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06 Escuintla y Kaminaljuyu: Integración de dos regiones – Sonia Medrano Busto – Simposio 13, Año 1999

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Medrano Busto, Sonia

2000        Escuintla y Kaminaljuyu: Integración de dos regiones. En XIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1999 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo, B. Arroyo y A.C. de Suasnávar), pp.79-84. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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ESCUINTLA Y KAMINALJUYU:

INTEGRACIÓN DE DOS REGIONES

Sonia Medrano Busto

La región central de Escuintla y Kaminaljuyu han sido vistas y comparadas desde muchas perspectivas. En este ensayo me concentraré en el periodo entre 200 AC y 200 DC, el Preclásico Terminal; únicamente usaré información sobre la cerámica conocida indistintamente en cada región como Arenal, Arenante o Acomé, que es un diagnóstico de este periodo, siendo más frecuente en la última parte del Preclásico Terminal y que, incluso en Kaminaljuyu, continúa usándose durante la fase Aurora (Wetherington 1978).

Recientes estudios de activación de neutrones han permitido identificar que la zona de procedencia del barro con el que está hecha la cerámica del Grupo Acomé en Escuintla se localiza al norte de la planicie costera, alrededor de los poblados actuales de Siquinalá, La Democracia y Santa Lucía Cotzumalguapa (Figura 1; Neff 1998; Neff et al. 1994). Esta zona es equidistante de Kaminaljuyu e importantes sitios en Escuintla como Balberta, Sin Cabezas, Giralda y La Rubia. Los sitios de Bilbao, Monte Alto, Los Cerritos y Cristóbal, se encuentran ubicados dentro de la zona de procedencia del barro. En todos los sitios mencionados se ha localizado cerámica del Grupo Acomé.

La cerámica Acomé está ampliamente distribuida en Kaminaljuyu representando el 9% de la cerámica de la fase Arenal (Wetherington 1978). En el área de San Jorge su presencia es menos significativa y sólo representa el 1.11% de la cerámica del Preclásico, habiéndose localizado en contextos de cocina y una vivienda (Popenoe de Hatch 1997). Curiosamente, en Kaminaljuyu se han encontrado muchas vasijas completas en depósitos especiales y entierros (Ohi e Ito 1994; Velásquez 1991); lo que contrasta con los sitios de Escuintla, donde sólo se han localizado cuatro vasijas completas, tres de ellas expuestas en la municipalidad de La Gomera y una descubierta por las excavaciones del área periférica de Balberta (Medrano 1993). Pero en las excavaciones los fragmentos de Acomé son muy frecuentes en los sitios de Escuintla, representando en algunos casos el 17% del material del Formativo Terminal.

En la región central de Escuintla, Acomé tiene variedades lisas e incisa. Las incisiones son gruesas y generalmente tienen una banda alrededor del borde y otra en la base; en el cuerpo exterior es común encontrar figuras zoomorfas, fitomorfas o geométricas, realizadas principalmente con líneas rectas y curvas, manteniendo las características de las bandas del borde y la base. El color de la superficie es generalmente ante, aunque hay algunos ejemplos de color café. La pasta es burda con partículas de pómez. Acomé es abundante en contextos domésticos (Medrano 1993) y no se ha encontrado relacionado con ofrendas de construcciones. Sólo se tiene un caso en el cual el entierro de un no nato se depositó dentro de una vasija Acomé liso (Arroyo 1990).

Tanto en Kaminaljuyu como en Escuintla las vasijas de Acomé tienen, esencialmente, una sola forma: cuencos invariablemente de base plana con las paredes gruesas inclinadas hacia fuera y el borde redondo curvado hacia afuera. Hay cuencos de paredes bajas y cuencos de paredes altas. Es importante destacar que todas las vasijas son pesadas para su tamaño.

En Escuintla algunas tienen soportes cónicos sólidos. Los tamaños van desde vasos que pueden ser tomados con la mano hasta vasijas que tienen 55 cm de diámetro. Los diámetros oscilan entre los 10 y 55 cm, el rango de más frecuencia, con 37.88%, es entre 20 y 30 cm.

Acomé se considera un tipo doméstico pero su función no está relacionada con la cocción de alimentos, ya que no se han encontrado huellas de haber sido expuesto al fuego. Las vasijas son pesadas de lados gruesos, generalmente grandes y con decoración exterior por lo que seguramente su uso estaba relacionado para contener algo que no debía caerse y que no se movía continuamente. Lo elaborado de la decoración exterior indica que pueden ser vasijas de ornamento dentro de la vivienda o que su uso está a la vista de las personas y por eso su aspecto exterior está ornamentado. Comúnmente se han llamado a estas vasijas maceteros por su forma. Considero que pudieron haber sido usadas como macetas para sembrar flores o hierbas de uso culinario o medicinal que se mantenían cerca de la vivienda. En el Montículo AIV1 se encontró una vasija completa que incluso tenía el agujero en la base, igual como lo tienen las macetas actuales.

El material de Kaminaljuyu analizado para el presente ensayo incluyó una muestra de 27 vasijas que se encuentran en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología. El color de la superficie varía entre ante, naranja claro y café. La pasta es burda y se pueden observar fragmentos de pómez. La forma más común, 17 casos, es el cuenco de paredes rectas, divergentes con base plana y decoración incisa exterior; los que se han llamado maceteros. También hay cuencos de base plana y paredes divergentes bajas (n=6); una vasija miniatura que contenía cinabrio y tres cuencos de base plana y paredes divergentes grandes y sin decoración.

La decoración incisa está presente en 23 vasijas ubicada en los lados exteriores, con bandas alrededor del borde y la base y motivos geométricos verticales que se repiten tres veces alrededor del cuerpo. El motivo más común son tres líneas verticales con triángulos a los lados. Los diseños varían pero conservan siempre la triple repetición del motivo en el cuerpo, este detalle tan estandarizado hace pensar en que la producción está restringida a un pequeño número de productores que siguen un canon preestablecido al realizarla. La forma también es bastante estandarizada y aunque las dimensiones son variables, el rango de variación es muy poco y todas parecen del mismo tamaño.

Las vasijas de la muestra del Museo provienen de diferentes áreas de Kaminaljuyu. Seis son del Grupo AIV1, cuatro de Quinta Samayoa, una de la finca Miraflores, una de Las Majadas, una del Hospital San Vicente y una del Montículo CIII11. El resto no tiene procedencia exacta y sólo se menciona que son de Kaminaljuyu o zona 7. Aunque la información es incompleta, puede notarse que las vasijas proceden de muchas áreas del sitio y no exclusivamente en un sector, o sea que el acceso a este material no era restringido.

Un hallazgo interesante de mencionar proviene del montículo denominado Mongoy, ubicado al oeste del parque Kaminaljuyu y que fue trabajado entre 1992 y 1993 por el Proyecto del Museo de Tabaco y Sal del Japón (Ohi e Ito 1994). En este lugar se encontró un edificio que fue denominado Gran Basamento, construido en el Preclásico Terminal. Este edificio es una pirámide de ocho cuerpos escalonados que llegó a tener 16 m de altura, a un costado había un canal. Al construir un piso frente al Gran Basamento y que cubrió parte de él, fueron colocadas muchas ofrendas; tres de ellas tenían vasijas del Grupo Acomé. Las Ofrendas 44 y 57 fueron colocadas frente a la escalinata del Gran Basamento. Todos los materiales de las ofrendas son decorados y especiales. La Ofrenda 44 era muy grande y contenía 18 vasijas, un cuenco Acomé de silueta compuesta, dos cántaros pintados, cuatro cuencos rojos pulidos, siete cuencos cafénegro incisos y los demás eran cuencos de color café con variedad de decoración, además se encontraron seis navajas de obsidiana completas. La Ofrenda 57 consistió de tres vasijas, una maceta Acomé, un cuenco liso y un trípode café negro pulido. La ubicación de estas ofrendas frente a la escalinata les confiere importancia ritual. La Ofrenda 78 tenía una vasija pequeña del Grupo Acomé, se encontró a la orilla del canal que fue cubierto por el mismo piso que tapó la escalinata y tenía un cuenco con pintura roja y la vasija miniatura Acomé (Ohi e Ito 1994).

En cada uno de los Entierros 2, 3 y 5 de Mongoy fue encontrada una vasija Acomé incisa como parte de la ofrenda. Los Entierros 2 y 3 están relacionados con la construcción inicial del Gran Basamento, igual que las ofrendas mencionadas anteriormente. Estos entierros se interpretaron como producto de sacrificio humano. El Entierro 5 se relaciona con la clausura del Edificio Quemado, inmediatamente antes de la construcción del Gran Basamento (Ohi y Nakamori 1994).

En el caso de Mongoy las ofrendas y el edificio reflejan una función especial probablemente ritual. La colocación de vasijas del Grupo Acomé, junto con otras de grupos finos y decorados permite inferir que estas vasijas, en Kaminaljuyu, eran apreciadas y valoradas como un bien especial digno de una ofrenda (dibujos de las vasijas en Ohi et al.:158, 159, 163, 244, 246, 253 y 565).

Seis de las vasijas analizadas en el Museo provienen del Grupo AIV1. Este grupo tuvo su mayor crecimiento durante el Preclásico Terminal y se identificó un área de construcción con fines funerarios y un área dedicada a tareas especiales relacionadas con los cántaros Monte Alto Rojo. Se ha propuesto que estos cántaros eran fabricados allí y también que están relacionados con el almacenamiento de cacao, un producto procedente de tierra caliente, seguramente de Escuintla. Nuevamente encontramos que las vasijas del Grupo Acomé se relacionan con sectores especiales y curiosamente aquí, con un producto originario de la Costa Sur.

No fue posible identificar el contexto específico de las demás vasijas. Pero es interesante destacar que la vasija miniatura, que tiene las dimensiones de un vaso contemporáneo, tenía cinabrio en el interior. Aquí se conoce su función, guardar un elemento especial que servía para pintar. Se justifica muy claramente la decoración exterior ya que la vasija permanecería a la vista, almacenando pintura, probablemente en el taller de un artesano dedicado a la pintura o de un escribano. El mismo peso de la vasija serviría para darle seguridad y firmeza evitando que cayera al manipular el pigmento. Las vasijas encontradas en Kaminaljuyu son pesadas para su tamaño y de base plana, sin duda su uso requería de estabilidad y seguridad. Es probable que no necesitaran moverse continuamente dentro del recinto que se usaban.

Las vasijas del Grupo Acomé son muy frecuentes en Escuintla central, pero no son populares en toda la costa, ni siquiera en toda Escuintla. En el área hacia el occidente de Escuintla disminuye su frecuencia. Es interesante que se encuentren también en Kaminaljuyu y que en ambas regiones sean muy parecidas en cuanto a forma. Conocemos que el barro de las vasijas del Grupo Acomé de Escuintla proviene de un área localizada al norte de la planicie costera y sería probable que las de Kaminaljuyu procedan de la misma región, pero esto debe comprobarse plenamente con estudios específicos. La zona de procedencia del barro está a medio camino entre ambas regiones, lo que favorecería el traslado de las vasijas hacia ambas áreas.

En Kaminaljuyu se ha localizado en contextos domésticos como en San Jorge, en áreas especiales como AIV1 y en depósitos rituales como en Mongoy. El uso está ampliamente distribuido y cubre diferentes esferas de la vida de los habitantes del sitio. Es los sitios de Escuintla no se ha encontrado relacionado a aspectos rituales, pero esto puede deberse a la naturaleza e intereses de los proyectos arqueológicos, que se han enfocado más hacia las áreas domésticas y menos hacia las construcciones monumentales.

Propongo que sobre la base de la información proporcionada por la cerámica del Grupo Acomé, Kaminaljuyu y la región central de Escuintla están compartiendo aspectos culturales que permiten identificarlos entre sí. No es sólo el intercambio de un bien, como puede ser un tipo de vasija, sino que se comparten costumbres, formas de hacer las cosas y tradiciones que en su cultura material se refleja con el uso de un tipo de vasija como Acomé, Arenante o Arenal.

Kaminaljuyu y Escuintla han sido vistas generalmente como dos regiones vecinas que guardan diferentes relaciones entre sí. Es probable que este no haya sido el caso, sino que eran un solo territorio integrado y compartían la misma cultura y creencias. O sea que no había distinciones culturales entre ambas. El caso de la cerámica del tipo Acomé no es suficiente para apoyar esto, pero puede servir de base para empezar a identificar ambas regiones y no a separarlas. Por la diferencia de medio ambiente entre ambas regiones es muy fácil separarlas también en los otros aspectos como política, economía, costumbres y tradiciones. Es necesario investigar si es probable que la relación entre ambas regiones no haya sido de competencia o dominio sino de interacción, integración y simbiosis. Debemos dejar de verlas únicamente como dos regiones vecinas y empezar buscar aspectos que permitan identificarlas e integrarlas culturalmente. Considero que el Preclásico Terminal es un periodo muy dinámico que presenta una variedad de innovaciones dentro del registro arqueológico que permiten plantear nuevas alternativas al panorama político y cultural de Escuintla y el valle de Guatemala.

REFERENCIAS

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1990        Enterramientos en Balberta: un sitio en la Costa Sur de Guatemala. BAR International Series No. 559. Oxford.

López, Roberto F. y Gustavo Martínez

1992        Excavaciones en el Montículo A-IV-2. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S.V. de Brady), pp.3-11. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Martínez Hidalgo, Gustavo A.

1994        Kaminaljuyu, el Montículo AIV2 como un contexto histórico. Tesis de Licenciatura en Arqueología, Universidad de San Carlos, Guatemala.

Medrano, Sonia

1993        Análisis cerámico preliminar. En The Balberta Project. The Terminal FormativeEarly Classic Transition on the Pacific Coast of Guatemala (editado por F.J. Bove, S. Medrano, B. Lou y B. Arroyo), pp.70-83. Department of Anthropology, University of Pittsburgh/Asociación Tikal, Guatemala.

Neff, Hector

1998        Units in ChemistryBased Provenance Investigations of Ceramics. En Measuring Time, Space and Material: Unit Issues in Archaeology (editado por A.F. Ramenofsky y A. Steffen). University of Utah Press, Salt Lake City.

Neff, Hector, F. Bove, E. Robinson y B. Arroyo

1994        A Ceramic Compositional Perspective on the Formative to Classic Transition in Southern Mesoamerica. Latin American Antiquity 5 (4):333358.

Ohi, Kuniaki y Noboyuki Ito

1994        Relación entre las estructuras y los objetos encontrados en Mongoy, Kaminaljuyu. En Kaminaljuyu (1991-1994), Vol.1 (editado por K. Ohi), pp.177204. Museo de Tabaco y Sal, Tokio.

Ohi, Kuniaki y Sho Nakamori

1994        Los entierros de Mongoy, Kaminaljuyu. En Kaminaljuyu (1991-1994), Vol. 1 (editado por K. Ohi), pp.259281. Museo de Tabaco y Sal, Tokio.

Ohi, Kuniaki, Hiroshi Minami, Noboyuki Ito, Shione Shibata y Sho Nakamori

1994        La cerámica de Kaminaljuyu. En Kaminaljuyu (1991-1994), Vol.2 (editado por K. Ohi), pp.505526. Museo de Tabaco y Sal, Tokio.

Popenoe de Hatch, Marion

1997        Kaminaljuyu/San Jorge: Evidencia Arqueológica de la Actividad Económica en el Valle de Guatemala, 300 a.C. a 300 d.C. Universidad del Valle de Guatemala, Guatemala.

Suasnávar Bolaños, José Samuel y Rosa María Flores

1992        Plataformas Preclásicas y rasgos asociados en el Grupo A-IV-1 de Kaminaljuyu. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, H.L. Escobedo y S.V. de Brady), pp.13-24. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Velásquez, Juan Luis (ed)

1991        Proyecto de Rescate y Salvamento Arqueológico Kaminaljuyu, Grupo A-IV-1, Guatemala: Informe Preliminar No.1. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

1993        La secuencia de ocupación del Grupo A-IV-1: un grupo Preclásico de Kaminaljuyu. En VI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1992 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S.V. de Brady), pp.377-390. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Velásquez, Juan Luis y Bernard Hermes

1992        Proyecto A-IV-1, Kaminaljuyu: los materiales y sus implicaciones teóricas. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S.V. de Brady), pp.25-30. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Wetherington, Ronald K. (ed)

1978        The Ceramics of Kaminaljuyu, Guatemala. Pennsylvania State University Press, University Park.

Figura 1 Marcada se encuentra la zona de procedencia del barro para la fabricación del tipo Acomé.

Se puede observar que se encuentra equidistante de Kaminaljuyu y los sitios de la planicie costera en

Escuintla (tomado de Neff 1998:125)

 

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