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50 Guerra, regresión política y el colapso de la civilización Maya Clásica en la región Petexbatun – Arthur Demarest y Juan Antonio Valdés – Simposio 8, Año 1994

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Demarest, Arthur y Juan Antonio Valdés

1995        Guerra, regresión política y el colapso de la civilización Maya Clásica en la región Petexbatun. En VIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1994 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.654-657. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

50

GUERRA, REGRESIÓN POLÍTICA Y EL COLAPSO DE LA

CIVILIZACIÓN MAYA CLÁSICA EN LA REGIÓN PETEXBATÚN

Arthur Demarest

Juan Antonio Valdés

La evidencia más reciente del proyecto Petexbatun sobre la guerra en esta región muestra un extenso sistema defensivo en las décadas finales de la desintegración de la civilización Maya en esta región. Sin embargo, para entender el rol que juega la guerra en el colapso de Petexbatun, debemos revisar brevemente la cronología de la guerra demostrada en los últimos seis años de excavaciones en los sistemas defensivos, estudios de patrón de asentamiento y monumentos descubiertos. La guerra se intensificó en Petexbatun a finales del siglo VII y en el siglo VIII, volviéndose expansionista, con más actividades orientadas a la conquista que resultó en el crecimiento rápido del poder y hegemonía de Dos Pilas. Esta época de expansionismo cesó bruscamente en 761 DC con el asedio, caída y destrucción de Dos Pilas. Un tercer periodo que cubre desde 761 DC hasta la aparición de cerámica Naranja Fina cerca de 50 años más tarde es el más significativo, ya que los descubrimientos de Petexbatun fueron de mucha importancia. Esta fue una época de asedio destructivo y fortificación de guerra. Para finales de esta corta era, Petexbatun fue casi completamente abandonado.

Esta cronología de Petexbatun puede ser relacionada con la historia general de guerra en la civilización Maya Clásica. Por la mayor parte del periodo Clásico, la guerra parece ser una actividad bien integrada a las estructuras sociales, religiosas y económicas de la sociedad. Los Mayas nunca fueron una sociedad pacífica pero, por la mayor parte de su historia, hasta las confrontaciones más violentas fueron definidas de tal modo que prevenían el desciframiento de su delicado orden político y las fundaciones ecológicas de su civilización. La guerra fue importante teniendo repercusiones en la determinación de la sucesión dinástica, afectando rutas de intercambio y resultando en tributos a los centros que se expandieron sobre sus subordinados. Aunque no todas las guerras del periodo Clásico resultaron en conquistas fueron todavía importantes porque proveían prestigio a los gobernantes Mayas. La gloria de la victoria fue reforzada y multiplicada por el arte monumental, rituales y otras propagandas públicas que fueron transformadas en carisma para los gobernantes, una forma muy real de poder. En entidades segmentarias arcaicas como las de los Mayas, el carisma del gobernante era un elemento crítico en la expansión del estado ya que el control sobre la labor (traído por tal carisma) fue el recurso económico y político principal de los gobernantes. En la política Maya de las Tierras Bajas del Clásico Tardío, la administración élite, el envolvimiento directo y el control de la agricultura o intercambio parecen ser frágiles. Estos sistemas de infraestructura fueron usualmente controlados a nivel local. Por lo tanto, el poder ideológico del gobernante fue central y dicho poder carismático se basaba en su ejecución en rituales públicos, matrimonio real y triunfo en las elaboradas guerras rituales de los Mayas.

Esta estructura de poder es similar a las llamadas entidades políticas galácticas de Negara o estados teatros del Asia Sureste. La religión y los rituales eran la ruta principal para realzar el carisma real en estos estados. Como una fuente de poder ideológico, la religión y el ritual son de naturaleza seductiva llevando a obediencia y labor por medio del prestigio y admiración o como Geertz dice, produciendo “las semióticas de poder que hace la desigualdad encantadora”. Tal poder ritual es descrito por Geertz y por Tambiah en los estados teatros del Asia Sureste mientras que descripciones paralelas del Maya Clásico son dadas por Schele y Freidel.

La segunda fuente de poder, la guerra, es un poco diferente. Como el ritual y la religión, la guerra agrandó el carisma de los gobernantes y sedujo a la población llevándola a la obediencia y al apoyo económico. Sin embargo, la guerra puede tener una influencia coercitiva. La guerra en estados arcaicos es una herramienta importante para la coerción e intimidación de los enemigos y particularmente de los gobernantes subordinados. Por ejemplo, en las entidades segmentarias de África, las invasiones de Atyak descritas por Southall reprimían a los centros subordinados en esa inestable entidad segmentaria y a la misma vez traían botines, tributos y prestigio para el gobernante y sus seguidores. El poder coercitivo de tales invasiones fue grandioso. Aunque de naturaleza episódica, las invasiones de la élite Maya probablemente añadían un elemento coercitivo a las relaciones entre los gobernantes y sus nobles y segmentos sociales redundantes, sus posibles usurpadores. Uno se sorprendería de lo que la invasión ocasional, captura de un noble, tortura, ritos de sangre y la teatral decapitación o sacrificio de extracción del corazón, puede hacer para mantener los segmentos políticos en su sitio. Dada la debilidad en la infraestructura de los gobernantes Mayas, la guerra fue uno de los aspectos potencialmente dinámicos de este sistema, un campo de actividad en el cual los gobernantes Mayas podían cambiar de seducción a coerción para intensificar su soberanía o para extender su señorío regional. Este rol coercitivo parece haber sido gradualmente más importante en los siglos VII y VIII en varios centros del mundo Maya. Creo que el entendimiento del cambio de poder seductivo a poder coercitivo es crítico para la interpretación del colapso Maya Clásico. En varias áreas del Petén durante el Periodo Clásico Tardío, las guerras aumentaron en número, intensidad y consecuencias.

Pienso que en el periodo Clásico Tardío varios centros, incluyendo a Dos Pilas, Naranjo y Caracol, comenzaron a cambiar las bases de poder, cambiando de poder por ritual a poder por coerción. Este cambio tuvo el potencial de llevar a la formación de estados más grandes y unificados y, en el caso de los Mayas, este cambio estaba ocurriendo pero fue tal vez abortado (como asegura Tambiah ocurrió en las entidades políticas del Asia Sureste). Martin, Stuart, Grube, Schele y Freidel han sugerido que los intentos para formar hegemonías tan grandes fueron importantes en las dinámicas políticas del Clásico Tardío. De hecho podemos especular que al final del periodo Clásico tales intentos para cambiar de poder seductivo a poder coercitivo y para crear grandes estados regionales.

El proyecto Petexbatun descubrió entre 1989 a 1994 en Dos Pilas evidencia sorprendente de la expansión de la entidad política de Petexbatun a finales del siglo VII y en el siglo VIII que llevó al dominio hegemónico de gran parte del valle del río Pasión. La historia del desarrollo de la entidad política en Petexbatun envolvió la competencia de la élite y luchas por el poder dinástico típico del Clásico Tardío Maya. Este énfasis en el militarismo es semejante a la situación en Caracol al otro lado de Petén.

Una de las metas económicas de la política de Petexbatun pudo haber sido el controlar las rutas de intercambio de bienes y materia prima en el río Pasión. Esta hipótesis está siendo examinada por el Subproyecto de Sistemas de Intercambio dirigido por Ronald Bishop del Instituto Smithsonian. La riqueza del centro capital de Dos Pilas durante este periodo parece haber sido distribuida aún entre las casas de los plebeyos, donde cerámica policromada y lítica exótica fueron comunes, tal como ocurrió en Caracol.

El expansionismo en Dos Pilas antes de mediados del siglo VIII no es único como pensábamos inicialmente. En la escalinata jeroglífica, estelas, arte y artefactos se muestra el gran énfasis en guerra y conquista en la región de Petexbatun. Los conflictos en Dos Pilas resultaron en conquistas y expansión territorial más frecuente y más rápida que lo normal. El militarismo de Dos Pilas anterior a 761 DC encaja en unos de los extremos de los cánones de guerra del Clásico Tardío Maya. Los patrones de asentamiento, la arquitectura, la guerra y la cultura de la élite caen bajo las normas del Maya Clásico.

El periodo de 761 DC hasta unos cincuenta a sesenta años después fue único en Petexbatun. Encontramos evidencia inesperada de un cambio radical en todos los aspectos de la cultura de la región, un cambio directamente relacionado con el brote de la guerra intensiva. Como hemos detallado antes, en 761 DC, Dos Pilas fue derrotada y aparentemente asediada. Las excavaciones llevadas a cabo durante cada temporada de campo desde 1989 a 1994 han explorado las murallas concéntricas alrededor del centro de Dos Pilas. Estas murallas contenían una villa densamente poblada por invasores de terrenos en lo que fue la plaza ceremonial central. Los sistemas defensivos, entradas y el poblado datan a finales del siglo VIII.

Luego de la caída de Dos Pilas a finales del siglo VIII, la dinámica política del resto de la región cambió y la guerra y las fortificaciones aumentaron de tal forma que absorbieron a las entidades políticas más pequeñas. Después de 761 DC, la mayoría de los centros estuvieron asociados con sistemas defensivos. El único centro mayor sin murallas fue Tamarindito, el cual gozaba de una fortificación natural debido a que fue construido sobre unos cerros empinados. Fortificaciones masivas y extensas, tales como murallas, fosos, puentes, garitas, fuentes de agua protegidas, campos agrícolas amurallados y sistemas de terrazas, fueron característicos de todas las áreas de Petexbatun, desde los grandes centros como Aguateca hasta aldeas de seis o siete casas. Las investigaciones de esta temporada exploraron siete cerros fortificados, cada uno pequeño pero sumamente fortificado. Todos los centros, pueblos y aldeas fortificadas de Petexbatun fueron abandonados una por una, quedando sólo una pequeña villa en Punta de Chimino y terrenos dispersos en el área para comienzos del siglo IX.

Podemos concluir que en la región de Petexbatun la civilización Maya colapsó a finales del siglo VIII en un estado de guerra destructiva. Quiero recalcar que esta fecha es más temprana que el colapso Maya Clásico en cualquier otra región y que parece marcar la terminación definitiva de la organización socio-política compleja en la mayoría de esta área. Al menos en esta región la causa del colapso Maya Clásico fue la guerra. La dramática caída de los centros de Petexbatun debe haber tenido algún efecto directo en la cultura Maya Clásica de otras regiones en el siglo IX.

La gran pregunta es, por supuesto, ¿qué fue lo que llevó a la guerra de finales del siglo VIII y a la desintegración política que la acompañó? Esta pregunta está siendo investigada y seguirá siendo investigada por años. Esto toca los temas más amplios de las causas generales de la caída de la civilización Maya Clásica.

Antes de estas investigaciones, los académicos argumentaban y todavía muchos argumentan, que presiones ecológicas y demográficas son la base de los problemas de los Mayas en el siglo IX. Nuestra evidencia indica sin duda que el colapso de Petexbatun se debe a factores políticos y militares. En busca de un compromiso que incluyera al modelo cultural-ecológico, se presenta un modelo que propone que la guerra pudo haber llevado a la concentración de la población cerca de los refugios fortificados, causando degradación ecológica de estas áreas claves por medio de la sobre-explotación. Dicha explicación une los procesos en Petexbatun con los procesos ecológicos propuestos por otros.

Sin embargo, información en los últimos tres años de trabajos ecológicos por Nicholas Dunning y Timothy Beach, investigaciones osteológicas por Lori Wright y otros estudios paleobotánicos y análisis de polen, han producido resultados que eliminan la posibilidad, por ahora, de compromiso entre muestras teorías políticas y ecológicas sobre el colapso Maya en Petexbatun. La realidad es que no hubo crisis ecológica o presiones mayores en Petexbatun en el Clásico Tardío.

Los estudios técnicos de Dunning y Beach no muestran evidencia de una crisis ecológica. Hasta el momento ellos han encontrado en Petexbatun un sistema de subsistencia bien adaptado con extensas terrazas, represas, huertos en depresiones y lenta erosión. Durante la investigación para su tesis doctoral de osteología, Lori Wright no encontró cambios significativos en nutrición, enfermedad o dieta en el periodo Clásico Tardío. Dunning y Wright han encontrado una base para refutar la evidencia de crisis de subsistencia presentados en otras regiones.

Si las explicaciones ecológicas parecen improbables para explicar la guerra y colapso de Petexbatun, entonces ¿cuáles son las fuerzas que dan base a los eventos del siglo VIII? ¿Qué otras posibles explicaciones quedan?

Explicaciones populares de los cambios dramáticos en la región del río Pasión incluyen la intrusión de extranjeros, invasión Mexicana y la migración Maya Putún. Pero ninguna de estas teorías es apoyada por la evidencia epigráfica, la naturaleza de los sistemas defensivos y los estudios de cerámica de Bishop. Los sistemas defensivos, la historia política y los desarrollos tecnológicos y estilísticos señalan la evolución regional interna y la guerra mutuamente destructiva.

¿Qué más queda? ¿Qué llevó a la guerra a cambiar de su estado de equilibrio? Una posibilidad es que la demografía de la élite y el crecimiento de la clase noble llevaron a una intensa competencia dinástica por las posiciones de gobernantes y por el control del intercambio de bienes asociados con status. El crecimiento de la élite causaría mayores problemas que la presión poblacional. Era muy caro mantener a la élite Maya y la expansión de la clase privilegiada fue documentada en cada aspecto de la cultura material incluyendo la arquitectura, patrones de asentamiento e historia jeroglífica. Fue esta la clase que tenía intereses en la guerra, un interés que antes del periodo Clásico Tardío estuvo contenido y canalizado por el sistema de reglas de obligaciones y de lazos que sobrepasaban culturas. Al crecer la clase noble, aumentó la presión y competencia por las pocas posiciones de status y por los bienes exóticos asociados con status que marcaban esas posiciones (jade, plumas de quetzal, conchas, obsidiana, cerámica policromada importada y otros).

No es sorprendente que las dos fuentes de guerra en el periodo Clásico Tardío parecen ser luchas por posiciones políticas y guerras por las rutas de intercambio de bienes exóticos. En el caso específico de Dos Pilas, las muchas guerras parecen tener uno de dos objetivos: (1) monopolizar posiciones de autoridad sagrada y/o (2) controlar la ruta de intercambio del río Pasión que traían los bienes exóticos del Altiplano.

Esta teoría será examinada con el análisis de artefactos e interpretaciones durante los próximos años. En base a la evidencia se propone la siguiente hipótesis: los cambios en la guerra fueron críticos en el colapso Maya. La guerra fue inicialmente una de las fuentes mayores de poder ideológico en estos estados Mayas. Pero también fue el elemento dinámico del sistema, cambiando las relaciones de poder seductivo a poder coercitivo a través del periodo Clásico. Al final, por lo menos en una región, tales cambios desestabilizaron el sistema político por completo.

Haciendo caso omiso a tales teorías, creo que las causas del declive de la civilización Maya serán encontradas en la esfera política. Esto es evidente en la historia de la guerra dinástica y el colapso final de Petexbatun. En otras áreas donde las presiones ecológicas existieron, debemos preguntarnos: ¿por qué los gobernantes, el gobierno, no respondió a estos problemas? Muchos escenarios ecológicos parecen asumir que los líderes políticos no podían ser actores en la historia de sus propias culturas.

La desintegración de cualquier sistema político es un colapso político, una falta de respuesta a problemas administrativos que justifican la misma existencia de las élites.

 

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