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21 La Pequeña Acrópolis de Yaxchilan, Chiapas – Akira Kaneko – Simposio 11, Año 1997

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Kaneko, Akira

1998        La Pequeña Acrópolis de Yaxchilan, Chiapas. En XI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1997 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.387-398. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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LA PEQUEÑA ACRÓPOLIS DE YAXCHILAN, CHIAPAS

Akira Kaneko

Yaxchilan se encuentra al margen izquierdo del río Usumacinta, en el municipio de Ocosingo del estado mexicano de Chiapas, colindando con la frontera de Guatemala. El sitio se ubica en un meandro y su localización exacta es 16° 54′ 16” de latitud norte y 91° 00′ 11” de longitud oeste del Meridiano de Greenwich, con 122 m SNM, tomando el nivel superior de los bancos del río (Figura 1).

El Proyecto Yaxchilan fue iniciado en 1973 por Roberto García Moll del INAH, hasta 1985 sin interrupción se excavaron y consolidaron más de 30 edificios. Durante las temporadas del 1989 hasta 1991, se realizó la investigación en la Pequeña Acrópolis y se excavaron y consolidaron los Edificios 42, 42-A, 43, 44, 45, 46, 46-A, 47, 48, 49, 50, 51, 52 y sus basamentos.

LA ARQUITECTURA DEFENSIVA

La Pequeña Acrópolis, llamada así por Maler (1903), se conoce también con el nombre de Acrópolis Oeste. Este conjunto se localiza en el extremo poniente del sitio sobre una colina natural elevada 50 m de altura respecto al nivel de la Gran Plaza. El conjunto funciona con base en dos plazas, la Plaza Central con una elevación mayor que la Plaza Oeste y sus alrededores en los cuales se distribuyen los edificios.

Con respecto al conjunto arquitectónico de la Pequeña Acrópolis, podemos mencionar los siguientes rasgos arquitectónicos de tipo defensivo que presenta el conjunto en la última fase de ocupación.

Durante la excavación de la Pequeña Acrópolis, se detectaron las entradas selladas o tapiadas en los Edificios 43 y 52, los cuales tenían originalmente cinco vanos (entradas) en ambas fachadas, sellándose posteriormente con muros de mampostería excepto las entradas centrales. Probablemente los muros adosados en las tres entradas del Edificio 44, los cuales mencionaremos adelante, podrían ser el mismo fenómeno de restricción del acceso. También se conserva un muro en la esquina sur del Edificio 51.

En síntesis, se observa cierta restricción del acceso hacia el centro de la Pequeña Acrópolis en cada modificación o adosamiento de edificios. Aunque no podemos aplicar claramente el término de “fortificación”, por lo menos se observa la tendencia de modificar la arquitectura con cierta inquietud defensiva.

LAS PUNTAS DE PROYECTIL

Durante la excavación de la Pequeña Acrópolis, se encontraron materiales arqueológicos como cerámica, figurillas, artefactos de concha y hueso entre otros, los cuales están en proceso de análisis. En este trabajo, presentamos el resultado del análisis de la lítica, particularmente las puntas de proyectil, ya que este artefacto indica, en forma muy directa, la actividad bélica en la última fase de ocupación humana en la Pequeña Acrópolis.

Durante todas las temporadas (1973-1991) de trabajo en campo del Proyecto Yaxchilan, se encontraron 217 puntas de proyectil de pedernal, la gran mayoría de estos artefactos líticos provienen de un contexto de escombro (Kaneko 1995). Por otro lado sólo se encontraron tres puntas de proyectil de obsidiana (Brockman 1995). Para la clasificación de las puntas de proyectil, aplicamos dos sistemas clasificatorios: la tipología morfológica y la clasificación por peso y dimensión (Kaneko 1995:30-39, 81-84).

La clasificación morfológica está basada en el sistema de coordenadas, o sea, la combinación de dos elementos de la forma de las puntas de proyectil: la base y la hoja. El primer elemento con número arábigo se coloca como columna horizontal, el segundo elemento con asignación alfabética se coloca como columna vertical y el centro de cada uno de tipos presenta el número de piezas encontradas. Con este sistema podemos reconocer 13 familias por la forma de base y 26 tipos de puntas de proyectil (Figura 2).

Por otro lado, se realizó la clasificación por peso y dimensión, ya que es importante el peso y dimensión para el análisis de los artefactos que se utilizan como objetos de trayectoria como puntas de proyectil, de lanza, de atlatl o de flecha de arco. El número de la muestra de nuestro material para esta clasificación fue de 101 piezas completas o semicompletas (o despuntadas), las cuales no afectan el peso. La muestra se agrupó en tres superfamilias; las puntas de proyectil con Base Recta, Foliáceas y con Pedúnculos (Figura 3). También medimos el peso de cada pieza de la misma muestra y se presenta con los mismos signos, tomando el número de pieza en el eje Y y rango de peso en el eje X (Figura 4).

En resumen, podemos indicar una concentración de puntas de proyectil de menor dimensión, las cuales frecuentemente presentan los pedúnculos. Cabe mencionar que no existen puntas de proyectil que pesen menos de 5 gramos, que se consideren puntas de flecha. Para interpretar esta concentración de las puntas de proyectil de dimensión menor, no debe de olvidarse que se encontraron “ganchos de atlatl” en contexto arqueológico de Yaxchilan (Figura 5b), los cuales se identifican por su forma con las piezas etnográficas (Figura 5a) mencionadas por Noguera (1945). La preferencia o necesidad de las puntas de menor dimensión se puede explicar en una forma hipotética para el uso de dardos de “atlatl”.

De 217 piezas de puntas de proyectil, 204 piezas provienen del escombro. La distribución espacial de las puntas de proyectil en el sitio de Yaxchilan es muy amplia y se registraron en la mayoría de los edificios. Sin embargo, podemos observar cierta concentración de puntas de proyectil, la gran mayoría se localizan en la Pequeña Acrópolis (104 piezas, 51%) y la Plataforma Oeste (15%) de la Gran Plaza, coincidentemente esta Plataforma Oeste se ubica al pie de la colina natural donde se localiza la Pequeña Acrópolis, no se presentan puntas en el escombro del grupo de los Edificios 39, 40 y 41 que están ubicados en el extremo sur siendo el lugar más alto del sitio. En resumen, la actividad del uso de las puntas de proyectil es más abundante en la Plataforma Oeste de la Gran Plaza y la Pequeña Acrópolis, donde se encuentran el 66% del total de puntas de proyectil en Yaxchilan.

En el caso de la Pequeña Acrópolis, podemos indicar los siguientes puntos: la concentración de puntas se encontró en las escaleras o basamentos norte y este del conjunto. Se observó una concentración de puntas de proyectil en el Edificio 52; encontrándose seis puntas en el interior y seis puntas de proyectil al lado oeste del edificio, en cambio, este fenómeno no se repite en ningún otro edificio (Figura 6, localización por secciones).

DISCUSIÓN

Al interpretar la distribución de las puntas de proyectil asociadas a la posible arquitectura defensiva de la Pequeña Acrópolis, pensamos que es muy probable que se trate de una evidencia o huella de batalla que ocurrió en la Pequeña Acrópolis durante la ocupación final de Yaxchilan. Si fuera correcta nuestra hipótesis, podemos indicar que los atacantes rompieron la línea defensiva en el Edificio 52, el cual es la estructura más baja, o sea el punto más débil de la línea de defensa, en este conjunto arquitectónico. Por eso allí se encontraron mayor número de las puntas de proyectil como huellas de algún combate cruel.

Hasta aquí, se cuenta sólo con la evidencia arqueológica de la asociación de las puntas de proyectil con la arquitectura defensiva, lo cual indicaría una batalla que enfrentaron dos grupos humanos en la ocupación final de la Pequeña Acrópolis. Sin embargo, no podemos profundizar en las causas de la misma ni determinar quienes fueron los grupos contrincantes, con sola esta información que se acaba de mencionar. Desde luego, podemos establecer teóricamente dos posibilidades: la primera sería una guerra con otro sitio y la segunda un conflicto interno. ¿Qué amenaza esperaban los defensores de la Pequeña Acrópolis? ¿Los enemigos de otros sitios o los enemigos internos?

Ahora bien, existe otro fenómeno importante e interesante que podría estar relacionado con estas interrogantes: el movimiento prehispánico del Escalón Jeroglífico (HS.3-III).

En la temporada 1991, se reencontró el Escalón Jeroglífico III (HS.3-III) en la orilla de terraza norte de la fachada principal del Edificio 44, el cual había sido reportado por Maler en 1900 y posteriormente reportado desaparecido. Además, Ian Graham mencionó “It is noteworthy that this wall remains intact on both sides of the central doorway; this means that Block III had already been removed from its presumed original setting when this wall was built” (1982:165). Dicha observación de Graham se reconfirmó cuando se llevó a cabo la reposición de este escalón, ya que nos obligó a quitar alguna parte de desplante de los muros adosados para colocar el escalón en su supuesta posición original en la entrada central. Esto indica que la construcción del muro adosado fue evidentemente posterior al movimiento o saqueo prehispánico del Escalón III. Además se encontró un escalón no acabado (con figura humana de prisionero) que mide 180 cm de largo por 70 cm de ancho y 28 cm de espesor en el frente del Edificio 44.

¿Quién movería el escalón antes de la construcción del muro adosado? ¿Sería el mismo grupo que movió el Escalón III y los constructores del muro adosado, o son diferentes grupos?

A nuestra manera de ver, podemos ordenar los datos mencionados de la siguiente manera:

1.         Elaboración del Escalón HS.3-III en la gubernatura de Escudo Jaguar I

2.         Algún grupo movió el Escalón HS.3-III hasta la orilla de la terraza, en un ambiente inestable de la fase final de ocupación

3.         Hubo un intento de reponer un nuevo escalón con la misma iconografía para llenar el vacío donde estaba originalmente el Escalón III, pero este nuevo escalón nunca fue acabado

4.         Se levantó el muro adosado en la entrada central donde previamente se había quitado el Escalón III. Así mismo también se construyeron los muros adosados directamente sobre el Escalón I (entrada este) y Escalón V (entrada oeste)

5.         Ocurrió la batalla y dejaron las puntas de proyectil

La primera posibilidad, o sea, la guerra con otro sitio, es que Yaxchilan perdió varias batallas campales fuera del sitio y perdió su poder militar. Por último, recibieron un asalto final en el sitio mismo, particularmente en la Pequeña Acrópolis. Pero esta hipótesis no puede explicar adecuadamente el movimiento del Escalón HS.3-III, ya que el movimiento o vandalismo de este escalón ocurrió antes de la construcción del muro y/o la batalla final.

La segunda posibilidad es la hipótesis de un conflicto interno, o sea, el grupo que movió el Escalón 3-III no pudo ser externo, sino interno, es decir, los mismos habitantes de Yaxchilan, ya que la construcción de los muros adosados (defensivos) se realizó posteriormente al movimiento del escalón. Desde luego, el movimiento del escalón indica una inestabilidad del orden social y un posible conflicto interno entre los habitantes de Yaxchilan. Además es muy probable que al mismo tiempo se construyen los muros adosados en el Edificio 44 y las tapias en las entradas de los Edificios 43 y 52, para restringir los accesos hacia el interior o la plaza principal de la Pequeña Acrópolis. Con esta hipótesis del conflicto interno, podemos explicar sin contradicción el movimiento del Escalón HS.3-III y la asociación de las puntas de proyectil con la arquitectura defensiva como una evidencia de huella de combate.

Por otro lado, los datos epigráficos también nos proporcionan otra perspectiva que indican la posibilidad de un conflicto interno: con base en la observación del uso separado de los glifos emblemas de Yaxchilan en el Dintel 10 (808 DC), o sea, la última inscripción del sitio, Proskouriakoff (1993:158-159) indicó un posible conflicto clónico o territorial en la clase noble o dominante de Yaxchilan. Además tenemos un antecedente del conflicto interno en la historia de Yaxchilan; después de muerto Escudo Jaguar I, hubo un retroceso (742-752 DC) de ascensión al trono de Pájaro Jaguar IV, supuestamente bloqueado por su competidor apoyado por los grupos encabezados por Dama Xoc, la esposa legítima de su padre Escudo Jaguar I.

En todo caso, los grupos políticos reprimidos o excluidos del poder durante los regímenes de Pájaro Jaguar IV y Escudo Jaguar II serían un factor de inestabilidad en la política de Yaxchilan y es probable que los grupos nobles sobrevivientes del linaje de Dama Xoc hayan tenido que ver en todo esto.

Cabe mencionar que este tipo de hipótesis de conflicto interno fue mencionado como la rebelión de los nobles contra los herederos de Yax Pac en Copan.

La hipótesis del ataque por otro sitio no tiene una base en datos epigráficos, pues no se ha encontrado hasta la fecha monumentos que expresen la conquista o captura del gobernante de Yaxchilan en otros sitios después del 808 DC, aunque teóricamente los sitios donde tienen fechas posteriores a la última fecha registrada en Yaxchilan, pueden ser los candidatos a ser conquistadores de Yaxchilan. Mientras no aparezca tal dato epigráfico, la posibilidad de ataque de otro sitio es menos factible.

Por lo que señala la evidencia arqueológica así como los datos epigráficos, nos inclinamos a pensar que la causa de la posible batalla final pudiera estar relacionada y ser más factible por un conflicto interno que por el ataque de otro sitio.

COMENTARIOS FINALES

Cuando Yaxchilan gozaba su esplendor con la expansión militar durante el reinado de los gobernantes Escudo Jaguar I, Pájaro Jaguar IV y Escudo Jaguar II, las batallas victoriosas que se registraron en varios monumentos de Yaxchilan estallaron en algunos puntos geográficos intermedios entre Yaxchilan y los sitios vencidos, o posiblemente en los sitios mismos conquistados.

Sin embargo, los datos arqueológicos, como la asociación de las puntas de proyectil con la arquitectura defensiva en la Pequeña Acrópolis, indica muy probablemente que ocurrió una batalla en la ocupación final de Yaxchilan. La causa de la batalla podría ser más factible un conflicto interno que externo, no sólo por la interpretación de los datos epigráficos, sino por el dato arqueológico, como lo es el movimiento de un escalón (HS.3-III) del Edificio 44 de la Pequeña Acrópolis.

Aunque estoy acuerdo con la opinión de que la guerra fue un factor importante en el colapso del Clásico de los Mayas de las Tierras Bajas (Mathews 1996:21; Valdés 1996:46), el proceso de declive de la civilización Maya es mucho más complejo y seguramente tendrá múltiples factores. Desde luego, existen varias hipótesis del colapso Maya Clásico, o sea, la destrucción ecológica, guerra, fallas en el sistema de intercambio, entre otros.

Cabe mencionar que uno de estos factores del colapso podría ser la destrucción ecológica por el consumo masivo de árboles como combustible para la producción de cal utilizada para la actividad constructiva en todo tipo de arquitectura, tanto para los templos-palacios como las unidades habitacionales (Kaneko 1996:77-79; R. Hansen, comunicación personal 1997).

Por otro lado, queremos hacer énfasis a la reacción de la gran masa de la población campesina a la actividad de guerra en época contemporánea, se evidencia no sólo en el caso reciente de Chiapas, sino en muchas zonas de conflicto del mundo contemporáneo, o sea que se refugia lejos del lugar del conflicto, abandona sus casas-habitación de la comunidad y huye para alejarse de la zona de combate. ¿Por qué no podemos sugerir la misma reacción de la población campesina en la época prehispánica? Sería lógico considerar que algún sitio se abandonó y nunca volvieron sus habitantes a la misma aldea o comunidad en el ambiente bélico que corrió ampliamente en las Tierras Bajas Mayas en el final del Clásico.

Aunque no podemos mostrar todavía explícitamente el proceso del colapso Maya, podemos decir con certeza el siguiente punto: los posibles factores mencionados para explicar el colapso del Clásico de la civilización Maya son esencialmente los mismos que enfrentamos hoy en nuestra época. En otras palabras, el colapso Maya es una lección para la civilización contemporánea y las ruinas Mayas nos están dando un mensaje con un sonido de silencio desde la selva tropical.

AGRADECIMIENTOS

Expresamos nuestro agradecimiento a Banri Namikawa del Instituto Banri Namikawa e Ichiro Tsuji de Mainichi Broadcasdting System, INC, por su colaboración a fin de poder realizar la excavación de la Pequeña Acrópolis que se llevó cabo entre 1989-1991. También al topógrafo Oscar Reyes Sánchez por su levantamiento arquitectónico de la Pequeña Acrópolis de la Figura 6.

REFERENCIAS

Brokmann, Carlos H.

1995        Tipología y análisis de la obsidiana de Yaxchilán, Chiapas, México. Tesis de Licenciatura, ENAH, México D.F.

Graham, Ian

1982        Corpus of Maya Hieroglyphic Inscriptions: Yaxchilan, Vol.3, Part 3. Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Harvard University, Cambridge.

Kaneko, Akira

1995        Artefactos líticos de Yaxchilan, Chiapas, México. Tesis de Licenciatura, ENAH, México D.F.

1996        Proyecto Hunchavín: Primera Temporada, 1994. En Quinto Foro de Arqueología de Chiapas, pp. 69-81. Gobierno del Estado de Chiapas, Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, Tuxtla Gutiérrez.

Maler, Teobert

1903        Researches in the Central Portion of the Usumatsintla Valley.  Memoirs of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology, Harvard University, Vol.2, No.2.  Cambridge.

Mathews, Peter L.

1996        Epigrafía de la región del Usumacinta. Arqueología Mexicana 22:14-23.

Noguera, Eduardo

1945        El atlatl o Tiradera. En Anales del Museo Nacional de Arqueología Historia y Etnografía, V época, Vol.2, pp. 205-238. SEP, México.

Proskouriakoff, Tatiana

1993        Maya History. University of Texas Press, Austin.

Valdés, Juan Antonio

1996        Arqueología de la zona del río de La Pasión, Guatemala. Arqueología Mexicana 22:46-53.

Figura 1

Figura 2

Figura 3

Figura 4

Figura 5

Figura 6

 

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