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17 Antiguos disturbios y saqueos de entierros en la zona Maya – Estella Krejci – Simposio 11, Año 1997

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Krejci, Estella

1998        Antiguos disturbios y saqueos de entierros en la zona Maya. En XI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1997 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.336-353. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

17

ANTIGUOS DISTURBIOS Y SAQUEOS DE ENTIERROS

EN LA ZONA MAYA

Estella Krejci

En vista de los saqueos recientes en la zona Maya no olvidemos que el disturbio de entierros es un fenómeno bastante antiguo. Aunque, lo que podría pasar a un entierro después de la ceremonia funeraria no ha recibido mucha atención científica.

Esta ponencia es el resultado secundario de un análisis extensivo de entierros, que comencé en 1992 junto con Patrick Culbert de la Universidad de Arizona. Los resultados son preliminares porque todavía faltan muchos sitios pequeños y grandes.

El análisis se basa en 1520 entierros de 15 sitios de la zona Maya (Figuras 1 y 2). 376 entierros pertenecen al Preclásico, 953 al Clásico y 90 al Postclásico (Figura 3).

DEFINICIONES

Para explicar los procesos de disturbio hay que definir los diferentes tipos y contextos de entierros. En la definición de tipos sigo la clasificación de Welsh (1988:16-18).

1.        Entierros sencillos son aquellos en los cuales el cuerpo fue depositado en simples agujeros abiertos en la tierra o en el relleno de una construcción, sin ninguna construcción que los delimite.

2.        Cistas pueden consistir en una fila irregular de piedras toscas colocadas alrededor del cuerpo, sin tapa, o son agujeros tapados con lajas o piedras trabajadas.

3.        Criptas simples tienen muros toscos de mampostería o losas en posición vertical, están tapadas con lajas y tienen entre 10 y 75 cm de altura.

4.        Criptas elaboradas tienen muros formados por losas, muchas veces en posición horizontal y tapadas con lajas, son más grandes que las criptas simples con una altura entre 40 y 135 cm.

5.        Tumbas son cámaras funerarias mucho más grandes que el cuerpo y más altas que 135 cm. Hay tumbas de muros de mampostería y tumbas excavadas en la roca caliza.

El tipo más frecuente es el entierro sencillo, seguido por cista, cripta simple, cripta elaborada y tumba (Figura 4A). Encontramos los entierros en conjuntos residenciales no elitistas, en residencias de élite incluso palacios, en plataformas ceremoniales, templos y en plazas (Figura 4B).

Definitivamente hay una cierta relación entre contexto y tipo. Aunque haya entierros sencillos en todos contextos, son más frecuentes en residencias; las tumbas y criptas elaboradas por regla general las encontramos en templos y plataformas ceremoniales (Figura 4C).

En 1992, Patrick Culbert y yo definimos tres clases de riqueza en entierros, con una combinación entre tipo y ofrenda. Basado en los nuevos datos las tres clases se pueden definir como sigue (Figura 5).

Clase 1 (2%): los entierros de la clase 1 son entierros reales en tumbas o criptas elaboradas; se encuentran en plataformas ceremoniales o templos. Siempre tienen jade en gran cantidad, el 65% tiene piezas de jade bastante grandes (más que 4 por 4 cm); el 53% tiene espinas de raya, en todos los entierros hay orejeras (el 88% es de jade), el 82% de los entierros tiene más que 12 vasijas.

Clase 2 (11%): los entierros de clase 2 o clase intermedia son entierros de todos tipos y contextos. La mayoría contiene entre 6 y 9 vasijas; tres cuartos tienen jade y concha.

Clase 3 (87%): los entierros de la clase 3 en el 99% de los casos son entierros sencillos, entierros dentro de cistas o en criptas simples; la mayoría se encuentra en conjuntos residenciales; contienen entre 0 y 5 vasijas; pocos tienen jade (10%), pero nunca más que unas cuentas; si hay collares son de concha o hueso.

ENTIERROS DISTURBADOS

Después de haber definido los términos usados y haber presentado los entierros no disturbados, vamos a volver hacia los entierros que sí lo fueron.

ENTIERROS SUCESIVOS

Un disturbio sucede cuando los cadáveres son enterrados sucesivamente. Mientras la gran mayoría de los entierros colectivos pertenecen al grupo de entierros simultáneos — es decir que todos los individuos fueron depositados al mismo tiempo — hay también entierros sucesivos que forman un caso especial, raro y complicado. De los entierros de los sitios discutidos en esta ponencia podemos estar seguros que once (menos que 1%) forman entierros sucesivos. Son de los sitios de Altun Ha (Entierro E-14/1), Zaculeu (Entierros 1-14, 4-1, 11-1, 13-22, 15-1 y 37-6) y Tonina (Entierros IV-1, IV-2, IV-3 y IV-9). Hay unos más que fueron registrados como posiblemente sucesivos, como la Tumba 2 de Chiapa de Corzo (Mason 1960a) o el Entierro III-1 de Tonina. Otros entierros posiblemente sucesivos fueron registrados como entierros primarios acompañados por entierros secundarios (por ejemplo los Entierros 120 y 121 de Chiapa de Corzo; Agrinier 1964), entierros primarios que fueron disturbados por la inclusión de entierros secundarios (por ejemplo en Chiapa de Corzo el Entierro 173; Agrinier 1964) o entierros múltiples simultáneos con sacrificios humanos (por ejemplo el Entierro 166 de Tikal; Coe 1990).

La tradición de entierro sucesivo además la conocemos de los sitios de Lubaantun (Hammond, Pretty y Saul 1975), Kaminaljuyu, San Agustín Acasaguastlán (Kidder 1935), Guaytán (Smith y Kidder 1943) y Tzicuay (Smith 1955) (para un listado ver Ruz 1968 y para una discusión ver Hammond, Pretty y Saul 1975).

En todos los casos los entierros sucesivos se encuentran en tumbas o criptas, los restos óseos están generalmente muy destruidos y removidos, los huesos están barridos hacia el lado, los cráneos y las vasijas a veces están apilados. A menudo hay bastantes ofrendas. Las criptas o tumbas de vez en cuando fueron usadas por muchos siglos, como una tumba en Tzicuay (Smith 1955), tres entierros de Tonina y dos entierros de Zaculeu.

ENTIERROS SECUNDARIOS

Como se puede ver en la figura 6A, 1189 (78%) entierros son exclusivamente primarios (74% individuales, 4% colectivos). En estos casos no hay duda de que cada cadáver fue enterrado en el sitio en un estado tan compuesto que los huesos todavía estaban conectados por el tejido muscular. Pero también hay muchos casos de individuos menos completos que no se encuentran en posición anatómica correcta, los que se llaman entierros secundarios. Generalmente el término de entierro secundario se refiere a unos depósitos de huesos previamente desenterrados que ya no tienen orden anatómico. El término cubre todo, desde huesos aislados hasta líos de esqueletos casi completos. Estos entierros secundarios se encuentran solos (12%), colectivos (2%) o acompañando entierros primarios (8%).

¿Cuáles son las razones para exhumar un entierro? La primera razón es ritual, como fue descrito por Robert Hertz en 1907. Se espera la putrefacción de la carne hasta que se queden los huesos secos. El cuerpo es exhumado, los huesos son recolectados, limpiados, a veces — si todavía hay partes blandas — descarnados y movidos a su morada final. En este sentido el entierro secundario incluye la exhumación intencional como parte de un ritual funerario.

Es difícil designar a los entierros que merecen el nombre de entierro secundario en este sentido, pero seguramente son mucho menos de lo que parece. La Tumba 1 de la Estructura VII de Calakmul, un entierro real del Clásico Tardío (Domínguez 1993:37-45), que muestra signos de un ritual funerario secundario. Los huesos del tronco, del cráneo y de las extremidades superiores fueron fragmentados, los huesos de los miembros inferiores habían sido envueltos en una tela y posteriormente en un petate, el peroné izquierdo faltó. Se observó la presencia de huellas de cortes relacionadas con desmembramiento y otros cortes ligados con la remoción de las partes blandas de las extremidades (Coyoc en Domínguez, Folan y Pincemin 1993:40).

El Altar 5 de Tikal (Figura 6B) también muestra una escena de exhumación (Grube s.f.). El texto del altar relata que en el año 693 DC murió y fue enterrada una mujer probablemente en Topoxte. En 711 DC fueron sacados el cráneo y los huesos de dicha mujer. Tres días después de la exhumación, un noble de Calakmul y el rey de Tikal trasladaron los huesos a Tikal. Esta exhumación, para Nikolai Grube, fue la reacción al ataque de Yaxha y Topoxte por Naranjo, 588 días antes, en el cual fue sacado el entierro de un rey de Yaxha y sus huesos fueron repartidos sobre la isla de Topoxte. Esta profanación de los restos de un rey de Yaxha alarmó a los dignatarios de Tikal para poner a salvo los restos de la mujer que por alguna razón era importante para ellos (Grube s.f.:9-12).

Pero la mayoría de entierros secundarios probablemente no son el producto de exhumación intencional. El Entierro 7 de Cuello de la fase Bladen (Preclásico Medio), es un entierro de un adulto femenino en posición flexionada acompañada por las extremidades inferiores de otro adulto (Robin 1989:170-173; Robin y Hammond 1991:208). Los Entierros 7 y 8 fueron descritos como entierro doble, en el cual las extremidades inferiores son evidencia de sacrificio humano que honra al entierro primario (Robin 1989:49). En 1992 fue encontrado el Entierro 171 de Cuello de la fase Swasey, un entierro individual en posición de decúbito dorsal extendido, que careció de extremidades inferiores. No hubo ninguna duda de que el Entierro 171 y el Entierro 8 fueron la misma persona y que durante la excavación del Entierro 7 los antiguos habitantes de Cuello habían disturbado el entierro más temprano 171 y habían re-enterrado los huesos con el Entierro 7 (Hammond, Clarke y Estrada 1992:957).

En muchos casos, los entierros secundarios están formados por cráneos, mandíbulas, calaveras, húmeros, fémures y tibias. Se habla de sacrificios humanos especialmente con respecto a los cráneos (Welsh 1988:167-173). Pero ninguno de los cráneos acompañando otro individuo mostraba evidencia de haber sido decapitado. En total hay solamente cuatro casos de cabezas decapitadas donde las primeras vértebras todavía estaban presentes. Tres son de Uaxactun (Entierros E-22 cista 4, E-23 cista 6; Ricketson y Ricketson 1937 y Entierro A-27; Smith 1950), uno es de Altun Ha (cráneo 2, Estructura C-13; Pendergast 1982:198). Todos fueron enterrados individualmente en contextos ceremoniales. Cráneos acompañando entierros primarios (27 casos) parecen pertenecer a entierros más tempranos que fueron re-enterrados con entierros más tardíos. Lo mismo se puede decir sobre los huesos de extremidades. En la fase Qankyak (Postclásico Temprano) de Zaculeu, por ejemplo, se observó una práctica de enterrar extremidades revueltas con entierros primarios (Woodbury y Trik 1953:80). Si estos entierros secundarios fueron el producto de exhumación intencional o equivocada es imposible decir.

Las excavaciones extensivas de Cuello han mostrado bien el proceso de disturbio de entierros viejos por entierros nuevos (Hammond, Clarke y Estrada 1992:957-963; Hammond, Clarke y Donaghey 1995:122-123). La presencia de partes de otros individuos con entierros primarios, la presencia de entierros secundarios y la presencia de primarios que carecen de partes, son todos el producto del mismo proceso, el disturbio equivocado de entierros durante reconstrucción y excavación en la antigüedad.

ENTIERROS VIOLADOS

El disturbio de entierros primarios (Figura 7A y B) en total es más o menos un 11%. Pero es más grande en criptas elaboradas y tumbas (Figura 7A) y en templos (Figura 7B). Aunque hay evidencia de disturbio equivocado de tumbas y criptas durante la remodelación o excavación de nuevas tumbas — como fue posiblemente el caso en Nebaj (Tumba III; Smith y Kidder 1951:24) o en Mundo Perdido (PNT-21; Laporte 1995:21) — se trata de otro fenómeno. Lo que vemos aquí es probablemente el resultado de saqueos antiguos intencionales.

21 casos de violaciones fueron descritos por los arqueólogos como saqueos intencionales antiguos. El proceso fue discutido por Pendergast para Altun Ha (1979:183-184; 1982:139) y Coe para Tikal (1990:867-872). Parece que los saqueadores no fueron muy diferentes de los de hoy, estaban buscando ofrendas ricas, especialmente los jades, estaban buscando los entierros reales y a veces aplicaron los mismos métodos. La Unidad 11 (Figura 8A) en la Estructura 5D-73 de Tikal, es un túnel antiguo perforado en el periodo Eznab para buscar una tumba en el centro (Coe 1990:871). Por poco habría destruido el Entierro 196 del Soberano B de Tikal, uno de los entierros más ricos del área Maya.

En muchos casos los saqueadores fueron más afortunados, dejando lo que en Tikal se llamó depósitos problemáticos (Coe 1990:930-931). La figura 8B muestra los entierros saqueados clasificados por tipo y contexto. Se ve que la mayoría es de tipo tumba y cripta elaborada en templos.

El primer saqueo que conocemos tuvo lugar al final del Preclásico Tardío en Chiapa de Corzo. La Tumba 1 de Chiapa Corzo muestra un individuo extendido, aparte de pocas cuentas de jade no tenía ornamentos, quedaron la cerámicas y una lanza con dientes de tiburón (Figura 9A). La Tumba 5 fue violada dos veces, quedaron unas vasijas rotas y unas cuentas aisladas de jade. El saqueo de la Tumba 4 de Chiapa de Corzo resultó en la extracción del contenido de la parte oeste dejando una cuenta de jade y cerámicas (Lowe y Agrinier 1960:39-46).

En el Preclásico fueron también saqueadas las Tumbas I y II del montículo E-III-3 de Kaminaljuyu (Shook y Kidder 1952:57-65). Dos entierros de Piedras Negras fueron disturbados en el Clásico Tardío, los Entierros 1 y 10. En el Entierro 10 el cadáver del individuo principal fue removido, cuentas de jade fueron dispersadas sobre el suelo. Hay evidencia de un fuego en la tumba. Para Coe el cuerpo fue exhumado para re-inhumación en otro lugar (Coe 1959:126-127).

El saqueo más fuerte tuvo lugar en el Clásico Terminal en Tikal y Altun Ha. En Tikal saquearon 4 tumbas: los Entierros 3 (Coe y Broman 1958), 22/depósito problemático 19, 200/depósito problemático 134 y 8/depósito problemático 49 (Coe 1990). Dejaron las vasijas en el Entierro 22 (un entierro real por tipo, contexto y número de vasijas), tampoco les interesaron las orejeras de alabastro, conchas y perlas. Quedaron solamente un fragmento y un anillo de jade (Coe 1990:307-311). Los Entierros 200 y 8 (Figura 9B) fueron totalmente vaciados (Coe 1990:399-403; 487-490).

En Altun Ha, cinco tumbas fueron saqueadas en el Clásico Terminal (Tumba A-6/1; Pendergast 1979 y Tumbas B-4/3, B-4/4, B-4/5 y posiblemente B-4/1; Pendergast: 1982). La Tumba A-6/1 también fue quemada después del saqueo. Pendergast especula que fue la población de clase baja en el tiempo del colapso que todavía sabía bien en donde se encontraban las tumbas. Pero para Pendergast fue más que un acto de robo porque las tumbas fueron profanadas y destruidas (Pendergast 1979:183).

También fue saqueada la tumba del soberano Madrugada o Yax Pac (I-3) de Copan. Fue violada y quemada cuando habían cesado las actividades ceremoniales en el Grupo Principal (Viel y Cheek 1983:556; Becker y Cheek 1983:410-420). Dos entierros de Calakmul también fueron saqueados según la información de Folan.

RESUMEN

En conclusión, se puede decir que contando entierros secundarios y primarios, de los 2043 individuos por lo menos 733 (36%) fueron disturbados en un modo u otro. Las razones son múltiples y complejas. La mayoría de entierros primarios disturbados y entierros secundarios son el producto de disturbio equivocado durante procesos de construcción. Unos pocos entierros disturbados son el producto de rituales funerarios especiales como la reapertura de criptas y tumbas para enterrar más cadáveres o ritos de exhumación y re-inhumación.

El control estratigráfico permite concluir que el final del Preclásico y el Clásico Terminal muestran actividades mayores de saqueadores buscando tumbas y criptas elaboradas en templos y plataformas ceremoniales. El hecho de que en tumbas y criptas saqueadas a veces se quedaron unas piezas pequeñas de jade, pero que nunca había jades grandes u orejeras de jade, indica que este material tuvo más que un valor simbólico. Mientras la degradación de tumbas en los tiempos del colapso de la civilización Maya podría reflejar la ira de la gente contra las élites, también tenemos que tomar en cuenta un comportamiento antiguo de robar cosas preciosas, acto que conocemos tan bien en nuestro tiempo.

Figura 1 1385 entierros son entierros individuales, 135 entierros son colectivos (vea Figura 6A). El número de entierros para el sitio de Tikal también incluye depósitos problemáticos con huesos humanos.

Figura 2 Origen de los datos de los 1520 entierros

Figura 3 101 entierros que no podían ser asignados a ningún periodo

Figura 4 A-C Distribución de entierros por tipo y contexto y la relación entre ellos

Figura 5 Las tres clases de riqueza de entierros. Para esta clasificación solamente hay entierros en

donde por lo menos un individuo fue enterrado primario, entierros que definitivamente no fueron

disturbados y estaban totalmente excavados (total=925 entierros)

Figura 6 A Distribución de entierros individuales y colectivos. Los números entre paréntesis se refieren a

los individuos enterrados

Figura 6 B Altar 5, Tikal (Jones y Satterthwaite 1982: figura 23)

  Figura 7 A-B Entierros disturbados por tipo y contexto. Esta lista se basa en todos los entierros

que por lo menos tenían a un individuo enterrado primario

Figura 8 A Unidad 11, Estructura 5D-73 (Coe 1990: figura 283c)

Figura 8 B Tipo y contexto de los 21 entierros que fueron registrados como saqueados

Figura 9 A Tumba 1, montículo 1 de Chiapa de Corzo (Lowe y Agrinier 1960: figura 36)

Figura 9 B Entierro 8/depósito problemático 49 de Tikal (Coe 1990: figura 162a)

 

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