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25 Urbanismo y diseño arquitectónico en la Plaza Mirador de Kaminaljuyu, Guatemala – Gustavo Martínez Hidalgo, Tania Cabrera y Nancy Monterroso – Simposio 9, Año 1995

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Martínez Hidalgo, Gustavo, Tania Cabrera y Nancy Monterroso

1996        Urbanismo y diseño arquitectónico en la Plaza Mirador de Kaminaljuyu, Guatemala. En IX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1995 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.360-370. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

25

URBANISMO Y DISEÑO ARQUITECTÓNICO EN LA

PLAZA MIRADOR DE KAMINALJUYU, GUATEMALA

Gustavo Martínez Hidalgo

Tania Cabrera

Nancy Monterroso

La posición estratégica de Kaminaljuyu en las Tierras Altas guatemaltecas, lo convirtió en un sitio clave y determinante en lo referente a contactos y relaciones con otras regiones de Mesoamérica. Los estudios de asentamiento demuestran que la ciudad estuvo compuesta por muchos conjuntos de montículos hechos de barro, arena y talpetate, colocados alrededor de espacios cerrados o plazas y también de espacios abiertos formando largos corredores o calles. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las excavaciones no han podido investigar los conjuntos intensiva ni extensivamente.

Generalmente, cada conjunto mayor está compuesto por montículos grandes, medianos y pequeños alrededor de espacios que los comunican y relacionan entre sí y les asigna una función determinada. A su vez estos espacios tienen diferentes dimensiones y formas.

El estudio de los conjuntos arquitectónicos en Kaminaljuyu, a pesar de su larga tradición de investigación, es incipiente y poco profundo, por lo que la implementación de nuevos datos sobre este aspecto es necesaria, especialmente cuando el mismo peligra con desaparecer.

DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LOS CONJUNTOS Y LA PLAZA MIRADOR

Al observar el mapa del Kaminaljuyu (Figura 1), se puede ver que existen cinco grandes agrupamientos de montículos que presentan una disposición espacial en pequeños conjuntos de estructuras que forman plazas de diferente tamaño y distribución espacial. Uno de estos grandes agrupamientos, donde se localiza la Plaza Mirador, se encuentra al suroeste del sitio y se compone de aproximadamente 40 montículos de diferentes dimensiones y cronologías. De acuerdo a lo anterior, se pueden proponer dos tipos de conjuntos:

a.        Plazas cerradas

b.        Plazas abiertas

Como se puede observar en el mapa, además de la conformación espacial de los conjuntos, se encuentran grandes espacios que separan los agrupamientos mayores. El agrupamiento mayor que incluye la Plaza Mirador se encuentra separado por dos espacios, ambos localizados uno a la orilla este y el otro al oeste de la misma. En el centro y en la parte superior del conjunto mayor, se distribuyen espacialmente, plazas abiertas y cerradas intercomunicadas por medio de nivelaciones del terreno.

Lo que se conoce como Plaza Mirador (Figura 2) es parte del conjunto mayor al suroeste del sitio como se mencionó y se encuentra muy cerca de la calle o avenida al oeste de la misma. Como se observa, existen ejemplos similares de estas calles o avenidas en otras partes del sitio asociadas a los otros conjuntos mayores que lo componen.

La Plaza Mirador, además, se encuentra asociada a la ribera sureste del extinto lago Miraflores. Esta plaza se localiza en lo que se conoce como Finca Miraflores y forma un gran espacio rectangular cerrado al oeste, al sur y parcialmente al este, por montículos de diferentes dimensiones, funciones y cronología.

Las actividades arqueológicas desde los años 70 en este sector, incluyen excavaciones en la mayoría de los edificios que la conforman. La investigación incluye excavaciones en los Montículos B-V-2 (Austin y Lothson 1969), el Grupo B-V-8 (Ball 1973), B-V-6 (Bebrich y Wynn 1973), B-V-4 (Cárdenas y Reynolds 1969), el Grupo B-V-11 (Webster 1973), como parte de las excavaciones llevadas a cabo por el Proyecto Kaminaljuyu de la Universidad de Pennsylvania (Sanders y Michels 1969; Michels 1979a,b).

Estudios posteriores incluyeron pozos y trincheras en los Montículos B-V-3, B-V-4 y B-V-5, efectuados por Marco Antonio Bailey y Dora Guerra de González por parte del IDAEH.

El Proyecto Miraflores II ha excavado en la mayoría de los edificios de la Plaza Mirador y unirá los resultados con los datos obtenidos por los investigadores mencionados en una publicación que se encuentra en proceso de análisis.

Sin embargo, este pequeño artículo no describe todos los resultados de las excavaciones, sino se presentarán tres casos específicos que resumen a grandes rasgos el urbanismo y diseño de la Plaza Mirador y su desarrollo desde el Preclásico Medio hasta el Clásico Tardío.

DISEÑO Y PLANIFICACIÓN DE LA PLAZA MIRADOR

El diseño de la Plaza Mirador comenzó sobre el asentamiento temprano del Preclásico Medio que rodeaba al lago Miraflores. Sin exponer los orígenes y el problema de etnicidad del sitio, podemos ver que el lugar escogido para construir el conjunto de edificios es la primera etapa que los diseñadores tomaron en cuenta. Es evidente que la planificación tomó en cuenta las construcciones tempranas y las adaptó al nuevo diseño urbano a realizar durante el Preclásico Medio.

Sin embargo, el diseño de los edificios se determinó de acuerdo a la distribución de las irregularidades del terreno, al cual se acondicionó.

Por otra parte, el lago Miraflores fue utilizado desde tiempos tempranos, como centro de nucleación de población. Su relación como factor que influye en las grandes obras de infraestructura que se realizaron desde el Preclásico Medio, como obras hidráulicas, agrícolas y urbanas, es importante y vital.

Sin llegar a un determinismo ecológico, el lago tiene particularidades a considerar: el lago era vital para la construcción de los edificios, al ser parte importante en la composición de las mezclas constructivas y en la vida diaria de los usuarios relacionados con las edificaciones.

A su vez, el lago está en una de las partes más altas del valle, lo que hizo necesario que la planificación de los edificios tomara en cuenta el descenso en dirección noreste y sureste, para colocar las estructuras principales de la Plaza Mirador.

Para la comunicación con otros conjuntos de edificios, el diseño incluyó técnicas como el talle de los suelos, nivelaciones y adosamientos para preparar el terreno. Luego una larga planificación constructiva de interacción entre los materiales, el agua y el trabajo lo llevaron a cabo.

Es importante decir que cada uno de los edificios que conforma la Plaza tiene un diseño determinado, dependiendo de la configuración geológica y utilización del terreno. Pero de acuerdo a la planificación, los constructores solucionaron los problemas constructivos con diseños bien elaborados producto de conocimientos que no se pueden catalogar como experimentos.

Entonces, el diseño de los edificios muestra una complejidad de conocimientos sobre planificación, que nos lleva a pensar que la Plaza Mirador refleja un criterio urbano desarrollado, proveniente de una sociedad bien organizada en el ámbito social.

Los ejemplos a presentar dentro de la Plaza Mirador nos proporcionan los elementos para apoyar las ideas anteriormente descritas. Para este artículo se tomarán tres edificios particulares por medio de los cuales, se explicarán las ideas urbanas que hicieron posible este conjunto arquitectónico. Tenemos:

a.        Montículo B-V-5

b.        Montículo B-V-9

c.        Montículo B-V-3

Su diferente diseño y planificación, hacen que esta pequeña muestra proporcione los parámetros necesarios para demostrar los avances urbanos durante el Preclásico Medio y su evolución constructiva hasta el Clásico Tardío.

MONTÍCULO B-V-5

Es un montículo bajo y ancho (Figura 3), construido desde el Preclásico Medio, con remodelaciones durante el Preclásico Tardío y una reocupación durante el Clásico Tardío.

En la primera etapa se diseñó un edificio bajo de tres cuerpos, explayado en su parte superior, con su fachada principal en el este, formando una rampa para hacer posible el ascenso desde cualquier parte de la plaza. Su planificación constructiva utilizó suelos naturales de arena pómez, que fueron tallados para formar los cuerpos y su centro constructivo, con la parte superior conformada de talpetate.

En la segunda etapa constructiva se realizaron superposiciones y adosamientos con rellenos constructivos mixtos sobre y alrededor del núcleo. La combinación de estas técnicas dentro del diseño demuestra un conocimiento de los suelos y sus mezclas constructivas.

Se han encontrado agujeros de poste en la parte superior que indican la existencia de una superestructura rectangular de material perecedero. El piso de plaza al frente del montículo, usó a su vez el talpetate natural como superficie. Al exponerse a la intemperie se forma una capa dura y compacta. Vemos dentro de la planificación conocimientos de la acción de la temperatura sobre los materiales provenientes del suelo desde el Preclásico Medio.

La tercera etapa incluyó cambios en el Preclásico Medio, principalmente en la fachada este. El principal lo conforma una pequeña plataforma de bloques de talpetate que está adosada al cuerpo inferior de la estructura. Se puede relacionar la misma con un pequeño altar, por su localización al frente del edificio.

Durante el Preclásico Tardío aparece un acrecentamiento en el nivel de piso de la plaza, la cual cambia de configuración arquitectónica y de nivel constructivo. Se construyen dos grandes nivelaciones que afectaron todas las fachadas de las estructuras que conforman la Plaza Mirador. Es decir que la mayoría de los edificios se adaptó a las nivelaciones, lo que les ocasionó una disminución en su altura respecto al piso de plaza original.

Debió existir un cambio en un nivel socio-político que afectó todo el conjunto de edificios y que necesitó de este nuevo nivel de piso de plaza.

A su vez, la fachada oeste también sufrió remodelaciones, con rellenos que formaban parte de un área abierta hacia el lago, aprovechando su desecamiento. Al ganarle terreno útil al lago se acrecentó el área de construcción del conjunto arquitectónico.

Es interesante que se depositaran más de 40 piezas, la mayoría miniaturas, junto con navajas de obsidiana completas. Destacan dentro de las piezas seis incensarios de tipo araña, estando algunos quemados. Es posible que se relacione este depósito de piezas miniatura con la remodelación constructiva, ya que no se localizaron huesos.

Es importante volver a mencionar que los cambios durante el Preclásico Tardío, no modificaron la parte superior del montículo, solamente decrecieron su altura respecto al nuevo nivel de piso asociado a la fachada posterior del edificio. Esto sucedió, como se ha descrito con anterioridad, en la fachada frontal, lo que se puede destacar como otra característica más del urbanismo del conjunto de edificios que conforma esta plaza abierta.

Dentro de la reocupación efectuada durante el Clásico Tardío, se puede relacionar un depósito intrusivo de objetos líticos y materiales cerámicos. Es interesante, ya que se efectuó una gran cavidad ovalada, con su entrada al oeste, por donde entraron la mayoría de los objetos para depositarlos, formando varias capas de materiales.

Se destaca un fragmento de escultura finamente tallado de un personaje con la mandíbula descarnada relacionada con el inframundo. Dos fragmentos de escultura, un hongo completo, un porta-estandarte, una diadema de mica, un tintero, hachuelas de piedra verde y volcánica, dos puntas de pedernal, donas completas de piedra basáltica y pómez, manos de moler completas y fragmentadas, piedras de moler relacionadas con la elaboración del barro para alfarería; raspadores, alisadores, navajas de obsidiana completas y fragmentadas, bloques de pómez tallados posiblemente gradas y mucho material lítico en proceso así como materia prima.

Dentro de los materiales cerámicos destacan cuatro incensarios con efigies zoomorfas, posiblemente jaguares; figurillas y vasijas fragmentadas, quebradas intencionalmente durante la deposición de los materiales.

Continuando con el Clásico Tardío, el montículo fue cubierto por grandes conjuntos de materiales cerámicos, obsidiana, objetos líticos, alrededor del cuerpo superior. Se asocia con estos depósitos de materiales arqueológicos, una pared de barro cocido colapsada, posiblemente un pequeño recinto adyacente.

Estos materiales preliminarmente se asocian con una ceremonia de abandono, donde sobresale una ofrenda compuesta por ocho pares de sartenes labio con labio, con obsidianas dentro de los mismos. Es interesante que los materiales sean domésticos.

Finalmente, se localizaron cuatro entierros desmembrados con sus ofrendas formadas por vasos Amatle y Café Negro Inciso, en la plataforma de unión entre los Montículos B-V-5 y B-V-4.

Todos estos datos forman parte de un trabajo posterior, por lo que aún están en estudio, pero demuestra la importancia del montículo desde su elaboración en el Preclásico Medio hasta el Clásico Tardío, en actividades distintas relacionadas con cambios de función en los edificios, en un patrón preliminar de relaciones cívico-ritual a residenciales.

MONTÍCULO B-V-9

El siguiente caso forma parte de un grupo residencial, compuesto de tres estructuras y un patio central. Uno de estos edificios es el Montículo B-V-9 (los otros dos son B-V-10 y B-V-11) y muestra cambios constructivos desde el Preclásico Medio al Clásico Tardío, básicamente en el ámbito de técnicas constructivas.

El Montículo B-V-9 (Figura 4) tiene definidos cuatro momentos constructivos: la primera etapa corresponde al Preclásico Medio y consiste en una plataforma de sustentación de barro y arena fina compactada, en la parte norte del grupo residencial. No se localizó ocupación sobre la misma posiblemente por su posterior utilización en tiempos Clásicos.

Sin embargo debe de estar relacionada con la habitación. Sobre esta plataforma, se construyó la segunda etapa constructiva, compuesta de una estructura baja de materiales mixtos (otra similar se detectó al sur del grupo). La estructura corresponde al Preclásico Medio. La función de la plataforma debe estar relacionada también con la habitación de manera similar que la plataforma anterior.

La tercera etapa constructiva corresponde al Clásico Tardío. Es un pequeño edificio rectangular en el cual la excavación reveló muros de barro cocido a manera de estuco. El edificio posiblemente es de un solo cuerpo, ya que la parte superior está muy destruida. Se localiza en la parte norte del grupo, pero su fachada principal da hacia el sur, en dirección de la pequeña plaza existente frente a los edificios. Presenta un escalón al frente, pero no es claro si el resto del acceso se efectuaba por medio de otros escalones o una rampa.

Las excavaciones localizaron fragmentos de barro cocido pintados con colores rojo, azul y amarillo, que indican una policromía en la parte exterior del edificio.

Los cambios tecnológicos en el uso de los materiales constructivos hacia cubiertas de barro cocido con colores, es otro elemento que se debe destacar dentro de la planificación urbana de la Plaza Mirador.

En su última ocupación, en el edificio se realizaron varios enterramientos. Estos entierros fueron localizados por Webster de la Universidad de Pennsylvania State (1969). Al concluirse con este ritual, se construyó una última remodelación, formada por un edificio de forma cónica, muy erosionado y fechado para el Clásico Tardío.

Es interesante que el diseño Preclásico se adecuó dentro de la planificación de las construcciones Clásicas, dándole una continuidad de ocupación al grupo desde sus inicios hasta su abandono.

MONTÍCULO B-V-3

El Montículo B-V-3 es el edificio más grande excavado por el Proyecto Miraflores. Contrario a los dos anteriores, no sufrió modificaciones constructivas y su fechamiento es para la parte final del Preclásico Medio.

Así su arquitectura exterior está muy erosionada, pero aún hace ver una estructura piramidal, con una escalinata en su fachada este. El edificio fue excavado anteriormente por medio de cuatro trincheras localizadas en los respectivos puntos cardinales, las cuales se aprovecharon para la investigación. Esta se centró en la búsqueda de cambios arquitectónicos en su interior.

Sin embargo, la estructura es una sola construcción y los datos revelan un edificio masivo, con un diseño constructivo complejo; con una sola planificación determinada no sólo para el edificio, sino para toda la Plaza Mirador en su totalidad.

Las trincheras mostraron (Figura 5) un sistema de volúmenes triangulares, que forman rellenos inclinados que combinan rellenos flojos y duros, con cobertores intermedios entre rellenos. Esto proporciona el crecimiento del edificio con un diseño estructural balanceado y firme, dándole la posibilidad de conformar un edificio alto y masivo.

Como se puede observar en su perfil-norte sur, la arquitectura interna del edificio muestra un juego de rellenos de apoyo en la base de las fachadas. Estos rellenos tienen la particularidad de ser una misma idea, pero concretizada de diferente manera en un nivel de arquitectura y cimentación de los volúmenes. Pero en general, estos apoyos triangulares en primer lugar tienden a curvearse en las esquinas y son rellenos duros y compactos. Están compuestos de barro y arena compacta, otros son de barro natural y otra técnica es la mezcla con rellenos mixtos, para lograr la dureza equitativa de las anteriores.

Junto con los cobertores, los rellenos de apoyo son la base del diseño estructural del edificio. Sin embargo, el diseño incluye técnicas de uso de volúmenes, los cuales se contraponen entre sí para alcanzar una altura determinada, para proporcionar un edificio masivo. Los rellenos inclinados del norte se contraponen con los que vienen del sur, formándose al toparse un triángulo inverso, cuyo volumen de construcción es cubierto por rellenos horizontales. Estos distribuyen las cargas superiores hacia los costados de las fachadas.

Los rellenos horizontales también se relacionan con pequeños cuerpos, que se observan en la fachada sur. Su seguimiento constructivo es difícil debido a lo erosionado y destruido que se encuentra las fachadas exteriores del edificio.

Finalmente, sobre su fachada sur se construyó un pequeño montículo que presenta un diseño curioso. Es la utilización de un centro constructivo compuesto por bloques de talpetate a manera de un arco, con rellenos horizontales de arena en su interior. Estos funcionan como el núcleo y como un retenedor de los rellenos horizontales que vienen del centro del edificio.

Por último, el núcleo fue cubierto por rellenos de barro, arena y talpetate, para elevar el pequeño montículo sobre el nivel superior de B-V-3.

Se observa entonces, un diseño individual en el edificio, pero a la vez, éste forma parte del diseño global de la Plaza Mirador.

La función del edificio se relaciona principalmente en el Preclásico Medio, con aspectos cívico-religiosos (administrativos incluso). Sin embargo, su función durante el Preclásico Tardío y Clásico Tardío debe profundizarse. Esto se debe a que el edificio no sufrió remodelaciones. La pregunta es para qué o porqué mantener un edificio sin cambios arquitectónicos dentro de un patrón constructivo dinámico en los otros edificios. Las otras estructuras sí tienen remodelaciones o reocupaciones dependiendo de cambios ideológicos o sociopolíticos de importancia que se reflejan en la mayoría de la arquitectura de la Plaza Mirador.

CONSIDERACIONES FINALES SOBRE EL DISEÑO Y URBANISMO EN LA PLAZA MIRADOR

Con estos tres ejemplos y con algunos datos de otros edificios de la Plaza Mirador, se puede dar algunas consideraciones sobre el urbanismo de la parte suroeste del sitio de Kaminaljuyu.

Es evidente que durante el Preclásico Medio, la Plaza Mirador tuvo un diseño delineado y definido, con base en una especialización de los conocimientos constructivos, en un nivel de un centro urbano planificado. Este urbanismo demuestra una notable organización del trabajo, realizado por especialistas en la construcción, que se combina con conocimientos complejos en un nivel de desarrollo arquitectónico.

Esto es producto de una ideología madura y concreta que debe buscarse en sus orígenes, antes del Preclásico Medio en el sitio.

Es necesario seguir profundizando el estudio de la Plaza Mirador con respecto a todo el conjunto mayor de la zona suroeste de Kaminaljuyu. Esto nos llevará a poder alcanzar un mejor conocimiento arquitectónico del sitio en el desarrollo que sufre en el tiempo.

Por otra parte, se puede observar en un nivel político las relaciones de poder respecto a los grupos comunales. Se nota dentro de la planificación urbana de la Plaza Mirador un gran trabajo corporativo en donde los especialistas jugaron un papel vital.

Desde la perspectiva arquitectónica, el tamaño de los edificios y su distribución espacial se relacionan con una o más funciones. El estudio global que se hace sobre el funcionamiento general del conjunto de edificios que forman la Plaza Mirador, es la parte medular a un rango superior, del estudio de cada edificio en particular. Esto se hace necesario para entender lo complejo del urbanismo de una parte de la arquitectura de un sitio, muy importante dentro del desarrollo socio-cultural de Mesoamérica, como lo es Kaminaljuyu.

En síntesis, el sitio de Kaminaljuyu para el Preclásico Medio era un centro urbano, bien elaborado en el ámbito espacial y en el ámbito de las construcciones alrededor de estos espacios. Fue planificado en conjuntos con plazas cerradas y abiertas, de diferentes dimensiones, tamaños y funciones, adaptadas a la conformación del valle. En especial, a las potencialidades que proporcionó el lago Miraflores. Al desecamiento del lago, le siguió un desarrollo constructivo, notándose cambios ideológicos en la planificación urbana, así como cambios en la tecnología constructiva. O sea que cuando el lago Miraflores fue pantano (posiblemente usado en la agricultura), se dieron otras posibilidades de diseño, como el adoptar un sistema de pequeñas cisternas de agua o reservorios, principalmente relacionado con grupos residenciales.

Todos estos datos demuestran la importancia de la Plaza Mirador, desde su elaboración en el Preclásico Medio y su desarrollo hasta el Clásico Tardío, en actividades distintas, relacionadas posiblemente en un cambio de función en los edificios, de un patrón de relaciones cívico-rituales a residenciales.

Figura 1 Área de investigación Proyecto Arqueológico Miraflores II

Figura 2 Montículo B-V-3

Figura 3 Área de investigación Proyecto Arqueológico Miraflores II

Figura 4 Montículo B-V-5

Figura 5 Montículo B-V-9

REFERENCIAS

Austin, Donald M. y Gordon Lothson

1969        Mound B-II-1 Excavation. En The Pennsylvania State University Kaminaljuyu Project – 1968 season (editado por W. Sanders y J. Michels), pp.99-136. Occasional Papers in Anthropology, No.2, Pennsylvania State University, Pittsburgh.

Ball, Joseph W.

1973        BV8 Mound Group: A Late Formative and Middle Classic Elite Residence Complex. En Kaminaljuyu Project  1969, 1970 Seasons (editado por J. Michels y W. Sanders), pp.159214. Occasional Papers in Anthropology, No.9, Pennsylvania State University Press, Pittsburgh.

Bebrich, Carl y Jack T. Wynn.

1973        Mound B-V-6 a Late Formative Ceremonial Structure. En The Pennsylvania State University Kaminaljuyu Project: 1969-1970 Seasons; Part 1: Mound Excavations (editado por J.W. Michels y W.T. Sanders). Occasional Papers in Anthropology, No.9. Pennsylvania State University, Pittsburgh.

Cárdenas, D. Sean y Donald M. Austin

1969        Mound B-V-2 Excavation. En The Pennsylvania State University Kaminaljuyu Project – 1968 Season (editado por W. Sanders y J. Michels), pp.13-44. Occasional Papers in Anthropology, No.2, Pennsylvania State University, Pittsburgh.

Michels, Joseph W.

1979a        Settlement Pattern Excavations at Kaminaljuyu, Guatemala. Pennsylvania State University Press, Pittsburgh.

1979b        The Kaminaljuyu Chiefdom. Pennsylvania State University Press, Pittsburgh.

Sanders, William T. y Joseph W. Michels (ed)

1969        The Pennsylvania State University Kaminaljuyu Project: 1968 Season; Part 1: The Excavations. Occasional Papers in Anthropology, No.2. Pennsylvania State University, Pittsburgh.

Webster, David

1973        The BV11 Mound Group: A Middle Classic Elite Residence Compound. En Kaminaljuyu Project  1969, 1970 Seasons (editado por J. Michels y W. Sanders), pp.253295. Pennsylvania State University Press, Pittsburgh.

 

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