Asociación Tikal

51 Producción y consumo en el área de Dolores, Petén: La clasificación de material lítico tallado y pulido para el Atlas Arqueológico de Guatemala – Jennifer Braswell – Simposio 10, Año 1996

 

Briggs Braswell, Jennifer

1997        Producción y consumo en el área de Dolores, Petén: La clasificación de material lítico tallado y pulido para el Atlas Arqueológico de Guatemala. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.653-667. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

51

PRODUCCIÓN Y CONSUMO EN EL ÁREA DE DOLORES, PETÉN: LA CLASIFICACIÓN DE MATERIAL LÍTICO TALLADO Y PULIDO PARA EL ATLAS ARQUEOLÓGICO DE GUATEMALA

Jennifer Briggs Braswell

Hay varios razones porqué presento la cuestión de la clasificación de material lítico procedente de investigaciones arqueológicos. Todos tienen este material y existe la necesidad ética de registrarlo. Pero además es un recurso arqueológico desaprovechado para contestar preguntas antropológicas sobre explotación de recursos naturales en el asentamiento Maya y la organización de la producción y distribución de riqueza, entre muchas otras. De las repuestas de tales preguntas pueden originarse teorías sobre la organización social y estrategias políticas.

La necesidad de mejores clasificaciones ha llegado a ser evidente en numerosos proyectos grandes y pequeños. Un breve repaso de la historia de las clasificaciones en el área Maya ilumina parcialmente la razón. En la tipología de Kidder (1947) para Uaxactun, una terminología se utilizó la cual combinó categorías funcionales y morfológicas. Es decir, las interpretaciones sobre la función de artefactos eran utilizadas para identificarles, aunque las interpretaciones no fueron bien establecidas en base de datos etnoarqueológicos ni por huellas de uso. Las tipologías de Willey (1972), aunque eran más descriptivas morfológicamente, aún utilizaron unas atribuciones fáciles de función. No es que fueran totalmente inútiles, pero faltaba precisión y establecieron terminologías más útiles para hacer catálogos que para contestar preguntas antropológicas. Las lecciones de los estudios de huellas de uso muestran los errores que resultan de atribuciones fáciles. Por ejemplo, Lewenstein (1987, 1989), en su estudio de Cerros, Belice, muestra que los “raspadores” tenían uso para trabajo tanto en piel como para madera. La identificación de “raspadores” no nos da información sobre las actividades llevadas a cabo. Adicionalmente, lascas informales eran utilizadas para raspar, aun cuando muchas veces son agrupadas en la categoría “lascas” y despreciadas completamente.

Por otra parte, las buenas clasificaciones pueden conducir a interpretaciones fascinantes, como la de Patricia McAnany (1986). Ella, por la descripción precisa de la variable “forma de instrumentos bifaciales” y por la anotación de atributos métricos y nométricos de dichos instrumentos, establece que Pulltrouser Swamp era un sitio de consumo de instrumentos agrarios recibidos ya completos en una red regional de intercambio con su centro en Colha, Belice. Documenta la falta de producción de estos instrumentos a pesar de la proximidad a la fuente del recurso y por último la importancia de agricultura intensiva en el área, contrastante con la mayoría de sitios Mayas estudiados.

Finalmente, la necesidad de tipologías mejoradas le sucede a cualquier investigador que empieza de comparar su colección con otros ensayos publicados. La confusión de vocablos es enorme debido a la falta de comprensión de procesos de fabricación y también a la historia mencionada previamente. Por ejemplo, Soto de Arrechavaleta discute el empleo de la frase “desecho de talla” (1986:6566). Nota que se refiere “al material lítico residual resultante de la manufactura de herramientas”. Sin embargo, analizando lo que los arqueólogos muy comúnmente llaman desecho de talla, vemos que se refieren a piezas de forma irregular, con escaso o nulo trabajo después de su extracción y que, para colmo de males, no se encuentran descritas en los listados tipológicos tanto del Nuevo como del Viejo Mundo. Además… el desecho de talla… que en cierto lugar es desecho, en otro taller corresponde a un blank (preforma generalizada), adaptada para seguir desbastándose, o puede encontrarse en un sitio en forma de herramienta (1986:6566).

Me parece que la palabra “cuchillo” se utiliza para una variedad de formas, algunas encontradas en escondites, otras con aplicación agraria y aun para otras más. De “raspadores,” aunque varias formas se han distinguido, el término es aplicado variablemente y no existe (que yo sepa) ningún estudio bien conocido.

HACIA EL ESTABLECIMIENTO DE UNA TIPOLOGÍA APROPRIADA

Por lo tanto el primer medio es establecer definiciones más claras y precisas. ¿Cómo evaluamos glosarios buenos? ¿Cómo se empieza a escribir uno que sea apropiado a un sitio o proyecto? Utilizando el concepto de “la industria” (Sheets 1975), una tipología buena adelanta desde la división de materiales entre pedernal, obsidiana, piedra caliza, granito y así de lo demás hacia tipologías basadas en la manera de la fabricación de cada artefacto.         Entonces, por ejemplo, para toda la lítica, o sea, artefactos producidos en piedra, se divide la piedra tallada de la piedra pulida. Las tipologías idealmente son fundamentadas en la secuencia de reducción evidente en la colección. Se presentan tres ejemplos. La producción de navajas prismáticas en obsidiana en San Martín Jilotepeque durante el periodo Clásico se ilustra (G.Braswell 1996: Figura 8.1) como una secuencia de etapas desde nódulo a macronavaja y núcleo preparado para desprender las navajas delgadas y rectas y finalmente a navajas prismáticas y otros desperdicios (Figura 1). De pedernal, la producción de instrumentos bifaciales triangulares y de la forma de hoja de laurel en Colha durante el periodo Postclásico Temprano (Shafer y Hester 1983: Figura 9), como una secuencia desde nódulo tabular o preforma de lasca a preforma tallada cuya finalidad es ser el instrumento bifacial (Figura 2). Se desprenden lascas de desecho, las cuales salen como desperdicios en la secuencia de fabricar el instrumento bifacial; estas lascas son morfológicamente distintas como lascas para adelgazar (Figura 3). En el Grupo D, Xunantunich, Belice, existe una secuencia de reducción para navajas pequeñas de punta aguda con retoque empinado en ambos márgenes, interpretados como barrenos. Esta secuencia empieza con nódulos pequeños de pedernal los cuales se reducen a núcleos tabulares, poliédricos o bidireccionales, a navajas pequeñas precursoras (preformas) y finalmente hasta el instrumento deseado, la navaja apuntada y empinadamente tallada en los márgenes (Figura 4).

Es necesario, como consecuencia, recolectar y clasificar toda la materia lítica, no sólo instrumentos, porque el entendimiento de cuáles partes de la secuencia de reducción está presente requiere del examen de los desechos (productos de talla), además de los instrumentos. Es importante enfatizar que son los desechos y errores de producción los que caracterizan talleres y no los instrumentos completos. Muchas veces los instrumentos mismos se encuentran fuera de sus lugares de producción.

Sin embargo, la realidad del trabajo de gabinete implica dos cosas: uno, que la secuencia de reducción entera frecuentemente no puede conocerse cuando empieza la clasificación; dos, que la clasificación será implementada por varias personas con diferentes niveles de interés y experiencia sobre materia lítica. Por estas dos razones, definiciones morfológicas de diferentes objetos son preferibles a atribuciones funcionales para entender la industria utilizada en el caso particular estudiado. Varias definiciones morfológicas se encuentran por Hester y Shafer (1991) y por Laporte et al. (1996). La utilidad de definiciones morfológicas es evidente por el caso de clasificación de lascas. En algunos sitios, la industria de pedernal tallado fue organizada para utilizar lascas desprendidas como instrumentos. Estas lascas tal vez eran, funcionalmente, raederas. En otros sitios y periodos, la industria intentó producir instrumentos bifaciales y las lascas de desperdicio eran utilizados muy raramente. En tales casos, lascas con márgenes aparentemente afilados no son raederas ni raspadores ni cualquier clase de instrumento. Sin embargo, es el conjunto de artículos que nos indica la presencia de industrias específicas.

Para utilizar categorías morfológicas, investigadores distinguen las lascas y los núcleos desde donde salen, tipos de núcleos, tipos de lascas y tipos de instrumentos, cada uno definido por su forma y posición en las secuencia de reducción. Por ejemplo, en la Figura 2 los productos finales son tipológicamente instrumentos más bien que lascas. Son bifaciales más bien que monofaciales. Tienen carácter delgado porque su anchura es más que dos veces su grosor. Específicamente, tiene forma triangular o de hoja de laurel. Esta serie de cuatro niveles descriptivos de la morfología nos permite clasificar artículos quebrados, parciales, no identificables o en otra manera desconocidos. A los artículos identificados morfológicamente se les asignan subsiguientemente atributos como exposición al fuego, daño o fractura y retoque, los cuales contribuyen con información adicional sobre su tratamiento después de la fabricación inicial. La interpretación de función sigue posteriormente. El Cuadro 1 muestra una porción del archivo resultante por registro de cada artefacto.

Para clasificar la piedra pulida, principios semejantes se aplican, pero hay dos diferencias mayores. Primero, los productos de reducción para piedra pulida son extremamente escasos en el registro arqueológico. Segundo, por esta razón, estamos casi obligados a contar con nombres funcionales establecidos en la literatura arqueológica. Por eso, los instrumentos y otros objetos pulidos son identificados por nombres que sugieren su función, pero deben ser definidos y caracterizados por su morfología. Gómez (en el presente volumen) ofrece una clasificación morfológica. Todavía utilizamos el concepto de industria, identificando los artefactos de piedra pulida en primer lugar por su materia geológica. Es esencial e inevitable consultar una referencia buena de geología física para hacer las identificaciones con precisión. Una buena se encuentra por Editoriales Rioduero de España (Ediciones Rioduero 1974). Los artefactos son identificados luego por su forma. Posteriormente se identifican aspectos de forma. Por ejemplo, puede distinguir un artefacto de granito que es mano de moler con aspecto de desgaste medial. Es importante en tales clasificaciones distinguir su identificación aparte de los atributos del objeto como su color, su condición y su tamaño. Como el caso de la piedra tallada, entonces, se llega a un catálogo que puede ordenarse por materia prima, forma del objeto u otros atributos como evidencia de quemar o estado completo. Se debe mencionar el valor enorme de una hoja electrónica como Lotus 123 o un archivo de datos como D-Base en vez de un procesador de texto como Wordperfect. En el archivo de datos pueden añadirse atributos adicionales como fecha o tipo de contexto, los cuales proveen más utilidad y flexibilidad a su catálogo. El archivo puede ordenarse fácil y rápidamente por fecha, contexto, tipos de instrumentos, desperdicios o, como se ve en Cuadro 2, procedencia.

EJEMPLO: LA CLASIFICACIÓN PARA EL ATLAS ARQUEOLÓGICO DE GUATEMALA

La actividad del Atlas Arqueológico de Guatemala (AAG) se dirige al levantamiento, rescate y registro de sitios en un área amplia. Las excavaciones abarcan primariamente pozos de sondeo y liberación limitada para identificar planes arquitectónicos. Información adicional se aprovecha por colecciones de superficie y por investigaciones de trincheras de saqueadores. Las técnicas utilizadas para análisis de áreas de actividad (Manzanilla 1986), como es liberar áreas grandes y cernir excavaciones, no se realizan. Los métodos de excavación intentan obtener una cantidad grande de información de una región extensa en temporadas cortas más bien que explorar un sólo sitio intensivamente. Además, los objetivos del proyecto exigen un catálogo rápido y exacto para proteger el patrimonio cultural. Una tipología ha estado en uso, la cual utilizaba terminología más o menos de acuerdo con la de Willey en Ceibal (1972) con adiciones particulares. La colección, sin embargo, era desaprovechada en cuanto a su valor para contestar preguntas sobre los Mayas en la región de Dolores.

En este momento, con la tipología mejorada según las indicaciones especificadas anteriormente, ciertas cuestiones pueden proponerse. Cabe enfatizar que las mejoras están basadas en la tipología ya existente (Gómez 1994). No quiero sugerir que en el séptimo año del proyecto se cambien los métodos de gabinete.

También es necesario enfatizar que la estrategia de excavación empleada por el AAG implica que atención tiene que dirigirse al contexto de los artefactos coleccionados. No solamente es de interés la fecha del contexto pero la significación del contexto en que se recuperaron los artefactos. Información por lotes tiene que ser examinada de manera que permita comparar entre entidades equivalentes: relleno con relleno, escondite con escondite, etc.

¿Qué son las diferencias en general entre conjuntos arquitectónicos de función ritual/pública como las acrópolis, juegos de pelota y Complejos de Ritual Público y las unidades domésticas? Examinemos el contenido del archivo de piedra pulida procedente de lotes de superficie y relleno de fechas Clásico Tardío y Terminal (Cuadro 3). No está incluido el contenido de entierros ni escondites. Las dos clases de contextos representan artefactos fuera de sus lugares de uso, pero se supone que los complejos mantuvieron su función especial durante su desarrollo y que la basura y los desperdicios de unidades domésticas no fueron trasladados para ser rellenos de complejos especiales ni viceversa. Si hay mucha mezcla de rellenos de diferentes periodos no pueden combinarse los contextos.

Siete u ocho materiales diferentes se encontraron tanto en conjuntos especiales como en unidades domésticas. Esto sugiere que los materiales como caliza, granito, cuarcita, pizarra y andesita estaban disponibles por igual a los líderes y a la población general. Sin embargo, los objetos encontrados en los dos contextos son diferentes (Cuadro 4). Orejeras, descortezadores (barkbeaters) y objetos especiales de pizarra se encontraron únicamente en los contextos especiales y no en las unidades domésticas. Estos datos sugieren que la artesanía especial fue el privilegio de los líderes, tal vez controlada por ellos, aunque no tuvieron el control de la materia prima. Sin embargo, los datos son incompletos y los resultados dan solamente un ejemplo. Otro hallazgo interesante es que las piedras de moler se encuentran en cantidades equivalentes en contextos rituales/públicos y domésticos, demostrando que esta clase de artefacto no sirve como un diagnóstico de contextos domésticos. Además, las hachuelas se han encontrado únicamente en contextos domésticos y no en conjuntos de función especial. A causa de que su función no es bien entendida, este análisis por contextos puede apoyar o contradecir hipótesis sobre su uso en el valle de Dolores. Sería necesario asegurar que la cantidad de excavaciones en los dos contextos fue equivalente, es decir, que no comparamos uno o dos pozos de sondeo en contextos domésticos con excavación extensiva en complejos especiales.

¿Qué son las industrias primarias en diferentes sitios? La mayoría de información viene de Ixtonton. Otra vez, examinemos contextos Clásicos Tardíos y Terminales (Cuadro 5). La mayoría de objetos son de granito y piedra caliza. Objetos de andesita se encontraron. Aunque siete artículos de pizarra se encontraron, cinco fueron cantos rodados y probablemente no fueron artefactos sino objetos llevados a las estructuras con cargas de relleno. Estos datos sugieren que un análisis de yacimientos geológicos y sus proximidades puede iluminar patrones de explotación de materiales.

Hay muchas otras cuestiones que pueden responderse. Todavía no he dado ejemplos utilizando el archivo de datos de piedra tallada y tampoco son exploradas cuestiones de patrón de cambio a través del tiempo. No obstante, espero que les indique el potencial creativo disponible con una clasificación cuidadosa para artefactos nocerámicos.

AGRADECIMIENTOS

Quisiera expresar mis agradecimientos al Proyecto Atlas Arqueológico de Guatemala y a mis colegas Heidy Quezada, Lilian Corzo y Oswaldo Gómez que me ayudaron en el desarrollo de las clasificaciones.

Figura 1 Secuencia simplificada de reducción para navajas prismáticas en obsidiana de San Martín

Jilotepeque (redibujado de G. Braswell 1996: Figura 8.1)

Figura 2 Secuencia simplificada de reducción para instrumentos bifaciales triangulares y en forma de hoja de laurel en Colha (redibujado de Shafer y Hester 1983: Figura 9)

Figura 3 Lascas para adelgazar (redibujado de Shafer y Hester 1983: Figura 6)

Figura 4 Secuencia simplificada para navajas apuntadas con retoque en ambos márgenes del Grupo D,

Xunantunich

REFERENCIAS

Braswell, Geoffrey E.

1996        A Maya Obsidian Source: The Geoarchaeology, Settlement History, and Ancient Economy of San Martín Jilotepeque, Guatemala. Tesis Doctoral, Tulane University, New Orleans.

Ediciones Rioduero

1974        Diccionarios Rioduero: Geología y Mineralogía. Ediciones Rioduero, Editorial Católica, S.A., Madrid.

Gómez Barillas, Oswaldo

1994        Listado de Artefactos de la Temporada 1994 del Atlas Arqueológico de Guatemala. Manuscrito, Atlas Arqueológico de Guatemala, Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

Hester, Thomas R. y Harry J. Shafer (editores)

1991        Maya Stone tools: Selected Papers from the Second Maya Lithic Conference. Prehistory Press, Madison.

Kidder, Alfred V.

1947        The Artifacts of Uaxactun, Guatemala. Carnegie Institution of Washington Publication 576. Washington, D.C.

Laporte, Juan Pedro, Heidy Quezada, Jennifer Braswell y María Elena Ruiz Aguilar

1996        Una Propuesta para el Análisis de los Artefactos de Piedra Tallada del Atlas Arqueológico de Guatemala. En Atlas Arqueológico, Reporte No.10: Reconocimientos y Excavaciones Arqueológicas en los Municipios de Dolores, Santa Ana, Poptun y San Luis, Petén (editado por J.P. Laporte):589-610. Atlas Arqueológico de Guatemala, Instituto de Antropología e Historia y Escuela de Historia, Universidad de San Carlos, Guatemala.

Lewenstein, Suzanne

1987        Stone Tool Use at Cerros: The Enthnoarchaeological and UseWear Analysis. University of Texas Press, Austin.

1989        Usos Utilitarios de los Artefactos de Obsidiana de Cerros, un Sitio Preclásico en la Costa Septentrional de Belice. En La Obsidiana en Mesoamérica (editado por M. Gaxiola y J.E. Clark):177189. Serie Arqueología, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Colección Científica, México.

Manzanilla, Linda (editora)

1986        Unidades Habitacionales Mesoamericanas y Sus Areas de Actividad. Instituto de Investigaciones Antropológicas, Arqueología, Serie Antropológica: 76. Universidad Nacional Autónoma de México.

McAnany, Patricia A.

1986        Lithic Technology and Exchange among Wetland Farmers of the Eastern Maya Lowlands. Tesis Doctoral, The University of New Mexico.

Shafer, Harry J y Thomas R. Hester

1983        Ancient Maya Chert Workshops in Northern Belize, Central America. American Antiquity 48 (3):519543.

Sheets, Payson D.

1975        Behavioral Analysis and the Structure of a Prehistoric Industry. Current Anthropology 16:369391.

Soto de Arechavaleta, María de Dolores

1986        Áreas de Actividad y Talleres de Piedra Tallada. En Unidades Habitacionales Mesoamericanas y Sus Áreas de Actividad (editado por L. Manzanilla):5973. Instituto de Investigaciones Antropológicas, Arqueología, Serie Antropológica: 76. Universidad Nacional Autónoma de México.

Willey, Gordon R.

1972        The Artifacts of Altar de Sacrificios. Papers of the Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Vol.64, No.1. Harvard University, Cambridge.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *