Asociación Tikal

59 Asentamientos prehispánicos en el Bloque Xan – 3D – Paulino I. Morales – Simposio 13, Año 1999

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Morales, Paulino I.

2000        Asentamientos prehispánicos en el Bloque Xan – 3D. En XIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1999 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo, B. Arroyo y A.C. de Suasnávar), pp.748-770. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

59

ASENTAMIENTOS PREHISPÁNICOS EN EL BLOQUE XAN-3D

Paulino I. Morales

El Bloque XAN-3D se sitúa en el municipio de San Andrés, Petén, al este del biotopo “Laguna del Tigre”. Esta región que se caracteriza por una topografía relativamente plana (entre 50 y 100 m SNM), cubierta con bosque tropical húmedo, y por la formación de un complejo sistema de lagunas, sibales y extensas áreas sujetas a rápida inundación en invierno (de mayo a octubre). Esta subcuenca drena hacia el río San Pedro Mártir, a través de los ríos Chocop y El Escondido. El río Escondido es navegable desde el río San Pedro hasta el paraje conocido como Tumbo Chi. Los análisis de las fuentes de agua de esta región indican que son aptas para el consumo humano, la temperatura anual promedio es de 30°, los suelos son arcillosos (Figuras 1 a 3; Barrios et al. 1995; Leal et al. 1988).

Durante las copiosas lluvias se forman múltiples arroyos que aíslan temporalmente los asentamientos prehispánicos y los modernos. Para ingresar a esta zona se utiliza la carretera que desde La Libertad conduce al campamento petrolero denominado Pozo Xan. Este reconocimiento fue realizado en el segundo semestre de 1998, durante el estudio de prospección sísmica desarrollado por la Empresa Grant Geophysical International, en dicho bloque. La asesoría correspondiente estuvo a cargo de Paulino I. Morales y Julio A. Roldán; y para la realización de las actividades de campo se solicitó la autorización y supervisión del departamento de Monumentos Prehispánicos del IDAEH, el informe correspondiente se entregó al finalizar el estudio.

Los objetivos fundamentales del reconocimiento consistieron en: la identificación de sitios arqueológicos cercanos a las brechas cortadas por el equipo de topografía, y definir inmediatamente el área de influencia directa de los vestigios, evitándose de esta manera realizar perforaciones en montículos o plazas prehispánicas que pudieran afectar su estado de conservación.

La metodología de reconocimiento consistió en el recorrido intensivo de las brechas básicas, que corrían en forma paralela a cada 240 m (a 25° NE), y de las brechas espaciadas a cada 320 m, que en forma perpendicular se utilizaban para perforar pozos de 1.50 m de profundidad (formando una malla similar a una pared de ladrillo). La separación entre pozos fue de 60 m, esta distancia fue considerada como “la franja mínima de protección” que rodearía la base de los montículos y chultunes, por lo que ninguna perforación se hizo dentro de ella. El recorrido fue intensivo en una franja de 100 m, a cada lado de las brechas topográficas, las brechas tuvieron como máximo 1 m de ancho.

El reconocimiento efectuado permitió registrar 23 localidades arqueológicas dentro del perímetro estudiado y otras nueve en sus alrededores (Figura 2), estos vestigios fueron dibujados a escala y ubicados en mapas a escala 1:12,500, y se determinaron sus coordenadas geográficas con GPS (marca GARMIN III).

Las 21 muestras de cerámica suman 1189 tiestos, muchos de ellos erosionados por provenir de terrenos cultivados y depredaciones. Aunque estas cifras parecen altas, debe tenerse presente que provienen de una superficie que supera los 205 km². Los tiestos fueron estudiados en forma preliminar bajo la óptica del sistema de análisis “Tipo: Variedad”, lográndose identificar elementos diagnósticos de “formas, acabados de superficie y tipos de pasta”, que además de situarlos cronológicamente, posibilita hacer inferencias relativas a la ocupación prehispánica de la región. Para el fechamiento de estos materiales fueron de gran ayuda los estudios cerámicos de El Mirador, Ceibal y de otras regiones de Petén (Forsyth 1989; Sabloff 1975; Laporte et al 1993).

CARACTERIZACIÓN DE LOS SITIOS ARQUEOLÓGICOS

Con los datos recopilados y desde una perspectiva general, puede decirse que los principales asentamientos arqueológicos descansan sobre terrenos relativamente elevados, cerca de los cuerpos de agua; los grupos principales poseen algunas estructuras que miden entre 1.50 y 4 m de altura. Los grupos mayoritarios poseen bajas estructuras definidas por una o dos hiladas de piedra, que con frecuencia ocupan las partes elevadas de los terrenos sujetos a inundación estacional, por lo que su patrón de asentamiento es disperso, sólo algunos casos muestran plataformas artificiales. La sencillez de estas construcciones sugiere que sostuvieron ranchos de materiales perecederos.

SUBSISTENCIA

El contraste de los rasgos culturales con respecto al medio ambiente que los rodea, sugiere que la base de subsistencia de sus antiguos habitantes consistía en el aprovechamiento de los recursos alimenticios propios de los humedales, es decir la pesca, caza y recolección de tubérculos. Por lo que se asume que los pobladores de esta región pudieron trasladarse a distintos lugares, a lo largo de todo el año. Es decir un nomadismo “regional” similar de los grupos Lacandones que habitaron las márgenes de los ríos Pasión y Usumacinta (Palka y López 1992).

DISTRIBUCIÓN DE SITIOS ARQUEOLÓGICOS Y PATRÓN DE ASENTAMIENTO

La distancia entre los grupos de estructuras y relativa continuidad de los asentamientos, sugiere la existencia de cinco “sectores poblacionales”: a) Jukulcan, b) La Pitocha, c) Los Pizotes, d) La Ceiba, e) El Escondido y f) Los Reyes. Estas nominaciones corresponden a los sitios que muestran una configuración mejor definida y las estructuras de mayor altura (Figuras 2 y 3).

La separación espacial de cada uno de estos sectores también es consecuencia de las fronteras naturales constituidas por las lagunas y la extensión de los sibales y área sujetas a inundación repentina. Entre los grupos habitacionales menores existe la distancia promedio de 1.25 km y entre los sitios principales de cada sector es de 7 km.

SECTOR POBLACIONAL JUKULCAN

Jukulcan descansa al norte de una pequeña laguna, muestra un patrón de asentamiento linear y relativamente ordenado, su configuración le imprime un lugar importante. Sibalha es el único grupo asociado a este sitio. Este grupo reúne tres pequeñas estructuras de función habitacional, construidas en terreno sujeto a inundación (Figura 4).

SECTOR POBLACIONAL LA PITOCHA

La Pitocha descansa en la parte más elevada del terreno, cerca del campamento XAN. Este sitio muestra un emplazamiento bien definido, reúne 15 estructuras, las principales miden 3 m de altura. Los sitios Manaos, La Conga, Los Monos (1, 2 y 3), y Tzakal, muestran un emplazamiento desordenado y disperso, por lo que se adscriben al área de influencia de La Pitocha. El sitio Tzakal está situado en la orilla sur de la laguna más grande del bloque, la topografía del terreno sugiere la presencia de un antiguo embarcadero.

Hacia el sureste de La Pitocha se localizan 19 estructuras de baja altura, estas construcciones se denominaron como Buenaventura, el carácter irregular de su patrón de asentamiento le atribuye una función habitacional (Figura 5).

SECTOR POBLACIONAL LOS PIZOTES

El sitio Los Pizotes descansa cerca de una pequeña laguna, en el sector sur del bloque. Las estructuras del grupo principal están ligeramente ordenadas, las mayores alcanzan 3 m de altura. La topografía desciende suavemente hacia el río Escondido (hasta los 34 m SNM), en forma de extensas plataformas planas y escalonamientos naturales, sobre las que descansan los grupos habitacionales designados como La Cocochana y Las Cojolitas. En el Grupo A de La Cocochana se recuperó un fragmento de vaso del tipo Provincia Plano-Relieve, la pasta es de color naranja-café, e incluye partículas de calcita y goethita, por lo que es posible que su manufactura sea local. Este se fecha para el Clásico Terminal, pero hay materiales del Clásico Tardío (Figura 6).

SECTOR POBLACIONAL LA CEIBA

La Ceiba descansa en terrenos más elevados, mientras que El Tucán descansa en terrenos sujetos a repentinas inundaciones, por lo que algunos grupos muestran plataforma basal (artificial). De los escombros de un montículo destruido (con maquinaria pesada), se recuperaron varios tiestos policromos de color naranja, que se fechan para el Clásico Temprano, los demás se fechan para el Preclásico Tardío y Clásico Tardío (Figura 7).

El Tucán se sitúa al sur del sitio La Ceiba, sus construcciones descansan sobre pequeñas elevaciones rodeadas por terrenos inundables (Figura 8). Sobre una pequeña estructura del sitio El Tucán, se rescataron los fragmentos de dos incensarios sin engobe. Ambos tienen base de pedestal, y una cabeza antropomorfa modelada y decorada con aplicaciones de arcilla adherida al borde, los rasgos faciales puede representar deidades. Estos rasgos permiten fecharlas para el periodo Postclásico (Rice 1986).

El sitio Rancho Sucely solamente presenta un montículo aislado de 2 m de altura, construido junto a un arroyo estacional, sobre este montículo se construyó recientemente un pequeño rancho, en sus alrededores se localiza el caserío al que debe su nombre (Figura 3).

El sitio Grant está situado en terrenos sujetos a inundación estacional, el grupo reúne cuatro estructuras dispuestas alrededor de un pequeño patio que se abre al este (Figura 9). La estructura norte es la mayor y mide 1.50 m de alto, sobre ésta se define un pequeño “nicho” de planta cuadrada, dentro del cual se rescataron fragmentos de un vaso de pasta fina de color gris, que se fecha para el Clásico Terminal. El vaso es de paredes delgadas curvas divergentes y soportes globulares, la decoración consiste de dos líneas incisas horizontales que delimitan una franja con acanaladuras verticales, este parece corresponder al tipo Tres Naciones Gris (Figura 10).

La relativa proximidad del sitio Tucán con respecto a La Ceiba, así como las diferencias en el ordenamiento y distribución de sus construcciones hacen que éste sea considerado parte de un mismo sitio. Los sitios Rancho Sucely y Grant se localizan a 2 km al oeste de La Ceiba, ambos son de pequeñas dimensiones, la extensión del sibal ubicado al este, sugiere su asociación con el sitio La Ceiba.

SECTOR POBLACIONAL EL ESCONDIDO

En el extremo este del bloque, y cerca de las orillas de un extenso sibal y del nacimiento del río Escondido, se localiza un número considerable de montículos de apariencia habitacional, la altimetría oscila entre 65 y 90 m SNM. El sitio El Escondido posee las estructuras más altas registradas dentro del bloque, éstas descansan sobre un terraplén que se eleva por 5 m sobre el nivel freático de la laguna. La plaza principal posee tres estructuras, la mayor ocupa el lado oeste y mide 4 m de altura. Otros dos grupos importantes se sitúan al oeste y cercanos a la laguna, los montículos principales miden 2 m de altura (Figura 10).

Los sitios denominados El Canek, El Cucho (en este sector se localizó una cavidad natural y tiestos que sugieren que fue utilizada para la realización de ritos prehispánicos), El Sereque y El Muco, muestran una continuidad de asentamiento, sus estructuras son de baja altura y descansan en terrenos inundables, por lo que se considera que forman parte del sitio El Escondido. Los tiestos recuperados en este sector, muestran formas y decoraciones diagnósticas correspondientes a los periodos Preclásico y Clásico (Figuras 2 y 3).

SITIOS REGISTRADOS EN LA PERIFERIA DEL BLOQUE XAN-3D

A 4 km al norte del sitio El Escondido se localizan los sitios Los Reyes, El Saraguate, Kubul y El Cedro; los cuatro guardan similitudes entre sí, y descansan alrededor del sistema de las lagunas conocidas como Los Chevos, la distancia media entre ellos es de 2 km.

SECTOR POBLACIONAL LOS REYES

El sector poblacional de Los Reyes cubre aproximadamente 3 km, y abarca a los sitios Los Reyes, El Saraguate, Kubul y El Cedro (Figuras 2 y 3).

El sitio Los Reyes reúne 15 estructuras, el grupo principal descansa sobre terreno elevado, otros grupos de función habitacional se localizan hacia el noreste. La Plaza A, de planta circular, la delimitan ocho estructuras, las más altas miden 1.50 m de alto y ocupan los lados norte, este y oeste. Esta plaza descansa sobre una nivelación artificial. Hacia el noroeste se localizan otros grupos de estructuras de función habitacional. Sobre las Estructuras 1, 3 y 4, se localizaron cinco pequeños incensarios sin engobe, todos tienen base de pedestal (silueta de reloj de arena), tres poseen cabezas zoomorfas adheridas al borde, la semejanza que guardan con los incensarios localizados en el sitio El Tucán, permite fecharlos para el periodo Postclásico (Figura 11).

El sitio El Saraguate descansa sobre una elevación natural situada al noroeste del sitio Los Reyes. De este sitio se levantaron 30 montículos, asociados a seis patios, muchos otros grupos no se mapearon por estar cubiertos con milpa. También se localizó un chultun en el Grupo B y otro al este del Grupo D. El Grupo A es el más importante, descansa sobre una nivelación artificial de 1.50 m de altura; las Estructuras 1, 6 y 8 miden más de 1.50 m de altura (Figura 12).

El sitio Kubul se encuentra al noreste de El Saraguate y muy cerca de la laguna Los Chevos. De este sitio se levantaron nueve estructuras distribuidas en tres plazas de planta irregular. Estas descansan a 3 m encima del nivel freático (Figura 12). La estructura mayor mide 3 m de alto, es de planta piramidal y ocupa el lado norte de una plaza de planta irregular. Otra concentración de montículos se localiza a 150 m al sureste, pero éstos no se levantaron por estar cubiertos con milpa y frijol.

El sitio El Cedro descansa sobre una meseta natural situada en la orilla norte de una laguna, a 2 km al norte del caserío Los Reyes (Figuras 2 y 3). El área principal descansa parcialmente sobre una nivelación artificial, los cuatro grupos mapeados (A, B, C y D) reúnen 23 estructuras, el asentamiento muestra continuidad hacia el sur, pero no fue posible mapearle por estar cubierto con maíz y frijol (Fig.12). El Grupo A reúne las estructuras más altas, la mayor ocupa el lado oeste y mide más de 3 m de alto, en una trinchera de saqueo que presenta en su lado este, se recuperaron tiestos en buen estado de conservación y fragmentos pequeños de hueso humano. Este grupo descansa parcialmente sobre una nivelación artificial de 3 m de alto. Hacia el oeste del Grupo A se observa mayor concentración de estructuras, principalmente en el Grupo C, estos montículos miden en promedio 1 m de alto.

SITIO EL GUACAMAYO

El sitio El Guacamayo, se localiza a 15 km al noreste del sitio El Cedro. El sector principal posee estructuras que superan los 3 m de altura, éstas se asocian a varias plazas relativamente amplias, construidas sobre terrenos parcialmente nivelados. La monumentalidad de los montículos observados y los materiales arqueológicos recuperados en distintas trincheras de saqueo implícitamente reflejan un nivel jerárquico mayor. Desafortunadamente, las estructuras más altas están saqueadas y otras destruidas casi totalmente (Figuras 2 y 3). Entre los materiales rescatados figuran: dos cuentas circulares de piedra verde (en forma de botón), y un plato policromado con soportes mamiformes y sonajas (identificado como tipo Ixcanrio Naranja Policromo del Grupo Cerámico Águila), cuyos rasgos se sitúan en la transición entre el Preclásico al Clásico (Laporte 1995).

SITIO JUNKIEJ

El sitio Junkiej descansa sobre una elevación natural rodeada de sibal que se localiza a 7 km al este del sitio El Escondido, y a 2 km al oeste del río Chocop. La plaza principal constituye un complejo arquitectónico monumental, este muestra un Complejo de Ritual Público (tipo Grupo E de Uaxactun; Figuras 2 y 13). Alrededor de esta plaza se localizan múltiples estructuras de notable altura, que desafortunadamente se encuentran saqueadas. En un saqueo perpetrado en la Estructura Este, se recuperó un plato y fragmentos de un mango de incensario, partes de un cuenco con inscripciones glíficas y muchos tiestos policromos y sin engobe.

SITIO MACTUN

El sitio Mactun es un sitio ubicado a 20 km al sur del Bloque. Su patrón de asentamiento es linear y ocupa una posición estratégica con relación al río San Pedro Mártir. Las plazas son amplias, de planta angular y dispuesta en forma ordenada y es probable la existencia de un patio para juego de pelota; estas construcciones descansan sobre amplias nivelaciones artificiales, la estructura más alta supera los 35 m de altura, y parece que ostenta una crestería (Figuras 2 y 13). En todo el sitio existen excavaciones ilícitas que han sacado a luz muchos tiestos policromos, y piedras de moler sin soportes.

APROXIMACIÓN AL FECHAMIENTO DE LOS SITIOS

Puede decirse que la manufactura cerámica de esta región es de buena calidad. Los tiestos sin engobe muestran dos clases de pasta: una que se caracteriza por el uso de desgrasante muy fino de tonalidad blanquecina, y la otra por la presencia de desgrasante de cuarcita de mayor tamaño. Las pastas en ambos casos son de coloración rojo-café y tienen inclusiones de diminutas esferas del óxido de hierro llamado goethita. Este mineral es básicamente un óxido de hierro brillante, de color negro-café, que adopta la forma de diminutas esferas, algunos ejemplares llegan a medir hasta 5 cm de diámetro. Este mineral es abundante en los alrededores de Santa Amelia, por lo que se infiere la existencia de una alfarería local.

Ya se ha indicado que el fechamiento de los 21 lotes de materiales cerámicos se basa en la presencia de rasgos diagnósticos de las formas de vasijas, las técnicas de decoración y diferencias en el tipo de pasta, que representan tradiciones cerámicas compartidas por los antiguos pueblos del área Maya, desde el periodo Preclásico hasta el Postclásico.

De los 1189 tiestos recolectados, el 10% corresponde al Preclásico Tardío (n=14 lotes); el 4% se sitúa en el Clásico Temprano (n=6 lotes); el 84% corresponde al Clásico Tardío (n=21 lotes), y el 1% a los periodos Clásico Terminal (n=4 lotes) y al Postclásico (n=2 lotes).

El Preclásico Tardío está representado por abundante material del grupo Sierra Rojo, con predominio de los tipos monocromos (sobresale en esta muestra dos tiestos extremadamente cerosos de tonalidad “pastel”), los tipos bicromos muestran mucha variedad, y también abundan los tiestos acanalados e incisos. El rasgo diagnóstico de este periodo lo constituye el uso de pestaña sub-labial y engobe ceroso. Aunque estas muestras son pequeñas, su importancia radica en que estos corresponden a la temprana ocupación humana de zona de los humedales. Materiales de este periodo aparecen en Manaos, Buenaventura, Los Pizotes, La Cocochana, La Ceiba, El Tucán, El Muco, El Escondido, El Canek, Los Reyes, Kubul, El Guacamayo, Junkiej y Mactun.

El Clásico Temprano está representado principalmente por tiestos con engobe de color naranja (Grupo Águila Naranja). Algunos tiestos provienen de los sitios La Ceiba y El Tucán, pero las evidencias inequívocas de este periodo se encuentran en el sitio El Guacamayo, por ser el lugar de procedencia de la vasija con soportes mamiformes y sonaja que se asocia al Preclásico Tardío terminal. Esta vasija muestra una policromía y diseño similar a la que ostentan las vasijas recuperadas en la Estructura 5D-84 de la Plaza Mundo Perdido de Tikal (Laporte 1995).

El Clásico Tardío está representado por tiestos policromos y monocromos con predominio del color rojo. Las formas mayoritarias son ollas y cuencos grandes, con decoración impresa. A este periodo se asigna dos pequeñas cabezas zoomorfas finamente elaboradas (estas se encontraron en La Ceiba y El Escondido). Resaltan en esta muestra los tipos policromados y especialmente los fragmentos de un cuenco con escritura jeroglífica procedente del sitio Junkiej. El análisis cerámico refiere la ocupación de todos los sitios para este periodo.

El Clásico Terminal está representado principalmente por los fragmentos de un vaso de paredes delgadas y de pasta fina de color gris recuperados en el sitio Grant, y un pequeño fragmento de cuenco decorado en relieve plano procedente del sitio Las Cojolitas. Vale recordar que el uso de las pastas finas se generaliza en el Clásico Terminal, y que estos artefactos suelen considerarse como “bienes exóticos” elaborados con materiales procedentes de las márgenes de los ríos Pasión y Usumacinta, por lo que reflejan relaciones a larga distancia (Foias y Bishop 1994).

El Postclásico parece estar representado por los incensarios sin engobe, que además de mostrar la silueta de reloj de arena, tienen adherido al borde una efigie sólida (Rice 1996). Su ubicación en la parte superior de las estructuras, son indicativas de la última época de ocupación de los sitios El Tucán y Los Reyes. No extraña la habitación de grupos humanos en la región para este periodo, si se toman en cuentan los datos etnohistóricos de la región del río Candelaria, que nace también en el noroccidente de Guatemala (Figura 14; Pincemin 1993).

OTROS MATERIALES

Los pocos materiales líticos están representados por dos manos de piedra de moler de piedra caliza, dos descortezadores de piedra arenisca, un fragmento de navaja prismática de obsidiana, y algunas cuentas de piedra verde (estas pudieron estar asociadas a la vasija con soportes mamiformes del sitio Guacamayo). La recuperación de estos materiales en superficie y fuera de contexto no permite precisar su cronología.

ESTIMACIONES PALEODEMOGRÁFICAS

El simple conteo de estructuras indica mayor ocupación del sector este del bloque y menor en el sector oeste: los sectores poblacionales El Escondido y Los Reyes promedian 75 estructuras, mientras La Pitocha, Los Pizotes y La Ceiba reúnen un promedio de 35 estructuras. Estas diferencias pueden atribuirse a la habitación en zonas más favorables para habitación humana, en contraposición con las áreas que son más afectadas por las inundaciones repentinas.

La cuantificación de los grupos de estructuras y de montículos registrados dentro del Bloque estudiado permite hacer estimaciones paleodemográficas preliminares. El índice ocupacional es de 3.44 Est/Gr. En el Chal es de 3.88 para el área periférica (Morales 1995) y de 4.3 para la periferia del valle de Dolores (Laporte 1992:413-439). Para Tikal se refiere un índice de ocupación de 112 Est/km² (Jones, Coe y Haviland 1981), mientras que en el sureste de Petén el índice es de 62 Hab/km² (Laporte 1992). Obviamente estas cifras no fueron ajustadas y reducidas de considerarse la existencia de fogones (Tourtellot 1989), y se asume que también pueden existir bajo la superficie múltiples viviendas, que solo son reconocibles por medio de excavación, como se ha demostrado en otras regiones del área Maya (Johnston 1994).

En los 205 km² reconocidos se registra un total de 310 estructuras, asociadas directamente a 90 grupos. Y al multiplicar estas cifras por los factores de población de 5 hab/Est, y de 15 hab/Gr, se obtiene un promedio de 1450 habitantes, lo que representa una densidad demográfica bruta de 7.07 hab/km².

También es interesante mencionar que el índice de estructuras por grupo no es muy diferente a los obtenidos en los estudios de patrón de asentamiento de sitios ubicados en otras regiones del área Maya (Haviland 1988; Naroll 1962; Laporte 1992), pero muy inferior la cantidad de habitantes por kilómetro cuadrado.

COMPLEJIDAD POLÍTICA

Al comparar el volumen de construcción y extensión de los asentamientos existentes dentro del Bloque y los sitios ubicados en las proximidades del río Chocop y San Pedro Mártir, podemos reconocer tres categorías de sitio, o bien, tres distintos niveles de complejidad socio-política, que pueden relacionarse con accidentes geográficos y diferencias notables del medioambiente.

Esta situación se aprecia, al observar la complejidad de los sitios La Pitocha, La Ceiba, El Escondido y Junkiej. Lo mismo puede decirse de la complejidad mostrada por los sitios Junkiej, Mactun y El Naranjo-Frontera (Morales 1997), recordemos que estos ocupan una posición estratégica con respecto a la ruta fluvial del río San Pedro Mártir, que confluye con el río Usumacinta, en la región de Tabasco, México. Los materiales cerámicos recuperados en todos estos sitios proporcionan evidencias de ocupación desde el Preclásico Tardío hasta el Postclásico. Vestigios más tempranos, o de la cultura Olmeca, se han reportado en la cuenca baja del río Usumacinta (Figura 2), en Balancan o El Mirador (Hernández 1967), Tenosique (García Moll 1979), Emiliano Zapata (Ochoa 1982) y en la cuenca del río Pasión (Tejedo et al. 1988).

CONSIDERACIONES GENERALES Y RECOMENDACIONES

En resumen, el reconocimiento arqueológico detallado de este bloque, además de contribuir a la protección de los vestigios arqueológicos durante la prospección sísmica del Bloque XAN-3D, permitió recopilar información relacionada con el patrón de asentamiento de los antiguos habitantes de las zonas humedales de Petén.

Estas comunidades pueden representar sectores poblacionales, que reunían entre 150 y 325 habitantes (en el Clásico Tardío). Por ahora no es posible inferir si estos eran dominados por entidades políticas mayores lejanas a la zona, pero sí afirmar que subsistieron al margen de los grandes cambios socio-políticos acaecido en las regiones, suroeste y noreste de Petén.

La fragmentaria evidencia cerámica no permite plantear un modelo de desarrollo local, pero prueba que los primeros habitantes llegaron a la región en el periodo Preclásico Tardío, y posiblemente la abandonaron en el periodo Postclásico.

Para finalizar, conviene recalcar que los sitios principales de la sección oeste del bloque, muestran plazas de planta cuadrada y rectangular, mientras que los visitados en los alrededores de Los Reyes muestran un patrón de plaza circular que podría asociarse a las últimas ocupaciones (del Postclásico), y que solamente el sitio Junkiej manifiesta rasgos de una jerarquía política mayor, equiparable al sitio El Naranjo. Ambos poseen un Complejo de Ritual Público, o Grupo Tipo E de Uaxactun, que constituye el denominador común de las entidades políticas complejas, ampliamente demostrado en la región noroeste de las Montañas Mayas.

Esperamos que en el futuro los reconocimientos en zonas no tradicionales brinden mayores datos al entendimiento global de la cultura Maya en general, y que se llenen los espacios que por años han quedado al margen de los proyectos arqueológicos que se dedican al turismo.

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Figura 1 Localización geográfica del Bloque XAN-3D, en el noroeste de Petén

Figura 2 Sitios arqueológicos dentro y fuera del Bloque XAN-3D

Figura 3 Sectores habitacionales, Jukulcan, La Pitocha, Los Pizotes, La Ceiba, El Escondido,

Los Reyes, y su área de influencia

Figura 4 Sitios: Jukulcan y Sibalha

Figura 5 Sitios: La Pitocha y La Conga

Figura 6 Sitios: Los Pizotes y La Cocochana

Figura 7 Sitio: La Ceiba

Figura 8 Sitio: El Tucán

Figura 9 Sitios: Grant y El Cruce

Figura 10 El Escondido

Figura 11 Sitios: Los Reyes y Kubul

Figura 12 Sitios: El Saraguate y El Cedro

Figura 13 Sitios: Junkiej y El Naranjo-Frontera

Figura 14 Incensarios localizados en el sitio El Tucán

 

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