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17 La Arqueología de Santa Rosa, 1996 – Francisco Estrada Belli, Laura Kosakowsky, Ben Thomas, Ann-Eliza Lewis, John Schultz y Marc Wolf – Simposio 10, Año 1996

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Estada Belli, Francisco, Laura J. Kosakowsky, Ben Thomas, Ann-Eliza Lewis, John Schultz, Marc Wolf y Kim Berry

1997        La Arqueología de Santa Rosa, 1996. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.194-213. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

17

LA ARQUEOLOGÍA DE SANTA ROSA, 1996

Francisco Estrada Belli

Laura J. Kosakowsky

Ben Thomas

Ann-Eliza Lewis

John Schultz

Marc Wolf

Kim Berry

El Proyecto Santa Rosa es un estudio de carácter regional patrocinado por National Science Foundation y National Geographic Society que abarca un área de casi 1000 km² de costa que se extiende de las faldas de los volcanes Tecuamburro y Cerro de la Consulta hacia el Pacífico, entre los ríos María Linda al oeste y Los Esclavos al este (Figura 1). Esta es una región que ha sido estudiada poco intensamente por los arqueólogos, aunque realmente así no ha sido por parte de los saqueadores que han dejado huellas de sus visitas en cada sitio. El primer arqueólogo en informar sobre esta región fue Franz Termer (1948), quien publicó algunas esculturas aparentemente de estilo Cotzumalguapa encontradas en el sitio/aldea de Los Cerritos procedentes de los sitios de La Nueva y Santa Clara, este último hoy llamado La Máquina. Luego, en 1965, Michael Coe publicó la existencia de un sitio Preclásico pequeño cerca de la carretera internacional a El Salvador (Coe 1965).

En 1975 Edwin Shook publicó notas de un viaje explorativo hecho en 1942, en las cuales menciona la existencia en Santa Rosa de sitios Preclásicos, tal como Ujuxte y de marcadores de juego de Pelota y esculturas de estilo Cotzumalguapa (Shook 1975). En 1974-1975, Lawrence Feldman llevó a cabo prospecciones y excavaciones en los sitios Postclásicos y Coloniales de Atiquipaque y Tacuilula por parte de la Universidad de Missouri, con el propósito de estudiar las ocupaciones Xinca y Pipil (Feldman 1974, 1989; Feldman y Campbell 1975; Feldman y Walters 1980). Finalmente, en los años 1988-1989, la Misión Franco Guatemalteca de Alain Ichon y Rita Grignon anotó de la existencia de algunos sitios mayores en el curso inferior del río Los Esclavos, mencionando la alta densidad de sitios y grandes plataformas tipo acrópolis en esa área (Ichon y Grignon 1989). El hecho de que existiera una base de datos que indicase el gran potencial de esta región nos facilitó iniciar un estudio completo de las áreas ecológicas de la región y del patrón de asentamiento en cada una de ellas y por cada época prehispánica. Es así que se adoptó un acercamiento regional que enfocase sobre la distribución de recursos naturales, los cambios en los patrones de asentamiento, de uso de la tierra y de producción e intercambio de artefactos a través de las épocas prehispánicas, tomando en cuenta las relaciones entre los sitios y su territorio, entre sitio y sitio y entre partes distintas dentro de cada uno de los ellos.

Las prospecciones de 1995 se ampliaron en 1996 a un área total de 1000 km², llevándose a cabo el estudio del medio ambiente y la definición de zonas ecológicas distintas, levantamiento de planimetrías y colección de superficie de los sitios encontrados. Para esta fase fueron de ayuda determinante informantes locales y el uso de un aparato GPS (Global Positioning Systems; Trimble Scoutmanster), para acceder a los sitios y situarlos en los mapas geográficos. En la segunda fase de estudio se efectuaron colecciones de superficie por medio de brechas en áreas entre sitios para detectar ocupaciones menos visibles y así proveer datos para cálculos demográficos (Figura 2). En la tercera fase se procedió a la excavación de pozos de prueba en algunas estructuras para obtener control estratigráfico de las ocupaciones y de las épocas de producción de artefactos. Sucesivamente, se está procediendo a la clasificación de la cerámica y a su examen petrográfico, trabajo este último llevado a cabo por Hector Neff en el Missouri Research Reactor. Finalmente, los datos topográficos y estratigráficos, así como de distribución de artefactos, se elaborarán en una base de datos GIS (Geographic Information System), que nos facilitará cálculos estadísticos y manejo de datos de clase distinta a nivel de toda la región.

En la costa de Santa Rosa existen cuatro zonas ecológicas principales: bocacosta, costa baja, planicie del río Los Esclavos y laguna del estero. En la bocacosta, situada en la falda de los volcanes a una altitud entre 200 y 600 m, se encuentran suelos bien drenados, abundantes lluvias y nacimientos de agua con vegetación de bosque alto tropical. En esta área se ubican los municipios de Taxisco, Guazacapán, Chiquimulilla y Nancinta. En la parte central de la costa baja (alt.0-200 m) existe un área de suelos arenosos y bien drenados que dan lugar a vegetación de bosque bajo de tipo llano. Esta zona parece haber sido la menos habitada durante las épocas prehispánicas, tal vez debido a la calidad de sus suelos y la falta de ríos permanentes. Las áreas de la planicie del río Los Esclavos al este y del río María Linda al oeste de la región (alt.0-200 m), tienen suelos muy profundos y mal drenados, con abundancia de riachuelos y de cauces antiguos de los ríos principales. En esta área la abundancia de agua y la fertilidad de los suelos dan lugar a vegetación de bosque alto y se ha encontrado la más alta densidad habitacional prehispánica. Finalmente, en las áreas de las lagunas del litoral hay suelos profundos arcillosos mal drenados con vegetación de mangle y sabana con alta densidad de sitios prehispánicos.

En 1995 se recorrieron aproximadamente 30 sitios arqueológicos y 24 más en 1996. Por cada una de las áreas ecológicas se escogieron algunos sitios para excavación y para un examen más detallado de su formación (Figura 1). Los sitios estudiados se clasificaron en forma jerárquica en base a su área y número y tamaño de sus estructuras.

El sitio más antiguo de Santa Rosa se sitúa en el área de lagunas de mangle de Chiquiuitan, no lejos del parque ecológico de Monterrico. En 1995 se encontraron en esta área 22 montículos que miden entre 90 m y 120 m de diámetro y 2 m de alto dispersos en un área de aproximadamente 1 km². El asentamiento está rodeado por las lagunas y canales del estero y se encuentra inundado por la mayor parte del año. Las excavaciones efectuadas en tres montículos en 1996 revelaron niveles de construcción de relleno de arcilla rojo-café y pisos de arena negro-café en una secuencia habitacional fechable al Preclásico Temprano por medio de la cerámica asociada. La cerámica de Chiquiuitan en las fases tempranas exhibe rasgos afines a los tipos de las fases Ocós encontrados en otros sitios de la costa de Guatemala, Chiapas y El Salvador así como en las fases tardías se asemeja a los tipos Cuadros/Jocotal, también comunes en la Costa y altiplanos de Guatemala y El Salvador (Arroyo 1992, 1995; Coe 1961; Sharer 1978; Kosakowsky y Estrada, este volumen). Según la secuencia cerámica, la ocupación de Chiquiuitan se fecha de forma preliminar entre 1300 y 900 AC. La economía de esta población temprana parece haber sido basada en la pesca de mariscos de la laguna y de mar, como lo demuestran las grandes cantidades de restos de cangrejos y conchas encontrados en los niveles habitacionales. También se encontraron fragmentos de manos y metates en los niveles Cuadros/Jocotal, lo cual indica el procesamiento de vegetales silvestres o cultivados en esa época. Se espera que al concluirse el análisis podamos indicar con más amplitud todas las especies consumidas en Chiquiuitan y las fechas absolutas de su ocupación.

En el área de la bocacosta, el sitio de Ujuxte se sitúa a poco más de 1 km de Chiquimulilla y presenta una plaza rectangular de aproximadamente 100 m de ancho, con un montículo principal de 11 m de alto en el lado norte, uno de 7 m de alto en el lado oeste y otros menores (Figura 3). En 1995 se había observado la presencia de varias piedras parcialmente labradas y enterradas en los cuatro lados de la plaza (Estrada y Kosakowsky 1996; Figura 3). En 1996, excavaciones en la plaza revelaron la presencia de seis estelas lisas y cinco altares lisos enterrados debajo de las estructuras. Las estelas miden de 1.50 a 3 m de alto y se encontraron in situ frente al altar correspondiente, cada una orientada hacia uno de los cuatro rumbos cardinales de la plaza, más una en el centro (Figuras 4 y 5). La estratigrafía de las siete excavaciones efectuadas en la plaza sugiere que estas estelas fueron levantadas en las primeras fases de construcción de la plaza de Ujuxte durante el Preclásico Tardío y luego fueron enterradas durante construcciones sucesivas también en el Preclásico Tardío (400 AC – 200 DC). Además, debajo del nivel más reciente de la plaza se encontraron tres estelas y un altar enterrados acostados, posiblemente en una ocasión contemporánea con el entierro de los demás monumentos. La estela en el lado oeste de la plaza, que es la de mayores dimensiones, presenta un bajo relieve bastante erosionado de un personaje en perfil sosteniendo una ofrenda en la mano. Esta escultura se considera fechable al Preclásico Tardío en base a su estratigrafía. El altar asociado a la estela se encontró fragmentado en su centro donde también hubo una piedra redonda, posiblemente como resultado de un ritual de terminación del mismo monumento. Ujuxte pudo haber sido uno de los sitios mayores de la costa en el Preclásico Tardío con fuertes conexiones con los centros costeños de Bilbao y Monte Alto y del altiplano como Kaminaljuyu y Chalchuapa, como se observa también en su cerámica. En los niveles superiores de la excavación frente a la misma estela se encontró una olla que contenía restos de un entierro cremado. La olla presenta rasgos de los tipos comunes en el altiplano durante el Postclásico. Debido a que no existe en Ujuxte evidencia de una ocupación posterior al Preclásico Tardío, se puede interpretar este entierro/ofrenda como un ritual de veneración de monumentos antiguos por parte de los habitantes de los sitios Postclásicos cercanos de Guazacapán, Nancinta, o Sinacantán más de mil años después del abandono del sitio de Ujuxte.

En la margen entre las áreas ecológicas de la bocacosta y los llanos de la costa baja se sitúa el sitio mayor de Maneadero. Este sitio se compone de varios grupos residenciales distribuidos en una franja de 2.5 km a lo largo del río mismo. El grupo principal se compone de una plaza rectangular con una pirámide de 10 m en el lado norte, un montículo de 5 m de alto y una estructura alargada de 45 m de longitud en el lado este y una estructura alargada de 90 m de longitud en el lado sur, detrás de la cual se eleva una plataforma rectangular de 60 por 50 m, la cual a su vez sostiene ocho montículos que mide de 2 a 5 m de alto. El área habitacional se extiende por más de 800 m al este del río Maneadero y por más de 1.5 km al norte y sur del centro (Estrada y Kosakowsky 1996; Figura 4). Las dos excavaciones efectuadas en la plaza principal y en el área residencial atravesaron niveles de relleno y pisos de barro de las estructuras mismas y confirmaron que la ocupación del sitio abarca las épocas que van del Preclásico Tardío (400 AC – 200 DC), hasta el Clásico Medio (450-650 DC).

En el área de la planicie del río Los Esclavos se procedió este año al levantamiento topográfico del área residencial alrededor de los sitios de Nueve Cerros, Bonete, Cantarrana y La Máquina. Esta es un área de aproximadamente 14 km² que comprende una densa ocupación habitacional, así como la presencia de dos centros mayores, Nueve Cerros y La Máquina en el centro y de las plataformas ceremoniales secundarias de Bonete y Cantarrana en su periferia (Figura 6). En esta área son frecuentes las zonas de pantanos y aguadas, las que sin embargo han ido desapareciendo debido a la reciente obra de canalización. Las fotos aéreas muestran las numerosas aguadas antiguas (de forma oval) y el cauce antiguo del río los Esclavos que posiblemente en la época prehispánica atravesaba el área de Bonete y de Cantarrana conectando esta zona con Los Cerritos a 8 km al norte y los sitios de la laguna a 6 km hacia el sur.

En 1995, colecciones de superficie y excavaciones en dos estructuras del conjunto ceremonial de Nueve Cerros demostraron su construcción y ocupación durante el Preclásico Tardío y su abandono a finales del mismo periodo (Estrada y Kosakowsky 1996). Sin embargo, la colección de superficie de 1996 demostró que el área habitacional a su alrededor parece haber continuado en uso durante las épocas sucesivas del Clásico, contemporáneamente a la ocupación de Cantarrana, Bonete y La Máquina. Lamentablemente no fue posible efectuar sondeos en la plataforma central de La Máquina (Figura 7), pero se pudo, sin embargo, excavar en tres estructuras residenciales cercanas a la plataforma en la finca Cantarrana. La cerámica encontrada en estos sondeos confirma las fechas de ocupación del complejo obtenidas de las colecciones de superficie, las cuales abarcan las épocas que van del Preclásico Tardío (400 AC – 200 DC) al Clásico Tardío (650-900 DC). Por otra parte, las colecciones de superficie han proporcionado datos interesantes sobre la distribución de artefactos a través del área habitacional con áreas de diferente densidad de cerámicas policromas y/o burdas. Esperamos que al concluirse el análisis de los datos de superficie sea posible confirmar las indicaciones preliminares que identifican algunas estructuras de actividad productiva especializada y otras de tipos residenciales elitistas y no elitistas alrededor de estos centros mayores. Se espera también obtener un estimado demográfico de esta área derivada de un mapa detallado de las plataformas residenciales dentro del área central de 15 km².

El sitio de Bonete se sitúa a 2 km al norte del área central de Nueve Cerros, La Máquina y Cantarrana; consiste de una plataforma de aproximadamente 100 m de diámetro y de 6 m de alto, la cual sostiene una pirámide de 7 m en su centro y posiblemente dos estructuras residenciales en los lados. Este montículo se encontró atravesado por un camino en el centro que dejó expuesta a la vista una sección de 11 m de alto y de 100 m de longitud de su interior. Por lo tanto, se registró esa información estratigráfica y se efectuó una excavación en su centro empezando a 11 m de profundidad a nivel del camino mismo (Figura 8). Esta excavación reveló una secuencia de 57 pisos de barro y arena arriba del nivel estéril encontrado a 7 m de profundidad. La sorprendente profundidad de esa secuencia sin embargo no se unió a la profundidad cronológica esperada, siendo el nivel más antiguo fechado tentativamente en el Preclásico Tardío (400 AC – 200 DC). Según la estratigrafía, la plataforma de Bonete mantuvo en las fases tempranas un área nivelada en su centro, con estructuras bajas a los lados y solo durante la época final de su ocupación, en el Clásico Medio (450-700 DC), se construyó una pirámide en su centro. La función de esta plataforma pudo haberse modificado de doméstica a ceremonial en ocasión de ese cambio estructural, sin embargo una función ritual no es de descartarse para las épocas anteriores tampoco. El hallazgo en el lado oeste de la plataforma de una fachada escalonada de adobe de nueve cuerpos por 3 m de alto confirma la posible función ritual de este complejo en la época Clásica (300-900 DC).

En la margen occidental de la región se estudió el sitio de Durazno, registrado por primera vez en 1995 (Estrada y Kosakowsky 1996; Figura 1). Este sitio se compone de una plataforma central que mide 65 por 45 m de ancho y 6 m de alto (Figura 9). En el lado sur de la misma se encuentran tres montículos que miden entre 5 y 7 m de alto. El complejo se extiende hacia el sur y el este por aproximadamente 500 m y está rodeado por lagunetas en los lados norte y oeste. La colección de superficie indica que este sitio fue ocupado inicialmente en el Preclásico Tardío y la plataforma principal se construyó y ocupó durante el periodo Clásico (300-900 DC).

A 11 km al oeste de Durazno, se encontró en 1996 el sitio de María Linda, en proximidad del río mismo (Figura 1). Este sitio exhibe una pirámide principal, que mide 9 m de alto y cuatro pirámides menores más una estructura alargada en el lado este del grupo (Figura 10). Una estrecha calzada une las estructuras 2 y 7 en el lado este. La cerámica de superficie indica que este sitio fue inicialmente ocupado en el Preclásico Medio (800-400 AC) y siguió en uso hasta su abandono a finales del Preclásico Tardío/Terminal (400 AC – 300 DC). El hallazgo de este último centro mayor en la parte oeste de la región de Santa Rosa sugiere tal vez la existencia de tres entidades políticas distintas en el Preclásico Tardío de Santa Rosa: Nueve Cerros en la planicie del río Los Esclavos, Ujuxte en la bocacosta y María Linda en la planicie del río María Linda. Durante la época Clásica, en cambio, los sitios mayores son La Máquina en el este, Maneadero en el centro y Durazno en el oeste de la región. Estos siguen un patrón de arquitectura de plataformas elevadas y se sitúan a una distancia promedio de 16 km (Figura 1).

A 20 km al este de La Máquina se encuentra el sitio de La Nueva, también con una plataforma elevada central (Figura 11). En este sitio se encontraron algunas esculturas de varios estilos que hasta ahora no habían sido reportadas. Estas incluyen un barrigón y un sin cabeza Preclásicos y una cabeza de serpiente en bajo relieve de estilo Cotzumalguapa y también una estela fragmentada con un personaje con tocado de plumas en el mismo estilo escultórico.

Para el Postclásico se conocen solo siete sitios en la costa de Santa Rosa, de los cuales cuatro, Atiquipaque, El Pajal, Tacuilula y Sinacantán, se sitúan en áreas de la bocacosta; otros dos, Los Cerritos y Nancinta, en la planicie del río Los Esclavos; uno más en la laguna de Chiquiuitan. A estos, tal vez se pueden añadir los pueblos modernos de Taxisco y Guazacapán, que según las fuentes históricas fueron habitados durante esa época, aunque en 1996 no se pudieron encontrar restos materiales de ocupación prehispánica. Los sitios Postclásicos lamentablemente conservan muy pocos restos cerámicos y están en mal estado de preservación, por lo tanto es difícil su colocación temporal dentro de la misma época Postclásica. Existe, sin embargo, un denominador común entre esos sitios: el patrón de sus planos y de su arquitectura. Todos los sitios, con la única excepción de Los Cerritos, tienen un grupo central formado por estructuras rectangulares bajas dispuestas en un plano cuadrangular (Figura 12). En el centro de la plaza enmarcada por dichas estructuras se encuentran tres montículos cónicos de miden de 2 a 3 m de alto. Su revestimiento exterior es de barro y piedras redondas o lascas y en el caso de las estructuras rectangulares se observan fundaciones de piedra para paredes de palos. Alrededor de este grupo se distribuyen una multitud de montículos pequeños de carácter residencial. Asimismo, del eje 0 azimuth del grupo central se repite en cada uno de los sitios y denota un substrato cultural común.

CONCLUSIONES

En dos temporadas de trabajo de campo en la costa de Santa Rosa se ha empezado ha construir una base de datos regional indispensable para examinar el desarrollo de las sociedades prehispánicas en un área que hasta hoy había permanecido casi desconocida a la arqueología (Figura 1). Los datos preliminares nos indican el alto potencial de esta región para el desarrollo de sociedades complejas prehispánicas. Los diferentes recursos naturales de su medio ambiente parecen haber sostenido una población muy alta en algunas áreas y una gran variedad de actividades productivas. Los mapas topográficos del área residencial de 15 km² de Nueve Cerros, La Máquina y Cantarrana nos demuestran que en el periodo Preclásico Tardío y Clásico hubo una población de varios miles de habitantes en ese asentamiento. Además del área de la planicie del río Los Esclavos, las lagunas del estero también parecen tener una muy alta densidad de sitios, la mayoría de dimensiones pequeñas y posiblemente especializadas en la pesca y en la producción de sal.

En la bocacosta, aunque no se haya detectado una alta densidad habitacional prehispánica, existen dos sitios mayores, Maneadero (Clásico Medio) y Ujuxte (Preclásico Tardío), este último con monumentos en piedra. En el Postclásico esta área es la más densamente poblado debido tal vez a necesidades de defensa, así como lo sugieren las fuentes históricas.

Los datos de arquitectura de los asentamientos estudiados nos indican cambios en patrones de forma y composición de las estructuras de los sitios a través del tiempo. En el Preclásico Temprano y Medio, los asentamientos aparecen en forma de montículos bajos posiblemente ocupados por varias viviendas y separados por una distancia de varias decenas de metros como en el caso de Chiquiuitan. Los primeros centros ceremoniales surgen en Santa Rosa en el Preclásico Tardío y se componen de pirámides altas entre 8 y 11 m y de estructuras alargadas en el lado este de plazas rectangulares como en Ujuxte (Figura 3), o a lo largo de un eje longitudinal norte sur, como en Nueve Cerros y María Linda (Figuras 6 y 10). En el periodo Clásico, en cambio, la arquitectura ceremonial se concentra arriba o alrededor de plataformas elevadas de 6 a 10 m, en forma de acrópolis, como en La Máquina (Figura 7), Maneadero (Estrada y Kosakowsky 1996; Figura 4), Durazno (Figura 9) y La Nueva (Figura 11).

En el Postclásico los asentamientos se concentran en áreas bien defendibles, como por ejemplo en el caso de Sinacantán, rodeado por barrancos y concentrados en grupos de estructuras en cuadrángulos que tal vez pueden describirse como ciudadelas fortificadas (Figura 13).

Por otra parte, de acuerdo a lo que indican los datos del análisis preliminar de la cerámica (Kosakowsky y Estrada, este volumen), resalta el patrón de producción local de la cerámica de Santa Rosa, aunque también haya evidencia de que las sociedades de Santa Rosa estuvieron participando en una red de intercambios con las regiones vecinas de la costa y de los altiplanos de Guatemala y El Salvador desde el Preclásico al Postclásico. Los datos preliminares del análisis de activación de neutrones de la cerámica Roja Fina del Preclásico Tardío demuestran que ésta fue producida en Santa Rosa y comerciada a Kaminaljuyu y Chalchuapa en los Altiplanos de Guatemala y El Salvador y a Monte Alto en la costa central del Pacífico. Estudios anteriores, de lo contrario, habían sugerido un patrón de producción local de cerámica Roja Fina en cada sitio (Bishop et al. 1989). Para los periodos Clásico y Postclásico, aunque la evidencia de importaciones directas es rara, es evidente la existencia de rasgos estilísticos comunes con las regiones cercanas de la costa central más que con el altiplano (Bove et al. 1993; Medrano, comunicación personal 1995). Finalmente, falta subrayar que es evidente que los habitantes prehispánicos de Santa Rosa nunca vivieron aislados de sus vecinos de la costa y del altiplano y, como indican nuestros datos, en el Preclásico Tardío Santa Rosa estuvo en el centro de las redes de intercambio de la región Maya del altiplano y no en la periferia.

AGRADECIMIENTOS

Fondos fueron proporcionados por National Science Foundation, National Geographic Society y una beca de Boston University a Norman Hammond. Se agradece al director de Cema (USAC) Dr. Fraterno Díaz Monge con sus colaboradores, la familia Pineda por su amable hospitalidad y ayuda logística y los Señores Moreno, Dávila, López, Vásquez y Marcucci por permitir nuestro trabajo en sus fincas. Nuestros agradecimientos al Sr. Maldonado por su apoyo logístico.

Figura 1 Mapa de la región de la costa de Santa Rosa

Figura 2 Mapa de las brechas para recolección de superficie efectuadas en 1995 y 1996

Figura 3 Mapa de las estructuras principales y estelas de Ujuxte descubiertas en 1996

Figura 4 Ujuxte (Chiquimulilla): vista hacia el este de las Estelas 4 y 7 y Altares 1 y 2

Figura 5 Ujuxte (Chiquimulilla): vista de la Estela 8 y Altar 5 hacia el sur y vista de la Estela 6 y Altar 3

hacia el oeste

Figura 6 Mapa y vista aérea de la zona de Nueve Cerros, La Máquina y Cantarrana, llevado a cabo en

1995 y 1996 (Chiquimulilla)

Figura 7 Vista computarizada de la acrópolis de La Máquina en base a levantamiento topográfico de

1995

Figura 8 Perfil sur del montículo de Bonete (Chiquimulilla; alt.13 m, diám.102 m)

Figura 9 Plano de Durazno (Taxisco; Preclásico Tardío-Clásico Tardío)

Figura 10 Plano de María Linda (Taxisco; Preclásico Medio-Tardío)

Figura 11 Plano de La Nueva (Pasaco; Preclásico Tardío-Clásico Tardío)

Figura 12 Plano del Grupo 3 (Sur) de Nancinta

Figura 13 Zinacantan, vista de la topografía del sitio y del cañón formado por el río Los Esclavos

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