Asociación Tikal

53 Samabaj y la arqueología subacuática en el lago de Atitlán – Henry Benítez y Roberto Samayoa – Simposio 13, Año 1999

Descargar este artículo en formato PDF

Samayoa, Roberto

2000        Samabaj y la arqueología subacuática en el lago de Atitlán. En XIII Simposio de Investigaciones  Arqueológicas en Guatemala, 1999 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo, B. Arroyo y A.C. de           Suasnávar), pp.688-692. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

53

SAMABAJ Y LA ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA EN EL LAGO DE ATITLÁN

Henry Benítez

Roberto Samayoa

A manera de introducción se quiere hacer reconocimiento al Sr. Roberto Samayoa, ya que gracias al empeño y, a su afinidad con la conservación y preservación del patrimonio y cultura del país, es posible el que se haya llevado a cabo esta investigación. De igual manera, se quiere acreditar al Sr. Samayoa el haber descubierto tan importante hallazgo del patrimonio sumergido de Guatemala. Así también, al IDAEH por su colaboración en haber extendido las autorizaciones pertinentes para llevar a cabo el registro y reconocimiento de este sitio arqueológico.

Se cumplió con el objetivo de realizar un reconocimiento subacuático en el ya registrado sitio Samabaj, que se encuentra en las coordenadas N 14° 43′ 11″ y O 91° 11′ 33.06″, en el departamento de Sololá, municipio de Santiago Atitlán, a una altura de 1564.85 m SNM, y a una profundidad promedio de 17 m (Figura 1).

El espacio de tiempo en el que se realizó dicho reconocimiento fue entre el 9 al 16 de abril de 1999. Los objetivos primordiales en este caso era el efectuar registro fotográfico y levantamiento topográfico de los grupos habitacionales más representativos de todo el sitio.

GEOMORFOLOGÍA DEL SITIO

Como es sabido, Guatemala se encuentra en una intersección de placas y, que a la misma vez, es donde atraviesa parte de la cadena montañosa conocida como Sierra Madre. Esta a su vez, posee sobre uno de sus perfiles una cadena volcánica, de la que en el departamento de Sololá se pueden hallar varios de estos volcanes, siendo los más sobresalientes por su magnitud y posición los de Atitlán, Tolimán y San Pedro.

La formación de estos volcanes se originó la fluctuación de lava que han expulsado en un proceso de millones de años, proveniente de una fosa en la que retiene este magma. A esta fosa se le conoce también como fosa magmática. En el momento que la fosa magmática se seca, queda en forma de gruta o caverna, siendo muy frágil su superficie. En movimientos telúricos se desprende esta superficie quedando en forma de palangana un espacio recubierto por rocas plutónicas. Esta a su vez, recubre su superficie impermeabilizándola y siendo propensa a retener humedad y por ende, agua. Tres son los factores de mayor consideración que nutren al lago: las lluvias, ríos, y la retención y filtración de humedad alrededor de su cuenca por capas freáticas.

Su sistema de drenaje es a través de la evaporación y filtración por las capas freáticas. La forma visible de apreciar el momento de esta filtración es cuando se forman depresiones circulares en su topografía de fondo, en la que extraen sedimento y dejan en su centro rocas mayores que no son filtrantes.

El sitio arqueológico de Samabaj se encuentra sobre esta topografía de fondo actual, rodeado por cortes que descienden hasta los 80 m de profundidad hacia el sur, y hacia el norte se extiende por más de 100 m de profundidad. Para el momento que estuvo expuesto a la superficie, el sitio arqueológico fue una isla frente a la playa sur del lago de Atitlán (Figura 2).

METODOLOGÍA

El buceo es una técnica que se ha desarrollado en el transcurso de este siglo para poder alcanzar ya sea recreación, adelantos científicos o expandir beneficios económicos. En cuanto a los alcances científicos que pueda acarrear dicha actividad subacuática, se encuentra el de aplicar esta técnica a la arqueología.

Es a través de la arqueología subacuática el que se haya podido sumergir adentro de contextos culturales no visibles, ausentes de una interpretación que se ajustara para complementar planteamientos teóricos o hipótesis de investigación. Es así como, en esta ocasión, dentro del contexto subacuático de Atitlán, se descenderá a través del buceo para alcanzar contextos culturales tempranos inexplorados en su topografía de fondo.

Para la actividad de buceo en esta ocasión, fue necesario el contar con equipo que llenara las necesidades básicas para el registro subacuático. Esenciales para esta investigación fueron:

1.        Traje completo SCUBA (Self Contained Underwater Breathing Apparatus)

2.        Brújula de aceite (las consolas análogas lo traen por lo general)

3.        Cinta métrica (que sea plástica de preferencia)

4.        Tablero plástico/fibra de vidrio

5.        Lápiz

6.        GPS G2 Tracker. Este mismo cuenta con altímetro y una posición georeferencial en mapas digitalizados cartográficos de toda Guatemala

7.        Propulsor Seaspring marca DACOR para hacer extenso y rápido los recorridos

8.        Filmador JVC con un cobertor presurizado con capacidad para buceo de hasta 100 m

9.        Boyas de marcación

Como primer punto se cubrió un área de la superficie acuática con ayuda de boyas de pescadores locales, que de alguna forma han delimitado las extremidades de lo que fue esta isla. Así con ello, y con el GPS, se trazó un aproximado de lo que es el sitio de Samabaj en sí. Teniendo una idea del área a investigar, se decidió comenzar un recorrido del centro de éste hacia el este del sitio. El procedimiento que rigió dicho recorrido fue el descender a la topografía de fondo y marcar con boyas indicadores arqueológicos (estructuras, monumentos esculpidos) que se encontraran. Así fue como se pudo identificar lo que son los Grupo I, II y III que se encuentran sobre el extremo noreste del sitio. En cada recorrido que se efectuó se filmó y se editó una serie de fotografías selectas.

Teniendo una idea general de cómo se encontraba la morfología del sitio, se procedió a la estrategia del levantamiento topográfico. Este último merece consideración, ya que es aquí en donde se maximiza el tiempo de fondo por la limitante que presenta la cantidad de aire comprimido que se encuentra en los tanques de buceo normales y, es a la larga, dos buceos de 45 y 30 minutos con los que se puede contar para efectuar cualquier actividad a 20 m de profundidad en el lago de Atitlán. Este tiempo equivale en conjunto, en la topografía de fondo, a 7 horas con 50 minutos de trabajo como el total de tiempo en el que se desarrollaron estas actividades subacuáticas.

DESCRIPCIÓN DE LOS GRUPOS HABITACIONALES

Los recorridos expusieron tres grupos habitacionales de los cuales fueron levantados topográficamente solamente 2 de ellos, cabe mencionar que el tiempo y recursos son los que se anteponen para darle una extensión a un reconocimiento total.

El Grupo 1 se define por una sola evidencia de basamento estructural, que por sus dimensiones se asocia a un patrón habitacional (Figura 1). Sus muros son trazados por piedras muy bien canteadas y orientadas. La forma que prevalece es geométrica/cuadrada aunque, pierde a veces su forma por el movimiento de algunas de éstas en el transcurso del tiempo. Por motivo de tiempo y porque de alguna forma no se presenció evidencia de otra estructura en esa inmersión, únicamente se llevó a cabo un registro fotográfico de esta estructura. Aun así, se dejó georeferenciada con coordenadas dictadas por el GPS y, determinada la profundidad exacta para el día 12/4/1999 a una profundidad de 14 m.

El Grupo 2 está comprendido por ocho estructuras, de las cuales siete fueron levantadas topográficamente. Nuevamente la limitante de aire comprimido resalta y, de alguna forma, solo se dejará señalado con un bosquejo la octava estructura que quedó sin medir. Las Estructuras 1 y 2 se encuentran casi en forma paralela y muy bien definidas por un contorno de piedras apiladas una tras otra, formando entre ellas un corredor. Estas dos estructuras (1 y 2) son, en todo, las que sentaron el inicio de medición para este grupo.

La Estructura 3 se encuentra al noroeste de las dos primeras, demarcando un conjunto bien marcado y alineado de piedras que encuadran la esquina de la estructura.

La Estructura 4 reporta ser la más pequeña de todas, además se encuentra unida por su esquina sureste con la Estructura 3.

La Estructura 5, junto a la 2, la más grande de todas las levantadas topográficamente. Se encuentra muy bien alineada con piedras canteadas.

La Estructura 6 que se ubica en el extremo oeste del grupo, es como las otras, muy delimitada por el contorno de piedras canteadas, al igual que la 7, que se ubica en el extremo norte del grupo habitacional. Como se mencionó anteriormente, se localizó otra estructura de la cual no fue posible hacerle un levantamiento topográfico por la limitante de aire.

GRUPO 3

El Grupo 3 consiste en una estructura más prolongada que las otras, la cual reportó ser de dos cuerpos y con dimensiones que la colocan fuera de un contexto puramente habitacional. Esta, a su vez, se encuentra con derrumbes en sus cuatro ángulos, provocados por el oleaje en el momento de que fue quedándose hundida. Curioso es que su esquina noreste es la que permitió descubrir que sobre ésta se encuentra la esquina del segundo cuerpo de la estructura.

Así también, efectuando el levantamiento topográfico se encontró una extremidad saliente a la mitad de la estructura, dando la impresión que sea el inicio de una escalinata o, ya sea, un solo escalón que da inicio a una escalinata. La estructura posee una longitud de 25.8 m de norte a sur x 9.20 m de este a oeste. Esta estructura no se encuentra aislada en este grupo, se identificaron otras hacia el noreste, de dimensiones más pequeñas, pero que de alguna forma dan la impresión que encajan dentro del orden de funcionalidad de esta estructura. Por así decirlo, se sugiere que este grupo sea considerado como el que encierra una complejidad arquitectónica y política administrativa dentro del sitio.

Este último punto, el de enfocar a este grupo dentro de un orden complejo de administración político-social, se sustenta en la complejidad que adquiere la misma Estructura 1, que ya dentro de un rango del entendimiento arquitectónico de esta región en particular [compárese con Chukumuk (Lothrop 1933) o San Andrés Semetabaj], representa patrones de asentamiento que concentran en sus estructuras piramidales, factores político administrativos. Otro elemento que enriquece la complejidad de este sitio es la presencia de monumentos tallados, como el de una aparente estela lisa que se encuentra hacia el este de la Estructura 1, a 4.30 m de distancia de ésta.

La estela, que para esta ocasión la denominaremos como Monumento 1 de Samabaj, es un fragmento basáltico tallado de 1.20 m de alto por 60 cm de ancho. Se encuentra sostenido por una espiga, que la apuntala en su parte oeste, dejando expuesta una cara que posee tres cortes que asemejan a una navaja prismática de obsidiana.

UN CONTEXTO SUBACUÁTICO

El lago de Atitlán delimita un extenso territorio de una variante pluricultural y multilingüe, en la que llegar a definir un origen de ésta sería muy difícil de alcanzar. Por tal motivo, es en esta ocasión que las aproximaciones quieren delimitarse a través de contextos tempranos como los que se han registrado para esta misma región.

Samabaj es un contexto de una época temprana de Atitlán y, más extensivamente, del Altiplano Oeste de Guatemala. Un factor que cabe mencionar en esta ocasión que, de alguna forma, es impedimento para extender un concepto más claro sobre este tema, es el pobre marco de referencia que permite enriquecer esta información. Por ello mismo y, basándose en evidencia arqueológica que se ha recolectado, se extenderá a delimitar posibles factores que hayan sido los agentes causales sobre los niveles que haya tenido el lago en ese entonces y que motivaron el incremento de su nivel.

Una investigación efectuada hace una década demostró que los niveles del lago habían descendido hasta 60 m de lo que es hoy su nivel actual, en ella se demostró cuál era el comportamiento de las fluctuaciones del lago, qué lo alimentaba y de qué forma se descargaba para la conservación de su nivel. Ahora bien, esta investigación se refuerza con este hallazgo urbanístico, ya que este mismo se encuentra a 17 m de profundidad. Pero aún así, la pregunta es, ¿qué motivó el ascenso del nivel del lago y cuándo?, ya que para que estas estructuras prehispánicas se encuentren conservadas de la forma en que están, sin que el oleaje las haya derruido, corroído y/o erosionado, conduce a pensar de que tuvo que ser en un periodo de tiempo muy corto.

Obviamente es la precipitación el fenómeno directo para elevar el nivel del lago. Cabe preguntarse nuevamente si es la lluvia el factor determinante para una creciente de niveles de carácter acelerado, qué espacio de tiempo de lluvia fue la constante para acrecentar su nivel, hasta el punto de sumergir un asentamiento y, por ende, lo implícito que es generar una nueva lógica de organización social para prevalecer dentro del entorno en el que se vivía en ese momento determinado.

Es aquí en donde Samabaj expele una serie de interrogantes que apuntan hacia otra gran pregunta, ¿qué estableció la transición cultural del Preclásico al Clásico en las Tierras Altas Mayas? Es por eso que esta investigación invita a pensar nuevamente sobre lo que pudo ser el Preclásico en su parte final y el desorden ecológico que pudo haber ocurrido, que influyó tanto en la organización social de ese entonces.

REFERENCIAS

Ciudad Ruiz, Andrés

1984        Arqueología de Agua Tibia, Totonicapán, Guatemala. Ediciones Cultura Hispánica, Instituto de Cooperación Iberoamericana, Madrid.

Lothrop, Samuel K.

1933        Atitlan: An Archaeological Study of Ancient Remains on the Borders of Lake Atitlan, Guatemala. Carnegie Institution of Washington, Pub. 444. Washington D.C.

Figuras 1 y 2 Mapa del Grupo 2 de Samabaj y perfil del sitio sumergido

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *