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67 ¿Poder sin límites?: Los acontecimientos políticos durante el Preclásico Medio en el valle de Naco, Honduras – Patricia Urban, Edward Schortman y Marne Ausec – Simposio 13, Año 1999

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Urban, Patricia, Edward Schortman y Marne Ausec

2000        ¿Poder sin límites?: Los acontecimientos políticos durante el Preclásico Medio en el valle de Naco, Honduras. En XIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1999 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo, B. Arroyo y A.C. de Suasnávar), pp.901-920. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

67

¿PODER SIN LÍMITES?:

LOS ACONTECIMIENTOS POLÍTICOS DURANTE EL PRECLÁSICO MEDIO EN EL VALLE DE NACO, HONDURAS

Patricia Urban

Edward Schortman

Marne Ausec

Este ensayo investiga la naturaleza de la complejidad socio-política en el Preclásico Medio (1100-400 AC) en el valle de Naco, al noroeste de Honduras. “Complejidad” es un concepto que consiste de variables cuyas expresiones universales están relacionadas diferencialmente en circunstancias históricas específicas (Feinman y Neitzel 1984; McGuire 1983; de Montmollin 1989; Nelson 1995; Roscoe 1993). Aquí se examinan tres de estas variables según su importancia general para modelar la complejidad y nuestra habilidad de dirigir ciertos aspectos de las variables con la información que tenemos de Naco.

La centralización política se refiere hasta qué punto el poder, o la capacidad para ordenar las acciones de otros se concentra en las manos de una sola facción (Balandier 1970; Roscoe 1993:113-114; Webster 1990). Esta variable se mide por la presencia, dimensión y número de estructuras monumentales (plataformas que tienen por lo menos 1.50 m de altura) fechadas al Preclásico Medio, que se encuentran en los sitios de Naco. El recurso de este criterio se basa en la suposición que el poder mueve a los trabajadores para levantar las estructuras asociadas con los gobernantes aspirantes y los estados que ellos anhelan gobernar. Cuanto más acumulan poder, más grandes y elaboradas serán las estructuras que manden construir (Hirth 1993:123; Stark y Hall 1993).

La heterogeneidad social se refiere hasta qué grado la población se divide en agrupaciones por cualquier número de factores (McGuire 1983:92; Roscoe 1993). En nuestro caso, existe un interés especial en las distinciones basadas en la riqueza y en la ocupación. Se evalúa la ocupación por la evidencia de producción de diversas artes, reflejado en la distribución diferencial de útiles, desechos de producción, y donde sea apropiado, los lugares utilizados en el proceso de manufactura (Costin 1991). Se pueden estudiar las discrepancias en la riqueza por el predominio de artículos preciosos entre sitios o partes de poblaciones grandes. El valor de un objeto se calcula basado en el tiempo y pericia que se necesita para hacerlo u obtenerlo de una fuente lejana (Feinman 1980; Hirth 1993:138; Smith 1987:312-314, 318, 320-322; Stark y Hall 1993:260). Las proporciones variables de estos objetos preciosos en las colecciones de artefactos del Preclásico Medio serán utilizadas para aproximar a la posición social de sus dueños.

La frontera social se refiere hasta qué punto los límites de una población están claramente definidos (Blanton y Peregrine 1997:6-7). Esta variable trata sobre los impedimentos al intercambio que ocurre entre gente con diferentes lealtades políticas. La frontera social es un fenómeno complicado que se refiere tanto a quien actúa recíprocamente con alguien, como a qué se intercambia. La variación a lo largo de la primera dimensión se extiende de las situaciones en que las relaciones están monopolizadas por una facción en la que todos los miembros están libres para establecer relaciones fuera de la población.

El segundo continuo incluye una amplitud de transferencias entre poblaciones asociadas con distintos sectores de la población. Para nuestros propósitos, distinguimos sólo dos tipos de relaciones: por donde pasan los bienes, y las ideas. La artificialidad de esta división es evidente inmediatamente y reconocemos que las dos categorías no son excluyentes. Hay una ventaja analítica en el caso de Naco, que nos deja vislumbrar los tipos de contactos transfronterizos que la gente del valle pudiera haber mantenido, y la importancia del desarrollo de estos lazos.

La transferencia de los bienes se reconoce por la identificación de artefactos importados en las colecciones locales, y sus complementos ideológicos están manifiestos en los estilos de artefactos con inspiración extranjera. Los estilos, aspectos de la creación humana cuyas formas y combinaciones están decididos más por elección que por la necesidad tecnológica y funcional, están libres de limitaciones utilitarias para expresar conceptos de varios tipos (Carr 1995; Hegmon 1992; Sackett 1982; Weissner 1983, 1984). Por lo tanto, los patrones estilísticos son simples estimados del movimiento de ideas, aunque nunca sabremos cuáles preceptos se expresan en los motivos analizados.

Los entes socio-políticos que fuertemente se deslindan son aquellos donde el comercio e intercambio ideológico fuera de la zona están restringidos, produciendo patrones de estilos y materiales muy localizados. Al otro extremo, hay una ausencia total de distinciones regionales, estilos y bienes, estando dispersos a través y dentro de los grupos socio-políticos. Entre estos polos hay condiciones donde las ideas y objetos se mueven fácilmente entre los representantes de distintos grupos sociales. Estimar el predominio diferencial de bienes exóticos y motivos a través de sitios contemporáneos en una región, permite decidir en donde quedan las poblaciones específicas.

Estos factores están claramente relacionados. Alcanzar la centralización política a veces da la oportunidad a las facciones triunfadoras de acumular objetos valiosos por las imposiciones recaudadas de los seguidores (Earle 1991). La riqueza también es una manera de concentrar el poder, con los poderosos utilizando el acceso privilegiado a los bienes para atraer y retener a los clientes (Arnold 1995; Hayden 1995). Muchas veces las élites crean las fronteras para afirmar la lealtad y el trabajo de un grupo particular de seguidores, mientras que se niega esta lealtad y el trabajo a los competidores (de Montmollin 1989; Ferguson y Mansbach 1996:21-22). Poner límites sobre las negociaciones entre las poblaciones también puede ser parte de las maniobras de las élites para monopolizar el acceso local a los bienes e ideas que son significativas políticamente (Ekholm 1972; Friedman y Rowlands 1978; Peregrine 1991). Sin embargo, la manera en que todo esto puede relacionarse en casos específicos no se puede predecir a priori. Las relaciones funcionales entre la frontera social, la centralización, y la heterogeneidad existen, pero están sometidas a la modificación de las condiciones históricas y ecológicas locales (de Montmollin 1989; Feinman y Neitzel 1984:77-78; McGuire 1983). Este estudio considera estos factores como distintas variaciones interrelacionadas (de Montmollin 1989:12-16; Feinman y Neitzel 1984:72-73).

EL ESCENARIO (Figuras 1 y 2)

El valle de Naco cubre 96 km² de vegas y terrazas entre 100-200 m SNM. El paisaje, entre plano y ondulado, bordea la sierra de Omoa. El río Chamelecón cruza del suroeste al noreste a través del valle, partiéndolo en dos, una parte más grande al oeste (con 80% del terreno llano) y una parte más pequeña al este.

Hay pasos que conectan a Naco con zonas cercanas que tuvieron distintos niveles de desarrollo socio-político durante el Preclásico Medio. El río Chamelecón conecta a Naco con el llano de Sula, 15 km al noreste, donde los acontecimientos del Preclásico Medio se descubren por los diversos entierros hallados en el sitio de Playa de los Muertos (Gordon 1898; Kennedy 1981; Popenoe 1934; Strong, Kidder y Paul 1938). El lago de Yojoa y el valle de Comayagua, que se localizan a 47 km y 100 km al sureste, respectivamente, tuvieron amplios centros (Los Naranjos y Yarumela) que fueron capitales de poblaciones grandes (Baudez y Becquelin 1973; Canby 1949; Dixon 1989, 1992; Dixon et al. 1994; Joesink-Mandeville 1987). Aproximadamente 60 km al suroeste por el río Chamelecón, las investigaciones en los valles de la Venta y la Florida presentaron indicio de poblaciones dispersas en el Preclásico Medio (Nakamura et al. 1992). El valle de Copan, 115 km al suroeste de Naco, sostuvo relaciones socio-políticas más complejas que se pueden ver en los diferentes tipos de entierros (Fash 1985; 1991). Más lejos aún está el centro político y religioso de Chalchuapa, 200 km al sur de Naco (Sharer 1978). Los pasos de Naco al lago de Yojoa, Comayagua, Copan y Chalchuapa son indirectos, tal vez cruzando zonas distintas que pudieron estar habitadas por poblaciones independientes en el Preclásico Medio. Naco estuvo, por lo tanto, ligado por un indeterminado número de intermediarios, a una multitud de formaciones socio-políticas. Al final del ensayo se compara el desarrollo de Naco con el de los sitios conocidos.

Como en muchas partes del sureste de Mesoamérica (el oeste de Honduras, el este de Guatemala, y El Salvador), las investigaciones arqueológicas en Naco empezaron muy tarde. Los primeros reconocimientos y excavaciones de prueba hechos en 1936 (Strong, Kidder y Paul 1938) no continuaron hasta que John Henderson de la Universidad de Cornell, empezó el Proyecto Arqueológico Valle de Naco en 1975 (Henderson et al. 1979). Henderson dirigió las investigaciones en el valle desde 1975 hasta 1977, con Urban y Schortman siguiendo las investigaciones ocho temporadas más entre 1978 y 1996 (la temporada de 1979 fue llevada a cabo con A. Wonderley, Schortman y Urban 1994; Schortman y Urban 1994; Urban 1986a, 1986b; Wonderley 1981). Un reconocimiento total del valle y sus alrededores inmediatos encontró 463 sitios prehistóricos, de los cuales se han excavado 65. El análisis de más de 845,000 artefactos encontrados durante estas investigaciones forma la base para describir una secuencia de ocupación que se extiende desde el Preclásico Medio hasta la conquista española.

Los elementos de 14 sitios en Naco pertenecen a la fase Achiote, un intervalo que por razones que se relatan después, se fecha al Preclásico Medio. La identificación de los depósitos y edificios que pertenecen a este periodo (que son lo más tempranos conocidos en el valle), se basa principalmente en el estudio de la cerámica encontrada en las excavaciones. Materiales de la fase Achiote casi nunca aparecen en las colecciones de superficie en parte porque los depósitos están enterrados profundamente bajo la superficie. También, los residentes del valle de Naco tenían la costumbre de reciclar los desechos más tempranos para construir plataformas posteriores, destruyendo edificios para crear otros. Por eso, las poblaciones de la fase Achiote eran más numerosas y sustanciales que lo que nuestra muestra indica.

Los materiales de la fase Achiote vienen de tres contextos: basura, desechos terminales (objetos no botados en la basura, pero asociados con la ocupación final de un sitio o una estructura), y el relleno de construcción. Relleno de construcción incluye relleno de las plataformas de la fase Achiote donde no había mezclas de otras temporadas y los de edificios más recientes donde objetos de Achiote son menos frecuentes que los diagnósticos de otras fases. En éste, los objetos de Achiote se usan solamente para identificar la existencia antigua de un asentimiento Achiote cercano, sin poder entender los detalles de la ocupación. Tanta variación en los contextos encontrados y la falta de objetos in situ causa problemas de interpretación. Al tener una muestra pequeña, no es posible omitir los objetos que vienen de contextos poco claros como relleno, cuando hacemos nuestro análisis. Por eso, las interpretaciones son más tentativas que definitivas.

LOS RESULTADOS

Lo siguiente cubre la cronología, la centralización política, la heterogeneidad social, y las fronteras políticas. Los datos, como casi todo en la vida, no se pueden poner en categorías simples, y los patrones utilizados en una sección se repetirán en otras. Aun así, estos cuatro temas proporcionan un marco para entender los datos de Naco.

CRONOLOGÍA

La colocación de la fase Achiote en el Preclásico Medio se basa en la comparación de los materiales encontrados (básicamente cerámica) con las descripciones publicadas de áreas cercanas. Después, se refina con el análisis de radiocarbono de cinco muestras (Tabla 1). El análisis de tipo-variedad-modo se usa para analizar más de 19,000 tiestos, y esto forma la base para definir la fase Achiote y especificar su posición cronológica. Dedicamos especial atención al tratamiento de superficie y a las variaciones decorativas porque son elementos estilísticos muy sensibles a cambios temporales.

El complejo Manchaguala está dominado por las variaciones en dos temas de cerámica: las vasijas muy bruñidas, sin engobe, color negro a pardo pálido (el grupo Chagüites y sus componentes), y las vasijas alisadas hasta poco bruñidas, color pardo rojizo (Penonas, Campo Alegre, Las Yayas y Sajarial). La decoración en ambos casos consiste en rayas pintadas en rojo y un baño naranja rojizo sobre el exterior, y para los interiores de los cuencos: estrías, cepillados con brocha, bruñido en patrones, diseños geométricos incisos y aplicado modelado a mano. Las pastas son de textura media a gruesa, duras y muchas veces mantienen un núcleo sin oxidar. Las jarras y tecomates se encuentran con las vasijas cilíndricas, cazuelas y algunos platos. La taxa de Chagüites tiene la variedad más amplia de formas, las vasijas de otros tipos son principalmente las jarras de diferentes formas.

El complejo Manchaguala encaja en la variación que se puede ver en la cerámica del Preclásico Medio encontrada en áreas circundantes. Las vasijas son casi iguales a la cerámica del grupo Congo de los complejos Tok y Colos que pertenecen a 1200-900 AC y 900-650 AC en Chalchuapa (Sharer 1978a:13-15). También Chagüites es casi igual al los complejos Xox Tarde y Max (100-800 AC y 800-500 AC) en el valle de Salamá en las Tierras Altas al norte de Guatemala (Sharer y Sedat 1987:279-280). Moguete Policromo, un tipo de la fase Jaral de Los Naranjos (800-400 AC) se puede comparar con Chagüites también (Baudez y Becquelin 1973:156-158). El tipo Campo Alegre con Baño Rojo de Naco se parece mucho a los taxa decorados de rojo de Playa de los Muertos (Kennedy 1981:221-229), el material encontrado en los valles de La Venta y Florida (900-400AC) (Sato 1993) y material que se fecha a Lo de Vaca I (700-300AC) en el valle de Comayagua (Baudez 1966). Las vasijas con engobe o baño rojo son menos frecuentes en la fase Jaral de Los Naranjos. Coquima Rojo, del complejo Colos de Chalchuapa, puede ser análoga distante a Campo Alegre (Sharer 1978a:20). El bruñido en patrones aparece muy frecuentemente en los depósitos de Yarumela II en los sitios en el valle de Comayagua (800-300 AC; Canby 1951:80-81; Dixon et al. 1994).

En contraste, la colección de Naco no presenta evidencia de engobe blanco ni de diseño en zonas, procedimientos conocidos en Los Naranjos y el valle de Comayagua. Pero el cepillo con brocha y las estrías no aparecen fuera de Naco durante este tiempo. En general, el complejo Manchaguala se caracteriza por los atributos distintos como el bruñido en patrones, y las asociaciones y características estilísticas que unen al Naco con sitios cercanos y alejados en el Preclásico Medio.

La mayoría de la lítica analizada asociada con la fase Achiote son útiles simples y desechos que vinieron de una industria de astilla de percusión. El material principal parece ser nódulos pequeños de perlite, encontrados en depósitos de tufa localizados en las orillas sur y este del valle. Las navajas no aparecen y no hemos encontrado obsidiana importada en las colecciones. Una industria de lascas de percusión parece haber estado extendida por gran parte del sur de Mesoamérica durante el Preclásico Medio. El complejo del Preclásico Medio en Chalchuapa se basa en navajas de obsidiana importada. Los artefactos de lasca que hay en Naco parecen conformar con las estrategias de producción que se ve en otros lugares y contrastan con las industrias de navajas de obsidiana que caracteriza a Naco durante el Clásico y Postclásico (Ross 1997).

Las fechas obtenidas del análisis de radiocarbono de cinco muestras orgánicas vienen de los Sitios 123, 414 y 487. Por lo general, las fechas caen en la extensión predicha por las comparaciones de artefactos. La muestra más antigua, 487B/30, viene de material quemado asociado con un pozo de un poste de madera que fue parte de la estructura superior de la penúltima versión de una plataforma grande de tierra. Esta fecha es un poco más temprana de lo que esperábamos. Pero la fecha más reciente de la muestra (1135 AC) es razonable para la parte temprana de la fase Achiote. Las muestras del Sitio 414 caen cerca del fin de la extensión (600-400 AC). Esto confirma las estimaciones que tuvimos en el campo de que el Sitio 414 pertenece al tardío de la fase Achiote, basado en las formas y el predominio de los atributos cerámicos. La muestra 123AD/35 (760 AC) pertenece a una fecha entre las colecciones de Sitios 487 y 414, que corresponde a los análisis de los tiestos del Sitio 123. La muestra 123FF/50 fue encontrada en un pozo lleno de piedras de casi 0.44 m de profundidad, en la construcción principal de la fase Achiote. Los tiestos hallados de esta parte demuestra que el edificio fue excavado después de aquel de la fase Achiote fue abandonado. Esta fecha de radiocarbono es el final de la fase Achiote en el Sitio 123.

El análisis de C-14 confirma la cronología de la fase Achiote basada en los análisis de los artefactos y comparaciones con otros sitios. También las fechas nos dicen que los edificios de la fase Achiote no fueron ocupados simultáneamente, algo que sabemos por los análisis de los cambios de atributos de los tiestos. Sin análisis de C-14, fechar al Preclásico Medio requiere una muestra grande de tiestos. Como no tenemos colecciones grandes, o material para C-14, solo podemos fechar de manera general a la fase Achiote.

LA CENTRALIZACIÓN POLÍTICA

Los sitios de la fase Achiote tienen bastante variación. Hubo nueve sitios bastante pequeños sin arquitectura preservada. Otro sitio, 459, a la orilla del valle, es simplemente un trozo de tufa con 15 agujeros incisos. Los huecos eran de 0.30-0.20 m de diámetro y 0.02-0.16 m de profundidad. La tufa desciende por lo menos a 1 m de la superficie actual y parece ser parte de la roca del fondo. No hay señales de habitación en el área cercana. Fechamos esta tufa a la fase Achiote por su similitud con otras del Preclásico Medio encontradas en el valle de Salamá, y también en Veracruz, México. La tufa incisa, sin igual en otras partes del valle, y sin desechos domésticos, nos da la idea que el Sitio 459 sirvió de asentamiento especial, tal vez un lugar para rituales.

Cuatro sitios tienen edificios monumentales. Los Sitios 104 y 487 están dominados por una estructura de tierra en forma de cono. Estos edificios se elevan ca. 3 m por encima de la superficie actual y tienen diámetros de 45 m. Excavamos 123 m² de depósitos que pertenecen a la fase Achiote en estos edificios y parece que las plataformas fueron construidas en siete etapas. Los dos edificios empezaron con plataformas pequeñas con suelos de tierra, con partes quemadas para endurecerlas. Solo pudimos hacer pruebas de 1 m², pero con ello fue posible ver que durante las primeras cinco etapas en la Estructura 487-1 y las primeras tres en la Estructura 104-1, solo se añadió 0.20-0.36 m de altura.

Esta secuencia de crecimiento fue seguida por un crecimiento grande cuando 2 m de tierra fue añadido a la Estructura 104-1 y un metro de tierra en la Estructura 487-1. En la Estructura 104-1 se puso una capa de tierra quemada de 0.10 m de grueso. En la Estructura 487-1, la cima mide 90.5 m y tuvo un suelo de tierra quemada de 0.11 m de grueso. Había seis agujeros de postes de madera, de 0.25 m de diámetro para formar un rectángulo de 1.15 por 1.45 m en la orilla sureste de la cima. Sobre uno de los pozos hubo una construcción de piedra, de 0.24 m de altura en forma de U abierta al sureste. Tal vez había terrazas de tierra al lado de Estructura 487-1 con los restos visibles, 0.32 m y 0.60 m debajo de la cima en las orillas noreste y suroeste.

Fue necesario un importante esfuerzo para elevar a la Estructura 104-1 a su altura de 2.20 m y la Estructura 487-1 a 2.90 m, y para hacer sus suelos de tierra. Las superestructuras levantadas por encima de los suelos fueron hechas de materiales perecederos, probablemente de bajareque. Más de 1.50 m de tierra fue añadido durante algunas fases de construcción, a la parte superior de ambos edificios. Casi todos los rasgos asociados con las últimas estructuras se perdieron por la erosión.

Las excavaciones de casi 60 m² de depósitos de la fase Achiote en el Sitio 123 revelaron una historia diferente de construcción. Localizado solo 325 m al oeste del Sitio 487, el Sitio 123 era un centro administrativo muy grande en el Preclásico Terminal (1-200 DC). Para poner las 24 plataformas monumentales que dominan al sitio Preclásico Terminal, probablemente se destruyeron o dañaron edificios construidos antes. La evidencia para la ocupación durante la fase Achiote solo se conoce en la esquina suroeste del sitio donde los profundos pozos de prueba encontraron una secuencia de construcción divisible en tres etapas (Clarke et al. 1991; Urban 1986a). El uso del área que hemos investigado empieza con un basurero 0.20-0.50 m de grueso encima de arena amarilla que no tiene rasgos culturales. Abundantes piedras de río cubren un área de 10.5 x 16 m, con los restos de dos plataformas con frentes de piedra sobre el basurero. Estos edificios están preservados hasta 0.50 m de altura y cada uno mide 6 x 6 m por lo menos. Un bloque de lodo oxidado de 1 m es la única seña de que alguna vez hubo una construcción de bajareque contigua a las plataformas. Tres bloques de lodo quemado (cada uno mide 0.05 x 0.15 m), registrados arriba de este edificio, son los únicos bloques que hemos encontrado en Naco.

Aproximadamente 2 m de relleno de tierra cubren el complejo. Aunque sea difícil de reconstruir, la versión final parece ser una terraza grande de tierra situada en la pendiente natural que viene desde el sur al norte. No hay señal que hubo un vacío interrumpiendo el depósito del relleno de la terraza, sugiriendo que el edificio fue construido de una sola vez en un gran esfuerzo de construcción. Contornos de por lo menos un hoyo con lados estrechos descendiendo por lo menos 1.25 m en la cima de la terraza, fueron encontrados en las excavaciones. El contenido del agujero no fue diferente del material recuperado en el relleno, y parece que la excavación del hoyo tuvo lugar poco después de la construcción de la terraza.

El Sitio 414 es distinto a los componentes de la fase Achiote de los Sitios 104, 123 y 487, en que no hay una sola construcción que domina este asentamiento en la orilla suroeste del valle. En cambio hay cinco plataformas dispersas. Tres de estos edificios están agrupados alrededor de un patio (definido vagamente) que se abre al sureste (las Estructuras 414-8, -9, y -10). Los edificios del Sitio 414 son amplios, cubriendo 250-880 m², pero se levantan solo 0.45-1.66 m arriba del nivel de la superficie.

Casi 54 m² de los depósitos de la fase Achiote fueron excavados en tres edificios del Sitio 414 (las Estructuras 414 6-8). Las Estructuras 414-7 y 414-8 son plataformas de tierra con frentes de piedra del río sin modificar y piedras angulares. La primera es una pared reconstruida a 1.90 m de altura, mientras que la segunda no se levanta mas de 0.85 m. Las superestructuras en ambos casos fueron construidas de materiales perecederos y situadas en un asiento de piedra en el caso de 414-7. La Estructura 414-6 parece que no fue una plataforma sino un basurero de 1.40 m de grosor.

La secuencia de construcción en las Estructuras 104-1 y 487-1, y la terraza de 123, comparten ciertas características. En cada caso edificios bastantes pequeños estuvieron seguidos por un único esfuerzo de construcción que los transformó radicalmente añadiendo 1-2.10 m más de relleno de tierra. La construcción posterior continuó aumentando las dimensiones de las Estructuras 104-1 y 487-1, aunque en menor manera. No hay evidencia de que la terraza del Sitio 123 fuera expandida después de la tercera fase de construcción. El resultado en cada caso fue una construcción masiva de tierra que domina su sitio. Los constructores del Sitio 414 no siguieron este patrón. En este sitio la plataforma aislada es suplantada por al menos cinco edificios de mucho menor tamaño. Rodeadas por otras construcciones, incluso una plataforma bastante grande como la Estructura 414-7 no tiene el mismo impacto visual como las Estructuras 104-1, 487-1 y la terraza del Sitio 123. Los edificios de la fase Achiote en el Sitio 414 también tienen paredes de contención de piedra, un patrón que no se ve en los Sitios 104 y 487.

Por lo general, el ritmo y la magnitud de la construcción en los Sitios 104, 123 y 487 implican temporadas limitadas de construcción intensiva, insinuando que hubo temporadas en que hubo control significativo del trabajo por parte de los que lo dirigían. En el Sitio 414 la dispersión de esfuerzos entre edificios pequeños tal vez insinúa un control de la labor menos centralizado que en las plataformas grandes de los sitios donde hubo actividad conjunta.

Saber exactamente cuál de las alternativas es válida y hasta qué punto los que buscaban poder tuvieron control sobre el trabajo de otros para sus necesidades y no las necesidades de la comunidad, requiere que identifiquemos las actividades que desarrollaba la gente en cada edificio. Este esfuerzo se complica por la ausencia de objetos en contextos firmes que solo tenemos de la versión final de los edificios investigados. Aunque es difícil interpretar la situación, parece que las Estructuras 104-1, 487-1 y la terraza del Sitio 123 fueron lugares donde hubo actividades domésticas y no-domésticas (hay un basurero de 7 m de grosor localizado al frente noreste de la cima de la versión final de la Estructura 487-1 que representa un lugar de actividades domésticas). Los edificios del Sitio 414 representan la creación de edificios separados por actividades especiales un patrón que caracteriza los asentamientos monumentales y no-monumentales en Naco desde este punto en adelante. La ocupación del Sitio 414 al final de la fase Achiote habla de los cambios en los patrones de actividades. Los materiales excavados de las estructuras en el Sitio 414, no indican cómo las actividades fueron distribuidas en el centro.

La evidencia indica la existencia de una jerarquía de dos niveles durante la fase Achiote en los asentamientos diferenciados por la cantidad de trabajo invertido en sus edificios. Temprano en esta fase, los asentamientos tuvieron una sola plataforma masiva, más tarde, los esfuerzos de construcción en el centro fueron divididos entre edificios más pequeños. Aunque los esfuerzos de construcción fueron impresionantes, el control sobre el trabajo tal vez fue lento en desarrollarse y de corta duración. La historia de construcción en los Sitios 104, 123, y 487 muestra un intervalo donde se construyó edificios modestos cuya construcción no requirió de un elevado número de personas. Los cambios dramáticos del edificio dominante parecen resultar de un cambio en el control del trabajo porque necesitaban muchas manos para excavar, transportar y depositar cantidades grandes de relleno. La terraza del Sitio 123 no fue modificada posteriormente. Las adiciones en las Estructuras 104-1 y 487-1 no fueron tan grandes como otras construcciones anteriores en ambos sitios. Cualquier facción que hizo los edificios, aparentemente tuvo problemas para retener su control sobre el trabajo. También parece que los centros políticos cambiaron durante la fase Achiote. El análisis del C-14 sugiere que la construcción mayoritaria en el Sitio 123 ocurrió después de las actividades similares en el Sitio 487. La diferencia entre estas fechas puede ser debida al hecho de que los dos sitios están cercanos. Ya hemos señalado que el Sitio 414 es el más reciente de los cuatro sitios. No podemos poner el Sitio 104 en relación cronológica con los otros centros, pero parece que no hubo más de dos nódulos políticos a la vez. La centralización política demostrada por el control sobre el trabajo era poco estable con el poder, cambiando de grupo a grupo varias veces durante este periodo.

Formamos una hipótesis de que las poblaciones dispersas durante la fase Achiote estuvieron divididas por su acceso al poder. Una minoría podría organizar y dirigir los esfuerzos productivos de la mayoría construyendo los edificios grandes que sirvieron de núcleo de integración socio-política, así como las residencias de los que ocupaban el poder. Esta preeminencia política no duraba mucho tiempo y el control sobre el trabajo cambiaba entre los asentamientos durante este largo periodo. La reorganización de las actividades/integradoras mostradas por el arreglo estructural del Sitio 414 pudiera ser parte del esfuerzo para mantener relaciones poderosas más estables. Es difícil decir si esta estrategia sirvió o no, ya que no tenemos los datos suficientes de la fase Achiote en el Sitio 414. El Sitio 414, con su esquema de organización, fue copiado más tarde por muchos otros centros políticos en el valle de Naco.

LA HETEROGENEIDAD SOCIAL

Los datos que tenemos indican que los habitantes de cada sitio que pertenece a la fase Achiote fueron autónomos económicamente hablando. La población parece pequeña y dispersa en las partes del valle que tienen agua. Los restos orgánicos en las excavaciones de la fase Achiote también señalan la participación en la misma forma de subsistencia. Todos los residentes de Naco en la fase Achiote dependían de la agricultura, la caza, y de la explotación de los animales que vivían en y cerca de los arroyos y quebradas. No hay evidencia de especialización ocupacional, cada unidad doméstica suministrando la mayoría de los bienes básicos que necesitaban para sobrevivir y reproducirse socialmente. Las materias primas y habilidades esenciales para hacer los objetos pudieron ser adquiridas por los habitantes de Naco.

No se distinguen las diferencias de la riqueza. No hay evidencia para índice del status, sea importado o hecho en Naco. En cambio, los conjuntos en todas partes consisten de las mismas cerámicas utilitarias e implementos de piedra (tallada o pulida). No encontramos muchos entierros, una fuente de información importante de las diferencias de la riqueza, y cuando hay entierros, no hay muchas ofrendas.

Aunque no tenemos resultados definitivos, parece que no hay evidencia para sugerir que los que buscaban el poder se beneficiaron materialmente de su preeminencia, ni de que pudieran tener control sobre los recursos locales, bienes importados, ni las habilidades especiales para hacer objetos de valor. Sin estos monopolios, los pretendientes del poder tuvieron problemas para atrapar a la gente en relaciones dependientes (Arnold 1995; Earle 1991; Hayden 1995; Paynter 1989). Los poderosos carecían de autoridad económica para asegurarse la lealtad y el trabajo de sus subordinados. Esta dificultad puede ser la razón de los cambios en las relaciones de poder observadas en las secuencias de construcción.

LAS FRONTERAS

El valle de Naco en la fase Achiote parece haber estado aislado económicamente. No hay importaciones, todos los artefactos están hechos de materiales que se encuentran en el valle. La comida también vino de fuentes locales.

Fijando nuestra atención en la dimensión de la corriente de ideas, demostrada por la distribución de los estilos de cerámica, veremos que Naco no es una unidad bien delimitada. Como hemos señalado en la discusión de la cronología, las poblaciones de la fase Achiote participaron libremente en las redes de distribución de gran variedad de motivos cerámicos. En el caso de las vasijas, los residentes de Naco utilizaron un grupo de atributos que los relacionan con gente viviendo en el sur de Mesoamérica. Los tratamientos decorativos también eslabonan a Naco con una variedad de sociedades lejanas. Si la producción cerámica en la fase Achiote fue descentralizada, como sospechamos, los motivos que vinieron de fuera estuvieron a la disposición de un segmento grande de la población. Esta suposición corresponde a la observación de que no solo una facción controló el acceso a las ideas foráneas.

Las negociaciones que cruzaban las fronteras sociales no fueron restringidas. Como las fronteras son creaciones culturales para delinear zonas de control, la vaguedad de las fronteras en la fase Achiote implica que la centralización política en Naco era débil (Ferguson y Mansbach 1996:21-22). Teniendo contacto con el exterior, hay oportunidades para volver a establecerse si las demandas de los líderes son excesivas. Esta oportunidad habría sido una represión a las aspiraciones de los poderosos.

LAS COMPARACIONES

Este breve repaso del material publicado sobre el desarrollo del Preclásico Medio en el sureste de Mesoamérica se centra en las variables de centralización política, heterogeneidad social y frontera social. Concentraciones significativas de riqueza y poder han sido encontradas en Chalchuapa, Los Naranjos y Yarumela (Baudez y Becquelin 1973; Canby 1949, 1951; Dixon 1989, 1992; Dixon et al. 1994; Sharer 1978). Durante este periodo se levantaron construcciones masivas en estos tres centros. La Estructura E3-1-2 en Chalchuapa, un cono de tierra cubierta de piedra de 22 m de altura, domina ese centro mientras que grandes esfuerzos de construcción en Los Naranjos incluyen la elevación de dos grandes plataformas de 3 y 6 m de altura, así como la excavación de una gran acequia de 1300 m de largo entre 15 y 20 m de ancho y 6.50 m de profundidad. Relaciones igualitarias del Preclásico Temprano en Yarumela (ca. 1000 AC) dieron paso a una compleja estructura jerárquica al final del Preclásico Medio (1000-400 AC). Este cambio es indicado por el hallazgo en Yarumela de cinco plataformas de entre 2 y 20 m de altura, el hallazgo de un complejo doméstico de la élite, y el descubrimiento de valiosos objetos de importación como adornos de jade y vasijas de mármol. No se encontraron entierros de la élite pertenecientes al Preclásico Medio en Chalchuapa, pero se descubrió un rico enteramiento dentro del relleno en una de las plataformas monumentales de Los Naranjos. Se encontraron como ofrendas grandes adornos de piedra, así como un collar y un cinturón con adornos de jadeíta (Baudez y Becquelin 1973).

Los valles contemporáneos de Copan y Sula presentan evidencia de algunas diferencias de riqueza, pero no claros signos de variación en el control del trabajo. Aunque la fase Uir del asentamiento de Copan consiste generalmente de pequeños pueblos dispersos, excavaciones profundas bajo el Grupo 9N-8 en la parte baja del valle revelaron 32 enterramientos dentro del relleno de dos grandes plataformas cubiertas de piedra del río (Fash 1985:138; 1986:138-140; Viel y Cheek 1983:563, 566, 569, 574-575, 588). La mayoría de las tumbas son enterramientos secundarios sin ninguno, o con muy pocos bienes. La tumba VIII-27, sin embargo, contenía grandes cantidades de adornos de piedra y punzones, dientes de jade y cuatro vasijas de cerámica. La juventud de este individuo puede implicar que la deferencia reflejada en las ofrendas era heredada o al menos que el prestigio de los padres era pasado a los hijos hasta cierto punto (Hayden 1995). El tamaño de las plataformas, una de ellas tiene más de 20 m de largo, sugiere un cierto control del trabajo, quizá ejercido por la facción enterrada con tanta pompa.

La tumba 8 de Popenoe en Playa de los Muertos, en la llanura de Sula, se diferencia de otros enterramientos del Preclásico Medio en el mismo sitio por la riqueza de sus ofrendas (Gordon 1898; Kennedy 1981; Popenoe 934; Strong, Kidder y Paul 1938; vean Healy 1984 y Joyce 1991 para el material de Playa de los Muertos). Estas incluyen collares y cinturones de jadeíta y adornos de conchas, así como cuatro vasijas de cerámica decoradas y dos figurillas de barro (Popenoe 1934:73-74). Una vez más, el individuo así honrado era bastante joven indicando medios de adquisición de riqueza que no dependen de conquistas individuales durante una larga vida. La diversidad de vestidos y adornos en las figurillas de barro contemporáneas de Playa de los Muertos también apoya la existencia de distinciones sociales (Agurcia 1978; Healy 1984:125). Las diferencias en los enterramientos, hasta ahora, tienen paralelo con las formas arquitectónicas; humildes edificios de bajareque que se levantan directamente desde la superficie son característicos de este periodo (Kennedy 1981:51-52).

Se ha encontrado muy poca evidencia de la ocupación del Preclásico Medio en los valles de La Florida y La Venta (Nakamura et al. 1992). Lo que se conoce de esta zona sugiere que las diferencias de poder y riqueza no eran significativas durante este periodo.

Teniendo en cuenta la escasez de datos disponibles, se pueden ofrecer varias hipótesis con respeto a los acontecimientos socio-políticos del Preclásico Medio en el sureste de Mesoamérica. La centralización política y la diferencia de riqueza avanzaron de distinta manera a través de la zona. Los líderes sociales en Chalchuapa, Los Naranjos y Yarumela encontraron estrategias efectivas de control del trabajo, reuniendo los esfuerzos de sus subordinados para levantar edificios de escala verdaderamente impresionante. La escasez de enterramientos relevantes en Chalchuapa y Yarumela deja el tema de la distinción de riqueza en duda, aunque bienes importados encontrados en estos centros indican un diferente acceso a bienes valiosos. Los poderosos en los valles de Copan y Sula tuvieron menos éxito en el control de trabajo, pero fueron capaces del almacenar bienes valiosos. Cualquier prestigio adquirido estaba basado en esta aparente ventaja y se extendía más allá de los líderes individuales para alcanzar al menos aquellos directamente asociados con ellos, generalmente miembros de su familia. Los ocupantes de los valles de La Venta y La Florida parecen haber tener más éxito en disminuir las estrategias de control del trabajo y la riqueza, que sus vecinos de las aldeas cercanas. Los poderosos habitantes de Naco de la fase Achiote caen entre estos extremos, ejerciendo brevemente algún control sobre el trabajo pero no sobre la riqueza.

Estas discrepancias pueden estar destinadas a disolverse según se acumulen más datos. Con la acumulación de nuevas investigaciones, sin embargo, las distinciones entre zonas que se caracterizan por construcciones monumentales y aquellas con tumbas relativamente ricas, pero con escasez de arquitectura importante, podrían reflejar distintas estrategias políticas. Las clases poderosas en Chalchuapa, Los Naranjos, Yarumela y Naco pudieran haber instituido jerarquías basadas en un control centralizado del desarrollo de actividades de toda la comunidad, llevadas a cabo sobre las grandes plataformas de tierra que dominaban sus centros (Blanton 1996; Feinman 1995; Renfrew 1974). Los competidores por el poder en el valle de Copan y la llanura del Sula, sin embargo, podrían haber buscado preeminencia a través de la riqueza obtenida mediante conexiones mantenidas con compatriotas en otras áreas (“la red” de Blanton et al. 1996; Feinman 1995; Renfrew 1974). El Preclásico Medio del sureste de Mesoamérica puede haber presenciado por lo tanto cierto número de diferentes esfuerzos para alcanzar el dominio político de las élites utilizando una variedad de recursos en estos intentos. El hecho de que el poder aparentemente cambiase tanto de manos en Naco a través de la fase Achiote, nos indica que este éxito no estaba asegurado. Incluso Chalchuapa sufrió una interrupción en su construcción monumental del 600 al 200 AC (Sharer 1978b:122), indicando una pérdida de poder de las élites en este centro.

La especialización artesanal no estuvo muy desarrollada en ninguna de las zonas estudiadas. Los adornos de jade/jadeíta y conchas encontradas en distintos sitios fueron hechos por gentes conocedoras de las habilidades necesarias, pero no podemos decir si vivían en las zonas donde los artefactos fueron excavados, ni a que escala operaron estos talleres. La producción de navajas de obsidiana en Chalchuapa fue probablemente llevada a cabo por artesanos locales, pero la dimensión de ésta sigue sin estar definida (Clark 1986).

Como señalábamos antes, al parecer todas las poblaciones del sureste de Mesoamérica eran libres de mantener contactos. Una cantidad limitada de importaciones podría haber sido adquirida y usada por algunas facciones particulares de algunas sociedades (tales como los adornos de jade/jadeíta y las conchas encontradas en algunas tumbas), pero los diseños de cerámica eran ampliamente compartidos.

Obtenemos evidencia de contactos más remotos por el parecido de estilos en gran número de artefactos que presentan analogías a través de gran parte de Mesoamérica en este periodo (los que se refieren al llamado horizonte Olmeca; Diehl 1993; Sharer y Grove 1989). Los residentes de Chalchuapa incorporaron motivos relacionados con este fenómeno en cerámica (Sharer 1974:169-170; 1978a:124-125), figurillas (Dahlin 1978:175-176; Sharer 1974:169), arquitectura pública (Sharer 1978b:173) y escultura (Anderson 1978). Otras zonas del sureste muestran conexiones más difusas con las redes a través de las cuales se extienden estos estilos manifiestos fundamentalmente en forma de elaboradas tumbas (en Copan y Los Naranjos) y, más comúnmente, la incorporación de motivos extranjeros en repertorios de diseño de cerámica local (vistas en Copan, Los Naranjos, la llanura de Sula, y las cuevas de Cuyamel en la costa noreste de Honduras [Baudez y Becquelin 1973; Fash 1985:138-140, fig.2; Healy 1974, 1984]). La cerámica de Naco está demasiado fragmentada en la mayoría de los casos como para reconstruir antiguos diseños.

El significado del horizonte estilístico Olmeca es un tema de gran debate (Sharer y Grove 1989). Todo lo que argumentaríamos aquí es que la identificación del estilo Olmeca en el sureste de Mesoamérica sugiere que las poblaciones tuvieron distintas conexiones con las redes a través de las cuales se extendieron estos motivos. Los habitantes de Chalchuapa, en particular los líderes que dirigieron la Estructura E3-1-2 y grandes monumentos de piedra, fueron los centros más poderosos del sureste que estuvieron más integrados en esta red. Más aún, estos lazos se diluyen más como se refleja en la reducción de distintos artefactos en los que estos estilos aparecen y la baja frecuencia en que se expresan en el conjunto de motivos decorativos usados por los artesanos. Estas discrepancias indican los distintos usos a que se pusieron los diseños extranjeros. En Chalchuapa, los diseños extranjeros en el grabado de monumentos y la construcción de grandes plataformas fueron utilizados al parecer para distinguir a los dominantes de los dominados (Demarest 1989; Demarest y Sharer 1986). Más al norte, diseños importados incorporados a los estilos de cerámica fueron posiblemente usados en asuntos más comunes por una mayor variedad de gente (Marcus 1989).

LAS SUPOSICIONES

Los datos para el Preclásico Medio en Naco no son suficientes para proponer alguna “conclusión”, pero tenemos algunas suposiciones. La variedad de la centralización del poder, la acumulación de la riqueza y la creación de las fronteras políticas reflejan las habilidades diferenciales de las élites para convertir a sus iguales en clientes que dan su lealtad, trabajo y excedentes como parte de sus obligaciones hacia la autoridad (Arnold 1995; Earle 1991; Friedman y Rowlands 1978; Hayden 1995; Paynter 1989). Las poblaciones durante la fase Achiote en Naco tuvieron mucha autonomía económica que proveía la base para resistir a las estrategias de la dominación. La falta de autosuficiencia puede ser responsable del éxito que gozaron los soberanos en Chalchuapa, Yarumela y Los Naranjos. Hasta hoy no hay evidencia que apoya esta suposición.

La vaguedad de las fronteras sociales, con la falta de evidencia para la especialización, implica que una sola facción no tuvo el control. Los líderes no tuvieron los excedentes para apoyar a los artesanos para tener la riqueza de materiales locales e importados. Estos líderes tampoco pudieron mantener a sus seguidores dentro de las fronteras. Una extensión de gente tuvo vínculos con el exterior a través de los cuales los estilos e ideas corrieron. Es difícil decir lo que significa esto en cuanto a la conducta social. Tal vez proveían un lugar hacia donde ir cuando había problemas en Naco. Tener la opción de mudarse a otro sitio si había demandas excesivas, habría sido una gran defensa contra los poderosos.

Es evidente que tenemos mucho que hacer antes de modelar los procesos y formas de la política social durante el Preclásico Medio en Naco. Este intervalo presenta las primeras señales de desigualdad conocidas en el sureste de Mesoamérica y su estudio ayudaría a entender a un periodo de competencia que dio paso, solo después de muchos siglos, a formaciones jerárquicas relativamente seguras. Estas hipótesis no tienen mucha oportunidad de ser “correctas”, pero se espera que sugieran preguntas y maneras de investigarlas, las que serán útiles para modelar el proceso complejo de la competencia dentro de las fronteras y la cooperación a través de ellas.

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TABLA 1

FECHAS OBTENIDAS DE LOS ANÁLISIS DE CARBONO-14

LOTE

FECHA

CONTEXTO

123FF/53

90 AC ± 50

dentro de un pozo lleno de piedras excavado 0.44 m en la cima de la terraza que pertenece a la fase Achiote en Sitio 123

487B/30

1250 AC (1295-1135 AC)

encontrado en un hoyo de poste asociado con el piso en la cima de la penúltima fase de la Estructura 487-1

414D/64

775 AC (790/755-685/540 AC)

en un basurero que fecha antes de la última fase de Estructura 414-8

414D/07

400 AC (415-390 AC)

en un basuero que fecha de la fase ultimo de Estructura 414-8.

123AD/35

760 AC (780-535 AC)

en el relleno de tierra de la terraza que pertenece a la fase Achiote en el Sitio 123, dentro de 0.40 m arriba de las plataformas de piedra que pertenece a la segunda fase de construcción

Todas las fechas son calibradas, sus ámbitos englobando 1 sigma (Beta-Analytic Laboratories)

Lotes son unidades de excavación; el número indica en donde los materiales fueron encontrados

Figura 1 Mapa del sureste de Mesoamérica con los sitios mencionados en el texto

Figura 2 Distribución de sitios del Preclásico Medio en el valle de Naco

 

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