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45 Los materiales arqueológicos en Betlemitas: Nuevas rutas de investigación – Beatriz Amaro Robles, Enrique Javier Nieto Estrada, Alfredo Rivera Gómez e Ivonne Lilia Urban – Simposio 9, Año 1995

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Amaro Robles, Beatriz, Enrique Javier Nieto Estrada, Alfredo Rivera Gómez e Ivonne Lilia Urban

1996        Los materiales arqueológicos en Betlemitas: Nuevas rutas de investigación. En IX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1995 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.612-618. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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LOS MATERIALES ARQUEOLÓGICOS EN BETLEMITAS:

NUEVAS RUTAS DE INVESTIGACIÓN

Beatriz Amaro Robles

Enrique Javier Nieto Estrada

Alfredo Rivera Gómez

Ivonne Lilia Urban

El interés que nos mueve a presentar esta ponencia es compartir con ustedes algunas experiencias, problemas y soluciones que hemos vivido dentro del proyecto de arqueología histórica del Ex Convento Hospitalario de Betlemitas de la Ciudad de México, que nos ha permitido desarrollar algunos puntos relacionados con el quehacer de la arqueología histórica en cuanto al manejo y análisis del material recuperado.

En primer término constatamos la importante retroalimentación que se puede dar entre el oficio del historiador y el del arqueólogo; nos propusimos integrar estas dos disciplinas que finalmente tienen un objetivo común: la interpretación y rescate del pasado. En nuestro caso en particular, comprobamos que esta investigación interdisciplinaria ha sido sumamente positiva; en algunas ocasiones el dato arqueológico permitió afinar la interpretación del documento histórico y en otras la fuente escrita nos orientó para trazar algunas estrategias de investigación.

Motivados por profundizar en los documentos y materiales del lugar de origen de los betlemitas, justificamos nuestra presencia aquí para aportar nuestros avances y enriquecer la investigación desarrollada, que sin duda serán de alguna utilidad para quien trabaje en un futuro la orden de los hermanos de Nuestra Señora de Bethlem.

Compartiremos con ustedes algunas propuestas y resultados obtenidos del análisis de la evidencia material recuperada en las prospecciones arqueológicas del Ex Convento Hospitalario de Betlemitas de la Ciudad de México. La metodología de análisis nos ha permitido iniciar nuevas rutas de investigación de los materiales culturales desde los muy estudiados como la cerámica, hasta otros poco atendidos que han sido tratados como miscelánea: cuero, hueso y marfil, vidrio, materiales constructivos y metal, que aportan un gran potencial de información pocas veces utilizado e integrado.

EL MATERIAL CERÁMICO

En el caso de este material recuperado, que es el más abundante, queremos destacar algunas tradiciones, familias o tipos de alfarería que marcan pautas para el estudio del intercambio entre Guatemala y México.

Con respecto a la cerámica Tonalá del Occidente de México, difundida en el siglo XVIII al resto de la Nueva España, el Continente Americano y Europa, confirmamos lo establecido por López Cervantes con la presencia de esta cerámica en Guatemala y Centroamérica, como reporta Luján para el Convento de Capuchinas. Futuras investigaciones podrán aportar si el mismo patrón que hemos observado en el Ex Convento Hospitalario de los Betlemitas de la Ciudad de México con respecto a la constante presencia de esta cerámica y si ello se repite en otras sedes de la orden o fue un caso particular y aislado circunscrito a la capital de la Nueva España.

Con respecto al estudio que hemos emprendido de la cerámica Rojo Pulido, concluimos que las formas y acabados de superficie no desaparecen en los años inmediatos a la Conquista, sino que sobrevive hasta ya entrado el siglo XIX con una fuerte presencia dentro del mercado. Así mismo la arqueóloga Marisol Sala Díaz se encuentra elaborando un catálogo que pretende justificar estas afirmaciones, integrando nuevos tipos de esta cerámica, con base en la pasta del material analizado.

También se están realizando estudios con respecto al Rojo Pintado, donde resaltan nuevas formas de lebrillos, ollas, cajetes y otras que interpretamos como variantes de una vajilla doméstica con cronologías más tardías que las aceptadas.

El material cerámico que con más frecuencia se recupera en las prospecciones arqueológicas de contextos históricos es la cerámica vidriada. Sin embargo, su análisis ha sido dejado a un lado por los investigadores debido en parte a que esta cerámica no presenta tanto en formas como en su manufactura, cambios significativos aun hasta nuestros días, por lo que en este proyecto se replanteó el papel de ésta y se inició un estudio que permitiera proponer una tipología basada en sus atributos físicos para posteriormente vincularlo con las diferentes tradiciones alfareras del país, con los patrones de consumo de dieta y rica tradición culinaria y los estratos sociales que la consumieron desde la Conquista.

Uno de los objetivos del estudio del vidriado es poder generar una cronología aproximada de esta cerámica para que pueda ser empleada en futuros trabajos como un indicador y fechador de contextos.

En Betlemitas contamos con una importante presencia de mayólica local y algunos ejemplares provenientes de Europa, Centro y Sudamérica. De la cerámica exógena inferimos que entre la Nueva España y otros territorios americanos, se dio un intercambio de importancia de tal grado que el siglo XVI se trasladaron loceros poblanos para impulsar esta industria en otras provincias y capitanías como la de Guatemala, según lo afirma el Doctor Luján, lo que explicaría la influencia poblana en Centroamérica que quizá haya sido el vehículo por el cual las tradiciones de esta capitanía llegaran a México y a su vez de la Nueva España hacia el resto de América.

En cuanto a la mayólica de importación, pudimos identificar varios tiestos que posiblemente provengan de Santiago de la Antigua Guatemala, esperando profundizar en el estudio de estas tradiciones alfareras, podremos tener más elementos para sustentar que el intercambio que se dio entre esta ciudad y la Nueva España fue mayor que el que tradicionalmente se considera y, en el caso de los Betlemitas, incluiríamos las esferas del conocimiento médico, científico y religioso entre la sede de origen de la orden con sus brazos en el resto del Continente, particularmente con México.

Ejemplo de lo anterior es la iconografía tardía del siglo XVIII que hemos reconocido tanto en la pintura mural, ajaracas, mayólica y azulejos; si bien estos últimos grupos fueron manufacturados en Puebla o al menos con tradición poblana, reflejan claramente la unidad ideológica de la orden. Seguramente los religiosos mandaron hacer a Puebla parte de su loza y mosaico con un discurso simbólico proveniente de la sede de fundación de la orden.

Uno de nuestros cuestionamientos se refería a qué tipo de evidencia material nos confirmaría la práctica pastoral hospitalaria que, según sus constituciones y otras fuentes históricas, tenían los Betlemitas.

La respuesta llegó después de varios estudios tanto estadísticos como de los contextos donde se recuperaba el material, concluyendo que para su labor médica, los Betlemitas requirieron utilizar una cerámica relativamente resistente, barata y fácil de conseguir, en virtud de que cuando una epidemia azotaba una región, la loza utilizada debía destruirse para que no se convirtiera en foco infeccioso que incrementaría sus fatales consecuencias.

A la par observamos la presencia de una variante de loza tipo Ciudad de México Blanco, que John Temple e Ivonne Urban identificaron desde 1994. Esta loza cumplía con los requisitos expuestos y representada en partes similares por tazón, plato y vaso, formas necesarias para alimentar, suministrar remedios o pócimas a los convalecientes de un hospital. Asociado a este trinomio, tenemos con la misma frecuencia una terna en cerámica vidriada que comprende bacín grande, bacín chico y candelero, sumamente funcional para las necesidades de los enfermos.

A estos materiales Vanegas, Sala y Ballesteros, dan el nombre de vajilla hospitalaria, es decir, el menaje básico de atención a pacientes en un hospital.

También se han identificado otras cerámicas como porcelana, loza fina y gris, tanto de importación como local de imitación, aunque su estudio se encuentra en proceso, podemos adelantar que en cuanto a loza fina nacional, su frecuencia significativa se fecha para el siglo XIX; relacionamos este hecho con la copia de los patrones europeos que se dio en América al terminar el predominio español sobre sus colonias.

OBJETOS DE CUERO

Con respecto al cuero, material orgánico que pocas veces es recuperado arqueológicamente por sus mismas características físicas y degradación que sufre en ambientes agresivos, es necesario decir que son pocos los trabajos que sobre estos materiales se han realizado en el país y más aún cuando se trata de cuero rescatado en contextos coloniales.

Sin embargo, la alta frecuencia con que apareció este material en el Ex Convento Hospitalario de los Betlemitas, nos llevó a diseñar una estrategia de investigación que nos ayudara a extraer la información que posee el primero, correlacionándola con los contextos donde apareció y las fuentes escritas.

Tuvimos la fortuna que una de las concentraciones más importantes de cuero recuperada se pudo fechar para el siglo XVII, lográndose inferir que se trataba de un taller de calzado que sufrió los efectos de un incendio, inundación y derrumbe, conservando la evidencia de su existencia en el subsuelo a través de los años.

Los resultados parciales del análisis general nos marcan una mayor proporción de suelas de calzado y los esfuerzos para concluir esta investigación los estamos dirigiendo hacia la elaboración de un catálogo que pueda dar pistas sobre algunos aspectos de la vida cotidiana como modas del calzado y su evolución ya que a la fecha se han podido clasificar suelas de huaraches, mocasines, zapatillas y botas, entre otros y los estratos sociales que consumieron los productos que se manufacturaban en las zonas comerciales que circundaban al inmueble de los Betlemitas.

La identificación de la especie animal sacrificada para la obtención del cuero, puede darnos indicios sobre su procedencia y tecnología aplicada.

MARFIL Y HUESO TALLADO

Un tipo de material orgánico al que hemos puesto especial atención es el marfil y hueso que por su complejidad plástica nos obliga a elaborar un catálogo donde se ponderen los atributos morfológicos, funcionales, estéticos y su fechamiento relativo en correlación con los contextos de depósito arqueológico.

Es importante mencionar que el material recuperado para los siglos XVII y XVIII está conformado por herramientas de trabajo como punzones y agujas, en tanto que el grueso de los objetos que corresponden al siglo XIX, fueron hallados en el interior de canales de desagüe y se asocian a prácticas relacionadas con el aseo y arreglo personal y vestimenta como cepillos, mondadientes, peines y botones entre otros objetos de lujo, ratificado por las fuentes históricas que indican que para este periodo el inmueble fue destinado a comercios, hotel y vivienda de la burguesía y autocracia capitalina.

Resulta interesante notar que es en este mismo periodo cuando el número de habitantes de la Ciudad de México se incrementa de manera significativa y las expectativas de vida de la población aumentan, debido en parte al gran interés de las autoridades en mejorar los sistemas de servicios sanitarios y la fiebre que inundó no sólo a México, sino a los Estados Unidos y naciones europeas en cuanto a la comercialización de productos relacionados con la salud e higiene, generado en parte por las innovaciones científicas y tecnológicas que deslumbraron al mundo entero decimonónico, además del establecimiento de nuevos patrones estéticos.

Al respecto pudimos observar que existía una gran división entre los productos de marfil y hueso. Los primeros eran de procedencia extranjera, básicamente de Oriente y Europa; mientras que los artefactos de hueso eran de manufactura local, por lo que suponemos que existe una tendencia a copiar modelos y artículos de marfil traídos de ultramar, en virtud de que no toda la población podía adquirir las mercancías importadas, estimulando una producción nacional.

VIDRIO ARQUEOLÓGICO

A menudo este material no es tomado en cuenta en algunas investigaciones arqueológicas, quizá porque se relaciona con un pasado inmediato, basándose en la idea de que la información que puede proporcionar es escasa.

Durante las prospecciones arqueológicas, fuimos afortunados en rescatar la evidencia material de dos cantinas y una tienda de cristalería del siglo pasado y principios del presente, además de otros contextos que van desde el siglo XVII al XX.

Sin embargo, la sola explicación de su presencia no era suficiente, por lo que pretendimos ir más lejos y para hacer aproximaciones en la reconstrucción de algunos aspectos de la vida de una sociedad; y utilizándolo como documento que nos permita, entre otras cosas, poder fechar contextos arqueológicos.

La morfología del material recuperado, los usos y reutilizaciones son aspectos que nos condujeron a una propuesta de clasificación con base en la funcionalidad de la que se derivan botellas de licores, servicios de mesa, frascos medicinales, de productos químicos y de tocador, lámparas y candiles, artículos decorativos y juguetes.

A pesar de esta diversidad, existen elementos comunes que estos grupos comparten que pueden hablarnos de conductas sociales, patrones de consumo y temporalidades. Basta hacer una adecuada ponderación de algunas de sus características.

La relación entre los atributos de tecnología y funcionalidad se pueden resumir en: técnicas de manufactura para funcionalidad, relaciones y procesos de producción e importaciones, acabado de superficie, coloración y transparencia para calidad del producto, costos y estratos sociales que lo consumieron.

MATERIALES CONSTRUCTIVOS

La observación de los materiales constructivos como un objeto de estudio en nuestro proyecto de investigación ha permitido definir su utilidad como un confiable indicador arqueológico para establecer cronologías de ocupación, evolución en sistemas constructivos, acompañados de la introducción de nuevas materias primas. Los acabados y tratamientos pictóricos, estéticos y constructivos nos conducen además a precisar la funcionalidad y temporalidad de algunos espacios.

De igual manera tales materiales son susceptibles de un análisis y clasificación particular con atributos propios de su naturaleza que en nuestro caso nos llevan a un catálogo desarrollado con base en categorías morfológicas, explotación o técnica de manufactura, acabados y las posibilidades de uso en la construcción, de la mano con los datos documentales históricos.

METAL

Queremos comentar sobre el último grupo de materiales que ha ocupado una especial atención en el proyecto. En el caso de los metales, tenemos una notable y muy diversa representación de objetos y materias primas para los siglos XVII al XIX.

De hecho, lo heterogéneo de las materias primas y las diversas formas y funciones evidenciadas, obliga siempre a considerar una clasificación de tipo funcional, con atributos muy específicos para cada caso: materiales constructivos, acabados arquitectónicos y decorativos, servicio de mesa, instrumentos comerciales, menaje doméstico, herramientas, productos terminados, hasta la más delicada joyería.

Al respecto se encuentra en proceso la elaboración de varios catálogos que analizan y sintetizan la información recuperada con la intención de ahorrar también en patrones de consumo domésticos y comerciales.

Retomando nuestro objetivo básico de investigación, perseguiremos como perspectivas inmediatas de trabajo la integración ponderada de nuestros resultados de análisis y propuestas metodológicas para alcanzar otros niveles de estudio e interpretación, esta vez referidos a los más amplios aspectos de la sociedad en que se dieron las diferentes manifestaciones reflejadas en los contextos arqueológicos.

Asimismo, no deja de ser un reto el que podamos llegar a englobar todas aquellas pistas, datos y materiales que puedan asociarse a la ocupación y actividad betlemítica y cómo éstos pudieran conducirnos a profundizar en el conocimiento de la vida cotidiana y práctica misional de la orden.

Para llegar a esto, estamos seguros de que en Guatemala podremos reconocer y aprender la esencia y mística de aquellos hombres y el entorno social que permitió el florecimiento de un movimiento misional que a la postre tanto aportara como uno de los antecedentes de lo moderna educación y asistencia social en México y Centroamérica.

Esperamos en próximas fechas regresar a dar cuenta de nuestro trabajo y de esta primera visita y de la mano de estudios aquí desarrollados, reandar el camino de los Hermanos Betlemitas entre México y Guatemala.

Figura 1 Vasijas cerámicas

Figura 2 Utensilios

 

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