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69 La transición del Clásico al Postclásico en la región de Córdoba, Veracruz – Fernando A. Miranda Flores – Simposio 11, Año 1997

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Miranda Flores, Fernando A.

1998        La transición del Clásico al Postclásico en la región de Córdoba, Veracruz. En XI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1997 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.962-973. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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LA TRANSICIÓN DEL CLÁSICO AL POSTCLÁSICO

EN LA REGIÓN DE CÓRDOBA, VERACRUZ

Fernando A. Miranda Flores

La zona centro-occidente del Estado de Veracruz, donde se junta la planicie costera del Golfo y el Altiplano Central de México, es una región de abundantes recursos y de gran variedad ecológica y geográfica (Figura 1). Ejemplo de lo anterior se observa en el transecto de 50 km de longitud entre las ciudades de Córdoba y Ciudad Serdán (Puebla), donde se asciende de los 850 m SNM, hasta los 2600 m SNM, cruzando al pie del Pico de Orizaba, la principal cumbre del territorio mexicano. En esta breve distancia se pasa por siete zonas climatológicas con notables diferencias en temperatura, precipitación pluvial, como en flora y fauna.

En este recorrido hay una sucesión de pequeños valles escalonados, que son los de Acultzingo, Maltrata, Orizaba, Cuautlapan, Coscomatepec y Córdoba (Figura 2). Estos valles, rodeados por escarpadas montañas de fuerte pendiente, forman nichos ecológicos donde se matizan los contrastes regionales y permiten el ascenso gradual al Altiplano Central. También por su topografía son pasos naturales para la comunicación terrestre, por lo que a través del tiempo y aún hasta nuestros días son parte fundamental de las rutas de comunicación y de intercambio entre el Centro, la Costa del Golfo y el sureste de México.

Los estudios arqueológicos indican que desde tiempos remotos se integraron las redes de la comunicación para el intercambio de productos entre las diversas regiones del territorio mesoamericano. Por ejemplo, 3000 años antes del presente, los Olmecas establecieron rutas entre la región del Altiplano Central, Guerrero, Puebla, Oaxaca y la Costa del Golfo de México, para abastecerse de la obsidiana y las piedras semipreciosas. Asimismo se sabe que la principal fuente de abastecimiento de obsidiana para los sitios Olmecas eran los yacimientos del Pico de Orizaba, localizados a menos de 50 km hacia el noroeste de Córdoba (Coe y Diehl 1980).

Para el periodo Clásico, los Teotihuacanos habían consolidado las rutas de intercambio, integrando redes que llegaban hasta Centroamérica; por estas rutas enviaban entre otros productos la obsidiana verde procedente de Pachuca y la cerámica Anaranjado Delgado del sur de Puebla, recibiendo a cambio importantes materias primas y bienes suntuarios. El sitio de Matacapan, localizado en la región de Los Tuxtlas, en el sur de Veracruz, pudo haber funcionado como punto de apoyo a los Teotihuacanos que viajaban hacia las Tierras Bajas Mayas; además, fue importante centro alfarero, productor de cerámicas de pasta fina.

A la caída de Teotihuacan, es probable que éstas rutas siguieran funcionando, pero controladas por otros centros como Cholula, Cacaxtla, Cantona, Tajín, Tula y Xochicalco (Litvak 1978:118), que modificaron los flujos de intercambio.

Hacia el siglo XVI, las fuentes históricas señalan que los pochtecas, comerciantes especializados en el tráfico de bienes suntuarios a largas distancias, habían integrado una importante ruta de comunicación entre la Cuenca de México y el área Maya, que tenía como destino Xicalango. La ruta cruzaba el valle Poblano-Tlaxcalteca y el valle de Córdoba.

En 1521, durante la conquista española, la ruta fue utilizada en las expediciones militares hacia Veracruz y Guatemala. Posteriormente, con el establecimiento del puerto de Veracruz en su actual emplazamiento a finales del siglo XVI, se consolidó como una de las principales rutas de comunicación de la Nueva España. Aún en nuestros días, las principales rutas de comunicación terrestre, entre el altiplano, el centro de Veracruz y el sureste de México, pasan por estos valles.

Al ser la principal vía de comunicación ultramarina, desde el periodo colonial los valles entre Maltrata y Córdoba fueron visitados por viajeros, historiadores y pioneros de la arqueología de México, quienes recuperaron importante información y objetos arqueológicos, que se encuentran en diversos museos nacionales y del mundo. Sin embargo, a pesar de sus antecedentes y de las interesantes perspectivas de investigación que la región ofrece, hasta la década pasada no se habían realizado trabajos sistemáticos de arqueología que permitieran la comprensión sobre el desarrollo histórico y cultural de una de las principales áreas de tránsito interregional en Mesoamérica.

En este trabajo presentaremos una visión general sobre una de las unidades que integran esta ruta, el valle de Córdoba, que estudiamos desde 1991 (Miranda et al. 1994), a partir de proyectos de rescate arqueológico y del registro sistemático de sitios de la región, que son parte sustancial de nuestra labor en el Centro INAH Veracruz.

DESARROLLO CULTURAL DE LA REGIÓN DE CÓRDOBA

Los estudios arqueológicos realizados en la región y en los valles aledaños indican que ésta fue poblada a partir del periodo Formativo Medio (Complejo cultural Amatlán, que corresponde en otras regiones a la transición del Formativo Medio al Superior, 400 AC). Los materiales cerámicos indican la posibilidad de un proceso de colonización de grupos procedentes de la planicie costera, que se adentraron hacia las montañas para acceder a los recursos de las tierras templadas y frías. El acceso a la obsidiana del Pico de Orizaba pudo ser uno de los motores de este proceso. El hallazgo reciente de un monumento de estilo Olmeca en el sitio de La Yerbabuena, Veracruz (Cobean 1996), en la ruta de acceso a las minas de obsidiana del Pico de Orizaba, es indicador de este proceso. Para el Formativo Tardío en los valles de Maltrata, Acultzingo, Orizaba y Córdoba, había importantes centros, con arquitectura monumental. Como ejemplo tenemos los sitios de Amatlán en el valle de Córdoba y Los Teteles en el de Maltrata; ambos se localizan en lugares que permiten el dominio visual sobre el entorno, controlando el acceso a los pasos naturales de la ruta. También en ambos se observa la participación activa en el intercambio interregional, que se manifiesta en la presencia de obsidiana verde de la Sierra de Pachuca, figurillas tipo Tres Zapotes y otras similares a las del Altiplano Central y de los valles de Puebla y Morelos.

Sin embargo, el principal desarrollo de la región de Córdoba se presenta hacia el periodo Clásico Medio (a partir del año 300 DC), cuando se incrementó explosivamente el número de sitios. Por ejemplo, en Córdoba se tienen localizados 71 sitios (Figura 3); para el Formativo había ocho y en el Clásico se incrementaron a 66 (que corresponden al 93% del total de los sitios registrados), con una densidad de 3.32 sitios por km². Esta proporción es cercana a lo que se observa en la cuenca baja del río Cotaxtla, que tuvo una densa cantidad de sitios del orden de 4.5 por km².

Hasta el momento faltan estudios específicos que permitan afinar las fases de ocupación de cada sitio, lo cual nos daría una mayor claridad sobre lo que fue el proceso de desarrollo regional; sin embargo, la información obtenida en los sitios excavados hasta la fecha, indica que hay un proceso gradual que tiene su clímax en el Clásico Tardío.

CARACTERÍSTICAS DE LA OCUPACIÓN EN EL CLÁSICO TARDÍO EN EL VALLE DE CÓRDOBA

Los sitios del periodo Clásico se encuentran en varias posiciones topográficas (Figura 3), preferentemente en áreas abiertas junto a ríos y arroyos. En la mayoría de los casos la distancia a las fuentes permanentes de abastecimiento de agua no excede a los 2 km. Los principales sitios se ubican sobre las riberas del río Seco, que es afluente del Atoyac o Cotaxtla. El río Seco comunica al noroeste con el valle de Coscomatepec, a partir del cual se accede a los yacimientos de obsidiana del Pico de Orizaba.

En los sitios se observan diferencias significativas en sus características, lo cual sugiere que había jerarquías políticas. A partir de sus características los sitios de la región de Córdoba se organizan en cinco categorías:

1) Sitios principales4 casos6.6%

2) Sitios medianos6 casos9.9%

3) Sitios pequeños11 casos16.7%

4) Sitios sin centro38 casos57.6%

5) Sitios naturales con presencia de culto7 casos10.6%

Los sitios principales son Toxpan, Cerro del Toro Prieto, Palmillas y El Palmar. Se caracterizan por tener una gran extensión que fluctúa entre 100 y 300 hectáreas, tienen conjuntos de edificios mayores colocados siguiendo una planeación y forman plazas abiertas donde predominan estructuras de 15 a 20 m de altura, combinadas con plataformas bajas; también es frecuente la presencia de plataformas masivas, de forma cuadrada, similares a las de Cerro de las Mesas. Otro aspecto de importancia es la presencia de juegos de pelota (Figura 5); tienen de uno a tres juegos de pelota. A pesar de que las estructuras comparten características en su morfología y sistemas constructivos, no siguen un patrón uniforme de composición y hay fuertes diferencias en el trazo arquitectónico de cada sitio (Figura 5).

Los sitios medianos tienen una extensión que fluctúa entre 13 y 32 hectáreas, aunque en la mayoría de los casos no sobrepasan las 20 hectáreas; presentan de 8 a 10 estructuras cuya altura mayor es de 6 a 8 m, en los sitios ubicados en áreas de cultivo de caña, éstos no sobrepasan los 3 m de altura, debido a que constantemente son nivelados. También se observa que las estructuras se agrupan en torno a una plaza o patio, pero sólo en un caso se encontró la presencia de un juego de pelota. Estos sitios normalmente están agrupados entre los sitios principales, formando un cordón de conurbación, pudiendo tratarse de segmentos o barrios, desprendidos de los sitios mayores.

Los sitios pequeños tienen una extensión de 5 a 10 hectáreas, con promedio cercano a las 6 hectáreas, presentan de 4 a 6 estructuras, que forman conjuntos organizados en torno a patios. Las estructuras tienen alturas muy variables, que van desde 1.5 m hasta los 8 m de altura. Aquí habría que considerar que los sitios con montículos más bajos se encuentran en áreas dedicadas al cultivo de la caña.

Los sitios sin centro son los más abundantes, tienen una extensión que oscila de menos de 1 hasta 5 hectáreas, presentan de una a tres estructuras (a pesar de que presentan hasta tres estructuras, no podríamos asegurar que las estructuras estén agrupadas en torno a un espacio central), con alturas variables, que oscilan entre los 50 cm y los 5.50 m de altura. Aunque también hay sitios sin estructuras, con indicios de ocupación.

Finalmente tenemos los sitios naturales con evidencias de culto; por un lado hay cavernas y abrigos rocosos (5 casos), donde se encuentran vasijas, figurillas que representan jaguares (algunos materiales con estas características fueron hallados por Alfonso Medellín [1952], en las cuevas cercanas a la población de Amatlán de los Reyes); en su opinión los jaguares serían la representación del Tepeyolotl o el corazón del cerro, fragmentos de sahumadores y cuentas de piedra verde. Por otro lado, están los ríos y manantiales donde se efectuaron espectaculares ofrendamientos de objetos de cerámica y esculturas de piedra dedicadas a las deidades acuáticas (Arellanos 1980; Miranda 1996).

Uno de los principales sitios arqueológicos en la región de Córdoba es el denominado Cerro del Toro Prieto, que fue reconocido en 1991, durante los trabajos del proyecto de rescate arqueológico de la Autopista Córdoba-Veracruz y se localiza entre las poblaciones de Potrero Viejo y Paraje Nuevo, sobre la margen norte del río Seco, afluente del río Atoyac-Cotaxtla.

Cerro del Toro Prieto tiene aproximadamente 250 hectáreas de extensión y en él se han registrado más de 87 montículos arqueológicos. Estas construcciones presentan distintas características y tuvieron diferentes funciones. Hay plataformas de base amplia y escasa altura, empleadas como base de aposentos, montículos elevados, utilizados como base para templos, montículos pequeños, que servían como adoratorios y estructuras alargadas, dispuestas en pares paralelos, que funcionaron como canchas para el juego de pelota.

Los montículos se encuentran formando conjuntos, organizados en torno a patios o plazas, que están alineadas siguiendo una orientación de 22° a 24° hacia el noreste. Los conjuntos más notables se encuentran en el área central del sitio (al sur de Potrero Viejo), donde se observan varios montículos y plataformas que forman plazas; hacia el poniente, en el área donde se piensa ubicar un parque industrial, hay un conjunto de ocho estructuras, formando una plaza con juego de pelota. En gran parte de estos montículos fueron afectados en la década de los ochenta, con la construcción del Complejo Industrial Coficsa, sin que se efectuara alguna intervención arqueológica; otros fueron nivelados por el arado, ya que en el lugar se siembra caña de azúcar.

Durante los trabajos del Proyecto de Rescate Arqueológico de la Autopista Córdoba-Veracruz, se excavaron seis montículos arqueológicos situados sobre el eje de trazo y posteriormente durante el Proyecto de Rescate Arqueológico del Parque Industrial Atoyaquillo se excavaron otras 14, lo cual nos proporcionó una buena muestra de los materiales arqueológicos y de la arquitectura del sitio.

Las excavaciones realizadas en ambos proyectos revelaron que los edificios tienen de dos a cinco etapas constructivas, con remodelaciones y ampliaciones parciales, que cubren una ocupación que va de ca. 800 AC (Formativo Medio) hasta ca. 1100 DC (Postclásico Temprano).

Aparentemente el sitio tuvo su auge en el periodo Clásico (entre los años 300 y 900 DC), cuando llegó a ser uno de los principales sitios arqueológicos en el valle de Córdoba. Surge en el momento de apogeo de la metrópolis de Teotihuacan y la presencia teotihuacana en Matacapan, así la creación de este sitio no se debe a una coincidencia, sino es un hecho sintomático de la existencia de una ruta comercial entre el Altiplano y la Costa Central del Golfo, que requería de poblaciones que ofrecieran servicios a los comerciantes.

Varias subestructuras pertenecen a esta época y están construidas de cantos rodados, con núcleos de tierra apisonada. Su forma es rectangular, con paredes en talud y presentan amplios accesos centrales en la parte larga. Generalmente las construcciones se agrupan alrededor de pequeñas plazas (ejemplo de lo anterior son los dos adoratorios dentro del Montículo 6 de Cerro Toro Prieto y los edificios adjuntos de la primera etapa constructiva del Edificio 11 en Parque Industrial Atoyaquillo).

El material arqueológico asociado tiene mucha relación con el que se encuentra en toda la cuenca del río Cotaxtla en particular y el del centro sur de Veracruz en general (la llamada cultura Remojadas; Medellín 1960). En esta época aparecen las navajas prismáticas de obsidiana verde, así como vasijas con soporte anular y figurillas de estilo Teotihuacano, fenómeno que podemos atribuir al impulso del comercio con Teotihuacan. Al ser ésta una región de tránsito, solo escasos objetos que pasan por la ruta se quedan en el sitio, sin embargo esta recibe las modas en la cerámica y en la arquitectura.

Sin embargo, a juzgar por la cantidad de material de superficie, todos los edificios fueron ocupados durante el Clásico Tardío (600-900 DC). En superficie se encuentran densidades grandes de cerámica del Clásico Tardío, sobre todo de la diagnóstica pasta fina, de forma virtualmente ininterrumpida a lo largo de la orilla del río Seco por 5 km en ambos lados del centro de Cerro Toro Prieto, hasta los confines del pequeño valle de Ojo de Agua, lo que corresponde a una superficie de aproximadamente 80 km². El sitio cabecera de esta área es indudablemente Cerro del Toro Prieto, por tener la mayor concentración de edificios monumentales. Otros conjuntos de menores dimensiones, como el Parque Atoyaquillo, La Concha o San Rafael Río Seco, pueden haber sido centros de barrio o bien centros secundarios subordinados al primero.

En las etapas constructivas de las estructuras se observan estilos arquitectónicos diferentes. Así en un primer momento se sigue el patrón del Clásico Medio; posteriormente éste evoluciona a edificios de mayor tamaño: edificios rectangulares con acceso central, a veces de dos niveles, con muros en talud o verticales, terrazas empedradas. Uno de los edificios parece tener una fachada en talud-tablero. En la segunda etapa constructiva los edificios están realzados y terraceados hasta conformar un sólo nivel; las altas paredes casi verticales tiene un aspecto macizo (como bunkers), los accesos son reducidos y colocados en los costados (Daneels s.f.). Así de un conjunto de estructuras sencillas agrupadas en torno a un patio, se pasa a estructuras masivas, que envuelven a las anteriores y modifican su forma y función. En este proceso es importante analizar cuantas estructuras de uso colectivo pasaron a ser de uso exclusivo.

La cultura material de la época está profusamente representada. La cerámica es variada (Daneels 1996): localmente se producen sahumerios con mangos en forma de mano (tanto derecha como izquierda) y una serie de tipos domésticos que van sustituyendo casi en su totalidad a los tipos de tradición costera de la cuenca baja: Jamapa, Tejar. Aparece también alto porcentaje (8%) de cerámica importada de la Mixtequilla y de los Tuxtlas de pasta fina naranja y gris.

Se hallaron varias esculturas de piedra: una posible estela, con rasgos esquemáticos que representan rostros humanos, un fragmento de Huehueteotl, así como diversas piezas con representaciones de rostros humanos y un fragmento de yugo liso.

La pieza más hermosa procedente de éste sitio se halló en un campo de cultivo cercano al poblado de Paraje Nuevo: se trata de un yugo de piedra pulida con una representación en alto relieve de un sapo, al estilo de las piezas del Formativo Superior, pero que fue retrabajado en los extremos con bajo relieves que representan rostros con el típico estilo de volutas del Centro de Veracruz. Otro yugo completo, con forma de sapo y varios fragmentos similares fueron hallados en una poza donde nace el río Atoyac, a 7 km al norte del sitio (Arellanos 1980).

La gran cantidad de obsidiana gris y negra, procedente de los yacimientos del Pico de Orizaba y de Zaragoza-Oyameles, recuperada en las excavaciones, con un total de 2920 artefactos analizados en una muestra de aproximadamente el 10% del material recuperado, indica la existencia de una importante industria de talla de navajas prismáticas y bifaciales (entre otros varios cuchillos de sacrificios). La presencia de obsidiana verde de la minas de Sierra de la Navajas en Hidalgo (1%), indica que el uso de la ruta comercial sobrevive a la caída de Teotihuacan.

Los contactos con la zona del sureste son evidentes por la presencia de figuras sonrientes y de cuencos de pasta fina provenientes de la zona de la Mixtequilla (Cerro de la Mesas), por las vasijas Gris Fina y Crema Fina de la zona sur de Veracruz (Los Tuxtlas, Sayula) y por los sahumadores de la zona Maya (Jaina o costa de Tabasco).

Otros objetos de importación que llegan al sitio son las placas de mica, procedentes de Oaxaca, estos se utilizan como importante ofrenda en los enterramientos que siempre son secundarios, cremados y depositados en vasijas. También llegaron al sitio algunos objetos de piedras semipreciosas, pendientes planos con relieves antropomorfos, orejeras y cuentas, que pueden venir de cualquier región de Mesoamérica.

La cultura del Clásico Tardío es dinámica, individualista y ecléctica: mantiene las tradiciones del Centro de Veracruz en sus aspectos tan variados como son el juego de pelota, los entierros secundarios en vasijas y el estilo de volutas, pero por otro lado crea su propio estilo tanto de arquitectura como de cerámica doméstica, produce obsidiana e intercambia materiales con el Altiplano y el sureste (Daneels s.f.).

La riqueza, variedad y abundancia en los materiales arqueológicos hallados en el lugar, nos indican la relevancia que tuvo este sitio en su momento de esplendor. Asimismo, por su gran extensión, por la complejidad en su organización espacial y por su ubicación sobre un corredor natural entre la Sierra Madre Oriental y la planicie costera, consideramos que Cerro del Toro Prieto tuvo un papel preponderante en la región de Córdoba durante el periodo Clásico y que junto con otros sitios del centro de Veracruz, tales como Toxpan, Palmillas, El Palmar, Nopiloa y Cerro de las Mesas, formaba parte de la ruta de intercambio entre el Altiplano Central, la Costa del Golfo y el área Maya.

CARACTERÍSTICAS DE LA OCUPACIÓN EN EL POSTCLÁSICO TEMPRANO EN EL VALLE DE CÓRDOBA

Al inicio del Postclásico Temprano (900-1100 DC), la región presenta cambios drásticos y es prácticamente abandonada (Figura 4). En el sitio de Cerro del Toro Prieto los edificios son desocupados y se genera una destrucción parcial; en la superficie del sitio aparecen abundantes puntas de proyectil en obsidiana.

Poco tiempo después varios edificios son reparados mediante el agregado de aditamentos bastante rudimentarios, cuya orientación es ligeramente diferente a la de los edificios más antiguos. Aunque se trata de adaptaciones que respetan en lo general la morfología arquitectónica del periodo anterior, aparecen algunos elementos nuevos como son los altares o adoratorios de pequeñas dimensiones. Un ejemplo de lo anterior es el adosamiento que se hace en la fachada de la Estructura 10 del Parque Industrial Atoyaquillo.

En el patrón de asentamiento se observan diferencias notables. Para empezar, sólo hay cuatro sitios en toda la región con ocupación de ese periodo, que son Cerro del Toro Prieto (principalmente en la zona del Parque Industrial Atoyaquillo), Toxpan, Palmillas y La Luz, un sitio cercano a la ciudad de Córdoba, que fue afectado hace 10 años por la urbanización.

En los tres primeros casos se trata de la reocupación de algunas estructuras del periodo anterior, mientras en el caso de La Luz se trata aparentemente de una fundación sobre un terreno anteriormente deshabitado. Como quiera que sea, los sitios en este periodo no alcanzan la extensión y posiblemente tampoco la jerarquía de sus equivalentes del Clásico Tardío, si acaso corresponderían a la categoría de sitios medianos. El aspecto más relevante sería el referente a su posición en el paisaje, ya que en los cuatro casos los sitios se encuentran en posiciones estratégicas para el control de las rutas hacia el Altiplano y hacia las minas de obsidiana.

El complejo cerámico es muy diferente, tanto en manufactura y cocción como en forma y acabado. Las piezas más llamativas son unos cajetes de fondo sellado con soporte en forma de cabeza de águila, cuencos con decoración incisa, vasos de Tohil Plomizo y copas con soporte de pedestal en cerámica negra. El lugar de origen de este complejo, probablemente foráneo, es aún desconocido, aunque posiblemente proceda de la Mixteca Baja o Tehuacan.

La destrucción parcial de ciertos edificios sugiere que podría ser un evento de conquista, a menos de que un cambio político interno haya provocado modificaciones en las alianzas y en el flujo de mercancías.

Otro factor de cambio pudo ser la presión de grupos externos, cuyo movimiento se inscribe en el gran reflujo de la frontera mesoamericana, que provocó la invasión y conflictos bélicos de los grupos de filiación Nahua (Toltecas-Chichimecas) que invaden los valles de Puebla y Tlaxcala, provocando el desplazamiento y migración de algunos grupos como los Olmecas Xicalanca y Nonoalcas hacia la región serrana de Zongolica, al poniente del valle de Córdoba.

La escasez de los materiales encontrados indican que este momento de ocupación fue de relativamente corta duración o transitoria y que antes del siglo XIII la región fue nuevamente despoblada.

CONCLUSIONES

La transición entre los periodos Clásico y Postclásico, en esta región de la costa del Golfo de México, se caracteriza por:

1.        El descenso en la población, reflejada por una menor cantidad de sitios y por la disminución en las dimensiones de los mismos.

2.        La sustitución de los pobladores originales por otros de origen foráneo, que asimilan algunos elementos de la cultura de los antecesores, para conformar una nueva expresión cultural.

3.        La reorientación de las relaciones políticas y económicas con otras regiones, de forma tal que las grandes rutas de intercambio se fragmentaron, para volverse a integrar hasta el Postclásico Tardío.

REFERENCIAS

Arellanos Melgarejo, Ramón

1980        Exploración subacuática en el Ojo de Agua Grande, Municipio de Amatlán de los Reyes, Ver. Boletín Informativo No.1. Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, Xalapa.

Cobean, Robert H.

1996         La Yerbabuena, Veracruz; un monumento Olmeca en la región de Pico de Orizaba. Arqueología 16. , México, D.F.

Coe, Michael D. y Richard A. Diehl

1980        In the Land of the Olmec. Volume I: The Archaeology of San Lorenzo Tenochtitlan. The University of Texas Press, Austin y London.

Daneels, Annick

1996        Informe de la Cerámica Proyecto Atoyaquillo. Archivo Técnico, Centro -Veracruz. Veracruz.

s.f.        Cerro del Toro Prieto, un centro ceremonial en el valle de Córdoba. Anales de Antropología,  Universidad Nacional Autónoma de México, México.

Litvak King, Jaime

1978        Central Mexico as a part of the general Mesoamerican comunications system. En Mesoamerican Communication Routes and Cultural Contacts (editado por T.A. Lee y C. Navarrete):115-122. Papers of New World Archaeological Foundation, No.40. Brigham Young University, Provo.

Medellín Zenil, Alfonso

1960        Cerámicas del Totonacapan. Exploraciones arqueológicas en el Centro de Veracruz. Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, Xalapa.

Miranda Flores, Fernando A.

1996        Informe del hallazgo de una ofrenda subacuática en Atoyaquillo, Amatlán de los Reyes, Ver. Archivo Técnico, Centro -Veracruz, Veracruz.

Miranda Flores, Fernando A., Mireya Rodríguez Cruz e Irma Becerril Martínez

1994        Proyecto de rescate arqueológico de la autopista Córdoba-Veracruz, tramo I: Córdoba-Cotaxtla. Informe final, Vol.1. Archivo Técnico, Centro -Veracruz, Veracruz.

Figura 1 Mapa de ubicación de la región de Córdoba, Veracruz

Figura 2 Valles de la zona centro-occidente del Estado de Veracruz, con la ubicación de los principales

sitios y rutas de comunicación

Figura 3 Mapa de ubicación de los sitios del periodo Clásico Tardío en el valle de Córdoba

Figura 4 Mapa de ubicación de los sitios del periodo Postclásico Temprano en el valle de Córdoba

Figura 5 Croquis de los sitios Cerro del Toro Prieto, El Palmar y Toxpan

 

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