Asociación Tikal

15 Investigaciones recientes en la costa baja de Suchitepéquez y resultados en análisis arqueométricos – Bárbara Arroyo y Héctor Neff -Simposio 10, Año 1996

Descargar este artículo en formato PDF

Arroyo, Bárbara y Hector Neff

1997        Investigaciones recientes en la costa baja de Suchitepéquez y resultados en análisis arqueométricos. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.158-170. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

15

INVESTIGACIONES RECIENTES EN LA COSTA BAJA DE SUCHITEPÉQUEZ

Y RESULTADOS DE ANÁLISIS ARQUEOMÉTRICOS

Bárbara Arroyo

Hector Neff

Durante la temporada 1996, el Proyecto Suchitepéquez continuó sus investigaciones en la costa baja de aquel departamento (Figura 1). Este año tuvo como principal objetivo hacer excavaciones de prueba en el sitio Sinaloa. Este sitio se localiza a orillas de la laguna Chiquistepeque y actualmente es una salina. En los recorridos del año pasado, se observó material cerámico de las fases Cuadros y Ocós. Por esta razón quisimos excavar los montículos del sitio para determinar exactamente su secuencia de ocupación. Este sitio comparte las mismas características de patrón de asentamiento a orilla del estero que los otros sitios Formativo Temprano de la Costa del Pacífico de Guatemala.

En esta ponencia también presentamos los resultados de nuestros análisis arqueométricos de algunos materiales arqueológicos. Estos análisis están contribuyendo a poner en una amplia perspectiva las ocupaciones tempranas de la Costa del Pacífico de Guatemala. La aplicación de técnicas interdisciplinarias nos proporciona importante información para conocer datos sobre la prehistoria que de otra manera serían difíciles de conocer.

SITIO SINALOA Y LA TEMPORADA 1996

La temporada 1996 del Proyecto Suchitepéquez fue corta e intensiva. Además de las excavaciones de prueba en el sitio Sinaloa, se hicieron más recorridos para el muestreo de barros de la región. A la vez, se registraron sitios arqueológicos que se iban observando al hacer los muestreos de barros. En 1996 contamos con la participación de los estudiantes de arqueología Jorge Chocón y Jessica Coats, los asistentes Enrique y Leonel Urízar, además de los ponentes de esta charla.

Se hicieron excavaciones en cuatro montículos y una plataforma natural (Figura 2). Las primeras cuatro excavaciones tuvieron como principal objetivo conocer la secuencia de ocupación del sitio además de establecer si la ocupación Ocós (1250-1100 AC) se encontraba debajo de la ocupación Cuadros (1000-900 AC). La excavación en la plataforma se hizo con el propósito de determinar si la misma era natural o artificial. A continuación presentamos algunos breves resultados de las excavaciones.

SUBOPERACIÓN 05

Esta consistió en un pozo de prueba en la base suroeste del montículo principal del sitio en cuya superficie se había encontrado material Ocós. En total se localizaron siete pisos, algunos de los cuales estaban asociados con depósitos de basura. Así también, se encontraron fogones, restos de huesos, conchas y cangrejos, los cuales nos proporcionan evidencia de una dieta basada en productos del estero y mar. Una muestra de carbón enviada para análisis de fechamiento dio como resultado 1615-1385 AC.

Observando los materiales cerámicos de esta excavación además de otros rasgos culturales excavados, se puede señalar que este montículo consistió en una enorme plataforma de unos 60 x 60 m. La principal ocupación de esta plataforma data de las fases Ocós y Locona (1400-1250 AC) y, hasta ahora, es el sitio de mayor tamaño encontrado para esa fecha en la zona de Suchitepéquez y Tecojate. Creemos que la función del sitio fue doméstica en tiempos de la fase Locona, convirtiéndose en una más compleja hacia la fase Ocós. Esto sería similar a sitios en Chiapas (Lesure 1994) y Retalhuleu (Love 1989), en donde grandes plataformas parecen haber tenido una función más compleja. En Chiapas se sugiere que las mismas sirvieron como vivienda del cacique del lugar o bien para la celebración de rituales públicos.

SUBOPERACIÓN 06

Esta excavación consistió en un pozo de 2 x 2 m en el extremo suroeste del sitio Sinaloa. Se decidió excavar este lugar pues en la superficie se habían encontrado tiestos de la fase Cuadros. Estando la plataforma Ocós (la de la suboperación 05) a sólo unos 400 m al norte, esperábamos que debajo de la ocupación Cuadros existiera una más temprana. Fue así como se encontraron tres pisos claramente definidos, los que a su vez marcaron posibles diferencias cronológicas y de subsistencia.

Sobre el primer piso el material es Cuadros representado por los típicos tecomates con hombro decorados y no se encontraron restos de animales asociados a este estrato. Debajo del segundo piso se encontraron restos de caracoles, cangrejo, espinas de pescado y huesos de ave. Asociados a estos, los materiales cerámicos parecen corresponder a una fase transicional entre Cuadros y Ocós. Los tecomates no tienen hombro y más bien tienen el perfil en forma de gota, aunque aún comparten algunas características decorativas como el cepillado en la superficie.

Debajo del tercer piso se encontró material similar a la fase Ocós. Mientras los ejemplos recuperados no son los típicos tecomates Michis Delgado, sí comparten las características de forma globular, banda roja alrededor del borde y paredes delgadas. El material transicional parece estar evolucionando de Ocós hacia Cuadros, pero aún nos hacen falta análisis estadísticos para comprobar esta idea.

SUBOPERACIÓN 07

Esta fue una excavación de 2 x 2 m en el montículo al oeste del montículo principal. Nuestro propósito con esta excavación era determinar el fechamiento del mismo ya que en la superficie no habíamos encontrado ningún material diagnóstico.

Los análisis preliminares de la cerámica indican que la ocupación de este montículo corresponde a la fase Ocós y posiblemente a la anterior fase Locona. Sin embargo, se observó que el mismo tuvo una función especial ya que la mayoría de la cerámica encontrada consiste en gruesos tiestos de cuencos burdos. En las excavaciones de este año hasta encontramos una vasija casi completa de este tipo. Estos cuencos burdos son similares a aquellos del tipo Manglera de Tecojate los cuales han sido identificados como para procesar un recurso particular del estero o manglar el cual podría ser sal o concha.

Este resultado es de particular interés ya que el montículo principal se encuentra a sólo unos 150 m de él y es posible que en la antigüedad el primero sirviera de vivienda mientras este otro únicamente funcionó como un área de actividad especializada. Se pudo comprobar la ocupación del montículo por una fecha de radiocarbono de 1765-1530 AC.

SUBOPERACIÓN 08

Esta excavación se realizó en el lado suroeste del montículo en el límite norte del sitio. Se hizo un pozo de 2 x 2 m y se encontraron seis pisos de barro, además de depósitos de basura y fogones por lo que suponemos que la función de este montículo fue doméstica. El análisis preliminar de la cerámica indica que el sitio fue ocupado durante la fase Cuadros y un poco antes. Una fecha de radiocarbono resultó en 1215-830 AC, confirmando nuestra suposición según los análisis cerámicos. Encontramos algunos ejemplos de material similar al de la fase Cherla de Chiapas. Creemos que los depósitos más profundos reflejan una ocupación anterior a Cuadros, similar a la de la suboperación 06. Este montículo parece haber tenido una ocupación contemporánea con el estrato transicional Ocós-Cuadros de la suboperación 06.

SUBOPERACIÓN 09

Este fue un pequeño pozo de sondeo encima de la plataforma sobre donde se localiza el sitio Sinaloa y consistió de una excavación de 1 x 1 m en la orilla este del sitio. Mientras en la superficie habíamos encontrado abundante material del Formativo Tardío, al excavar el lugar nos dimos cuenta que únicamente tenía unos 30 cm de material cultural. Debajo del depósito Formativo encontramos tierra estéril. Esto contribuyó a que supiéramos con certeza que la plataforma es natural (en las otras excavaciones logramos identificar este mismo rasgo) y que los antiguos habitantes aprovecharon esta elevación natural para asentarse aquí.

RESULTADOS PRELIMINARES DE LA TEMPORADA 1996

Las excavaciones de prueba de la temporada 1996 nos sirvieron para conocer un poco más de la ocupación Formativo Temprano a lo largo de la costa Pacífica. El sitio Sinaloa pudo haber sido una pequeña aldea durante finales del Formativo Temprano. El mismo tuvo una ocupación inicial doméstica en la fase Locona (1400-1250 AC) alcanzando dimensiones mayores durante la fase Ocós (1250-1100 AC), reflejando un cambio en la función del sitio. Además, logramos conocer algo más sobre la secuencia cerámica de la zona. Se observó que encima del material Ocós se encuentra cerámica que es transicional entre ésta y la fase Cuadros. Anteriormente en Guatemala sólo habíamos encontrado estratigrafía horizontal en el caso de estas dos fases (Coe 1961; Coe y Flannery 1967).

Debido a que el material transicional comparte características estilísticas de ambas fases Ocós y Locona, se podría sugerir una continuidad entre la población de una y otra época. Muchas veces se discutió que la gran diferencia entre cerámica Cuadros y Ocós podría estar relacionada a que Cuadros representaba a un grupo no local. Preliminarmente ahora podemos sugerir que existe una evolución local entre Ocós y Cuadros y que posiblemente los cambios que se dan entre estas dos fases son de otra naturaleza.

Otra explicación para las diferencias entre estas dos fases podría ser por cambios en los sistemas de subsistencia. Sabemos que durante el Formativo Temprano surgen los primeros pueblos sedentarios, sin embargo, el sedentarismo no ocurrió por la práctica de la agricultura sino más bien por la riqueza del medioambiente y su fácil explotación. Mientras se experimentaba con la agricultura, el principal medio de subsistencia era la caza, pesca y la recolección. La forma globular y delgada de los tecomates Ocós refleja la explotación de un recurso del estero o manglar. Mientras no conocemos con exactitud cuál fue este recurso se puede sugerir que fueron pescados, conchas, camarones o algún otro. La diferencia en tamaño, forma y decoración de los tecomates de la fase Cuadros sugiere que estos tuvieron una función un tanto diferente a los de la fase anterior. Posiblemente éstos se utilizaron para cocinar maíz u otro recurso agrícola y de allí su gran diferencia con los anteriores.

En los futuros meses esperamos realizar estudios de fitolitas en las muestras de tierra para intentar identificar restos orgánicos en los distintos niveles culturales. Hasta ahora nuestros esfuerzos por recuperar restos orgánicos con la flotación han sido en vano y creemos que un análisis más delicado puede proporcionarnos más información sobre este tema.

RESULTADOS DE LOS ANÁLISIS ARQUEOMÉTRICOS

Entre octubre y diciembre del año pasado estuvimos procesando y realizando análisis arqueométricos de una parte de la muestra de barros, cerámica y obsidiana. Esto lo hicimos en las instalaciones del reactor de investigación de la Universidad de Missouri. Este proyecto fue una continuación de los anteriores trabajos realizados por Neff y Bove (Neff et al. 1992) en Escuintla y los recientes del Formativo Temprano en Tecojate. Haremos referencia a los datos de Tecojate por considerarlos de relevancia y como comparación con los de Suchitepéquez.

Según los resultados podemos mencionar que existe una diversidad en la composición del conjunto de datos Formativo Temprano con un total de 5 grupos reconocidos entre la cerámica de las dos regiones. Un análisis de discriminante canónico de los cuatro grupos más grandes (Figura 3) muestra que la más clara discriminación es la que existe entre las dos regiones. El segundo eje discrimina los dos grupos de cada región. La diferenciación adentro del complejo de Tecojate se debe principalmente al contenido de bario y arsénico (Figura 4) mientras la diferenciación de los dos grupos principales de Suchitepéquez se basa en diferencias de sodio (Figura 5).

La muestra de Suchitepéquez también incluye a un grupo de ocho cuencos burdos del tipo Manglera los cuales son distintos en su composición a la otra cerámica Formativo Temprano, especialmente en virtud de sus altas concentraciones de cobalto (Figura 5). Sospechamos que su distinción en composición se relaciona a su textura burda y arenosa. Su gran tamaño los hace espacialmente inertes, lo que quiere decir que fueron elaborados localmente.

Las zonas de producción para los cuatro grupos principales puede inferirse provisionalmente de las procedencias de sus miembros, pero nuestros datos sobre los recursos cerámicos nos dan un medio más directo para identificar las fuentes. Los lugares donde se muestrearon barros se observan en la Figura 6 junto con la localización de los sitios Formativo Temprano que están representados en la muestra de cerámica analizada. Se puede establecer un vínculo directo entre la variación de la composición cerámica y la variación de los recursos naturales cuando se comparan los materiales crudos con los grupos cerámicos en referencia. En lugar de comparar los datos del barro crudo, se generaron las pastas de cerámica que se aproximan a la textura de la cerámica Formativo Temprano. Esto se hizo mezclando analíticamente 50% de la muestra de arena más cercana con cada barro antes de compararlo al grupo cerámico desconocido.

La comparación de los materiales crudos con los grupos de Tecojate (Figura 7), mostró resultados no ambiguos que están de acuerdo con nuestras inferidas zonas de producción basadas en la membresía de grupo. La zona de alta probabilidad para ambos grupos descansa en la costa baja entre los ríos Madre Vieja y Coyolate y comprende la localización de sitios que están representados en la muestra. En resumen, es casi seguro que la cerámica fue producida y utilizada localmente adentro de la zona de Tecojate.

Los resultados del muestreo de los dos grupos cerámicos principales que creemos fueron elaborados localmente en Suchitepéquez no son tan claros como los grupos de Tecojate. Mientras la zona de probabilidad pico para el grupo Salinas está al oeste del río Nahualate, existe una plataforma baja entre los ríos Madre Vieja y Coyolate. Según los datos basados en los miembros de grupo junto con las comparaciones de los materiales crudos, estamos confiados en asumir que los especímenes de los grupos Sesecapa y Salinas fueron hechos localmente en la costa baja de Suchitepéquez.

El patrón básico visto en los datos de composición de cerámica no es sorprendente ya que la mayoría de vasijas fueron hechas, utilizadas y desechadas localmente. Lo que es sorprendente es que este patrón de producción y consumo cerámico local tiene ciertas excepciones claras: dos ejemplos de la fase Locona-Ocós del sitio Fajardo junto con dos tecomates Cuadros del cercano sitio al este del río Madre Vieja caen dentro del grupo Salinas. Estos cuatro ejemplos aparecen como si hubieran sido elaborados en algún lugar al oeste del Nahualate, luego transportados al este a lo largo de la costa, donde ellos eventualmente los desecharon en comunidades localizadas a orillas del río Madre Vieja. El unir los tecomates Cuadros con la región al oeste es particularmente importante dada nuestra observación de que la región Tiquisate (entre el Nahualate y el Madre Vieja), constituyó cierto tipo de frontera entre la tradición Cuadros al oeste y la tradición Costeño al este. El sitio de donde vinieron las muestras parece estar localizado en el límite este de la cerámica Cuadros y nuestros datos sugieren que éste se encontraba unido a través de algunos mecanismos de circulación cerámica con otros sitios Cuadros al oeste.

En resumen, nuestro estudio de muestreo cerámico Formativo Temprano arroja cierta evidencia tentativa que tanto los tecomates de banda roja de la tradición Locona-Ocós y los tecomates de la posterior tradición Cuadros se encontraban circulando en baja frecuencia entre comunidades en la zona del manglar y estero de la costa central de Guatemala. Hasta ahora, el movimiento de cerámica parece haber sido exclusivamente del oeste al este, un patrón que persiste durante los periodos posteriores. Para los periodos más tardíos, hemos discutido en otro lado, que la circulación cerámica del oeste al este surge de una ventaja diferencial comparativa y que es posible que el mismo proceso promueva la circulación cerámica durante el Formativo Temprano. Esto es, posiblemente debido a los suelos pobremente drenados de Suchitepéquez, lo que hizo que los residentes locales se encontraran en una desventaja de subsistencia, la cual ellos suplieron al intercambiar cerámica por comida. Otra alternativa e igualmente posible en nuestra opinión, es que la cerámica pudo haber circulado como parte de un patrón de movilidad residencial periódica.

CONCLUSIÓN

Concluimos creyendo que la clave para comprender la evolución de las sociedades del Formativo Temprano en Mesoamérica descansa en una aproximación comparativa. La secuencia Formativo Temprano en Suchitepéquez no refleja la secuencia en Tecojate y tampoco aquella de Mazatán o El Salvador. Parece que cada región compartió las principales características estilísticas del Formativo Temprano a lo largo de la costa, pero individualmente desarrollaron otras propias. Los grados de desarrollo social también debieron ser distintos y no se debe generalizar sobre los mismos. Uno debe examinar y comprender cada zona individualmente sin intentar aplicar modelos propuestos para otros lugares.

Figura 1 Mapa mostrando la región de la Costa Baja de Suchitepéquez

Figura 2 Bosquejo del sitio Salinas Sinaloa mostrando ubicación de las excavaciones

Figura 3 Análisis de discriminante canónico de los cuatro grupos cerámicos

Figura 4 Contenido de bario y arsénico del Grupo Cerámico Tecojate

Figura 5 Contenido de cobalto del Grupo Manglera

Figura 6 Mapa mostrando los lugares en donde se han obtenido muestras de barro y cerámica del

Formativo Temprano

Figura 7 Comparación de los barros con desgrasante del Grupo Tecojate

REFERENCIAS

Coe, Michael D.

1961        La Victoria, An Early Site on the Pacific Coast of Guatemala. Papers of the Peabody Museum, Vol.53. Harvard University, Cambridge.

Coe, Michael D. y Kent V. Flannery

1967        Early Cultures and Human Ecology in South Central Guatemala. Smithsonian Institution, Contributions to Anthropology, No.3. Washington, D.C.

Lesure, R.

1994        Early Formative Platforms and Organizational Dynamics at Paso de la Amada, Chiapas, Mexico. Manuscrito.

Love, Michael W.

1989        Early Settlements and Chronology of the Río Naranjo, Guatemala. Tesis Doctoral, University of California, Berkeley.

Neff, H., F.J. Bove, B. Lou y M.F. Piechowski

1992        Ceramic Raw Material Survey in Pacific coastal Guatemala. En Chemical Characterization of Ceramic Pastes in Archaeology (editado por H. Neff):59-84. Prehistory Press, Madison.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *