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33 Operaciones de rescate e interpretaciones de la arquitectura mayor de Punta de Chimino, Sayaxche, Petén – Héctor L. Escobedo – Simposio 10, Año 1996

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Escobedo, Héctor L.

1997        Operaciones de rescate e interpretaciones de la arquitectura mayor de Punta de Chimino, Sayaxche, Petén. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.402-416. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

33

OPERACIONES DE RESCATE E INTERPRETACIONES DE LA ARQUITECTURA MAYOR

DE PUNTA DE CHIMINO, SAYAXCHE, PETÉN

Héctor L. Escobedo

Debido a que uno de los objetivos prioritarios del Proyecto Arqueológico Punta de Chimino es contribuir a la protección del patrimonio cultural de Guatemala, durante nuestra primera temporada de campo se organizó un equipo de trabajo bajo mi dirección, con el fin de registrar y cuantificar los daños ocasionados por saqueadores durante los años sesenta, en algunos de los principales edificios del sitio. Los objetivos del rescate fueron los siguientes:

1.        Limpiar y registrar las excavaciones de saqueo

2.        Determinar la cronología de los edificios damnificados

3.        Identificar las características arquitectónicas de las estructuras

4.        Recuperar materiales arqueológicos desdeñados por los saqueadores

Las actividades de rescate dieron inicio con la remoción de vegetación y escombro que impedía observar los saqueos. Luego se hizo limpieza de los perfiles y en algunos casos, se profundizaron más las excavaciones para después ser registradas por medio de dibujos y fotografías. De esta manera, se logró el cumplimiento de los objetivos del rescate, así como también evaluar con precisión, la intensidad del daño que los depredadores ocasionaron a los edificios. Cabe señalar que una vez concluidas las investigaciones, se procedió a rellenar todos los saqueos localizados en las estructuras intervenidas por nuestro proyecto.

Durante la temporada de 1996 fueron investigadas tres estructuras, Nos. 2, 7 y 76, todas ellas localizadas dentro del perímetro del epicentro de Punta de Chimino. A continuación se describirán las labores realizadas en cada una de ellas.

ESTRUCTURA 2

La Estructura 2 es una pequeña plataforma-altar de 1 m de altura, 6 m de largo y 4.50 de ancho, que se localiza hacia el sur del corredor del Juego de Pelota y al oeste de la Estructura 7, en un espacio arquitectónico que fue utilizado para colocar estelas y altares lisos. Por consiguiente, su ubicación sugiere que fue una edificación de tipo ritual, característica que no fue ignorada por los saqueadores. El edificio fue prácticamente destruido por una trinchera de saqueo hecha en su terraza superior, en dirección este-oeste, que tuvo 3.20 m de largo, 1.80 m de ancho y 1.10 m de profundidad.

En el extremo oeste de la trinchera se trazó un pozo de 2 x 1 m, para comprobar si el saqueo había alcanzado la roca madre. Apenas iniciada la investigación, por medio del cernido de la tierra extraída en las excavaciones, se descubrieron algunos pequeños artefactos de piedra verde, tales como un pendiente grabado con una cara antropomorfa un tanto esquemática y tosca, una orejera y dos cuentas.

Aunque no pudo distinguirse ningún rasgo representativo de alguna construcción funeraria (p.e. lajas y muros), la presencia de tres huesos humanos sugiere que los artefactos de piedra verde formaban parte del ajuar funerario de un entierro localizado y removido por los saqueadores. No obstante, no puede descartarse que dichos artefactos también podrían haber formado parte de un escondite ritual.

En cualquier caso, se pudo determinar dos etapas constructivas para la Estructura 2, al parecer, ambas corresponden al complejo cerámico Nacimiento del periodo Clásico Tardío (600-830 DC). Sin embargo, no se recuperó suficiente material cerámico para asegurar este fechamiento. La excavación finalizó al alcanzarse la roca madre a 2.10 m de profundidad.

ESTRUCTURA 76

La Estructura 76 se localiza en una zona abierta ubicada aproximadamente a 90 m hacia el oeste de la Estructura 7, cercana a varios grupos habitacionales. Se trata de una plataforma alta y alargada que fue objeto de salvaje saqueo. Seis trincheras fueron hechas por los saqueadores en las cuatro caras del edificio, así como también en su terraza superior. Aunque en esta última se localizaba la mayor depredación, no era claro si los saqueadores habían alcanzado la roca madre. Por esta razón, se decidió trazar un pozo de 2 x 2 m cerca del eje normativo del edificio. La excavación reveló que la profundidad máxima alcanzada por los saqueadores fue 2 m. Es probable que los depredadores no continuaran su trabajo debido a que el relleno interior de la Estructura 76 estaba compuesto por piedras grandes bastante sueltas, las cuales se derrumbaban con asombrosa facilidad. De hecho, fue necesario recubrir con cajones de madera los perfiles de nuestra excavación para poder proseguir con la misma, ya que de lo contrario, no hubiese sido posible ni siquiera excavar un metro más, por el peligro de sufrir derrumbes. Nuestro esfuerzo se vio recompensado por el hallazgo de una tumba, a 3.30 m de profundidad, que no fue localizada por los saqueadores.

Aunque fue difícil extender los límites de la excavación de acuerdo con la extensión de la tumba, la exposición de los muros de la misma orientados este-oeste, facilitó un tanto esta labor. La bóveda de la tumba se hallaba totalmente colapsada por el peso del relleno suelto y las lajas que la conformaban estaban muy fragmentadas y dispersas. En asociación con las lajas, se localizaron numerosos desechos de pedernal y obsidiana, materiales que también se han encontrado en recintos funerarios elitistas en Dos Pilas, Tamarindito, Altar de Sacrificios, Tikal y otros sitios más (Demarest, Valdés y Escobedo 1992). Estos desechos eran esparcidos por los Mayas sobre las bóvedas de las tumbas, como parte de rituales funerarios.

Aunque las dimensiones de la cámara funeraria eran grandes: 1 m de alto, 1.20 m de ancho y 3.60 m de largo, el Entierro 10 solamente incluía dos ofrendas mortuorias. El piso de la tumba fue hecho con piedrín bastante compacto y abajo de éste se localizaba la roca madre. Los huesos del individuo estaban bien preservados, aunque bastante fragmentados como producto del derrumbe de la bóveda. Se pudo determinar que la posición del personaje fue extendido en decúbito dorsal con la cabeza hacia el este. Aunque la pelvis se hallaba muy destruida, lo robusto de los huesos largos y el cráneo, sugieren que los restos corresponden a un individuo masculino adulto.

Cerca del cráneo se encontraba un cuenco y un plato Saxche-Palmar Naranja Policromo, ambos erosionados y fragmentados. Al igual que los tiestos recuperados sobre la tumba, estas vasijas permiten fechar el entierro para la esfera Tepeu 2, dentro del complejo cerámico Nacimiento del Clásico Tardío (600-830 DC).

ESTRUCTURA 7

La Estructura 7 es una pirámide de 5 m de altura que se localiza hacia el lado sur de la Plaza Mayor de Punta de Chimino. En las caras sur y oeste se registraron dos trincheras de saqueo que tenían aproximadamente 5 m de largo, 2 m de ancho y 1 m de profundidad.

La limpieza de la trinchera sur, en su extremo norte, reveló dos muros de piedra canteada sobre un sólo piso de estuco. Estos muros parecen haber conformado la parte posterior de dos etapas constructivas del basamento de una banqueta edificada arriba de la terraza superior de la pirámide. Precisamente, se profundizó el área alrededor de este rasgo, para explorar la posibilidad de la existencia de subestructuras. Este objetivo no se pudo alcanzar debido a la peligrosidad del relleno suelto.

Una estrategia de excavación similar se siguió en la trinchera oeste, en donde se profundizó hasta alcanzar los 4 m. Esta actividad reveló, sin lugar a dudas, la existencia de una subestructura -7 Sub.1-, representada por piso de estuco y relleno más compacto, que aparecieron a 2.80 m de profundidad. La excavación fue cancelada por la posibilidad de que ocurriese un derrumbe.

Debido a que la limpieza y profundización de las dos trincheras de saqueo no permitió determinar la secuencia constructiva total del edificio, se trazó un pozo sobre la terraza superior, siguiendo su eje normativo. Esta unidad de excavación revelaría importante información no sólo concerniente a la Estructura 7, sino a la ocupación general del sitio.

Al apenas iniciar la excavación, se descubrieron dos entierros entre 0.50 m y un 1 m de profundidad. El primer entierro, No.4, consistía en una pequeña cista semirectangular de 0.65 de ancho y 0.85 m de largo, con cubierta de laja ubicada dentro del relleno constructivo de la última época. La cista se encontraba sumamente destruida por raíces de árboles y los huesos estaban dispersos dentro del relleno, por lo que no fue posible determinar la posición exacta del individuo allí enterrado. Sin embargo, las pequeñas dimensiones de la cista, la presencia de huesos de las piernas en la parte este y de vértebras en la oeste, sugieren que se trataba de un entierro de tipo flexionado sobre el lateral izquierdo, con el cráneo hacia el oeste.

Entre las ofrendas funerarias recuperadas se puede mencionar un pendiente de piedra verde que presenta una cabeza ahaw hecha en forma tosca, una cuenta de piedra verde, conchas perforadas, un plato tetrápode Águila Naranja con pestaña basal y un cuenco Santa Rosa Policromo (?), decorado con escena sin glifos, rojo sobre ante, en la que aparece un escorpión y un personaje antropomorfo caricaturizado. El fechamiento del entierro corresponde a la esfera Tepeu 1, o sea a inicios del Clásico Tardío, durante el complejo cerámico Nacimiento (600-830 DC).

El segundo entierro, No.8, fue localizado al realizar una extensión del pozo, hacia su límite sur. Se encontraba frente a la base de la banqueta sobre la terraza superior, a 0.54 m de profundidad y no parecía haber sido colocado dentro de construcción funeraria alguna, sino más bien, simplemente dentro del relleno constructivo. Es posible que el cráneo se orientase hacia el sur, ya que en esa dirección se encontraron algunas piezas dentales, mientras que hacia el norte se localizaron huesos de las extremidades inferiores. Los huesos se encontraban totalmente dispersos dentro del relleno, lo que impidió realizar un registro detallado que indicara la posición exacta de cada uno de ellos. Cabe mencionar que algunos de los huesos mostraban evidencia de quema.

El Entierro 8 incluía cuatro vasijas como ofrenda funeraria. La primera, un cántaro miniatura con engobe. La segunda, un cuenco profundo con pintura rojo sobre ante, presenta texto glífico con secuencia primaria estándar, en la cual se indica que se trata de una vasija para beber atol y que su propietario era un señor de Tamarindito, según lo indica la presencia del signo principal del glifo emblema de este sitio. La tercera correspondía a un elegante vaso Silkgrass Acanalado con base pedestal y engobe naranja. La última vasija, la cuarta, era un plato Águila Naranja que parece haber sido colocado sobre la cara del difunto. También se recuperó un fragmento de navaja de obsidiana y una piedra verde. Con base en estos materiales, se puede afirmar que el individuo del Entierro 8 ocupó un elevado rango social durante la esfera Tepeu 1 del Clásico Tardío.

Al continuarse la excavación, a 2.30 m de profundidad, se descubrió la presencia del piso de la terraza superior de 7 Sub.1. El núcleo constructivo de este edificio estaba compuesto por un relleno duro, el más compacto hasta ahora descubierto en los sitios de la región Petexbatun, elaborado con piedras calizas pequeñas y barro muy adhesivo. En asociación con el relleno, que se inicia 3.40 m de profundidad, se descubrió un muro de mampostería de 1.50 m de alto, que se encontraba apoyado sobre otro, con orientación un tanto disímil, conformado por piedras más grandes y toscas. Ambos muros de contención representaban la primera etapa constructiva detectada dentro de la Estructura 7, ya que se encontraba sobre paleosuelo arriba de la roca madre.

Frente al primer muro descubierto, se realizó un hallazgo de sumo interés, una serie de escondites, entre 4.80 y 6.90 m de profundidad, que en conjunto proporcionaron ocho vasijas. Por lo general, estas se encontraban formando grupos y dispuestas una sobre otra, base con base. Seis de ellas correspondían a platos amplios con engobe naranja rojizo, del tipo cerámico Águila Naranja. Las restantes, un cuenco sin engobe y una vasija mamiforme de silueta compuesta del tipo Sacluc Negro sobre Naranja, tenía decoración geométrica pseudo-Usulután. Estas vasijas representan tipos característicos del Protoclásico y del Clásico Temprano.

Se considera que es bastante probable que los escondites sean intrusivos, ya que se pudo determinar la presencia de un rompimiento en el piso de la estructura Preclásica 7 Sub.1, que conducía directamente al lugar en donde se encontraron las primeras vasijas. Esta hipótesis encuentra apoyo en los materiales recuperados dentro del relleno asociado con los escondites, ya que correspondían al Preclásico Tardío, presentando tiestos de tipos cerámicos de la esfera Chicanel, tales como Flor Crema, Polvero Negro, Sierra Rojo, etc.

Tras finalizar la excavación del pozo a 7.30 m de profundidad, con el propósito de determinar si el primer muro detectado constituía parte de alguna subestructura, o bien era simplemente una pared de contención, Arthur Demarest realizó un túnel orientado hacia el norte, en el límite divisorio entre los dos muros. Gracias a la consistencia del relleno de 7 Sub.1, esta excavación penetró 3.30 m dentro del relleno del primer muro y los materiales allí recuperados correspondieron en su totalidad al complejo cerámico Faisán del Preclásico Tardío (300 AC – 350 DC). La excavación horizontal del túnel finalizó al topar con relleno suelto. Antes de rellenar el túnel, se hizo un registro dentro del segundo muro, para determinar si su cronología correspondía a la del primero. Desafortunadamente, sólo se recuperó un par de tiestos.

La última excavación relacionada con la Estructura 7, fue un pozo localizado en la intersección de la primera grada de la escalinata de la pirámide y el piso de plaza de la última época. Aquí se pudo determinar la existencia de dos pisos de plaza. Sobre el Piso 1, el más inmediato, se recuperaron algunos tiestos Naranja Fino del complejo cerámico Sepens del Clásico Terminal (830-950 DC). El relleno de este piso proporcionó materiales del complejo cerámico Nacimiento del Clásico Tardío (600-830 DC). Abajo del mismo, muy cerca de la roca madre, se descubrió un segundo piso, cuyo relleno proporcionó tiestos del complejo cerámico Faisán del Preclásico Tardío (300 AC – 350 DC).

La excavación del pozo en plaza permitió confirmar que la Estructura 7 tuvo dos etapas constructivas. La primera se fecha para el complejo cerámico Faisán del Preclásico Tardío (300 AC – 350 DC), cuando se construyen los muros de contención que servirán para dar consistencia al relleno de 7 Sub.1, la cual se edifica a continuación. La segundo etapa fue realizada al apenas iniciarse el complejo cerámico Nacimiento del periodo Clásico Tardío (600-830 DC) e involucró la construcción de la Estructura 7 y el relleno y colocación de un nuevo piso de plaza. Los materiales cerámicos descubiertos sobre el piso de plaza de la última época permitieron además, determinar que la Plaza Mayor era aún utilizada durante el complejo cerámico Sepens del Clásico Terminal (830-950 DC).

INTERPRETACIONES

Las operaciones de rescate en Punta de Chimino han proporcionado importante evidencia sobre algunos problemas de relevancia en torno a la ocupación del sitio y su significado entre las entidades políticas de la región Petexbatun.

Pese a que se recuperó cerámica Mamom (600-400 AC) en algunas de las excavaciones previas en Punta de Chimino y que su presencia fue utilizada por Velásquez (1994) para argumentar que el sitio tuvo una fuerte ocupación durante el Preclásico Medio, a mi criterio esto no sugiere un desarrollo sociopolítico local significativo. La presencia de estos materiales tempranos del complejo cerámico Excarvado (600-300 AC) en rellenos constructivos y la ausencia de edificios contemporáneos, sugieren simplemente la existencia de una pequeña comunidad aldeana, cuya población primigenia quizá llegó a la península atraída por la disponibilidad de recursos lacustres. Por otra parte, la laguna Petexbatun era un elemento vital no solamente porque proporcionaba agua para las labores agrícolas y la subsistencia durante todo el año, sino también porque constituía un medio de transporte que permitía la comunicación tanto con comunidades cercanas como distantes, lo cual debió ser de suma importancia para la obtención de recursos y bienes no locales.

La presencia de arquitectura monumental del periodo Preclásico Tardío en el interior de la Estructura 7 de Punta de Chimino, el único ejemplo de edificios mayores del complejo cerámico Faisán (300 AC-350 DC) que se conozca en todos los sitios de Petexbatun hasta el momento, representa evidencia sólida del inicio de la complejidad social en la región. El desarrollo temprano de Punta de Chimino como un lugar central, constituye un indicador de la importancia que tuvo este sitio en la conformación y evolución de las entidades políticas locales.

Los escondites de vasijas descubiertos en la Estructura 7 demuestran, por primera vez, la existencia de un componente Protoclásico en los centros del Petexbatun. Cualquiera que sea el significado del Protoclásico, tema de agrio debate entre arqueólogos, la presencia de materiales diagnósticos del mismo en Punta de Chimino, sugiere una transición local sin interrupción entre las tradiciones Preclásicas y Clásicas. Esto indica que debe revisarse el planteamiento de que el sitio fue total o parcialmente abandonado durante el complejo cerámico Jordán del Clásico Temprano (350-600 DC), como lo sugieren Wolley (1991, 1993) y Foias (1993).

La excavación de las Estructuras 7 y 76 indica que los edificios mayores no fueron construidos durante el Clásico Terminal sino en el Tardío. Por consiguiente, es obvio que el desarrollo de la complejidad social iniciado en Punta de Chimino durante el Preclásico Tardío fue continuo. Menos clara es la interpretación sobre la identidad de los nexos conductores del florecimiento local operado en el complejo cerámico Nacimiento (600-830 DC).

De hecho, el texto que menciona a Tamarindito constituye la única referencia histórica de las conexiones de Punta de Chimino con el resto de sitios de la región. No obstante, su interpretación es aún esquiva, ya que la inscripción de la vasija del Entierro 8 de Punta de Chimino puede apoyar tres hipótesis diferentes:

1.        Que la referencia histórica representa evidencia de relaciones simétricas entre entidades políticas autónomas; en cuyo caso, la vasija constituiría simplemente un regalo real enviado por algún señor de Tamarindito a uno de los nobles de Punta de Chimino.

2.        Que la referencia representa evidencia de relaciones asimétricas entre estas entidades políticas, lo que implicaría que Punta de Chimino fue un centro secundario de Tamarindito, como ha sugerido Juan Antonio Valdés (comunicación personal 1995). Esta hipótesis me parece bastante plausible, si se considera que Tamarindito era el centro hegemónico en Petexbatun antes del arribo de la dinastía de Dos Pilas y que el fechamiento del Entierro 8 es antecede a la misma.

3.        Que la vasija de Tamarindito habría llegado a Punta de Chimino como tributo de otro de los centros conquistados por Dos Pilas, como ha sugerido Arthur Demarest (comunicación personal). La cercanía de Aguateca, la capital gemela de la familia gobernante de Dos Pilas, sumada a la presencia del panel tallado del juego de pelota de Punta de Chimino, que refleja el estilo típico de los monumentos de la época del Gobernante 4, sugiere que Dos Pilas conquistó Punta de Chimino durante el complejo cerámico Nacimiento (600-830 DC). La expansión militarista de la dinastía de Dos Pilas durante el Clásico Tardío, luego de su destierro de Tikal, es un fenómeno conocido desde hace algún tiempo, gracias a la abundancia de textos glíficos en la región Petexbatun (Houston y Mathews 1985; Johnston 1985).

En todo caso, el colapso de la entidad política de Dos Pilas, no tuvo un impacto significativo en Punta de Chimino, ya que la presencia de numerosos contextos en los que aparecen tiestos de vasijas de las vajillas Gris y Naranja Fina, indican que el sitio tuvo una población substancial durante el Clásico Terminal (Foias 1993). El índice demográfico pudo incluso incrementar su número, con la migración de habitantes de los centros abandonados de Dos Pilas, Tamarindito, Arroyo de Piedra, etc. En esa época, nueva evidencia sugiere que Punta de Chimino fue absorbido por Ceibal, la entidad política predominante en la cuenca del río Pasión tras el derrumbe de Dos Pilas (Sharer 1994).

Cualquiera que sea la solución al problema de la autonomía de Punta de Chimino, es evidente que la posición naturalmente estratégica de la península en la que se encuentra, fue fundamental para el desarrollo de un sistema defensivo ad hoc, que permitió que la población local sobreviviera la época apocalíptica de las guerras intestinas que plagaron la región Petexbatun a finales del Clásico Tardío.

Figura 1 Plano del epicentro de Punta de Chimino

Figura 2 Perfil de excavación, lado sur, Estructura 2, Punta de Chimino

Figura 3 Perfil de excavación, lado este, Estructura 76, Punta de Chimino

Figura 4  Planta de excavación, Entierro 10 Estructura 76, Punta de Chimino

Figura 5  Perfil de excavación de saqueo, lado norte, Estructura 7, Punta de Chimino

Figura 6  Planta de excavación, entierro 4, Estructura 7, Punta de Chimino

Figura 7  Plan de excavación, entierro 8, Estructura 7, Punta de Chimino

Figura 8  Perfil de excavación, lado sur, Entierro 8, Estructura 7, Punta de Chimino

Figura 9  Planta de excavación, Escondite 1, Estructura 7, Punta de Chimino

REFERENCIAS

Demarest, Arthur A., Juan Antonio Valdés y Héctor Escobedo

1992        Una Tumba Real en el Centro Ceremonial de Dos Pilas: Excavación e Implicaciones. En V Simposio de Arqueología Guatemalteca, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S.V. de Brady):301-316. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Foias, Antonia E.

1993        Resultados Preliminares del Análisis Cerámico del Proyecto Petexbatun. Apuntes Arqueológicos (editado por J.A. Valdés), 3 (1):37-54. Escuela de Historia, Área de Arqueología, Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala.

Houston, Stephen D. y Peter Mathews

1985        The Dynastic Sequence of Dos Pilas, Guatemala. Pre-Columbian Art Research Institute, Monograph No.1. San Francisco.

Johnston, Kevin

1985        Maya Dynastic Territorial Expansion: Glyphic Evidence from Classic Centers of the Pasion River, Guatemala. En Fifth Palenque Round Table, 1983, Vol. VII (editado por M.G. Robertson y V. Fields):49-56. Precolumbian Art Research Institute, San Francisco.

Sharer, Robert J.

1994        The Ancient Maya. 5ta. edición. Stanford University Press, Stanford.

Velásquez, Juan Luis

1994        Excavaciones en Punta de Chimino y la Cerámica Recuperada. En VI Simposio de Arqueología Guatemalteca, 1992 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S.V. de Brady):415-428. Museo de Antropología y Etnología, Guatemala.

Wolley, Claudia

1991        Sondeos en Punta de Chimino: Un Centro Fortificado del Clásico Tardío y Terminal. En Proyecto Arqueológico Regional Petexbatun: Informe Preliminar #3, Tercera Temporada (editado por A. Demarest, T. Inomata, H. Escobedo y J. Palka):558-587. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

1993        Sistema Defensivo de Punta de Chimino, Petén. Tesis de Licenciatura, Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala.

 

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