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02 Arqueología subacuática en la playa sur de lago de Atitlán: Métodos y hallazgos – Tomás Barrientos Q. y Henry D. Benítez – Simposio 10, Año 1996

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Barrientos, Tomás J. y Henry D. Benítez

1997        Arqueología subacuática en la playa sur de lago de Atitlán: Métodos y hallazgos. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.24-35. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA EN LA PLAYA SUR DE LAGO DE ATITLÁN: MÉTODOS Y HALLAZGOS

Tomás J. Barrientos

Henry D. Benítez

Durante la temporada de campo de 1994, el Proyecto de Rescate Arqueológico Agua Azul” ubicado en la Playa Sur del lago de Atitlán, llevó a cabo un rescate del patrimonio sumergido en esta área.

Para ello se contó con el apoyo de instituciones gubernamentales como el IDAEH, INSIVUMEH y Guardia de Hacienda y la Institución no gubernamental Fundación Raxon, que colaboró con el patrocinio de las actividades de logística, personal y equipo del Proyecto Agua Azul. Así también se agradece a todas aquellas personas que de alguna manera contribuyeron con el desarrollo y análisis de esta investigación.

La región que ha sido definida como Playa Sur del lago de Atitlán se había caracterizado por la ausencia de investigación de tipo arqueológico en las últimas tres décadas, por lo que la única información disponible lo constituía el trabajo realizado por Samuel Lothrop a principios de la década de los treinta, publicado por la Institución Carnegie de Washington y el de Sandra Orellana que retoma los datos de Lothrop y los complementa con recorridos sobre los sitios de Chuitinamit (Figura 4) y Chukumuk (Figura 5).

Esta parte del lago constituye el corazón de una de las etnias del Altiplano Oeste, los Tz´utujil. Este grupo, que actualmente se ubica entre las poblaciones de Santiago Atitlán y San Lucas Toliman, tiene fuertes raíces prehispánicas de las cuales se sabe muy poco. Se conocía la mayoría de su historia a través de datos etnohistóricos que se basan sobre relatos de españoles al momento de la conquista, quienes los caracterizaron como un grupo guerrero, cuya capital fue la ciudad fortificada de Chuitinamit.

El proyecto de arqueología subacuática Agua Azul, en su primera temporada, tuvo como uno de los objetivos primordiales el sentar las bases para rescatar materiales del fondo del lago, los que proporcionan de alguna forma las raíces históricas del área Tz’utujil a través de la investigación arqueológica. Se pretendía incorporar la región de la Playa Sur del lago a los procesos que han sido parte de la historia cultural de las Tierras Altas de Guatemala. En vista que los datos proporcionados por Lothrop en los años treinta son ya rebatibles, fue necesario recavar nuevos datos que permitieran elaborar nuevas hipótesis de trabajo para explicar estos procesos de acuerdo a las recientes investigaciones arqueológicas en otras partes del Altiplano Oeste.

El trabajo de arqueología de rescate se realizó en los meses de octubre a diciembre de 1994, dirigido por Teresita Chinchilla y codirigido por Henry Benítez y Tomás Barrientos, consistiendo en elaborar de forma sistemática buceos a lo largo de toda la Playa Sur del lago de Atitlán, llevándose de forma paralela con pozos de sondeo y recolecciones de superficie. Así también, una temporada de laboratorio para el análisis de material y revisión bibliográfica.

SITUACIÓN GEOGRÁFICA

El lago de Atitlán se encuentra sobre la cadena montañosa de la Sierra Madre a 1564 m SNM. Por su contexto donde se ubica, éste lago fue formado por el secamiento de la fosa magmática de los principales volcanes San Pedro, Atitlán y Tolimán; ésta a su vez se encuentra conformada por rocas plutónicas sobre casi toda el área del lago y una parte posee una capa porosa arenisca que sirve a su vez como desagüe. Este desagüe se filtra por las capas freáticas que alcanzan a alimentar el río Madre Vieja que desemboca en la Costa Sur de Guatemala.

Por su posición geográfica, el lago es alimentado por la concentración atmosférica sobre las montañas y volcanes que lo rodean, filtrándose a través de las capas freáticas hasta desembocar al lago. Otra fuente que alimenta el nivel del lago son los ríos Quiscab y Panajachel y por último la precipitación pluvial que en los últimos años ha sido escasa por lo que ha provocado el descenso progresivo del nivel del lago. El lago en su totalidad, posee una profundidad de 330 m aproximados en sus lados norte, nor-oeste y nor-este.

OPERACIONES SUBACUÁTICAS

La metodología aplicada para poder bucear en la Playa Sur se convierte en muy particular, ya que el modelo de recolección se diseñó bajo los parámetros que manifiesta la topografía de fondo de dicho lago. Este posee cortes desde su orilla en forma perpendicular, lo que permite el descenso únicamente a 150 pies de profundidad. (Según las tablas de descompresión hechas para buzos por PADI: Professional Advance Divers Instructors). El buceo fue realizado de forma sencilla, rápida y cómoda para el equipo investigador. El proceso para elaborar dicha metodología de recolección, estuvo sujeto a las necesidades que al proyecto se le presentaron durante el desarrollo de la temporada.

RESULTADOS

La metodología utilizada en el Proyecto Agua Azul permitió la recopilación de diferentes tipos de datos que fueron analizados en conjunto para elaborar una nueva cronología de la Playa Sur del lago de Atitlán, con el objeto de presentar los patrones generales de la historia cultural de esta región. Esta cronología está sujeta a cambios a manera que se avance en las investigaciones y, por el momento, no se pretende explicar estos procesos en su totalidad; por el contrario, se han formulado cuestionamientos que tratarán de responderse en un futuro. Para ello será necesaria la realización de excavaciones intensivas en los sitios principales como Chukumuk y Chuitinamit.

Los patrones culturales esbozados en esta cronología preliminar fueron inferidos a través del análisis en conjunto de material recuperado a través de excavación, recolección de superficie y recolección subacuática, así como de colecciones privadas que han sido registradas legalmente con el IDAEH provenientes de las mismas áreas investigadas.

Es necesario aclarar que se presentaron limitaciones que no permitieron ampliar los resultados de la temporada, especialmente con el material recuperado en las excavaciones de sondeo, ya que no fue posible relacionarlo con estratos culturales definidos. Esto se debió a la alta perturbación que presentaron todas las unidades realizadas, causada principalmente por actividad agrícola y la acción del lago.

HISTORIA CULTURAL DE LA PLAYA SUR DEL LAGO DE ATITLAN

Para definir la etapa más temprana de ocupación en la Playa Sur se tiene como evidencia tanto el material proveniente del Proyecto Agua Azul, como lo reportado por Lothrop. Esta primera fase, denominada fase Tzanchicham se ubica en el Preclásico Tardío y se caracteriza primordialmente por la aparición de cerámica similar a la fase Verbena y Arenal de Kaminaljuyu, en especial la decoración de tipo Usulután. Esto podría indicar que la esfera comercial entre el Altiplano y la Costa Sur conocida como Esfera Miraflores y que fue controlada por Kaminaljuyu, pudo extenderse hacia el oeste llegando hasta el lago de Atitlán. De todos modos, la poca cantidad de material perteneciente a esta fase hace imposible comprobarlo o elaborar inferencias más específicas.

Es para el Clásico Temprano, o fase Toliman, cuando se ha podido detectar la mayor actividad ceremonial en el lago, representado por la elaboración o importación de cerámica ceremonial en la forma de incensarios de base pedestal con diseños calados y zoomorfos (Figuras 1 y 2). Para este momento el lago tiene un lugar importante en las Tierras Altas, especialmente para el Altiplano Oeste, ya que parece ser el hilo conductor de lo mágico-religioso. Se ha llegado a esta inferencia debido a que es casi nula la muestra de cerámica utilitaria correspondiente a este periodo, contrastando con el alto porcentaje de formas y tipos para uso elitista y ceremonial. A este respecto, se ha encontrado una interrelación fuerte con los grandes sitios de Quiché, tales como Zacualpa, Nebaj y en especial con La Lagunita. Por lo tanto, se deduce por la fuerte presencia de material ceremonial en el lago, la interacción ideológica que sostuvieron estos sitios con la Playa Sur del lago de Atitlán.

No se sabe nada sobre el patrón de asentamiento durante esta fase, ya que la mayoría del material recuperado es de tipo ritual, que comprende ofrendas depositadas en el fondo del lago. La ubicación de estas ofrendas se localiza principalmente en la región de San Lucas Toliman pero esta peculiaridad posiblemente se deba a la alta depredación que se ha dado en la parte suroeste, a los alrededores de Santiago Atitlán. Aun así se tiene suficiente evidencia para apoyar la hipótesis de que el lago fue un lugar de actividades ceremoniales, aunque por el momento no se sabe si fueron llevados a cabo por la población local o por grupos provenientes del área K’iche’ o Kaqchikel.

La temática iconográfica de los incensarios recuperados en el fondo del lago refleja conocimientos cosmogónicos complejos, como lo es el concepto cuatripartita del universo. Esto fue plasmado a través de la simbología de la cruz, indicando el centro y las cuatro esquinas del cosmos, así como el simbolismo de la ceiba como el árbol sagrado ubicado al centro de estos puntos. Este contexto iconográfico también nos puede dar una idea de que el lago de Atitlán llegó a significar para sus antiguos pobladores una parte de este cosmos. Una gran cantidad de estudios iconográficos han llevado a la conclusión que el agua fue en tiempos prehispánicos una forma de representar una de las tres partes del universo: el inframundo. En el caso de este lago, parece ser evidente que fue conceptualizado como un medio de comunicación con las deidades que habitaban el inframundo.

La ocupación del sur del lago continúa en el Clásico Tardío, o Fase Xechivoy, cuando la población parece haber aumentado considerablemente, ya que el material fechado para este periodo aparece disperso en toda el área (Figura 3). El centro rector para este momento se cree que es el sitio Chukumuk, localizado cerca de la orilla del lago en la entrada de la bahía de Santiago. Tanto este sitio como la región que comprende el poblado de Santiago Atitlán, presentan una fuerte frecuencia de material Clásico Tardío, por lo que se cree que comprendía la mayor área de actividad de la región, incluyendo un área de comercio con la Costa Sur, tal como sucede hoy en día. Esta idea se ha inferido de acuerdo a la cerámica Tiquisate recuperada en pozos de sondeo en la bahía y sus alrededores.

Durante esta fase, la Playa Sur del lago comparte los rasgos culturales que se han observado en todas las Tierras Altas para el Clásico Tardío, tal como el patrón de asentamiento de tipo ladera del sitio Chukumuk, así como la gran cantidad de cerámica recuperada perteneciente a la vajilla Amatle.

La transición al periodo Postclásico ha sido un momento difícil de explicar en la mayoría de regiones del Altiplano y la Playa Sur del lago no ha sido la excepción. A este respecto no se tiene ninguna evidencia de algún cambio ya que no se recuperó nada que pudiera fecharse para el Postclásico Temprano. Esto hace que por el momento no se haya podido definir una fase que se ubique en este periodo. En cambio, durante el Postclásico Tardío, se ha notado un cambio en los patrones culturales de los habitantes del sur del lago.

Esta fase, denominada Chuitinamit al igual que lo hizo Lothrop, comprende los cuatro últimos siglos antes de la llegada de los Españoles y se caracteriza, como se ha dicho, por cambios significativos. En primer lugar se ha identificado un cambio en el patrón de asentamiento, como sucedió en todo el Altiplano, ya que se construye la ciudad fortificada de Chuitinamit, convirtiéndose en el centro rector del área de la Playa Sur para el periodo Postclásico.

La ciudad de Chuitinamit, construida durante el Postclásico, presenta un patrón definido por plazas y complejos construidos en cerros para fines defensivos. El material recolectado fue fechado únicamente para esta última fase, que comprende cerámica fina del tipo Chinautla Polícromo y el tipo ahora definido como Tzanchicham Modelado. También se recuperó gran cantidad de cerámica utilitaria definida como vajilla Chuitinamit, que tuvo una dispersión amplia en toda la región (Figuras 6 a 9).

De acuerdo a la etnohistoria, las ceremonias de ofrecimiento al lago se siguieron practicando durante el Postclásico, pero la muestra recuperada en recolecciones subacuáticas parece indicar que el material ceremonial cambió a partir del Clásico Tardío. Las necesidades y requerimientos de los habitantes pudieron llevar a una nueva orientación de sus actividades religiosas, posiblemente relacionados con la producción alimenticia que constituía el factor clave para el bienestar de la creciente población. Hay que aclarar que por el momento no podemos afirmar esta hipótesis, debido al alto grado de depredación que ha sufrido el área de Chuitinamit, por lo tanto es necesario investigar colecciones privadas para complementar la información que se tiene hasta el momento.

Podemos decir que el periodo Postclásico representa el nexo principal entre el grupo Tz’utujil actual y sus ancestros. La evidencia arqueológica no ha permitido trazar su historia cultural en forma directa más allá de este periodo.

De acuerdo a los objetivos de esta primera temporada, estamos satisfechos de los resultados obtenidos, los que se han resumido en esta cronología preliminar de la región. Esperamos que en el futuro se puedan aclarar en la mejor forma posible todas las preguntas que se han formulado a partir de esta investigación, que como se ha dicho anteriormente, significa una base sobre la cual se empieza a conocer y comprender la historia cultural de los Tz’utujil y sus ancestros, asentados en la Playa Sur del lago de Atitlán.

REFERENCIAS

Orellana, S. L.

1984        The Tzutujil Mayas: Continuity and Change, 1250-1630. University of Oklahoma Press, Norman.

Figura 1 Incensarios: a) incensario con pedestal, calado y cadenas modeladas, fase Tolimán; b) y c) incensarios Postclásicos con aplicaciones

Figura 2 Fase Toliman, piezas completas o semi-completas

Figura 3 Fase Xechivoy, piezas completas o semi-completas

Figura 4 Mapa del sitio Chuitinamit, basado en el mapa de Orellana (1984:25, figura 4), escala 1:250

Figura 5 Mapa del sitio Chukumuk, levantamiento de H. Benítez, escala 1:1250

Figura 6 Fase Chuitinamit: cerámica utilitaria

Figura 7 Fase Chuitinamit: Ware Chuitinamit

Figura 8 Fase Chuitinamit: tipos finos policromos y Figura 9 Fase Chuitinamit: Fortaleza Blanco sobre Rojo

 

 

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