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15 Arqueología en el bajo La Justa, Petén, Guatemala – Liwy Grazioso Sierra, T. Patrick Culbert, Vilma Fialko, Thomas Sever, John Murphy y Carmen Ramos – Simposio 14, Año 2000

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Grazioso Sierra, Liwy, T. Patrick Culbert, Vilma Fialko, Thomas Sever, John Murphy y  Carmen Ramos

2001        Arqueología en el bajo La Justa, Petén, Guatemala. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2000 (editado por J.P. Laporte, A.C. Suasnávar y B. Arroyo), pp.178-182. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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ARQUEOLOGÍA EN EL BAJO LA JUSTA, PETÉN, GUATEMALA

Liwy Grazioso Sierra

T. Patrick Culbert

Vilma Fialko

Thomas Sever

John Murphy

Carmen Ramos

La investigación en el bajo La Justa, cercano al lago de Yaxha en Petén, inició en 1996 y desde entonces se han llevado a cabo cuatro temporadas de campo que incluyen recorridos, registro de sitios y pequeñas excavaciones. Con la ayuda de fotografías aéreas, imágenes de satélite y de radar se seleccionan las áreas a investigar.

El Proyecto Comunidades de los Bajos es parte del Proyecto Intersitios del Proyecto Triángulo del Instituto de Antropología e Historia, y ha sido posible gracias al financiamiento proporcionado por la NASA y por la Fundación Wenner-Gren para la Investigación Antropológica.

El principal objetivo del proyecto es el de investigar el uso que hacían de los grandes humedales o bajos (depresiones estacionalmente inundables) los antiguos Mayas en Petén. La civilización Maya alcanzó un apogeo espectacular durante el Clásico Tardío (600 – 800 DC). Este apogeo fue seguido por un decaimiento devastador, un colapso en donde la población disminuyó hasta en más de un 80% en un poco más de un siglo (Culbert 1988).

Recientes estimaciones (Culbert y Rice 1990) indican que la población durante el Clásico Tardío alcanzó el alto nivel de 200 personas por kilómetro cuadrado, en un área que cubre el norte de Petén y la parte adyacente de México. Para poder alimentar tal cantidad de población tuvieron que modificar su práctica agrícola de roza y quema, que fue la base de la agricultura durante los primeros siglos de su desarrollo (Harrison y Turner 1978) y se embarcaron en nuevas técnicas de intensificación agrícola.

El mayor potencial para aumentar la capacidad de subsistencia y la productividad agrícola pudo haber sido cultivar los extensivos bajos que forman un 40% de la superficie (Rice y Culbert 1990). No obstante, la cuestión de si estos extensos humedales (bajos) tuvieron un uso agrícola ha sido objeto de acalorados debates (Pope y Dahlin 1989, 1993; Adams et al. 1990; Turner 1993). El debate ha continuado por varios años, y continúa debido a que no se han realizado programas a largo plazo de investigación arqueológica en los bajos. Nuestro proyecto se ha dedicado a investigar estos humedales, cubriendo grandes extensiones. De la misma manera Vilma Fialko ha realizado investigaciones paralelas en el cauce del río Holmul, cruzando en su trayecto varios bajos cercanos a Tikal.

La investigación en el bajo La Justa, un bajo muy extenso entre los sitios de Yaxha y Nakum, ha incluido tres facetas de investigación:

1.         el estudio de los micro ambientes (variabilidad ecológica dentro del bajo).

2.        la búsqueda de evidencia de modificaciones al paisaje y alteraciones al entorno efectuadas en la época prehispánica

3.        la investigación de las comunidades de los bajos (asentamientos en los bajos) descubrimiento y estudio de los sitios tanto dentro como en las orillas de los bajos.

LA ECOLOGÍA DEL BAJO

No se puede basar ninguna investigación significativa de los bajos asumiendo que su medio ambiente es un todo indiferenciado. Existen numerosas y bien marcadas diferencias microambientales que son familiares para los habitantes locales quienes hacen uso de los bajos hoy en día. Sería ingenuo pensar que los antiguos Mayas no hayan ajustado su adaptación a esta considerable variabilidad ambiental.

En trabajos anteriores, distinguimos dos asociaciones de vegetación que consideramos las principales: “bajo de palmas” y “bajo de arbustos”. En los bajos de palmas predomina una variedad de palmas y el follaje alcanza una altura de 15 a 20 m. Los bajos de arbustos están marcados por una profusión de árboles pequeños, con follaje mucho más bajo de entre 6 y 12 m de altura. Sin embargo en la temporada pasada (1999) llegamos a la conclusión de que los “corozales” o “bajos de corozos” deben designarse como una tercera asociación principal, al mismo nivel del bajo de palmas y de arbustos. Los corozales se diferencian de otros bajos de palmas porque consisten de una sola especie de palma y porque rara vez se dan en asociación con otras especies de palmas. Los suelos son más húmedos y mejores para la agricultura.

Se están realizando trabajos para cotejar los diferentes tipos de vegetación en campo con las imágenes de satélite. Con el trabajo efectuado sobre las imágenes, es evidente que el bajo de arbustos sobresale claramente. Las líneas que se observan cruzando los bajos ya se han identificado como corrientes de agua temporales, algunas de las cuales pudieron haber sido modificadas por los Mayas. Con la identificación de diferentes tipos de vegetación realizada por el proyecto, y su reconocimiento y mapeo en el terreno, es posible trabajar con las imágenes para que las marcas distintivas de vegetación que aún no se han identificado, como los corozales, puedan ser reconocidas.

En cuanto hayan sido identificadas estas marcas distintivas en las imágenes, será posible cuantificar las asociaciones de vegetación, no sólo para el bajo La Justa, sino también para todos los bajos en que aparezcan las mismas asociaciones de vegetación. Esto no sólo tiene implicaciones arqueológicas, sino que también ayudará en la planeación del uso que tendrán los terrenos dentro de la Biósfera Maya y el potencial de cada área.

LAS COMUNIDADES DE LOS BAJOS

Un indicador clave del antiguo uso de los bajos es la existencia de sitios tanto dentro como en las orillas de los bajos. Casi todas las elevaciones que se levantan por encima del nivel de inundación estacional tienen un sitio arqueológico. La mayoría de dichos sitios son pequeños, pero hay varios sitios en el bajo La Justa que incluyen grandes estructuras con arquitectura monumental, incluyendo al sitio de Poza Maya o Aguada Maya que tiene un gran número de basamentos piramidales y cuenta con una aguada cuadrangular de 250 m. por lado que constituye una obra hidráulica de gran envergadura y le confiere a este sitio una característica única.

Poza Maya es el mayor dentro del bajo La Justa, aproximadamente a 5 km al norte de Yaxha y a 7 km al sur de Nakum. El sitio se encuentra sobre una loma cubierta de selva alta, la parte central está compuesta por 40 estructuras distribuidas alrededor de nueve plazas. Algunas de las estructuras tienen más de 20 m de altura, la presencia de arquitectura abovedada y la enorme inversión de trabajo empleada en las plazas elevadas sugieren que Poza Maya fue un centro organizador de las actividades que se llevaron a cabo en el bajo La Justa. La notable diferencia en la escala y el tamaño de las comunidades de los bajos hace evidente que hay una estructura organizativa dentro del bajo que debe ser investigada.

Entre los sitios que poseen grandes estructuras, de menor escala que Poza Maya se encuentran: Cara Fea, El Bayal, Los Xateros, La Pochitoca y el recientemente encontrado al sur de Poza Maya denominado El Susto (Grazioso 2000, notas de campo).

El sitio de Cara Fea fue descubierto durante un recorrido preliminar en 1995. Se encuentra sobre otra loma de selva alta, aproximadamente a 2 km de Poza Maya. Cuenta con 34 estructuras conformando 10 grupos de patios. Tiene una gran cantidad inusual de chultunes, lo que probablemente podría ser un indicador de una actividad especial basada en el almacenaje.

Se excavaron algunos chultunes sin extraer totalmente su contenido. Al interior se excavaron pozos de 1 m por 1 m, para extraer una columna controlada del contenido, desde la superficie hasta el fondo del chultun (Grazioso 1996, informe de campo). Se tomaron muestras de sedimentos para flotación y muestras para polen. Charles Micsicek realizó el análisis macroscópico en campo y el microscópico en el laboratorio y esperamos que los resultados estén disponibles pronto.

Los Xateros ocupan un gran risco cubierto de bajos de palmas. Es uno de los sitios más grandes, cuenta con 115 estructuras distribuidas en 28 grupos. El risco consiste de tres elevaciones separadas. La parte superior de la elevación principal es extensa y regular, sobre ella se localiza el mayor de los grupos, es una zona con buen drenaje. El sitio está rodeado por bajo de arbustos.

La extensión de El Bayal no es muy grande pero cuenta con varios edificios abovedados. Se compone de 32 estructuras en ocho grupos. Se encuentra a baja altura en relación con los demás.

La Pochitoca se encuentra a aproximadamente 2 km al este de Poza Maya, entre corozales, tiene una parte central y varios grupos dispersos en sus alrededores. El sitio no se ha mapeado completamente pero se exploraron seis grupos con un total de 28 estructuras. Cabe anotar que es el único sitio que hemos encontrado inmerso entre corozales; este corozal es uno de los más claros y puros en términos de vegetación en el bajo La Justa. Sus límites fueron mapeados y serán utilizados como marcadores terrestres para verificar las imágenes de satélite (Murphy 2000, notas de campo).

El sitio El Susto consiste de varios grupos distribuidos en una gran extensión de bajo de palmas, corozos y bajo mixto. Cuenta con estructuras de gran tamaño. Uno de los grupos tiene edificios piramidales que datan del Preclásico Tardío, uno de ellos con tres subestructuras de este periodo, recubiertas de estuco muy grueso con fragmentos que conservan restos de pintura.

Este sitio presenta plataformas rectangulares de poca altura pero de gran tamaño, llegando a medir una de ellas, más de 70 m de largo. El sitio se encuentra inmerso en el bajo, a diferencia de los anteriores no es una sola elevación. En las imágenes se observa como una gran extensión de bajo y al explorarlo se encontró que el terreno es irregular y cuenta con estructuras en casi todas las elevaciones por muy pequeñas que sean. Otra característica es que la vegetación es muy diversa y cambia frecuentemente de bajo de palmas a bajo mixto o a bajo de arbustos.

El proyecto ha realizado el reconocimiento de una gran área dentro del bajo. Se efectuaron reconocimientos de vegetación, identificación y reconocimiento de sitios. Se mapearon y analizaron materiales de los principales sitios encontrados. Con base en las imágenes se trazaron brechas para identificar elementos especiales y corroborar accidentes topográficos visibles en las imágenes. Se tomaron lecturas con GPS de los cambios de vegetación y rasgos particulares para identificarlos en las imágenes.

En todos los sitios las estructuras principales están saqueadas, en algunos casos dichos saqueo han llevado a la destrucción total de los edificios. En El Susto se encontró un grupo saqueado recientemente. Se encontraron objetos utilizados por los saqueadores en perfecto estado; esto, aunado a la basura orgánica fresca, color y humedad del escombro y la acumulación de hojas sobre la superficie, nos permitió determinar que el saqueo se había efectuado tan solo unos días antes de nuestra llegada al lugar. El saqueo es una práctica muy lamentable y frecuente en todo el país.

El proyecto limpia y documenta las trincheras dejadas por los saqueadores y analiza los materiales del escombro para fechar a las estructuras y grupos de los diferentes sitios. Se efectuaron pozos de pala en la mayoría de los grupos para obtener muestras cerámicas pero las colecciones que se obtuvieron fueron muy escasas y los materiales muy erosionados por lo que nuestros mejores ejemplos previnieron de los saqueos.

El estudio de las piezas completas y semicompletas, los materiales del escombro así como un breve análisis de la estratigrafía al interior de los edificios, han permitido establecer una secuencia confiable y sugiere que los asentamientos en el bajo La Justa se remonta por lo menos al Preclásico Tardío. La ocupación de los sitios va desde el Preclásico Tardío hasta el Clásico Tardío. La mayoría de sitios presenta materiales del Preclásico Tardío y en los sitios de Cara Fea, Los Xateros y El Susto se encontraron estructuras piramidales que datan de esta época.

Ocupación durante el Clásico Temprano y Clásico Tardío es común en todos los sitios, aunque varía de grupo en grupo. Evidencia del Clásico Terminal es poco frecuente y se encontró sólo en dos sitios en instancias aisladas. También se obtuvieron materiales del Preclásico Medio pero no estructuras fechables para esta época. En Cara Fea se encontró un único plato roto del Postclásico en la superficie. La cronología del bajo La Justa se ha establecido con base en la secuencia cerámica de Tikal y de la región de Yaxha (Culbert 1996, 1999 y 2000, informe de campo).

Se han realizado análisis del sedimento de aguadas en el área, cercanas a los sitios que cuentan con agua todo el año para obtener muestras y reconstruir el medioambiente; como la Aguada de la Olla, cerca de Cara Fea. Este estudio fue llevado a cabo por Nicholas Dunning de la Universidad de Cincinnati.

También se excavaron trincheras y pozos en el área de Aguada Maya y zonas con el potencial para haber sido sujetas a modificaciones para la agricultura; en el bajo en los alrededores de Yaxha se encontraron lo que parecen antiguos canales excavados en el sascab. En los perfiles de algunos pozos, Dunning observó indicadores de que el área en algún momento estuvo desprovista de vegetación y señales de alteraciones al medioambiente, lo que permite inferir que sí hubo acción humana y modificación intencional del entorno en la época prehispánica.

CONSIDERACIONES FINALES

Se ha encontrado que el área del bajo La Justa se encontraba densamente poblada en la época prehispánica, especialmente durante el Clásico Tardío. En los sitios la ocupación es continua, dicha ocupación varía de grupo a grupo; va desde el Preclásico Tardío hasta el Clásico Tardío y Clásico Terminal. La mayoría de las elevaciones por sobre el nivel de inundación cuentan con estructuras. Los asentamientos son muy diversos, los hay desde pequeñas estructuras aisladas o grupos pequeños con estructuras que no alcanzan 0.50 m de altura hasta edificios con una altura de más de 20 m en grandes plazas.

Estos sitios que constituyen las comunidades de los bajos, son de jerarquía diversa y estuvieron relacionados con los centros mayores; por su cercanía a los humedales se propone que sus habitantes estuvieron directamente involucrados con el aprovechamiento de los recursos y la explotación del medioambiente, las labores agrícolas y por lo tanto son los responsables de la transformación de los bajos en áreas cultivables y productivas.

REFERENCIAS

Adams, R.E.W., T.P. Culbert, W.E. Brown, P.D. Harrison y L.J. Levi

1990        Rebuttal to Pope and Dahlin. Journal of Field Archaeology 17:241-243.

Culbert, T.P.

1986        The Collapse of Classic Maya Civilization. En The Collapse of Ancient States and Civilizations (editado por N. Yoffee y G. Cowgill), pp.69-101. University of Arizona Press, Tucson.

Culbert, T.P. y D.S. Rice (ed)

1990        Precolumbian Population History in the Maya Lowlands. University of New Mexico Press, Albuquerque.

Harrison, P.D. y B.L. Turner (ed)

1978        Prehispanic Maya Agriculture. University of New Mexico Press, Albuquerque.

Pope, K.D. y B.H. Dahlin

1989        Ancient Maya Wetland Agriculture: New Insights From Ecological and Remote Sensing. Journal of Field Archaeology 16:87-106.

1993         Radar Detection and Ecology of Ancient Maya Canal System. Journal of Field Archaeology 20:379-383.

Rice, D.S. y T.P. Culbert

1990        Historical Contexts for Population Reconstruction in the Maya Lowlands. En Precolumbian Population History in the Maya Lowlands (editado por T. P. Culbert y D. S. Rice), p. 1-36. University of New Mexico Press, Albuquerque.

Turner, B.L.

1993        Rethinking the “New Orthodoxy:” Interpreting Ancient Maya Agriculture. En Culture, Form, and Place: Essays in Cultural and Historical Geography (editado por K. Mathewson), pp.57-88. Geoscience and Man, vol. 32.

 

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