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40 Investigaciones en Miramar, sitio fluvial en la bahía de Amatique, Izabal – Vinicio García y Juan Luis Velásquez – Simposio 12, Año 1998

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García, E. Vinicio y Juan Luis Velásquez

1999        Investigaciones en Miramar, sitio fluvial en la bahía de Amatique, Izabal. En XII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1998 (editado por J.P. Laporte y H.L. Escobedo), pp.535-547. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

40

INVESTIGACIONES EN MIRAMAR,

SITIO FLUVIAL EN LA BAHÍA DE AMATIQUE, IZABAL

E. Vinicio García

Juan Luis Velásquez

Las excavaciones fueron realizadas por el Proyecto Arqueológico Izabal (P.A.I.) en la aldea Buena Vista Miramar en los meses de marzo y mayo de 1993; este sitio arqueológico está localizado en el departamento de Izabal, próximo a la desembocadura sur del río Dulce y frente a la localidad de Livingston en la bahía de Amatique (Figura 1).

El sitio ocupa una extensión de aproximadamente 0.8 km hacia el este y oeste, el área comprendida abarca entre un riachuelo denominado Crique Macho en su límite norte, a una colina de poco más de 60 m de altura en su extremo sur (Figura 2);.

El terreno comprende pequeñas colinas hacia el este, su altitud es entre 0 y 60 m SNM, consiste de un terreno de colinas naturales orientadas norte-sur, algo de suma importancia es la ubicación estratégica que hace pensar en un punto de control tanto comercial como político con respecto a sus alrededores, además de su posición altimétrica como centro ceremonial.

Las primeras investigaciones fueron realizadas durante la década de los años 40, Edwin Shook visitó la aldea Buena Vista Miramar y consideró que sería un lugar ideal para la ubicación del sitio San Gil de Buena Vista, el segundo asentamiento de Nito, el cual fue visitado durante su ocupación por el conquistador Hernán Cortés.

En marzo y abril de 1993 se realizaron excavaciones menores en el sitio, abarcando sus inmediaciones con respecto a la ribera sur del río Dulce de los afluentes que lo limitan en sus lados este y oeste, así como en la colina que sustentó su centro ceremonial.

Los objetivos generales de la investigación fueron revisar la cronología del sitio y enriquecer la secuencia ocupacional de Miramar en base a los datos arqueológicos de la muestra de las excavaciones.

Las excavaciones fueron dirigidas a lugares aledaños a la playa donde se recuperó abundante material cerámico, en dos pequeñas plataformas de posible función residencial y sondeos en las terrazas, plazas y rasgos arquitectónicos del área ceremonial donde se evidencian muros de piedra caliza tallada utilizada en la construcción de estructuras habitacionales élite, muros de contención cuyo motivo fundamental fue el de impedir la erosión de los suelos para la utilización de terrazas de cultivo y para el asentamiento de plazas y espacios escalonadas para su asentamiento permanente, así como un patio de Juego de Pelota.

Figura 1 Situación geográfica

INVESTIGACIONES EN EL GRUPO 10

En relación a la ocupación durante tiempos Preclásicos, se puede decir que la operación 1 detectó un rico basurero asociado a una plataforma doméstica, donde en el nivel más profundo se destaca la presencia de huesos de manatí, carbón y una figurillas antropomorfa correspondientes al Complejo Najter (Figura 3). Otras investigaciones en la playa (Grupo 10), bajo un estrato de barro amarillo, se evidencian muros de piedra que suponen una vivienda quizá de bajareque, donde posteriormente se localizó en un relleno de 0.67 m de arcilla café claro, los restos óseos de dos individuos en mal estado de conservación, donde fue posible apreciar uno flexionado y el segundo sin ningún orden anatómico y sin la presencia de cráneo, asociado a éstos se halla una vasija del Grupo Calajenak (rojo), quizá con decoración negativa, fechando los entierros para tiempos Najter durante el Preclásico Tardío terminal.

A su vez, el estrato superior que abarca 0.55 m está compuesto por tierra café oscuro con gran cantidad de tiestos; este estrato se supone comprende la construcción de una plataforma que sustentó una vivienda de material perecedero construida de tierra, la cual en base a la cerámica recuperada, se fecha para el Clásico Temprano durante el Complejo Paraíso (250-650 DC).

EXCAVACIONES EN EL GRUPO 11

Las primeras nivelaciones consistieron de rellenos constructivos de tierra de color beige con arena, levantando el terreno cerca de 1.20 m, donde a profundidad de 2.07 m se evidencia material cultural asociado a fragmentos óseos de fauna, asumiendo que probablemente se trate del nivel de playa para dicho momento, que resultó imposible seguir excavando dada la gran cantidad de agua existente.

Posteriormente, las investigaciones demostraron que los habitantes del Complejo Paraíso realizan nivelaciones utilizando rellenos de barro amarillo y piedra pequeña de caliza, donde construyen un piso compacto de 0.20 m de grueso que evidencia fragmentos de cerámica quemada, carbón y barro cocido donde es depositado un entierro con evidencia de trazas de cinabrio y asociado directamente con navajas prismáticas de obsidiana (Figura 4).

Figura 2 Plano de curvas de nivel

        Al relleno antes citado le fue colocado un muro de piedra que lo limita hacia el norte; la cerámica asociada consiste de policromos con soportes anulares, vasijas miniaturas negro pulido y vajillas Palmar, correspondiente al Complejo Paraíso del Clásico Temprano, hallazgo que resulta sorprendente dado que dicho periodo ha sido escasamente reportado, sin representar una clara ocupación para la región del lago de Izabal.

Los sondeos realizados entre la estructura larga y la colina natural que se desplaza noreste-suroeste mostraron un basurero con abundante material cultural consistente en tiestos anulares, así como un tiesto trabajado, fragmentos de figurillas, instrumentos musicales en forma zoomorfa (aves), navajas prismáticas y lascas de obsidiana, fragmentos de piedra de moler y pedernal, barro quemado y huesos de animal, su fechamiento es para el Clásico Tardío y Temprano.

Otras investigaciones fueron realizadas para determinar si los rellenos constructivos del Clásico Tardío y el piso o relleno Clásico Temprano aparecido en la suboperaciones 11 (a-b) pasaba por debajo de los muros de la estructura Clásico Tardío.

La suboperación 11 (f), en la cima de la estructura, demostró que el levantamiento del terreno se trataba de una ondulación natural donde a 1.60 m de profundidad se halló el suelo natural color naranja donde fue colocado un relleno constructivo de barro café claro de 0.60 m de grueso donde se halla un relleno apisonado con abundante material cerámico, carbón y tiestos quemados (0.80 m), fechado para tiempos del Clásico Temprano, también aparecido en la suboperación 11 (a-b).

Posteriormente, se hallan rellenos constructivos de barro café oscuro que conforman las últimas nivelaciones correspondientes al periodo Clásico Terminal, así como es notorio en el primer nivel material cerámico Naranja Fino de Postclásico Temprano.

A distancia de 61 m al sur de la estructura larga se halló otra estructura (Subop.18) que conforma una plaza abierta (Figura 5), que al ser investigada presentó las primeras nivelaciones para los periodos Preclásico Tardío y Clásico Temprano con el piso de barro con el abundante material cerámico consistente en policromos y bases anulares hasta el nivel de superficie, por lo que las nivelaciones para el Clásico Temprano se hallan a lo largo de toda esta plaza con amplitud de más de 60 m.

Los sondeos realizados en la estructura larga localizada a 39 m de la ribera del río (Operación 11), evidenció la fachada norte orientada noreste-suroeste con dimensiones de 0.13 m x 0.7 m x 0.91 m, la que se encuentra probablemente dando frente al río (Figura 6); hacia el norte se halló una fila de piedras 1 m y 2.20 m de distancia dentro de rellenos de barro café oscuro, conformando un cuerpo o banqueta de entrada que a su vez sellaba el entierro anteriormente depositado, el material cerámico proveniente del arranque de muros es fechada para el Complejo Manatí del periodo Clásico Tardío.

GRUPO 40: COMPLEJO DE JUEGO DE PELOTA

En la Terraza 1 se localiza un complejo de Juego de Pelota abierto, de 16 m de largo y una cancha de 8 m de ancho de talud a talud, el cual incluye banquetas, su alto es de 2.60 m, frente a ella en el lado norte se encuentra una plataforma de dos cuerpos que alcanzó una longitud de 22 m y 1.20 m de altura. La orientación de la cancha es noroeste-sureste con una desviación de 310° Az; ésta parece obedecer a la configuración del terreno.

El complejo de Juego de Pelota presenta banquetas inclinadas y taludes bien dispuestos, donde destaca la presencia de piedra cortada amarrada; las estructuras fueron construidas con un relleno de piedras y barro y no contiene subestructuras.

Las estructuras se relacionan a un piso de piedrín y barro de 0.10 m de grosor, el cual estaba destruido en su superficie. No fue posible localizar marcadores ni escultura asociada; sin embargo, bajo el piso y el inicio de la banqueta en la Estructura Este, se localizó en el eje central una ofrenda consistente de cinco o seis vasijas sobre un piso colocadas una dentro de otra y cubiertas por una última; dado su mal estado de conservación no fue posible separarlas y se presupone no estar cocidas.

No se descubrieron escalinatas; se presume que estaban a los lados de las estructuras, en donde no se excavó ni se removió piedra del derrumbe de la misma. La única estructura que se le relaciona es una plataforma al norte, que presentó banqueta de piedras bien cortadas compuestas en dos filas similares a las de las banquetas del Juego de Pelota.

Con base en la cerámica de la ofrenda se fecha el Juego de Pelota para el final del Complejo Najter durante el Preclásico Tardío terminal o inicios del Clásico Temprano. Por otra parte se halló material del Complejo Manatí en baja cantidad en la superficie, lo cual sugiere que el Juego de Pelota debió funcionar también para dicho momento.

Figura 3 Ubicación del Grupo 10

Figura 4 Operación 11 a y 11 b (Clásico Temprano)

Figura 5 Suboperaciones 11, 18 y 19 f, entierros del Clásico Temprano

Figura 6 Operación 11, suboperaciones 11 a, b, c, d y e

        A la fecha es el primer Juego de Pelota reportado e investigado en el área del lago de Izabal, lo que imposibilita realizar comparaciones con otros de lugares aledaños. Importante es mencionar que terrenos para cancha de Juego de Pelota para dicha temporalidad son reportados en Belice y Honduras, evidenciando con ello que Miramar tuvo una integración cultural con el sur de Belice y Petén y al oeste con sitios como Copan desde el Preclásico y Clásico Temprano.

En el Grupo 40 se apreciaron cuatro terrazas niveladas en la colina, constituidas por muros de piedra a manera de retención (Figura 7), las que fueron modificadas por los constructores de Miramar para conformar en la parte más alta una plaza cerrada de estructuras largas. Sin embargo, es oportuno mencionar que los muros verticales de los taludes y sus cornisas presentan similitud con arquitectura del valle del Motagua en sitios como Playitas, donde este rasgo constructivo se fecha Clásico Tardío.

De las cuatro escalinatas identificadas, la principal de ubicación central asciende a la Terraza 4, adosándose a una pequeña plataforma quizá de forma circular. De la Terraza 4 se asciende levemente hacia un pequeño basamento que sostiene un montículo cónico truncado de tierra que alcanza una altura de poco más de 3 m; este es la edificación de mayor altura en el sitio y desde él se aprecia claramente el río Dulce en su desembocadura al mar Caribe y la bahía de Amatique.

El montículo de tierra sólo fue excavado de manera superficial, no pudiendo encontrar a más de 1 m evidencia de construcción de piedra; la cerámica que se obtuvo se fechó para el Clásico Tardío.

Las investigaciones realizados entre las Estructuras I y II demostraron que las nivelaciones para asentar la plaza cerrada inició colocando rellenos de barro que levantan el terreno más de 1.60 m, para asentar un nivel de plaza de piedra, es de mencionar que al avanzar la excavación mostró cómo la piedra caliza aflora irregularmente evidenciando profundos agujeros que fueron rellenados con tierra de color beige, asumiendo rellenos constructivos para nivelar y asentar las estructuras de tierra que conforman la plaza principal, el material cerámico se fecha para el Clásico Tardío, aunque también hay presencia cultural del Preclásico Tardío y Postclásico.

En la parte más alta del grupo ceremonial, donde se localiza la última estructura ubicada a 62 m altura y 245 m de distancia del río, se efectuaron sondeos en la parte posterior de la Estructura 6 con el objeto de recolectar basura cerámica, entre los hallazgos se halla una vasija fragmentada y piedras cortadas alineadas que presentan mortero de cal, éstas se localizan sobre un relleno de barro café con piedra caliza amarilla, donde se observan trazas de carbón y barro cocido, lo enigmático es que la piedra no continúa hacia ninguno de sus lados por lo que pueda tratarse de algún tipo de muro de retención, dado que al realizarse cala de aproximación al frente de la estructura, tampoco le fue detectado muros, por lo que se concluye que se trata de una estructura de tierra, su fechamiento es para el Clásico Tardío.

Otro registro realizado al pie de la rampa y muro de fachada, datado para tiempos del complejo Manatí del Clásico Tardío, algo de importancia fue la evidencia de una cornisa como característica arquitectónica de la fachada (Figura 8).

Las excavaciones efectuadas en el Grupo 40, localizado a 27 m de altura y 99 m de distancia del patio de Juego de Pelota, consiste de una plaza cerrada con estructuras de hasta 26 m de largo y alturas de 1.65 m (Figura 9); al centro de la plaza se halla una estructura circular que presenta al sureste una estela lisa. Al sur se observan dos rampas (5.80 x 2.60 m), rasgos arquitectónicos que están flanqueadas por escalinatas que conducen a través de 7 m arriba a terrazas y patios dándole a los grupos superiores supremacía altimétrica.

Los sondeos realizados al norte de la estructura circular (suboperación 17e), con dimensiones de 2.35 m de radio, está constituida de un tipo de piedra caliza cortada bastante arenoso (20 x 30 cm), con utilización de mortero, al sureste presenta una estela lisa (1.35 x 0.80 x 0.12 m), que al sondear en el lado norte mostró fragmentos de una botella de procedencia holandesa fechada para el siglo XIX (Carruters, comunicación personal). Avanzando la excavación se observa un relleno de piedrín bastante menudo que constituye ser el relleno de piso de plaza donde se asienta la estructura circular (Figura 10a).

Debajo de este relleno se evidenció un piso de piedra asentado sobre un relleno de tierra negra, piso que también fue localizado entre las estructuras residenciales I-II (subop.17g), en dicho piso se halló una vasija fragmentada además de fragmentos de incensarios de asa, los cuales fueron depositados a manera de ofrenda (Figura 10b), éstos fueron identificados como material cerámico del grupo Pozo (Hermes, comunicación personal 1993), un grupo del Postclásico en el centro de Petén.

ENTIERROS

Al realizar sondeos en la estructura larga en las riberas del río, entre 0.72 y 0.92 m, fue localizado el Entierro 2, el cual fue depositado entre un piso de tierra quemada con abundante tiesto y carbón, consiste de un entierro directo y secundario, probablemente flexionado lateral y orientado norte-sur con sus pies al norte, el estado de conservación es malo dado la humedad y tipo de suelo, son notorios huesos largos de tibia y peroné, rótula, fragmentos de pelvis, cúbito, radio y metacarpos;.

Figura 7 Terrazas artificiales y Grupo 40

Figura 8 Grupo 40, Suboperación 17 m

Figura 9 Grupo 40, Patrón de Plaza

Figura 10 Grupo 40, suboperación 17 e y 17 g

En los restos son observables trazas de cinabrio, lo que infiere algún tipo de tratamiento especial antes de su enterramiento, algo curioso de hacer notar es la ausencia del cráneo, aunque es de mencionar que en la colina que se localiza a 15 m al oeste, los habitantes del lugar indicaron que en años pasados al efectuar cultivos de maíz han aflorado cráneos.

Por otro lado, a escasos 19.50 m al norte, evidenció la existencia de un cráneo aislado que indudablemente contiene una relación directa con dicho entierro.

Otro sondeo, sobre la estructura larga, presentó a profundidad de 0.90 m restos aislados de huesos humanos asociados a un relleno quemado y abundante material cerámico que consiste en el piso también localizado en la Operación 11 (a); estos huesos consisten de falanges y fragmentos de peroné, por lo que se asume se trata de un entierro directo y secundario, dado que fue la evidencia encontrada (Figura 4 a 6).

RESTOS ÓSEOS DE ANIMALES

Las investigaciones mostraron restos óseos de fauna, tal es el caso de la Operación 11 (a), que debajo del Entierro 2 se halló un relleno de tierra de color beige que presenta astas de venado, mandíbulas de coche de monte, espinas y vértebras de pescado, huesos de aves y algunos animales no identificados, similar hallazgo a los encontrados en la suboperación 11 (e), localizada en el suroeste de la estructura larga, el cual mostró un basurero con huesos de animal sin identificar, dientes, huesos de coche de monte y vértebras de pescado.

LÍTICA

La industria lítica está presente en las suboperaciones 11 (a-b), donde asociado al Entierro 2, se evidencian navajas prismáticas de obsidiana de procedencia de El Chayal, dentro del piso de espesor de 20 cm constituido de carbón, tierra quemada y abundante tiestos y lascas de pedernal en colores rojo, crema, negro y verde y similares hallazgos encontrados en el basurero encontrado en la suboperación 11 (d).

En el caso de piedras de moler, son observables en la suboperación 11 (b y d), así como de puntas de flecha elaboradas de pedernal finamente lasqueado, es de mencionar que este tipo de material es abundante en lasca y escasamente como instrumentos trabajados.

CONCLUSIONES

Con base a las excavaciones y al análisis del material arqueológico recuperado podemos afirmar que Buena Vista Miramar evidencia la ocupación de sociedades fluviales complejas asentadas en las riberas de la desembocadura del río Dulce, desde el Preclásico Tardío hacia el año 300 AC, en el momento temprano del Complejo Najter, correspondiente a la faceta temprana del Complejo San Felipe, ambos del lago de Izabal (Figura 11).

Dicho asentamiento se aprecia en rellenos y nivelaciones de las estructuras largas de carácter doméstica de élite en las inmediaciones de la ribera del lago, donde se efectuaron enterramientos como los apreciados en las operaciones 3 y 11.

La cerámica revisada en conjunto a figurillas y artefactos, muestra abundantes rasgos del Preclásico Tardío y Protoclásico, representando el 90% de la muestra, con lo que a la fecha el mayor momento de ocupación del sitio Miramar sorprendentemente es para tiempos Najter.

La presencia de cerámica de los grupos Sierra y Flor, de la Clase Silíceo Sin Engobe y las figurillas sólidas, sugieren una población local asentada durante el Formativo Tardío con relaciones con el Altiplano y las Tierras Bajas.

La existencia de figurillas sugiere una sociedad estratificada y con prácticas rituales que se relaciona más fuertemente con el Altiplano que con las Tierras Bajas, ya que en tiempos Chicanel del Preclásico Tardío en las Tierras Bajas las figurillas son casi inexistentes, no así en sitios como Kaminaljuyu en las Tierras Altas, donde durante la Esfera Miraflores son abundantes.

Posteriormente, las playas continúan ocupadas durante el complejo Paraíso del Clásico Temprano (300-600 DC), con la presencia de un complejo de Juego de Pelota, plataformas de ocupación doméstica para la élite y de terrazas de uso agrícola, permiten considerar a Miramar como un sitio rector o relevante dentro del área del lago de Izabal durante el Preclásico Tardío y Clásico Temprano, relacionado a sitios como La Colonia-Manantial, Murciélago, Pataxte y La Colonia-Manantial. Es de importancia mencionar que el Clásico Temprano había sido confirmado en la zona del lago de Izabal por investigaciones anteriores.

La gran expansión de población alcanzada en las orillas y alrededores del lago al final del Complejo Najter, debió mediante contactos a inicios del Clásico (Complejo Paraíso), recibir estímulos de las Tierras Bajas y el norte de las Tierras Altas, con lo que se alcanzó el crecimiento de población y el surgimiento de nuevos asentamientos en tiempos Manatí. La cerámica recuperada presenta características locales con relaciones a nivel modal de una cultura Preclásica pan-mesoamericana, compartiendo el intercambio de obsidiana y jade, el empleo de figurillas zoomorfas con el Altiplano guatemalteco y mostrando la institucionalización del Juego de Pelota desde dicho momento.

El Complejo Manatí, representado por los grupos utilitarios Tebalan, Sakrek y Juc, muestra la uniformidad cultural del lago de Izabal para el Clásico Tardío, relacionado principalmente con las Verapaces mediante el Grupo Tebalan y las Pastas Finas.

La cerámica propia de las Tierras Bajas como son las clases Naranja Fino y Petén Lustroso, con el Grupo Tinaja en su Tipo Pantano Impreso, permiten relacionar a la población local con los complejos del Clásico Terminal del sur de las Tierras Bajas, en sitios como Altar de Sacrificios, Ceibal, Ixtonton y Barton Ramie, abarcando desde el río Usumacinta hasta Belice, para comprender el norte de las Tierras Altas en Quiché y Alta Verapaz en sitios como Chama, Chipoc, Cotzal, Nebaj y otros.

Los rasgos constructivos y arquitectónicos, como la utilización y modificación a la colina para el centro ceremonial, así como la arquitectura en muros verticales con cornisa, relaciona a Miramar con sitios del Clásico Tardío y Terminal en el sureste de Petén como Ixtonton y Playitas en el río Motagua.

Miramar pudo ser parte importante en el intercambio de ideas y bienes que se sucedieron en dicho momento entre las Tierras Altas y el sureste de las Tierras Bajas.

Para tiempos del Clásico Tardío y Postclásico, es observable mayor complejidad social expresada en la continuación de redes de comercio establecidas, las cuales son evidentes en las extensas relaciones que mantienen con el comercio de larga distancia, con la obsidiana de Ixtepeque, cantera localizada en Jutiapa y de El Chayal, localizada en la periferia de la ciudad capital.

La posibilidad de que Miramar continúa ocupado hasta tiempos del contacto es probable dada su ubicación estratégica para intercambio y la presencia de tiestos Postclásicos, así como la evidencia de dos hachas de cobre localizadas en el sitio por gente del lugar, las cuales son consideradas del periodo Postclásico.

El intercambio de bienes originado desde el Preclásico tomó un mayor auge al final del Clásico y durante el Postclásico en Yucatán y Belice, donde Miramar no ha de haber estado aislado y aunque su evidencia cerámica es escasa para tiempos Postclásicos, los rasgos arquitectónicos sugieren una ocupación para dicho horizonte, donde creemos que Miramar formó parte de una red de intercambio para esos tiempos hasta la llegada de los españoles y si Nito quedó en las márgenes del río Dulce, cerca de su desembocadura, Miramar podría ser dicho sitio.

Además de dicha ocupación prehispánica ininterrumpida, es de hacer resaltar presencia de la ocupación Inglesa, Española y Holandesa del siglo XVIII, la cual es común en las recolecciones de superficie a lo largo de la ribera del río Dulce, el cual incluye piezas de hierro, abundantes ánforas y porcelana multicolor, dentro de plazas como a lo largo de toda la ribera sur de la bahía de Amatique.

Figura 11 Cuadro de cronología

 

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