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27 La Pasadita: Nuevas Investigaciones en un sitio secundario en la región del Usumacinta – Charles Golden, Tomás J. Barrientos, Zachary Hruby y René Muñoz – Simposio 12, Año 1998

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Golden, Charles, Tomás J. Barrientos, Zachary Hruby y René Muñoz

1999        La Pasadita: Nuevas Investigaciones en un sitio secundario en la región del Usumacinta. En XII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1998 (editado por J.P. Laporte, H.L. Escobedo), pp.390-406. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

27

LA PASADITA:

NUEVAS INVESTIGACIONES EN UN SITIO SECUNDARIO EN LA REGIÓN DEL USUMACINTA

Charles Golden

Tomás J. Barrientos

Zachary Hruby

René Muñoz

El primer reconocimiento realizado en el sitio de La Pasadita después de casi 30 años fue hecho entre el 15 y 28 de marzo de 1998, por los autores de esta ponencia y un pequeño grupo de trabajadores provenientes de Dolores, Petén. El Sub-Proyecto La Pasadita se llevó a cabo bajo los auspicios del Proyecto Arqueológico Piedras Negras, dirigido por Stephen Houston y Héctor Escobedo.

La Pasadita (Figura 1) es un sitio cubierto por el bosque tropical de Petén y es accesible únicamente a pie o a caballo. El sitio es conocido más que todo por los dinteles esculpidos que se encuentran expuestos en museos y colecciones privadas fuera de Guatemala, así como por dos fragmentos policromados de pintura mural que fueron recuperados por Ian Graham en 1971 y que se encuentran en exhibición en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología.

LA PROBLEMÁTICA DE LOS SAJALES

Los datos epigráficos indican que La Pasadita fue gobernado por un señor llamado Tilo:m durante la última parte del siglo VIII DC. El ostentaba el título de sajal y rendía obediencia al k´uhul ahaw o “señor sagrado” de Yaxchilan.        En general, aunque los epigrafistas sugieren que los sajales formaron parte de una nobleza diferente a la familia real, se sabe muy poco acerca de ellos y su papel dentro de la organización política Maya. Esto se debe más que todo a la dificultad de resolver este tipo de interrogantes mediante datos arqueológicos como artefactos, arquitectura o patrón de asentamiento.

El conocer la naturaleza de las élites secundarias tales como los sajales es crucial para entender de una manera más profunda la organización interna de las entidades políticas Mayas. Al entender cómo estos sitios gobernados por sajales se organizaron para funcionar dentro de las esferas políticas a que pertenecían, se podrá incrementar el conocimiento de cómo las entidades políticas del Clásico interactuaron unas con otras, especialmente a lo largo de sus fronteras.

OBJETIVOS DE LA TEMPORADA

De acuerdo a lo expuesto anteriormente, se pueden definir tres interrogantes principales del proyecto y que conforman el objetivo principal del mismo. Estas son:

1.        ¿Cuál fue el papel socio-político que jugaron los sajales?

2.        ¿Cómo se integraron los sitios gobernados por sajales dentro de entidades más grandes?

3.        ¿Cómo interactuaron las entidades políticas Mayas a lo largo de sus fronteras?

Inicialmente, el sub-proyecto La Pasadita fue planificado como un programa de tres años para la investigación de las relaciones entre los diferentes tipos de entidades políticas Mayas durante el Clásico Tardío, específicamente aquéllas que evidenciaran el papel que jugaron los sajales. Dicha información sería integrada con los datos que fueran obteniéndose de las investigaciones de Piedras Negras y con datos provenientes de Yaxchilan y otros sitios, para así desarrollar una perspectiva regional de la organización socio-política dentro de la cuenca del Usumacinta.

El Clásico Tardío fue un periodo de intensa actividad política en toda el área de las Tierras Bajas Mayas, donde los centros subordinados y élites secundarias empezaron por primera vez a erigir monumentos propios con inscripciones (Fash 1989; Fash y Stuart 1991; Villela 1993). Aun así, es solamente en la región occidental de las Tierras Bajas, especialmente en la cuenca del Usumacinta, que este nivel socio-político fue expresado epigráficamente con el advenimiento de un nuevo título de la nobleza: el sajal (Houston 1993; Houston y Stuart, s.f.). Por lo tanto, la cuenca del Usumacinta es la parte del área Maya donde se encuentra de forma más clara la relación entre los gobernantes y la nobleza subordinada y por lo tanto, hace que allí el estudio de la organización socio-política Maya sea de un especial interés. Como ya se mencionó, el objetivo primordial del proyecto fue la definición de la relación ajaw/sajal mediante evidencia material y epigráfica. Se esperaba entonces descubrir algunos de los nexos que unían centros primarios y secundarios, como es el caso de las relaciones materiales entre La Pasadita, Yaxchilan y Piedras Negras.

Figura 1 Mapa de la cuenca Usumacinta (tomado de Schele y Miller 1986:8)

FRONTERAS ENTRE ENTIDADES POLÍTICAS MAYAS:

YAXCHILAN Y LA PASADITA

De la problemática de integrar a las ciudades gobernadas por sajales dentro de estructuras socio-políticas mayores, surge otro aspecto muy importante a investigar: la definición de fronteras. En el caso de La Pasadita, este sitio fue súbdito de Yaxchilan, que se localiza 17 km al norte y en el otro lado del río Usumacinta. Pero al mismo tiempo, también en el lado mexicano y aproximadamente a unos 20 km al norte de La Pasadita, se encuentra el sitio de El Cayo, que fue un sitio gobernado por un sajal aliado a Piedras Negras. Por lo tanto, la frontera que existió entre las entidades políticas de Yaxchilan y Piedras Negras tuvo que ubicarse en algún lugar entre estos dos sitios secundarios.

Las investigaciones que se están llevando a cabo en la periferia de Piedras Negras sugiere que las áreas al sur del sitio y, por lo tanto, más cercanas a La Pasadita, pudieron haber sido una antigua área de asentamiento y expansión territorial (Kirker, comunicación personal). Por otro lado, el valle en el cual se localiza La Pasadita pudo servir a Yaxchilan para proveer las planicies agrícolas que necesitaba para su subsistencia, ya que este último sitio carecía de tierra cultivable en sus alrededores inmediatos.

Sin embargo, la evidencia epigráfica sugiere que esta área fronteriza no fue pacífica, ya que el Dintel 12 y la Estela 8 de Piedras Negras retratan prisioneros que son ajaw y sajal de Yaxchilan respectivamente (Houston, comunicación personal 1998). Además, también hay evidencia de que el último gobernante conocido de Piedras Negras fue capturado como consecuencia de un conflicto con Yaxchilan.

Por lo tanto, las investigaciones arqueológicas en La Pasadita y sus entornos, ofrecieron la oportunidad para entender el sitio tanto como una construcción física, como una entidad socio-política involucrada en el mantenimiento de una frontera. Nuestro objetivo fue el de obtener un mejor conocimiento acerca del significado y formas de las fronteras mismas y cómo éstas cambiaron a través del Clásico Tardío.

La forma y contexto en que funcionó la relación entre Yaxchilan y La Pasadita puede ser entendido de una forma preliminar mediante el análisis de varios monumentos provenientes de estos dos sitios, así como los de otros centros secundarios no identificados. Al principio de la segunda mitad del siglo VIII DC, Yaxchilan experimentó un lapso de diez años entre los reinados de Escudo Jaguar I y Pájaro Jaguar IV, es decir, entre los años 742 a 752 DC (Mathews 1988; Schele y Freidel 1990). Cuando Pájaro Jaguar IV finalmente emergió como el k’uhul ajaw de Yaxchilan, se esculpieron gran cantidad de monumentos destinados a la glorificación de este gobernante, su familia, su heredero y los miembros principales de la nobleza subordinada a él. Para este momento, Pájaro Jaguar IV también aparece retratado como sajal de su ciudad (Mathews 1988; Schele y Freidel 1990) y en 14 monumentos fuera de ella, entre los que sobresalen los de La Pasadita y los sitios conocidos como Sitio R y Laxtunich.

La mayoría de casos de sajales corresponden al reinado de Pájaro Jaguar IV, pero en algunos casos aparece su sucesor Escudo Jaguar II o su padre difunto, Escudo Jaguar I.

El Dintel 1 de la Pasadita (Figura 2), fechado para el año 759 DC, muestra a Pájaro Jaguar IV recibiendo prisioneros de Tilo:m y otro personaje. En el Dintel 2 (Figura 3), del año 766 DC, Tilo:m realiza una ceremonia de fin de periodo con Pájaro Jaguar IV, mientras que en el Dintel 3, Tilo:m aparece con Escudo Jaguar II, aunque no está claro si este último ya era k’uhul ahaw de Yaxchilan. Finalmente, el Dintel 4 retrata únicamente a Tilo:m.

La cantidad de monumentos dedicados a Pájaro Jaguar IV después de su entronización, pueden ser un indicador de que luchó por llegar al trono, ya que algunos impedimentos para ello surgieron desde dentro y fuera de su dominio. Piedras Negras pudo tomar parte en ello, ya que el Dintel 3 describe un evento ocurrido antes de su entronización, el cual fue presenciado por un personaje identificado como k’uhul ahaw de Yaxchilan. Este personaje, que es desconocido en Yaxchilan, pudo ser un pretendiente al trono apoyado por el gobernante de Piedras Negras.

Como ya se mencionó, Pájaro Jaguar se preocupó en demostrar su poder públicamente, pero también hay que tomar en cuenta que cimentó sus relaciones con quienes lo habían apoyado para llegar al trono. Esto explicaría la abundancia de monumentos que aparecen en los centros secundarios a Yaxchilan. La existencia de monumentos que retratan aliados como Tilo:m refleja el interés de Pájaro Jaguar en elevar el status de sus súbditos al representarlos junto a él, lo que al mismo tiempo ayudaba a desarrollar una frontera defendible con Piedras Negras. También, esta alianza pudo asegurar el control sobre campos de cultivo necesarios para la subsistencia de la población de Yaxchilan y la corte de Pájaro Jaguar IV.

INVESTIGACIONES EN LA PASADITA

El equipo de investigación llegó al sitio de La Pasadita entrando desde la orilla del río Usumacinta, aproximadamente 2 km río abajo de Yaxchilan, en la parte norte de la curva que rodea a este sitio mexicano. De acuerdo a nuestros datos, este es el único punto donde se puede entrar al sitio si se lleva carga. Con la ayuda de guías de la Cooperativa Agrícola Centro Campesino, se llegó cerca de la laguna La Pasadita, después de un viaje de cinco horas a caballo. Se estableció el campamento a orillas de un arroyo que sale de la laguna, el cual corre en dirección noroeste.

Para entrar a La Pasadita, hay que cruzar los cerros que se localizan paralelamente al río Usumacinta, para luego entrar a un valle relativamente grande donde se localiza una amplia brecha que sirve como límite de la Biosfera de la Sierra del Lacandón. Esta área es bastante plana en comparación con el resto de la cuenca del Usumacinta, pero aun así, se encuentra una buena cantidad de cerros y elevaciones naturales. A lo largo de la brecha se pudo distinguir bastante evidencia de ocupación, especialmente montículos que varían entre los 2 y 3 m de altura. Estos grupos ubicados entre La Pasadita y Yaxchilan también presentaron algunas estructuras bastante grandes, de las cuales fue claramente reconocible el muro de una plataforma que sobrepasaba los 4 m de altura. Lamentablemente, no pudo ser posible hacer un reconocimiento formal en esta área debido a limitaciones de tiempo.

La mayoría del trabajo que se realizó en La Pasadita consistió en la identificación y mapeo de posibles áreas residenciales, aunque el reconocimiento del área que rodea el grupo central fue bastante limitado por diversos factores que se describen posteriormente. Se pudo mapear un número considerable de grupos de montículos y estructuras individuales en un área localizada a unos 2 km al sur de la laguna La Pasadita (Figura 4). Esto se hizo con brújula y cinta métrica y con la ayuda del GPS, se obtuvo su posición. Con ello, el mapa del sitio ha sido ampliado significativamente, ya que además del grupo principal que fue mapeado por Graham, se han agregado varios grupos de estructuras no reportados. Esto permitirá comparar el patrón de asentamiento de La Pasadita con otras áreas hacia el sur y los alrededores de Piedras Negras.

El terreno en el cual se asentó el sitio de La Pasadita contiene cambios abruptos, con peñascos, pequeños cerros y valles angostos que rodean la pequeña y profunda laguna. El asentamiento en los valles alrededor del lago es disperso, donde las estructuras localizadas en el valle fueron colocadas para aprovechar las partes bajas de los cerros (Figura 5), cuyas pendientes fueron niveladas con terrazas.

Figura 2 Dintel 1, La Pasadita (dibujo de I. Graham en Schele y Freidel 1990:302)

Figura 3 Dintel 2, La Pasadita (dibujo de I. Graham en Schele y Freidel 1990:302)

En estas se encuentran pequeñas plataformas que no sobrepasan 1 m de altura y que seguramente sostuvieron construcciones perecederas. Hay algunas excepciones, especialmente una estructura grande que fue abovedada, la cual se ha asociado con algunas de las cuevas presentes en el sitio. Pero la mayor parte de la ocupación en la Pasadita se concentró en la parte alta de los cerros, ya que todos los que tuvieron un área apropiada para ocupación, contienen por lo menos una estructura (Figura 6).

El Grupo Principal (Figura 7) es el más elaborado de estos grupos, que se ubicó en un cerro cuyo extremo norte lo conforma un corte vertical de unos 50 m de profundidad. Las plazas y patios formados en estos cerros fueron colocados siguiendo las condiciones naturales del terreno y, en contraste con la ocupación del valle, las plataformas son más grandes, midiendo 2 o más m de altura. No se observó evidencia alguna de terrazas agrícolas dentro del sitio o en sus inmediaciones.

Entonces, el patrón de asentamiento de La Pasadita contrasta con lo observado cerca de Yaxchilan, al igual que con lo conocido en la periferia de Piedras Negras. De este último caso, el reconocimiento llevado a cabo allí en los dos últimos años parece indicar que el asentamiento se restringió a las pendientes bajas y valles, evitando los cerros.

Las cuevas y otros fenómenos geológicos similares forman parte importante dentro del sitio de La Pasadita, ya que como se mencionó anteriormente, casi todos los cerros forman cortes naturales y peñascos. En la mayoría de cuevas se ha encontrado evidencia de actividad prehispánica, especialmente gran cantidad de material cerámico. Aparte de las cuevas, se identificaron varias grietas profundas que atraviesan completamente los cerros y llegan a medir hasta unos 50 m de profundidad. Estos accidentes geológicos que limitaron en algunas partes el área habitable (Figura 8), también contienen material cultural.

La mayor parte de la información sobre la ocupación en La Pasadita proviene del análisis realizado de las colecciones de cerámica recuperadas de tres cuevas: Yax Ik, Zac Ik y Tepescuintle (Figura 9). En la primera y última se identificó material fechado para el Clásico Temprano y Clásico Tardío, mientras que en la cueva Zac Ik se recuperaron varios tipos del Preclásico Tardío y Protoclásico, incluyendo Sierra Rojo y Lechugal Inciso. Por lo tanto, la ocupación del sitio puede remontarse hasta por lo menos el Preclásico Tardío, aunque no se tiene ningún dato que asocie alguna construcción a este periodo. El material recuperado de las cuevas ha permitido empezar a inferir dos de las interrogantes principales del proyecto:  ¿existe evidencia cerámica, arquitectónica o de patrón de asentamiento que permita identificar una frontera entre La Pasadita y Piedras Negras? y, si es así, ¿está el sitio de La Pasadita más relacionado con Yaxchilan?

Aun tomando en cuenta el hecho de que el material recolectado de las cuevas no es una muestra cerámica representativa, creemos que es posible realizar algunas inferencias concernientes a la cerámica de La Pasadita. Muchos tipos presentes son comunes con los de Piedras Negras, pero presentan diferentes modos, por lo menos desde el Clásico Temprano. De hecho, muchas formas se aproximan a las que son comunes en Piedras Negras, pero su superficie y decoración generalmente varía. Los platos monocromos con pestaña basal, que son comunes en los depósitos correspondientes al Clásico Temprano, son de los tipos Águila Naranja, Balanza Negro y Pucte Café. En cambio, en la cueva Yax Ik, se recuperó un plato monocromo gris de un tipo desconocido en Piedras Negras. También, algunas variedades del tipo Dos Arroyos Policromo parecen ser diferentes en La Pasadita, ya que aunque de nuevo hay similitud en las formas, los diseños pintados son más similares a los conocidos en el centro de Petén. Tales diferencias parecen continuar hasta el Clásico Tardío. Sin embargo, debido a la limitación de nuestra muestra y a la falta de publicación del material proveniente de Yaxchilan, no se ha podido postular una verdadera conexión entre los artefactos de La Pasadita y Yaxchilan.

Desgraciadamente, nuestra mejor fuente de información aparte del material recuperado en cuevas, fueron los abundantes saqueos en el sitio (Figura 10). Casi cada plaza o grupo contiene por lo menos un pozo o trinchera de saqueo, los cuales permitieron conocer lo único que se sabe de la estratigrafía del sitio, así como otros rasgos importantes. El área más destruida es el Grupo Principal (Figura 11), donde la estructura ubicada al oeste del Edificio de los Murales contiene seis pozos, de los cuales tres contenían cistas funerarias ya vaciadas. Estos y otros pozos fueron limpiados y se dibujaron sus perfiles, de donde se obtuvo alguna información acerca de las etapas de construcción del sitio.

La poca información obtenida de los perfiles estratigráficos indica que la mayoría de la actividad constructiva del Grupo Principal sucedió en el Clásico Tardío. La evidencia epigráfica también parece indicar que esto pudo coincidir con el reinado de Tilo:m, durante la segunda parte del siglo VIII DC. Sin embargo, se evidenciaron dos fases de construcción fechadas tentativamente para el Clásico Tardío, aunque en la mayor parte del sitio se observó únicamente una.

Otro de los objetivos principales del proyecto en La Pasadita fue la documentación y conservación de los murales que permanecían en el sitio. Los fragmentos de mural recuperados por Ian Graham representan danzantes llevando estandartes y objetos asociados con los rituales de solsticio de verano llevados a cabo en Yaxchilan, los cuales se han asociado con el reinado de Pájaro Jaguar IV (Kamal et al. s.f.). Sufrimos una gran decepción cuando nos dimos cuenta de que la Estructura 1 o Edificio de los Murales había colapsado hacía no menos de tres años.

Aun con la destrucción completa de las bóvedas de la estructura, la mayoría de muros, aunque dañados, estaban aún en pie. Fue posible exponer un fragmento de mural en el muro norte de la cámara central (Figura 12), el cual mide 80 x 50 cm y representa una deidad de nariz larga que se puede asociar al tocado que lleva Tilo:m en el Dintel 2. Este fragmento, que fue pintado básicamente en rojo y azul y con algunas partes en amarillo y verde, pudo haber sido la parte superior de la decoración de ese muro, posiblemente de la misma manera que en los murales de Bonampak. El hecho de que este fragmento haya sido encontrado in situ, con la pintura y colores tan bien preservados, es un signo prometedor de que buena parte del estuco pintado que cubrió el interior del edificio esté todavía intacto. Este rasgo fue dibujado y fotografiado, pero rápidamente se hizo evidente que debido al daño sufrido por el edificio, cualquier excavación sería destructiva para las partes restantes del mural. Basándose en otros fragmentos recuperados, puede decirse que los murales fueron pintados con los tres colores primarios, cuyas combinaciones formaron tonos café o marrón y verde.

Cualquier intervención en el edificio fue suspendida, pero se tomaron varias medidas en torno a la futura conservación y consolidación del edificio y los murales. Se extrajeron varias muestras de estuco pintado, especialmente fragmentos caídos o adheridos a bloques sueltos, para ser analizados por personal especializado del Proyecto Piedras Negras. Ahora bien, el fragmento grande in situ fue cubierto por tela no perecedera Tyvek y posteriormente con tierra y un muro improvisado de piedras. También, para frenar parcialmente el colapso de muros y la erosión causada por la lluvia, se hizo un techo de guano (Figura 13). Finalmente, se cortaron aquellos árboles que estaban en peligro de caer, especialmente si ponían en peligro cualquier parte del edificio.

La fecha de finalización de la temporada llegó dos semanas más rápido de lo planeado, ya que originalmente se había pensado permanecer durante un mes. Factores como el alto costo del transporte de provisiones y la dificultad de encontrar la entrada al sitio hicieron necesario acortar nuestra estancia. Al momento de buscar la ruta hacia la laguna La Pasadita, nos encontramos con la confusión y falta de conocimiento de varios guías, lo que resultó en un atraso significativo e incluso la puesta en peligro de nuestras vidas. Pero lo que obligó a una pronta retirada del área fue la información recibida en el momento en que llegamos al sitio, con relación a la existencia de minas. Esto vino a contradecir toda la información recibida anteriormente por varias instituciones, quienes desmintieron la presencia de minas en esa parte de la Sierra del Lacandón.

Figura 4 Ubicación relativa de grupos arqueológicos, La Pasadita

Figura 5 Grupo de montículos colocado en la parte baja de un cerro

Figura 6 Grupo de montículos colocado en la parte alta de un cerro

Figura 7 Mapa del Grupo Principal, La Pasadita (tomado de I. Graham)

Figura 8 Grupo de montículos colocado en la orilla de unas grietas

Figura 9 Interior de la cueva Yax Ik

Figura 10 Trinchera de saqueo, Estructura 6 del Grupo Principal (LP-6-2-1)

Figura 11 Ubicación relativa de pozos de saqueo, Grupo Principal

Figura 12 Fragmento de mural, muro norte del cuarto central, Edificio 1, La Pasadita (dibujo de Z. Hruby)

Figura 13 Techo construido para proteger el muro sur del cuarto central, Edificio de los Murales

        Aun considerando la existencia de artefactos explosivos, decidimos quedarnos en el sitio pero con una estadía y área de trabajo más limitada. Debido a que el personal de CONAP, situado en El Porvenir, ha confirmado recientemente la existencia de minas, cualquier investigación en el futuro en el sitio de La Pasadita será imposible hasta que esta situación sea resuelta.

Para concluir, la temporada 1998 del Sub-Proyecto La Pasadita ha constituido un acercamiento hacia un mejor entendimiento de las fronteras entre las entidades políticas Mayas del Clásico, así como también las relaciones entre centros primarios y secundarios en la cuenca del Usumacinta. Hasta hoy en día, podemos ofrecer una cantidad considerable de observaciones basadas en los datos recuperados en La Pasadita.

Primero, aunque la ocupación del valle se da desde el Preclásico Tardío hasta el Clásico Tardío, la construcción de la arquitectura monumental del sitio se limita al Clásico Tardío. Parece ser que la florescencia y apogeo de La Pasadita y Tilo:m se debió a la ayuda del gobernante de Yaxchilan Pájaro Jaguar IV.

Segundo, es imposible afirmar hasta el momento si La Pasadita es un sitio con sistemas defensivos, pero con certeza se puede inferir que su patrón de asentamiento lo convierte un sitio “defendible” y pudo haber funcionado para salvaguardar el territorio entre Piedras Negras y Yaxchilan. Al contrario, las áreas localizadas al sur de La Pasadita y en la periferia cercana a Piedras Negras exhiben un gran nivel de ocupación orientado hacia lugares con pendientes de cerros bajos y superficies de valles.

Tercero, hay evidencia que sugiere fuertemente una diferencia significativa entre el material de La Pasadita y el de Piedras Negras, aunque también hay que tomar en cuenta que no pudo hacerse una buena comparación con el de Yaxchilan.

Finalmente, parece muy difícil por ahora realizar futuros trabajos en La Pasadita debido a la amenaza de las minas, por lo que se está planeando realizar reconocimientos similares en áreas ubicadas más al norte, como lo son los sitios de Macabilero y Texcoco. Así, se espera que durante la temporada 1999 nos podamos acercar hacia lo que es una imagen más clara de la organización socio-política y sus fronteras en la cuenca del Usumacinta.

REFERENCIAS

Fash, William L.

1989        The Sculptural Facade of Structure 9N-82: Content, Form, and Significance. En The House of the Bacabs, Copan, Honduras (editado por D. Webster). Dumbarton Oaks, Washington, D.C.

Fash, William L. y David S. Stuart

1991        Dynastic History and Cultural Evolution at Copan, Honduras. En Classic Maya Political History: Hieroglyphic and Archaeological Evidence (editado por P. Culbert). Cambridge University Press, New York.

Houston, Stephen D.

1993        Hieroglyphs and History at Dos Pilas: Dynastic Politics of the Classic Maya. University of Texas Press, Austin.

Kamal, Omar S., Gene A. Ware, Stephen Houston, Douglas M. Chabries, Richard W.

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Mathews, Peter

1988        The Sculpture of Yaxchilan. Tesis Doctoral, Yale University.

Schele, Linda y David A. Freidel

1990        A Forest of Kings: The Untold Story of the Ancient Maya. William and Morrow, New York.

Schele, Linda y Mary E. Miller

1986        The Blood of Kings: Dynasty and Ritual in Maya Art. Kimball Art Museum, Fort Worth.

Villela, Kristaan David

1993        The Classic Maya Secondary Tier: Power and Prestige at Three Polities. Tesis de Maestría, University of Texas at Austin.

 

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