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11 Teotihuacan y la Costa del Pacífico de Guatemala: La ideología de estructura política – Frederick J. Bove – Simposio 13, Año 1999

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Bove, Frederick J.

2000        Teotihuacan y la Costa del Pacífico de Guatemala: La ideología de estructura política. En XIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1999 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo, B. Arroyo y A.C. de Suasnávar), pp.117-131. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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TEOTIHUACAN Y LA COSTA DEL PACÍFICO DE GUATEMALA: LA IDEOLOGÍA DE ESTRUCTURA POLÍTICA

Frederick J. Bove

Inicio parafraseando una reciente ponencia de David Stuart (1998) donde habla sobre dos teorías para explicar la interacción entre Teotihuacan y el área Maya. La primera es externa, tratando con redes comerciales, intervención, conquista militar, o ideología. Sugiyama (1998a) ha sugerido recientemente que para fines del siglo IV DC, el estado teotihuacano se convirtió en “una sociedad expansionista orientada militarmente que emprendió campañas militares a larga distancia”. El también cree que hacia 350 DC emerge una nueva ideología del estado la cual, entre otras actividades, indujo a la manufactura de incensarios a gran escala controlada por el estado, la mayoría con un simbolismo militar.

La segunda perspectiva trata principalmente con procesos internos o de interacción/emulación simbólica. Por ejemplo, Cowgill (1993) se enfocó más bien en el ámbito de la ideología en Teotihuacan y observó que aunque la escala y el significado del comercio de Teotihuacan eran altamente debatidos, los símbolos relacionados con Teotihuacan, a menudo conectados con la guerra, estaban dispersos en Mesoamérica. Y por lo tanto parecía como que el prestigio y la percibida eficacia sagrada de Teotihuacan fueron tan grandes que la identificación con la ciudad pudo ser una fuente simbólica de estrategias políticas locales. Más recientemente, él estableció que la conquista teotihuacana de las Tierras Bajas Mayas es poco probable, pero cree que en su lugar el prestigio militar de la ciudad se difundió bien. Piensa que el prestigio de Teotihuacan se esparció ampliamente manifiesto especialmente en símbolos de guerra sagrada usados para sus propios fines por las élites locales.

Flora Clancy (1997) resumió tres explicaciones principales para el uso de íconos extranjeros en los monumentos Mayas:

  • Como trazos o rasgos documentales de una economía de comercio con Teotihuacan
  • Como signos icónicos para el tema particular de “la guerra Tlaloc-Venus”
  • Como imágenes públicas para promover una ideología de desconexión, que Andrea Stone cree que fue estratégicamente empleada por los gobernantes para mostrarse a ellos mismos separadamente, esto es, desconectados de la vida Maya normal.
  • Clancy también propuso otra explicación, la cual es que los íconos son ilustraciones de los signos y emblemas otorgados por el gobierno a Tollan (Teotihuacan). Ella especuló más adelante que el Señor de Tikal, Nariz Rizada (Curl Nose), hizo un peregrinaje hacia Teotihuacan/Tollan para recibir su iniciación como gobernante, posiblemente en respuesta a la amenaza del linaje rival como lo fueron los Ma’Cuch sugeridos por Laporte y Fialko (1990).

Recientemente David Stuart argumentó que la implicación de Teotihuacan a lo largo de un amplio periodo de tiempo, se originó con un papel activo y directo en la fundación de órdenes políticas dentro del área Maya, especialmente Tikal (Stuart 1998; 1999). Este tipo de implicación pudo también incluir a Copan, con nuevos descubrimientos indicando que Yax Kuk Mo fundó una nueva dinastía política a principios del siglo V DC, donde los gobernantes más tempranos intentaron asociarse con el poder y prestigio teotihuacano (Fash 1999; Sharer 1999).

LA COSTA DEL PACÍFICO DE GUATEMALA

La limitada evidencia contextual de Teotihuacan en la Costa Sur, combinada con el incremento de interpretaciones de naturaleza especulativa como es el verdadero carácter de las relaciones de Teotihuacan con las culturas Mesoamericanas del sur, son la base para un dilema antropológico clásico: el papel y/o la importancia de los procesos de cambio cultural de la evolución local interna versus factores externos como lo son las influencias externas, el desarrollo de estados primarios versus estados secundarios, o la conquista militar. Este dilema se compara con el debate actual acerca de si los Olmecas fueron una cultura madre o hermana y la dificultad relacionada en modelar, mucho menos cuantificar, los complejos procesos que están implicados en esta cuestión (Clark 1997; Demarest 1989; Grove 1997; Hammond 1989; Sharer y Grove 1989).

EL PROYECTO BALBERTA

El Proyecto Regional Balberta estudió los cambios masivos que ocurrieron en la Costa Sur durante la transición del Formativo Terminal al Clásico Temprano y por implicación en el sur de Mesoamérica. Fue también posible determinar si el desarrollo de la política de Balberta fue principalmente el resultado de fuerzas de evolución local o el resultado de una intensa interacción con Teotihuacan (Bove et al. 1993).

Evidencia para la participación de Teotihuacan consiste en el hallazgo de artefactos de obsidiana verde de Pachuca que alcanzan la segunda frecuencia más alta de todas las reportadas en Guatemala para este periodo. La mayoría de éstas estaban asociadas con ofrendas rituales depositadas en vasijas que contenían efigies de cacao. Toda la obsidiana verde fue encontrada en el núcleo del centro de Balberta, un 67% provino del área que contenía las ofrendas rituales (Bove 1990; Bove et al. 1993). También se encontraron diez puntas de proyectil de este mismo material que son de puro estilo teotihuacano (Michael Spence, comunicación personal 1987). Nosotros también encontramos una pequeña cantidad de Anaranjado Delgado de Puebla, México, fuente identificada a través de un análisis de activación de neutrones, también la primera que se identificó químicamente como tal en el Pacífico Guatemalteco. La mayoría del Anaranjado Delgado excavado en Balberta fue de la misma área de las ofrendas rituales de obsidiana verde asociadas con las efigies de cacao. El Anaranjado Delgado también fue identificado en otros sitios de Clásico Temprano, incluyendo La Selva, un gran sitio costero donde después se reportaron cerca de 8 a 12 incensarios de estilo teotihuacano saqueados.

Otra evidencia de la interacción fueron los tiestos de una pasta fina particular que yo creía originalmente pudieran ser un tipo cerámico proto-Tiquisate (un precursor del Tiquisate). Estos fueron analizados con activación de neutrones y de acuerdo con Hector Neff (comunicación personal 1999), el área de San Lorenzo Matacapan, de la Costa del Golfo, es probablemente la más segura fuente de origen. Estas no han sido previamente identificadas en la costa central de Escuintla.

Se descubrió una frecuencia relativamente alta de puntas de proyectil de obsidiana (no verdes) en varios contextos que pudo estar relacionada con el incremento de operaciones militares dentro de esta zona. También encontramos cuatro puntas de proyectil de fuentes mexicanas. Tres eran de Zaragoza y una de Otumba. Estas estaban en el área de las ofrendas de efigies de cacao y obsidiana verde, y dentro de un área residencial de la élite sobre la plataforma gigante de Balberta.

Nosotros encontramos que Balberta se transformó en un centro regional mayor fortificado hacia principios de nuestro periodo Clásico Temprano (cerca de 200-250 DC), a través de un incremento en la centralización donde los líderes regionales locales se convirtieron en subordinados a un gobierno central. A pesar de estos obvios artefactos relacionados con Teotihuacan, la evidencia sugiere que la dirección hacia un estado temprano o una organización de tipo estatal se estaba formando dentro de la región antes de que llegaran los mercaderes, guerreros o emisarios, aunque no se cuestiona una presencia temprana de algún tipo desde Teotihuacan alrededor del 200-300 DC. Balberta fue abruptamente abandonada hacia el final del Clásico Temprano alrededor del 400 DC. Las últimas fechas de radiocarbono corregidas son 416 y 420 DC, proceden de las dos estructuras mayores de la plaza principal.

Basado en esta evidencia concluí entonces que la presencia teotihuacana en esta área fue mínima e incrementé mi escepticismo acerca de las crecientes propuestas de conquista o colonización militar, sugiriendo que la naturaleza de estos contactos debió ser re-evaluada en los niveles más fundamentales y con la metodología más rigurosa.

LOS CHATOS – MONTANA

Nuestra atención se dirigió entonces al cercano complejo de Los Chatos-Montana para investigar la evolución del estado en la Costa del Pacífico, el posible papel de Teotihuacan en estos procesos, y la naturaleza de las relaciones con Balberta, especialmente dado el carácter defensivo del sitio.

La construcción monumental es sinceramente impresionante y no hay nada comparable en la costa (Figuras.1 y 2). La arquitectura es completamente diferente a la del sitio más temprano de Balberta. La enorme plataforma de dos niveles de Los Chatos está conectada con el enorme complejo Montana por un tipo de complejo plaza/plataforma de 1000 m de largo, siendo el único en la Costa Sur. No se encontró evidencia de arquitectura con talud-tablero, aunque éste podría todavía existir bajo la construcción subsecuente, ya que nuestras excavaciones exploratorias en el núcleo central tuvieron muy poca profundidad (Bove 1994; Bove et al. 1992).

INCENSARIO TEOTIHUACANO

Descubrimos en Los Chatos el único incensario completo de estilo teotihuacano jamás encontrado en la Costa del Pacífico dentro de un contexto estratigráfico controlado (Figura 3). Todos los otros conocidos habían sido saqueados, excepto por los fragmentos de uno que encontró Shook en 1971 en un pequeño montículo en Río Seco, un sitio cercano del Clásico Medio. El incensario se encontró sobre un pequeño montículo de 2 a 3 m de alto adyacente a las enormes plataformas de Los Chatos. Conducimos excavaciones exploratorias alrededor y debajo del incensario pero no encontramos entierros u ofrendas escondidas asociadas a él. El incensario fue depositado en un pozo intrusivo en la parte superior y central de la estructura con su base varios centímetros arriba y casi descansando en un piso de barro (Piso 3). Bajo el Piso 3 descubrimos el Piso 4 y pudimos obtener una muestra de barro quemado para fechamiento arqueomagnético el cual alcanzó tres posibles fechas (225 a 275, 520 a 540, y 545 a 565 DC). Todas las evidencias indican que el incensario fue colocado alrededor de 500 a 550 DC, probablemente más cerca a 500 DC. Medrano continúa con el análisis iconográfico y está de acuerdo con Langley, quien examinó un dibujo de nuestro incensario comentando que el artista estuvo más interesado en los efectos decorativos que en la semántica o como escritura (Medrano 1994; 1999).

CANDELEROS

También se encontró un número de candeleros de dos cámaras mayormente en los depósitos de desecho doméstico (basureros) adyacente a la plataforma de Los Chatos, el complejo residencial de la élite. Otros varios fueron encontrados en los sitios cercanos de Manantial y Paraíso pero siempre dentro de contextos domésticos (Figura 4). Estos aparentemente fueron producidos localmente pero son idénticos a los reportados por varios investigadores que están de acuerdo en que éstos son objetos rituales domésticos. Los candeleros de Los Chatos caen dentro del periodo Tlamimilolpa Tardío a Xolalpan Temprano (cerca de 375 a 650 DC) basados en el análisis estilístico de Kolb (1988). De acuerdo con Cowgill (1997), “las variedades de los candeleros de dos cámaras como los teotihuacanos aparecen raramente en sitios del área Maya y en cualquier otra parte, y estos indican buena evidencia de la participación Teotihuacana”. Se tiene una fecha de radiocarbono corregida proveniente de un depósito sellado en el sitio Manantial que contuvo un candelero la cual se fecha para 553 DC (una sigma de 438-635 DC).

FIGURAS DE GUERREROS

De gran interés es el descubrimiento de un gran número de figurillas y fragmentos de éstas de un tipo previamente desconocido o por lo menos no reportado en la Costa del Pacífico y todo el sur de Mesoamérica (Figuras.5 y 6). Mientras son más grande y elaborados más burdamente su pose es marcadamente similar a las grandes cantidades de las llamadas figurillas retrato evidentemente encontradas en gran profusión en Teotihuacan. Sugiyama cita un argumento de W. Barbour (1976), quién a su vez cita una idea original de Florencia Müller (1978), indicando que éstas representan hombres que usaron trajes y que llevaban escudos y lanzas miniatura de materiales perecederos. El cree que éstas son una importante indicación del incremento del militarismo en Teotihuacan (Sugiyama 1998a). Las figurillas se encuentran en una gran variedad de contextos principalmente en los depósitos de desechos domésticos. La posición del cuerpo, brazos y manos es virtualmente idéntica a las de Teotihuacan, aunque no se encontraron escudos o lanzas. Pasztory cree que las figurillas retrato de Teotihuacan se fechan para Xolalpan (400-650 DC).

Otros artefactos encontrados durante la excavación relacionados con Teotihuacan incluyen vasos/cajetes cilíndricos Polanco Negro-Café que tienen pedestales anulares o bases trípodes (Figura 7). Las formas son similares a los encontrados en las tumbas de Kaminaljuyu de la fase Esperanza, pero no aparecen en otros lados de la Costa Sur, aunque el reporte de la cerámica de Parsons tal vez incluye varios ejemplos fragmentados de Bilbao (Parsons 1967), además de algunos ejemplares en el Museo Popol Vuh. Los cántaros de tipo cerámico Chapulco estuvieron bien representados (Figura 8). Muchos de ellos tienen paredes extremadamente delgadas y frágiles y son muy similares a las formas de las jarras reportadas por Müller (1978) y Séjourné (1966) en Teotihuacan que se fechan generalmente para Xolalpan, y reportado por Kolb (1988:293, Figura 8) como granular ware “amphorae”. Se encontraron vasijas trípodes con símbolos de Tlaloc (Dios de la Tormenta) en Los Chatos e Ixtepeque. No se encontraron conjuntos de apartamentos del estilo teotihuacano, aunque excavamos un complejo residencial con múltiples cuartos del Clásico Medio adyacente a la plataforma de los Chatos que posiblemente podría ser una versión local a pequeña escala.

Solo se recuperaron dos artefactos de obsidiana verde de un total de 6500 objetos de la colección. No se identificó Anaranjado Delgado. La ausencia de ambos seguramente refleja una forma de interacción o relación más tardía de Teotihuacan con Los Chatos-Montana y diferente que la de Teotihuacan con Balberta.

CRONOLOGÍA

Las fechas arqueomagnéticas y de radiocarbono corregidas provenientes de una variedad de contextos dentro del área de Los Chatos-Montana-Manantial tiene un rango que va de 250 a 650 DC, o Clásico Temprano y Medio. Estas fechas contrastan abruptamente con las de Balberta, las cuales tienen un rango de 0 a 427 DC o Formativo Terminal a Clásico Temprano. Las fechas de contextos con cerámica predominantemente del Clásico Medio Temprano promedian 543 DC. Las fechas corregidas de radiocarbono corresponden a candeleros, figuras de guerreros, y algunos fragmentos de incensario que se fechan para 550 a 650 DC.

ESCULTURA MONUMENTAL

Además de esta evidencia, sugiero que la virtual ausencia de arte monumental en el periodo Clásico Temprano y Medio en la costa de Escuintla significan un enorme cambio en la naturaleza de gobierno, relacionada a la nueva estructura socio-política. Recordemos que entre el Formativo Medio y Terminal existen monumentos de piedra esculpidos en muchos sitios de la Costa incluyendo estilos Olmecoides, barrigones, y estelas con fechas de la cuenta larga, que sin duda son intrusivas y transitorias. Muchos de estos monumentos se concentran en la Costa Baja, por ejemplo en Giralda a sólo 6 km del mar.

En una interesante ponencia, Grove (1993) se pregunta ¿por qué la sociedad de la Costa del Golfo Olmeca esculpió monumentos mientras otras sociedades no lo hicieron? Si otras sociedades estaban prestando ideas Olmecas, como lo vemos en los motivos cerámicos, ¿por qué no prestaron el concepto del arte monumental? Grove continúa diciendo que el tema de gobierno en el arte monumental continuó por otros 2000 años de la prehistoria mesoamericana y distingue esencialmente al oeste de Mesoamérica (donde no se encuentra), de la zona Mesoamericana-Maya del sureste (donde fue muy importante). Con pocas excepciones, la importancia o no-importancia de gobiernos identificados dentro de la ideología política, generalmente cuenta para la presencia o presencia cercana de arte monumental en piedra en los centros mayores de Mesoamérica hasta el periodo Postclásico.

Durante el periodo Clásico en el mundo Maya, el arte monumental en piedra tuvo gran importancia, pero no lo fue en los grandes centros del centro de México como Teotihuacan, Cholula y Monte Albán. Varios investigadores reconocen que la diferencia es simplemente de reflejo de dos sistemas ideológicos extremadamente diferentes del periodo Clásico. Para los Mayas y los Olmecas, el gobierno fue personalizado y referido a través del arte monumental, mientras que la estructura ideológica de las sociedades del oeste de Mesoamérica tuvo diferente enfoque, uno donde los retratos monumentales de los gobernantes no eran importantes ya que el gobierno estaba estructurado de manera diferente.

TEOTIHUACAN Y LA COSTA SUR

¿Cómo encajan las ideas de la influencia externa en comparación con la interna o emulación simbólica en los datos de la Costa del Pacífico? ¿Reflejan realmente los cambios locales regionales y políticos la cambiante dinámica de las relaciones foráneas de Teotihuacan? ¿Existe, como algunos han sugerido, una relación especial entre Teotihuacan y la Costa Sur de Guatemala? Varios investigadores de Teotihuacan han considerado que después de un periodo temprano de gobernantes autocráticos, se dio un cambio con un mayor énfasis hacia un liderazgo colectivo basado en un cambio ideológico (Castro et al. 1991; Cowgill 1983; 1992; 1997; Millon 1988; 1992; Pasztory 1996; Sugiyama 1993; 1995; 1998b). Cowgill (1997) recientemente ha dicho que la innovación de la Ciudadela y su monumentalidad sugieren un cambio distinto e intencional de una ideología más temprana la cual tiene su enfoque central en la Pirámide del Sol. Este periodo (alrededor de 450-550 DC) parece ser cuando los símbolos relacionados con Teotihuacan y los objetos importados son más ampliamente reconocidos en la Costa del Golfo, Kaminaljuyu, Tikal y el Pacífico de Guatemala. El también propone un modelo que parece ser consistente con una tendencia hacia el incremento visible del militarismo. Stuart también enfatizó que la naturaleza del cambio de las relaciones entre Teotihuacan y los Mayas sugiere que estos modelos (externo o interno) pueden ser valiosos si se aplican en diferentes tiempos durante los cuales se tuvieron relaciones indudablemente complejas (Stuart 1998).

El gran número de figurillas de guerreros en una variedad de contextos no rituales, en combinación con pequeños números de candeleros de dos cámaras de estilo teotihuacano, indican persuasivamente la presencia de teotihuacanos en el complejo de Los Chatos-Montana durante la primera parte del Clásico Medio (cerca de 400-500 DC), si no es que un poco antes. Estoy convencido ahora de que ellos llegaron a la Costa Sur en números suficientes y con una nueva ideología poderosa, combinada con suficiente proeza militar (¿tal vez una guerra sagrada?), para interactuar intensivamente con las élites locales en el centro de Escuintla, quienes estaban más avanzadas que sus vecinos. Es difícil reconocer si fue una invasión militar y obviamente se necesita de más investigaciones para responder a esta pregunta, ya que muy pocas excavaciones han tenido lugar en los sitios del Clásico Medio. Me inclino a creer, como Stuart, que si una ruptura militar abierta tuvo lugar, como posiblemente ocurrió en Tikal, su duración fue relativamente corta en la Costa del Pacífico. Estos procesos podrían también responder a una conquista militar de la organización regional de Balberta en la transición del Clásico Temprano al Clásico Medio. Siguiendo a Cowgill, ésta pudo haber seguido un periodo largo donde las élites locales asimilaron estilos teotihuacanos y se asociaron a una ideología militar. En Los Chatos-Montana y en la región de Tiquisate este proceso pudo haber proporcionado un mecanismo para ayudar a transformar la superestructura de las entidades políticas locales en dirección a una nueva y más fuerte organización política, con una nueva dirección (tal vez de guerra expansionista) hacia las entidades políticas vecinas en el norte y el este.

Quiero recordarles que en el Clásico Temprano se dio la importación directa de objetos como obsidiana verde, cerámica Anaranjado Delgado y vajillas de pasta fina de la Costa del Golfo pero, más tarde, en los inicios del Clásico Medio en Los Chatos-Montana, se encuentran copias de incensarios, candeleros, figurillas de guerreros, probablemente vajillas Tiquisate Blanco, tazas para beber y cántaros de un tipo común a uno de Teotihuacan.

Mi colega, Hector Neff, está convencido de que el desarrollo de la vajilla Tiquisate en el periodo Clásico Medio muestra similitudes sorprendentes en la textura de la pasta, tratamiento de superficie, formas y decoración con cerámica de la Costa del Golfo encontrada en Teotihuacan. El cree que los productores de la vajilla Tiquisate Blanco buscaron materiales específicos y los prepararon para parecerse lo más posible a la textura y color de aquellos de la Costa del Golfo y luego hicieron una serie similar de vasijas.

Ya que la evidencia apunta hacia una Teotihuacan multi-étnica, es posible que hayan mantenido una visión (world view) Teotihuacana, o bien, se mantuvieron como entidades políticas centradas en Teotihuacan. Yo sugiero que la virtual ausencia de arte monumental en la costa se debe a la relación directa de Teotihuacan combinada con la restructuración política y religiosa durante los periodos Clásico Temprano y Medio. El abandono o colapso de Teotihuacan llevó al desarrollo de nuevas estructuras sociales y políticas y al regreso de la personalización de los gobernantes como se ejemplifica en los monumentos del Clásico Tardío de la zona Cotzumalguapa.

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Figura 1 Vista aérea del complejo del sitio Texas-Montana

Figura 2 Vista del templo principal del sitio Texas-Montana

Figura 3 Incensario de Los Chatos

Figura 4 Candeleros de Los Chatos

Figura 5 Figura de guerrero

Figura 6 Torso de guerrero

Figura 7 Vaso tipo Polanco Negro Café

Figura 8 Cántaro de la vajilla Chapulco

 

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