Asociación Tikal

07 Un taller de producción cerámica durante el Clásico Tardío en Kaminaljuyu – Marlen Garnica – Simposio 10, Año 1996

Descargar este artículo en formato PDF

Garnica, Marlen

1997        Un taller de producción cerámica durante el Clásico Tardío en Kaminaljuyu. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.76-79. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

7

UN TALLER DE PRODUCCIÓN CERÁMICA

DURANTE EL CLÁSICO TARDÍO EN KAMINALJUYU

Marlen Garnica

Durante las excavaciones realizadas en 1995 por el Proyecto Kaminaljuyu Miraflores II, en el Montículo B-V-5 se localizaron varios depósitos de material arqueológico, especialmente cerámica del periodo Clásico Tardío. Estos hallazgos llamaron nuestra atención, ya que los tiestos en su mayoría correspondían a la cerámica del tipo Amatle, sin huella de uso, además de tener una frecuencia alta de fragmentos que presentaban deformación y fisuras por mala cocción. Estas características nos condujeron a considerar la presencia de un taller de producción de este tipo de cerámica.

Los depósitos sobre el Montículo B-V-5 estaban localizados hacia el norte y oeste del mismo, dentro de depresiones realizadas en los cuerpos de la estructura. Estas últimas hacen pensar en la transformación de la función original del montículo, ya que las plataformas que conformaban la estructura fueron rotas para colocar allí los desechos de material que no presentaban buena calidad al finalizar el proceso de elaboración.

 

Los Depósitos 4 y 6 son los que presentaban la mayor concentración de material, destacando la alta frecuencia de cerámica Amatle y otra de pasta roja muy burda. La primera de estas mostraba formas variadas como cuencos, ollas, cántaros, todos ellos fragmentados. De la cerámica roja muy burda, sólo se recuperó la forma de grandes cuencos u ollas, con el borde evertido. El interior de las paredes presentaba cierta adherencia como sarro, producido por el almacenaje de agua o algún material mineral.

Como se señaló anteriormente los depósitos se localizaron en los agujeros realizados en las plataformas de la estructura. El Depósito 4, localizado hacia el oeste, contenía cerámica de dos periodos. El contexto hacia el norte se presentó, con pureza completa, cerámica Amatle y de pasta roja burda del Clásico Tardío y hacia el sur, se encontró cerámica Preclásica. Al parecer, la gente del Clásico Tardío removió y limpió un basurero del periodo Preclásico para colocar allí sus desechos, ya sea porque se fragmentaron o bien por presentar defectos de elaboración.

El Depósito 6, ubicado hacia el norte del montículo estaba asociado además de los dos tipos cerámicos ya mencionados, a una gran cantidad de lítica trabajada y tal vez colocada allí para ser reciclada (Gómez 1996, comunicación personal), ya que en algunos casos se determinaron algunos signos de haberse comenzado a retrabajar sobre ellas. Posiblemente, esta lítica fue colocada dentro del agujero durante el Clásico Temprano. Dejar abierto el agujero permitió a los habitantes del Clásico Tardío utilizarlo, al igual que el Depósito 4, para colocar las piezas no seleccionadas del taller de cerámica.

Aunque en un principio se pensó que estos depósitos correspondían a una ceremonia de abandono del sitio. En nuestra opinión no ocurrió así, ya que no se iba a realizar una ceremonia de este tipo con materiales que presentaban defectos de elaboración, esto sólo se pudo observar luego de que los materiales fueron lavados. Ya con ésta observación se descartó la idea original de considerar a los depósitos como parte de una ofrenda de una ceremonia de abandono, pues se considera que no era apropiado ofrendar algo que no era perfecto o que no presentaba buen acabado.

OBSERVACIONES SOBRE EL MATERIAL LOCALIZADO

El material cerámico de tipo Amatle localizado en ambos depósitos, presenta una gran cantidad de tiestos deformados y manchados, así como también con fisuras producto de mala cocción. En ninguno de los fragmentos se localizaron huellas de uso, tanto por fuera como por dentro; así los artefactos parecían ser completamente nuevos. En la superficie de los fragmentos que no presentaba deformación, se observaba un brillo satinado, logrado posiblemente por medio del pulimento que se le aplicó a la superficie o por la intensidad del calor al momento de la cocción, o bien por la acción combinada de ambos procesos.

Las vasijas u ollas de pasta roja burda presentaban residuos de sales minerales en el interior de la pared, lo que nos hace pensar que fueron utilizadas para almacenar agua y barro ya refinado y compuesto, para posteriormente iniciar la elaboración de la cerámica. Estas técnicas de alfarería aún pueden apreciarse en Santa Apolonia Chimaltenango. También Wisdom (1961:200), hizo la misma observación en el área Ch´orti´, en donde reportó que: “…Cada puñado de arcilla es amasado cinco o seis veces, apelotado y apartado, hasta que se reúne alrededor de tres botijas llenas de bolas”. En la región Xinca, los alfareros aún preparan así su arcilla, pero a diferencia de Santa Apolonia y del área Ch’orti’, utilizaban baldes y bolsas plásticas para almacenar la arcilla.

En Kaminaljuyu Miraflores, además de almacenar arcilla preparada, es posible que también almacenaran agua, la que obtenían del nacimiento que se localizaba aproximadamente a 500 m. hacia el oeste del Montículo B-V-5. Este nacimiento de agua fue localizado durante las excavaciones realizadas en julio de 1995 por Jeanette Castellanos del Proyecto Kaminaljuyu Miraflores II, en el sector 6, en donde aún en la actualidad el manto freático se encuentra aproximadamente a 0.60 m de profundidad. Obviamente su caudal pudo ser mayor durante la ocupación prehispánica del sitio, lo cual plantearía la posibilidad de que aflorara a la superficie como un nacimiento de agua limpia. Sin embargo, Gómez (1966, comunicación personal), sugiere la posibilidad de aprovechamiento del agua de lluvia acumulada en algunas depresiones dentro del lecho seco de la desaparecida laguna Miraflores. En mi opinión, creo que no es lógico almacenar agua contaminada si, como se señaló anteriormente, hay una fuente de agua limpia en un lugar cercano.

Debido a la alta concentración de fragmentos cerámicos de dos tipos y la posible utilización de algunos fragmentos de lítica del Depósito 6, consideramos que este lugar fue utilizado durante el Clásico Tardío como un taller de cerámica Amatle. La ausencia de basura doméstica durante este periodo descarta la idea de que hubiese una residencia sobre la plataforma.

Si nuestra interpretación es válida, este sería el primer taller de cerámica Amatle que se localiza y reconoce en Kaminaljuyu. Por lo tanto este rasgo lo reviste de gran importancia, ya que en el futuro permitirá conocer el sistema de elaboración de esta cerámica. La posibilidad de acceso a fuentes de barro y la utilización de recursos disponibles.

Para la obtención de la materia prima, se puede considerar el uso de barro existente en el lugar, o bien, en algunos puntos en el lecho seco de la laguna Miraflores, dándole consistencia similar al barro de El Tejar. Presentándose el problema de que los resultados sólo fueron parecidos a la cerámica Amatle, sin lograr obtener buena calidad en las piezas acabadas, teniendo como resultado la acumulación de desechos en el Montículo B-V-5.

Es de señalar además la posibilidad de que en este taller cerámico se estuviese experimentando con la elaboración de otros tipos, pero que no fueron localizados con tanta densidad como el anteriormente mencionado, el que se constituyó en el objeto de estudio de la presente ponencia.

QUEMA DE CERÁMICA

La quema de la cerámica es probable que fuera realizada en la superficie, aunque se localizó una estructura en el lado sur del montículo, que presentaba una de sus caras quemada, que pudo permitir efectuar la quema en un lugar cubierto o sea utilizando un horno como en el caso del localizado por Ciudad Ruiz (1984:126-128), en Agua Tibia, Totonicapán, el que corresponde al Clásico Tardío. Sin embargo, existe la posibilidad de que la quema se efectuase en la superficie, aprovechando días con un clima favorable para tal actividad, como ocurre en la actualidad en diversas regiones de Guatemala. Esto también puede explicar la presencia de cerámica deformada y manchada durante la cocción, defecto que pudo producirse como consecuencia de que la alta temperatura de cocción fue afectada por una corriente repentina de viento en el lugar.

EL ÁREA ADMINISTRATIVA

También se han localizado fragmentos de cerámica Amatle con defectos de cocción en el Montículo B-V-11, en combinación con basura doméstica. Esto sugiere que la gente que administraba el taller vivía cerca y utilizaba la cerámica mal cocida que no podía intercambiar. Durante el Clásico Tardío vivía gente con acceso a cerámica más fina y diferente a la contemporánea localizada en todo el sitio. La cerámica fina encontrada en el basurero indica que la familia que la utilizó ocupaba una mejor posición social que los mismos alfareros.

En el futuro se espera poder presentar de manera más detallada lo relacionado con el área administrativa del taller de cerámica, pues en este momento aún se efectúa el análisis de todos los materiales obtenidos en este grupo que fue excavado en su última etapa por Mónica Urquizú, hasta mediados de junio de 1996.

FORMAS

La cerámica Amatle localizada presenta las siguientes formas: cuencos pequeños de pared delgada y recta-divergente, cuencos grandes con pared curva-convergente y borde evertido, cántaros de cuello largo y borde recto-divergente. Hay una frecuencia muy baja de cucharones y vasos, lo cual indica que no estaban elaborando material de uso ritual, sino más bien de uso doméstico. También sugiere un inventario restringido a ciertas formas utilitarias.

CONCLUSIONES

La localización de los Depósitos 4 y 6 en agujeros realizados en las plataformas de la Estructura B-V-5 durante el Clásico Tardío, que presentaban material de desecho de un taller de cerámica Amatle, indican cambios en los hábitos de la gente que vivió en el sitio para esta época. Esto podría reforzar la hipótesis del control de Kaminaljuyu por una nueva población que traía patrones tecnológicos diferentes a las de los primeros habitantes del lugar, quienes transformaron y ocuparon como áreas de actividad los lugares que en el pasado tuvieran valor ideológico, religioso y administrativo.

La cercanía a una fuente de abastecimiento de agua también permite plantear la posibilidad del desarrollo de un taller de elaboración de cerámica en este lugar, así como el aprovechamiento de una veta de barro en el sitio o en la cuenca seca de la laguna Miraflores.

Se espera que los resultados de esta investigación puedan ser utilizados como una guía para futuros estudios de talleres, no sólo en Kaminaljuyu sino en todo el Altiplano de Guatemala, lo que quizá permitirá aproximarse de mejor forma a las técnicas de producción de la cerámica prehispánica.

REFERENCIAS

Ciudad Ruiz, Andrés

1984        Arqueología de Agua Tibia, Totonicapán, Guatemala. Ediciones Cultura Hispánica, Madrid.

Wisdom, Charles

1961        Los Chortís, Guatemala. Seminario de Integración Social. Publicación 10, Editorial José de Pineda Ibarra, Guatemala.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *