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52 Observaciones sobre los complejos cerámicos de Chirijuyu, Chimaltenango – Matilde Ivic de Monterroso – Simposio 11, Año 1997

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Ivic de Monterroso, Matilde

1998        Observaciones sobre los complejos cerámicos de Chirijuyu, Chimaltenango. En XI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1997 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.733-750. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

52

OBSERVACIONES SOBRE LOS COMPLEJOS CERÁMICOS DE CHIRIJUYU, CHIMALTENANGO

Matilde Ivic de Monterroso

El sitio arqueológico Chirijuyu se ubica en Chimaltenango, entre los municipios de Tecpán al norte y Patzicía al sur (Figura 1). Al este se encuentra el poblado de Santa Cruz Balanya y al oeste se localiza Patzún. A principios de la década de 1930, Samuel Lothrop bautizó al sitio como Chirijuyu, que era el nombre dado a una cima sobre el lado este del camino principal entre Tecpán y Patzún. Lothrop describió que en el sitio había tres montículos grandes y varios otros pequeños. Incluyó la fotografía del montículo más alto, especificando que lo encontró partido por una trinchera de 4.50 m de profundidad y la fotografía de un monumento bastante erosionado.

A mediados de la década de 1980, el Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA) realizaba una investigación regional del área actualmente ocupada por el grupo etnolinguístico Kaqchikel. El ya fallecido Dr. William Swezey, Director del CIRMA en esa época, se interesó en Chirijuyu especialmente por el descubrimiento de un documento y un mapa de 1663 (AGCA-A.1.6062.53957) que trata sobre un litigio de tierras entre dos españoles y los Kaqchikel de Tecpán, Patzicía, Patzún, Santa Cruz Balanya y Comalapa (Swezey 1985:157). Para definir los límites de la tierra, el escribano se basó en el otorgamiento de tierras original con fecha de 1569 y un reconocimiento del área o “vista de ojos” que él mismo realizó. En el documento el escribano afirma que buscó el “sitio Viejo de Teyultepanatitan donde solía aber Cues” y que los indígenas dijeron que los parajes en la “vista de ojos” eran los mismos contenidos en el título. Agrega, además, que allí permanecían unos “serrillos de piedra que en lengua materna llaman los naturales cacjai…” (Cita en Swezey 1985:155).

Las referencias contenidas en el documento, los linderos del mapa en donde también aparece la anotación “cues sitio antiguo de tecpan atitan” (sic) y las repetidas menciones de “cacjai” en el documento llevaron a Swezey a proponer que el agrupamiento de montículos localizados en donde está Chirijuyu era el poblado de Cakhay que se menciona en el Memorial de Sololá y que se trataba del Tecpán Atitlán mencionado por Fray Francisco Vázquez (Crónica I:73, 80, 111 y Crónica IV:349), el cual encontraron los españoles en el siglo XVI.

Sin embargo, los análisis de la cerámica arqueológica no apoyaron la idea de que Chirijuyu era el Cakhay del Postclásico Tardío. En 1986, Marion Popenoe de Hatch y Donaldo Castillo analizaron material de superficie de Chirijuyu y detectaron que el 80% correspondía al Clásico Tardío, con las vajillas Amatle y Utilitarian Fine Red Paste (ahora llamada Vajilla Chirijuyu), como las mayoritarias (Swezey 1988:4). Ya para ese entonces Hatch dedujo que el sitio había sido abandonado a fines del Clásico Tardío.

Con estos resultados preliminares, en 1987 Vilma Fialko y Cástulo Puuc dirigieron la excavación de 15 operaciones distribuidas en Chirijuyu y se realizó un extenso mapa del sitio y del parcelamiento que lo ocupa. En una versión simplificada del mapa que Swezey publicó en 1988 puede observarse que el sector ceremonial ocupa aproximadamente 1 km de oeste a este. El sitio está compuesto por tres grupos principales (A, B y C) con estructuras distribuidas alrededor de plazas (Figura 2).

Después de las excavaciones, Teresa Robles inició el análisis de la cerámica con la identificación de las vajillas encontradas y la determinación de las formas de las vajillas principales. Empero, por cambios en su interés profesional no le fue posible terminar con la investigación y publicar los resultados. No obstante, su investigación de las vajillas confirmó las observaciones de Hatch sobre que el sitio correspondía mayoritariamente al Clásico Tardío. Entonces, en vista de que los datos no apoyaban la identificación del sitio como Cakhay y que el IDAEH utiliza el nombre de Chirijuyu para localizarlo en mapas de Guatemala, se descartó el nombre Cakhay para el sitio.

En 1997, personeros del CIRMA depositaron el material de Chirijuyu en la Universidad del Valle, para que se continuara con la investigación. Con el apoyo de la Dra. Hatch se realizó una investigación de los complejos cerámicos para obtener algunas ideas de las relaciones que el sitio mantuvo a través del tiempo, el inventario de formas de las vajillas principales, las posibles funciones de dichas vasijas y, en general, el papel que jugó Chirijuyu mientras estuvo ocupado. Los 10 años transcurridos entre las excavaciones y esta investigación se vieron favorecidos por el avance en la investigación de la cerámica de Kaminaljuyu, con lo cual se logró establecer relaciones y diferencias. Asimismo, se pudo hacer comparaciones con el material de Semetabaj depositado en el Departamento de Arqueología de la Universidad del Valle. Finalmente se establecieron algunas diferencias con Zacualpa, un sitio de Quiché ocupado contemporáneamente a Chirijuyu.

EL COMPLEJO CERÁMICO DEL PRECLÁSICO

Los tiestos de este período son muy escasos y dispersos en Chirijuyu, pero al menos sirven para tener una idea de las regiones con que se estaba relacionando la modesta población que lo ocupaba en ese momento. Es interesante notar que las vajillas son las mismas que presenta el sitio Semetabaj en Sololá, aunque dicho sitio tuvo una ocupación Preclásica mucho más consistente. En Chirijuyu, de 9,500 tiestos analizados el 2% es del Preclásico, mientras que en Semetabaj, de 5,700 tiestos analizados, el 25% era del Preclásico (Shook et al. 1979:21).

La cerámica Preclásica en Chirijuyu corresponde principalmente al Preclásico Medio. La presencia de la vajilla Semetabaj Café apoya la idea de las relaciones con el área de Atitlán. Es la vajilla utilitaria más común en el sitio Semetabaj en donde aparece en el Preclásico Medio y dura hasta la primera parte del Preclásico Tardío. En Chirijuyu, la vajilla Xuc muestra relaciones con Sacatepéquez, mientras que Kaminaljuyu Café Negro señala comunicación con el Valle Central de Guatemala. Asimismo, se encontraron varios ejemplos de Glossy Negro, Glossy Naranja y Morfino, que eran vajillas importadas desde Quiché y Quetzaltenango.

La cerámica del Preclásico Tardío es casi inexistente en Chirijuyu, excepto algunos tiestos de Kaminaljuyu Café Negro Inciso Fino y unos de Usulután y esta situación coincide con la disminución observada en Semetabaj de cerámica de la última parte del Preclásico Tardío (Shook et al. 1979:21).

EL COMPLEJO CERÁMICO DEL CLÁSICO TEMPRANO

En Chirijuyu se encontraron varias vajillas del Clásico Temprano que no tienen antecedentes locales y que fueron identificadas en Kaminaljuyu/San Jorge como parte de la Tradición Solano que llegó a Kaminaljuyu por esta época, presumiblemente desde el noroeste de Guatemala (Hatch 1997:86). Entre las vajillas reconocidas en Chirijuyu se encuentran Prisma, Llanto y Esperanza Flesh. También para la primera parte del Clásico Temprano persistieron relaciones con Semetabaj, reflejadas por la presencia de la Vajilla Mahogany y por las denominadas Coarse Pink y Streaky Brown por Shook et al. (1979).  Asimismo se descubrieron algunos tiestos de la Vajilla San Bartolomé, Crema sobre Rojo, que corresponde a la fase Aurora, pero por el momento se desconoce el lugar donde se le elaboraba.

Ahora vale la pena revisar las formas y detalles de algunas de estas vajillas, pues arrojan datos sobre Chirijuyu.

La Vajilla Prisma en Chirijuyu se manifiesta con las mismas formas que en Kaminaljuyu: platos que se usaron como comales, con el asa formada por un agujero en la pared y otros con la pared evertida y el agujero al centro, comunes en el Clásico Temprano y cántaros con el cuello curvo divergente hacia un borde directo redondeado y asas de banda que van del labio, o debajo del mismo, al hombro de la vasija, usados también para cocinar. En la parte superior de las asas de estos cántaros de Chirijuyu se observan impresiones de dedos; lo mismo sucede en Kaminaljuyu/San Jorge. Hatch (1997:153) sugirió que la vajilla Prisma se desarrollaba en el Clásico Tardío en una vajilla de pasta roja con cristales y engobe corinto y blanco micáceo, muy común en el sitio Chirijuyu. Como se verá más adelante, los detalles de pasta, forma y función apoyan poderosamente dicha observación.

La Vajilla Esperanza Flesh empieza en Kaminaljuyu en la fase Aurora del Clásico Temprano y es común en los Departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango y Guatemala. En Chirijuyu constituye aproximadamente el 7% de toda la cerámica y cuenta con un inventario de 11 formas, de las cuales se explicarán las que amplían información sobre el sitio (Figura 3).

En los cántaros está la variante A-1 de cuello alto, vertical o curvado hacia afuera, el cual de acuerdo al análisis de Kaminaljuyu/San Jorge, data de la fase Aurora temprano (Hatch 1997:154). Unos pocos ejemplos de Chirijuyu tienen una cara modelada con los ojos de grano de café, algunos tienen punzonados en el cuello cerca de la juntura con el cuerpo, por lo que de acuerdo con el estudio de Hatch (1997:158), estos últimos corresponden a la fase Esperanza. Varios presentan asas de banda, no muy gruesas que van del labio y probablemente llegaban al hombro del cántaro. La variante A-2 se diferencia en que el cuello es corto, recto o divergente. Esta forma también hay en Semetabaj (Shook et al. 1979:54). Las paredes de los cántaros A-1 y A-2 no son gruesas, con un promedio entre 0.5 y 1 cm y no muestran señales de humo, por lo que el A-1 tal vez se usaba para cargar agua y el A-2 para mantener agua en el hogar.

En Chirijuyu, los cuencos B-1 de silueta sencilla con y sin base anular son bastante numerosos (Figura 3). El acabado es muy fino y la pared delgada. El borde es agudo y en algunos ejemplos está biselado en el interior. Es posible que estas vasijas se usaran para beber, especialmente por la delicadeza en el área del labio de la vasija. La base anular facilitaría colocar a esta vasija en superficies planas. En el cuenco trípode con soportes (B-3) son escasos los soportes de forma bulbosa y esto se refiere tanto a bases que muestren huellas de haber llevado estos soportes como al descubrimiento de los soportes mismos (Figura 4). Son más comunes los soportes cónicos sólidos y picudos hacia adentro. En las operaciones se encontraron varios de estos soportes pero sólo en un caso estaba pegado a la base y había parte de la pared de la vasija. Es probable que los soportes picudos hacia adentro correspondan a la última parte de la fase Esperanza, pues se encontró una vasija igual y más completa de la Vajilla Amatle, así como soportes con dicha forma.

Otra forma de cuenco que merece mencionarse es la B-9, con bisel interior y dos o tres acanaladuras en el exterior de la pared (Figura 4). Sólo se cuenta con la parte superior de la vasija, por lo que se desconoce la base y pared inferior. Algunas formas de la primera parte del Clásico Temprano tienen estas acanaladuras.

En cuanto a la forma de los cilindros, el C-1 corresponde al cilindro ancho, casi cuadrado, de tipo teotihuacanoide (Figura 5). Sin embargo, no presenta los soportes almenados o trapezoidales, sino unos cónicos, rectos, huecos, con sonaja. En la base unos cilindros tienen aplicadas unas pequeñas bolas aplastadas y otros están decorados con impresiones de caña. En relación a la influencia teotihuacana, merece destacarse que en el sitio se encontró un ejemplar bastante completo y unos pocos tiestos de la vajilla Gris Delgada procedente de Teotihuacan. Además de esto, en los sectores excavados de Chirijuyu se limita a un soporte trapezoidal y algunas asas trenzadas presumiblemente de los llamados cream pitchers que corresponden a la Vajilla Coarse Pink, la cual será explicada más adelante.

En la vajilla Esperanza Flesh se encontraron muy pocos casos de incensarios del tipo “cucharón” con asa vacía (Forma D-1). Esta casi ausencia puede explicarse bajo diferentes puntos de vista: 1) no se excavaron sectores ceremoniales; 2) el incensario cucharón de Esperanza Flesh no se usaba en contextos domésticos; 3) se usaban incensarios hechos de otras vajillas. La tercera opción es la más probable pues se encontraron incensarios hechos de una vajilla muy burda de pasta rosácea del Clásico Temprano.

Dicha vajilla es la misma que en Semetabaj se denominó Coarse Pink Ware (Shook et al. 1979:63). Se tuvo oportunidad de comparar los ejemplos de Semetabaj y de Chirijuyu y en cuanto a pasta, acabado de superficie y algunas formas, esta cerámica es exactamente la misma. La pasta es de color rosáceo a gris, lleva abundante pómez y arena y es friable. La superficie es un tanto burda y varias vasijas llevan pintura blanca muy rala. Por ello en el estudio de Semetabaj se planteó que se usó principalmente para fines rituales y no domésticos. Esta observación es apoyada por la gran cantidad de cuencos con pastillajes pellizcados, que funcionaron como incensarios y una forma de incensario con asa y canal que lleva la efigie de un reptil al final del asa (D-2; Figura 6). En Semetabaj se encontró un incensario similar (Shook et al. 1979: figura 20f).

Las formas de la vajilla Coarse Pink, que son las mismas en Chirijuyu y Semetabaj, son: los cuencos de borde directo con apéndices que proyectan del borde (B-10), los cuencos con pastillajes pellizcados (B-11) y el incensario con efigie de reptil ya mencionado (Figuras 6 y 7). La forma del B-10 se encontró en otras vajillas, parece que funcionó como comal con pared y asa. Si la hipótesis de que esta vajilla funcionó para fines ceremoniales fuese verdadera, es posible que la forma B-10 funcionara para contener comida ceremonial. En Chirijuyu también se encontraron soportes cónicos iguales a los del cuenco abierto con pared divergente de Semetabaj pero ninguno pegado a su base y pared, por lo que no hay seguridad de la forma. Además, de la vajilla Coarse Pink también se encontraron varios cantaritos con asa pequeña (A-3; Figura 7), los cuales tal vez se usaron para contener bebidas ceremoniales.

La vajilla Coarse Pink es importante para la relación entre Chirijuyu y Semetabaj en el Clásico Temprano. Shook et al. (1979) postularon que Semetabaj fue abandonado alrededor de 400 DC. Asimismo, Hatch (comunicación personal 1996) planteó la hipótesis que gente de Semetabaj pudo trasladarse a Chirijuyu en la segunda parte del Clásico Temprano. La ausencia de vajillas de la fase Esperanza en Semetabaj, su presencia y posterior desarrollo en Chirijuyu, las fuertes relaciones que existieron entre ambos sitios y el auge de Chirijuyu observado en el Clásico Tardío, podrían ser indicios de un posible traslado. También hay que tomar en cuenta que existe evidencia de traslapes en la ocupación de ambos sitios. El hecho de que en Semetabaj la vajilla Coarse Pink se confina a la fase Aurora y que en Chirijuyu tiene un porcentaje del 7% de toda la cerámica encontrada, apoya la idea de que el inicio del asentamiento del Clásico Temprano en Chirijuyu puede corresponder a dicha fase o entre 200 y 400 DC, es decir, antes del abandono de Semetabaj. Esta observación también es confirmada por algunas formas tempranas de la vajilla Esperanza Flesh, que fueron encontradas en Chirijuyu, como el cántaro A-1 y el cuenco B-9.

EL COMPLEJO CERÁMICO DEL CLÁSICO TARDÍO

Durante este periodo, Chirijuyu presenta evidencia de relaciones con la Costa Sur de Guatemala, como lo señalan los tiestos encontrados de las vajillas Tiquisate y Plomizo San Juan. Debe indicarse que el Plomizo es reconocido como San Juan por la total ausencia de efigies que son marcadores del Plomizo Tohil que data del Postclásico Temprano. Se encontraron algunos tiestos de tipos finos de Petén, con engobes en tono rojo, negro y naranja y un tiesto policromo de Chama (Escobedo, comunicación personal 1997), pero por la poca cantidad de estos puede decirse que la relación entre Chirijuyu por un lado y Petén y Alta Verapaz por el otro, fue muy limitada. La relación con Zacualpa, Quiché, también parece haber sido distante por la poca cantidad de tiestos de la Vajilla Laquer encontrados; dicha vajilla se producía y comerciaba desde dicho centro.

En el Clásico Tardío en Chirijuyu se nota continuidad de las vajillas utilitarias del Clásico Temprano. Predominaron la Vajilla Amatle derivada de Esperanza Flesh y la Vajilla Chirijuyu, posiblemente evolucionada de Prisma. En cuanto a la Vajilla Coarse Pink, es posible que se desarrolló en una de pasta roja con pómez bastante burda, que en algunos aspectos se parece a la Vajilla Chirijuyu, pero es un tema que necesita más estudio.

En 1988 el Dr. Swezey publicó que Chirijuyu era uno de los centros de producción de Amatle. Recientemente otro fue reportado en Kaminaljuyu/Miraflores por Marlen Garnica (1997:77). En el caso de Chirijuyu, el lugar donde se excavó la Operación 8 es el más probable para el centro de manufactura, pues en ella no sólo se descubrieron numerosos tiestos pandeados y mal cocidos, sino es el lugar en donde mayor variedad de formas existe y donde se presentó una alta densidad de tiestos de Amatle.

En Chirijuyu, Amatle constituye el 34% de la cerámica y cuenta con un inventario de 11 formas, las cuales presentan algunas variaciones respecto de las de Esperanza Flesh. Los cántaros de Amatle continúan con las formas de cuellos largos y cortos, rectos o divergentes, pero se agrega la forma A-4, el cántaro con cuello hinchado y borde plano (Figura 8). Varios tiestos de este cántaro están bastante quemados, por lo que su función se relacionaba con cocina o con algún rito. En Kaminaljuyu/Miraflores se encontraron ejemplos similares junto con tiestos de cántaros de la Vajilla Chirijuyu.

En la forma B-1, el cuenco de silueta sencilla, es de mencionarse que continúa la base anular y hay más ejemplos con bordes biselados. En la forma B-2, cuenco con pared curvada y borde divergente, se agrega la decoración de línea ondulada y también hay aplicaciones con impresión de caña (Figura 8). En el cuenco con soportes, B-3, se presentan los soportes cónicos picudos hacia adentro iguales al ya mencionado para Esperanza Flesh (Figura 8). Una nueva forma en Amatle es la B-6, un cuenco enorme con más de medio metro de diámetro a la altura de la mitad de la vasija y con paredes de 2 cm de grosor. Esta vasija no tiene huellas de humo y es muy abierta para usarla para almacenar. Por tratarse del Clásico Tardío es posible que esta forma se usara como urna funeraria, pero en las notas de excavación no se mencionan restos humanos asociados. En cuanto al cilindro C-2 hay que notar que su forma se encuentra dentro de los cánones del Clásico Tardío, la del cilindro delgado y alto (Figura 9). En la vajilla Amatle continuó el incensario de cucharón (D-1) y parece que tuvo un uso más frecuente que el de Esperanza Flesh (Figura 9).

Simultáneamente a Amatle, en el sitio se utilizaba la Vajilla Chirijuyu para fines domésticos y ceremoniales. A pesar de la enorme cantidad de tiestos encontrados, no hubo ejemplos pandeados o mal cocidos que señalaran un lugar de manufactura de la Vajilla Chirijuyu. Esta es una evidencia indirecta de especialización, pues donde se elaboraba Amatle no se hacía otra vajilla de cerámica.

Como ya se mencionó, algunos aspectos de la tecnología de la vajilla Chirijuyu indican relaciones con la Prisma. La pasta de Chirijuyu tiene el mismo efecto brillante que la de Prisma, ocasionado por los cristales presentes, acompañados por pómez, sólo que en lugar del tono naranja de Prisma, Chirijuyu tiene un tono rojo a naranja rosáceo en algunos casos. Los cántaros de Prisma llevan un engobe micáceo naranja y pueden tener pintura rosada o morada en líneas; varios cántaros de Chirijuyu tienen la superficie roja alisada y sobre la misma un engobe morado o blanco micáceo.

La vajilla Chirijuyu representa el 33% de la cerámica del sitio. En relación a las formas (Figura 10), la del cántaro A-2 con cuello corto divergente y asas muy anchas que generalmente salen del borde, es muy parecida a la forma C de la vajilla Prisma propuesta por Hatch (1997:154-155). Algunas de las asas de esta forma y del cántaro A-5 con borde plano evertido presentan huellas de dedos (Figura 10), al igual que en la vajilla Prisma. Los de Chirijuyu presentan filetes pellizcados y encima hay pintura morada. En la vajilla Chirijuyu también hay los cuencos B-10 con apéndices (algunos perforados), que pudieron funcionar como comales con pared y asas. También hay cuencos B-2 con borde divergente y cuencos B-7 con borde plano evertido, similares a los de Amatle. En la Vajilla Chirijuyu también se elaboraban cuencos con pastillajes pellizcados (B-11) y pintura blanca rala (Figura 11).

En el Clásico Tardío el complejo cerámico de Chirijuyu está bien definido y puede servir como base para establecer similitudes y diferencias con sitios contemporáneos. Para concluir este trabajo se intentó establecer similitudes y diferencias con la cerámica del sitio Zacualpa en Quiché, pero por las diferencias metodológicas no fue posible. Únicamente pudo establecerse diferencias a nivel ritual. Objetos rituales tales como los duck pot y los camahuiles comunes en Zacualpa y otros sitios de Quiché no se encontraron en Chirijuyu (Vea Wauchope 1975: figuras 23, 24 y 56).

Es urgente excavar en otros sitios de Chimaltenango y Quiché para determinar las relaciones entre las poblaciones del periodo Clásico. Asimismo es importante obtener más información de la transición del Clásico al Postclásico en el Altiplano de Guatemala. En el caso de Chirijuyu no es posible seguir esta transición, pues fue inexplicablemente abandonado a fines del Clásico Tardío.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Por medio de esta investigación de cerámica se hace más evidente la relación entre los centros de Chirijuyu y Semetabaj, especialmente en el Clásico Temprano. Los datos de la cerámica analizada parecen apoyar un traslado de la gente de Semetabaj a Chirijuyu. Sin embargo, para confirmar esta idea es necesario hacer un estudio más detallado de otras vajillas del Clásico Temprano como Streaky Brown, Mahogany, Red Paste, las cuales no se incluyeron en este estudio. También, hace falta excavaciones en otros sitios de Sololá y Chimaltenango, que correspondan a este periodo.

La información de las vajillas Prisma y Esperanza Flesh, así como la presencia de la Vajilla Llanto, permiten agregar a Chirijuyu en la lista de sitios a donde llegó la Tradición Solano durante el Clásico Temprano, de acuerdo a la hipótesis de Hatch (1997).

La cronología de la Vajilla Esperanza Flesh en Chirijuyu no está clara, pues mientras que los cántaros A-1 de cuello alto divergente y los cuencos con acanaladuras señalan una fecha de la fase Aurora, los cuencos B-3 con soportes cónicos y picudos parecen corresponder a la fase Esperanza tardío.

La influencia teotihuacana en los sectores excavados de Chirijuyu fue bastante limitada, tanto en tiempo como en manifestaciones culturales.

Las vajillas del Clásico Tardío en Chirijuyu muestran continuidad de las del Clásico Temprano. Será necesario hacer un estudio más detallado de la vajilla Coarse Pink para determinar si continuó evolucionando en el Clásico Tardío.

En el Clásico Tardío, Chirijuyu alcanzó su apogeo, posiblemente apoyado por la producción de la cerámica Amatle y su comercialización en el área de Chimaltenango. El centro también pudo verse favorecido ya sea por el influjo de población de Semetabaj, o por adoptar alguna función comercial que dejó libre el cese de las actividades en dicho centro.

AGRADECIMIENTOS

Deseo agradecer al CIRMA por prestarme la cerámica de Chirijuyu para realizar esta investigación; a la Dra. Marion P. de Hatch, por su apoyo en el análisis cerámico; a Teresa Robles por entregarme todas sus observaciones y material bibliográfico que acumuló sobre Chirijuyu; a Alfredo Román por sus excelentes dibujos; al Oficial Primero de Chirijuyu por guiarme en el sitio y permitirme tomar fotografías del mismo; a Sergio Romero por ayudarme como intérprete en Kaqchikel en Chirijuyu; a Karla Cardona y Esther Mirón por sus comentarios en las comparaciones con materiales de Kaminaljuyu; a Héctor Escobedo y Geoffrey Braswell, por su apoyo.

REFERENCIAS

Garnica, Marlen

1997        Un Taller de Producción Cerámica durante el Clásico Tardío en Kaminaljuyu. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J.P. Laporte y H.L. Escobedo):143-154. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Popenoe de Hatch, Marion

1997        Kaminaljuyu/San Jorge: Evidencia arqueológica de la actividad economica en el valle de Guatemala, 300 a.c. A 300 d.C. Universidad del Valle de Guatemala, Guatemala.

Shook, Edwin M., Marion Popenoe de Hatch y Jamie Donaldson

1979        Ruins of Semetabaj, Dept. Sololá, Guatemala. Contributions of the University of California Archaeological Research Facility 41. University of California, Berkeley.

Swezey, William

1985        Cakhay: La Ubicación Original de Tecpán-Atitlán (Sololá). Mesoamérica 9. CEMCA, Antigua Guatemala.

1988        The First Cakhay Report. Ponencia, Simposio: Recent Archaeological Research in Southeastern Mesoamerica. 53 Reunión Anual, Society for American Archaeology, Phoenix.

Wauchope, Robert

1975        Zacualpa, El Quiché, Guatemala: An Ancient Provincial Center of the Highland Maya. Middle American Research Institute, Pub.39. Tulane University. New Orleans.

Figura 1 Mapa de las Tierras Altas Centrales de Guatemala

Figura 2 Plano de Chirijuyu (según Swezey 1988)

Figura 3 Vajilla Esperanza Flesh

Figura 4 Vajilla Esperanza Flesh

Figura 5 Vajilla Esperanza Flesh

Figura 6 Vajilla Coarse Pink

Figura 7 Vajilla Coarse Pink

Figura 8 Vajilla Amatle

Figura 9 Vajilla Amatle

Figura 10 Vajilla Chirijuyu

Figura 11 Vajilla Chirijuyu

 

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