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24 La secuencia cerámica de la Costa del Pacifico de Guatemala: Una reevaluación – Bárbara Arroyo, Héctor Neff y James Feathers – Simposio 11, Año 1997

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Arroyo, Bárbara, Héctor Neff y James Feathers

1998        La secuencia cerámica de la Costa del Pacifico de Guatemala: Una reevaluación. En XI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1997 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.425-437. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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LA SECUENCIA CERÁMICA DE LA COSTA DEL PACÍFICO DE GUATEMALA: UNA REEVALUACIÓN

Bárbara Arroyo

Héctor Neff

James Feathers

La secuencia cerámica original de La Victoria (Coe 1961) y Salinas La Blanca (Coe y Flannery 1967), propuso que la fase cerámica Ocós (caracterizada por tecomates de borde rojo), fue la primera cerámica, seguida por Cuadros, luego Jocotal y posteriormente Conchas. Las investigaciones en Paso de la Amada, Mazatán, Chiapas, mostraron que aún existía una fase cerámica más antigua a la que se le denominó Barra (Green y Lowe 1967). La cerámica de la fase Barra es un antecedente a Locona, que es una fase identificada por Clark (Clark et al. 1987). El divide a la original fase Ocós de Coe, denominando Locona a la parte más temprana de ésta (Figura 1). En todas partes el vínculo entre Ocós y Cuadros ha sido difícil de comprender sin material transicional que explique el desarrollo de una hacia la otra.

Con esta pregunta en mente, Shook y Hatch (1979) llevaron a cabo excavaciones en Navarijo y Monterroso, sitios vecinos de Salinas La Blanca. Ellos descubrieron la vajilla Salinas, que según su propuesta, representa una tradición separada (y contemporánea) con Ocós. La base de su argumento está en las diferencias estilísticas de la cerámica Navarijo, así como una fecha de radiocarbono.

Recientemente, Clark (et al. 1987; Blake et al. 1995) identificó la fase Cherla como una que surge de Ocós y se relaciona a la tradición Olmeca. La fecha Navarijo en Guatemala es equivalente a las fechas Cherla en Chiapas. Blake y otros (1995) han sugerido que estas dos pueden ser contemporáneas. Ellos argumentan que “la mayoría de la cerámica del montículo Navarijo representa a una vajilla especializada (principalmente de tecomates) similar a aquellos de la fase Cherla de Aquiles Serdán [en Chiapas]” (Blake et al. 1995). Datos recientes de Escuintla y Suchitepéquez, así como El Salvador, sugieren que existen problemas al tratar de imponer la secuencia tradicional en sitios afuera de la zona nuclear de Mazatán. En esta ponencia, presentaremos información de excavaciones, cerámica y análisis arqueométricos que muestran la necesidad de reevaluar la secuencia tradicional para la Costa del Pacífico de Guatemala y El Salvador.

SUCHITEPÉQUEZ

La costa baja de Suchitepéquez era completamente desconocida previo a nuestras recientes investigaciones (Arroyo 1995; Arroyo y Neff 1996). Sabemos a través de nuestros recorridos de la presencia de 12 sitios Formativo Temprano, los que parecen compartir la mayoría de las características de aquellos localizados al oeste. Se llevaron a cabo excavaciones en cuatro sitios, las que descubrieron buenas muestras de cerámica para información fehaciente sobre la secuencia de ocupación de la región.

Tres de los sitios excavados se localizan alrededor de la laguna Sesecapa que actualmente tiene agua dulce pero que en la antigüedad fue parte de un estero (Figura 2). Todos son de mayor tamaño que los localizados en Tecojate (en la zona al este) y parecen tener una variedad de funciones. Utilizando varios métodos de fechamiento se ha logrado asegurar que la ocupación de los sitios de Sesecapa corresponde a las fases Locona y Ocós. Ellos incluyen cerámica, fechas de radiocarbono y fechamiento de termoluminiscencia.

El cuarto sitio excavado en Suchitepéquez fue el sitio de Salinas Sinaloa (Figura 2). Este tiene ocupaciones de las fases Locona, Ocós y Cuadros, sin embargo, las primeras dos fases se limitan a una gran plataforma. La cerámica Cuadros aparece en la superficie de tres otros montículos lo que nos provocó probar la secuencia del sitio.

En contraste con Tecojate, en Salinas Sinaloa, la última parte del Formativo Temprano está representada con los típicos tecomates Cuadros. Un hallazgo interesante es la presencia de tecomates en forma de gota, similares a los reportados por Shook y Hatch (1979), como Navarijo (Figura 3). Estos tecomates fueron recuperados de dos montículos con cerámica Cuadros en la superficie.

Las excavaciones revelaron que la cerámica Navarijo se encuentra temporalmente separada de Ocós de acuerdo a depósitos sellados (Figura 4). Luego Navarijo continúa hacia Cuadros con ejemplos contemporáneos de los dos en los niveles superiores de las excavaciones. Además también encontramos otra cerámica a la que nos referiremos aquí como Pre-Cuadros debido a que parece ser un material transicional entre Ocós y Cuadros (Figura 5). Esta cerámica tiene ciertas características decorativas de Cuadros tales como el acanalado, cepillado, pellizcado, punzonado y los filetes. En contraste con Cuadros, hace falta el tradicional hombro de los tecomates y las decoraciones son una combinación de ambos Cuadros y Navarijo. Ninguno de estos tecomates ha sido previamente encontrado en esta parte de la Costa del Pacífico y pueden contribuir a explicar la transición entre Ocós y Cuadros.         No creemos que la presencia de Navarijo pueda ser explicada como una vajilla especializada. La localización estratigráfica de Ocós, Navarijo, Pre-Cuadros y Cuadros lo sugiere. En una excavación tenemos tecomates Navarijo en los mismos contextos con platos de paredes abiertas que no existirían en el montículo si este hubiera tenido una función especializada limitada al uso de tecomates.

Los resultados de Salinas Sinaloa sugieren que Ocós parece mantenerse como una tradición independiente de Cuadros y Navarijo, sin embargo, los hallazgos de material transicional puedan ayudarnos a comprender y unir la evolución de una fase cerámica a otra (Figura 4). Esto posiblemente contribuya a la determinación de patrones de subsistencia y la forma cómo estos se relacionan a los cambios en la cerámica y la organización social.

TECOJATE

Tecojate se localiza en la Costa del Pacífico central de Guatemala, en el departamento de Escuintla. En otros simposios se han presentado los resultados de trabajos realizados entre 1990 y 1992 (Arroyo 1994). Se descubrió una larga ocupación que inicia alrededor de 1700 AC con la fase Madre Vieja (equivalente a Barra) y continúa con la fase Tecojate (equivalente a Cuadros-Jocotal). El fechamiento de las fases se basa en cerámica y seis fechas de radiocarbono.

La cerámica comparte los mismos típicos atributos que la de otros sitios en la Costa del Pacífico del sureste de Mesoamérica, sin embargo, ciertos rasgos locales distintivos demandaron la definición de fases locales. Mientras al principio del Formativo Temprano la secuencia de Tecojate parece compartir más atributos con la región de Chiapas y el oeste de Guatemala, las diferencias estilísticas se convierten más drásticas hacia finales del periodo (Figura 6). Además, el complejo cerámico de Tecojate muestra atributos particulares que contrastan con otros sitios a lo largo de la costa.

La típica cerámica de la fase Cuadros no se encuentra presente en la muestra de Tecojate. Algunos escasos ejemplos fueron recogidos en superficie del sitio Melgar, en la orilla del río Madre Vieja. Este es el límite más al oeste de Cuadros, ya que hasta ahora no se han encontrado otros ejemplos típicos desde aquí hasta El Salvador. Recientes investigaciones en Santa Rosa, en la costa este de Guatemala, muestran la presencia de un complejo Formativo Temprano posiblemente contemporáneo a Cuadros aunque regionalmente muy distinto. Como se mencionara anteriormente, nuestras propias excavaciones en Suchitepéquez descubrieron un nuevo y distinto tipo cerámico que comparte algunos rasgos con Cuadros pero es único por si mismo. ¿Cuál es el significado de esto? ¿Será que Cuadros es una tradición aparte? ¿Podrá unirse a un grupo étnico distinto? Habremos equivocadamente asumido que la secuencia tradicional se mantendrá en un área amplia a lo largo de la Costa del Pacífico. Esperamos que nuestro trabajo contribuya a responder algunas de estas interrogantes.

EL CARMEN, EL SALVADOR

Previo al reciente trabajo en Chiquihuitan, Santa Rosa, no existían sitios Formativo Temprano entre Tecojate y El Salvador (Estrada 1996). El Carmen, se localiza en la costa oeste de ese país, a unos pocos kilómetros de la frontera guatemalteca. Aquí se encontró la cerámica más antigua de ese país, sin embargo, mientras se encontraron varios tiestos diagnósticos de Ocós en la superficie, la cerámica de las excavaciones parecía representar una tradición un tanto diferente. Esto nos hizo dudar sobre la temporalidad del sitio, ya que se quería imponer la tipología tradicional chiapaneca a una muestra tan lejana.

Con el consejo de colegas y resultados de muestras de radiocarbono, fuimos capaces de aprender con certitud que la cerámica de El Carmen correspondía a la primera parte del Formativo Temprano. El Carmen sí compartió el patrón de asentamiento a orillas del estero, así como los otros sitios que se han mencionado en esta ponencia. El sitio está a solo 3 km del mar geográficamente hablando, es el límite este de la gran planicie costera del Pacífico que se extiende desde Oaxaca hasta El Salvador.

Las características de la cerámica de El Carmen son muy particulares por lo que debió definirse la fase Bostan (Arroyo 1995). El complejo de El Carmen consiste principalmente de tecomates con algunos escasos cuencos. Algunos tecomates tienen el perfil en forma de gota con la típica banda de engobe rojo alrededor del borde y un baño o engobe blanco en el resto de la superficie exterior (Figura 7). Otros tienen líneas bruñidas como decoración, lo que es un rasgo particular y propio de esta cerámica. Nuevamente vemos un sitio Formativo Temprano con variantes locales distintivas. Esto es fácil de comprender cuando uno considera que existen 165 km de distancia entre El Carmen y el sitio “Ocós-Locona” más cercano.

DISCUSIÓN CRONOLÓGICA

Utilizando una serie de resultados de fechamientos de radiocarbono y termoluminiscencia de algunos de los sitios previamente descritos, quisiéramos discutir los resultados. Estos muestran que existe mucho más traslape del que originalmente se reconoció.

Los complejos cerámicos para la última parte del Formativo Temprano son muy diversos. Entre 1400 y 1200 AC, existen tres o más tradiciones cerámicas distintas entre la zona de Mazatán en Chiapas y Tecojate en Guatemala. En Chiapas, la fase Cherla representa una fase transicional entre Ocós y Cuadros (Blake et al. 1995).

Mientras Cherla está presente en la costa de Chiapas, Navarijo está en la de Guatemala en los sitios de Navarijo y Monterroso en Salinas La Blanca, en El Mesak y ahora en Salinas Sinaloa en Suchitepéquez. En El Mesak y Suchitepéquez, los depósitos Navarijo han sido encontrados sobre Ocós y debajo de Cuadros. En Suchitepéquez, hemos recuperado alguna cerámica Pre-Cuadros asociado a Navarijo que se fecha entre 1215 y 830 AC (según radiocarbono) y 784 +- 232 AC en termoluminiscencia.

No creemos en la hipótesis de que Navarijo es meramente una muestra restringida del complejo Cherla. La presencia de Cherla y Navarijo proporciona evidencia tentativa del incremento en la diversidad cerámica durante el Formativo Temprano.

Al moverse más al este, hacia la región de Tecojate, el complejo cerámico excavado sobre Ocós difiere del Cherla y Navarijo. Aquí, los tipos Costeño y Revolorio se localizan sobre Ocós. Estos consisten en tecomates globulares con una banda bruñida alrededor del borde exterior y superficies parcial o totalmente cepilladas. Aparte de la evidencia estratigráfica, una fecha de radiocarbono de 1300-1200 AC seguramente fecha el depósito y lo coloca contemporáneo a los complejos Cherla y Cuadros de Mazatán y Navarijo de Salinas la Blanca, El Mesak y Salinas Sinaloa en Suchitepéquez. La evidencia de Tecojate refuerza la impresión de que los inventarios cerámicos del Formativo Temprano se convierten en geográficamente diversos durante el tiempo comprendido por las fases Ocós y Cherla.

Más allá de las fechas de radiocarbono mencionadas anteriormente, varias muestras de cerámica fueron recuperadas para fechamiento de termoluminiscencia. Sus resultados son similares a las fechas de radiocarbono así como al estilo cerámico, mostrando que el uso de varias técnicas de fechamiento puede ser muy útil para determinar la temporalidad de un sitio (Figura 8).

El fechamiento de termoluminiscencia reconfirma lo que hemos visto en la cerámica y los resultados de radiocarbono. Esperamos continuar utilizando este tipo de fechas como otro procedimiento para comprender la secuencia de ocupación del Formativo en la costa. La ventaja de dicho fechamiento es que estamos fechando la manufactura cerámica directamente. Esto nos permite determinar largos periodos de tiempo de ciertos tipos que posiblemente representan diferentes tradiciones con desarrollos separados de un lugar a otro.

DISCUSIÓN DE LOS DATOS

Lo anterior muestra la cantidad de diversidad cerámica en las zonas de Suchitepéquez, Tecojate, Chiquihuitan en Guatemala y El Carmen en El Salvador. Como se discute antes, la distancia geográfica atenúa las similitudes estilísticas y esta es la razón por la que a lo largo de la Costa del Pacífico, la cerámica de sitios Formativo Temprano es localmente distinta. Se observa cierta uniformidad, particularmente durante la primera parte de este periodo cuando la distribución de tecomates con el borde rojo está presente a lo largo de toda la planicie costera del sureste de Mesoamérica. Hemos discutido en otra ponencia (Neff y Arroyo 1996) que esto podría explicarse debido a grandes vínculos de interacción, un argumento que ya ha sido propuesto por otros investigadores (Clark 1991; Demarest 1989).

La interacción intensiva puede explicar el esparcimiento de la tradición de tecomates de borde rojo, la cual puede relacionarse a un patrón de movilidad residencial. Los montículos Formativo Temprano pueden ser el resultado de secuencias de ocupaciones relativamente cortas, abandono y posterior reocupación. Este patrón residencial no debió agotar los recursos locales. Esto, junto con el esfuerzo de cortos viajes para explotar recursos específicos, debió promover la frecuente interacción entre gente de los distintos grupos de la zona litoral. Los análisis de fuentes de cerámica muestran que existe movimiento de barro y vasijas entre Tecojate y Suchitepéquez. Hemos sugerido que esto se debe al movimiento de personas durante actividades de subsistencia, visitas periódicas o cambios residenciales.

Una analogía interesante es que a principios de este siglo, muchas personas llegaban a la costa baja de Suchitepéquez desde Mazatenango. Este pueblo se localiza en la boca costa, 50 km al norte. Estas personas se establecían temporalmente en Suchitepéquez durante la temporada seca, mientras pescaban y explotaban sal. Antes de las lluvias, se trasladaban de regreso tierra adentro con sus productos para intercambiar y vender. Esto ya no se práctica hoy en día, pero mientras no necesariamente debió seguir el mismo patrón, algo similar pudo funcionar en tiempos prehispánicos.

Sin embargo, una situación diferente ocurre durante la última parte de este periodo. En ese tiempo se dieron substanciales cambios en subsistencia y asentamientos. Estos se basaron en el cambio hacia una práctica de agricultura e infraestructura residencial lo que promovió que estos grupos se volvieran menos móviles.

La presencia del sedentarismo puede explicar las diferencias estilísticas particulares que se observan en la cerámica en la última parte del Formativo Temprano. Sin duda, existe mucha más diversidad cerámica durante las fases Cuadros/Jocotal que lo que existió en Ocós. Esto puede explicarse argumentando que una baja en la movilidad debió restringir la extensión geográfica de la interacción entre los distintos grupos, por lo tanto, restringiendo el rango geográfico sobre el cual la transmisión cultural debió esparcir rasgos cerámicos neutrales.

Como se discutiera antes, no existe continuidad estilística entre los tecomates Ocós y los posteriores Cuadros. En Chiapas, la fase Cherla (1100-1000 AC) ha sido identificada como transicional entre los dos. Mientras ella existe y funciona para esa región, la definición de una fase Cherla no se aplica al resto del sur de la Costa del Pacífico. Complejos cerámicos contemporáneos tales como Navarijo en El Mesak, Salinas La Blanca y Suchitepéquez y Costeño en Tecojate, son temporalmente contemporáneos con Cherla pero con características estilísticas distintas que muestra mucha diversidad.

Hemos propuesto en otro lado (Neff y Arroyo 1996) un modelo para explicar el rápido y amplio aparecimiento de la tradición Cuadros después del 1200 AC. El modelo propone que las grandes diferenciaciones geográficas vistas en los estilos cerámicos pueden explicarse como resultado de una tendencia hacia una baja en la movilidad y un incremento en la localización de los esfuerzos de subsistencia. Las oportunidades y los límites locales no debieron ser uniformes de un lugar a otro y esperaríamos que existiera algún tipo de diferenciación de rasgos funcionales junto a la diferenciación geográfica de los estilos cerámicos. Las diferencias en adaptación debieron crear variación entre los grupos en su habilidad para explotar zonas costeras no utilizadas. Los grupos donde surgen ciertas innovaciones de adaptación claves debieron expandirse rápidamente.

En resumen, Cuadros-Jocotal efectivamente trunca la diferenciación regional que se inició durante las fases Ocós tardío y Cherla. Nosotros sugerimos que este patrón refleja una rápida expansión de una población dentro de la cual surgen ciertas innovaciones de adaptación clave. Estas innovaciones, que posiblemente incluyeron modos específicos de inversión en subsistencia e infraestructura residencial, permitieron una ocupación más intensiva de las zonas costeras menos utilizadas. Estas innovaciones se han asociado al expansionismo Olmeca que algunos utilizan para explicar la repentina aparición de Cuadros en Chiapas y regiones vecinas.

Mientras necesitamos realizar más investigaciones, una comparación sistemática de las distintas secuencias Formativo Temprano podrá contribuir a explicar el grado de cambio y evolución en cada región. La integración de los datos de fechamientos a través de radiocarbono, estilos cerámicos y termoluminiscencia está proporcionando un marco cronológico sólido para la comprensión de las diferencias temporales entre una región y otra.

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Figura 1

Figura 2

Figura 3

Figura 4

Figura 5

Figura 6

Figura 7 Ejemplos de tecomates del sitio El carmen, El Salvador

Figura 8 Tabla con resultados

 

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