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17 Poder centralizado en Tikal: El crecimiento de la Acrópolis Central – Peter D. Harrison – Simposio 14, Año 2000

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Harrison,  Peter D.

2001        Poder centralizado en Tikal: El crecimiento  de la Acrópolis Central. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2000 (editado por J.P. Laporte, A.C. Suasnávar y B. Arroyo), pp.200-209. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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PODER CENTRALIZADO EN TIKAL:

EL CRECIMIENTO DE LA ACRÓPOLIS CENTRAL

Peter D. Harrison

Como muchos de ustedes saben trabajé en la Acrópolis Central de Tikal durante en las décadas de 1960 y 1970, y he tenido mucho tiempo para pensar en los resultados. El análisis final de la estratificación aún se encuentra en desarrollo y será publicado por la Universidad de Pennsylvania.

Mis interpretaciones de los datos de la Acrópolis Central han sido modificadas con el transcurso de los años y, recientemente, debido a la influencia del trabajo realizado por Stephen Houston y Takeshi Inomata, en conjunto con ellos hemos llegado a considerar a Tikal como un asentamiento, probablemente uno de muchos, de la Corte Real. Las excavaciones realizadas por el Proyecto Nacional también han servido para cambiar nuestras apreciaciones de los sucesos ocurridos durante el periodo Clásico Temprano de esta importante ciudad. Tradicionalmente se ha considerado que el centro de la ciudad estaba enfocado alrededor de la Gran Plaza (Figura 1), con la Acrópolis Central al sur, la cual se caracteriza por un complejo de estructuras “palaciegas” y al lado opuesto de la Acrópolis Norte, caracterizada por estructuras de templos, los cuales contienen muchas tumbas. Mientras el lado norte servía como necrópolis, el lado sur servía para las funciones administrativas y de alojamiento. Las excavaciones han mostrado que no hubo crecimiento continuo del poder en este parte central. Específicamente, la zona de Mundo Perdido sirvió durante cierta parte del Clásico Temprano como un lugar de entierros reales (Figura 2).

Aunque principalmente nos estamos refiriendo en esta ponencia al crecimiento de la Acrópolis Central (Figura 3), es imposible hablar de este tema sin hacer referencia a otro asunto relacionado que nos ha preocupado durante los dos últimos años. En la década pasada se han descifrado textos jeroglíficos y estos nos han ayudado a completar las deficiencias de nuestro conocimiento de la lista de gobernantes y la información relacionada con su ascenso al poder y de las fechas de sus muertes y, en algunos casos, el lugar donde vivieron. Esta información ha sido más útil para el periodo Clásico Tardío, en particular después del año 695 DC y para las hazañas del vigésimo-sexto gobernante llamado Hasaw Chan K´awil.

Sin embargo los hechos y sucesos que ocurrieron durante el Clásico Tardío no se han podido esclarecer, debido en parte a la pérdida de un gran número de monumentos por los prolongados conflictos entre Tikal y Calakmul y sus aliados. Y como si esta dificultad no fuera suficiente, se ha añadido un nuevo factor derivado de la interpretación de la lectura del jeroglífico de la palabra hul-i, que significa “llegar”. Este glifo tiene muchas variaciones de forma y aparece en el contexto de nuevos personajes tanto en la Estela 31, como en el Marcador del Grupo 6C-XVI cercano al área de Mundo Perdido.

Nuevas lecturas de Copan también involucran este verbo en traducciones que son problemáticas para muchos arqueólogos. Lo que más ha llamado la atención de los arqueólogos Mayistas es que todas las apariciones de este verbo se han leído como referencias a las llegadas de personas directamente de Teotihuacan en el Altiplano Mexicano y que el significado del verbo hul-i implica una interpretación más amplia que el simple significado de llegar. A la palabra básica se le han agregado significados, de tal forma que ahora se interpreta con el sentido de “llegar por primera vez”, “llegar con la intención de quedarse” e incluso de “conquistar”. El resultado neto es la visión de una horda de nativos de Teotihuacan arrasando las Tierras Bajas y virtualmente tomando posesión de ellas. Incluso podemos establecer una fecha exacta de su llegada basándonos para ello en la Estela 31.

Esta estela dice que el personaje conocido en la literatura como “Sapo Fumador”, “Rana Humeante” o “Nacido del fuego” (en Maya Siyah K’ak), “llegó” a Tikal el 15 de enero del año 378 DC y que el soberano de ese momento en Tikal, Garra de Jaguar el Grande (Chak Toh Ich’aak I), murió ese mismo día. La implicación de causa y efecto ha llevado a una plétora de lecturas en las cuales aparece una variedad de formas de hul-i. Si por otro lado consideramos un diferente conjunto de significados implícitos del verbo llegar, tales como “llegar de nuevo” o “llegar por una visita temporal”; entonces la lectura completa de esta relación entre Teotihuacan y Tikal se convierte en amistosa en lugar de una relación de toma política, lo cual no está plenamente respaldado en el registro arqueológico (Figura 4). Las figuras mostradas en una vasija ornamental labrada de Tikal en realidad ilustran a la derecha la “llegada” de unos personajes con aspecto de los nativos de Teotihuacan y a la izquierda formas arquitectónicas Mayas. La escena no es la representación de un ataque sino de una recepción amistosa.

Hago referencia a este punto, puesto que es pertinente al crecimiento de la ubicación del poder en Tikal. Si la interpretación de hul-i realmente significa “conquistar”, entonces hay muchas cosas sorprendentes en el resto de los registros arqueológicos.

Volviendo al principio y como lo he sintetizado en otras ocasiones (Harrison 1999), de acuerdo con las evidencias disponibles, Tikal tuvo sus orígenes en el periodo Preclásico hacia el año 800 AC. Los depósitos puros más tempranos de las fases de las cerámicas Eb y Tzec tienen una distribución que sugiere un asentamiento histórico más temprano. Estos se ubican en tres lugares: las extensiones peninsulares a través del límite occidental del gran bajo de Santa Fe; sobre la parte superior del cerro, que luego se convirtió en las dos acrópolis: la Norte y Central. La tercera localización está en los alrededores de Mundo Perdido. Esta distribución me sugiere una entrada proveniente desde la parte oriental, a través de las entonces navegables rutas del bajo, con un asentamiento inmediato en dos sitios, ambos podrían haberse vuelto lugares sagrados de poder. Específicamente, sólo puedo señalar la parte tardía del Preclásico en la Acrópolis Central, pendiente en este momento de un análisis final (Figura 5). Dada la política de amplitud, en lugar de la excavación profunda, sólo se han descubierto los niveles próximos a la roca natural en algunos sitios seleccionados, lo cual permite una reconstrucción, que se puede observar en la Figura 5 de la plataforma basal de la fase cerámica Chuen.

Se conoce que las Plataformas 13,21B y 27E han sostenido las estructuras del periodo Preclásico Tardío. Parece que la Plataforma 22 también sostenía una estructura, pero las excavaciones no han sido suficientes para verificar esta suposición. De todas las estructuras tempranas, la Sub 22 (Figura 6), cercana al extremo oriental de la Acrópolis, es la que ha sido expuesta casi por completo. El edificio consiste en una sola plataforma elevada con múltiples hoyos para pilares, que varían en diámetro y que señalan una estructura completamente perecedera, de considerables dimensiones y que también incluye un escondite dedicatorio (Figura 6). La ubicación, inmediatamente al lado de un importante palacio residencial del periodo Clásico Temprano, también con un escondite dedicatorio, lo cual permite creer que esta zona, cercana al extremo oriental de la futura Acrópolis, fue un lugar de residencia real desde lejanos tiempos remotos.

La roca natural se levanta por debajo de la Acrópolis en su parte central y cae en forma dramática hacia el sur y substancialmente hacia el oriente. Los Mayas habían nivelado la mayoría del área cercana a una elevación de 253 m por encima del nivel del mar, basados en el banco de marca del área del campamento del proyecto. Este era unos pocos metros más alto que el nivel de la misma Gran Plaza. La forma longitudinal de este a oeste se estableció en épocas muy tempranas. A medida que la Acrópolis creció a través del tiempo, creció en forma vertical y no en forma horizontal.

El Clásico Temprano se caracteriza por las fases de la cerámica Manik, y se observa que tuvo un crecimiento, pero se evidencian indicios de interrupción (Figura 7). De nuevo hay cuatro plataformas importantes conocidas que sostienen las estructuras, pero tres de ellas son más alargadas en dimensión horizontal y la cuarta 5D-27E, es de hecho sólo un nuevo moldeado de la ya existente plataforma Chuen. Es interesante anotar que las otras tres plataformas 11,16B y 20 están todas construidas casi en el mismo nivel (256-257 m). Las estructuras sostenidas en estas plataformas incluyen la 5D-71 construida sobre la plataforma 5D-11 y estimo que esta estructura fue construida después del año 411 DC, durante el reinado de Siyah Chan K’awil (Cielo Tormentoso). A continuación está la Estructura 5D-120 en la Plataforma 5D-16B, la cual tiene una estratificación más tardía que su vecina al oeste. Las estructuras en la Plataforma 5D-20 son prototipos de la forma final del Patio 3 en el Clásico Tardío. La edificación ubicada más hacia el sur se excavó extensamente y estaba de frente al norte, en contraposición a la construida mucho más tarde aunque las líneas axiales de las dos estructuras eran idénticas.

La más importante es la Estructura 5D-46 situada en la parte superior derecha de la Plataforma 5D-27E. Esta estructura del Clásico Temprano se construyó entre los años 350 y 360 DC y es necesario optar por la última fecha, que efectivamente el constructor firmó. En la actualidad es famoso un vaso ornamental colocado in situ, debajo de la escalera occidental (Figura 8). La inscripción sobre la tapa de esta vasija negra labrada incluye tres glifos, que se muestran ampliados en la Figura 8, en los cuales se lee desde la izquierda el na, otot, de Chac Toh Ich’ak I, o en otras palabras la casa de Gran Garra de Jaguar. El edificio está fechado en múltiples formas: el análisis de Carbono 14 de una viga original de la bóveda del techo; el estilo de la cerámica de la vasija ornamental y la fecha registrada en el jeroglífico en otra parte para la ascensión de su gobernante, la cual data al 360 DC. Ahora empieza el misterio: sabemos por la Estela 31 que Gran Garra de Jaguar murió en el año 378 DC, el mismo día de la llegada de Sapo Fumador o Rana Humeante (Sijay K’ak); hay excavaciones que han demostrado que la casa y el asiento del poder de Gran Garra de Jaguar se habían trasladado al área de Mundo Perdido antes de este “arribo”, y la presencia del grupo palaciego enterrado 6C-XVI bien pudo haber sido la nueva residencia de este gobernante. Parece que Gran Garra de Jaguar trasladó su gobierno desde el corazón de Tikal en la Acrópolis Central al área de Mundo Perdido, donde puede que esté enterrado. El lapso de tiempo transcurrido entre la construcción de 5D-46 en la Acrópolis Central y el cambio a Mundo Perdido es muy corto, pero parece que señaló grandes cambios en la ubicación del poder en Tikal.

El siguiente heredero al trono de la ciudad fue Yax Ain II quien tenía un origen controversial. Algunos epigrafistas lo señalan como hijo de un gobernante de Teotihuacan, llamado Buho Lanzador de Punta de Lanzas, y que fue instalado en Tikal directamente por Sapo Fumador o Rana Humeante. Algunos arqueólogos opinan que este argumento contradice a los datos arqueológicos. Los hechos se ciñen a que Yax Ain II, independientemente de quien haya sido su padre, escogió ser enterrado en el antiguo centro de gobierno del sitio, en la tumba 10 bajo la Estructura 5D-34, en la terraza norte de la Acrópolis Norte, en dirección opuesta a la Acrópolis Central. Lo extraño acerca de esto es que el grupo enterrado en el palacio de 6C-XVI ha demostrado gran influencia de Teotihuacan en su arquitectura, como otras estructuras de la superficie que todavía prevalecen. La presencia de la arquitectura en talud/tablero en el área de Mundo Perdido sugiere que, si allí de hecho hubo una intrusión de naturaleza invasora, la gente se estableció en esta zona, en la cual escogió vivir el último rey gobernante. Contradictoriamente el heredero escogido, que algunos autores consideran de hecho ser un hijo del rey de Teotihuacan, escogió retornar para su entierro al antiguo centro de gobierno en la Gran Plaza.

Adicionalmente uno de los palacios del Clásico Temprano en la Acrópolis Central, la Estructura 5D-58 lleva un extraordinario mascarón en el ala sur del edificio en forma de L (Figura 9). La fecha de esta estructura no ha sido verdaderamente precisada, pero ha sobrevivido en la superficie junto con otros cuatro edificios de la época Clásica Temprana. Tal estructura pudo haber pertenecido a Yax Ain II, puesto que la máscara, en apariencia de un cocodrilo, del cual este gobernante tomó su nombre. La diferencia es que el nuevo gobernante, después de la discutida “llegada” de Teotihuacan, escoge de nuevo mover su centro de gobierno al antiguo centro de la ciudad, incluyendo la residencia en la Acrópolis Central. No pretendo ofrecer una solución al problema aquí expuesto, sino sólo señalar los datos adicionales que requieren una reevaluación de la interpretación del verbo “llegar” (hul-i).

Finalmente durante el Clásico Tardío (550-850 DC), la Acrópolis Central floreció como una entidad arquitectónica compleja con múltiples niveles, que hoy todavía podemos apreciar. En dicha figura que es considerada como la versión completa y final de la Acrópolis, podemos observar que existe una combinación de edificios del Clásico Temprano y Tardío. En ese momento se puede ver claramente que el centro de gobierno se había trasladado al núcleo central de la ciudad.

Después de la derrota de Calakmul por el vigésimo-sexto gobernante Hasaw Chan K’awil, en la ciudad y la Acrópolis Central brotó el esplendor con una serie de proyectos de construcción que no tenían paralelo en la historia de la ciudad. Alrededor del año 750 DC, la sede de la corte real en Tikal se estableció de manera estable en la Acrópolis Central. Creo que los centros de residencia de los tres reyes sucesivos posteriores a Hasaw Chan K’awil se movieron a otros grupos arquitectónicos de Tikal denominados Grupo F, Grupo G y al llamado Palacio de los Murciélagos, pero las funciones administrativas de la corte real permanecieron en la Acrópolis Central, al igual que las residencias de algunos miembros de la gran familia real.

CONCLUSIONES

Los centros de poder en Tikal se iniciaron en forma simultánea en la zona de la Gran Plaza, que colindaban con las Acrópolis Norte y Central y con el área de Mundo Perdido, lo cual ocurrió durante el Preclásico Medio y Tardío.

La concentración del poder se centralizó en el área de la Gran Plaza hasta el reinado de Gran Garra de Jaguar, quien dividió el tiempo entre su casa en la Acrópolis Central (5D-46) y posible entierro en la zona de Mundo Perdido.

En ese momento llegó la intrusión de Teotihuacan, que desconocemos si era benigna, hostil o una confabulación con los problemas internos de Tikal, si sabemos que Tikal estaba debilitada por sus propias querellas internas suscitadas por los políticos rivales que la merodeaban en dicha época.

Ya fuera que se tratara del resultado de la intrusión de Teotihuacan o simplemente como una prolongación de los sucesos que acontecieron en épocas más tempranas, la sede funeraria se mudó a la zona de Mundo Perdido, poco tiempo después de que Gran Garra de Jaguar construyera la casa de su clan como un centro del poder en la Acrópolis Central. Si la discutida intrusión de Teotihuacan fue de hecho una conquista por naturaleza, entonces podría ser que el centralismo del poder existente en Tikal fue malinterpretado por ellos y por eso se establecieron por error en la zona de Mundo Perdido, como ha sido demostrado por los numerosos ejemplos de la arquitectura extranjera en esta área.

Los últimos resultados están empañados por muchos fragmentos de evidencia arqueológica, algunos de ellos contradictorios, al igual que por las varias interpretaciones del verbo hul-i. El gobernante Yax Ain II ha sido considerado como un emigrante de Teotihuacan que tomó a Tikal, no obstante su escogencia de ser enterrado en el centro tradicional del poder, al igual que la evidencia de que su lugar de residencia pudo haber sido el 5D-58, en la Acrópolis Central, también un centro de poder tradicional interrumpido.

La evidencia de las excavaciones de la Acrópolis Central sugiere que el crecimiento y desarrollo durante el Clásico Temprano no se mantuvo acorde con la expectativa de la trayectoria del crecimiento del poder en el sitio, acontecimiento que pudo ser motivado porque parte de ese poder fue temporalmente desviado a la zona de Mundo Perdido durante esa época. La naturaleza de las consecuencias de la intrusión de Teotihuacan permanece sin descifrarse y es objeto de interpretación futura tanto de los datos interpretados en los jeroglíficos como de los datos arqueológicos.

La irrupción final del crecimiento del poder en Tikal se centró en la Gran Plaza con una extensión geométrica al occidente y al oriente, como fue representado en las construcciones masivas de los Templos IV y VI. El crecimiento de la opulencia en la ciudad después del año 700 DC y durante el siguiente siglo no tuvo precedentes, debido posiblemente no sólo a Tikal sino a otras grandes ciudades de las Tierras Bajas.

Los mayores problemas aún sin resolver por la interpretación del crecimiento del poder, ocurrieron durante el periodo Clásico Temprano, época de gran agitación. Parte de estos problemas se derivan de las posibles variaciones de la lectura del verbo hul-i. Las lecturas presentadas hasta la fecha son en parte contradictorias con los datos arqueológicos y probablemente deben reconsiderarse.

Figura 1 Planta de la Gran Plaza y de las Acrópolis Norte y Central

Figura 2 Ubicación de Acrópolis del Norte, Mundo Perdido y Grupo 6C-XVI

Figura 3  Planta de Acrópolis Central

Figura 4 Diseño de vasija

Figura 5 Planta de subestructuras en Acrópolis Central

Figura 6 Planta de subestructuras en Acrópolis Central

Figura 7 Planta de Acrópolis Central

Figura 8 Diseño en vasija de Acrópolis Central

Figura 9 Mascarón en Acrópolis Central

 

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