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35 Nuevos hallazgos de la costa baja de Suchitepéquez – Bárbara Arroyo y Héctor Neff – Simposio 9, Año 1995

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Arroyo, Bárbara y Héctor Neff

1996        Nuevos hallazgos de la costa baja de Suchitepéquez. En IX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1995 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.485-492. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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NUEVOS HALLAZGOS DE LA COSTA BAJA DE SUCHITEPÉQUEZ

Bárbara Arroyo

Héctor Neff

El campo de arqueología necesita muchos más estudios interdisciplinarios. Es necesario incorporar un enfoque de las ciencias físicas a las investigaciones de campo arqueológicas. Tales estudios interdisciplinarios deben involucrar el trabajo integrado de investigadores de las ciencias sociales y físicas desde los inicios de la recolección de datos hasta las interpretaciones finales dentro de un marco teórico adecuado. Este tipo de estudios ya tienen una historia en Mesoamérica, pero su uso se ha incrementado en años recientes.

La Costa del Pacífico es un ejemplo de una región donde se han llevado a cabo estos estudios. Un enfoque ha sido el desarrollo de la producción cerámica e intercambio. Ya se han realizado algunos fechamientos cronométricos de las ocupaciones en la costa que incluyen hidratación de obsidiana (Neff et al. 1992), fechamiento de radiocarbono (Blake et al. en preparación) y fechamiento de arqueomagnetismo. Posiblemente la contribución más importante de una aproximación interdisciplinaria de la arqueometría es el establecimiento de vínculos entre las propiedades físicas de los objetos y el comportamiento humano. La variación en los estados físicos de los artefactos puede evaluarse para comprender la evolución cultural prehispánica.

Aunque se han realizado investigaciones que involucran el uso de arqueometría para el estudio de la prehistoria de la Costa del Pacífico, aún existen brechas regionales. Estas brechas han sido ignoradas y, como resultado, tenemos una perspectiva con mucho prejuicio sobre el desarrollo de las sociedades costeñas. El grado de variación regional ha sido ilustrado por reconocimientos en la Costa Oeste (Coe 1961; Coe y Flannery 1967), la cual parece tener un desarrollo un tanto diferente de la Costa Este.

En 1990 se inició (Neff et al. 1992) un reconocimiento de fuentes de barro. Este continuó con el proyecto Plomizo pero con una perspectiva más amplia, la cual involucró un muestreo intensivo de barro y cerámica del departamento de Escuintla. La cerámica ha sido analizada por activación de neutrones y la obsidiana ha sido fechada por hidratación (Neff et al. 1992). Los análisis arqueométricos han contribuido hacia una perspectiva evolutiva del desarrollo de las sociedades de la Costa del Pacífico.

Como existía una necesidad de cubrir algunas de las regiones desconocidas en la Costa del Pacífico, el Proyecto Zapotitlán decidió cubrir un recorrido arqueológico y de barros en la Costa Baja del departamento de Suchitepéquez. La arqueología de esta región era poco conocida previo al reconocimiento que se realizó entre febrero y abril de 1995. Entre nuestros objetivos principales se encontraba el recorrer el área entre los ríos Nahualate e Ican (Figura 1). Nos proponíamos extender el registro arqueológico de la Costa Sur además de obtener muestras de barro para determinar posibles fuentes prehispánicas del mismo. Este proyecto, aunque independiente, es una continuación de los esfuerzos del proyecto regional Costa Sur, así como el recorrido de barros iniciado por Neff en Escuintla en 1990.

Este proyecto se está llevando a cabo en colaboración con la Universidad de Missouri y está siendo financiado por una beca de Post-Doctorado para minorías de la Fundación Nacional de las Ciencias de Washington, D.C., Estados Unidos.

ANTECEDENTES

Los hallazgos arqueológicos conocidos en el departamento de Suchitepéquez se limitaban a la región de la boca costa. Muchos habían asumido que la presencia arqueológica era muy escasa, sino ausente, en la Costa Baja. Sin embargo, los resultados preliminares del proyecto indican lo contrario. Posiblemente una de las razones para el desconocimiento de la región sea el difícil acceso a la misma. De mayo a noviembre el acceso es a través de San José El Ídolo, mientras que durante noviembre a abril, el acceso se facilita por la colocación de un puente temporal sobre el río Nahualate. El difícil acceso ha favorecido la conservación del medio ambiente en la región, aunque el mismo se empieza a ver afectado por la presencia de camaroneras.

Considerando que en las regiones vecinas de Tiquisate, Tecojate (Arroyo 1994) y La Gomera, se había encontrado una densa ocupación arqueológica, sospechábamos una situación similar en Suchitepéquez. Así fue como procedimos a realizar reconocimientos en las comunidades de Nueva Venecia, El Triunfo, Los Tiestos, Tahuexco, Chicago y Churirín (Figura 2). El sistema de reconocimiento utilizado este año fue al azar, cubriendo un área de unos 70 km². La ayuda de los informantes locales fue crítica. Este tipo de ayuda es crucial cuando uno empieza a realizar trabajos por primera vez en una región.

RESULTADO DE LOS RECONOCIMIENTOS

Así fue como el recorrido descubrió 52 sitios. Se observó que al igual que la región de Retalhuleu y San Marcos, hay una extensa ocupación del Formativo Temprano. Doce sitios de esta época fueron documentados, estando representados por asentamientos de 1 a 2 montículos, variando en dimensiones de 30 a 60 m de largo. El material característico de la superficie consistió de los típicos tecomates Ocós de banda roja. Además se encontraron tres sitios de la posterior fase Cuadros.

Durante el Formativo Medio se encuentra un sitio grande en Tahuexco. De 40 x 40 m de dimensión y 4 m de altura. Es posible que haya sido más grande pero está semi destruido por haber sostenido el centro de salud. Otros tres sitios Formativo Medio fueron documentados también.

El Formativo Tardío observa un incremento de población reflejado en los 15 asentamientos de esta época. Dos sitios mayores, Santa Elena Vado Hondo y Conacaste, tienen 15 y 13 montículos respectivamente (Figura 3). La dimensión de los montículos varía entre 80 m de largo y 15 m de altura. Los materiales de superficie son muy similares a aquellos de la fase Crucero del oeste. Mientras algunos rasgos cerámicos de estos sitios son compartidos con la región vecina al este, de Tiquisate y La Gomera, se observa una mayor similitud con aquellos al oeste.

A diferencia de la región al este, la ocupación del Clásico Temprano no es muy densa, representada con sólo siete sitios. En el Clásico Medio y Tardío se observa nuevamente un incremento en el número de sitios, totalizando 12 para el Clásico tardío. El Postclásico está levemente representado con tres sitios. Sin embargo, su hallazgo tan pronto en la investigación del proyecto, sugiere que habría otros sitios de esta misma fecha. Esto contrasta con la región al este donde casi no hay asentamientos del Postclásico. Es posible que los sitios Postclásicos de la costa de Suchitepéquez estuvieran relacionados con el sitio mayor de Ixtacapan unos 30 km tierra adentro.

En general, los materiales cerámicos y el ordenamiento de los sitios parece seguir el patrón de asentamiento de la región al este. Una interpretación preliminar podría ser que el río Nahualate sirvió de frontera en esta parte de la Costa Sur. Actualmente no contamos con suficientes datos para establecer este hecho con seguridad. Futuros análisis composicionales y patrones de intercambio contribuirán a resolver estas preguntas.

RECONOCIMIENTOS DE BARROS

Junto al reconocimiento arqueológico, también se recorrió la región entre los ríos Ican y Nahualate en busca de posibles fuentes prehispánicas de barro. Esto es parte del proyecto de muestreo de barros de la Costa del Pacífico iniciado en 1990 por Neff.

Se utilizó un taladro de suelos manual para obtener las muestras de barro. Algunas veces las muestras fueron obtenidas directamente de cortes en ríos y zanjones. Cuando se utilizó el taladro, se excavó hasta encontrar un barro que fuera plástico y fácilmente manejable. En otras ocasiones se recuperaron muestras de cortes en caminos o a orillas de zanjones o ríos. Luego de recoger las muestras, éstas se secaron y posteriormente molieron a mano para convertirlas en fino polvo. Luego se le agregó agua y se hicieron pequeños ladrillos. Una vez secos estos ladrillos, deberán quemarse para proceder a su análisis de la composición de sus elementos. Este proceso se realiza a manera de encontrar elementos comunes en las muestras de barro actuales y la cerámica prehispánica. De esta forma se pueden determinar los orígenes de los distintos tipos cerámicos y con ello, aprender sobre patrones de producción, intercambio y distribución de la sociedad prehispánica.

Además de los barros que serán analizados a través de la activación de neutrones, también se hará lo mismo con la obsidiana. Esta también será fechada a través de hidratación, así como análisis y fechamiento de las muestras de radiocarbono, para completar una base de datos arqueométrica sólida.

EXCAVACIONES

Esta temporada se realizaron cuatro excavaciones de prueba en tres sitios del Formativo Temprano. Las excavaciones estuvieron enfocadas en el patrón de asentamiento Formativo Temprano en la laguna Sesecapa. Esta laguna mide unos 2 km² y hoy día tiene agua dulce. Se alimenta de las lluvias del invierno y se mantiene hasta el verano. Para finales de la temporada, el agua es bastante sucia ya que por no tener una fuente de entrada y salida de agua, se mantiene estancada.

Las características geográficas y algunos rasgos arqueológicos de las excavaciones sugieren que esta laguna fue parte del estero en la antigüedad. Es muy posible que la laguna tuviera una entrada del mar especialmente si consideramos que solo son unos 400 m lo que separan uno y otro hoy en día.

Las excavaciones de prueba consistieron en pozos de 2 x 2 m y 2 x 1 m en las bases o pendientes de tres sitios. Estos se hicieron con el propósito de establecer la existencia de diferencias cronológicas y de función entre sitios. Ocho sitios del Formativo Temprano se encuentran localizados a la orilla de esta laguna. Con las excavaciones de prueba queríamos conocer un poco más sobre su patrón de asentamiento y relación de unos con otros. Los sitios excavados fueron Quiñónez (30 x 30 m y 2.5 m h), Leonidas (60 x 60 m y 5.5 m h) y Vidal (50 x 50 m y 6 m h).

El análisis preliminar de los artefactos sugiere que todos se encontraban explotando los recursos locales. Algunos sitios tienen abundantes tiestos del tipo Manglera, el cual posiblemente tuvo una función utilitaria. Pye y Demarest (1991) han mencionado que este tipo fue utilizado para el procesamiento de algún recurso especial particular al ambiente del estero en el sitio El Mesak. La presencia de este tipo, el cual también es común en los sitios Formativo de Tecojate, sirve para asegurar que la laguna Sesecapa debió ser parte del sistema de estero en el Formativo.

La secuencia de ocupación parece iniciarse en la fase Barra, alrededor de 1600 AC y continuar hasta la fase Ocós (1150 AC). Desafortunadamente no se tiene un depósito Cuadros o Jocotal en la región de la laguna Sesecapa, aunque sí existen dos sitios con montículos con materiales Ocós y Cuadros uno frente al otro sin estar sobrepuestos. Se tienen programadas excavaciones de prueba en un futuro en estos dos sitios para intentar comprender la transición entre estas dos fases.

INTERPRETACIONES PRELIMINARES

La primera temporada del Proyecto Zapotitlán nos proporciona una perspectiva preliminar sobre la ocupación de la Costa Baja de Suchitepéquez. Los resultados preliminares indican que esta región se encontraba poblada desde el Formativo Temprano continuamente hasta el Postclásico. Los materiales arqueológicos son similares a los de la zona de Retalhuleu y San Marcos, sugiriendo que la interacción de los grupos prehispánicos asentados en Suchitepéquez tenía más relación con la zona al oeste. Aunque se observan algunos rasgos compartidos con Escuintla, es posible que esta región no ejerciera mayor influencia en la zona estudiada. En general, la densidad de asentamientos parece mayor en Escuintla. Esto podría estar relacionado a la fertilidad de la tierra. Los suelos de la Costa Baja de Suchitepéquez consisten en barros los cuales necesitan de mucha agua para producir y los mismos únicamente son cultivados en la temporada lluviosa.

La razón para la diferencia de ciertos rasgos arqueológicos entre Suchitepéquez y Escuintla podría deberse a la presencia del río Nahualate. Este pudo servir de frontera entre una región y otra ya que su caudal es bastante fuerte. Sin embargo, estas sólo son interpretaciones preliminares que necesitan mucho más trabajo.

El proyecto tuvo un interés particular en la ocupación del Formativo Temprano. Nos sorprendimos de la densidad de sitios localizados para esta época en comparación con Escuintla. Además, los materiales arqueológicos son casi idénticos con aquellos de sitios como La Victoria, Salinas La Blanca y El Mesak. Sin duda existió una gran interacción entre las aldeas de aquella época. Esto debió ocurrir, especialmente si recordamos el rico y extenso sistema de esteros y lagunas a lo largo de toda la Costa del Pacífico. Los primeros pobladores de esta región debieron haber estado organizados en pequeñas aldeas alrededor del estero donde constantemente explotaban sus recursos.

Es posible que algunos de los sitios identificados durante esta temporada hayan sido únicamente estaciones temporales de pescadores. Una situación similar pudo observarse esta temporada. Varios pescadores llegaban a la laguna Sesecapa alrededor de las 7 de la mañana para pasar todo el día pescando. A medio día salían para hacer una fogata y comer algo de lo mismo que habían pescado. Alrededor de las 4 de la tarde regresaban a sus casas con el producto del día para compartirlo con el resto de su familia.

Algunas veces los pescadores pasaban la noche allí, por lo que si asumimos que un patrón similar ocurrió en el Formativo Temprano, algunas de las áreas de tiestos sin elevación obvia, podrían corresponder a este tipo de actividades.

Como siempre se ha sugerido, el medio ambiente de estero, lagunas y manglar favoreció el desarrollo de las primeras aldeas en la Costa Sur. Aún hoy en día proporcionan productos que son consumidos por la población local. Desafortunadamente con ello va la destrucción de este medio ambiente (con la quema y tala de la vegetación alrededor). Las necesidades de la gente son prioritarias y la escasa educación, además de la desinformación, no les permiten apreciar y conservar sus alrededores. Solo integrando a la comunidad y enseñándoles a apreciar sus recursos permitirán que los mismos duren para muchos años más. Esperamos como investigadores, lograr alguna contribución con nuestros trabajos en ese lugar.

Figura 1 Área de investigación

Figura 2 Área de investigación

Figura 3 Plano de Santa Elena Conacaste, Suchitepéquez

REFERENCIAS

Arroyo, Bárbara

1994        Early Formative in Southern Mesoamerica: An Explanation for the Origins of Sedentary Villages. Tesis Doctoral, Vanderbilt University, Nashville.

Coe, Michael D.

1961        La Victoria, An Early Site on the Pacific Coast of Guatemala. Papers of the Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Vol.53. Harvard University, Cambridge.

Coe, Michael y Kent Flannery

1967        Early Cultures and Human Ecology in South Coastal Guatemala. Smithsonian Contributions to Anthropology, Vol.3. Smithsonian Institution, Washington, D.C.

Neff, Hector, Frederick J. Bove, Brenda L. Lou y M. Piechowski

1992        Ceramic Raw Materials Survey in Pacific Coastal Guatemala. En Chemical Characterization of Ceramic Pastes in Archaeology (editado por H. Neff):59-84. Monographs in New World Archaeology, No.7. Prehistory Press, Madison.

Pye, Mary E. y Arthur A. Demarest

1991        The Evolution of Complex Societies in Southeastern Mesoamerica. New Evidence from El Mesak. En The Formation of Complex Society in Southeastern Mesoamerica (editado por W.R. Fowler, Jr.):77-100. CRC Press, Boca Raton.

 

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