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41 Consideraciones cronológicas y culturales para la zona de Hecelchakan de la provincia Ah Canul en Campeche – Lorraine A. Williams-Beck – Simposio 10, Año 1996

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Williams-Beck, Lorraine A.

1997        Consideraciones cronológicas y culturales para la zona de Hecelchakan de la provincia Ah Canul en Campeche. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.524-544. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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CONSIDERACIONES CRONOLÓGICAS Y CULTURALES PARA LA ZONA DE HECELCHAKAN

DE LA PROVINCIA AH CANUL EN CAMPECHE

Lorraine A. Williams-Beck

Identificar algunos patrones repetidos (o réplicas estructurales, de acuerdo con Williams-Beck 1994) de manera constante entre los datos cerámicos, arquitectónicos y el espacio en que estos bienes culturales están distribuidos en el paisaje cultural edificado (llámese built space o built environment en inglés), es un reto para la investigación arqueológica. Aquellas réplicas estructurales tienden a mostrar un comportamiento cuidadosamente planeado, ya que parecen desglosar un rango de variación en las normas y los valores que una población humana considera con significado cultural (Sutro y Downing 1988). Hasta hace pocos lustros sólo bastaba describir estos patrones sin cuestionar los motivos del por qué ocurren de tal manera. Ahora sabemos que la repetición de patrones en ciertos contextos arqueológicos y arquitectónicos en distintos momentos históricos nos permite plantear hipótesis sobre aspectos en la historia cultural de los pueblos en que estas réplicas aparecen.

Por ello, algunos investigadores (Boucher 1992; Brainerd 1958; Forsyth 1983; Palomo 1988; Smith 1971; entre otros) retoman aquellos patrones que en particular pueden identificarse a través de los complejos cerámicos, con el fin de reconstruir el devenir histórico, político, económico y cultural del área Maya peninsular. No obstante, estamos conscientes de que todavía quedan por efectuar un número mayor de estudios cerámicos regionales extensivos para poder identificar y correlacionar complejos cerámicos regionales y unidades políticas, económicas y sociales discretas en las Tierras Bajas Mayas.

Debido a esta problemática, en 1994 comenzamos un proyecto de investigación en la Provincia Ah Canul en Campeche para identificar patrones “regionales”, cuya variación tiende a observarse en unidades específicas que recurren en el tiempo y espacio. Sabemos que esta zona operaba bajo un esquema de poder compartido o multepal entre allegados del linaje Canul reportado para esta comarca durante los siglos XV y XVI. Partimos de la idea que esta forma de gobierno tendría que haber mostrado antecedentes históricos y culturales en esta u otras zonas del área Maya de donde originaron los Canules. Si logramos aislar ciertos patrones entre los complejos culturales por contexto regional y en un momento dado, nos podrán ayudar a entender facetas de la organización política que englobaba a ciertos sitios en esa misma región y en su entorno mayor.

El año pasado expuse en este foro un modelo sobre el federalismo y poder prehispánico y cómo podríamos inferir un pacto político federal desde los complejos arquitectónicos y datos epigráficos (Williams-Beck 1996). De ahí propuse la presencia de gobierno compartido en la zona Camino Real Alto desde el periodo Clásico Tardío. En el presente estudio pretendo someter los datos cerámicos recolectados en sitios del Municipio de Hecelchakan, a unos 20 km al sur de la sede de gobierno de los Canules en Calkini, a un análisis para ver si podemos corroborar esta hipótesis sobre gobierno compartido.

METODOLOGÍA Y OBJETIVOS: LA ZONA CAMINO REAL ALTO

El material cerámico que describimos a continuación proviene de contextos arquitectónicos y arqueológicos de superficie en 26 sitios arqueológicos, además de dos pozos de sondeo en el sitio Halal. Si bien en teoría escogemos una estrategia de muestreo sistemático estratificado para obtener materiales estadísticamente representativos de diversos contextos arquitectónicos y arqueológicos en cada sitio estudiado, en la práctica existen elementos naturales y de depósito cultural que impiden llevar a cabo una estrategia de esta naturaleza. Por un lado, en varios sitios algunos de aquellos contextos carecen de zonas de depósito profundo y, por otro, la vegetación de sabana exuberante durante la primera temporada de campo que se llevó a cabo en plena época de lluvias, a menudo no permite tener un control visual de la superficie para poder efectuar un muestreo completo del área de recolección. A pesar de estas limitaciones, creemos haber podido obtener un muestrario de material hasta cierto punto representativo para algunas micro zonas dentro del área de estudio, quedando otras áreas y sitios pendientes por investigar en temporadas de campo venideras.

A través del muestrario cerámico global del área Camino Real Alto, pretendemos esclarecer los siguientes objetivos:

1.         Establecer los marcos cronológicos y tipológicos para la zona Camino Real. A la vez quisiéramos comparar estos mismos índices con los datos recabados en la península de Yucatán por Brainerd (1958), en Dzibilchaltun por Simmons (s.f. [1980-1982]), en Edzna por Forsyth (1983), en la zona Chenes por Williams-Beck (1993, 1994), por el equipo del CEMCA en Xcalumkin (Michelet en proceso), así como por Smith en las zonas Puuc, Chichen Itza y Mayapan y por el equipo del proyecto Oxkintok (Misión Arqueológica Española en México 1990 y 1992), que son los estudios en sitios arqueológicos más cercanos al área del presente estudio regional.

2.         Obtener una muestra de material cerámico en diferentes conjuntos arquitectónicos y contextos arqueológicos para poder identificar unidades formales y funcionales. Con este análisis esperemos aislar algunos grupos mínimos de significado o tipos arquitectónicos y arqueológicos ubicados en la zona de mayor concentración de arquitectura monumental en cada uno de estos sitios, tal y como se hizo para el área Chenes (Williams-Beck 1994). En aquel estudio, mediante un análisis estadístico, pudo identificarse ciertos contextos arquitectónicos que cumplían funciones mayormente no domésticos durante el periodo Clásico Tardío y que estos mismos contextos mostraban una continuidad funcional no doméstica hasta horizontes aún más tardíos. Parece que estos conjuntos de acceso restringido funcionaban como sedes de asuntos familiares y/o como contextos rituales para los grupos de poder o linajes, de acuerdo con los resultados estadísticos que intentaban definir una función del conjunto arquitectónico con relación en el material arqueológico y la arquitectura ubicada en las zonas de arquitectura monumental en cada sitio.

3.         Comparar los complejos cerámicos hallados en la superficie en un marco regional, para después aportar mayor información sobre las relaciones que tuvieron aquellos lugares con otros pueblos prehispánicos del área Maya peninsular en general. En particular nos interesa identificar ciertos patrones observados en las vajillas cerámicas que sugieren si pudieran haber existido formas de gobierno por consejo en esta área de estudio, de acuerdo con lo que mencionan las fuentes históricas para la Provincia Ah Canul en el siglo XVI.

Varios de los tipos: variedad que aparecen por horizonte y complejo cultural a continuación, están establecidos por otros estudios periféricos (Brainerd 1958; Forsyth 1983; Simmons s.f.; Smith 1971; Williams-Beck 1994), al del área del presente estudio. Si bien disponemos de datos sobre la presencia de ellos en sitios del área peninsular, no es hasta ahora que podemos acertar la distribución e incluso frecuencia para algunos de estos materiales en el área de estudio. En el presente trabajo hablaremos de marcos temporales y patrones en la colección cerámica que parecen sugerir ciertas formas de gobierno en la zona alrededor de Hecelchakan, Campeche, a partir del horizonte Clásico.

En nuestra colección suman unos 11,000 tiestos que fueron analizados mediante el método tipo: variedad-modo, una manera de clasificación cerámica que a partir de los años 60 intenta solucionar los problemas que presentan depósitos primarios o secundarios de poca profundidad, condición que prevalece en las Tierras Bajas Mayas, tal y como lo presentan Matheny (1970), Adams (1971), Smith (1971), Ball (1975, 1977, 1978), Sabloff (1975), Forsyth (1983), Carrasco y Boucher (1985), Palomo (1988), Robles (1990), Simmons (s.f.) y Williams-Beck (1993, 1994), entre otros.

TERMINOLOGÍA

El método para documentar la información que acompaña el material cerámico clasificado bajo el sistema tipo: variedad, es un formato que incluye algunos datos mínimos para identificarlo como tal, de acuerdo con el que se utiliza en el estudio de la cerámica de la región Chenes (Williams-Beck 1992, 1994). En este formato, los datos sirven como un punto de partida para efectuar una seriación estilística y/o temporal del material recolectado en contextos de superficie. El diseño del formato además nos brinda un marco de referencia más completo para posteriormente hacer una comparación de datos de superficie recolectados en contextos específicos con materiales obtenidos de excavación en otros estudios cerámicos del área Maya peninsular.

Entendemos por tipo: variedad una unidad analítica que, a pesar de ilustrar cierta variación en torno a los atributos que la constituye, describe un conjunto analítico inseparable de elementos morfológicos, físicos y de manufactura en la cerámica. Algunas normas de comportamiento histórico cultural plasmadas en la cerámica a través de su forma, acabado y distribución en el espacio y tiempo se desprenden del análisis de estos materiales. En teoría y práctica, entonces, el concepto de tipo: variedad-modo es una tipología cultural, por la que podemos inferir grupos culturalmente significativos para después reconstruir a través de ellos aspectos del acontecer cotidiano (Ball 1977; Matheny 1970:141).

La categoría “establecido por” asienta la primera documentación en la literatura especializada de cada material descrito a continuación. En el presente hacemos también una “referencia” a dónde acudir para localizarlo en la Ceramoteca del Centro Regional Yucatán-INAH (CRY-INAH). Este punto de referencia es sumamente importante a la hora de comparar lo escrito en un manuscrito con la cerámica recolectada que es la evidencia arqueológica sustantiva del texto.

La “frecuencia” de cada material (la contabilidad del cual ahora se encuentra en proceso) se referirá al número total de tiestos identificados que corresponden a cada tipo: variedad. Esta cantidad, una vez procesada, se calificará además con adjetivos cuantitativos como son: extremadamente escasa (de 0 a 5 tiestos), muy escasa (de 6 a 10 tiestos), escasa (de 11 a 20 tiestos), algo común (de 21 a 50 tiestos), común (de 51 a 150 tiestos) y abundante (a partir de los 151 tiestos).

Los tipos que comparten cierta variación en torno a formas, colores de engobe y/o pasta, así como características tecnológicas, entre otros atributos, vienen representando una homogeneidad relativa en la categoría de “grupo cerámico”. El nivel generalizado superior al grupo cerámico que destaca aquella variación, es la “vajilla” que reúne de manera constante los atributos cerámicos, como son la composición de la pasta y el acabado de superficie (Sabloff y Smith 1969:278). Por ejemplo, del análisis derivado del material incluido en cada vajilla, parten elementos referentes a la historia social, política y económica del pueblo desaparecido, como son algunos posibles centros de producción y de comercio (Willey, Culbert y Adams 1967:304), así como otros datos sobre la naturaleza del producto artesanal, sus autores y posibles fuentes de patrocinio.

Las “características principales” describen de manera breve los principales atributos (incluyendo presencia/ausencia y color del engobe, acabado de superficie, decoración y formas) que identifican a cada uno de los tipos: variedad documentados para el área de estudio. En seguida de ellas, surge una descripción detallada sobre las calidades físico-químicas de la cerámica (color y textura de la pasta, desgrasante y acabado de superficie). Además de ser elementos cuantitativos, algunos de ellos, como son el tipo de desgrasante, acabado de superficie y formas, nos ayudan a identificar zonas restringidas de producción guiadas, quizá, por antiguas normas sociales y culturales que influyeron en su selección, ejecución y uso.

Haremos particular énfasis en los diversos contextos arquitectónicos y arqueológicos cuando destacamos la “distribución intrasitio” de los materiales cerámicos recolectados en el espacio delimitado por ellos y su posible carácter funcional en los sitios del área de estudio. Ciertos de aquellos tiestos también muestran una “distribución intersitio” más amplia, cuya presencia puede abarcar desde unos cuantos sitios en una región de estudio delimitada, hasta grandes expansiones territoriales como es el área Maya peninsular. El espacio geográfico y marco cronológico en que se encuentran ciertos tipos: variedad, grupos cerámicos y vajillas, suelen describir sistemas cerámicos discretos que “… se refieren a una imagen cultural por la que una población [en un área geográfica dada trataba de expresarse] durante un periodo histórico específico…” (Wheat, Gifford y Wasley 1958:40-41), en el registro arqueológico.

Finalmente, a través de las “observaciones” hacemos una seriación estilística y/o temporal comparativa de cada material cerámico documentado para el área de estudio, con otros parecidos provenientes de sitios alejados de y/o zonas contiguas a la nuestra. En ellas confirmamos lo anteriormente dicho en la literatura para un tipo tal, o lo modificamos a raíz de la información nueva que el presente estudio aporta.

Para poder presentar la información sobre materiales cerámicos que describimos desde una perspectiva regional entre contextos arqueológicos de superficie, seguimos un procedimiento analítico y una definición de términos analíticos y de nomenclatura muy parecidos a los que fueron utilizados por los autores anteriormente mencionados. Sin embargo, haremos mayor énfasis en los atributos regionales que podemos identificar en nuestra colección, como son ciertos atributos formales, de acabado y de la composición de pasta, que al material de la zona Camino Real Alto en su conjunto, al cual se le da un carácter distintivo. Por decirlo de otra manera, aprovechamos las facetas favorables del método tipo: variedad, para poder identificar patrones que se repiten a nivel regional que nos permiten sugerir características propias a esta cerámica.

PERIODO PRECLASICO TARDIO (250 AC – 250 DC)

Aunque es poco frecuente en nuestra colección, hay material de la vajilla Paso Caballo Ceroso, en la modalidad de cuerpos erosionados del grupo Sierra, que fueron registrados en los sitios de Acanmul, Xcombec y Xuelen, siendo los lugares de mayor tamaño en sus respectivas micro regiones. Sin embargo, el material cerámico tentativamente asignado al grupo Sierra parece mostrar un carácter regional de tal manera que, quizá, motivara a Brainerd (1958:49-50 y 79) a establecer materiales rojos con la superficie despellejada y un desgrasante de tiestos triturados mezclados con trozos de caliza, que pertenecen a su cerámica Rojo Despellejado del horizonte Formativo en el área norte de la península. Esto no nos parece una idea tan descabellada, particularmente si reconocemos que el tipo Sierra Rojo tiene una distribución tan amplia en las Tierras Bajas Mayas que, a la fecha, hay por lo menos cinco o seis distintas variedades regionales (Forsyth 1983:231). Lo anterior concuerda con lo que menciona Brainerd (1958:33) sobre los materiales del horizonte Formativo que portan un desgrasante de tiestos triturados, quizá siguiendo una tradición de producción local que continuaría a través del tiempo (o visto por lo menos en el tipo Holactun Negro-sobre-crema: Variedad Holactun, que parece estar presente a partir del periodo Clásico Terminal y transición al Postclásico).

PERIODO CLASICO TEMPRANO (250-550 DC)

En el área de estudio aparecen ollas con cuerpos delgados y con o sin decoración chorreada de los tipos Xoclan Chorreado-sobre-rojo Variegado: Variedad Xoclan y Tacopate chorreado-sobre-café: Variedad Tacopate, establecidos para el horizonte Chaksik en Becan (Ball 1977:53-54), así como el Batres Rojo: Variedad Batres y Maxcanu Ante: Variedad Maxcanu (Smith 1971:31-32), establecidos para el horizonte Cochua en la zona norte de la península. Estos últimos dos vienen sustituyendo a las vajillas regionales Rojo, Burdo, Rojo Mediano y Monocromo Burdo Oxkintok, mencionados por Brainerd (1958:50-51).

PERIODO CLASICO TARDIO (550-750/800 DC)

Los tiestos cerámicos que pertenecen a este periodo en el área de estudio, confirman las características reportadas para materiales parecidos en el área Maya en general, salvo un componente: la cerámica policroma. Aquellos marcadores del periodo Clásico son escasos en el área Camino Real Alto, con una identificación confirmada del Makat Naranja Policromo: Variedad Makat (Boucher y Palomo 1989; Palomo 1988:322-324), un tipo de producción local reportado para el área Chenes. Hay sólo 15 tiestos más que, por su estado de conservación, quedan en la categoría de policromos no identificados por lo pronto.

No obstante a ello, la técnica de doble engobe comúnmente utilizada durante este horizonte para producir aquellos materiales bicromos y policromos de acabado brilloso, se combina con otros modos decorativos en el Grupo Cerámico Kinich Naranja (Boucher y Palomo 1989) o el Dzilam/Charote (Williams-Beck 1994:43-44 y láminas 20a-o y 21a-c), como miembros de las vajillas Yucatán o Campeche Brillosas, respectivamente. Estos dos grupos y algunos componentes contemporáneos establecidos en el grupo Charote (Forsyth 1983:91-95) del complejo Agua Potable en Edzna, no sólo comparten un acabado brilloso de color naranja intenso, sino también parecen mostrar una variación local por las formas y los acabados de superficie en torno a un nuevo sistema cerámico identificado para las áreas Chenes, Edzna, Puuc Occidental y Dzibilchaltun. Los tipos que corresponden a este grupo son el Dzilam Naranja Acanalado: Variedad Dzilam (Simmons s.f.:130) o el Ulumal Acanalado: Variedad Ulumal (Forsyth 1983:93-94) y el Dzibical Negro-sobre-naranja: Variedad Dzibical (Simmons s.f.:137). En el estudio mío del área Chenes establezco otros tipos adicionales para este grupo, tres de los cuales aparecen en la zona de Hecelchakan: el Nibul Naranja: Variedad Nibul, otro con decoración por pintura en negativo el Manik Negativo Pintado: Variedad No Especificada y el tercero con incisión tipo plano-relieve sobre pintura blanca, el Yochel Compuesto: Variedad No Especificada. Además hay otro nuevo con decoración de media-caña, el Tzocchen Media-caña: Variedad no Especificada. La gran mayoría de estos materiales fueron encontrados en Halal, el sitio más próximo a la región Chenes, una de las áreas de donde posiblemente provenga esta cerámica de producción local.

Otro material del Clásico Tardío con una amplia distribución en el área Camino Real es el grupo Baca de la vajilla Celestun Rojo (Simmons s.f.:3-5). Las formas que tienen sus tipos Baca Rojo: Variedad Baca y Ninum Café: Variedad Ninum, son cajetes trípodes con paredes curvo divergentes y bordes evertidos con terminación redonda, así como cajetes con paredes redondeadas, ollas y cazuelas. En la vajilla Celestun Rojo, la forma de cazuela con borde abultado doble sobre la superficie exterior, parece continuar otra del Maxcanu Ante: Variedad Maxcanu, un tipo de producción local del horizonte Clásico Temprano, que a pesar de ser oriundo del sitio cercano de Oxkintok, tiene una frecuencia escasa en nuestra colección.

En este horizonte hemos identificado también la cerámica pizarra mediana en el área de estudio, cuya ubicación cronológica es anterior al material del complejo Cehpech del Clásico Terminal en el área Puuc. El tipo Kahalchen Pizarra: Variedad Kahalchen, establecido para la región Chenes (Williams-Beck 1994) y el Say Pizarra: Variedad Say, del complejo Motul en el área Puuc (Boucher y Palomo, en proceso), parecen sustentar las hipótesis propuestas por Brainerd (1958:53), Boucher (1992), Carrasco y Boucher (1990), Robles (1990) y Williams-Beck (1994), sobre una variación geográfica y temporal para la tradición pizarra en las Tierras Bajas Mayas. El repertorio de formas y acabado de superficie que identifica a los miembros del material pizarra mediana repite algunos encontrados en la vajilla Celestun Rojo. Un número significativo de estos atributos continúa en el siguiente horizonte cultural en nuestra área de estudio.

PERIODO CLASICO TERMINAL (750/800-950/1000 DC)

Dos marcadores cronológicos para el complejo Cehpech en la Región Puuc (Smith 1971, Vol.1:148-154) hacen presencia en nuestra región de estudio: las vajillas Puuc Rojo y Cauich Crema Burda. Esta segunda, con el único tipo como miembro de ella, el Holactun Negro-sobre-crema: Variedad Holactun, es una cerámica de producción local para la Provincia Ah Canul, cuya área de origen es alrededor del sitio Xcalumkin, de acuerdo con lo que nos indica Brainerd (1958:54).

Para el otro marcador, lo que sí llama la atención es una concentración desmesurada del tipo Teabo Rojo: Variedad Teabo en un solo sitio, el de Xcombec. Esto parece reflejar un patrón parecido a lo que encontramos en el sitio Dzehkabtun del área Chenes. Curiosamente, ambos lugares muestran también una variedad de conjuntos arquitectónicos cuyo acceso a ellos es del tipo restringido. De acuerdo con el análisis estadístico que hicimos con el material cerámico de la región Chenes, estos conjuntos con acceso restringido pudieran haber tenido funciones en torno de asuntos administrativos familiares y/o rituales para los grupos de poder en lugares en que se encuentran estos grupos arquitectónicos.

Para la cerámica pizarra mediana encontrada en la zona, todavía no estamos seguros si se trata de materiales provenientes de las áreas Chenes o Puuc (Smith 1971, Vol.1:27-28, 148-154; Vol.2:8-13), por lo que mencionamos la presencia de los tipos contemporáneos Hopilchen Pizarra: Variedad Hopilchen o Muna Pizarra: Variedad Muna, Dzibilchen Inciso: Variedad Dzibilchen o Tekit Inciso: Variedad Tekit, Xcupil Impreso: Variedad Xcupil o Akil Impreso: Variedad Akil, Konchen Compuesto: Variedad Konchen o Nohcacab Compuesto: Variedad Nohcacab y Dzehkabtun Correado-sobre-pizarra: Variedad Dzehkabtun (que viene refinando los tipos Sacalum Negro-sobre-pizarra: Variedad Sacalum y Chumayel Rojo-sobre-pizarra: Variedad Chumayel, cuyos miembros parecen reflejar una variación de cocción que no amerita dividirlos en dos distintos tipos). Lo mismo sucede con la cerámica pizarra delgada, que corresponde a los grupos cerámicos Tienda y Ticul con sus respectivos tipos de Opilchen Pizarra Delgado: Variedad Opilchen o Ticul Pizarra Delgado: Variedad Ticul, Mochen Inciso: Variedad Mochen o Lux Inciso: Variedad Lux y Sancochen Impreso: Variedad Sahcabchen de la región Chenes.

PERIODO POSTCLASICO TEMPRANO (950/1000-1200/1250 DC)

En la zona de Hecelchakan hemos identificado los tres grupos cerámicos pizarra Dzitas, rojo Chichen y sin engobe Chichen reportados para el complejo Sotuta en Chichen Itza, así como varios ejemplos del grupo Silho Naranja Fino y otro grupo nuevo, el Canul Bayo Fino. Esta información concuerda con lo que señala Smith (1971, Vol.1:182-184) para el área peninsular norte, aunque por las frecuencias tan reducidas nos será imposible modificar por lo pronto la cerámica constituyente de este periodo. Tampoco podremos determinar las zonas de origen para ciertos modos decorativos y formales, por lo que haremos unos comentarios al respecto en el apartado sobre consideraciones cronológicas a continuación.

PERIODO POSTCLASICO TARDIO (1200/1250-1450/1517 DC)

Pese a que son pocos los estudios que han logrado ofrecer una visión más completa sobre los complejos Hocaba y Tases en la zona peninsular Maya, nos sorprende el hecho que este horizonte está escasamente representado en la zona sur de la Provincia Ah Canul y en los sitios alrededor de Hecelchakan, particularmente por lo que nos narran los documentos históricos para esta comarca en los siglos XV y XVI. Por lo pronto hemos identificado unos cuantos fragmentos de Matillas Naranja Fino a 20 km de la ciudad colonial de Campeche, en su sitio prehispánico mayor Acanmul y otros materiales sin engobe de incensarios tipo Navula y Chen Mul Modelado. En un sitio de dimensiones menores en la zona de Hecelchakan, encontramos una figurilla completa del tipo Uayma Modelado: Variedad Uayma, identificada en la Provincia Chikinchel del extremo norte de la península como una cerámica de la época del contacto español y un soporte del grupo Mayapan Rojo del tipo Mama Rojo: Variedad Mama.

CONSIDERACIONES CRONOLÓGICAS Y CULTURALES

De los postulados sobre la continuidad temporal a que obedece el depósito del material cultural en el registro arqueológico, tradicionalmente se supone que la cerámica de superficie deba reflejar mayores frecuencias de los últimos periodos de actividad humana u ocupación en los sitios bajo estudio (Redman y Watson 1970). Si bien es cierto que en el área de estudio diversos mecanismos de perturbación natural y cultural pueden influir de una u otra manera (Schiffer 1972, 1976) en la interpretación de secuencias cronológicas por los materiales observados en contextos arqueológicos de superficie, aprovechar las ventajas que brinda el método tipo: variedad-modo agiliza detectar ciertos tipos cerámicos que, desde luego, no esperan encontrarse en una colección de cerámica proveniente de este tipo de contexto arqueológico. Así que por diversos mecanismos de modificación que observamos en la Provincia Ah Canul, no debe sorprendernos el hecho que son pocos los datos empíricos que sustentan la presencia de los primeros dos periodos cronológicos y los componentes que corresponden a sus complejos cerámicos muestren un contenido parcial.

No obstante lo anterior, una seriación comparativa de formas y técnicas de acabado que los tiestos muestran nos permite asignar algunos materiales de manera tentativa a los horizontes Preclásico Medio y Preclásico Tardío. A través de ellos notamos en el área de estudio un aumento paulatino en las frecuencias de vajillas de posible producción local, que brindan complejos cerámicos más completos a partir del periodo Clásico Temprano.

Para el periodo Clásico Tardío hemos identificado cuatro tendencias principales en el material del área de estudio:

1.         Hay una notable ausencia de material policromo, reflejando en otras zonas del área Maya peninsular el inicio de una tradición de producción local.

2.         A cambio de esta carencia de cerámica policroma en la zona sur y centro de la Provincia Ah Canul, hay una presencia marcada de material monocromo con acabado jabonoso de uso cotidiano y otro con acabado brilloso de uso especial, quizá continuando otra clase de tradición de producción cerámica local, como observa Brainerd (1958:49) desde el Formativo en el área Maya peninsular norte en general.

3.         Hay técnicas de acabado y decoración que forman parte de un sistema cerámico que incluye sitios de la región Chenes, Edzna, Jaina, la Costa del Golfo, la zona de Hecelchakan y el sitio de Dzibilchaltun. Por ello, parece que existió un intercambio muy fructífero entre las esferas de influencia de los complejos Pich (de la región Chenes y el área centro peninsular yucateca), Motul (del área Puuc) y Copo (de Dzibilchaltun y el área peninsular norte) desde ese entonces.

4.         Aparece el material pizarra que confirma las hipótesis de Brainerd (1958) sobre una variación geográfica y temporal de esta cerámica de altísima calidad tecnológica en el área Maya peninsular.

Para gran parte del área Maya en general, el inicio del periodo Clásico Terminal marca un cambio abrupto en el contenido de los complejos cerámicos anteriores, debido al reemplazo de la tradición de producción regional de los materiales policromos con acabados fino y cotidiano, por otros materiales monocromos de los grupos pizarra mediano y delgado, los que además serían los nuevos bienes altamente cotizados para el comercial a corta y a larga distancia. Aunque observamos estos mismos materiales monocromos en el área sur y centro de la Provincia Ah Canul, ellos no significan una ruptura sino la continuación de otra tradición local que enfatiza la presencia de cerámica monocroma desde el horizonte Preclásico.

A raíz de investigaciones arqueológicas recientes en el área Maya en general y particularmente en el sitio de Chichen Itza, ahora se plantea un probable traslape total de las cerámicas asignadas a los periodos Clásico Terminal y Postclásico Temprano, visto por aquellos materiales incluidos en los complejos Cehpech y Sotuta. Con un muestrario de apenas 3000 tiestos, Smith establece el complejo Sotuta sin haber podido identificar diferencias de manera contundente entre las cerámicas pizarra Muna y Dzitas o las rojo Teabo y Chichen que pertenecen a estos dos horizontes. Otro marcador cronológico tradicionalmente incluido en el complejo Sotuta es el Tohil Plomizo, que aparece en contextos arquitectónicos primarios y secundarios de relleno en Tenam Puente, Chiapas y en la región Chenes, entre otros lugares. La ubicación cronológica actual de este tipo es alrededor de 850 DC, fecha que lo colocaría en el periodo Clásico Terminal. Así que son tantas las modificaciones que podrán ajustar los marcos cronológicos y tipológicos del periodo Postclásico Temprano que tendremos que discutir más ampliamente en otro foro académico aparte los indicadores cerámicos, arquitectónicos y culturales de este horizonte en el área Maya peninsular.

Lo mismo parece suceder en el caso del periodo Postclásico Tardío. Todavía es una paradoja que los estudios arqueológicos recientes no ofrecen un panorama más amplio del complejo Hocaba-Tases, mientras las fuentes históricas sugieren una población prehispánica considerable en cada una de las provincias del área Maya peninsular al momento del contacto español. A pesar de que aquellos documentos mencionan a la zona de Hecelchakan como área dependiente de la jurisdicción política del gobierno de concejo o cuchcabal en Calkini, la evidencia arqueológica que lo sustenta en caso nuestro es escasa.

Si me permito retroceder un momento, el año pasado expuse aquí en el IX Simposio un método de análisis arquitectónico por conjuntos de patio y datos adicionales sobre el registro epigráfico e iconográfico, que en su conjunto parecen señalar la presencia del tipo de gobierno multepal a partir del periodo Clásico en la zona de Hecelchakan. Ahora bien, ¿cómo podríamos inferir esquemas de gobierno descentralizado desde la óptica que nos brinda el material cerámico en esta misma región? A continuación quisiera ofrecer algunas consideraciones al respecto.

El hecho que hay una notable ausencia de material policromo a cambio de continuar una tradición de producción cerámica monocroma mayormente de uso cotidiano en el área de estudio desde el periodo Clásico Tardío, nos sugiere varias opciones de interpretación. En primer lugar, sabemos que la producción del material policromo tradicionalmente implica no sólo la especialización artesanal, sino también el patrocinio de la élite o particulares acomodados en ella asentados en áreas o sitios específicos bajo su mando, para fabricar vajillas especiales que fueron bienes suntuarios de intercambio (Reents-Budet 1994), tal y como podemos apreciar desde las colecciones registradas en las áreas Chenes (Ball 1977; Palomo 1988; Williams-Beck 1992, 1994), Puuc (Boucher y Palomo, en proceso), el noroeste y noreste de las Tierras Bajas Mayas, así como en varias zonas de las Tierras Bajas del Centro y del Sur. Ya que aquellos bienes no aparecen en nuestra colección y a pesar de que el área de Hecelchakan está rodeada por otras regiones en donde sí hay tradiciones de producción de materiales bicromos y policromos para el consumo local y para la exportación, sugiere dos posibilidades: a) que no hubo demanda para este tipo de bien entre los grupos de poder locales porque posiblemente ellos tuvieran un rango similar y b) que en la zona varios lugares estuvieran dedicados a la producción de materiales monocromos de uso cotidiano para el consumo local y para el intercambio con otras comarcas geopolíticas en su alrededor.

Otro factor digno de mencionar es una estandarización relativa de formas entre los materiales pizarra mediana y crema burdo del periodo Clásico Terminal, mientras entre ellos hay una variación en cuanto al desgrasante empleado para fabricarlos. Ello nos sugiere, por un lado, que hubo un control menos restringido con respecto a las normas de producción cerámica aceptables para la población prehispánica; o, por otro lado, había una serie de comunidades que se dedicaban al quehacer alfarero en la región. Esta última opción se nos hace cada vez más factible dado que hasta ahora hemos identificado tres variantes de desgrasante en el tipo Holactun Negro-sobre-crema. Este tipo también parece tener un par contemporáneo con una distribución restringida al área de Chichen Itza – Dzibilchaltun, siendo el Xcanchakan Negro-sobre-crema: Variedad Xcanchakan de la vajilla Peto Crema (Susan Kepecs, comunicación personal 1996). Además de utilizar modos decorativos parecidos al Holactun Negro-sobre-crema, el Xcanchakan Negro-sobre-crema sólo muestra una variante de desgrasante hasta ahora identificada para su zona de distribución. Aunque el Xcanchakan Negro-sobre-crema había sido asignado previamente al periodo Postclásico Tardío del complejo Hocaba para aquella área, ahora parece mostrar una distribución pareja en la superficie con los materiales pizarra mediana del Clásico Terminal en la zona Chichen Itza – Dzibilchaltun.

Los patrones cerámicos a nivel regional todavía nos quedan por revisar. Sin embargo, hay un contexto arquitectónico del área Chenes que nos podría indicar ciertas facetas en la organización política: los conjuntos de acceso restringido. Un análisis detallado de su contenido cultural nos señala que no sólo se repiten los mismos tipos cerámicos, sino los porcentajes y las frecuencias entre estos materiales son constantes de un contexto a otro también. Puesto que estos conjuntos de acceso restringido abundan en la región alrededor de Hecelchakan, podrían ellos constituir un elemento clave para esclarecer las relaciones intrasitio entre grupos arquitectónicos parecidos y de ahí mirar las réplicas estructurales que estos conjuntos demuestran en otros sitios de la región.

Para finalizar esta aportación sobre la cerámica de la Provincia Ah Canul, nos remitimos a lo que señala Brainerd hace casi diez lustros. En su tratado sobre la cerámica de la Península de Yucatán nos comenta que: “parece lógico pensar en que cualquier reconstrucción [del carácter político]… de la cultura Maya peninsular norte no tendrá cimientos sólidos hasta que tengamos un mayor conocimiento sobre la [zona] occidental y las regiones costeras de Campeche y Tabasco. De los hallazgos que registramos hasta ahora, parece seguro suponer que ésta era una región importante desde el horizonte Formativo hasta mucho más tarde” (Brainerd 1958:34).

No nos queda duda alguna que la Provincia Ah Canul requiere mayores esfuerzos de investigación para esclarecer otros aspectos de su historia cultural.

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