el líder de la expedición del Museo Universitario, en los años 40 (Archivo Shook, Departamento de Arqueología, Universidad del Valle de Guatemala), indica la urgencia de regresar a Piedras Negras para enfocarse precisamente en estos rasgos. Infortunadamente, esa iniciativa no fue aprobada o apoyada económicamente (quizá un énfasis en los patrones de asentamiento, en vez de en la recolección de piezas de museo, fracasó en convencer a sus supervisores). En su lugar, los laureles de iniciar los estudios de patrones de asentamiento en las Tierras Bajas Mayas fueron para Gordon Willey, quien introdujo esta aproximación en Belice varios años más tarde, de manera parcial con los consejos y estímulo de Satterthwaite (Willey 1956).

Con excavaciones renovadas puede triplicarse la muestra osteológica de Piedras Negras, según los cálculos razonables basados en los proyectos de Brigham Young y Del Valle. El mapeo completo se podría extender más allá de las brechas trazadas en 1997 y en 1998 para registrar la constelación completa del asentamiento, desde la zona suburbana hasta las construcciones modestas que se encuentran situadas a una hora de camino desde epicentro. Merecen mayor atención los sectores de asentamiento concentrado existen en el valle que conduce a Corregidora Ortiz en México, y éstos, con El Macabilero hacia los límites sur y norte del reino de Yaxchilan cerca de La Pasadita. Un reconocimiento ecológico, combinado con datos de radar, recorrido terrestre y excavaciones de sondeo para introducir una dimensión temporal, podría producir una perspectiva de mosaico, de grano fino, sobre las adaptaciones a los variados microambientes en la región.

Esto ayudaría de manera inconmensurable al difícil trabajo del Parque Nacional, que persigue inventariar, proteger y desarrollar sus tesoros culturales. Dentro de Piedras Negras, la Plaza del Grupo Noroeste atrajo nuestro interés debido a sus depósitos atípicos, y requiere de mayor investigación, como también lo necesitan algunas partes seleccionadas del Grupo Sur. En este momento, nuestro proyecto está más que satisfecho con la información recolectada en el campo, pero ahora es necesario refinarla con trabajos adicionales de laboratorio. Por supuesto, Piedras Negras y sus reyes aún conservan misterios que están dispuestos a revelar a quienes tengan suficiente tenacidad para trabajar en una zona muy problemática pero recompensadora.

REFERENCIAS

Demarest, Arthur A., Mathew O’Mansky, Claudia Wolley, Dirk Van Tuerenhout, Takeshi Inomata, Joel     Palka y Héctor Escobedo

1997        Classic Maya Defensive Systems and Warfare in the Petexbatun Region: Archaeological Evidence and Interpretations. Ancient Mesoamerica 8 (2):229-254. Cambridge University Press, Cambridge.

Escobedo, Héctor L.

1997        Excavaciones en la Plaza del Grupo Oeste. En Proyecto Arqueológico Piedras Negras: Informe Preliminar No.1, Primera Temporada 1997 (editado por H.L. Escobedo y S.D. Houston):101-110. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

Escobedo, Héctor L. y Carlos Alvarado

1998        Excavaciones en la Estructura O-13. En Proyecto Arqueológico Piedras Negras: Informe Preliminar No.2, Segunda Temporada 1998 (editado por H.L. Escobedo y S.D. Houston):1-24. Universidad de Brigham Young, Universidad del Valle de Guatemala. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

Freidel, David, Charles K. Suhler y C. R. Palma

1998         Termination Ritual Deposits at Yaxuna: Detecting the Historical in Archaeologist Contexts. En The Sowing and the Dawning (editado por S.B. Mock):135-146. University of New Mexico Press, Albuquerque.

Garrido, Lilian

1998        Excavaciones en la Plaza del Grupo Oeste. En Proyecto Arqueológico Piedras Negras: Informe Preliminar No.2, Segunda Temporada 1998 (editado por H.L. Escobedo y S.D. Houston):55-81. Universidad de Brigham Young, Universidad del Valle de Guatemala. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

1999        Excavaciones en la Plaza del Grupo Oeste. En Proyecto Arqueológico Piedras Negras: Informe Preliminar No.3, Tercera Temporada 1999 (editado por H.L. Escobedo y S.D. Houston):21-36. Universidad de Brigham Young, Universidad del Valle de Guatemala. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

Golden, Charles

1998        Excavaciones en el Patio 3 de la Acrópolis. En Proyecto Arqueológico Piedras Negras: Informe Preliminar No.2, Segunda Temporada 1998 (editado por H.L. Escobedo y S.D. Houston):35-54. Universidad de Brigham Young, Universidad del Valle de Guatemala. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

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Houston, Stephen D.

1987        The Inscriptions and Monumental Art of Dos Pilas, Guatemala: A Study of Classic Maya History and Politics. Tesis Doctoral, Yale University, New Haven.

Houston, Stephen D.y Ernesto Arredondo

1999        Excavaciones en la Plataforma J-1. En Proyecto Arqueológico Piedras Negras: Informe Preliminar No.3, Tercera Temporada 1999 (editado por H.L. Escobedo y S.D. Houston):249-267. Universidad de Brigham Young, Universidad del Valle de Guatemala. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

¡Error!Marcador no definido.        Houston, Stephen D. y Mónica Urquizú

1998        Excavaciones en el Patio 1 de la Acrópolis. En Proyecto Arqueológico Piedras Negras: Informe Preliminar No.2, Segunda Temporada 1998 (editado por H.L. Escobedo y S.D. Houston):243-256. Universidad de Brigham Young, Universidad del Valle de Guatemala. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

Inomata, Takeshi y Laura Stiver

1998        Floor Assemblages from Burned Structures at Aguateca, Guatemala: A Study of Classic Maya Households. Journal of Field Archaeology 25:431-452.

López Varela, Sandra L.

1991        The Ceramics of Pomona, Tabasco: A Classite Site Example on the Northwestern Lowlands, Under the Realm of the Yaxchilan and Palenque Sphere. Ponencia, 47 Congreso Internacional de Americanistas, Tulane University, New Orleans.

Miller, Mary Ellen y Stephen D. Houston

1987        Classic Maya Ballgame and its Architectural Setting: A Study of Relations Between Text and Image. RES 14:46-65. Cambridge.

Stuart, David

1998        “The Fire Enters his House”: Architecture and Ritual in Classic Maya Texts. En Function and Meaning in Classic Maya Architecture (editado por S.D.Houston):373-425. Dumbarton Oaks, Washington, D.C.

Wells, E. Christian

1998        Excavaciones en el área habitacional en la Plaza del Grupo Noroeste, Estructura F-2. En Proyecto Arqueológico Piedras Negras: Informe Preliminar No.2, Segunda Temporada 1998 (editado por H.L. Escobedo y S.D. Houston):143-156. Universidad de Brigham Young, Universidad del Valle de Guatemala. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

Willey, Gordon R.

  1. Problems Concerning Prehistoric Settlement Patterns in the Maya Lowland. En Prehistoric Settlement Patterns in the New World (editado por G. Willey):107114. Viking Fund Publications, New York.

Figura 1 Mapa que muestra la ubicación del sitio arqueológico Piedras Negras, Petén, Guatemala.

Figura 2 Reconstrucción parcial de Acrópolis de Piedras Negras (dibujo de Heather Hurst).

Figura 3 Plano del Entierro 110 descubierto en la Estructura R-8-Sub. del Patio del Grupo Sur

(dibujo de Mark y Jessica Child)

Figura 4 Plano del Entierro 82 descubierto en la Estructura K-3 de la Plaza del Grupo Oeste

(dibujo de Zachary X. Hruby)

Figura 5a Collar de jade del Entierro 82 (dibujo Zachary X. Hruby).

Figura 5b Navaja de obsidiana, lengüeta y espinas de raya del Entierro 82 (dibujo Zachary X. Hruby).

Figura 6 Estela 12 de Piedras Negras (dibujo de John Montgomery).

Figura 7 Panel 15 de Piedras Negras (dibujo de Stephen Houston).

 

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